Tipos de poesías

Juan Ortiz

Tipos de poesías

Tipos de poesías

La poesía es un género literario que se aboca a la expresión de un sentimiento, idea o historia. Resalta por una cualidad estética que, casi siempre, busca fomentar la belleza. Esta representación se lleva a cabo a través de la palabra, de la mano de la prosa o el verso. Al mismo tiempo, existen varios tipos de poesías, los cuales están definidos por su estilo, temática, y recursos.

Aunque la poesía modernista y posmodernista ha procurado la generación de textos más libres, y le ha dado lugar a géneros como el realismo sucio, en general, este arte utiliza elementos como la musicalidad, la métrica y la rima con la finalidad de transmitir conocimiento, sensaciones y emociones de una manera hermosa. En este artículo abordaremos los tipos de poesía más destacados.

Diferencias entre la prosa y el verso

Antes de desglosar el punto central, es necesario aclarar la principal división de los géneros poéticos, pues, de esta dependen las variaciones que vendrán a continuación. Para empezar, la poesía en prosa no sigue una estructura métrica, no siempre rima, y se puede escribir haciendo uso de un lenguaje más natural que, al mismo tiempo, se suele sentir cercano para los lectores que la disfrutan.

Por su parte, la manifestación poética en versación propiamente dicha es mucho más formal. Sigue una métrica específica y toma en cuenta el ritmo de las frases. Igualmente, es más elaborada y lo común es que rime —salvo en excepciones como la rima libre o blanca—, permitiendo en sus terminaciones tanto consonancias como asonancias, según sea el caso de la forma establecida o el gusto del poeta.

4 tipos de poesía más resaltantes

1.     Poesía lírica

Este tipo de poesía tiene sus orígenes en la Antigua Grecia. Como forma poética, se centra en la expresión de los pensamientos, sentimientos y emociones del poeta. En la lírica suele aparecer una gran variedad de figuras literarias o retóricas, como la elipsis, la hipérbole o la ironía. Asimismo, a ella pertenecen subgéneros como la oda, el epigrama o la elegía. De igual manera, se le tiende a llamar poesía romántica.

Ejemplo

“Soneto”, de Lope de Vega

«Un soneto me manda hacer Violante,

que en mi vida me he visto en tanto aprieto:

catorce versos dicen que es soneto,

burla burlando van los tres delante.

«Yo pensé que no hallara consonante

y estoy a la mitad en otro cuarteto;

mas si me veo en el primer terceto,

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

«Por el primer terceto voy entrando,

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

«Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando:

contad si son catorce: ya está hecho (…)».

2.     Poesía épica

Narra vivencias históricas, heroicas o mitológicas, así como eventos significativos o relevantes, sirviendo para dar a conocer creencias, personajes o acontecimientos determinados. De igual manera, suele tener un tono grandilocuente, versos extensos, métrica encuadrada y ritmos rígidos.

Ejemplo

Fragmento de “La Odisea”, de Homero

«Llega acá, de los dánaos honor, gloriosísimo Ulises,

de tu marcha refrena el ardor para oír nuestro canto,

porque nadie en su negro bajel pasa aquí sin que atienda

a esta voz que en dulzores de miel de los labios nos fluye».

3.     Poesía dramática

Comparte elementos con el teatro, siendo más parecida a un texto para ser representado que a un poema para ser leído. Asimismo, avanza a través de los monólogos o diálogos de sus personajes.

Ejemplo

Fragmento de “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare

«¡Ay, Romeo, Romeo!

¿Por qué eres tú Romeo?

Niega a tu padre y rehúsa tu nombre;

o, si no quieres, jura que me amas,

y dejaré de ser una Capuleto».

4.     Poesía bucólica

Esta forma poética tiene preferencia por el verso, y relata eventos relacionados con los vínculos amorosos que tienen lugar en el campo. En la poesía bucólica se persigue la creación de un ambiente idílico y armonioso. Por otro lado, le pertenecen otros subgéneros, como la pastorela, el idilio y la égloga.

Ejemplo

Fragmento de “Églogas tirsis”, de Virgilio

«Cada año te ofrezco, ¡oh Príapo!, un cantarillo de leche y estas tortas,

y no debes esperar más de mí,

pues solo me guardas un pobre huerto.

«Hasta ahora no he podido labrarte más que de mármol;

pero si abundan las crías en mi ganado, serás de oro».

