Construyendo puentes: en diálogo desde / con el feminismo negro

Introducción de Mercedes Jabardo Velasco a la antología “Feminismos negros”.

Introducción al libro “Feminismos negros. Una antología”, editado por Traficantes de Sueños. El miércoles 23 de enero en Traficantes de Sueños y el jueves 24 en la Universidad Autónoma de Madrid, discutiremos sobre feminismos negros con Mercedes Jabardo, editora del volumen y Juan Carlos Gimeno, profesor de Antropología. El grito de empoderamiento de las feministas negras transformó el feminismo en general con una batería de críticas concretas que apuntaban a la posición de las feministas blancas en temas tales como el capitalismo, el colonialismo, la migración, la familia y la sexualidad. Repasaremos sus principales aportaciones a la luz de luchas actuales, como la de las trabajadoras domésticas, las migrantes o la prostitutas donde se cruza clase, género y procedencia.

Creemos que las políticas sexuales en el patriarcado dominan las vidas de las mujeres negras, así como lo hacen las políticas de clase y de raza. Además, con frecuencia, nos es difícil separar la raza de la clase, y de la opresión sexual, dado que en la mayoría de los casos las experimentamos simultáneamente en nuestras vidas. [1]

Tiene el feminismo negro los rasgos de los movimientos que han de construir su programa de lucha y de emancipación desde diversas y superpuestas estructuras de dominación. A veces, incluso confl ictivas. Hablar de género y de «raza» como elementos de desigualdad es en cierto sentido reduccionista si no se enmarca en las condiciones en las que ambos criterios emergieron como vehículos de la opresión. El movimiento feminista negro surgió en la confluencia (y tensión) entre dos movimientos, el abolicionismo y el sufragismo, en una difícil intersección. Aun teniendo una presencia relevante en ambos, la combinación de racismo y sexismo terminó excluyendo a las mujeres negras de los dos. Esto no paralizó su impulso emancipador, bien al contrario.

Las feministas negras fueron, desde el principio, extraordinariamente lúcidas a la hora de posicionarse, y fuertes a la hora de establecer alianzas. Con los hombres de su propia «raza» en las antiguas comunidades de esclavos, con las mujeres blancas en la lucha por el sufragio femenino y, sobre todo, con todas las mujeres negras cuando el racismo contaminó el movimiento sufragista estadounidense y cuando la emancipación incorporó las diferencias de género a las comunidades negras.

Lo que desde el feminismo postmoderno se ha traducido como teoría de la interseccionalidad está en la base genealógica del feminismo negro afroamericano. Se remonta al discurso «Acaso no soy una mujer» de Sojourner Truth en la Convención de los Derechos de la Mujer en Akron de 1852, y a la explosión de escritos de mujeres negras en la década de 1890, en la que además de los textos de Ida Wells, se produjeron obras como A Voice from the South by a Black Women from the South de Anna Julia Couper (1982) y posteriormente A Couloured Women in a White World de Mary Church Terrell (1940).

Pioneras del feminismo negro

Escoger entre las cientos de voces rescatadas de este periodo a dos de ellas no era una tarea fácil. Sin embargo, Ida Wells y Sojourner Truth son sin duda dos de las más significativas. Lo son porque tanto desde posiciones teóricas ―en el caso de Wells― como desde el coraje y la lucidez de una mujer iletrada ―como Sojourner Truth―, sentaron las bases de lo que sería el pensamiento del feminismo negro, la clara alianza entre la reflexión teórica y las estrategias de movilización. También porque son reflejo de la forma colectiva de generar pensamiento del feminismo negro. A diferencia del feminismo blanco, que tiene su momento fundacional en la Ilustración y reproduce la racionalidad del pensamiento ilustrado, el feminismo negro surge en un contexto esclavista. Desde aquí, se pretende romper con la construcción individual del pensamiento filosófico ilustrado, apostando por la inclusión de distintos saberes, lógicas, actrices sociales.

Si tuviéramos que hacer referencia a un «texto» fundacional del feminismo negro sería el discurso «Acaso no soy una mujer» de Sojourner Truth en la Convención de los Derechos de la Mujer en Akron de 1852. Encontramos en él algunos de los rasgos que permiten entender el carácter contrahegemónico de este movimiento. En primer lugar, la oralidad del relato frente a la racionalidad de la escritura de los textos fundacionales del feminismo blanco. La oralidad, y también la oratoria aprendida y practicada en los púlpitos de las iglesias. Ambas, herramientas de resistencia de los grupos subalternos. En segundo lugar, el propio carácter de la oradora: Sojourner Truth fue la primera de una importante saga de intelectuales negras que, sin el apoyo de una obra escrita, han conectado con los intereses y las luchas de las mujeres negras. En tercer lugar, por ser un texto creado desde la colonialidad. Desde ahí, con un lenguaje propio que no se ve refl ejado en el espejo impuesto, Sojourner Truth deconstruye la categoría (hegemónica) de mujer ―una categoría desde la que se la niega― reivindicando su propia identidad en tanto que mujer. La intersección de la «raza» con el género, que desde el sistema hegemónico construye a las mujeres negras como no-mujeres, re-aparece en el discurso de Sojourner en términos inclusivos. Detrás de su «¿Acaso no soy una mujer?», detrás de las luchas de otras ex esclavas como Harriet Jacobs, aparece un anhelo que pugna por re-signifi car el término mujer. Su aspiración era ser libres, no sólo de la opresión racista, sino también de la dominación sexista.

Las aportaciones de Sojourner Truth al movimiento sufragista (invisibilizadas por el feminismo blanco) y al pensamiento feminista negro (rescatadas en los años ochenta) han sido ampliamente difundidas (incluso en castellano) en las últimas décadas. Nos enorgullece que este texto fundacional abra esta antología.

