Peter Claffey, el posible nuevo Bestia de los X-Men de Marvel

Isaac

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La posibilidad de que Peter Claffey dé vida a Hank McCoy en la próxima película de X-Men de Marvel Studios ha empezado a circular con bastante fuerza. El nombre del intérprete irlandés encaja en la idea de una Patrulla X renovada, con actores que ya han pasado por series de gran repercusión. Eso sí, Marvel no ha confirmado oficialmente el fichaje, así que la noticia debe leerse con cautela y sin darla por cerrada.

El interés no es casual: Claffey se ha hecho conocido para el público por su papel en la serie derivada de Juego de Tronos, donde ha ganado presencia y cariño a partes iguales. Si finalmente se confirma su llegada al UCM, estaríamos ante un movimiento coherente con la estrategia de mezclar rostros emergentes y nombres reconocibles en la nueva etapa mutante.

Un fichaje todavía sin confirmación oficial

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La información sitúa a Claffey como candidato para interpretar a Bestia, uno de los miembros más reconocibles de la Patrulla X. El personaje tiene un recorrido largo en los cómics y en el cine, y su traslado a la pantalla siempre implica un equilibrio entre apariencia, carácter y lectura del equipo. No es un papel sencillo: exige humanidad, humor y cierta melancolía bajo una apariencia monstruosa.

En el terreno interpretativo, el nombre de Claffey ha sonado con fuerza por su trabajo en una serie de ambientación medieval, pero su perfil también encaja con la idea de un Bestia más contenido y menos dependiente del efectismo. La duda está en saber si Marvel apostará por un enfoque cercano a las viñetas o por una versión más terrenal. Por ahora, no hay anuncio oficial ni detalles cerrados sobre el acuerdo.

Qué aporta Claffey al nuevo Bestia

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Bestia es un personaje con recorrido largo en el cine. Kelsey Grammer y Nicholas Hoult lo han interpretado en etapas distintas, y cada uno dejó una idea diferente del personaje. Claffey no tendría que copiar esos modelos, pero sí convivir con la comparación. Su ventaja es que llega con menos desgaste mediático y con la imagen de actor de reparto que puede crecer dentro de una franquicia coral.

La nueva Patrulla X ya ha presentado parte de su reparto, aunque quedan huecos por cubrir y Bestia era uno de los nombres que más se echaban en falta. Si el fichaje se materializa, el equipo ganaría un componente científico y emocional que no siempre se explota en las adaptaciones. También ayudaría a equilibrar el tono del grupo, entre el liderazgo clásico y las nuevas generaciones.

X-Men, Doomsday y el reinicio del UCM

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El movimiento encaja en un contexto más amplio: Marvel prepara una nueva etapa mutante mientras Vengadores: Doomsday se perfila como punto de giro de la saga del Multiverso. Esa película funciona como cierre y como posible antesala de un reinicio, así que los X-Men no llegan en un compartimento aislado. La franquicia necesita ordenar su futuro después de años de cruces, cameos y tramas abiertas.

La presencia de los mutantes en ese escenario también invita a pensar en enfrentamientos y alianzas con otros grupos de héroes. No conviene adelantar acontecimientos, pero la lógica industrial apunta a que Marvel quiere que la Patrulla X tenga peso propio. El reto será presentar a un equipo numeroso sin que la película se convierta en una sucesión de presentaciones. El equilibrio será clave.

Para el aficionado, la noticia de Claffey es interesante porque afecta a un personaje querido y porque permite imaginar cómo será el nuevo reparto. Para el público general, lo importante será que la película funcione por sí sola. Un buen fichaje no arregla un guion flojo, y una franquicia tan grande necesita algo más que nombres llamativos. La cautela, por tanto, sigue siendo la postura más razonable.

La idea que queda es la de una renovación en marcha: Marvel quiere reactivar a los mutantes, parte del reparto está anunciado y el posible fichaje de Peter Claffey como Bestia encaja en esa hoja de ruta. Aun así, nada es oficial y cualquier confirmación podría cambiar el dibujo. Hasta entonces, toca esperar y valorar la información con la misma calma con la que se miran estas operaciones: con interés, pero sin correr a celebrar algo que todavía no está cerrado.


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Mariana Enriquez presenta su ensayo sobre el terror gótico en España

Isaac

Mariana Enriquez en una imagen relacionada con su obra

La escritora argentina Mariana Enriquez vuelve a colocarse en el foco editorial en España con Conversación con la oscuridad, un volumen que publica Páginas de Espuma y que reúne conferencias, clases, entrevistas y textos de reflexión sobre el género gótico. No es una novela ni una autobiografía al uso, sino un ensayo que ordena años de lecturas, obsesiones y preguntas alrededor del miedo.

El libro llega acompañado de una agenda de presentaciones y encuentros públicos por distintas ciudades españolas. La autora nacida en Buenos Aires se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la narrativa de terror en español, aunque ella insiste en no reducir el género a una simple etiqueta comercial.

Un ensayo armado desde charlas, clases y relecturas

Mariana Enriquez en una imagen relacionada con su obra

El punto de partida del volumen está en la inquietud de la académica Inti Bustos por conservar y dar forma a un material que Enriquez había ido dispersando en conferencias, ponencias y entrevistas. Ese origen oral se nota en el tono, porque el texto conserva algo de conversación, pero también muestra un trabajo de corrección y síntesis hecho con calma.

En sus páginas, la argentina repasa autores, películas, mitos y criaturas que han alimentado su imaginación desde la infancia. El terror aparece como una herramienta para mirar el poder, el cuerpo, la vulnerabilidad y esas zonas de la vida social que cuesta nombrar sin rodeos.

La autora no plantea el género como un adorno o como una excusa para hablar de asuntos serios. Defiende que la oscuridad tiene entidad propia y que también importa por lo que hace sentir, por la descarga emocional que provoca y por la forma en que descoloca al lector.

