El intervencionismo de EEUU en Sudamérica en la mitad del siglo XX

Los golpes de estado y los asesinatos de la CIA crean violencia Latinoamérica. La realidad en América Latina esta signada, por los efectos geopolíticos de la presencia de EEUU en la región, luego de 200 años de la Independencia de España, a finales del siglo XIX, la política de los Estados Unidos, sustituyo a España e Inglaterra, como la potencia hegemónica en varias naciones de Latinoamérica y el Caribe, la certeza del Libertador Simón Bolívar, como la del ideólogo de la independencia, José Martí, advertían los efectos negativos de esta nación, al manifestar que “yo viví en el monstruo y conocí sus entrañas”

¿Por qué la izquierda sueca da la espalda a América Latina?

¿Será posible que el Partido de Izquierda haya elegido a Estados Unidos antes que a los derechos humanos? La super potencia donde 47 millones de personas viven en la pobreza. Donde el 25 por ciento de los negros viven en la miseria y donde el asesinato es la principal causa de muerte entre los jóvenes negros: que la probabilidad de ser baleados por la policía es 21 veces más que una persona de piel blanca. Una super potencia que lleva adelante un masivo e ilegal control de todas nuestras conversaciones telefónicas y contactos en las redes sociales. Estados Unidos que tiene la mayor población carcelaria del mundo en lo que se puede describir como un moderno Gulag. Un país donde 122 personas están en prisión sin juicio en una base militar en el territorio ocupado de Guantánamo, Cuba. Una super potencia que usa la tortura en cárceles de su propio territorio, en la base de Guatanamo y en prisiones secretas llamadas “Black Sites” en muchos lugares del mundo. Estados Unidos que ha secuestrado decenas de miles de personas, entre ellos dos egipcios en Suecia. Un país con presos políticos como Oscar López Rivera, Chelsea Manning, Mumia Abu Jamal y que obliga a aterrizar al avión presidencial de Bolivia buscando capturar a Edward Snowden. Unos Estados Unidos que prestan ayuda militar a Arabia Saudita, Israel y Colombia, con arsenales de alta tecnología, para ocupar y guerrear contra pueblos que luchan por libertad y justicia. El mismo EE.UU que asesina miles de civiles indefensos con sus drones dirigidos por computadoras. ¿Es ésto lo que el Partido de Izquierda elige? Más:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=198965&titular=¿por-qué-la-izquierda-sueca-da-la-espalda-a-américa-latina?-

No a la guerra contra Rusia

Juan! Quienes siguen creyendo que pueden comprar, dominar y esclavizar el alma eslava para saquear las riquezas y reservas naturales de Rusia y de Ucrania son unos pobres lerdos sin la humanidad ni la talla ni la clase, el coraje y la inteligencia, para poder medirse con los hijos y nietos de Tolstoi y de Dostoievski, de Chejov y de Gorki, de Shólojov y de Turguénev, de Alexandre Griboyédov y de Nikolái Nekrásov, de Pushkin y de Lérmontov, de Yesenin y de Yevtushenko, de Mayakovski y de Pasternak, de Bulgakov y de Mandelstam, de Marina Tsvetaeva y de Anna Ajmátova, de Serguéi Mijalkov y de Aleksandr Solzhenitsyn, de Sergei Eisenstein y de Dziga Vértov, de Lev Kulidzhanov y de Andréi Tarkovski, de Eldar Riazanov y de Gueorgui Danelia, de Serguei Bondarchuk y de Nikita Mijalkov, de Karandash y de Arkady Raikin, de Vladímir Vysotski, de Lyudmila Gurchenko y de Yuri Nikulin. De Stravinski y de Chaikovski, de Serguéi Prokófiev y de Galina Ulánova Saludos desde Espana/// OHM

Una carta desde Baltimore

Querido Juan!

Mi cabeza está repleta de recuerdos personales en estos días, que cobran sentido inesperadamente, pero me he impuesto escribir estas líneas bajo una obligación: superar la tentación de lo anecdótico. Porque lo sucedido en Baltimore no es anecdótico ni súbito. Es estructural. Y eso es precisamente lo que quienes conocemos la ciudad echamos en falta tanto en las declaraciones oficiales como en las perspectivas de la prensa. Allí donde pone «disturbio» debemos leer «violencia estructural», y allí donde leemos «violencia estructural» debemos leer «pobreza», «injusticia», «abandono», «represión», «abuso de fuerza», «desigualdad» y «discriminación». // Saludos cordiales.