En la década de 1890, cuando aparecen las obras de referencia de las primeras académicas negras, la distancia entre las mujeres negras y las mujeres blancas, que se había hecho visible dentro del movimiento sufragista, era todavía más profunda. La abolición de la esclavitud, que la comunidad negra recibió con esperanza, solo transformó la superfi cie de la sociedad de castas que dividía a las personas entre amos y esclavos. Pronto, la discriminación racista sustituyó a la esclavitud como «moderno» criterio de desigualdad. En 1894, ya se habían establecido la privación del voto de las personas negras en el Sur, el sistema jurídico segregacionista y la vigencia de la ley Lynch.4 Incluso algunas sufragistas asumieron planteamientos eugenistas y la ideología de la domesticidad.5 Las palabras de Belle Kerney, recogidas por Ángela Davis son un fiel reflejo del clima que se respiraba:

La concesión del voto a las mujeres aseguraría una inmediata y duradera supremacía blanca alcanzada de manera lícita, ya que ha sido confi rmado, por autoridades inapelables, que «en todos los Estados sureños, salvo en uno, hay más mujeres educadas que la suma de todos los votantes analfabetos blancos y negros, nativos y extranjeros».

Así se presentaba el sufragio femenino blanco como el medio más adecuado para alcanzar la supremacía racial. Dejando de lado aspectos tales como la solidaridad, la lucha por los derechos de las mujeres o la igualdad política, el incipiente movimiento feminista quedó convertido en un mero baluarte de la superioridad racial de las personas blancas. El movimiento sufragista quedó fatalmente impregnado de racismo, lo cual no solo abriría una brecha insalvable en el feminismo norteamericano (feminismo blanco versus feminismo negro) sino que se convertiría en un instrumento (más) en el proceso de objetivación de la mujer negra. Al asumir para sí mismas el papel de «guardianas y protectoras naturales del hogar», al reivindicar el voto femenino desde su rol como madres de futuros ciudadanos, las mujeres blancas excluían del voto, y de la categoría de madre y por ende de mujer, a las mujeres negras.

El primer club de mujeres negras se organizó en respuesta a la desenfrenada ola de linchamientos y al abuso sexual indiscriminado del que eran objeto. Ida B. Wells fue una de sus fundadoras; ambas cuestiones eran a un tiempo objeto de sus investigaciones y motor de sus reivindicaciones. Tanto Wells como Anna Julia Cooper, otra socióloga afroamericana, desde posiciones sociales diferentes, se inspiraron conscientemente en sus experiencias vitales como mujeres afroamericanas para desarrollar una conciencia sistemática de la sociedad y de las relaciones sociales. No son, en este sentido, muy diferentes de otros pensadores que han surgido entre los subalternos.

Ida Wells, una reputada intelectual, periodista y activista negra, orientó sus energías a la lucha contra los linchamientos sistemáticos a los que se sometía a la población negra después de constatar que las víctimas de los mismos no habían sido culpables de los crímenes que les imputaban (la mayoría de las veces, un acto de violación). A esta conclusión llegó de forma dramáticamente fortuita, cuando tres de sus amigos más íntimos fueron linchados acusados de este delito. Esta circunstancia la empujó a investigar de forma sistemática todos los actos de linchamiento cometidos en el Sur, utilizando una metodología que solo recientemente ha tenido reconocimiento científi co. Utilizó las únicas fuentes que existían, las del opresor, para desde ellas descubrir cuestiones subyacentes a la dominación. Partiendo de los relatos de los linchamientos escritos en periódicos de blancos, analizó las fuentes secundarias del Chicago Tribune e hizo trabajo de campo justo después de los linchamientos. Elaboró y publicó estadísticas demoledoras. Así mostró que entre 1880 y 1891 en torno a 100 negros fueron linchados. En el año 1892, año en el que mataron a sus amigos, otros 160 hombres fueron linchados, la mayoría por asesinato (58) y por violación (46). Denunció que los linchamientos se utilizaban para frenar el posible ascenso social de la población negra en el Sur. Señalando las lógicas desde las que se denunciaba como violación cualquier contacto (a veces meramente verbal) entre un hombre negro y una mujer blanca, Wells introdujo uno de los temas que sería central en el feminismo negro: la forma en la que la intersección entre «raza» y género construye de forma desigual la sexualidad de la población blanca y de la población negra. Lo hizo subrayando los mecanismos a través de los cuales se demonizan las relaciones raciales entre hombres negros y mujeres blancas ― usando el término de violación para cualquier tipo de contacto o acercamiento entre unos y otras― y la forma en la que se naturaliza cualquier forma de agresión sexual (violación) de hombres blancos a mujeres negras.

Así lo retoma Ángela Davis:

El histórico lazo que une a las mujeres negras ―las cuales han sufrido sistemáticamente el abuso y la violación de los hombres blancos― con los hombres negros ―quienes han sido mutilados y asesinados a causa de la manipulación racista de la acusación de violación― apenas ha comenzado a ser reconocido a un nivel significativo. Generalmente, siempre que las mujeres negras se han enfrentado a la violación, han expuesto, al mismo tiempo, los montajes que lanzan la acusación de violador como arma letal del racismo contra los hombres de su comunidad.

La alianza racial entre hombres y mujeres negras crecía en paralelo a la gran brecha que se abrió en el movimiento sufragista. Los clubs de mujeres negras fueron excluidos; e incluso en las grandes marchas por el sufragio femenino, las líderes (blancas) del movimiento asumieron la política segregacionista instando a las mujeres negras a caminar de forma separada. Esta vivencia constante del racismo incluso entre las intelectuales negras de los grupos más acomodados sirvió, también desde el principio, como nexo de unión con las mujeres negras de clase trabajadora, creando un vínculo interclasista que ha diferenciado al feminismo negro del feminismo blanco de origen burgués. Y que además está en la base de esa conciencia de hermandad [sisterhood] que reclaman para sí las teóricas del feminismo negro.

