Terrorismo patriarcal

Ernesto

Por supuesto, no se trata de entrar en una competición de crímenes, sino de llamar la atención sobre la diferente sensibilidad y capacidad de acción de la sociedad en general, de políticos y políticas e instancias de poder, en particular, frente a la violencia en función de su procedencia.

Terrorismo patriarcal, terrorismo machista, terrorismo sexista… Cualquiera de estas formulaciones podría servirnos para definir e impugnar algunos de los mecanismos de reproducción del poder de los varones como colectivo sobre las mujeres.  De nuevo, como apunta Celia Amorós, conceptualizar bien resulta imprescindible para politizar de forma adecuada. El patriarcado combina la socialización jerarquizada y la naturalización de los estereotipos sexuales con la dosificación del miedo o la muerte ¿Qué mayor dominio que el que se manifiesta a través del poder sobre la vida?

Imagen : Cartel publicitario de Átame, 1989. P. Almodovar.

Sabemos, nadie puede ignorarlo a estas alturas, que los asesinatos son apenas la punta del iceberg del machismo, del poder patriarcal, en sus múltiples facetas, desplegado sobre el sexo femenino desde que tenemos conocimiento histórico. Es harto evidente que la modulación de la violencia sigue siendo nervio del sistema patriarcal  —también en nuestras sociedades formal y falazmente igualitarias— señalando roles y espacios a las mujeres, restringiendo sus movimientos, ahogando su capacidad de autonomía y libertad, ninguneando sus experiencias o, directamente, violando o matando. Administrar la violencia constante, sea la más brutal o la más sutil, induce a su invisibilidad, a su “normalización”, a su no cuestionamiento, a que la sociedad no tenga conciencia de la barbarie .

Sin embargo, esa agresividad machista se ha hecho evidente y no por casualidad, aunque de forma insuficiente —todavía— a juzgar por el grado de indiferencia social, de políticas tacañas cuando no abiertamente contrarias a la igualdad entre los sexos. La conceptualización —y politización—  feminista ha logrado poner de manifiesto el abuso y el ultraje masculino en sus diferentes manifestaciones. Entre ellas, los asesinatos.  Ya no son admisibles ciertas prácticas discursivas que hablan asépticamente de “muertes” como algo anecdótico —aislando hechos que son indisociables de su dimensión política—. Crimen pasional, delirio individual de un sujeto que pierde la cabeza, violencia doméstica … resultan denominaciones inaceptables en sociedades democráticas. El feminismo ha hecho ver, además, que esas muertes son apenas un síntoma brutal — es decir, una señal o indicio — de un problema de dimensiones colosales; son exponente de una dominación primigenia, estructural e histórica que los varones ejercen sobre el otro sexo, la mitad de la humanidad, nada más y nada menos.

El feminismo ha permitido comprender que ese control del colectivo de los varones sobre las mujeres es profundo, multidimensional, cambiante y adaptativo a lo largo del tiempo. Desde que nacemos, en el seno de la propia familia, a través del abono de los rangos del “rosa y el azul”. En el sistema educativo, que no cuestiona una cultura dominante androcéntrica y patriarcal que obvia a la mitad de la especie, cuando no la denigra; una escuela que no problematiza las formas sexistas de socialización; un espacio en el que, con el aterrizaje de la doctrina transgenerista, se están revirtiendo los pocos avances logrados en igualdad  (Véase Congreso Internacional DoFemCo); un sistema educativo en el que el profesorado —“formado” en su mayoría en la jerarquía sexual y en el conocimiento sesgado— no dispone de conocimiento y herramientas para comprender y abordar las dinámicas que excluyen a la mitad de la ciudadanía. También se manifiesta ese poder en los espacios laborales, costosamente conseguidos — a menudo, injustamente pagados y al precio de dobles jornadas para las mujeres— en los que la infravaloración y el acoso sexual es norma persistente; en cualquier ámbito de poder donde se relega a las mujeres, por el hecho de serlo. Muestra su cara más brutal —justificada a la medida de sociedades neoliberales que anteponen los deseos del consumidor al respeto a derechos básicos, como la dignidad de las mujeres—  en la persistencia y naturalización de industrias como la prostitución, sea o no filmada, el negocio de los “vientres de alquiler”… El sistema patriarcal no sólo puede definirse como una estructura de poder — la primera, la que sirvió para establecer otras relaciones de dominio— también puede ser entendido como una escuela de desigualdad que hace apología de la violencia, de la explotación, del silenciamiento y la humillación de las mujeres.  Por tanto, hacer frente a esa barbarie ancestral y ubicua exige coraje político, medidas de calado para caminar hacia sociedades más justas e igualitarias.

Política sexual del patriarcado capitalista

¿Tienen que ver la socialización jerárquica y sexista, la difusión de una cultura y un conocimiento que tienen como protagonista indiscutible de cualquier relato al varón mientras hace de las mujeres meras comparsas… con la omnipresente prepotencia masculina  o con el hecho de que muchas chicas y mujeres — tras contumaz y perversa pedagogía y juego de espejos—  interioricen y asuman libremente la subalternidad y den brillo a las cadenas —en lugar de intentar sacudírselas, como señalaba Mary Wollstonecraft?—.

¿Resulta, acaso, anodina la cultura de la violación sobre mujeres y menores que se vale de discursos, prácticas y representaciones que las objetivan y degradan o banalizan la brutalidad que se ejerce sobre ellas  —en el arte, la cultura, la publicidad, la prostitución, la pornografía, las “redes sociales”…— legitimando la violencia sexual o el asesinato?  ¿Qué mensajes manda a la sociedad, a varones y mujeres, esa pedagogía de feroz hostilidad hacia el sexo femenino? ¿Podrían ser considerados esas prácticas discursivas, en sí mismas, apología de la violencia? ¿Tiene relación esa incesante didáctica sádica —al alcance de un clik en muchos casos o mediante un billete, en otros— con el aumento del número de violaciones denunciadas,  con la “moda” de las violaciones en “manada” o con la agresividad machista que, como sabemos, puede llegar a la muerte?

Es verdad que en nuestro país disponemos de herramientas jurídicas específicas — amén de la Constitución y de acuerdos vinculantes internacionales, como CEDAW,  las Leyes Orgánicas 1/2004 o la 3/2007— pero, aunque necesarias, no son suficientes;  esas normas no tienen, o no se les da, alcance real para abordar el abuso patriarcal en sociedades que parecen indiferentes a la dominación masculina en sus múltiples aspectos; en las que la legislación sigue interpretándose y aplicándose con lógicas androcéntricas, cuando no misóginas: los análisis de las juristas ponen de manifiesto que la voz de las mujeres no disfruta de suficiente valor y credibilidad,  pueden ir a prisión por defender su prole de varones violentos, los terroristas no son reeducados de manera adecuada, no se penalizan de forma justa sus agresiones y delitos, etc. Legislación, por lo demás, costosamente conseguida y abiertamente amenazada actualmente por las “leyes trans”, promovidas tanto por la derecha como por la llamada izquierda  (Ver Jornada de comparecencia de expertas)

Por tanto, frente a los crímenes, no valen las condenas de los medios de comunicación —que, muy a menudo, espectacularizan la violencia invisibilizando sus raíces y conexiones—  influencers variopintos u opinadores de toda laya. Tampoco los golpes de pecho de los políticos y políticas de turno cuando se conoce el alcance de la brutalidad machista mientras no cuestionen su origen ; en tanto no impugnen, de verdad, la violencia soterrada, cotidiana, consentida y naturalizada que nutre al patriarcado en feliz alianza con el capital. Las estrategias no tendrán credibilidad hasta que no se intervenga con medidas eficaces y concretas en las instituciones, en la política económica, social y cultural, en el ámbito laboral, en el sistema educativo, en la contestación radical a la agresividad legitimada urbi et orbi a través del mercado sexual de mujeres y niñas, en el desmantelamiento del negocio del proxenetismo, en penalizar y reeducar a los violadores, en la desactivación decidida de prácticas discursivas que cuestionan el sistema de domino y control machista, sean los rancios discursos conservadores o la doctrina transgenerista… Si no se acometen políticas multidimensionales y de largo alcance para desactivar el sexismo, los pésames quedan en un bienquedismo que insulta la inteligencia. Feminismo o barbarie.

