Ha concluido una fase de lucha política en Colombia a partir del triunfo electoral de Gustavo Petro presidente y Francia Márquez vicepresidenta, primer gobierno no oligárquico elegidos por voto popular en la historia de la República.
La historia contemporánea, la de medio y corto plazo, se ha caracterizado por gobiernos de burgueses y de oligarcas de extrema derecha que basaron su poder, orden y control social a partir de alianzas con terratenientes, narcos y paramilitares expropiadores de tierras, con grandes grupos y monopolios empresariales y con élites políticas corruptas que capturaron al Estado y transformaron su esencia constitucional y democrática, convirtiéndolo en un aparato despótico, en un narcoestado cuyas instituciones sirven de “oficinas” privadas al servicio de los intereses de lo que llamamos la narcoligarquía.
Cambiar el estado de cosas injustas que rige en Colombia, aparte de tener un gobierno con voluntad para hacerlo, requiere pasar de las urnas a las calles, de haber sido la oposición que intentaron liquidar durante décadas, a ser gobierno por primera vez y elegido mayoritariamente en el marco de la democracia formal burguesa con los peores vicios.
No obstante el salto histórico que acabamos de dar, la tarea urgente es prepararnos para defender lo conquistado en las urnas, desde las calles y campos articulados en un movimiento nacional con un propósito principal: restaurar la República Democrática Unitaria, pluralista y participativa cuyos pilares son el Estado social de Derecho, pues solo así habremos vuelto al punto de inicio para empezar a brindar una vida digna para todos y todas sus ciudadanas, para vivir sabroso.
Este convulso, dramático y esperanzador proceso que estamos viviendo ha abierto un nuevo escenario político de lucha cuyo actor principal ha sido el amplio y variopinto movimiento social, conformado por millares de organizaciones sociales (indígenas, afrocolombianas, campesinas, sindicales, estudiantiles, intelectuales, artistas, feministas, LGTBIQ), cuyo carácter policlasista, antirracista, étnico, antipatriarcal, feminista y antineoliberal lo hace único porque contiene al sujeto histórico de cambio que precisa el momento de lucha en el que estamos.
El escenario de cambio que se abre con el que sueñan millones de compatriotas y por el que también lucharon miles de ausentes, quienes no pudieron estar para celebrarlo porque la política de la muerte les truncó la vida, anuncia la restauración de la República democrática.
La supervivencia del gobierno del Pacto Histórico (PH) no depende exclusivamente del gabinete, las alianzas y el blindaje que el presidente Petro viene construyendo, depende también de otros actores y factores de poder, pero sobre todo, del movimiento social y político, de la capacidad que tengamos de articular, potenciar y reagrupar como un todo y con un mismo propósito al amplio y diverso movimiento social que es el soporte del nuevo gobierno, pues sin él no habrá garantía de restauración del Estado social de derecho.
Retomar el rumbo democrático en Colombia no se podrá sin la Paz Total; sin una reforma profunda a las instituciones (FF.AA., Policía nacional, ESMAD) que tienen la obligación constitucional de velar por la vida, bienes y seguridad de todos y todas; sin la garantía de los derechos fundamentales; sin una reforma agraria integral que distribuya las tierras improductivas y devuelva las expropiadas a sus legítimos dueños y de créditos a las familias campesinas; sin una reforma tributaria que genere los recursos para implementar la renta básica universal para millones de familias que viven en la miseria; sin derecho y acceso a educación y salud de calidad y pública, es decir, sin estos logros no se podrá “vivir sabroso”.
De ahí la importancia de entender el llamado de las urnas a las calles, porque está claro que el gobierno del PH va a tener que enfrentar una oposición política de derecha dura que no ahorrará esfuerzos en sacarlo del poder. En este sentido, va a ser la lucha extraparlamentaria, la batalla de ideas en las redes sociales, auditorios, asambleas, plazas y calle; la principal forma de enfrentar la política de la muerte de los gobiernos de la narcoligarquía.