Otros tipos de poesía

Poesía satírica

Utiliza el humor, la ironía y la burla para criticar o ridiculizar a personas, costumbres, situaciones o sistemas políticos. Esta puede adoptar diversas maneras, desde versos libres hasta formas más rígidas, como el soneto. Ejemplos de ella podrían ser «Las sátiras» de Juvenal y «Don Juan», de Lord Byron.

Poesía elegíaca

Expresa sentimientos de tristeza o lamento, especialmente relacionados con la muerte o la pérdida. En principio, era escrita en dísticos elegíacos —una combinación de hexámetro y pentámetro—. Aunque se sigue creando a través de este esquema, los poemas modernos que se asocian con la elegíaca pueden variar. Un ejemplo de esta variante podría ser «Elegía a Ramón Sijé», de Miguel Hernández.

Haiku

Es una forma de poesía japonesa que captura un momento fugaz de la naturaleza, las emociones o las experiencias humanas. Además, se caracteriza por ser breve y concisa. Su estructura consiste en tres versos con un esquema de 5, 7, y 5 sílabas. Con respecto al haiku, su exponente más famoso es Matsuo Bashō.

Poesía visual o caligrama

Se trata de una forma particular de poesía donde se combinan las figuras y las palabras, creando imágenes a partir de textos poéticos. En este caso, la estructura es libre, ya que la disposición del poema es lo que da forma a la imagen. Para ejemplificar este arte es posible recurrir a obras como Los caligramas de Guillaume Apollinaire.

Poesía surrealista

Explora lo irracional, el subconsciente y los sueños, rompiendo con la lógica y el sentido común. Este tipo de poesía tiende a ser libre, además de poseer una fuerte carga simbólica y visual. Un ejemplo de ella es «Los cantos de Maldoror» de Lautréamont.

Poesía concreta

Su estilo hace recordar a los caligramas. Se centra en el aspecto visual del poema, donde el significado puede estar en la forma que adopta el texto en la página. Su escritura puede ser libre, y prioriza la disposición gráfica sobre la métrica o la rima. Un buen ejemplo de ella reside en las obras de Eugen Gomringer y Augusto de Campos.


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SOROLLA EN TU COLE

¿QUÉ ES SOROLLA EN TU COLE?
Un programa de actividades que el Museo Sorolla propone a los centros escolares con el fin de mantener en marcha su proyecto educativo durante su próximo cierre por obras de ampliación y rehabilitación, a cargo de Nieto Sobejano Arquitectos, desde el 1 de octubre de 2024.
 
¿A QUIÉN SE DIRIGE ESTE PROGRAMA?
A centros de educación infantil y primaria.
 
¿QUÉ OBJETIVO TIENE?
Trasladar las actividades del Museo Sorolla fuera de sus espacios, favoreciendo el conocimiento de su patrimonio entre los escolares y también el interés de los alumnos por la cultura y el arte.
 
¿EN QUÉ CONSISTIRÁN LAS ACTIVIDADES?
Se realizará una explicación en torno a un tema relacionado con Sorolla que se completará con un taller, atendiendo al espacio disponible. Los talleres posibles son dos: El maletín del pintor y Luz, color y movimiento.
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Se tendrán en cuenta las competencias y objetivos propios del currículo escolar a la hora de que las actividades resulten adaptables al trabajo educativo en el aula y se abordarán contenidos de expresión artística, conocimiento del medio social, natural y cultural o educación en valores, entre otros.
El taller El maletín del pintor permitirá a los alumnos conocer herramientas, materiales y técnicas que utilizan los pintores para su trabajo, desde la preparación de los bocetos en papel o madera, el tensado y la imprimación del lienzo, la utilización de los colores y su origen… a la finalización de un cuadro, mientras que Luz, color y movimiento planteará una mirada sobre esos tres aspectos fundamentales en la producción del valenciano, que partió de la tradición y el clasicismo para desarrollar una visión muy personal, y también relacionada con las vanguardias, de su entorno.
 
¿QUÉ CENTROS PUEDEN PARTICIPAR EN SOROLLA EN TU COLE?
Aquellos centros de enseñanza infantil y primaria que cuenten con salas amplias donde poder realizar los talleres prácticos, a ser posible también con medios técnicos.
Hay que tener en cuenta que las actividades tendrán lugar en la propias instalaciones de los colegios. Habrá de una a dos clases por día, con una duración de 90 minutos cada una.
 