Bases conceptuales del feminismo negro

Mientras el feminismo moderno / ilustrado se desarrolló a partir de Simone de Beauvoir y su afi rmación «No se nace mujer. Se llega a serlo», los discursos de género en el feminismo negro parten de una negación, de una exclusión, de un interrogante, el que retoma bell hooks de Sojourner Truth en uno de los primeros textos del pensamiento feminista negro: «¿Acaso no soy una mujer?».

No es un título escogido al azar. La interrogación que retoma bell hooks es la expresión de un sentimiento colectivo que responde de forma irónica a las teorías feministas del género surgidas de la tesis de Simone de Beauvoir, unas teorías que sirvieron para comprender que la identidad colectiva y personal es reconstruida socialmente de manera precaria y constante.10 Desde el feminismo negro la identidad de la mujer es simultáneamente reclamada y reconstruida. Frente a los ejercicios «constructivistas» del feminismo blanco, el feminismo negro parte de una no-categoría (no-mujer). La única estrategia posible desde la negación es un ejercicio de de-construcción. Destruir la negación desde donde se ha excluido de la categoría de mujeres a las mujeres negras, para avanzar, re-pensarse y reconstruirse desde otras categorías. Re-conocer las imágenes de no-mujer como estrategias de hegemonía. Dotarse de las herramientas adecuadas para reflejarla y para superarla, unas herramientas que como dice Audre Lorde no podrán ser las herramientas del amo: «Las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo. Quizá nos permitan obtener una victoria pasajera siguiendo sus reglas del juego, pero nunca nos valdrán para efectuar un auténtico cambio». Para dejar de ser constituidas como objetos y pensarse como sujetos, tuvieron que tomar la palabra, recuperar la voz y generar un nuevo discurso. En definitiva, crear una nueva epistemología.

[1] The Combahee River Collective, «A Black Feminist Statement», en Hull, Bell Scott y Smith (eds.), All the Women Are White, All the Blacks Are Men, But Some of Us Are Brave, Nueva York, Feminist Press, 1982.

 

La importancia de entender el pasado, el presente y el futuro de Latinoamérica

José Romero
 

La escritora ecuatoriana María de Carmen Garcés es autora de «Conversaciones con Pombo», (Harry Villegas «el Pombo», compañero de lucha del Che Guevara), y recientemente en Bolivia presentó: «Domitila Chungara, Una Vida en Lucha», que retrata la lucha de la histórica dirigente minera boliviana, fallecida en marzo del 2012.

Desde hace un tiempo recorre diferentes países dictando conferencias y charlas en torno a la problemática latinoamericana, encaminada hoy en un proceso de grandes transformaciones, sociales y económicas, en su extensa charla con el semanario Liberación, (Suecia), –gracias a un intercambio constante de cartas por correo electrónico– subrayó la importancia de entender el pasado, el presente y el futuro de nuestros pueblos, para construir un futuro mejor.

«Desde muy temprana edad empecé a escribir. He publicado un par de libros de cuentos: «Mírame a los ojos» y «Sé mis ojos». En el 2012, un tercer libro que titulé: «Confesiones», ganó un Premio Nacional de Cuento acá en Ecuador. El primer libro («Mírame a los ojos») ha tenido cierta difusión a nivel internacional; ha sido traducido al francés y al alemán, íntegramente; y algunos cuentos del libro han sido traducidos al inglés, al italiano y al húngaro. También me he dedicado a la investigación de un tema exclusivo: la presencia de Ernesto Che Guevara en Bolivia», comenzó María de Carmen Garcés a manera de presentación.

Esta investigación –según cuenta– le ha llevado por varios países. Empezó en Bolivia hace muchos años, exactamente en la década de los 80, en La Paz. Posteriormente efectuó una investigación sistemática en Cuba, Chile, Argentina.

«Muchos años después, me planteé hacer la misma investigación en Francia y Venezuela. Francia por la presencia en Ñancahuazú de Regis Debray y toda la conmoción que causó su apresamiento y el juicio contra él», explicó al tiempo de sostener que ella quería saber cómo se reflejaron en la prensa francesa los hechos ocurridos en Bolivia en 1967. Hace cuatro años entrevistó a Pombo, uno de los protagonistas de la guerrilla en Bolivia. Harry Villegas Tamayo (Pombo), fue uno de los tres primeros guerrilleros cubanos en llegar a Bolivia a realizar los preparativos y fue uno de los seis sobrevivientes del combate de la quebrada del Yuro, el 8 de octubre de 1967, combate en el que fuera apresado y asesinado el Che.

En la presentación del libro «Conversaciones con Pombo» en Cochabamba, tuvo la oportunidad de conocer a Domitila Chungara. De ahí para adelante la historia es otro libro con la combativa dirigente minera.

¿Cuáles fueron los resultados de ese trabajo arduo de lecturas y entrevistas?

En primer lugar, la investigación realizada parte de una pregunta que me hice cuando llegué por primera vez a La Paz: ¿Qué sucedió con el Che en Bolivia? Empecé a buscar información en las páginas de los diarios de la época y así, a través de la lectura de la infinidad de artículos, editoriales, recuentos que se hicieron sobre los hechos, es como llego a tener conciencia de su importancia para el pasado, presente y futuro de Bolivia y de Latinoamérica. Al mismo tiempo, obviamente, fui profundizando en el conocimiento de las ideas, del pensamiento, de la vida y de la obra revolucionaria de Ernesto Che Guevara.

Hay otras fuentes importantes que permiten entender lo ocurrido en Bolivia en esos meses de 1967: los diarios de los combatientes, principalmente cubanos. A través de la lectura y del estudio de estos diarios es como profundizo distintos aspectos de lo ocurrido.