Fuente: https://tribunafeminista.org/2023/01/terrorismo-patriarcal/

El gobierno chileno volvió a rechazar un megaproyecto minero y portuario privado

Martina Neyra

El polémico proyecto de la compañía Andes Iron, que incluye una mina y un puerto, se ubica a 16 kilómetros de la comuna de La Higuera, en la región norteña de Coquimbo, y cerca del Archipiélago de Humboldt, que resguarda uno de los ecosistemas más importantes del mundo y donde vive el 80 por ciento de esta especie de pingüinos.

Activistas medioambientales, organizaciones civiles y ecológicas provistas de pancartas contrarias a la mina, con imágenes de la fauna del lugar, celebraron la decisión de rechazar el proyecto que contempla una inversión de 2.500 millones de dólares. A bordo de pequeñas lanchas, comunidades dedicadas a la pesca artesanal y al turismo de la zona festejaron también la decisión del Consejo de Ministros, según imágenes de la ONG Oceana. 

El proyecto estuvo envuelto en polémicas durante la última década, con acusaciones que salpicaron al expresidente Sebastián Piñera, cuya familia estuvo involucrada en la venta de Dominga a uno de los mejores amigos del exmandatario, en una operación concretadada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas.

La investigación periodística de los Pandora Papers reveló a fines de 2021 irregularidades en la venta en 2010 en Islas Vírgenes Británicas de acciones de este megaproyecto del expresidente Sebastián Piñera, y difundió una polémica cláusula de compraventa entre Piñera y su amigo el empresario Carlos Alberto Délano, en la que se condicionaba el último pago de la transacción a que no se declarara un área de protección ambiental en la zona de operaciones de la mina.

La protección ambiental dependía de Piñera, quien había asumido el poder unos meses antes de la venta del proyecto. La Fiscalía abrió una investigación días después de la publicación de los Pandora Papers, pero hasta ahora no le imputaron cargos a nadie. Durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet (2014-1018), un Comité de Ministros revisó el proyecto y lo rechazó, pero la empresa recurrió a los tribunales.

La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas anunció que el Comité de Ministros –que integraron los titulares de Salud, Minería, Agricultura, Energía y Economía- decidió acoger las 12 reclamaciones y concluyó una evaluación desfavorable al proyecto Dominga. Aseguró que la decisión es «robusta, trazable y basada en evidencia técnica» y que los reclamos tienen que ver con «vida marina», «contaminación de agua» y «calidad de aire», entre otras. 

«El puerto del cual estamos hablando se emplaza en un lugar que tiene un valor ecológico que es absolutamente único. Hay afloramientos de aguas profundas con nutrientes, que son la base para toda una cadena de vida muy única», explicó Rojas.

También el presidente Gabriel Boric se habían mostrado siempre contrarios al proyecto, incluso antes de asumir el cargo hace un año. 

Quienes defienden el proyecto aseguran que este traerá crecimiento y desarrollo económico a La Higuera, una de las comunas más pobres de Chile, ubicada a 500 kilómetros al norte de Santiago. «La protección al medioambiente no es una traba al desarrollo, sino que es una condición del desarrollo. Quienes son de la zona y nos están escuchando, decirles que no están solos, como gobierno los vamos a apoyar», apuntó el ministro de Economía, Nicolás Grau.

La minera Andes Iron, que impulsa la iniciativa, y parlamentarios de derecha criticaron el freno a un proyecto que consideran traería desarrollo a una zona pobre del país. «Necesitamos mayor producción de minerales. Para ello requerimos seguir siendo competitivos y mantener el liderazgo como primer productor de cobre, litio y yodo del mundo», señaló el presidente de la Cámara Minera de Chile, Miguel Zauschkevich.

“Esperamos que a este rechazo del gobierno se sume la declaración de un área protegida para todo el archipiélago de Humboldt y sus alrededores que permita blindar definitivamente este ecosistema de la ambición y corrupción que rodeó la creación este proyecto», señaló el director de Greenpeace Chile, Matías Asun. 

La ONG Oceana Chile aseguró por su parte en su cuenta de Twitter que es «necesario» y «urgente» declarar en la zona «un área marina protegida libre de industrias de alto impacto».

* Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

El gobierno chileno volvió a rechazar un megaproyecto minero y portuario privado

La Cumbre de Davos de 2023

Caty R

En realidad es una reunión en la que se juntan las más poderosas corporaciones transnacionales del planeta, con gran influencia de las todas poderosas corporaciones transnacionales armamentísticas, para decidir la marcha del mundo durante el próximo año 2023 (que deciden más que todos los estados del mundo) y tratará de hacerlo según marcan los principios económico-sociales de neoliberalismo global made in EE. UU. Estos principios se fijaron desde poco antes de la globalización, cuyas pautas fueron estipuladas en 1989, como unas “sagradas tablas de la ley”, confeccionadas por el Consenso de Washington (W.C.), curiosamente muy poco conocido, cuyos 10 mandamientos básicos eran los siguientes:

1. Disciplina presupuestaria.

2. Cambios en las prioridades del gasto público (reducir los presupuestos en áreas menos productivas: la sanidad, educación e infraestructuras).

3. Reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados.

4. Liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés.

5. Búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos.

6. Liberalización comercial.

7. Apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas.

8. Privatizaciones.

9. Desregulaciones (de precios y salarios).

10. Garantía de los derechos de propiedad.  

Estas pautas suicidas a largo plazo son las que nos están hundiendo es esta distopia que ya empezamos a sufrir, con cambios climáticos, calentamiento global, contaminación de suelos aguas y aire, aniquilamiento de la biodiversidad, desertificación galopante (a una velocidad de 7 km por año), aumento de la hambruna del Tercer Mundo, huidas migratorias desesperadas, aumento de tensiones bélicas cada vez más intensas y generalizadas, etc.

El Foro de Davos ha reunido a 2.700 líderes de 130 países, entre ellos 52 jefes de Estado o de Gobierno. Bajo el tema “Cooperación en un mundo fragmentado” Klaus Schwab, Fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial en la apertura afirmó: “Necesitamos reforzar la cooperación entre los sectores gubernamental y empresarial, creando las condiciones para una recuperación fuerte y duradera. Al mismo tiempo, debe reconocerse que el desarrollo económico debe hacerse más resistente y sostenible y que nadie debe quedarse atrás”.

Bonitas palabras, pero nada sinceras. Son capaces de expresar espíritu de enmienda, pero es imposible que lleguen a realizarlo. Por ejemplo, las multinacionales de Europa Occidental, a causa del ya agotamiento de recursos de energías del gas y del petróleo, y debido a verse empujadas por EE. UU. a realizar sanciones a Rusia, no les queda otro recurso que volver a las minas de carbón mucho más contaminante que el gas ruso. Y eso que se defiende “que el desarrollo económico debe hacerse más resistente y sostenible” dicen resistente, pero es más bien resiliente, pero solo para las “personas de a pie”. Y dicen sostenible, pero quieren hacerlo a base del uso insostenible y suicida del carbón, y potenciando guerras cada vez más mortíferas y contaminantes.

El neoliberalismo global made in USA habla de mercado
libre, pero China tiene sus razones para acusar a EE. UU. de proteccionismo
económico dentro de sus fronteras.