El gabinete que está armando el presidente Petro muestra paridad, experiencia y el compromiso de los ministros y ministras nombradas, quienes serán “piezas” importantes del ajedrez de la nueva partida. Las otras fichas del ajedrez no necesitan ser nombradas a altos cargos públicos, hacen parte del amplio, polifacético y variopinto movimiento social. Son los y las que han luchado y se han movilizado en las calles, la fuerza de choque y de defensa de lo conquistado.
Lo más seguro es que las calles, plazas y campos serán de nuevo el escenario donde se dará la confrontación con las viejas fuerzas políticas que se opondrán al gobierno del PH hasta agotarlo y destruirlo. Es nuestro deber ético y compromiso político impedirlo. Si ya despertamos es porque tenemos la conciencia política para hacerlo.
Hemos escrito, al menos, dos artículos sobre el escritor Mario Vargas Llosa, y en todos ellos el connotado escritor argentino Atilio Borón alude a las controversiales declaraciones del narrador peruano.
Entendemos que Borón hace referencia a Vargas, solo por la “credibilidad” del otrora insigne escritor, ya que si lo hiciera otra persona no tuviera ninguna repercusión. No obstante, la derecha torcida utiliza a Vargas Llosa, en su etapa senil, por la supuesta resonancia que tiene; pero la realidad es que mucha gente ya no cree en sus palabras reaccionarias. Además Borón reposta siempre contra él porque sabe que es un alfil al servicio de la derecha rancia de América Latina y del imperio estadounidense.
En esta oportunidad Vargas Llosa, en la apertura del 15 Foro Atlántico Iberoamérica, celebrado en Madrid, lamentó el triunfo de Gustavo Petro en Colombia y señaló dos apreciaciones, una totalmente mentirosa y la otra con aires de malsana.
La primera afirmación de Vargas alude a que Petro debe mantenerse dentro de la “legalidad” “que ha caracterizado la historia colombiana”.
Según una investigación del Grupo de Política y Gestión para el Desarrollo, de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, titulada “Cultura de la legalidad en servidores públicos y ciudadanos”, se señala que, en Colombia, nos falta mucho para ser un país legal. La “cultura de la legalidad” es una asignatura de bajo desempeño en el país, su calificación es de 61 puntos sobre 100. Un Estado confiable, justo y defensor de lo público haría la diferencia.
De igual modo, la historia reciente de Colombia en ningún modo ha sido legal o con principios de legalidad. Esto revela la ignorancia de Vargas Llosa, que no sabemos si será genuina, sectaria, fanática, o será por dinero que se presta a tal infamia.
La otra afirmación de Vargas Llosa dice que el triunfo de Petro es un “accidente enmendable”. Lo enmendable podemos traducirlo como un error, algo para corregir. Pero no deseamos creer que al inefable Vargas Llosa le haya pasado por la cabeza la idea de “corregir el accidente” en el sentido de proponer, eliminar, asesinar al presidente electo.
Esta último podría ser la aseveración acertada de lo que es el ser humano Vargas internamente, explicitada por Borón en adjetivos calificativos como: malo, sin perdón, pésimo, político, retrógrado, despreciable.
Para recalcar lo anterior lo evidenciamos en la consideración que han tenido algunos personajes importantes al referirse al turbio Vargas Llosa.
Por ejemplo fue acusado por José Saramago de “mal imitador” al hacer una imitación deficiente de Los Sertones del brasileño Euclides da Cunha en su novela “La guerra del fin del mundo”, ¡una verdadera mediocridad!, mencionando, además, que algunos paisanos del novelista piensan que su Nobel de Literatura fue asignado cuando ya no quedaba a quien más dárselo.
Hay una serie de epítetos expresados contra la figura de Vargas:
Según Álvaro García Linera, exvicepresidente de Bolivia, el escritor conocido pertenece a la derecha “cavernaria, boba y esquizofrénica”.