Desde mi sentir, la entrevista a Pombo tiene un carácter conclusivo porque a través de ella pude clarificar muchas dudas e inquietudes y corroborar algunas ideas y conclusiones que tenía, producto de la investigación sobre el tema de la presencia del Che en Bolivia. El resultado de la entrevista, se publicó en el libro que mencioné anteriormente: «Conversaciones con Pombo», cuya primera edición fue de La Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Tungurahua, que también es la editorial que publicó el libro de Domitila.

El libro de la entrevista a Pombo tiene ya una edición argentina y ahora acaba de salir en Cuba. Entiendo que la presentación oficial del libro se realizará en la Feria de La Habana, en febrero de 2013.

Aparte de conocer a Domitila Chungara, ¿qué más te impresionó de la situación boliviana?

De todo lo estudiado, una de las cosas que más me impactó fue el apoyo de los mineros, de los mineros del estaño en los distintos distritos de Bolivia, apoyo explícito, a las acciones de la guerrilla. Los mineros se habían planteado recolectar medicinas, recolectar un día de salario para enviar al monte y también empezar a reclutar combatientes. Estas medidas que se iban a ejecutar luego de un Ampliado Minero en la Mina Siglo XX, a efectuarse el 25 de junio de 1967, no llegaron a hacerse efectivas por la Masacre de San Juan perpetrada por el ejército boliviano contra los mineros la madrugada del 24 de junio, masacre que produjo 87 víctimas y la total desarticulación –de-bido a las expulsiones, apresamiento y confinamientos de los trabajadores y de los dirigentes– de este incipiente movimiento de apoyo a las acciones comandadas por el Che en el Sudeste boliviano.

Como le mencionaba, es el libro de Pombo el que me permite conocer a Domitila Chungara. En el 2010, un grupo de amigos de Cochabamba organizó la presentación del libro de Pombo. Antonio Peredo organizó la presentación del libro en la Paz y «Chato» Peredo organizó en Santa Cruz.

Viajé a Bolivia para esas presentaciones y luego de la presentación del libro en Cochabamba, estos amigos me invitaron a una reunión en La Escuela de Formación Política, que funcionaba en la casa de Domitila.

Después de esta reunión, ella, con esa manera de ser tan propia de ella, señalándonos con el dedo, nos invitó a las tres mujeres presentes (mi hija que vive en Argentina y una amiga cochabambina) a tomar un café.

Tratando de entender mejor, de forma más cercana y en el sentido testimonial, los hechos ocurridos en la Masacre de San Juan, pregunté a Domitila cómo había vivido ella esos momentos, cómo se había dado el apoyo de los mineros a la guerrilla y ella (Domitila) dio una respuesta que me pareció muy importante desde el punto de vista del testimonio de una mujer que vivió muy joven estos hechos en el Siglo XX, e inmediatamente le pedí que me permitiera grabar lo que nos contaba.

En esa noche, que fue más bien una conversación de sobremesa tomando un café, Domitila nos habló de muchos acontecimientos en que ella había participado, de las luchas de los mineros, de la represión y persecución de la que habían sido objeto. Al año exacto de esa primera conversación pude transcribir lo que había grabado y, nuevamente, pude entender de lo importante del decir de Domitila. La llamé, le comenté lo que pensaba sobre la necesidad de completar la entrevista y concretamos una nueva entrevista; es así como la primera semana de octubre del 2011, viajé a Bolivia y llegué a la casa de Domitila para trabajar en completar su testimonio. Durante cuatro días, en la mañana y en la tarde, llegaba a su casa para hacer este trabajo.

En lo que se refiere al libro de Pombo. No es una biografía. Es un análisis polí-tico social de lo que fue la guerrilla del Che en Bolivia. ¿A qué conclusiones usted llega?

El libro de Pombo, es un libro que parte de temas filosóficos, de algunos de los escritos del Che como el «Socialismo y el hombre en Cuba», de algunos de sus escritos.

El primer capítulo del libro empieza con el papel de la enajenación, con la necesidad de la lucha contra la enajenación; luego, el segundo capítulo, trata de la lucha del Che en África, de los orígenes de esa lucha, de los principales acontecimientos y de las causas para que el grupo de cubanos que acompañaron al Che tuvieran que salir del Congo después de meses de lucha, que son temas que se desconocen en relación a la acción revolucionaria de Ernesto Che Guevara.

A partir del tercer capítulo se trata del tema de Bolivia: los preparativos, en los que Pombo participó junto a José María Martínez Tamayo (Papi) y Tuma; la llegada de los combatientes a la zona, de los combatientes bolivianos, peruanos y cubanos; de la organización del campamento; los combates; la Masacre de San Juan; los combatientes cubanos; la enorme repercusión interna y externa que tuvieron las acciones de la guerrilla; los últimos combates; el apresamiento y asesinato de Ernesto Che Guevara y la salida de los sobrevivientes. Es decir, analiza profundamente todo lo que corresponde a la acción de la guerrilla boliviana comandada por el Che.

Las conclusiones que yo he sacado desde el punto de vista político son: Ernesto Che Guevara, partiendo de su desarrollo revolucionario –teórico y práctico– concibe una teoría audaz y necesaria; no solamente para Latinoamérica sino para el mundo en general: la de tratar de unir los diferentes frentes de lucha de Liberación Nacional de Asia, África y de América Latina –y de crear otros– para, a través de la lucha armada, formar un frente común que lograra terminar con la dominación colonial, neocolonial e imperialista. A llevar a la práctica esta concepción teórica, dedica los últimos años de su vida.

En Bolivia la idea que tenía el Che era de crear un frente armado lo suficientemente sólido y desarrollado que permitiera avanzar hacia Argentina y Perú, primero, digamos el Cono Sur. En Venezuela y Colombia existían movimientos que eventualmente se articularían con éste del Cono Sur para formar un frente común que, repito, a través de la lucha armada luchara contra la dominación neocolonial e imperialista.