Asistieron a Davos-2023 sólo 52 presidentes
o jefes de gobierno, de los casi 200países del planeta. Pero no fueron los
presidentes de países tan gigantescos como China, Federación Rusa, India, etc.
que engloban a más de la mitad de la población mundial. Parece que la
globalización tiende a romperse, que una mayoría de países no acepta esta
globalización de empresas dudosas de buena reputación, poco democráticas y
neocolonialistas, como pueden ser entre otras muchas, BlackRock, Carlyle, Nestlé, Banco, Central Europeo (nada
democrático), etc., etc. Casi todas ellas manipuladas por los EE.
UU.

Y que algunas como la mencionada BlackRock están especializadas en potenciar al Complejo Industrial Militar de EE. UU., y en consecuencia las guerras y las penalidades planetarias. Algo que ha encumbrado a esta super multinacional al máximo poder económico del mundo. Solamente BlackRock tiene casi 10 billones $ en activos bajo gestión. Eso es más que el PIB de todos los países del mundo excepto EE. UU. y China. Pero es que Blackrock junto con Vanguard Group reúnen unos activos financieros de entre 20 y 25 billones$, (con “B”) superando los 23 billones $ del PIB de EE. UU.,(la primera economía mundial) y más del 20% del PIB mundial. Y esto es tener poder para manejar al completo el planeta Tierra, y mandar por encima de los Estados.

Todo esto nos indica que ha comenzado una NUEVA ERA MULTIPOLAR. Quela globalización se ha roto en dos bloques el de occidente, que puede llamarse la “anglosfera”, dominada por los países anglosajones neocoloniales, que presenta una postura bélica ofensiva; y el bloque de oriente que se mantiene a la defensiva y defiende la multipolaridad. 

Este enfrentamiento se está planteando en dos tipos de guerras, una guerra caliente, la de Europa que se mantiene en fuego activo, de momento en Ucrania[1], pero que tiene todas las trazas de que se generalice para toda Europa. Y una guerra fría la de China, que se defiende dela agresión exterior, principalmente la de EE. UU., GB, Japón y Australia, con su “collar de perlas”, una serie de bases militares en suelo de aguas jurisdiccionales chinas.

Notas:

[1]En realidad, la mal llamada guerra de Rusia contra Ucrania no empezó el 24 de febrero de 2022, sino que fue iniciada en el 2014 por los EE. UU. (expertos en tirar la piedra y esconder la mano y acusar de bélico al apedreado)Rusia, forzadamente, se vio obligado a iniciar una reacción de resistencia violenta. Y es que no fue una sola guerra fueron tres sucesivas:

-La guerra urbana del Euromaidán (enero 2014), iniciada por los fascistas ucranianos + la CIA+ la ayuda potente de la OTAN y la E.U.

-La guerra del Dombás (agosto de 2014) iniciada por la resistencia antinazi y anti-golpe de estado ilegitimo (el perpetrado por el “espíritu del histórico nazi Bandera” o “espíritu Banderoski”) en la región del Dombás (el Don Bajo).

-La guerra civil de la resistencia antinazi (febrero 2024) contra el gobierno títere (de EE. UU.) de Kiev.

Julio García Camarero es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT 

Damnificados de inundaciones de Pakistán desesperan por la ayuda internacional

Caty R

PESHAWAR,
Pakistán –  Los habitantes de las zonas de Pakistán afectadas por las
inundaciones de hace seis meses han acogido con satisfacción las promesas de
ayuda realizadas en una conferencia de donantes auspiciada por la ONU y
celebrada en Ginebra el 9 de enero, pero requieren el flujo inmediato del
dinero en efectivo, para iniciar el camino hacia la normalidad.

“Necesitamos
ayuda inmediata porque hemos perdido todas nuestras pertenencias en las
inundaciones. Mi hijo de 14 años y mi hija de 12 murieron cuando nuestra casa
de adobe se derrumbó. Durante los últimos seis meses, 12 miembros de nuestra
familia han vivido en una tienda de campaña”, dijo a IPS el jornalero Altaf
Shah, un damnificado del distrito de Sukkur, en la sureña provincia de Sind.

Shah, de 51
años, dijo que se enteró por la gente de la ayuda anunciada en la conferencia
de Ginebra y esperaba que esos fondos sirvan para reconstruir su casa.

En junio de
2022, Pakistán sufrió enormes pérdidas debido a las lluvias torrenciales
provocadas por un monzón, que causaron la muerte de 1200 personas, entre ellas
399 niños. Un tercio del país quedó sumergido bajo las aguas, en una catástrofe
que llevó a la ONU (Organización de las Naciones Unidas) a promover un plan
especial de asistencia.

El lunes 9
de enero, instituciones financieras internacionales, agencias donantes y socios
para el desarrollo se comprometieron a aportar más de 10 000 millones de
dólares para la rehabilitación, recuperación y reconstrucción de las zonas
afectadas por las inundaciones en este país de Asia del Sur, con una población
cercana a 245 millones de habitantes.

Entre los
compromisos asumidos en la Conferencia Internacional para la Resiliencia
Climática en Pakistán destacan 4200 millones de dólares del Banco Islámico de
Desarrollo, 2000 millones del Banco Mundial, 1500 millones del Banco Asiático
de Desarrollo, , 1000 millones del Banco Asiático de Inversión en
Infraestructuras otros 1000 millones de Arabia Saudí.

Gohar Ahmed,
analista político de la Universidad Quaid i Azam, con su sede en la capital
paquistaní, Islamabad, considera que lo fundamental es que los fondos se
distribuyan equitativamente entre la población afectada.

“Todavía hay
miles de personas sin hogar, alimentos ni medicinas. Necesitan ayuda inmediata,
dijo Ahmed a IPS. A su juicio, las inundaciones han sido una «catástrofe
climática sin precedentes, han destrozado a la población».

Afirmó que a
los pakistaníes no les preocupan los préstamos ni las subvenciones, sino el
proceso de reconstrucción en todos los sectores.

Ahmed dijo
que el gobierno debe idear un mecanismo transparente para distribuir los fondos
entre la gente que aún está sumergida en las secuelas de las inundaciones.

Economistas
especializados en salud dijeron a IPS que las agencias de la ONU y la Agencia
de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) ya han estado
trabajando con el gobierno para restablecer los servicios sanitarios. Las
agencias de la ONU y otras organizaciones internacionales han estado en el
terreno desde las inundaciones.

El primer
ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, abundó en la Conferencia de Ginebra los
detalles del nacional Marco de Recuperación, Rehabilitación y Reconstrucción
Resilientes (4RF, en inglés), que establece una estrategia multisectorial para
la rehabilitación y reconstrucción de una manera resiliente al clima e
integradora.

Sharif
declaró que la crisis climática había amenazado gravemente la capacidad del
país para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos
por la comunidad internacional en el marco de la ONU.

No se puede volver a lo de siempre

“El mundo
necesita emplear la visión y la solidaridad para hacer la transición hacia un
futuro sostenible de esperanza” en Pakistán, afirmó.

El monzón y
sus esteroides afectaron a 30 millones de personas, desplazaron a más de ocho
millones y arrasaron más de 8000 kilómetros de carreteras, además de otras
muchas infraestructuras.

Según la
Autoridad Nacional de Gestión de Desastres, 2000 instalaciones sanitarias, que
representan 10 % de todas las del país, han resultado dañadas o destruidas.
Como consecuencia, más de ocho millones de personas de los distritos afectados
por las inundaciones necesitan urgentemente asistencia sanitaria.