Se mueve entre el resentimiento y la envidia, según escritores cubanos.
Algunos hablan de sus escritos y opiniones como “vómito negro”.
Los obispos peruanos lo han tildado de “poco noble”.
A su vez, según el periodista y reportero español del Diario Ok, Eduardo Inda, Mario es “mentiroso, chulo, jeta, plagiario, mediocre y censor”.
También en otro orden de ideas, algo insólito en torno a esta figura literaria es que él mismo se autodesprestigia, cuando se refiere a sí mismo como un escritor que “No tengo talento natural. Me cuesta escribir”.
En general los críticos literarios hacen, por lo menos, tres críticas a su obra: “La prosa de Vargas Llosa es gris e insulsa, dicen los críticos. Otra crítica es que Vargas Llosa no ha creado personajes memorables. La tercera crítica es que la obra de Vargas Llosa carece de ideas y es insólita”.
Finalmente deseamos recordar que Atilio Borón en su libro “El Hechicero de la Tribu, Vargas Llosa y el Liberalismo en América Latina” reseña algunos elementos en torno a la figura de Mario Vargas Llosa:
Vargas Llosa, vetusto escritor, según Atilio Borón practica un desarme político con dureza, sin dolor, de su elogio al sistema neoliberal, quien “se ha convertido en su defensor público, un divulgador oculto en la Literatura y en el boom latinoamericano”.
El propio Borón lo señala, “Pese a su elemental y tendencioso manejo de las categorías y las teorías del análisis político, o tal vez debido a la maestría con que maneja los sofismas y las ‘posverdades’, Vargas Llosa es una pieza fundamental en el masivo dispositivo de ‘lavado de cerebros’ y de propaganda conservadora que con tanto esmero practican las clases dominantes de las metrópolis y sus secuaces en la periferia”.
Hay dos preguntas importantes que resaltan en el texto: ¿Cómo fue que ese muchacho tan talentoso y crítico de la realidad de Nuestra América, militante del PC de su país, derrapó para convertirse en el más descollante intelectual orgánico y paradigmático del neoliberalismo? ¿Cómo fue que Vargas Llosa se transformó en paladín de la ideología capitalista y responde actualmente a las estructuras tradicionales y a los intereses constituidos?
“Vargas Llosa dejó de ser un marxista, según su criterio y convicción, si no que al convertirse en un converso confeso y apasionado por su nueva verdad, se transformó en implacable enemigo de las luchas sociales de los pueblos que tratan de liberarse de las cadenas de la colonialidad que ha impuesto el liberalismo”.
Sin duda alguna “Vargas Llosa es hoy por hoy el más importante intelectual público de la derecha en el mundo hispanoparlante y tal vez uno de los de mayor gravitación a nivel mundial. Su incansable labor como propagandista de las ideas liberales a lo largo de casi medio siglo y la formidable difusión de sus escritos, convirtieron al peruano en el profeta mayor del neoliberalismo contemporáneo”.
Triunfó la Colombia profunda, periférica, trabajadora y excluida. Se derrotó parcialmente a esa otra parte de la población que es superficial, centralista, rentista y excluyente.
Ganó lo más avanzado del pueblo y perdió aquel que se ha dejado controlar por el miedo. El Pacto Histórico logró la victoria. Ganó la alegría y la rebeldía. ¡Recién empieza lo bueno!
Petro y Francia, Francia y Petro, lo lograron. Representaron y canalizaron lo mejor de nuestra gente. Fue sorprendente la reacción en la 2ª vuelta electoral de la juventud y las mujeres de centros urbanos, y de las comunidades negras, indígenas y mestizas de regiones relegadas y excluidas. Y, los errores del candidato rival (improvisado y de ocasión) también ayudaron.
Petro y Francia van a dar sorpresas. No solo en Colombia sino en América Latina y a nivel global. Han asimilado la experiencia de los pueblos en lucha y movilización de Sudamérica y de otras partes del mundo (España, Grecia). Petro tiene clara la naturaleza productiva y económica de nuestro país y Francia va a potenciar y a seguir movilizando los saberes y sentires de nuestra gente.