Desde mi punto de vista, las condiciones en Bolivia, las condiciones objetivas, estaban dadas. Yo creo que el Che escogió el lugar preciso en el momento preciso. Una acción revolucionaria de tal envergadura no iba a pasar desapercibida, de manera fácil, para los dominadores, en este caso EEUU, los países fronterizos, la derecha boliviana, representada por el ejército.

Desde el primer combate, la alarma nacional internacional fue muy grande y tanto Estados Unidos como el ejército boliviano, y la derecha representada en los gobiernos militares de los distintos países fronterizos, dio una muy rápida y efectiva respuesta contra ese núcleo revolucionario.

También corrobora que Bolivia era el país preciso para iniciar estas acciones el hecho que la clase social boliviana más avanzada de la sociedad, el proletariado minero, comprendió rápidamente de lo que se trataba, comprendió la esencia de la lucha que se estaba llevando a cabo en el oriente boliviano y apoyó a la guerrilla. Se hizo una reu-nión al interior de la mina en donde se expresó este apoyo y, como mencioné anteriormente, se habló incluso de reclutar combatientes que se unieran a las fuerzas del Che.

El gobierno, que tenía ya asesores norteamericanos que llegaron inmediatamente después del primer combate, el 23 de marzo de 1967, decretó el cerco y ataque a los centros mineros, lo que se conoce como Masacre de San Juan, que también hemos mencionado. Lo que el Che planteaba en Bolivia era el inicio de algo que rebasa los marcos continentales y pasa a tener realmente características tricontinentales. Es una tarea inconmensurable la que él se planteaba, pero leyendo sobre todo las comparecencias, los discursos del Che tanto en el África como en el Asia de los años 1964 y 1965, antes de que partiera a luchar en el Congo, se encuentran afirmaciones muy explícitas sobre su concepción teórica.

En realidad estamos hablando de dos etapas suyas como escritora: Ud. escribe cuentos y luego logra entrar en el género literario de la investigación. ¿Cuál es la razón para tomar estos dos géneros?

La necesidad de expresarse. Digamos que empecé escribiendo cuentos, no exclusivamente para niños, son cuentos para gente adulta, sumamente fuertes. Podría decir que son relatos, que tienen sus características testimoniales porque esos hechos que cuento en las historias que escribo, son hechos que han sucedido o se me han contado; han vivido personas muy cercanas y algunos he vivido yo o he soñado. Digamos que los dos temas, la ficción y la investigación, se han dado de una manera simultánea.

En realidad, lo primero que publico es en torno a la guerrilla comandada por el Che y después se publica el primer libro de cuentos y a partir de entonces se va dando como una simultaneidad; o sea voy trabajando el tema de la investigación y después publico un segundo libro, después viene la época de las entrevistas. Luego hice otra entrevista muy extensa a Pombo, pero es una entrevista de carácter biográfico. Es un libro que ya está terminado, que lo he titulado «Pombo, de Yara a Ñancahuazu»; muy interesante el desarrollo personal de Pombo.

Yo diría que es la necesidad de expresarse lo que me ha llevado por estos caminos literarios. Y en el transcurso del trabajo, de la vida misma, se va tomando conciencia, se va desarrollando la conciencia y en ese sentido el acercamiento al pensamiento de Ernesto Che Guevara ha sido sumamente determinante en mi vida, en la necesidad del desarrollo de la conciencia política. Después, claro, hay una responsabilidad ante un tema que conozco, que creo entender, que trato de difundirlo a distintos niveles; a través de las presentaciones de los libros, de conferencias y charlas.

Estuve en Europa hace unos años, dando seminarios sobre la presencia del Che en Bolivia, en varias universidades de Alemania y en Austria y ahora me han pedido ir a Alemania nuevamente con el libro de Domitila. Yo trabajo de manera independiente, con medios propios para realizar las investigaciones.

Publiqué en el 2007 un libro muy extenso que reúne lo recopilado en varios países sobre la guerrilla. Este libro se titula: «La guerrilla de Ernesto Che Guevara en Bolivia», y contiene toda la documentación recopilada en Bolivia, en Cuba, en Argentina, en Chile, en Francia y en Venezuela; en los diferentes periódicos de la época (1967, 1968, 1969); pero también contiene los cinco diarios existentes (diarios de Pacho, Pombo, Rolando, Braulio y Morogoro) y las Memorias de Loyola Guzmán, el contacto urbano boliviano que fue apresada en septiembre de 1967.

Ese libro está absolutamente agotado y me encantaría por ejemplo poderlo reeditar y que se difunda más extensamente. Es un libro muy esclarecedor en cuanto al tema del Che en Bolivia.

Sacando conclusiones: ¿El interés de estar en Bolivia es el Che?

La primera vez que llegué a Bolivia, el interés que me llevó allí fue la montaña. Yo hago montaña y hace muchos años fui a Bolivia con la intención de escalar el Illimani, cosa que no logré y después, en ese mismo viaje, empecé a mirar todo lo publicado, las fotos, los graffitis, los libros, sobre el Che y surgió la pregunta que mencioné que, podríamos decir, marcó el rumbo de mi vida. Recuerdo que estudiaba Sociología y había leído el libro de Inti Peredo y el Diario del Che.

Queriendo responder a esta pregunta surge todo un período de concentración en el estudio de un tema que ha tomado mucha importancia en mi vida. Se puede decir que el interés por Bolivia fue primero a partir de la montaña, de las grandes cumbres, y luego el interés por Bolivia parte de la presencia del Che allí.

Entrando en el tema de Domitila: ¿Cómo y dónde se relaciona con Domitila?