El Fondo de Población de las
Naciones Unidas (UNFPA) calcula que casi 650 000 mujeres embarazadas de las
zonas afectadas por las inundaciones necesitan servicios de salud materna para
garantizar un embarazo y un parto seguros. Hasta 73 000 mujeres que se espera
den a luz el mes que viene necesitarán parteras cualificadas, atención al
recién nacido y apoyo.

El ministro
de Finanzas, Ishaq Dar, declaró 90% de los fondos comprometidos en la
Conferencia eran préstamos para proyectos.

Rozia Begum,
residente en el distrito de Swat, en la noroccidental provincia de Jaiber
Pastunjuá, de la que es capital Peshawar, contó a IPS que necesitó asistencia
médica durante la inundación de su localidad. Como no se la proporcionaron,
perdió al hijo que esperaba, que nació prematuramente.

“Ahora, mi
cuñada está embarazada y necesita multivitaminas y chequeos regulares para
poder tener un parto seguro”, dijo Begum, de 30 años y maestra de escuela.
Detalló que conocía que varias mujeres en edad fértil de su localidad estaban
desnutridas y no podían permitirse una dieta equilibrada.

“Los
subsidios anunciados en la reunión (de Ginebra) podrían ayudar a las mujeres
necesitadas si se pusieran a su disposición inmediatamente”, dijo.

Las personas
afectadas también están agradecidas al secretario general de la ONU, António
Guterres, que en el discurso inaugural de la Conferencia instó a la comunidad
internacional a realizar inversiones masivas para ayudar a Pakistán a
recuperarse de la catástrofe.

“Ningún país
merece sufrir lo que le ha ocurrido a Pakistán”, afirmó Guterres.

Pero para
los afectados, su ansiedad es que la ayuda prometida les alcance cuanto antes.

Mushtaq Ali,
un vendedor de verduras, dijo a IPS que la ONU debería garantizarles ayuda
financiera directa para gente como él, quien perdió su pequeña casa en Kalam,
también en la provincia de Jaiber Pastunjuá, y que está refugiado con su
familia en la casa de su suegro.

“El gobierno
debería compensar a la gente siguiendo el modelo del mecanismo adoptado durante
la pandemia de covid-19, cuando la población afectada recibió dinero según los
datos de la Autoridad Nacional de Registro de Bases de Datos”, planteó Ali, de
42 años.

El
representante de Unicef en Pakistán, Abdullah Fadil, dijo a los periodistas que
las infecciones respiratorias agudas entre los niños, una de las principales
causas de mortalidad infantil en todo el mundo, se han disparado en las zonas
afectadas por las inundaciones.

El número de
casos de niños identificados con desnutrición aguda grave en las zonas
afectadas por las inundaciones y supervisadas por Unicef casi se duplicó entre
julio y diciembre en comparación con 2021, y se calcula que 1,5 millones de
niños siguen necesitando asistencia nutricional vital, informó el periódico
Dawn.

El
llamamiento actual de Unicef es de 173,5 millones de dólares para proporcionar
ayuda vital a las mujeres y niños afectados por las inundaciones, de las que
solo ha recibido hasta ahora 37 %.

Los niños
que viven en las zonas de Pakistán afectadas por las inundaciones se encuentran
“al borde del abismo”, según las declaraciones de su representante.

“Puede que
las lluvias hayan terminado, pero no la crisis infantil. Casi 10 millones de
niños y niñas siguen necesitando ayuda inmediata para salvar sus vidas y se
enfrentan a un crudo invierno sin un refugio adecuado», afirmó Fadil.

Añadió que
la desnutrición aguda grave y las enfermedades respiratorias y transmitidas por
el agua, unidas al frío, están poniendo en peligro la vida de millones de
niños.

En respuesta
al empeoramiento de la crisis de supervivencia infantil, más de 800 000 niños
han sido examinados para detectar malnutrición.

De ellos, 60
000 han sido identificados como afectados por malnutrición aguda grave, una
enfermedad potencialmente mortal en la que los niños están demasiado delgados
para su estatura, y han sido remitidos para recibir tratamiento con alimentos
terapéuticos listos para usar.

Abdul Ghafoor
Shoro, secretario general de la Asociación Médica de Pakistán,  dijo a IPS
que la advertencia de Unicef debería servir como una llamada de atención para
el gobierno.

“Exigimos
medidas inmediatas para salvar la vida y la salud de nuestros niños”, dijo.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

T: MF / ED: EG

Fuente: https://ipsnoticias.net/2023/01/damnificados-de-inundaciones-de-pakistan-desesperan-por-la-ayuda-internacional/

No es justicia: fue una caza de brujas

Caty R

El 14 de mayo de 2011 un grupo de treinta y nueve académicos de diversas universidades españolas publicamos en la sección de Andalucía del diario El País un artículo titulado ¿Justicia o caza de brujas?

Unas semanas antes Izquierda Unida había anunciado que no presentaría como candidata en las elecciones municipales que estaban a punto de celebrarse a ninguna persona que estuviese imputada por la justicia. Al poco tiempo, el juzgado que instruía el procedimiento sobre el llamado caso Mercasevilla, dirigido por la jueza Mercedes Alaya, filtraba a la prensa que el dirigente y concejal de esa formación política Antonio Torrijos estaba imputado, lo cual ponía a Izquierda Unida en el disparadero: no podría volver a presentarlo en su lista electoral.

En nuestro artículo denunciábamos que hubiera transcurrido más de un mes de la filtración sin que se hubiese producido efectivamente la imputación, sin comunicar nada al interesado y, sobre todo, que esa imputación pudiera llevarse a cabo por las razones filtradas: haber participado, en su calidad de concejal de IU y como miembro del consejo de administración, en la venta de unos terrenos de dicha empresa.

Denunciamos esto último, lo más importante, porque era evidente que Antonio Torrijos no se había beneficiado personalmente de esa venta y, sobre todo, porque se trataba de una operación completamente legal y aprobada no por él solo, sino por la totalidad del consejo y del pleno municipal, de modo que, en todo caso, debería imputarse a la totalidad de sus miembros.

La imputación (o, peor aún, la filtración desde el propio juzgado) aparecía claramente como una forma torticera de evitar que Izquierda Unida presentara a una persona con experiencia y bien conocida en la ciudad, disminuyendo así sus posibilidades de éxito electoral.

Casi doce años después, la propia administración de justicia ha confirmado lo que nosotros habíamos denunciado en el artículo: Antonio Rodrigo Torrijos resultó absuelto, como confirmó una sólida y rigurosa sentencia que ni siquiera fue recurrida por las acusaciones particulares ni por el ministerio fiscal.

Este hecho ya hubiera merecido por sí mismo la condena social y jurídica de la jueza que aprovechó su condición privilegiada para interferir en el juego democrático en favor de un partido político, en este caso del PP. Lo auténticamente grave es que su actuación partidista no se ha limitado a este caso. Procedió a imputar por otras causas al mismo Antonio Rodrigo Torrijos e igualmente a su compañero de filas José Manuel García Martínez, y ha promovido otros procedimientos que han concluido con el mismo resultado: absolución final, daños a personas inocentes y beneficio para el Partido Popular.

Escribo sobre este caso doce años después, no solo para expresar a estas dos personas mi cariño y solidaridad sino, sobre todo, para volver a denunciar el uso partidista que algunos magistrados, como la señalada, han hecho y vienen haciendo de la Justicia, provocando daños morales y económicos incalculables a personas concretas (la mencionada jueza llegó a ponerles una fianza de 620.000 euros) y a la convivencia pacífica y democrática que todos los españoles sin distinción nos merecemos.

La actuación de la jueza contra estos dos dirigentes de Izquierda Unida no fue casual. Como el propio Antonio Rodrigo Torrijos ha comentado en alguna entrevista, se le puede aplicar la frase de la Mafia que recoge El Padrino de Francis Coppola: «no había nada personal. Eran negocios». En este caso, se trataba de quitar de en medio a una persona que había impulsado medidas de carácter social y de interés público que frenaban, efectivamente, los negocios que tradicionalmente habían venido realizando los constructores corruptos y los grupos de poder sevillanos.