La construcción e implementación de una línea estratégica que supere las limitaciones de las experiencias vecinas va a ser clave para poder avanzar por nuevos caminos. Petro ha visualizado lo que es la actual Colombia, en donde existe el más avanzado capitalismo (“tecno-feudal”, dixit Varoufakis), una oligarquía financiera transnacionalizada, el más atrasado sistema de propiedad terrateniente y una cultura rentista y semifeudal (colonial).
Pero a su lado, como resultado de esa confluencia de factores históricos que son el sustento de una economía permeada por el narcotráfico y diversas economías criminales, han surgido (o se han sostenido y evolucionado) cientos de miles de pequeños y medianos productores (especialmente agrarios pero también en otras áreas productivas) que buscan y construyen formas nuevas de tecnificación e industrialización para poder sobrevivir.
También es importante resaltar que en las elecciones de marzo de 2022 (legislativas y de consultas presidenciales) no se vio reflejada la creciente participación de sectores populares que en mayo 29 y junio 19 (1ª y 2ª vueltas) votaron masivamente por el Pacto Histórico. La diferencia fue de más de 2 millones de votos en la 1ª vuelta y de más de 5 millones en la 2ª. ¡Es algo extraordinario!
Esa situación debe tenerla en cuenta el nuevo gobierno a la hora de hacer las negociaciones para garantizar la gobernabilidad que es necesaria para impulsar sus iniciativas legislativas dentro del marco de la institucionalidad existente. No obstante, esa “fuerza emergente” que se expresó como “masa electoral no prevista” debe jugar como “fuerza extrainstitucional”, o sea, como referencia efectiva de las gentes que se expresaron en el estallido social. ¡Allí juegan mejor!
¿En qué consisten las sorpresas?
Al entender que una cosa es acceder al gobierno y otra muy diferente es controlar el Estado, el Pacto Histórico tendrá que ir despacio y con paciencia. No se va a enfrascar en confrontaciones retóricas e infantiles con el gobierno de los EE.UU., ni va a cazar peleas insulsas con los empresarios colombianos (grandes y medianos) que tienen lazos e intereses imbricados con el gran capital global y que son poderosos en todos los ámbitos.
Sin embargo, en política internacional Petro y Francia van a ayudar a construir tanto un “Bloque Regional Latinoamericano” como también un “Movimiento Global No alineado” que es fundamental para luchar contra toda guerra (como la de Ucrania que ya nos afecta por el tema de los alimentos, fertilizantes y la inflación creciente) y contra las causas del cambio climático (crisis ambiental).
En ese sentido, la política de Petro y Francia, así ellos no lo expresen de esta manera, va a girar alrededor de combinar los siguientes aspectos:
a) Respeto irrestricto de la institucionalidad democrática existente que se soporta en la Constitución Política vigente desde 1991, impulsada y aprobada por el M19, organización revolucionaria de la cual hizo parte Gustavo Petro en los años 80s. Ello incluye, el respeto a la alternancia en la presidencia (no reelección) y a la división de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial, público y electoral). Y en ese marco, impulsar una verdadera descentralización territorial;
b) Construcción de una economía capitalista que rompa con la estructura “colonial” heredada pero, que a la vez, vaya neutralizando el papel de los grandes monopolios depredadores de la vida que son un freno para ese mismo desarrollo capitalista y para el bienestar del pueblo;
c) Intervención decidida del Estado (como lo ordena la Constitución) en áreas estratégicas de la economía y en la política social y ambiental (función social de la propiedad, etc.); y
d) Estímulo intenso (pero no asistencialista ni paternalista) a las economías colaborativas y asociativas que están en construcción por parte de pequeños y medianos productores, con base en el trabajo de movimientos y organizaciones sociales para avanzar paulatinamente hacia nuevas relaciones sociales de producción y nuevas formas de relacionamiento con la naturaleza que coloquen el cuidado y la preservación de la vida por encima de todo otro interés.