¿QUÉ PUEDEN HACER LOS CENTROS PARA RESERVAR ESTOS TALLERES?
Las reservas se realizan a través del correo electrónico [email protected].
 
PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.cultura.gob.es
 

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Cómo escribir una obra de teatro para niños

Juan Ortiz

Cómo escribir una obra de teatro para niños

Cómo escribir una obra de teatro para niños

Para educar a los niños a través del arte, o, simplemente, entretenerlos, es necesario analizar con cuidado todos los elementos de una producción. Los más pequeños se aburren con facilidad, por lo que requieren de estímulos constantes que, al mismo tiempo, deben equilibrarse. Por ello, es fundamental saber cómo escribir una obra de teatro para niños.

Este tipo de texto debe exponer un gran nivel de empatía, así como de la creatividad propia de una mente infantil, sin dejar de lado la lógica y la coherencia de los adultos. Y es que, si bien es cierto que los espectadores son aún muy jóvenes, también lo es que siempre notan esos defectos que los creadores quieren ocultar detrás de la frase: “Es una producción para niños, no importa”.

Cómo crear una obra de teatro para niños en 8 pasos

1.     Define la edad de tu público objetivo

Según la Real Academia Española de la Lengua, la infancia es el periodo que transcurre entre el nacimiento y la pubertad, por lo que una obra de teatro dirigida a los niños puede contar con un público objetivo bastante amplio, dependiendo de su edad. La lista a continuación puede ayudar a los dramaturgos a conocer todas sus posibilidades. Por ejemplo:

Edad preescolar

Es un período comprendido entre los 3 y los 5 años. En él, se recomienda que los temas a tratar en el proyecto sean simples, con moraleja y personajes accesibles, como animales u objetos animados.

Edad escolar

Esta etapa corresponde a edades entre los 6 y los 9 años. Para este tipo de obras se pueden plantear historias de humor, así como resolución de conflictos e interacción con el público.

Edad preadolescente

Está representada por niños de entre los 10 y 12 años, por lo que es preferible abordar temáticas más profundas, donde interactúen personajes más desarrollados. Además, los géneros pueden ser variados, incluyendo aventuras, identidad y amistad.

2.     Crea una historia simple y clara

Las obras de teatro para niños deben contar con una estructura fácil de comprender. Para ello, se suelen usar bases tan simples como: inicio, desarrollo y final. En cuanto al tema, este puede estar relacionado con algo divertido, como anécdotas de la vida cotidiana que los infantes puedan entender. Por otro lado, estas producciones tienden a dejar mensajes educativos o morales, como la importancia del valor, la honestidad o el amor.

3.     Desarrolla personajes atractivos

Protagonista

Este debe ser un personaje con el que los niños puedan identificarse o admirar. Para ello, es fundamental dotarlo de cualidades como la valentía o la sinceridad, aunque sin intentar exagerar estas virtudes, ya que el protagonista también debe parecer una persona real.

Antagonista o villano

Antes que nada, huelga decir que un antagonista no es lo mismo que un villano. El primero entra para oponerse a los planes del protagonista y sus aliados, el segundo, lo hace para causarles daño a los antes mencionados. También puede tratarse de un desafío que el personaje principal deba superar, y no necesariamente tiene que haber un “malo”. Asimismo, se recomienda que no sea muy aterrador u oscuro.

Secundarios

Estos pueden ser amigos, compañeros de viaje o seres mágicos que apoyen los ideales del protagonista. Los personajes secundarios pueden aportar humor, apoyo emocional o ser parte del mensaje de la obra de teatro. Cabe destacar que, pese a ser un sostén de los principales, se deben desarrollar tanto como estos últimos.

Animales o personajes fantásticos

En muchas ocasiones, las obras de teatro para niños contienen la participación de animales acompañantes o seres mágicos, dentro de los que es posible encontrar hadas, duendes, elfos, sirenas, entre otros. A menudo, son muy populares entre los más pequeños, y permiten una dosis de fantasía y humor que resulta realmente vital en esta clase de producciones.

4.     Define la estructura de la historia

  • Presentación: en la primera escena de la obra se presenta a los personajes y el mundo donde viven;
  • Conflicto: introduce un desafío o problema que el protagonista debe resolver;
  • Desarrollo: muestra cómo el protagonista y sus amigos resuelven el problema. En esta sección abundan el humor y la tensión;
  • Desenlace: aquí se concluye la historia y se refuerza la moraleja o el mensaje a recibir.