Los fantasmas de la dictadura argentina

Mariana Enriquez en una imagen relacionada con su obra

Uno de los ejes centrales del ensayo es la relación entre el terror gótico y el mito y las desapariciones de la última dictadura argentina. La falta de cuerpos y la imposibilidad de cerrar el duelo han generado, según Enriquez, una presencia espectral que sigue actuando en el presente.

La escritora recuerda que el asunto llegó a su literatura a través de historias reales, como la de amigos que participaban en sesiones de ouija para intentar contactar con padres desaparecidos. Ese gesto desesperado le sirvió para entender que lo sobrenatural podía convertirse en un lenguaje para nombrar un trauma histórico.

En su lectura, los fantasmas no son solo un recurso de ficción: funcionan como una imagen de lo que vuelve porque no ha podido resolverse. El trauma colectivo se mezcla con el dolor íntimo, y de ahí nace una literatura que no ofrece consuelo fácil ni respuestas cerradas.

Otro de los frentes que abre el libro es el papel de las mujeres en el gótico. Enriquez reivindica a autoras y médiums que encontraron en lo fantástico un hueco para expresar rabia, deseo y libertad cuando el espacio público les estaba vedado; por ahí aparecen nombres como Ann Radcliffe, Mary Shelley, Shirley Jackson o Flannery O’Connor.

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El volumen también señala que el terror político tiene una estructura parecida a la del cuento de fantasmas: algo del pasado irrumpe en el presente y altera la vida de quienes lo rodean. Esa cercanía entre realidad y relato explica por qué la autora desconfía de las narrativas que pretenden dejar todo atado.

Vampiros, tecnócratas y miedos del presente

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Otro de los hilos del libro es la evolución de los monstruos clásicos. El vampiro ya no es solo un seductor decadente: en la mirada de Enriquez, los grandes magnates tecnológicos y los proyectos de vida eterna encajan en esa estela, aunque hayan perdido casi todo el romanticismo.

La autora menciona casos como los de Bryan Johnson y sus tratamientos con plasma sanguíneo para frenar el envejecimiento. Lo inquietante no es solo la excentricidad, sino la idea de que la inmortalidad pueda convertirse en un privilegio económico y en una forma de negar los límites humanos.

Junto a los vampiros aparecen la inteligencia artificial, el transhumanismo y la sensación de que lo real se vuelve cada vez más difícil de distinguir. Enriquez no habla de ciencia ficción lejana, sino de temores que ya forman parte de la conversación cotidiana.

También advierte de que la sobreinformación y la velocidad de las redes dejan la cabeza saturada. La ficción, dice, ofrece otro tiempo: obliga a parar, a leer despacio y a pensar en lo terrible desde una distancia segura.

Presentaciones en España y salto a la pantalla

Mariana Enriquez en una imagen relacionada con su obra

La promoción del ensayo ha llevado a Enriquez a distintas citas en España, con paradas en Barcelona, Zaragoza y Cádiz, entre otros puntos de una gira que combina encuentros con lectores y conversaciones con otros autores. El libro se presenta como una ocasión para escuchar a una escritora que ha convertido el gótico en una de sus señas de identidad.

En Zaragoza, la cita organizada por la Librería Cálamo la ha reunido con Patricia Esteban Erlés en la Fundación Caja Rural de Aragón. Allí se habla de mitos, leyendas, fantasmas y de esa clase de espantos que no siempre necesitan aparecer en pantalla para resultar perturbadores.

En Cádiz, su paso por la Fundación Carlos Edmundo de Ory ha servido para conversar sobre lo inquietante, la ciudad y la diferencia entre terror y horror. La autora ha defendido la lentitud de la literatura frente al ritmo acelerado de los vídeos y las noticias que se consumen sin pausa.

En paralelo, su obra sigue saltando al audiovisual. Mis muertos tristes, la serie de Netflix que Pablo Larraín ha construido a partir de varios cuentos de Un lugar soleado para gente sombría, mezcla elementos sociales y paranormales y ha sorprendido a la propia escritora por el resultado final.

Tasmania, la biblioteca y los próximos proyectos

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Desde hace un tiempo, Enriquez vive en Launceston, en el norte de Tasmania, adonde trasladó su vida y una biblioteca de miles de volúmenes enviados en barco desde Argentina. La mudanza no ha cortado su vínculo con la literatura argentina, pero sí ha abierto una etapa de balance y de cambio de escenario.

La escritora reconoce que atraviesa un momento de transición, con adaptaciones audiovisuales, nuevos textos y la sensación de estar mirando su trabajo desde otra distancia. Sigue escribiendo sobre su país y en argentino, aunque también explora territorios menos ligados a sus obsesiones anteriores.

Entre sus planes hay novelas en marcha y relatos que todavía no tienen forma definitiva. No conviene esperar una secuela de Nuestra parte de noche, porque ella misma ha descartado esa idea, pero sí una continuación de su interés por los fantasmas, las casas y los lugares cargados de memoria.

La combinación de ensayo, gira y adaptación televisiva muestra a una autora que sigue ampliando el terreno del gótico en español sin renunciar a sus temas de siempre: la memoria incómoda, el poder, la vulnerabilidad y esa sensación de que el pasado nunca termina de irse del todo.


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Muere Tetsuya Chiba, maestro del manga y creador de Ashita no Joe

Isaac

Tetsuya Chiba, referente del manga japonés

El cómic japonés afronta una pérdida de peso. El historietista Tetsuya Chiba, nombre esencial para entender la evolución del manga moderno, falleció a los 87 años el pasado 22 de octubre en un hospital de Tokio. La confirmación llegó este martes de la mano de medios nipones y de editoriales como Kodansha y Shogakukan, mientras la despedida se ha celebrado en un círculo muy reducido, con asistencia limitada a los familiares más cercanos.

