¿Quién está detrás de la manipulación del precio del oro?
También he escuchado que el mercado de la plata está aún más manipulado que el del oro. ¿Hay algún mercado no manipulado?
También he escuchado que el mercado de la plata está aún más manipulado que el del oro. ¿Hay algún mercado no manipulado?
La corrupción es enemiga de la honradez. He ahí la cuestión.
Yo sigo con la tele apagada.
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Por José A. Amesty R. | 25/06/2022
Hemos escrito, al menos, dos artículos sobre el escritor Mario Vargas Llosa, y en todos ellos el connotado escritor argentino Atilio Borón alude a las controversiales declaraciones del narrador peruano.
Entendemos que Borón hace referencia a Vargas, solo por la “credibilidad” del otrora insigne escritor, ya que si lo hiciera otra persona no tuviera ninguna repercusión. No obstante, la derecha torcida utiliza a Vargas Llosa, en su etapa senil, por la supuesta resonancia que tiene; pero la realidad es que mucha gente ya no cree en sus palabras reaccionarias. Además Borón reposta siempre contra él porque sabe que es un alfil al servicio de la derecha rancia de América Latina y del imperio estadounidense.
En esta oportunidad Vargas Llosa, en la apertura del 15 Foro Atlántico Iberoamérica, celebrado en Madrid, lamentó el triunfo de Gustavo Petro en Colombia y señaló dos apreciaciones, una totalmente mentirosa y la otra con aires de malsana.
La primera afirmación de Vargas alude a que Petro debe mantenerse dentro de la “legalidad” “que ha caracterizado la historia colombiana”.
Según una investigación del Grupo de Política y Gestión para el Desarrollo, de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, titulada “Cultura de la legalidad en servidores públicos y ciudadanos”, se señala que, en Colombia, nos falta mucho para ser un país legal. La “cultura de la legalidad” es una asignatura de bajo desempeño en el país, su calificación es de 61 puntos sobre 100. Un Estado confiable, justo y defensor de lo público haría la diferencia.
De igual modo, la historia reciente de Colombia en ningún modo ha sido legal o con principios de legalidad. Esto revela la ignorancia de Vargas Llosa, que no sabemos si será genuina, sectaria, fanática, o será por dinero que se presta a tal infamia.
La otra afirmación de Vargas Llosa dice que el triunfo de Petro es un “accidente enmendable”. Lo enmendable podemos traducirlo como un error, algo para corregir. Pero no deseamos creer que al inefable Vargas Llosa le haya pasado por la cabeza la idea de “corregir el accidente” en el sentido de proponer, eliminar, asesinar al presidente electo.
Esta último podría ser la aseveración acertada de lo que es el ser humano Vargas internamente, explicitada por Borón en adjetivos calificativos como: malo, sin perdón, pésimo, político, retrógrado, despreciable.
Para recalcar lo anterior lo evidenciamos en la consideración que han tenido algunos personajes importantes al referirse al turbio Vargas Llosa.
Por ejemplo fue acusado por José Saramago de “mal imitador” al hacer una imitación deficiente de Los Sertones del brasileño Euclides da Cunha en su novela “La guerra del fin del mundo”, ¡una verdadera mediocridad!, mencionando, además, que algunos paisanos del novelista piensan que su Nobel de Literatura fue asignado cuando ya no quedaba a quien más dárselo.
Hay una serie de epítetos expresados contra la figura de Vargas:
Según Álvaro García Linera, exvicepresidente de Bolivia, el escritor conocido pertenece a la derecha “cavernaria, boba y esquizofrénica”.
Se mueve entre el resentimiento y la envidia, según escritores cubanos.
Algunos hablan de sus escritos y opiniones como “vómito negro”.
Los obispos peruanos lo han tildado de “poco noble”.
A su vez, según el periodista y reportero español del Diario Ok, Eduardo Inda, Mario es “mentiroso, chulo, jeta, plagiario, mediocre y censor”.
También en otro orden de ideas, algo insólito en torno a esta figura literaria es que él mismo se autodesprestigia, cuando se refiere a sí mismo como un escritor que “No tengo talento natural. Me cuesta escribir”.
En general los críticos literarios hacen, por lo menos, tres críticas a su obra: “La prosa de Vargas Llosa es gris e insulsa, dicen los críticos. Otra crítica es que Vargas Llosa no ha creado personajes memorables. La tercera crítica es que la obra de Vargas Llosa carece de ideas y es insólita”.
