Epitafio de un poeta(de Octavio Paz)

En este poema, El poeta recuerda el carácter del hacer poético, la dialéctica entre la verdad y la mentira, paradoja sobre la que se construye en el discurso artístico.

Quiso cantar, cantar
para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar
su mentirosa vida de verdades.

The City by Jaime Saenz

Jaime Saenz

for Blanca Wiethuchter
and Ramiro Molina

With the smoke and with the fire, many people muffled and silent
on a street, on a corner,
in the high city, pondering the future in search of the past
— in the subtle entrails, night lightning
in the probing eye, thoughts go to agony

In another age, hope and happiness were good for something-time’s flow invisible,
and the darkness, an invisible thing,
was revealed but to the infinite elders fumbling forward to feel if you might not be among them,
while fumbling to touch some children they think they feel, even though these little ones feel them and are confused with them, feeling you,
as in solitude you feel a shawl of darkness woven with unfathomed sadness by some habitant,
dead and lost in this transparent darkness that is the city I myself inhabit,
inhabiting a city at the base of my soul which is inhabited but by a single habitant,
— and like a city filled with sparks, filled with stars, filled with fires on the street corners,
filled with coals and embers in the wind,
like a city where many beings, alone and distant from me, move and murmur with a destiny heaven no longer knows,
with eyes, with idols, and with children smashed by that very heaven,
with no more life than this life, with no more time than this time,
hemmed-in by the great wall of fire and oblivion, rocking in the swing of despair,
soundlessly weeping with this sinking city.

And no angel or demon in this well of silence.
Only fires lining the long streets.
Only the cold contours of shadows, the indifference of the sun pulling back.
The breath of a dawn for the last time breaking, the doors creaking in wind,
the boundaries breaking up and scattering and the forms fusing with the flames,
the signs and the songs,
with a remote anguish, in the soil and beyond the soil,
and the breathing of the dead, the incessant rains,
resignation with its taste of bread, in a house that stalks me between dreams,
the patios and the steps, the beings and the stones, and the hallways without end,
the windows opening to emptiness and shutting to shock,
the rooms where I lose myself and the corners where I hide
— the dark walls and the wet moss, the outposts where I look for I don’t know what,
hiding myself from the swelling odor of habit.

No voice, no light, no testimony of my former life.
Only the fires,
undying though forever flickering, and only the fires.
The desolate portent of the ghost once named youth
— in my city, in my dwelling.

Adonis, recibirá la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes

Adonis, recibirá la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes

La entrega de la medalla a Ali Ahmad Said tendrá lugar el próximo jueves 15 de septiembre en la sede del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en una ceremonia tras la que el escritor, de 92 años, ofrecerá una lectura de poemas en árabe con traducción al castellano a cargo del filólogo y traductor Federico Arbós (Premio Nacional de Traducción 1988).

El viajero de Adonis, Ali Ahmed Said

El viajero de Adonis, Ali Ahmed Said

He dejado
-viajero.
mi rostro sobre el vidrio de mi lámpara.
Mi mapa es una tierra sin creador.
La negación de todo, mi evangelio.

De “Canciones de Mihyar el de Damasco” 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Libertad bajo palabra(de Octavio Paz)

Libertad bajo palabra(de Octavio Paz)

Viento
Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire
siempre de viaje.

 

 

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Colombia-Venezuela, el triunfo de la razón sobre el odio

El presidente Petro firma la asignación del nuevo embajador en Venezuela, Armando Benedetti.

La razón reemplaza al odio no solo para volver al comercio masivo, los consulados y el libre tránsito en los puentes de frontera, sino para que los vecinos se puedan volver a abrazar.

El restablecimiento de relaciones entre la República de Colombia y la República Bolivariana de Venezuela es el triunfo de la razón y la hermandad sobre el odio y la bestialidad.

Sólo un gobierno signado por el humanismo como el del presidente Gustavo Petro podía asumir la decisión desde el primer momento, sin ambages ni cálculos.