Nacido en Tokio en 1939, Chiba pasó buena parte de su niñez en Manchuria, en la actual China, en el contexto de la ocupación japonesa. Después de la Segunda Guerra Mundial regresó a Japón y, ya desde la escuela, mostró una inclinación temprana por el dibujo: formó un club de manga con compañeros de clase y empezó a publicar en la segunda mitad de los años cincuenta, casi sin hacer ruido.

Ashita no Joe, el título que lo encumbró

Tetsuya Chiba y el manga deportivo

Su nombre quedó ligado para siempre a Ashita no Joe, una serie de boxeo publicada por entregas en Weekly Shonen Magazine entre finales de los sesenta y 1973. El guion era de Ikki Kajiwara, también conocido como Asao Takamori, y el dibujo corría a cargo de Chiba. En España ha llegado con el título Joe del mañana, una de las puertas de entrada más claras para conocer la obra del autor.

La historia sigue a Joe Yabuki, un joven huérfano y conflictivo que malvive en las afueras del Tokio de posguerra y encuentra en el ring una manera de encauzar su vida. Aunque el boxeo funciona como motor narrativo, el relato se adentra en asuntos menos amables: la pobreza, la desigualdad, la soledad y el sacrificio. Esa mezcla de deporte y crítica social explica que la serie conectara con lectores muy distintos y que todavía hoy se estudie como una pieza clave del manga deportivo.

El alcance de Ashita no Joe fue más allá de las páginas. Cuando murió uno de los rivales de Joe, los seguidores organizaron un funeral simbólico multitudinario, una escena que resume hasta qué punto la ficción se coló en la vida cotidiana del Japón de la época. La obra dio lugar además a dos adaptaciones animadas, estrenadas en 1970 y 1980, y mantuvo su influencia en el imaginario popular durante décadas.

Más allá del boxeo: deporte, infancia y aprendizaje

Tetsuya Chiba y su obra manga

Chiba no fue un autor de un solo éxito. A lo largo de varias décadas firmó títulos como Ore wa Teppei, centrado en el kendo; Notari Matsutarō, ambientado en el mundo del sumo; y Ashita Tenki ni Naare, que tenía el golf como telón de fondo. Su capacidad para moverse entre disciplinas le permitió dejar huella en el llamado spokon, el manga de deportes, sin quedarse encasillado en una única fórmula.

Antes de la fama internacional de Joe, ya había publicado Yuki no Taiyou, la historia de una niña huérfana que apareció en 1963. Ese material sirvió de inspiración para un cortometraje de 1972 que supuso el debut de Hayao Miyazaki como director en solitario, mucho antes de que el cofundador de Studio Ghibli se convirtiera en una figura mundial. El dato ayuda a medir la onda expansiva de Chiba dentro de la cultura japonesa.

Su mirada también estuvo marcada por la experiencia de la guerra. Los recuerdos de la infancia en China y el regreso a un país derrotado aparecieron en varias de sus historias y en su defensa pública de la paz. Chiba solía insistir en la necesidad de no repetir los errores del pasado, una postura que mantuvo en entrevistas y en parte de su producción autobiográfica.

Reconocimientos, compromiso cívico y presencia en España

Tetsuya Chiba, figura histórica del manga

La trayectoria de Chiba recibió premios y distinciones de distinto tipo. En 2024 se convirtió en el primer autor de manga galardonado con la Orden de la Cultura de Japón, la máxima condecoración civil del país. También presidió la Asociación Japonesa de Dibujantes, desde donde defendió el oficio y acompañó a creadores más jóvenes.

Las editoriales que trabajaron con él han subrayado su papel como maestro. Kodansha y Shogakukan han coincidido al señalar que su obra ayudó a consolidar el manga como fenómeno cultural de masas y que su magisterio se puede rastrear en varias generaciones de autores. No es una frase de compromiso: basta repasar la nómina de dibujantes que lo citan como referencia para entender su peso.

Para el lector español, una de las vías más directas para acercarse a su legado es la edición de Ashita no Joe bajo el nombre Joe del mañana. La obra sigue disponible y permite comprobar por qué Chiba fue mucho más que el autor de un manga de boxeo: fue un cronista de la posguerra japonesa, un renovador del relato deportivo y una voz que supo hablar de derrota, esfuerzo y dignidad sin grandes aspavientos.

Con su desaparición se cierra una etapa, pero no se borra su rastro. La influencia de Tetsuya Chiba permanece en el manga deportivo, en la forma de retratar a personajes corrientes y en el recuerdo de una obra que hizo del boxeo una excusa para hablar de algo mucho más amplio. Su figura queda unida a la historia del cómic japonés y a la memoria de quienes encontraron en Joe Yabuki una manera de entender la lucha por salir adelante.


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Stephen King: adaptaciones, recomendaciones y sombras en pantalla

Isaac

Stephen King y adaptaciones de sus obras

La huella de Stephen King en el audiovisual va mucho más allá de las librerías. Sus novelas han alimentado películas y series durante décadas, pero también sus opiniones sobre lo que ve en plataformas se han convertido en un termómetro para muchos lectores. En los últimos movimientos, Prime Video ha confirmado que Carrie tendrá una segunda temporada, mientras que el recuerdo de Cementerio de animales vuelve a poner sobre la mesa la relación complicada del autor con algunas adaptaciones.

No es la primera vez que el nombre de King aparece ligado a una recomendación. El escritor de Maine ha elogiado en redes sociales series como Dark, una producción alemana que combinó misterio, ciencia ficción y saltos temporales>. Conviene separar, eso sí, las adaptaciones de sus libros de aquellos títulos que simplemente le han gustado: no todo lo que recomienda nace de su obra, aunque su sello resulte igual de reconocible.