Finalmente deseamos recordar que Atilio Borón en su libro “El Hechicero de la Tribu, Vargas Llosa y el Liberalismo en América Latina” reseña algunos elementos en torno a la figura de Mario Vargas Llosa:
Vargas Llosa, vetusto escritor, según Atilio Borón practica un desarme político con dureza, sin dolor, de su elogio al sistema neoliberal, quien “se ha convertido en su defensor público, un divulgador oculto en la Literatura y en el boom latinoamericano”.
El propio Borón lo señala, “Pese a su elemental y tendencioso manejo de las categorías y las teorías del análisis político, o tal vez debido a la maestría con que maneja los sofismas y las ‘posverdades’, Vargas Llosa es una pieza fundamental en el masivo dispositivo de ‘lavado de cerebros’ y de propaganda conservadora que con tanto esmero practican las clases dominantes de las metrópolis y sus secuaces en la periferia”.
Hay dos preguntas importantes que resaltan en el texto: ¿Cómo fue que ese muchacho tan talentoso y crítico de la realidad de Nuestra América, militante del PC de su país, derrapó para convertirse en el más descollante intelectual orgánico y paradigmático del neoliberalismo? ¿Cómo fue que Vargas Llosa se transformó en paladín de la ideología capitalista y responde actualmente a las estructuras tradicionales y a los intereses constituidos?
“Vargas Llosa dejó de ser un marxista, según su criterio y convicción, si no que al convertirse en un converso confeso y apasionado por su nueva verdad, se transformó en implacable enemigo de las luchas sociales de los pueblos que tratan de liberarse de las cadenas de la colonialidad que ha impuesto el liberalismo”.
Sin duda alguna “Vargas Llosa es hoy por hoy el más importante intelectual público de la derecha en el mundo hispanoparlante y tal vez uno de los de mayor gravitación a nivel mundial. Su incansable labor como propagandista de las ideas liberales a lo largo de casi medio siglo y la formidable difusión de sus escritos, convirtieron al peruano en el profeta mayor del neoliberalismo contemporáneo”.
Por Fernando Dorado | 01/07/2022 | Colombia
Triunfó la Colombia profunda, periférica, trabajadora y excluida. Se derrotó parcialmente a esa otra parte de la población que es superficial, centralista, rentista y excluyente.
Ganó lo más avanzado del pueblo y perdió aquel que se ha dejado controlar por el miedo. El Pacto Histórico logró la victoria. Ganó la alegría y la rebeldía. ¡Recién empieza lo bueno!
Petro y Francia, Francia y Petro, lo lograron. Representaron y canalizaron lo mejor de nuestra gente. Fue sorprendente la reacción en la 2ª vuelta electoral de la juventud y las mujeres de centros urbanos, y de las comunidades negras, indígenas y mestizas de regiones relegadas y excluidas. Y, los errores del candidato rival (improvisado y de ocasión) también ayudaron.
Petro y Francia van a dar sorpresas. No solo en Colombia sino en América Latina y a nivel global. Han asimilado la experiencia de los pueblos en lucha y movilización de Sudamérica y de otras partes del mundo (España, Grecia). Petro tiene clara la naturaleza productiva y económica de nuestro país y Francia va a potenciar y a seguir movilizando los saberes y sentires de nuestra gente.
La construcción e implementación de una línea estratégica que supere las limitaciones de las experiencias vecinas va a ser clave para poder avanzar por nuevos caminos. Petro ha visualizado lo que es la actual Colombia, en donde existe el más avanzado capitalismo (“tecno-feudal”, dixit Varoufakis), una oligarquía financiera transnacionalizada, el más atrasado sistema de propiedad terrateniente y una cultura rentista y semifeudal (colonial).
Pero a su lado, como resultado de esa confluencia de factores históricos que son el sustento de una economía permeada por el narcotráfico y diversas economías criminales, han surgido (o se han sostenido y evolucionado) cientos de miles de pequeños y medianos productores (especialmente agrarios pero también en otras áreas productivas) que buscan y construyen formas nuevas de tecnificación e industrialización para poder sobrevivir.
También es importante resaltar que en las elecciones de marzo de 2022 (legislativas y de consultas presidenciales) no se vio reflejada la creciente participación de sectores populares que en mayo 29 y junio 19 (1ª y 2ª vueltas) votaron masivamente por el Pacto Histórico. La diferencia fue de más de 2 millones de votos en la 1ª vuelta y de más de 5 millones en la 2ª. ¡Es algo extraordinario!