Construcción de hegemonía social, política y cultural
Uno de los mensajes más importantes que dejó el estallido social de 2019-2021 fue la consigna impulsada por la juventud bogotana: “No queremos cambiar un gobierno, queremos transformar la sociedad”. Esa frase resume y expresa un gran aprendizaje del pueblo colombiano. Es resultado del fracaso de lo que llamo la “ilusión insurreccional” que generó tantos errores entre los revolucionarios del mundo y nos condujo a los colombianos a una guerra de 5 décadas, claro, también provocada, manipulada e instrumentalizada por la oligarquía y el imperio estadounidense.
Por ello, el nuevo gobierno de Petro y Francia, y una buena parte de activistas del Pacto Histórico, tenemos claro que queremos gobernar muchos años y décadas, pero usando y mejorando la democracia imperfecta que inventó “Occidente”, o sea, con alternancia y división de poderes, pero utilizando un elemento fundamental: la presión social organizada.
Es bueno recordar que muchas de las últimas acciones de Duque, que posiblemente la sociedad colombiana luego podrá valorar en su justa dimensión, fueron implementadas por la presión del estallido social (como fue derogar la reforma tributaria, implementar el “ingreso solidario” para asistir a las gentes afectadas por la pandemia, la matrícula cero para estudiantes universitarios, y otras), y van a ser políticas continuadas y perfeccionadas por Petro y Francia.
Todo ello significa que sin ser gobierno, el pueblo consciente y organizado, puede gobernar “desde abajo” y “desde la periferia”. Estoy seguro que Petro y Francia van a sorprender a mucha gente (contrarios, “propios” y aliados) e inaugurarán nuevos caminos en el duro trasegar de construir nuevas hegemonías populares en lo social, político y cultural.
Saludo a los valientes que hacen un periodismo auténtico y objetivo, que vuestros argumentos sean la libertad para los justos que están caídos, como Julián Assange
Fuentes: De Wereld Morgen [Foto: Joe Biden (Het Witte Huis, Wikimedia Commons)]
Traducido del neerlandés para Rebelión por Sven Magnus
Cuando se trata de Ucrania, a menudo escuchamos discursos duros desde Washington. Pero el diario Asia Times desmonta esa retórica. Según este sitio web de noticias, Joe Biden se enfrenta a un doble desastre desde la guerra de Ucrania: una recesión en casa y una segunda humillación estratégica en un año. ¿Le obligará a cambiar de rumbo?
Grandilocuencia
Los principales medios de comunicación occidentales son todo menos equilibrados a la hora de informar sobre la guerra en Ucrania. El nivel de propaganda es alto y, salvo algunas excepciones, se sigue servilmente la línea de la OTAN. En el resto del mundo, afortunadamente, es disitinto. Allí se escuchan voces diferentes. Por ejemplo, un análisis reciente en el Asia Times. Este página web de noticias tiene su sede en Hong Kong y es uno de los medios de comunicación más destacados de Asia. Según este sitio, la Casa Blanca se equivocó totalmente en esta guerra. Las duras palabras que salen de la boca de Biden solo sirven para enmascarar la grave situación en la que se encuentra.
Según el Asia Times, Biden tiene que enfrentarse a dos graves problemas como consecuencia de la guerra. Económicamente, su país y gran parte del mundo se dirigen hacia una crisis. Además, tras la debacle del verano pasado en Afganistán, sufrirá una segunda humillación con esta guerra.
Tormenta económica
A consecuencia de las sanciones occidentales, el comercio mundial está gravemente perturbado, especialmente en los ámbitos de la energía y los alimentos, lo que está provocando una elevada inflación que, a su vez, hace aparecer el espectro de la grave crisis de la década de 1970. Una inflación elevada también significa un menor poder adquisitivo de la población y Biden será juzgado sin duda por ello en las elecciones de medio mandato de noviembre.