La jueza Alaya lo consiguió al hacer creer de modo ilegítimo y tramposo que los líderes de Izquierda Unida eran corruptos y obligando con sus malas artes a que aparecieran injusta y falsamente señalados como deshonestos en las listas electorales. Ganó entonces las elecciones José Ignacio Zoido, quien había sido su superior en la Audiencia y con quien es sabido que mantenía relaciones personales. Tan estrechas que era este último quien, en diversas ocasiones y en los momentos políticamente más dañinos para el resto de los partidos, disponía de las filtraciones y se encargaba de hacer públicas.

La completa absolución después de tantos años de sufrimiento de Rodrigo Torrijos y García Martínez muestra que nuestra denuncia de 2011 era acertada: fue una auténtica caza de brujas judicial contra personas honestas para beneficiar a la derecha política que defiende al poder económico.

El daño producido ya es irreparable, pero si eso es grave mucho más lo es que quien lo ha producido innecesaria y conscientemente quede en completa impunidad.

Y no se trata de algo que haya acabado, sino que más bien se refuerza cada día más, como hemos visto con las numerosas demandas que se han puesto contra dirigentes de Podemos, finalmente resueltas sin condena, pero haciendo un daño político atroz, con las mucho más que discutibles sentencias contra algunos dirigentes socialistas en el caso de los ERE, o en el incumplimiento de la Constitución por parte del Partido Popular con el objetivo de mantener bajo su control el poder judicial.

Es urgente combatir el uso de la administración de justicia como instrumento de lucha política para defender privilegios y perseguir injustamente a los adversarios, algo completamente contrario a los principios de la democracia y al ejercicio efectivo de los derechos humanos.

Cualquier demócrata, sin distinción de ideologías o adscripción partidistas, debe denunciar estas prácticas y movilizarse para evitar que vuelvan a darse casos tan injustos como los que han sufrido estos dos dirigentes de Izquierda Unida y otros del PSOE o Podemos en procesos de naturaleza más o menos similar.

Por todo ello me sumo al acto de reconocimiento y vindicación que se llevará a cabo el próximo día 1 de febrero en el Centro Cívico Virgen de los Reyes de Sevilla e invito a que hagan lo mismo quienes aman la libertad y la democracia, bien asistiendo presencialmente o mostrando su apoyo al correo [email protected].

Fuente: https://juantorreslopez.com/no-es-justicia-fue-una-caza-de-brujas/

El poder destructivo y embrutecedor del capitalismo

Alfredo Iglesias

«El amor al fútbol implica el respeto por el juego, por la herencia recibida, por la gente». Es César Menotti quien escribe; los autores lo suscriben.

Se habla poco del fútbol femenino; la referencia a Piqué y al 1-O muestra la penetración del relato nacional-secesionista en ámbitos de la izquierda; se mitifica en exceso la neoliberal y muy nacionalista figura de Josep Guardiola; se olvida un poco la arista alienante que rodea al fútbol y sus alrededores… No importa, pelillos a la mar. Estas diez conversaciones (que se abren con una cita de Frantz Fanon: «La concepción capitalista del deporte es fundamentalmente distinta de la que debería existir en un país subdesarrollado. El político africano no debe preocuparse por formar deportistas, sino hombres conscientes que, además, sean deportistas») entre Ángel Cappa y Marcos Roitman son apasionantes. Para todos, para futboleros y para no futboleros (¡con numerosas y documentadas razones para estar hasta aquí!), nadie puede sentirse alejado de lo que explican, critican y argumentan este sabio y crítico entrenador de fútbol, licenciado en Filosofía y Psicopedagogía, y el columnista de La Jornada de México y autor de Por la razón o la fuerza. Historia y memoria de los golpes de Estado, dictaduras y resistencias en América Latina.

Una de la tesis centrales del ensayo la expone César Menotti en el prólogo que ha escrito para la publicación: «Cuando el mundo de los negocios se apodera de la cultura, empieza la desaparición de las grandes orquestas de tango. El bandoneón se va del barrio… y la pelota también se va del barrio. Ya está en los escritorios. El fútbol deja, culturalmente, de representar al barrio… Por mi parte voy a seguir peleando para recuperar todo lo que el negocio nos arrebató: la pelota, el barrio, nuestros valores culturales que nos daban identidad. Para recuperar el amor al juego que formaba parte del amor al barrio, a los amigos, a nuestra música». Cappa lo expresa así: «[el fútbol a día de hoy] es negocio fundamentalmente. El juego interesa cada vez a menos gente. Yo diría que es la negación del fútbol que conocíamos y nos había felices».

El indice del libro: además de los dos prólogos y el epílogo, la «Presentación de los jugadores» y diez capítulos-conversaciones, algunos de ellos estrictamente políticos, sin fútbol y con Roitman como protagonista, a la inversa de los restantes, con Cappa como figura estelar. Algunos títulos: «Comienza el partido», «Tarjeta roja al capitalismo», «La propiedad privada se presenta a la afición», «La afición llena el campo», «El balón tiene palabra». Ninguno insustantivo.

Algunas consideraciones para abrir su apetito lector. Me centro en las reflexiones sobre fútbol. De las directamente políticas, destaco esta de Roitman: «Occidente utiliza a Ucrania a sabiendas de que ha sido él el responsable de la guerra. No nos engañemos, la sangre de las víctimas ucranianas lava la sangre de las otras guerras “civilizatorias”. La política de brazos abiertos a los ucranianos desplazados por la guerra, la solidaridad de ciudadanos del mundo, es parte del mito del chivo expiatorio. Enviar víveres, medicamentos, mantas, atender a los refugiados poner en tensión a los organismos internacionales como Cruz Roja, Médicos sin fronteras, hasta los bancos se han mostrado solidarios abriendo cuentas para enviar alimentos, agua, etc. Asimismo, las ONG redoblan los esfuerzos. No hay que buscar más explicaciones. Ucrania es la excusa para tapar sus vergüenzas. Los ucranianos, es triste decirlo, importan poco, son las víctimas propicias de una política de guerra y expansionista de Occidente, la OTAN y su complejo industrial militar, tecnológico y financiero. Mientras tanto, desde el poder se ejerce la necropolítica, se envían armas y se declama ¡es la guerra!» (p. 205).

Las consideraciones sobre fútbol:

1. «El fútbol es un juego que primero se siente y después de piensa. Un sentimiento que nació y nace en las clases populares. Era una fiesta de los pueblos, que las clases dominantes miraban con desprecio o en todo caso con indiferencia. Hasta que descubrieron la posibilidad de un negocio grandioso, universal, infinito. Entonces no dudaron. Atropellaron los sentimientos de los hinchas, le cambiaron el significado y lo pusieron en el escaparate irrespetuoso, donde van a parar todas las cosas que utilizan para aumentar sus riquezas» (p. 18).

2. «AC: Queremos ganar sin renunciar al modo de hacerlo. Queremos ganar mereciéndolo, jugando mejor que el rival, porque el juego no es, para nosotros, prescindible con tal de ganar. Ganar queremos todos. Los caminos que tomamos para conseguirlo son diferentes. Si logramos jugar bien, por otra parte, nos acercamos a la belleza. Y, como decía Cortázar, la sociedad necesita tanto de la eficacia como de la belleza.La derecha considera la belleza un adorno –como la cultura– lo que sirve, que es ganar dinero» (p. 52).