Me relacioné en octubre del 2010, en su casa (Cochabamba). Fui invitada por unos amigos a una reunión que había y luego de la reunión ella nos invita a tomar un café; a mi hija que vive en la Argentina, se llama Diana, a una amiga Carla Cecilia Valderrama y a mí y allí en la conversación, en la mesa de su cocina, surgió el tema este de la «Masacre de San Juan» y cómo fue que los mineros apoyaron a la guerrilla del Che.

Es un testimonio sumamente importante. Domitila ya estaba muy enferma y la segunda entrevista que hago en su casa, que duró varios días, fue constantemente interrumpida por accesos de tos, por una tos que la dejaba agotada. Pero ella demostró gran tenacidad para vencer su dolor y poder terminar lo que nos habíamos planteado.

Incluso una mañana que yo me sentía mal al verla tan descompuesta, le propuse que pospusiéramos la entrevista para el día siguiente y que descansara; ella casi enojada, me dijo: «No, no, no. Esto hay que terminar, esto tenemos que concluir».

Ella estaba muy ilusionada con la posibilidad de publicación del libro. Yo le había prometido volver con el libro. Las dos sabíamos, todos sabíamos, que ella tenía los días contados. No fue posible cumplir esa promesa con Domitila porque fue muy difícil encontrar editor, sobre todo gente que entendiera la urgencia de publicar el libro.

En noviembre del 2011 ya tenía el libro concluido y empecé a buscar editor, escribí a dos editoriales mexicanas, busqué en la Argentina, en Bolivia. Acá, en Ecuador, visité unas 7 editoriales y la única persona que respondió positivamente fue Mari Pachano, presidenta de La Casa de la Cultura, en Tungurahua. Entonces el libro salió en mayo de 2012 –Domitila murió en marzo.

Fue para mí sumamente penoso, mi compromiso era publicar el libro y volví a Bolivia efectivamente con el libro, pero Domitila ya no estaba…

Ud. hizo tres presentaciones en Bolivia, una en La Paz, otra en Cochabamba y otra en Vallegrande, en el 45 aniversario de la muerte del Che en Bolivia. ¿Cuál ha sido el interés del público por el libro «Domitila: Una vida en lucha»?

Fue distinto en cada lugar. En La Paz se organizó en la Vicepresidencia, con mucha propaganda, fue muchísima gente. En Cochabamba se organizó en la Casa del Alba, un lugar mucho más pequeño y obviamente con una asistencia propia para el lugar, no hubo en ninguna de las tres presentaciones debate. Fue muy emotiva la presentación en Vallegrande. Ahí presentó el acto Chato Peredo, y la gente presente eran colombianos, peruanos, argentinos, gente que había ido al encuentro por la conmemoración del 45 aniversario de la muerte del Che. Era un público bastante interesado en el tema y las tres presentaciones fueron emotivas, muy gratas, con mucha recepción. Estamos tratando de editar el libro en Bolivia.

¿Qué descubrió Ud. como escritora, como mujer, en Domitila Chungara?

Me impactó su entrega a la lucha, en términos generales, a la lucha por la justicia. Ella tuvo una vida dura en su infancia, en realidad toda la vida, pero los hechos que uno vive en la infancia le marcan y le marcan a ella en un sentido positivo, porque le despiertan ya a los 10 años una necesidad de lucha permanente, por derechos básicos, después por derechos políticos y más tarde evoluciona a tomar conciencia general, más definida desde el punto de vista ideológico. Ella ha participado en la Huelga de Hambre que lleva a derrotar la dictadura de Banzer y participa en todas la luchas políticas que le van posicionando como una de las mujeres importantes que han marcado la vida política en Bolivia.

Domitila era una persona de origen de clase obrera, del proletariado minero. Domitila desde mi punto de vista es producto de ese desarrollo admirable del proletariado minero boliviano en las décadas del 60, 70 y del 80. Esa lucha viene desde atrás, tenemos la Tesis de Pulacayo, tenemos incluso la época de la colonia con los levantamientos que se han dado en las distintas zonas de lo que hoy es Bolivia. Yo creo que eso hay que entender, que Domitila no es la excepcional mujer luchadora, que sí lo es, es obvio, pero no es como se la quiere presentar permanentemente, como si hubiera surgido ella sola… Ella es producto de su clase, de una educación de clase impartida por su padre, un obrero consciente, un obrero que se proponía educar a sus hijas en la conciencia de clase. Y lo logró. Como surge un Che Guevara, surge una guerrilla, surge una Domitila Chungara. Es decir: producto de un contexto determinado, de una época histórica determinada.

Lo que descubrí escuchando sus palabras, y me alegré muchísimo de entender, es que Domitila Chungara es producto de la lucha de clases, dada en primer lugar por su padre y después de la lucha permanente por los derechos esenciales de vida del proletariado minero boliviano, primero, y derechos políticos generales de una clase oprimida y explotada. Y estamos hablando de un proletariado que según el decir de muchos analistas, llegó a ser la fuerza política más desarrollada del continente.

La palabra de Domitila, que se manifiesta a través del libro nos enseña, nos sacude, nos educa. He recibido tantas llamadas de gente cercana que ha leído el libro, personas que se han impactado. Y esto demuestra que la palabra de Domitila tiene poder de transformación, demuestra la fuerza de Domitila y eso es una acción de ella.

¿Cuál es el papel de la mujer latinoamericana, viéndola a esta mujer, Domitila Chungara, en el contexto social actual?