La inflación causada por las sanciones se suma a la subida de precios provocada por la pandemia. Para combatir la crisis del COVID-19 Trump tomó medidas de estímulo. Con Biden se duplicó ese apoyo financiero. Según el Asia Times, la administración Biden subestimó en gran medida el impacto inflacionario de este paquete de estímulo por valor de 6.000 billones de dólares. A ello se suman los efectos de las sanciones, con todas las consecuencias que ello conlleva.
La inflación puede combatirse con tipos de interés más altos, pero eso contrae el crecimiento económico y puede hacer que los mercados bursátiles se desplomen. El remedio es entonces peor que la enfermedad. En el primer trimestre la economía estadounidense ya se contrajo un 1,4% interanual. La venta de viviendas nuevas también se desplomaron, lo que anuncia fuertes tormentas para el resto de la economía.
Estados Unidos se enfrenta así a un difícil dilema: inflación o estancamiento económico (mediante la subida de los tipos de interés). En el peor de los casos, incluso se da una combinación de ambos y entonces se produce la estanflación.
En las economías más débiles del G7 la situación es aún peor. Por ejemplo, el Asia Times informa de que el yen japonés está en caída libre. La deuda pública allí es del 270% del PIB. Los tipos de interés de la deuda pública japonesa subieron a mediados de junio hasta el nivel más alto desde la crisis financiera de 2008.
Italia también se ha enfrentado recientemente a unos tipos de interés elevados, y Europa corre el riesgo de volver a experimentar «una fragmentación de la Unión Europea», como ocurrió tras la crisis financiera de 2008 (1).
El objetivo de las sanciones económicas era golpear a Rusia. Sin duda estas sanciones perjudicarán y ya se están haciendo notar. Pero los rusos se han preparado bien para un régimen de sanciones desde la anexión de Crimea en 2014. La gran mayoría de los países del mundo tampoco están dispuestos a seguir la política de sanciones de Occidente.
Según elAsia Times, Estados Unidos ha subestimado la capacidad de resistencia de la economía rusa. Como resultado de la subida de precios, Rusia ganó un récord de 97.000 millones de dólares por las exportaciones de petróleo y gas en los primeros cien días de la guerra. El rublo ha alcanzado su nivel más alto en los últimos siete años.
El Asia Times señala secamente que países como China e India, que se negaron a sumarse a las sanciones del G7 contra Rusia, compran ahora petróleo ruso con un descuento de 30-40 dólares por barril, mientras que los consumidores de Europa y Estados Unidos pagan el precio completo.
La arrogancia militar
Según elAsia Times, Estados Unidos estaba más presionando que nadie para una guerra. El sitio hace referencia al intento del canciller alemán Olaf Scholz, cinco días antes de la invasión, de evitar la guerra. Pero ante la insistencia de Washington, Zelensky rechazó la propuesta de Scholz. El Wall Street Journal escribió el 1 de abril: «Scholz hizo un último intento de acuerdo entre Moscú y Kiev. El 19 de febrero en Múnich le dijo a Zelensky que Ucrania debería renunciar a sus aspiraciones en la OTAN y declararse neutral en el marco de un acuerdo de seguridad europea más amplio entre Occidente y Rusia. El pacto estaría firmado por Putin y Biden, que garantizarían conjuntamente la seguridad de Ucrania. Zelensky dijo que no se podía confiar en que Putin cumpliera ese acuerdo y que la mayoría de los ucranianos quería entrar en la OTAN».
Zelensky no inventó la idea del ingreso de Ucrania en la OTAN. «Consiguió promesas de Washington y Londres, que aumentaron sus suministros de armas a Ucrania».
La administración Biden quería que esta guerra pusiera a Rusia de rodillas militarmente, pero, según el Asia Times, subestimó la capacidad del ejército ruso: «La grandilocuencia previa de Washington de expulsar al presidente ruso Vladimir Putin del poder, destruir la capacidad bélica de Rusia y reducir a la mitad el tamaño de la economía rusa resultó ridícula vista retrospectivamente».