Carrie vuelve a Prime Video con Mike Flanagan al mando

Stephen King y el terror en pantalla

Prime Video ha renovado Carrie por una segunda temporada, dando continuidad a la nueva adaptación de la novela que King publicó en 1974. La ficción, estrenada el 7 de octubre, está dirigida creativamente por Mike Flanagan, un nombre habitual a la hora de llevar al audiovisual las obsesiones del autor. Summer H. Howell interpreta a una Carrie adolescente que ha crecido aislada bajo el control de su madre, Margaret; la muerte de su padre, Ralph, termina obligándola a incorporarse a la educación pública y a enfrentarse a un instituto que se convierte en otro escenario de pesadilla.

La propuesta actualiza el relato de exclusión y acoso escolar sin perder de vista la novela original. Flanagan ha explicado que la historia le tocó de cerca porque también sufrió acoso en el colegio, y que una de las primeras imágenes que le vino a la cabeza fue la de Carrie White pasando por un detector de metales. Esa elección conecta el relato con la violencia en los centros educativos y con la huella que dejan las redes sociales, dos asuntos que en los años setenta resultaban impensables. El cineasta también ha subrayado que no pretende repetir la película de Brian De Palma: la Carrie de Summer H. Howell no busca parecerse a la de Sissy Spacek.

La serie amplía además el terreno de juego del universo King. El llamado gen TK, presente en la novela, sirve para explorar otros casos de personas con poderes y para enlazar con títulos como Doctor Sueño, Ojos de fuego, El instituto o El resplandor. Por ahora no hay fecha para la segunda temporada, aunque la renovación permite a Flanagan seguir desarrollando su particular aproximación a ese mundo. El cineasta tiene también otros proyectos en marcha, como una nueva película de El exorcista y Clayface, pero insiste en que su Carrie mantiene una identidad propia.

Cementerio de animales: el libro que nació de un gato y la secuela que King rechazó

El escritor vasco Mikel Santiago ha señalado en más de una ocasión que es fan de Stephen King, aunque no de todos sus libros. Entre sus favoritos está Cementerio de animales, una novela de 1983 que no se cansa de recomendar. La historia sigue al doctor Louis Creed, que encuentra un hogar aparentemente tranquilo en Maine junto a una carretera por la que pasan camiones a toda velocidad. Más allá de la casa hay un sendero que lleva a un cementerio de mascotas; a partir de ahí, King introduce un elemento extraño que convierte la vida familiar en una pesadilla.

El origen del libro tiene mucho de cotidiano. King ha contado que el gato de su hija murió y que lo enterraron en el cementerio de mascotas. Se llamaba Smucky y la niña colocó una cruz con una frase: «Smucky: era obediente». Al autor le hizo gracia porque, según recordaba, aquel gato no era precisamente obediente. Esa misma noche oyeron a su hija en el garaje, saltando sobre plásticos de embalaje y gritando que Dios no podía quedarse con su gato. Todo eso acabó dentro de la novela, igual que la carretera transitada; lo sobrenatural llegó después.

La primera adaptación cinematográfica, Cementerio de animales, se estrenó en 1989 con Mary Lambert en la dirección. King se implicó de lleno: escribió el guion y estuvo presente durante la producción, y quedó bastante satisfecho con el resultado. La cosa cambió con Cementerio viviente dos, estrenada en 1992 y también dirigida por Lambert, pero con un libreto de Richard Outten. Cuando King leyó el guion, no le gustó nada. Consideró que repetía la premisa de la primera entrega con personajes distintos y lo dijo públicamente: no la aprobaba, no quería que se hiciera y esperaba que su público se mantuviera alejado.

La secuela fue un proyecto impuesto por Paramount, que quería repetir el éxito de la primera película. Lambert había pensado en Ellie Creed, la única superviviente de la historia, como protagonista, pero el estudio no confiaba en que una adolescente pudiera sostener el filme. La historia se reescribió y se fichó a Edward Furlong, que venía de Terminator 2: El juicio final. Aunque Cementerio viviente dos costó menos que la primera, recaudó bastante menos y la crítica la suspendió: 8 millones de presupuesto frente a 11,5, y 17,1 millones de recaudación frente a 57,5. King, por su parte, dejó claro que no pensaba verla.

Dark, la serie alemana que King señaló como una de sus favoritas

Entre las recomendaciones televisivas de Stephen King hay un título que se ha convertido en un clásico moderno: Dark. La ficción, creada por Baran bo Odar y Jantje Friese, fue la primera serie original alemana de Netflix y se emitió entre 2017 y 2020. King la elogió en redes sociales con un mensaje en el que la describía como oscura y compleja, «muy alemana» y «una serie estupenda» o «espectacular», según la transcripción que se hizo entonces. No era una adaptación suya, pero el autor disfrutó igualmente de su atmósfera y de su laberinto narrativo.

La trama arranca con la desaparición de varios niños en una localidad alemana y pronto mezcla misterio, ciencia ficción y saltos temporales entre distintas épocas. Esa estructura exige atención: no es una serie para ver con el móvil en la mano, porque las conexiones entre personajes y los viajes en el tiempo obligan a seguir cada detalle. Aun así, la propuesta convenció a buena parte de la crítica y del público, con un 95% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes. Para quienes disfrutan con los relatos de King, Dark ofrece una experiencia parecida a la de sus novelas más enrevesadas: personajes con secretos, un pasado que no termina de cerrarse y una amenaza que crece a medida que se mueven las piezas.

La foto que deja este repaso es la de un autor que sigue presente en el audiovisual por varias vías. Carrie regresa con una segunda temporada en Prime Video, Cementerio de animales arrastra una relación tormentosa con el cine y Dark demuestra que las recomendaciones de King también mueven conversaciones. No siempre está de acuerdo con lo que se hace a partir de sus libros, y no todas las adaptaciones le han satisfecho, pero su nombre continúa funcionando como un imán para lectores y espectadores. Entre el terror, el misterio y la ciencia ficción, su influencia se mantiene intacta, aunque él prefiera mirar desde un lado y opinar sin pelos en la lengua.