Domitila representa a una parte de la población que toma conciencia de la necesidad de la lucha política revolucionaria y Domitila es una mujer que lucha por los derechos de la mujer en el contexto de opresión entendible por la herencia que tenemos de la colonización. Desde ese punto de vista Domitila fue y será el símbolo de una luchadora, en este caso mujer, una luchadora revolucionaria por cambios profundos en la sociedad, por cambios revolucionarios, contra la explotación, la injusticia, la discriminación y todo lo que vivimos en América, a pesar de los cambios políticos que se han dado en los diferentes momentos, con los diferentes gobiernos en los distintos países. Son cambios leves pero al fin son cambios. Yo creo que Domitila, la vida y pensamiento de Domitila son muy valiosos y necesarios para una toma de conciencia y para el desarrollo de acciones necesarias a llevarse a cabo en Latinoamérica y en el mundo en general.

Yo creo que ella es y fue una mujer revolucionaria. Fue una mujer revolucionaria en el contexto de origen de clase, que es el proletariado minero. Esto le da una connotación importante porque ella no estuvo sola, y ella lo menciona, estuvo Dña. Gerónima de Romero, estuvo la mujer de Federico Escobar, Alicia, estuvo Norberta de Aguilar, todas las mujeres que formaron parte del Comité de Amas de Casa.

La lucha de las mujeres que formaron parte del Comité de Amas de Casa, que empezaron su lucha comprando una balanza para pesar los alimentos, para evitar que los dueños de las minas, que eran los dueños de las pulperías, les robaran también en el peso de los alimentos, es una lucha muy importante. Después desarrollan otras etapas, más avanzadas desde el punto de vista ideológico… Y Domitila surge a la vida pública por su participación en el Comité de Amas de Casa de Siglo XX.

Me gustaría que el libro de Domitila pueda difundirse de la manera más amplia posible, porque su vida, sus ideas, su entrega a la lucha, sirven para el desarrollo de la conciencia y me parece que dado el nivel de dominio de televisión, juegos electrónicos, celulares, en la vida de las personas en el mundo actual, un libro como éste es útil, es necesario para el desarrollo de la conciencia.

¿Qué opina Ud. sobre los cambios que están ocurriendo en el Ecuador y en Latinoamérica?

Son cambios que han sido producto de décadas de lucha, de avances, de retrocesos y son positivos. Son cambios que se van profundizando, radicalizando pero que han marcado una época en el caso del Ecuador en el sentido positivo. Tenemos un presidente que tiene conciencia, que tiene fuerza, que tiene una estrategia de gobierno en el caso de servicios como la educación, la salud, la infraestructura que ha desarrollado muchísimo en todos estos años; obra pública como hospitales, escuelas, carreteras, plantas hidroeléctricas, aeropuertos.

En cuanto a las mujeres, quizás sea algo formal, pero es interesante que se sepa de la participación femenina en el gobierno. En el gabinete, por ejemplo, hay seis o siete mujeres. Que es la primera vez que sucede. Y la ministra de Defensa que murió en un accidente fue la primera ministra de Defensa en la historia del país. Actualmente también, hace muy poco, fue nombrada una mujer en el Ministerio de Defensa del país. Son hechos importantes, creo.

Mientras estuve en Bolivia para presentar el libro de Domitila, estuvo Pombo en Ecuador, invitado por uno de los ministerios. Fue a inaugurar una estatua del Che en la ciudad Alfaro, que es la ciudad donde se realizó la nueva Constitución, donde se reunió la Asamblea Constituyente el 2008. Es muy importante porque es un símbolo, es un paso y creo que Pombo ha presentado su libro «Pombo, en la guerrilla del Che» acá en la Casa Nacional de la Cultura. El ya vino acá para el 2010 para la presentación de «Conversaciones con Pombo» y viajamos a cinco ciudades del Ecuador.

Digamos que los cambios que estamos viviendo en Ecuador en la actualidad, cambios directos y también indirectos, como es el grado de politización de la población debido al apoyo y a la oposición que tiene el presidente Correa, son avances importantes en el sentido en el que venimos hablando: el desarrollo de la conciencia de nosotros como seres humanos, desarrollo para el que han contribuido y, en realidad han entregado su vida, seres como Domitila Chungara y Ernesto Che Guevara.

Izquierda y nacionalismo, un debate que no cesa

Reseña de “Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda”, de Jaime Pastor/

Luis Roca Jusmet/

Reseña de Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda, de Jaime Pastor, Madrid: la Oveja Roja (los libros de Viento Sur), 2012

Este libro es una interesante aportación al debate que se da hoy entre izquierda y nacionalismo, en el marco del Reino de España y a partir de la vieja cuestión de la independencia de Euskadi y de Cataluña. Constituye una explicación clara y rigurosa de lo que lo que es la defensa del derecho de autodeterminación y la posterior opción de una federación plurinacional. Sería, para mí, la opción federalista más afín a una izquierda confluyente con el nacionalismo. Para mí es así por compartir la hipótesis, a mi modo de ver incorrecta, de que hay unas naciones oprimidas (Euskadi, Cataluña, Galícia) por una nación dominante, que sería España. Naciones que existen sin Estado pero que se definen por identidades políticas y no únicamente culturales. Pero antes de discutir este planteamiento vayamos a un análisis más pormenorizado del libro.

De entrada decir que el autor del libro es Jaime Pastor. Representa para mí, junto con Miguel Romero, lo mejor de la vieja guardia del troskismo en nuestro país. Fundador de la la LCR, fue uno de sus dirigentes principales, así como de Izquierda alternativa (cuando se fusionaron con el Movimiento comunista), Espacio alternativo (cuando entraron en Izquierda Unida como tendencia) y de Izquierda
anticapitalista, cuando se separaron de ella. Desgraciadamente esta trayectoria da muestras de lo sectario de la izquierda en nuestro país. No me refiero a él, por supuesto, sino a la situación de la izquierda en general en nuestro país, incapaz de confluir en grupos como Syriza (Grecia) o Bloco d´Esquerda. En todo caso Jaime Pastor es un luchador comprometido que merece todo mi respeto.