5.     Incorpora elementos visuales y musicales

Para nadie es un secreto que los niños son muy sensibles a la música y los estímulos visuales, por lo que siempre es una buena idea agregar sonidos atractivos y escenografías coloridas a las obras infantiles. Estos elementos sorprenden y fascinan a los pequeños, además, ayudan a mantener el interés y reforzar el mensaje o la acción. De igual manera, se pueden utilizar efectos de sonido para ambientar.

6.     Escribe los diálogos

Cuando se trata de escribir diálogos para obras de teatro para niños, es fundamental tener en cuenta que estos deben ser cortos y fáciles de comprender. Asimismo, una sugerencia general es incluir toques de humor, juegos de palabras y situaciones divertidas. Por otra parte, los pequeños aman ser parte de las historias, por lo que, de ser posible, es de buen gusto crear textos interactivos.

7.     Ten en cuenta la duración

Las obras de teatro para niños tienden a ser cortas —entre 30 y 60 minutos, dependiendo de la edad del joven público—. Al mismo tiempo, el proyecto debe estar colmado de escenas rápidas y acción continua, ya que de ese modo es mucho más fácil mantener la poca capacidad de atención que tienen los menores.

8.     Ensaya y ajusta la obra

Si es posible, antes de la presentación final, es recomendable hacer una prueba de calidad con un grupo de niños para comprobar su reacción ante el proyecto. De esta manera, si no entienden alguno de los conceptos o pierden el interés, el dramaturgo y demás participantes podrán cambiar lo que sea necesario para que los pequeños disfruten la totalidad de la obra de teatro.

6 obras de teatro infantiles perfectas para trabajar en clases

  • Pedro y el lobo, de Esopo;
  • Frozen, de Disney;
  • Cuento de Navidad, de Charles Dickens;
  • El Cascanueces, de Piotr Ilich Chaikovski;
  • Recuerdos a la hora de la siesta, de María Elena Walsh;
  • Vivito y coleando, de Hugo Midón y Carlos Gianni.

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DÍA DEL IDIOMA GUARANÍ

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Pytyvõhára significa ✨la/el que ayuda✨ ¿Y cuál es tu palabra favorita en guaraní?

 

✨ Créditos

Conducción: Laila Bareiro

Guión y traducción: Laila Bareiro

Grabación y producción: Milena Ruiz Díaz

Edición y post producción: Milena Ruiz Díaz


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Francisco Toledo. Entrevista con el autor de La estrella de ébano

Mariola Díaz-Cano Arévalo

Francisco Toledo nos concede esta entrevista

Fotografía: web del autor. (c) Antonio Pradas Montoya.

Francisco Toledo nació en Castellón y se licenció y doctoró en matemáticas por la Universitat de València. Con una larga trayectoria profesional, su llegada a la literatura se produjo al asesorar a un amigo escritor y poner a funcionar la imaginación. Después de aquella consulta se puso a escribir su primera novela, La estrella de ébano, y la presentó en Penguin Ramdon House, que se la publicó. En esta entrevista nos habla de ella y de otros temas. Le agradezco mucho su tiempo y amabilidad.

Francisco Toledo. Entrevista

  • ACTUALIDAD LITERATURA: Tu novela se titula La estrella de ébano. ¿Qué nos cuentas en ella y de dónde te vino la inspiración?

FRANCISCO TOLEDO: La protagonista es una capitana de salvamento marítimo que encuentra a unas jóvenes africanas ahogadas en extrañas circunstancias. Nadie se preocupa de ese hecho porque piensan que son unas inmigrantes más que ni se sabe quiénes son, pero la capitana emprende un viaje a la verdad para saber qué pasó con ellas y eso le llevará a descubrir Nigeria, un país tan desconocido como fascinante, y a desatar un tsunami en su vida.

Es una novela que destaca la amistad, la confianza y la tenacidad para luchar por lo que se quiere. A lo largo de su lectura se descubren muchas cosas del mundo marítimo, de las culturas africanas y de hechos que suceden en el siglo XXI y que parecen inverosímiles, constatando que a veces lo más inverosímil es la realidad. Las reseñas destacan que su lectura atrapa y que agita el alma. 

Fue una alegría que una gran editorial como Grijalbo aceptara publicarla siendo mi primera novela. La inspiración me vino al conocer la complejidad de la repatriación de siete polizones nigerianos que llegaron al puerto de Castellón cuando yo lo presidía y está reflejada en el nudo de la novela.