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La IA pone a prueba la autoría y la calidad literaria

Isaac

Inteligencia artificial aplicada a la literatura

La inteligencia artificial ya no es solo una herramienta que acelera tareas: ha entrado en el terreno de la creación literaria y ha puesto sobre la mesa quién firma una obra, qué se considera original y hasta dónde llega la confianza entre autor, editor y lector.

El asunto ha saltado de los laboratorios a los premios, las editoriales y las aulas. En España y Europa se sigue con atención un debate que mezcla calidad artística, transparencia y uso crítico de la tecnología, y que en los últimos meses ha tenido como protagonista un caso editorial de alcance internacional.

El caso que colocó la autoría en el centro

La polémica más visible rodea a Thélyson Orélien y su novela C’était ça ou mourir, que había obtenido el Premio de Novela Fnac. Las acusaciones en redes sociales apuntaron a un uso de IA y a posibles plagios, mientras el autor negaba haber creado la obra con una máquina. El asunto dejó de ser una simple sospecha cuando la editorial canadiense Boréal revisó versiones y encargó un análisis externo.

Boréal afirmó que había indicios de marcadores de IA en los metadatos de algunos documentos y rompió su relación profesional con el escritor. En un primer momento había optado por mantener la venta, pero cambió de criterio tras recibir el informe. La editorial reconoció que no podía medir con exactitud qué porcentaje del texto había pasado por herramientas automáticas, aunque consideró decisiva la pérdida de confianza. Tampoco volverá a imprimir el libro ni publicará nuevos títulos del autor.

El impacto alcanzó al premio Goncourt, que retiró la novela de su primera selección al sospechar que buena parte del texto podía proceder de una inteligencia artificial. A ello se sumó la difusión de un artículo del diario Le Devoir sobre supuestas similitudes entre un texto publicado por Orélien y un reportaje previo, lo que reavivó las dudas sobre su método de trabajo y sobre la autoría de algunos materiales.

¿Puede una máquina escribir una buena novela?

En España, Juan José Millás ha defendido que lo decisivo es la calidad del texto más que la identidad de quien lo firma. Ha señalado que leería una novela creada con IA si le pareciera buena y ha recordado que hay clásicos cuya autoría se desconoce o se discute. También ha advertido de que los sistemas de detección producen falsos positivos, ha mencionado casos llamativos con textos de Borges y Foucault y ha subrayado que quien diseña las instrucciones y orienta la trama no puede quedar borrado del proceso.

Julian Barnes se muestra más escéptico. El escritor británico considera que, por ahora, la IA imita lo que ya existe y carece de sentido del humor, y duda de que llegue a escribir algo comparable a Madame Bovary o La Regenta. Aun así, ha advertido de que si algún día logra resultados verdaderamente originales, los autores jóvenes tendrán un problema. Sus palabras llegan coincidiendo con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Kazuo Ishiguro ya había abordado estas inquietudes en su discurso del Nobel de Literatura. Nacido en Nagasaki y criado en Reino Unido, recibió el galardón en 2017 por novelas como Los restos del día. El autor de Klara y el Sol y Nunca me abandones avisó de que los avances en inteligencia artificial, robótica y genética podían traer beneficios médicos y sociales, pero también desempleo masivo y desigualdades extremas. Sus novelas exploran qué ocurre cuando unas vidas quedan al servicio de otras y qué nos hace humanos.

El divulgador científico Ignacio Crespo ha insistido en una idea parecida desde el terreno de la literatura de ciencia ficción: el miedo no debería estar tanto en una conciencia máquina como en quién controla la tecnología y con qué fines. En una conversación radiofónica ha relacionado estos dilemas con Frankenstein, La isla del doctor Moreau, La peste y Soy leyenda para reclamar límites éticos y participación social. También ha abordado asuntos como la longevidad, las pandemias y la conciencia humana.

Del aula al patrimonio literario

La IA también se está llevando a la enseñanza con proyectos que buscan acercar los clásicos al alumnado de Formación Profesional. El CIFP Virgen de Gracia, en Castilla-La Mancha, ha recibido el Premio Mentes AMI por un hackathon en el que los estudiantes conversaban con personajes del Quijote mediante modelos generativos y después creaban relatos, diálogos, infografías y piezas audiovisuales.

La iniciativa, impulsada por el club de lectura del centro, ha implicado a 120 estudiantes y ha dado lugar a más de veinte trabajos multimedia. Además de fomentar la lectura y la expresión oral, el proyecto incorpora formación sobre uso crítico de la IA y cuenta con asesoramiento para cuidar el rigor histórico. Su continuidad está integrada en el módulo de Digitalización y podría extenderse a otros centros. El reconocimiento se entregó en Madrid en el marco de Mentes AMI, una convocatoria que reunió más de 280 candidaturas y que también prevé difusión en medios y formación para los equipos premiados.

Calidad, transparencia y confianza

Las distintas voces coinciden en que la IA no es solo un asunto técnico, sino también editorial y educativo. La pregunta ya no es únicamente si una máquina puede escribir, sino cómo se declara su intervención, cómo se verifica la autoría y qué criterios usan premios, editoriales y centros educativos para mantener la confianza.

En Europa, la polémica de Orélien ha mostrado que un texto puede generar dudas incluso después de recibir atención comercial. La retirada de un premio, la investigación de metadatos y la ruptura de un contrato editorial son señales de que el sector empieza a exigir más transparencia. Al mismo tiempo, autores y docentes subrayan que prohibir sin más no prepara a los lectores para un futuro en el que estas herramientas estarán presentes.

El debate también afecta a la forma de valorar una obra. Para algunos, la autoría humana sigue siendo una garantía de responsabilidad; para otros, el resultado literario tiene valor por sí mismo. Lo que parece claro es que la IA obliga a revisar conceptos como originalidad, esfuerzo, influencia y plagio, y a hacerlo con criterios públicos y verificables.