3. «AC: A mí me parece evidente que [Messi en el PSG] se trata del punto final de un modo de entender y disfrutar del fútbol y, al mismo tiempo, el punto inicial de otra forma de interpretarlo. Para decirlo con otras palabras, podemos tomar el traspaso de Messi al PSG como el fin del fútbol como juego y el inicio formal del fútbol, ya decididamente, como un negocio de multinacionales» (p. 60).

4. «AC: Todo eso mientras juegan y si les va bien. El día que dejan de jugar no los saluda nadie […] De golpe, de un día para otro, desaparecieron para el mundo. Nadie se ocupa de prepararlos para ese golpe, nadie los prepara como ciudadanos, como personas. En divisiones inferiores no solo se debería formar al jugador, también a la persona. Eso sería lo correcto. En cambio, solo se lo prepara para que rinda y punto, y contratan psicólogos para que rinda más. Eso hay que denunciarlo y señalarlo, es muy importante» (p. 69).

5. «AC: Tal cual, el futbolista no puede quedarse en el club que quiere, porque hay una gran desigualdad entre los clubes. Los más poderosos se nutren de los jugadores de los clubes más débiles. Y los clubes más débiles se ven en la necesidad de vender a jugadores para seguir subsistiendo, entonces no puede el jugador decir “yo me quedo en este equipo”. Claro, en los equipos grandes eso no pasa, porque la mayoría de los jugadores les duran seis u ocho años, no en nuestros países, no en Sudamérica. ¿Por qué? Porque los países sudamericanos, centroamericanos y africanos se han convertido en una fuente abastecedora de jugadores de fútbol para los centros de poder económico futbolístico: Europa, China, Japón, Estados Unidos…» (p. 113).

6. «AC: Al fútbol lo mataron muchas veces. Siempre resucitó, pero cada vez que lo matan queda malherido. Y ahora me parece a mí que le están asestando el golpe de gracia. Es un proceso de expropiación que hace el negocio para quitárselo, como hemos dicho, a la gente. Lo sacan de donde nace, excluyendo a los verdaderos propietarios, los propietarios sentimentales, porque el club reúne un mismo sentimiento de barrio, de una ciudad, dandole un sentido de pertenencia, una posibilidad de reunirse y compartir. El juego representa ese sentimiento colectivo. El negocio no tiene sentimientos y mucho menos respeta a los aficionados» (p. 131).

En síntesis: el fútbol ya no es lo que era (y no será fácil recuperar su esencia popular). La suciedad y la destrucción acompañan siempre la penetración del capitalismo. El dinero siempre huele muy mal. Cappa nos recuerda una declaración de Menotti: el fútbol pertenece a la clase obrera que tiene la generosidad de hacer participar de este juego a las demás clases sociales. Que así sea, que así vuelva a ser.

El Gobierno de Macron rechaza modificar el eje de su reforma de pensiones pese a las protestas

Bea Morales

El Gobierno de Emmanuel Macron se muestra cerrado a modificar los dos
elementos que constituyen el eje de su reforma de pensiones, retrasar
la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años, y acelerar el paso a los
43 años como periodo de cotización completo, y eso pese a la masiva
movilización sindical del jueves.

En una entrevista con el canal BFM Business, el ministro de
Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, ha señalado que «ahora viene el
tiempo del Parlamento», que ahí «puede haber discusiones» para
«mejorar», incidiendo en que «el único límite es el equilibrio
financiero en 2030».

Preguntado sobre si ese equilibrio financiero se podría conseguir
renunciando al retraso de la jubilación a 64 años o a los 43 años como
periodo de cotización para tener una pensión completa, ha manifestado
que que «esos son los pilares esenciales», los que «garantizan el
equilibrio financiero».

El principal argumento para lanzar la reforma es el déficit previsto
en el régimen de pensiones si se mantuviera sin cambios, y que, según ha
indicado, sería de entre 10.000 y 15.000 millones de euros anuales en
el horizonte de 2030.

El ministro ha recordado que Macron ya anunció su intención de
aumentar la edad mínima de jubilación a los 65 años en la campaña
electoral.

Aunque no tiene mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, la
formación de Macron espera que también voten su texto, que será aprobado
el próximo lunes en el Consejo de Ministros antes de iniciar la
tramitación parlamentaria la semana siguiente, los diputados de la
formación conservadora Los Republicanos.

Movilizaciones del jueves

En cuanto a las manifestaciones, el ministro de Hacienda, Gabriel
Attal, ha reconoció este viernes en otra entrevista con la emisora
France Inter que esta jueves hubo «una movilización importante y una
movilización responsable» y que en ese contexto la responsabilidad del
Gobierno es «convencer a los manifestantes».

«Nunca es demasiado tarde para hablar, (…) para tratar de avanzar
juntos», ha aseverado, antes de precisar que «hay temas en los que se
puede continuar progresando». En este sentido, ha citado los
dispositivos para que puedan jubilarse anticipadamente (antes de los 64
años) quienes hayan empezado a trabajar jóvenes y hayan cubierto el
periodo completo de cotización.

Los sindicatos, que están unidos contra la reforma, se reunieron este jueves una vez que dispusieron de las cifras de participación en su convocatoria de huelgas y manifestaciones y decidieron lanzar una nueva jornada de movilizaciones el 31 de enero.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20230120/el-gobierno-de-macron-rechaza-modificar-el-eje-de-su-reforma-de-pensiones-pese-a-las-protestas

No habrá transición ecológica sin transición social y laboral

Caty R

En estos momentos prácticamente nadie duda
de la necesidad de una transición ecológica. A modo de ejemplo, el CIS de abril
de 2022 nos señalaba que al 81,1% de la población española le preocupaba mucho
el cambio climático. El negacionismo en materia medioambiental, aunque
existente, parece estar en franca retirada frente a la apabullante evidencia de
los efectos negativos que tiene nuestra forma de vivir sobre la
naturaleza. 

Existen, eso sí, discrepancias políticas
sobre cómo y con qué intensidad hay que abordar las actuaciones en materia
medioambiental, en especial en materia energética. La razón es bien sencilla:
se es muy consciente de las consecuencias que pueden tener estas medidas sobre
el crecimiento económico y por lo tanto sobre el nivel de empleo, y también
sobre la distribución del ingreso. La escalada de precios que estamos viviendo,
cuyo origen viene determinado, entre otros, por los precios de la energía, de
materias primas y los problemas en las cadenas de suministros, están acarreando
un proceso de pauperización de la mayor parte de la población, especialmente de
los y las trabajadoras, mientras aumentan sin control los márgenes
empresariales. La respuesta de las autoridades monetarias, en cambio, ha sido
un aumento de los tipos de interés que generará más desempleo y mayor
desigualdad social. Puede ser un buen ejemplo de lo que puede ocurrir en estos
procesos de transición ecológica si se continúa bajo las recetas de la
ortodoxia económica.

 Todo indicaría que se está pasando del
“negacionismo” inconsistente, a un cierto “retardismo” posibilista

Grosso
modo, para las opciones políticas que se
sitúan en el entorno de la derecha más o menos extrema, la transición debe
atemperarse al ritmo que marque el mercado. Todo indicaría que se está pasando
del “negacionismo” inconsistente, a un cierto “retardismo” posibilista. Desde
esta perspectiva ideológica el objetivo de sus políticas sigue siendo el mismo:
crear las bases macroeconómicas que establece el pensamiento económico
neoclásico para mantener el crecimiento del PIB y la acumulación de capital. Se
deja al “libre” mercado la tarea de atemperar tanto los ritmos posibles de la
transición ecológica (la sostenibilidad no puede poner en peligro la
eficiencia) como la tarea redistributiva (la equidad que no puede poner en
peligro la eficiencia). Más mercado y menos regulación e intervención pública,
excepto para asegurar, sea al precio que sea, la propiedad privada, la dinámica
que marquen los mercados y con ello el statu quo existente
en materia distributiva. 