Según el sitio web asiático, «un compromiso en Ucrania con importantes concesiones territoriales a Rusia es la única forma concebible de poner fin a la guerra». Pero no se puede esperar que Washington presente una propuesta así, ya que sería una humillación.
Sin embargo, no se puede descartar que esto ocurra. Cuanto más se prolongue la guerra, mayores serán los problemas económicos y más difícil será la posición de Biden. Por ello, no es inconcebible que Biden anime a los líderes europeos a forzar a Ucrania a negociar con Moscú para no tener que hacer «el trabajo sucio» él mismo.
A este respecto, el sitio señala una insinuación de Colin H. Kahl, viceministro de Defensa. A mediados de junio declaró: «No vamos a decir a los ucranianos cómo negociar, qué negociar y cuándo negociar. Ellos mismos determinarán esos términos».
Al menos a mediados de junio ya hubo conversaciones entre, por un lado, Ucrania y, por otro, Italia, Francia y Alemania. Según el periódico alemán Die Welt, Kiev empieza a dudar de la solidaridad de Occidente. Parece que cada vez hay más voces en el campo occidental que piden esfuerzos de paz. El periódico cita una declaración de Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, que apunta a un cambio de rumbo: «La pregunta es: ¿Qué precio está usted dispuesto a pagar por la paz? ¿Cuánto territorio? ¿Cuánta independencia? ¿Cuánta soberanía? ¿Cuánta libertad? ¿Cuánta democracia está usted dispuesto a sacrificar por la paz? Y es un dilema moral muy difícil».
Unas opciones claras
Según el Asia Times, no todos los miembros de la administración Biden están en la misma onda. Los de la línea dura respecto a esta cuestión son el ministro de Asuntos Exteriores, Antony Blinken, y la viceministra de Asuntos Exteriores, Victoria Nuland. Esta última es el artífice del golpe de Estado de 2014 en la plaza Maidan, que «desencadenó la tragedia actual» (2).
Biden, en cambio, piensa en su supervivencia política. Actualmente, su popularidad ha alcanzado el punto más bajo. Menos del 40% de los votantes apoya sus políticas, mientras que el 55% las desaprueba. Son cifras dramáticas.
El Asia Times aún no tiene claro qué va a prevalecer: El instinto de supervivencia política de Biden o las prioridades ideológicas de Blinken y Nuland. «Pero las opciones son duras y claras: o salimos del borde del abismo o saltamos a una recesión mundial y una crisis estratégica en espiral».
Notas:
(1) Se crea entonces una división entre los países que están financieramente sanos y pueden pedir préstamos a bajos tipos de interés (a largo plazo) y los países que tienen problemas financieros y tienen que pagar altos tipos de interés. Si la diferencia entre estos tipos de interés (el llamado «diferencial») se vuelve demasiado alta, se producen situaciones insostenibles para los países débiles dentro de la misma moneda y puede llevar a una «salida» de la moneda común.
(2) En la céntrica laza de la Independencia de Kiev, la plaza Maidan, surgieron protestas el 21 de noviembre de 2013 contra el gobierno del presidente Víktor Yanukóvich a raíz de su negativa a firmar el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Ucrania. Estas protestas fueron codirigidas por Estados Unidos y sus aliados occidentales. Las protestas se volvieron muy sombrías y acabaron provocando la destitución de Yanukóvich en febrero de 2014. El nuevo gobierno prooccidental adoptó una postura más dura contra la población de habla rusa. En respuesta, los habitantes de Crimea votaron a favor de la independencia en un referéndum y comenzó la resistencia armada de la población de habla rusa en la región de Donbás. Poco después Rusia anexionó Crimea. Desde entonces, la hostilidad del ejército y las milicias ucranianas en la región de Donbás ha sido constante. Ha dejado 14.000 muertos, la mayoría en el lado de habla ruso.