La discusión sobre la inteligencia artificial en la literatura se ha convertido en una prueba de madurez para el sector: premios, editoriales, autores y aulas tienen que decidir cómo convivir con una tecnología que puede ayudar a escribir, pero también difuminar la autoría. El caso Orélien, las opiniones de Millás, Barnes e Ishiguro y las experiencias educativas apuntan a una misma necesidad: combinar libertad creativa con transparencia, criterio ético y formación crítica para que el lector sepa qué está leyendo y por qué.


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María del Monte presenta un libro de reflexiones sobre pérdidas, tiempo y perdón

Isaac

María del Monte y su libro

María del Monte se asoma al terreno editorial con su primer libro, «Si el corazón se equivoca, se le perdona», publicado por HarperCollins. En él reúne reflexiones personales sobre las pérdidas, el paso del tiempo, el amor y la manera de encajar los golpes sin perder el gusto por lo cotidiano. La artista insiste en que no se trata de un manual de autoayuda ni de un recetario, sino de una conversación con ella misma que ahora comparte con quien quiera leerla.

El volumen se presentó en Sevilla en un encuentro con Carlos Herrera, amigo y periodista, que sirvió para repasar la trayectoria de la cantante y su forma de mirar la vida. La cita tuvo un tono de charla entre conocidos, con recuerdos familiares, humor y alguna que otra confesión sobre el cansancio que producen las prisas. La idea de fondo era detenerse y escuchar, algo que la propia protagonista defiende tras décadas de escenarios y focos.

El tiempo como refugio y no como carrera

Del Monte explica que ha cambiado su relación con el reloj: ahora prefiere saborear el presente y no vivir con la sensación de que todo llega tarde. Recuerda que hubo años en los que el trabajo lo ocupaba casi todo, con jornadas encadenadas y poco espacio para el descanso. A esa época intensa le sigue una etapa más pausada, en la que valora detalles pequeños y evita que la prisa le robe lo importante.

En el acto se habló también de los años ochenta y noventa, una época de actividad intensa en la que la sevillana compaginó actuaciones por toda España con una gran exposición pública. Aquella etapa le dio éxitos y experiencia, pero también le mostró el desgaste de vivir con el acelerador pisado. Con el tiempo, ha aprendido a distinguir entre lo urgente y lo que de verdad merece la pena.

Pérdidas familiares y el paso de pedir ayuda

Una de las partes más delicadas del libro tiene que ver con la muerte de sus padres y de su hermano Antonio, ausencias que sigue notando en el día a día. La cantante ha contado que, durante un tiempo, ocultó a su madre el fallecimiento de su hermano para no añadirle más sufrimiento, una decisión que recuerda con dureza. No esconde que hubo días difíciles, aunque prefiere no convertir el relato en un ajuste de cuentas.

Tras una temporada en la que rechazaba planes y se quedaba en casa, comprendió que necesitaba ayuda y dio el paso de pedirla. Sostiene que reconocer un problema es la primera condición para empezar a resolverlo, y que la terapia ha sido clave para sobrellevar los reveses. Esa experiencia le ha llevado a defender que quien atraviesa un mal momento no debería quedarse solo con lo que le pasa.

También se ha referido a un temor antiguo a la muerte que le acompaña desde la infancia y que le hace evitar los cementerios. Explica que aquel miedo llegó a condicionarla, aunque con los años ha aprendido a convivir con él sin dejar que le impida seguir adelante. La reflexión encaja con su idea de que la vida se disfruta más cuando no se vive con miedo constante.

Perdón con memoria, amor sin calculadora

Sobre el perdón, María del Monte lo tiene claro: perdona para quedarse tranquila, pero no borra lo ocurrido. Dice que no guarda rencor ni busca venganza, aunque su memoria sigue ahí y le sirve para saber hasta dónde puede llegar. Es una forma de seguir adelante sin cargar con un peso que, a la larga, solo desgasta a quien lo soporta.

En el terreno afectivo, asegura que no ha llevado una calculadora para medir quién da más en una relación. Reconoce que puede querer mucho y que ha habido etapas de desequilibrio, pero defiende que una pareja necesita recibir al menos una dosis mínima de cariño. Incluso plantea que una ruptura a tiempo puede ser una victoria, porque evita seguir en un lugar donde una no quiere estar.

La artista ha aclarado que no pasó por un armario y que su familia la quiso sin condiciones, algo que le ha dado libertad para hablar de su vida cuando ha querido. En sus intervenciones ha agradecido el apoyo de su mujer, Inmaculada Casal, a la que sitúa como uno de sus pilares. Sobre los asuntos judiciales que rodean el robo en su casa, prefiere no entrar en detalles mientras el proceso siga pendiente.

Una vida ligada a Andalucía y a la música

Aunque el libro mira hacia dentro, Andalucía y su cultura popular aparecen de fondo en buena parte de la conversación. La cantante habla de su tierra como un lugar que le da luz y motivos para celebrar, y recuerda que su vínculo con Sevilla y con la gente del sur ocupa un lugar central en su historia. Esa cercanía con lo andaluz no se presenta como un adorno, sino como parte de su manera de entender los afectos y la vida.

Con décadas sobre los escenarios, su nombre sigue sonando en la música y en la televisión, y el libro le ha permitido mostrarse desde un lugar distinto. No pretende dar lecciones ni sentar cátedra, sino compartir lo que le ha servido en los momentos complicados. Esa mezcla de cercanía y sinceridad explica que el acto de Sevilla reuniera a tanta gente dispuesta a escucharla.

Lo que queda después de leer sus palabras es la imagen de una mujer que ha aprendido a bajar el ritmo y mirar con calma lo vivido. El libro no ofrece fórmulas mágicas, pero sí deja ideas útiles: pedir ayuda cuando hace falta, no medir el cariño como si fuera una cuenta y concederse tiempo para un café con quien de verdad importa. Su historia, con luces y sombras, se presenta como una invitación a disfrutar del presente sin olvidar las ausencias que han marcado el camino.