Esa situación debe tenerla en cuenta el nuevo gobierno a la hora de hacer las negociaciones para garantizar la gobernabilidad que es necesaria para impulsar sus iniciativas legislativas dentro del marco de la institucionalidad existente. No obstante, esa “fuerza emergente” que se expresó como “masa electoral no prevista” debe jugar como “fuerza extrainstitucional”, o sea, como referencia efectiva de las gentes que se expresaron en el estallido social. ¡Allí juegan mejor!
¿En qué consisten las sorpresas?
Al entender que una cosa es acceder al gobierno y otra muy diferente es controlar el Estado, el Pacto Histórico tendrá que ir despacio y con paciencia. No se va a enfrascar en confrontaciones retóricas e infantiles con el gobierno de los EE.UU., ni va a cazar peleas insulsas con los empresarios colombianos (grandes y medianos) que tienen lazos e intereses imbricados con el gran capital global y que son poderosos en todos los ámbitos.
Sin embargo, en política internacional Petro y Francia van a ayudar a construir tanto un “Bloque Regional Latinoamericano” como también un “Movimiento Global No alineado” que es fundamental para luchar contra toda guerra (como la de Ucrania que ya nos afecta por el tema de los alimentos, fertilizantes y la inflación creciente) y contra las causas del cambio climático (crisis ambiental).
En ese sentido, la política de Petro y Francia, así ellos no lo expresen de esta manera, va a girar alrededor de combinar los siguientes aspectos:
a) Respeto irrestricto de la institucionalidad democrática existente que se soporta en la Constitución Política vigente desde 1991, impulsada y aprobada por el M19, organización revolucionaria de la cual hizo parte Gustavo Petro en los años 80s. Ello incluye, el respeto a la alternancia en la presidencia (no reelección) y a la división de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial, público y electoral). Y en ese marco, impulsar una verdadera descentralización territorial;
b) Construcción de una economía capitalista que rompa con la estructura “colonial” heredada pero, que a la vez, vaya neutralizando el papel de los grandes monopolios depredadores de la vida que son un freno para ese mismo desarrollo capitalista y para el bienestar del pueblo;
c) Intervención decidida del Estado (como lo ordena la Constitución) en áreas estratégicas de la economía y en la política social y ambiental (función social de la propiedad, etc.); y
d) Estímulo intenso (pero no asistencialista ni paternalista) a las economías colaborativas y asociativas que están en construcción por parte de pequeños y medianos productores, con base en el trabajo de movimientos y organizaciones sociales para avanzar paulatinamente hacia nuevas relaciones sociales de producción y nuevas formas de relacionamiento con la naturaleza que coloquen el cuidado y la preservación de la vida por encima de todo otro interés.
Construcción de hegemonía social, política y cultural
Uno de los mensajes más importantes que dejó el estallido social de 2019-2021 fue la consigna impulsada por la juventud bogotana: “No queremos cambiar un gobierno, queremos transformar la sociedad”. Esa frase resume y expresa un gran aprendizaje del pueblo colombiano. Es resultado del fracaso de lo que llamo la “ilusión insurreccional” que generó tantos errores entre los revolucionarios del mundo y nos condujo a los colombianos a una guerra de 5 décadas, claro, también provocada, manipulada e instrumentalizada por la oligarquía y el imperio estadounidense.
Por ello, el nuevo gobierno de Petro y Francia, y una buena parte de activistas del Pacto Histórico, tenemos claro que queremos gobernar muchos años y décadas, pero usando y mejorando la democracia imperfecta que inventó “Occidente”, o sea, con alternancia y división de poderes, pero utilizando un elemento fundamental: la presión social organizada.
Es bueno recordar que muchas de las últimas acciones de Duque, que posiblemente la sociedad colombiana luego podrá valorar en su justa dimensión, fueron implementadas por la presión del estallido social (como fue derogar la reforma tributaria, implementar el “ingreso solidario” para asistir a las gentes afectadas por la pandemia, la matrícula cero para estudiantes universitarios, y otras), y van a ser políticas continuadas y perfeccionadas por Petro y Francia.
Todo ello significa que sin ser gobierno, el pueblo consciente y organizado, puede gobernar “desde abajo” y “desde la periferia”. Estoy seguro que Petro y Francia van a sorprender a mucha gente (contrarios, “propios” y aliados) e inaugurarán nuevos caminos en el duro trasegar de construir nuevas hegemonías populares en lo social, político y cultural.
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