Primeras lecturas

  • AL: ¿Puedes recordar alguna de tus primeras lecturas? ¿Y lo primero que escribiste?

FT: Mis primeras lecturas de niño fueron tebeos de segunda mano como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, TBO, El Capitán Trueno y El Jabato. Cada lunes cambiaba los ejemplares en el mercado semanal por otros. Me gastaba toda mi paga en esos cambios. Después vinieron obras de diversas series de la colección Historias Selección, de la entonces editorial Bruguera, donde leía el texto, no las historietas. Como me gustaban me regalaban ejemplares en reyes, santos y cumpleaños y llegué a tener una gran colección. El primer libro que me compré sin viñetas fue Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach, que me encantó, y a partir de ahí he leído de diversos géneros y autores sin encasillarme en ninguno.

Respecto a lo primero que escribí fueron cuentos y una larga poesía sobre la historia de un árbol en el verano de mis 12 años que con el tiempo me pareció horrorosa.

Autores, personajes y costumbres

  • AL: ¿Un autor de cabecera? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas. 

FT: De los que más obras he leído han sido Emilio Salgari, Alberto Vázquez Figueroa, Stephen King, Ken Follet e Isabel Allende y de autores más recientes que me gustan destaco, por distintas razones, a Santiago Posteguillo, Eloy Moreno y Carlos Ruiz Zafón.

  • AL: ¿Qué personaje te hubiera gustado conocer y crear? 

FT: A Harry Potter.

  • AL: ¿Alguna manía o costumbre especial a la hora de escribir o leer? 

FT: Cuando concibo una obra escribo y me documento de forma intensiva hasta acabar la primera versión. Después la dejo reposar y la retomo en sucesivas oleadas para refinarla y completarla. Esos periodos no son tan intensivos, pero sí que requieren constancia: dedicar casi todos los días al menos tres horas.

  • AL: ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo? 

FT: En la buhardilla de mi casa bien sea trasnochando o madrugando más que el sol.

  • AL: ¿Qué otros géneros te gustan?

FT: Soy ecléctico en mi vida, y en los gustos literarios no podía ser menos. Me gusta variar y quedarme con lo mejor de cada cosa. He disfrutado con obras de todos los géneros, pero también he abandonado la lectura de libros de todo tipo. Para mí lo importante no es el género, sino lo que te hace sentir la lectura.

Panorama actual

  • AL: ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

FT: Estoy leyendo La paciente silenciosa, de Alex Michaelides. Respecto a mis obras, en octubre aparecerá Memorias en la nube, y ahora estoy escribiendo la secuela de La estrella de ébano, dado que ha tenido éxito.

  • AL: ¿Cómo crees que está el panorama editorial?

FT: Hay un dato presentado en el XXV congreso de librerías que habla por sí solo: el 86 % de los títulos vende menos de 50 ejemplares. Estamos ante una superinflación de oferta que no se corresponde con la demanda y que está alimentada cada vez más por la autopublicación. Es un escenario pernicioso que hace más difícil llegar a los lectores en ese inmenso océano de obras.

  • AL: ¿Qué tal llevas el momento actual que vivimos?

FT: No me gusta la cultura de la inmediatez en la que estamos instalados con las redes sociales y los chats. De hecho, tengo silenciado el WhatsApp y los leo y contesto unas pocas veces al día. Las redes están cada vez más inundadas de naderías ladronas de tiempo y son engañosas porque los algoritmos tienden a minimizar el alcance de muchas publicaciones para que pagues si quieres que lleguen a más gente. Hay que tener presente que no son altruistas, como pueda parecer por su aparente gratuidad, sino un gran negocio.


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NUESTROS LIBROS: Los buscadores de loto