Esto significa políticas de aumento de
tipos de interés para frenar la inflación, el control del gasto público en un
marco de reducción de impuestos y la desregulación del mercado laboral: peores
condiciones de trabajo, más desigualdad y pobreza y, por supuesto, dinamizar la
concentración de riqueza. Un camino que algunos han advertido de que puede ser
la antesala del llamado “ecofascismo”. Y todo ello, eso sí, aderezado con una
fe ciega en la acumulación de conocimiento científico-técnico, la “ciencia
proveerá”, que se convierte en el garante de que pase lo que pase, algo
inventaremos. 

Para aquellas opciones que se encuentran
en el entorno del social-liberalismo (donde se situaría la socialdemocracia
actual, la democracia cristiana, e incluso otras opciones más progresistas), la
transición hacia una economía sostenible debe ser dinamizada, empujada, por los
poderes públicos. Es una tarea urgente y el mercado, aunque esencial, no basta
para tal empresa. Los efectos negativos más que previsibles de la transición
ecológica en el ámbito sociolaboral quedan circunscritos a las políticas que se
enmarcan en la llamada “transición justa”: nadie debe quedarse atrás. Eso sí,
no se define de forma muy concreta en términos de acción política qué abarca el
término “justa” y lo que conlleva quedarse o no atrás. Más bien al contrario,
esta indefinición da paso en la práctica a la asunción por parte de los poderes
públicos de cierto crecimiento asumible en los niveles de desempleo, de
desigualdad social y de pobreza. Esta opción, al contrario de la anterior, no
ve contradicciones insalvables entre sostenibilidad, eficiencia y equidad. Y si
las ve, las relativiza. 

Recordemos que esta perspectiva no solo no
ve incoherencias en el binomio clásico eficiencia-equidad, sino que incluso
considera que la equidad es la base para un crecimiento económico inclusivo.
Esto solo se ha dado a nivel de Estados-nación en momentos históricos muy
concretos. Los datos generales, globales, hablan, sin embargo, del aumento de
la pobreza relativa, las desigualdades sociales y la extensión de los llamados
“trabajadores y trabajadoras pobres” o de la “esclavitud moderna”. La
perspectiva nacional, como señala Amartya Sen, no es un buen indicador de
justicia social en un mundo globalizado. Eso sí, al igual que las opciones
conservadoras, también esta opción tiene plena confianza en que el binomio
ciencia-tecnología dinamizará este cambio y el soñado equilibrio entre eficiencia-equidad-sostenibilidad.
Se mantiene por lo tanto la sentencia: “la ciencia proveerá”. 

Pero si algo parece evidente es que el éxito
o fracaso sociopolítico de esta transición, más o menos intensa, liberal o
planificada, hacia el oxímoron “crecimiento justo y sostenible”, dependerá de
que esta mantenga el crecimiento del PIB y con él, el dinámico “goteo hacia
abajo” que legitima socialmente a la economía de mercado. Aquello de que la
tarta siga creciendo para después repartirla, sin anticipar, eso sí, el cómo se
reparte.

El aumento en la producción de bienes y
servicios, matizado por la evolución de la productividad, continúa por lo tanto
siendo el objeto prioritario; y el volumen de empleo y la (re)distribución de
la renta, un objetivo secundario. De final de tubería. La participación de las
rentas salariales en el reparto de la renta seguirá dependiendo de cuestiones
(p)redistributivas: el mayor o menor poder de negociación de los y las
trabajadoras (salario directo) y el desarrollo o no del papel del Estado en la
economía, tanto desde la óptica del ingreso como del gasto públicos (salario
indirecto y diferido). 

Pero la evolución de las variables que
visibilizan el estado de la equidad a nivel global no dan, como hemos señalado,
síntomas de buena salud: los sindicatos pierden poder de negociación –el alto
nivel de desempleo, el aumento de la precariedad laboral, los procesos de subcontratación,
la mercantilización e individualización del trabajo… son las principales armas
que se utilizan para debilitar el movimiento sindical por parte del poder
económico–, lo que conlleva un aumento de la capacidad de extracción de
plusvalía por parte de las y los empresarios –la pérdida de participación de
las rentas salariales en la renta nacional a lo largo del último medio siglo en
los países occidentales así lo atestigua–; se continúa la disminución de
impuestos a las rentas más altas –menor equidad fiscal tanto en términos
verticales, progresividad, como horizontales, fuentes de renta–; y se deteriora
por diversas vías (privatización, limitación) el gasto social. El Estado del
Bienestar, en aquellos países donde tal cosa existía, se está convirtiendo en
un Estado de caridad para las personas pobres, en un pobre Estado del
bienestar. Parece que no va muy mal desencaminado Warren Buffet cuando señala
que su clase social está ganando la guerra de clases.

El aumento de la eficiencia que necesita el capitalista
para sobrevivir conlleva un continuo deterioro medioambiental y un aumento de
la precariedad laboral

Siempre podemos encontrar alguna excepción
que confirme la regla, sobre todo desde el pragmatismo político. Pero esta
siempre es accidental y frágil. O al menos da esa sensación. Creo que no sería
una necedad resaltar, con los datos que conocemos, que la equidad pierde por
goleada contra la eficiencia. En las últimas décadas el “goteo hacia abajo” no
solo se ha interrumpido en las reiteradas crisis de acumulación del capital
(donde el objetivo político es recuperar la tasa de beneficios a cambio de
mayor explotación laboral), sino que también lo está haciendo, y cada vez de
forma más intensa, en las etapas de expansión. Estamos viviendo cada vez con
mayor claridad un permanente “goteo hacia arriba” tanto en términos nacionales
como, sobre todo, a escala global. 

Del mismo modo, los datos respecto al
estado de salud del medio ambiente son, si cabe, menos esperanzadores. La
emisión de gases de efecto invernadero (cambio climático), la extinción de
especies (sexta extinción), el deterioro de suelos fértiles o de los océanos y
mares, la contaminación de acuíferos, la creciente deforestación a nivel
planetario, o la propia “escasez” de materias primas (tanto energéticas como
minerales), nos señala no solo el fracaso clamoroso de las Cumbres del Clima o
de las políticas de “desarrollo sostenible” que la mayor parte de países
occidentales han puesto en marcha en las últimas décadas, sino, sobre todo, los
evidentes límites físicos, biológicos y energéticos que tiene el crecimiento
económico. La relación entre sostenibilidad y eficiencia no funciona, nunca ha
funcionado. 

El problema principal es, por lo tanto,
que el aumento de la eficiencia económica (mayor volumen de producción y
servicios en relación al consumo de recursos) que necesita el sistema capitalista
para sobrevivir conlleva un continuo deterioro medioambiental (la naturaleza
como fuente de recursos y sumidero de residuos) y un aumento de la precariedad
laboral, de la vulnerabilidad e inseguridad laboral en la que vive la clase
trabajadora y que es fuente de desigualdades y pobreza. La insostenibilidad y
la inequidad parecen estar íntimamente relacionadas. 