El régimen de Iván Duque dinamitó los caminos históricos entre los dos pueblos, obnubilado por su sesgo de ultraderecha y desaforado por arrodillarse ante los intereses imperiales.

Reconoció a un títere ladrón impuesto por Donald Trump e hizo parte del cerco económico, militar, político y de toda índole contra el vecino hermano, con un afán injerencista atroz.

Convirtió a Colombia en la cueva de la conspiración contra Nicolás Maduro, el presidente constitucional de Venezuela, y participó en andanadas mercenarias desde el país.

Contribuyó a la diáspora de miles de venezolanos víctimas de la estrategia criminal gringa de generar el éxodo masivo como arma política para defenestrar a un Jefe de Estado.

Con una sarta de avivatos, ayudó a someter a millones de colombianos y venezolanos de la extensa frontera a una pavorosa crisis económica y a la violencia durante casi cuatros años.

Entregó la población a las bandas de criminales, traficantes de la peor especie, transgresores de los derechos humanos, e hizo invivible la región, sin pudor alguno.

NUEVA POLÍTICA INTERNACIONAL

Con el intercambio de embajadores entre Caracas y Bogotá, cuyo primer paso ocurrió el lunes 29 de agosto, se inicia la ardua reconstrucción de los puentes humanos y políticos rotos.

Es la nueva política exterior de Colombia instalada por el presidente Petro, respetuosa de la autodeterminación de los pueblos, integradora y de respeto al derecho internacional.

Dos hechos reflejan el nuevo momento histórico, muy lejos de la oscura época de Duque, quien participó en el montaje del tristemente célebre grupo de Lima, ya abolido.

Mientras el presidente Maduro recibía a Armando Benedetti, embajador de Colombia en Caracas, el presidente Petro llamaba en Lima a la repotenciación de la CAN.

Y decía en la reunión de presidentes de la Comunidad Andina de Naciones que ésta se debe fortalecer con el retorno de Venezuela y el ingreso de Chile e, incluso, de Argentina.

¿Los fines? Enfrentar unidos los efectos del cambio climático devastador, crear una red de energías limpias y promover una cumbre latinoamericana de nueva política antidrogas.

LIDERAZGO DEL PRESIDENTE PETRO

Con el presidente Petro nace un nuevo liderazgo latinoamericano, que convoca a retejer los lazos de amistad, destruidos por regímenes oligárquicos en la región.

Colombia cambia su política hacia los hermanos, muy bien interpretada por el canciller Álvaro Leyva, contra quien se dirigen ahora los dardos venenosos de las élites conservadoras.

¿Por qué? Porque no se sumó en la pútrida OEA a una declaración contra el gobierno de Nicaragua, el nuevo blanco de las derechas ante el fracaso de su cerco a Venezuela.

En su tarea propagandística, los medios arremeten contra la política internacional del gobierno Petro, mientras que en el régimen de Duque fueron verdaderas celestinas.

Ni esas oligarquías que ahora piden censura contra Leyva en el Congreso, ni esa prensa abyecta dijeron nada por la represión brutal de Duque contra el pueblo en 2021.

En el levantamiento popular del año pasado, los que ahora se escandalizan con Nicaragua callaron ante más de cien asesinatos de jóvenes que protestaban en las calles colombianas.

Y justificaron, cobardemente, las violaciones masivas de derechos humanos cometidas por Duque y sus represores contra los reclamos del pueblo. Hipócritas. Fariseos.

Así, pues, el cambio ha llegado a la política internacional colombiana, de la mano de un gobierno progresista que rompe con más de 20 años de sumisión absoluta al imperio.

Ojalá se pueda reconfigurar un bloque de solidaridad latinoamericana, como el que existió en la primera década de 2000, con el trascendental aporte del presidente Petro.

La razón reemplaza al odio no solo para volver al comercio masivo, los consulados y el libre tránsito en los puentes de frontera, sino para que los vecinos se puedan volver a abrazar.

Como dijo el presidente Petro al posesionar a Benedetti el miércoles 24 de agosto: “Que nunca más a nadie se le ocurra que entre Venezuela y Colombia tiene que haber un conflicto”.