El ensayo presenta un planteamiento que tiene como línea teórica a Marx, Lenin y Trosky. De esto trata el primer capítulo y la verdad es que la formulación histórica e histórica es muy clara y muy rigurosa. Nada que decir, con la salvedad que lo que dijeron Marx, Lenin y Trotsky es perfectamente discutible y que los -ismos no me parecen un buen aliado de la izquierda porque desembocan, al margen de las intenciones, en sectarismos. En todo caso la exposición tiene la virtud de estar contextualizada y de no situarse en una formulaciones dogmáticas. El segundo capítulo trata sobre “Estado, nación y capitalismo en la España contemporánea”. Me parece que aquí hay, por la complejidad del tema y el poco espacio que le dedica una excesiva simplificación que más bien parece un atajo para llegar a la conclusión que España es una nación opresora de otras naciones como Cataluña, Euskadi o Galícia, que serían naciones oprimidas. Hay elementos interesantes, como la diferencia entre una izquierda catalanista que tenía una expresión popular pequeñoburguesa en Esquerra Republicana de Cataluña y una versión obrera en el POUM y lo que sería el catalanismo burgués. Radicalmente diferente del nacionalismo vasco, muy conservador y racista en sus orígenes. También explica la aparición de elementos reivindicativos en Andalucía y en Galícia, a través de Blas de Infante o de Castelao. Igualmente expone las posturas contrarias a estos nacionalismos por parte del PSOE y del PCE antes de la Guerra Civil. Hay finalmente un análisis del nacionalismo español reaccionario, monárquico y militarismo y los intentos de un nacionalismo español más inteligente, fuera el esencialista (Azorín, Unamuno, Maeztu) o el liberal (Ortega y Gasset). Pero en cualquier caso me parece que hay un error la lectura de que hay un proceso de nacionalización español sobre las otras naciones oprimidas. Me parece que lo que hay es la constitución violenta de un Estado, como todas, a partir de diferentes pueblos y con conflictos y dominios pero con un poder oligárquico que se va constituyendo en este Estado-nación que es España. Que en este proceso hayan movimientos emancipatorios en Cataluña no quiere decir que Cataluña exista como una nación oprimida. Quizás existía una identidad cultural
diferenciada (sobre todo en base a la lengua) pero incluso esta se va diluyendo con el propio capitalismo (que como dijo Marx disuelve todo lo sólido). El tercer capítulo se titula ” Transición política, nacionalismo español y las izquierdas de ámbito estatal”. Pasamos de lo español a lo estatal en este giro lingüístico-conceptual tan discutible. Todo país lo es porque hay un estado que lo constituye pero el país no es el Estado. Ni siquiera España, que se ha
constituido a partir de luchas, dominio y violencias. Como todo país, incluso el de Cataluña o Euskadi si existieran. Aquí hay una crítica pertinente a la transición como no ruptura y continuidad desde la Monarquía y el Ejército pero continua el discurso de las naciones oprimidas. Hay que decir que su análisis es, por otra parte, muy certero. Anticipa la escisión del sector nacionalista del PSC, la mayoría nacionalista en Euskadi y el desencadenamiento del movimiento independentista catalán. Igualmente las tensiones en Izquierda Unida por la cuestión nacional, que llevan desde posturas federalistas críticas con los nacionalismos hasta pactos como el que se da en Galícia con el nacionalismo radical de izquierdas de Beirás. También merece la pena el análisis del intento de un nacionalismo español republicano progresista por parte de Zapatero y su círculo.

El capítulo cuatro es el que para mí pone de manifiesto las cuestiones más problemáticas y discutibles. Se titula “Identidades, derechos e intereses. Mirando al futuro”. Las hipótesis de las que parte son las siguientes: 1) Se ha producido una configuración efectiva de distintas identidades nacionales en conflicto. 2) Se mantiene la exigencia del reconocimiento de los derechos respectivas para aquellas que no se encuentran en condiciones de igualdad respecto a la dominante. 3) Existen distintos intereses de los diferentes actores y sociales políticos en juego, tanto en la formulación de sus demandas y objetivos para reivindicar estas identidades y estos derechos. Por supuesto el elemento central es el tercero. La configuración existe con sus contradicciones y conflictos, pero los más importantes son los transversales, es decir los de clases sociales más que los
“nacionales”. Los derechos, en todo caso, existen en la medida que se formulan, en este caso. Es decir, que Cataluña o Galícia, como comunidades diferenciadas, pueden exigir un referéndum para decidir el tipo de relación con el resto de España (no con España, de la que de momento forman parte). Pero también podría hacerlo Canarias, Andalucía o Extremadura. Respecto a Euskadi yo diría el País Vasco y
posteriormente Navarra podría pedir formar parte de él. ¿ En que caso? Cuando lo piden la mayoría de sus representantes o cuando una mayoría de ciudadanos lo exigen. Esto es lo que debería cambiarse en la Constitución, por supuesto. Como un derecho democrático que se basa en la voluntad de los ciudadanos. No como un derecho de autodeterminación exigible por principios, que sólo es aplicable a las colonias o a países dominados (que como he dicho, no me parece el caso).

Otra cuestión interesante que aparece es la del federalismo, o mejor dicho los federalismos. El federalismo que defiende Jaime Pastor, tiene una base nacionalista que no comparto. España, Euskadi y Galicia son naciones que deben formar entre ellas, mediante el derecho de autodeterminación una federación plurinacional. No estoy de acuerdo. Si tener simpatías por el PSC me parece que su planteamiento es, en este sentido, correcto. Cambiar la constitución para introducir el derecho de autodeterminación que, si no lo entiendo mal, iría por la línea que antes he planteado. A partir de aquí cada comunidad autónoma podría decidir si quiere separarse o no. También puede decidir transformarse en una estructura federal dentro de España.

En todo caso, un debate que no cesa y un libro que vale la pena leer.