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Dolores Redondo cambia de territorio con Todas las noches, todas las ciudades

Isaac

Dolores Redondo

Dolores Redondo vuelve a las librerías con Todas las noches, todas las ciudades, una novela publicada por Destino que se suma al universo de Los Valles Tranquilos. La obra llega el 21 de octubre y vuelve a poner en primer plano a Nash Elizondo, la psicóloga forense que ya apareció en Las que no duermen NASH. En esta ocasión, la investigación no solo mira hacia un crimen, sino también hacia el pasado familiar de la protagonista.

La propuesta mantiene la mezcla de intriga y psicología que ha caracterizado a la autora, aunque cambia de escenario: deja atrás el Baztán y sitúa buena parte de la acción en Bilbao y en una ciudad sin nombre. Ese giro no convierte el libro en una pieza aislada, ya que se puede leer de forma independiente, pero forma parte de una arquitectura narrativa más amplia. Según ha explicado Redondo, no buscaba repetir el esquema lineal de su trilogía más conocida.

Un caso que mezcla crímenes reales y ficción

Dolores Redondo

El punto de partida tiene bastante de juego literario. Benedict Newman, un novelista de éxito, es interrogado por la policía porque en su última novela aparecen crímenes muy parecidos a los que han ocurrido de verdad. Tras sufrir un colapso, el escritor despierta convencido de ser Colt Star, el detective que él mismo inventó. La trama obliga a Nash Elizondo a acercarse a un padre al que no esperaba encontrar y a decidir hasta qué punto puede fiarse de lo que ve.

La novela juega con la idea de que la realidad y la ficción pueden contaminarse. Benedict no solo actúa como su personaje: también parece entender mejor que el propio escritor algunos detalles del caso. Redondo se interesa por el desgaste mental de quien pasa demasiado tiempo dentro de una voz inventada, hasta el punto de no saber dónde termina su identidad y dónde empieza la de su criatura. No es un tema nuevo en la literatura, pero aquí se integra dentro de una investigación criminal concreta.

La autora ha contado que la semilla de esta historia nació de una experiencia propia en Elizondo. Un pensamiento que no era suyo, sino de Amaia Salazar, le hizo preguntarse qué ocurre cuando un personaje lleva años instalado en la cabeza de quien lo escribe. A partir de ahí buscó casos documentados y consultó a especialistas para no convertir el trastorno de identidad disociativo en un adorno. Esa documentación se nota en el modo en que la novela trata la pérdida de control sobre la propia mente.

Identidad, memoria y la sombra de los personajes

Dolores Redondo

El eje central del libro es la búsqueda de identidad. Nash necesita recomponer la figura de su padre mientras investiga unos asesinatos que parecen salidos de una novela. Benedict, por su parte, encarna la duda de si somos lo que recordamos o lo que los demás han contado sobre nosotros. Redondo lleva esa pregunta al terreno de la creación literaria: un escritor puede construir a un personaje durante años, pero también puede acabar siendo construido por él.

En las entrevistas concedidas estos días, la autora ha mencionado casos de actores que se confundieron con sus papeles, como Bela Lugosi y Drácula o Johnny Weissmüller y Tarzán. También ha recordado a Miguel Delibes y el discurso que dio al recibir el Cervantes, donde se preguntaba hasta qué punto la cabeza de un escritor pertenece a sus personajes. Son referencias que sirven para dar peso a la trama sin convertirla en un ensayo sobre salud mental.

El resultado se mueve entre la novela negra, la metaliteratura y el drama familiar. No es una historia lineal, y tampoco pretende serlo. Redondo ha explicado que el cuarteto de Los Valles Tranquilos está pensado como un conjunto en el que las piezas van encajando poco a poco. La nueva entrega se entiende mejor si se ha seguido ese recorrido, aunque la autora insiste en que cada libro mantiene su propia puerta de entrada.

De la zona de confort al territorio de la mente

Dolores Redondo

Uno de los cambios más visibles está en el paisaje. El Baztán deja paso a Bilbao y a una urbe que no se nombra, lo que refuerza la sensación de desconcierto del protagonista. Redondo ha explicado que el escenario siempre ha pesado mucho en sus novelas, pero aquí quería que la geografía también transmitiera la pérdida de orientación de Benedict. Esa decisión le ha permitido salir de una zona de confort muy reconocible para sus lectores.

La escritora ha hablado de asumir riesgos narrativos y de demoler algunas paredes de su propia casa literaria. El libro coquetea con el detective clásico, recupera ecos de autores como Hammett o Chandler y, al mismo tiempo, se detiene en las heridas de la infancia. Esa mezcla no es moco de pavo, porque exige equilibrar homenaje, intriga y profundidad psicológica sin que ninguna parte se coma a las demás.

También hay espacio para la memoria familiar y los vínculos elegidos. La relación entre Nash y Benedict está marcada por una ausencia que no se resuelve con una conversación ni con una explicación sencilla. Redondo ha contado que la figura del padre ausente le interesa porque no siempre responde al abandono puro y duro: a veces tiene que ver con oficios duros, con ausencias obligadas y con familias sostenidas por mujeres. Esa mirada añade un poso emocional que no rebaja la intriga.

Una autora consolidada que sigue buscando lectores

Dolores Redondo

Dolores Redondo se dio a conocer masivamente con la Trilogía del Baztán, que arrancó con El guardián invisible. En 2016 ganó el Premio Planeta por Todo esto te daré, y desde entonces ha mantenido una relación muy directa con un público que sigue con atención cada entrega. Con esta novela vuelve a apostar por una historia de suspense con fondo psicológico, sin renunciar a un ritmo que busca enganchar.

Sobre el oficio, la autora ha subrayado la importancia de documentar sin inflar la historia y de no mirar por encima del hombro a los libros que llegan a mucha gente. También ha insistido en que los lectores son quienes sostienen una carrera literaria. Son declaraciones que encajan con una novela que habla de creadores, de público y de la dificultad de mantener una voz propia cuando el personaje acaba pesando más que su autor.