Sí, hay otra comadrona. Vive en la montaña y tiene unas garras largas y negras y un pico ganchudo y prepara pociones a base de hierbas; de cicuta, creo. Si su nombre no es Hécate, debería serlo. Limpia a los recién nacidos (cuando los saca de una pieza) con periódicos viejos.
Hoy, en Hidra no están permitidos los vehículos y la mayor parte del transporte público se realiza, bien en burro, bien en taxis acuáticos, aunque sus habitantes suelen trasladarse a pie por las calles empedradas; hace más de sesenta años, cuando Charmian Clift y su marido George Johnston adquirieron su casa en la isla, ocurría más o menos lo mismo. Buscaban una vida más sencilla y cercana a la naturaleza para ellos y para sus hijos (dos, y un tercero en camino) y un tiempo antes habían probado suerte en Kalymnos, experiencia que Clift plasmó en Cantos de sirena.
Con Hidra hizo lo propio en Los buscadores de loto, un repaso lúcido, entre el humor y la desesperación ligera, a sus vivencias y las de sus vecinos, nativos y extranjeros, en esta pequeña isla del Egeo que, por su geografía, difícilmente ha perdido su autenticidad, pero que ya en ese momento -la novela data de 1959- comenzaba a ser meca de artistas, intelectuales y de algunos pretenciosos sin oficio que dependían gustosamente de la generosidad ajena; también de rodajes de cine un tanto invasores. Por su condición de escritores y por su natural simpatía, la prensa del momento asoció su vida en Grecia con el descanso y la bebida, pero lo cierto es que ni la actividad ni la actitud de esta pareja permiten considerarlos como nada parecido a bohemios holgazanes: se emplearon a fondo en la reforma de su casa, no abandonaron sus jornadas de trabajo establecidas y en la década que vivieron en este lugar de las manos de los dos, Johnston y Clift, salieron dos libros de viaje y catorce novelas. Además, afrontaron el enorme reto de residir fuera de sus mercados naturales y de cubrir necesidades con las escasas sumas que los derechos de autor les rentaban en tres países distintos con sus respectivos regímenes tributarios; sus ingresos no eran, por tanto, regulares y diariamente peleaban con la incertidumbre, aspecto casi continuamente presente en este libro, pese a ello, como dijimos, luminoso y divertido. Ella llega a afirmar, agazapada en un rincón de su casa, una cita que conmueve por lo que tiene de asimilación de la desesperanza: No es la pobreza lo que importa, sino la certeza de que uno seguirá siendo pobre.
Hidra, sin embargo, les ofrecía la ventaja de que esa inestabilidad en las ganancias era algo más llevadera: por el coste menor de la vida y porque era comprendida por los locales, que convivían con población en situaciones parecidas y, en ocasiones, prestaban a crédito. En todo caso, su mudanza a esta isla, llegados ellos de conservadores ambientes urbanos de Australia donde gozaban de empleos más o menos estables y arrastrando a sus niños, los más felices aquí, tuvo mucho de libre aventura con evidentes claroscuros: hubieron de amoldarse a la precariedad en los suministros caseros, a la vida sin secretos en una población pequeña, a los continuos consejos no demandados de sus vecinos, a la posibilidad de un parto complicado con asistencia escasa… temores ocasionalmente salvados por un sol y un agua clara que cada día se empeñaban en iluminar sus vidas, un mar que invitaba a nadar y a volar a la vez (Pero qué bien sentaba estar viva y tumbada al sol; qué fantástico y libre era lanzarse desde la roca más alta sobre el borde de la cueva, incitando a tus brazos extendidos a sostenerte arqueada en el aire. Era un día para intentar lo irrazonable, hasta tal punto parecía fácil, tan a su alcance, desafiar las leyes de la gravedad).
El desafío, arduo y placentero, tuvo un desenlace casi tétrico, que esta novela no alcanza a narrar (Johnston fallecería de tuberculosis, Clift se suicidó poco después de regresar a su país), pero ese final no empaña las conquistas que alcanzaron en un deseo de sencillez y libertad de las que la autora da cuenta, en una trama vertebrada en doce meses y atenta a las estaciones, en este volumen que el año pasado editó Gatopardo, con traducción de Patricia Antón. Para Clift, el sol mediterráneo no dejaba lugar a engaño y reparaba: Creo que ninguna belleza ha sido nunca tan auténtica para mí como esta belleza de rocas y mar y la de las montañas que emergen entre uno y otro azul, con la única presencia en sus faldas de las austeras terrazas blancas de unas casas simplificadas hasta la más pura geometría de planos y ángulos. Me da la impresión de que también nosotros nos hemos simplificado, viviendo aquí, como si el sol hubiera abrasado la lanosa pelusilla de nuestras confusiones individuales: los deseos a medias perseguidos con vacilación, los miedos a medias que nunca se vencen del todo, los logros parciales que medio rechazamos desde un perplejo descontento. Al despojarnos de tanto, nos vemos reducidos a nuestros seres más elementales, más ligeros y más libres, pero no más empobrecidos, puesto que solo nos hemos despojado de unas cuantas ridículas y pequeñas vanidades.
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