El aumento de la eficiencia económica conlleva un
continuo deterioro medioambiental y un aumento de la precariedad laboral

La fuerza de trabajo que necesita el
sistema socioeconómico (tanto el visibilizado trabajo productivo como el
invisibilizado trabajo reproductivo) no deja de ser una energía más, junto con
otras fuentes de energía y materiales. Su demanda, como la del resto de
recursos, es una demanda derivada que depende, por lo tanto, del volumen de
producción de bienes y servicios. Hasta aquí no hay mucha diferencia entre
extraer un barril de Brent o el trabajo efectivo de una persona. Eso sí, a
diferencia de otros recursos productivos, el proceso de extracción de trabajo
efectivo tiene una peculiaridad: los y las trabajadoras tienen voluntad. Su
extracción por lo tanto conlleva conflicto, tensión social. De ahí que uno de
los objetivos básicos del sistema socioeconómico haya sido, y es, entrenar
cuerpos sanos y, sobre todo, disciplinar la mente humana para obtener el mayor
rendimiento posible. Hoy, como señala Byung-Chul Han, una parte nada desdeñable
de trabajadores y trabajadoras ya no necesitan medidas disciplinarias externas:
se autoexplotan “felizmente” en un entorno de falsa creencia de libertad y
autenticidad. Pero este éxito en la domesticación no solo implica a las
personas como mano de obra, como ganado laboral,
sino también como ganado
consumidor: personas que, como señalaba Bauman,
están deseosas de consumir. Y en esto consiste el American way of life que se ha impuesto como forma de vida en el
planeta: trabajar para obtener el ingreso suficiente para consumir bienes y
servicios, para consumir energía, materia y fuerza de trabajo. Para consumir,
desechar y volver a consumir.

El sistema, y este es su gran éxito,
produce un ejército de homo
oeconomicus que rezuma por todos sus poros
individualismo, egoísmo y una idea de progreso y felicidad íntimamente ligada
al consumismo y la acumulación ilimitada de riqueza material. Este ejército de
mentes y cuerpos domados por la escuela, los medios de comunicación de masas o
la industria del entretenimiento, mantiene en estado de buena salud el binomio
producción-consumo. Un ejército de productores-consumidores que dan vida, a
través del voto en aquellas sociedades con democracias liberales, a aquellas
opciones políticas que aseguran el crecimiento económico y con él, el deterioro
medioambiental y una distribución de la riqueza que asegura la desigualdad
económica y social en base a la falacia de la igualdad de oportunidades y el
mecanismo meritocrático. No olvidemos, para aquellos que ven una contradicción
entre lo que necesitan y votan los y las trabajadoras, que si no se asegura una
extracción de materias primas y energía suficiente, y mayores facilidades para
la apropiación de plusvalía, el empleo productivo se resiente. Y con menor
nivel de empleo se endurece el acceso a ese goteo hacia abajo al que hacíamos referencia,
que nos permite acceder al venerado mercado de consumo global, fuente de
“libertad y felicidad” en este sistema socioeconómico. Sin este ganado laboral y consumidory
sin la posibilidad de extracción de recursos naturales, el sistema capitalista
colapsa. 

La transición ecológica, y esta es la
grave deficiencia del planteamiento por parte de algunas personas, se presenta
únicamente desde la perspectiva de mantener la provisión de materiales y
energía para continuar el proceso de acumulación de capital. Si conseguimos
energía renovable y la circularidad del proceso económico, el problema se
acabó. El objetivo último no cambia: crecimiento de la producción y el consumo,
y con él, el nivel de empleo (de la calidad del mismo se habla menos). Pero las
energías renovables no aseguran los niveles de energía necesarios para
satisfacer los deseos productivos y de consumo tanto presentes como futuros.
Entre otras razones, por el déficit de materiales y la necesidad de energías
fósiles para su desarrollo. Y por desgracia los procesos productivos no se
cierran completamente por culpa de las malditas leyes de la termodinámica. Es
imposible.

Es esencial la reducción de la jornada de trabajo y
paralelamente la provisión individual o colectiva de bienes básicos por parte
de un reforzado sector público

Y todo ello conduce al más que previsible
fracaso de estas políticas más o menos posibilistas. Han fracasado en el pasado
y fracasarán en el futuro a pesar de su “buena voluntad”. El capitalismo nunca
será garante de mayores niveles de equidad social ni de sostenibilidad. Va
contra su esencia extractivista. El capitalismo no puede vivir sin explotar a las
personas (extracción de plusvalía), ni a la Naturaleza. Y esta obviedad se
intenta esconder tras posibilismos políticos imposibles, y tecno-optimismos
irreales. En resumen, cuando la eficiencia económica entra por la puerta, en la
economía de mercado globalizada, la equidad y la sostenibilidad saltan por la
ventana. Hay que elegir políticamente con qué te quedas. No queda otra. 

Bajo mi punto de vista, la única opción
política viable en términos progresistas es la que pone como objetivo político
prioritario el binomio “equidad” y “sostenibilidad” y desecha al crecimiento
económico como fin en sí mismo. En todo caso este sería posible y deseable para
algunos consumos vitales que aseguren ciertos niveles de vida de la población
mundial. Creo que es evidente que se necesita una expansión de un sistema
sanitario universal o el acceso a agua potable a escala global por ejemplo.
Pero debe reconocerse como axioma de partida, inapelable, la existencia de
límites físicos, energéticos y biológicos al crecimiento económico y, a pesar
de la enorme epidemia de “autoexplotados”, límites también urgentes a la
explotación de las personas. Porque, además, si limitamos esta extracción de
plusvalía estamos poniendo coto a la propia insostenibilidad. Van de la mano.

A partir de aquí, las posibilidades de
acción política son menos “sexy” para el pragmatismo y posibilismo político (en
minúsculas), pero mucho más claras, restringidas y eficaces si se quiere hacer
POLÍTICA (en mayúsculas). 

Habría menos riqueza material pero mejor repartida y
más sostenible. ¿Sería imposible políticamente?

A modo de ejemplo resaltamos algunos
puntos que debería incluir un programa centrado en la equidad y la
sostenibilidad: en primer lugar, la redistribución de la capacidad de consumo
existente bajo criterios de necesidades (capacidades) y sostenibilidad. Nadie
puede consumir por encima de lo que la Naturaleza puede soportar, “nadie puede
contaminar aunque pague”. En segundo lugar, la puesta en marcha de políticas
radicales de reparto del trabajo (y no solo del empleo). En este aspecto es
esencial la reducción de la jornada de trabajo y paralelamente la provisión individual
o colectiva de bienes básicos por parte de un reforzado sector público, en
especial: alimentación, vivienda, sanidad, energía, comunicación y educación.
Siempre bajo el paraguas de la sostenibilidad. Esta reducción de la jornada
debería realizarse desde la perspectiva redistributiva: recortar los abanicos
salariales (incluyendo el de los directivos, claro está). En tercer lugar, y
siguiendo esta idea distributiva, es necesario empezar a hablar del
establecimiento de límites a la riqueza. Esto supone, por ejemplo, la
recuperación de la progresividad y equidad fiscal y caminar hacia tipos
impositivos confiscatorios a partir de cierto nivel de ingresos y riqueza. Y en
cuarto lugar, limitaciones a la movilidad del capital, de mercancías y de las
personas. Hay que reventar el casino mundial, saltar la banca, y hay que poner
freno al poder económico de las transnacionales. Esto supone recuperar el papel
del Estado en la economía como garante de la equidad y sostenibilidad. 

Estas medidas afectarían muy probablemente
al crecimiento económico de forma negativa y con ello a la extracción de
trabajo efectivo, energía y materiales. Habría menos riqueza material pero
mejor repartida y más sostenible. ¿Sería imposible políticamente? Realmente lo
que es imposible, populista y extremista es continuar en esa dependencia de la
senda que nos lleva a mayor deterioro medioambiental y sociolaboral. Como
señalaba Foucault, es tiempo de parresía, de
un compromiso con la verdad, aunque tenga a corto plazo un coste político elevado.
Es el momento de tener un “discurso valiente” que nos sitúe en la línea de
aquellas reformas necesarias que, como señalaba André Gorz, no sean solo
“reformistas” sino sobre todo, revolucionarias.

Vicente López Martínez es director de la Fundación 1º de Mayo. 

Fuente: https://ctxt.es/es/20230101/Firmas/41813/vicente-lopez-transicion-ecologica-transicion-social-laboral-capitalismo-acumulacion-reparto.htm