La Marea

Ocurrió el 24 de junio de 2022. Tras dos meses de acoso violento por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes, las personas migrantes que ocupaban los asentamientos del bosque cercano a la frontera con Melilla intentaron saltar la valla. Su «huida hacia adelante», como la describe Caminando Fronteras, se saldó con un baño de sangre. Esta ONG cifra en 40 las muertes confirmadas. Otras 77 personas están en paradero desconocido. Siete meses después, Caminando Fronteras vuelve a difundir su informe, en el que denuncia el silencio impuesto en torno al asunto por parte de España y Marruecos. Ambos países, dice, «bloquean los intentos de saber la verdad de los familiares» y niegan «el derecho a buscar a las [personas] desaparecidas y a identificar los cadáveres encontrados».

Tras la masacre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó el intento de salto de la valla como un «ataque a la integridad territorial» de España. Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, habló de una «actuación proporcionada y oportuna» y mostró su satisfacción por no tener que «lamentar ningún hecho trágico, ninguna pérdida de vidas humanas en territorio nacional». A pesar de los vídeos del suceso y de las denuncias presentadas por el Defensor del Pueblo, la Fiscalía dio la razón a Marlaska y cerró el 23 de diciembre una investigación en la cual exculpaba de responsabilidades a Interior, a la Guardia Civil y a los agentes implicados aquel día.

Marruecos también ha dado carpetazo al asunto. Allí, algunos migrantes supervivientes se enfrentan a penas de cárcel por pertenencia a banda criminal de inmigración clandestina, entrada ilegal y violencia hacia los agentes de la fuerza pública. Trece de ellos vieron aumentadas sus condenas tras pasar por el Tribunal de Apelación: de dos años y medio a tres años.

El informe de Caminando Fronteras hace un seguimiento detallado de lo ocurrido en Melilla y de sus posteriores consecuencias, que califica como “tragedia humanitaria”. En él critica el manto de silencio que se ha extendido sobre los hechos y que alcanza a los familiares de las víctimas. “Nos encontramos ante un delito permanente que no solo se cometió aquel día contra las personas que se encontraban en la valla, sino que diariamente se hace contra las familias en la búsqueda de justicia”, afirma la organización.

Después de la tragedia

Su informe aporta numerosos testimonios de los afectados y narra las dramáticas horas posteriores al suceso. “Asistimos a personas pendientes de operaciones en los hospitales de los lugares a donde fueron desplazados de forma forzosa (…). Encontramos un herido de bala de fuego que tuvo que ser operado para extraer el proyectil. Otro joven (…) tuvo que ser ingresado en el hospital porque había entrado en coma durante su detención. Estuvo en esta situación durante tres días, tras los que despertó con dificultades motoras y del habla por los golpes que había recibido en la cabeza”, describen en el documento. A otra de las personas golpeadas hubo que amputarle un pie tras las “fracturas provocadas por el ataque de los militares” y el retraso que sufrió su operación por falta de material quirúrgico.

Estas personas sufren, además, cuadros de estrés postraumático tras lo vivido en la valla de Melilla. En las misiones humanitarias se reportaron “ataques de pánico, pesadillas, dolores intensos en todas las partes del cuerpo, miedo…”.

Caminando Fronteras no ha sido la única ONG que ha investigado la masacre. También lo ha hecho Amnistía Internacional. En sus conclusiones acusaban a las policías española y marroquí de “crímenes de derecho internacional contra personas negras”.

“Si hay que tragar sapos, se tragan”

La violación de Derechos Humanos, denunciada en el Parlamento Europeo, no ha cambiado la postura del PSOE respecto a Marruecos. En una entrevista concedida al Diario de Avisos, el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar reafirmó el carácter de “socio estratégico” de Marruecos “para la Unión Europea y para España”. Este estatus, según el exministro socialista, obliga a pasar por alto ciertos excesos.

Aquí el eurodiputado del PSOE diciendo que hay que “tragar sopa” de Marruecos, lo que quiere decir apoyar su ocupación ilegal al Sáhara, sus violaciones de derechos humanos, su masacre contra migrantes, su espionaje, sus sobornos y su chantaje constante. Muy en línea del PSOE. pic.twitter.com/V8FLTxUfkM— Taleb Alisalem (@TalebSahara) January 24, 2023

“Si hay que tragar saliva y sapos, se tragan, porque es un vecino estratégico”, sostiene López Aguilar. A su juicio, además, la Unión Europea no debería arremeter contra Marruecos, un país contra el que se está dirigiendo un discurso “despiadado”. Eso, aseguró, “tendrá consecuencias”.

El próximo 1 de febrero tendrá lugar en Rabat una esperada cumbre hispano-marroquí. La cita fue pospuesta varias veces por los desencuentros entre las dos administraciones, muy suavizados desde que España cambió su política exterior respecto al Sáhara Occidental en favor de Marruecos. “Con Marruecos hay mucho que hablar”, afirmó López Aguilar, “pero hay que tener los pies en el suelo. Merece la pena tragar, porque despacharnos ahora es insensato e irresponsable”.
La entrada Las familias de las víctimas de la masacre de Melilla siguen sin información siete meses después se publicó primero en lamarea.com.