En el capítulo de reconocimientos, Redondo se ha mostrado satisfecha por el Premio Planeta concedido a Isabel Allende, autora a la que admira y de la que ha leído varios libros. Ha recordado que la escritora chilena tiene raíces vascas y que en su día comentó la Trilogía del Baztán desde su experiencia familiar. La mención sirve para situar a Redondo dentro de una conversación literaria más amplia, lejos de la burbuja de su propio lanzamiento.

La nueva novela de Dolores Redondo confirma su intención de no quedarse quieta en un único territorio literario. Todas las noches, todas las ciudades reúne un caso policial, una reflexión sobre la identidad y un retrato de relaciones familiares incómodas. Nash Elizondo vuelve a ser la guía de una historia que mira hacia la mente del escritor y hacia las consecuencias de vivir demasiado tiempo dentro de una ficción. El libro llega a las librerías con una mezcla de intriga y metaliteratura que buscará tanto a los lectores fieles de la autora como a quienes se acerquen por primera vez a su universo.


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Arturo Pérez-Reverte explora el Mediterráneo en su nueva novela

Isaac

Arturo Pérez-Reverte, escritor

Arturo Pérez-Reverte continúa demostrando que la edad no es un obstáculo para su creatividad. A sus 74 años, el escritor cartagenero tiene previsto lanzar el próximo 20 de octubre su nueva novela, ‘La hipótesis más peligrosa’, de la mano de Alfaguara. En esta obra, vuelve a mezclar aventura, historia y una profunda reflexión sobre el Mediterráneo. Pero su actividad no se limita a la ficción: sus declaraciones sobre el rumbo de Europa, el paso del tiempo y la naturaleza humana no dejan indiferente a nadie. Su verbo afilado sigue generando titulares.

En los últimos meses, Pérez-Reverte ha sacado a la luz ‘Misión París’, una nueva entrega de la serie del capitán Alatriste, y ‘Enviado especial’, un volumen que reúne sus crónicas como corresponsal de guerra. Ahora, con ‘La hipótesis más peligrosa’, se sumerge en un relato de iniciación que también funciona como un recorrido por la historia del Mare Nostrum. El autor no se ha quedado callado: sus opiniones sobre la vejez, la juventud o el declive de Occidente han tenido una gran repercusión en medios y redes sociales.

Un viaje iniciático por el Mediterráneo

Arturo Pérez-Reverte y su nueva novela

La nueva novela tiene como protagonista a Cal Gadea, un adolescente de 16 años que, tras la muerte de su madre, decide buscar a su padre, Asier Lerrant. Lo localiza en un puerto del Mediterráneo y, a bordo de un velero que transporta arte robado, ambos emprenden un viaje que los llevará desde Calpe, en Alicante, hasta la ciudad libanesa de Tiro. Se trata de una historia de iniciación en la que el joven aprende a navegar, a anticiparse a los peligros y a entender que la vida, al igual que el mar, tiene unas reglas que no siempre se pueden controlar.

A lo largo de la travesía, la trama combina elementos policíacos, sentimentales y sobrenaturales. El autor ha definido a Lerrant como un hombre reservado, de carácter áspero y complicado de interpretar, mientras que Cal representa la rebeldía y el enfado de una generación que se siente defraudada. La novela recorre episodios históricos como la caída de Masada, la batalla de Lepanto, el ataque a Gibraltar, la construcción del canal de Suez o la Primera Guerra Mundial, todos ellos vistos a través de la mirada de un padre que parece haber vivido mil vidas.

Alfaguara ha anunciado una primera edición de 180.000 ejemplares, y la obra llegará también a Latinoamérica en las próximas semanas. Pérez-Reverte acumula más de 27 millones de lectores en todo el mundo y su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. El respaldo de la crítica y del público es incuestionable, aunque el autor insiste en que su objetivo es comprender, no juzgar.

El título de la novela alude a un principio básico tanto en la mar como en la guerra: conviene prepararse para lo más probable, pero tomar precauciones pensando en lo peor. Esa filosofía impregna toda la obra, en la que el mar se convierte en un personaje más. No en vano, Pérez-Reverte es un navegante experimentado que desde hace más de tres décadas recorre el Mediterráneo en su velero.

Arturo Pérez-Reverte en la presentación de su novela

El Mediterráneo como patria y memoria

Arturo Pérez-Reverte reflexiona sobre el Mediterráneo

Pérez-Reverte ha confesado que, con los años, ha llegado a sentir que su verdadera patria es el Mediterráneo. Ha explicado que se siente más en casa en lugares como Procida, Estambul o Tiro que en grandes capitales como París, Nueva York o Londres. El mar se ha convertido en su refugio y en el escenario donde mejor mira su pasado.

El autor sostiene que el Mediterráneo siempre ha sido un espacio caótico y mestizo, marcado por guerras, revoluciones, invasiones y piratería. A su juicio, Europa intentó civilizar ese mar, pero el proceso ha terminado invirtiéndose: ahora es el Mediterráneo el que está descivilizando el continente. Según su visión, cada patera que cruza una frontera, cada migración, extiende la influencia de ese mar convulso por Europa.

En sus intervenciones públicas, el escritor ha llegado a afirmar que quizá Europa merezca ser recolonizada por el Mediterráneo, una idea que ha generado un intenso debate. Lejos de buscar la polémica, Pérez-Reverte argumenta que el Mediterráneo es un espacio de culturas superpuestas, de mezcla y de locura, y que esa vitalidad terminará por imponerse a la rigidez del norte de Europa.

El autor también ha reflexionado sobre el paso del tiempo y la pérdida de certezas. Recuerda que en su juventud acumulaba muchas seguridades, mientras que ahora, con la edad que tiene, son las dudas las que predominan. Esa curiosidad constante es lo que, según él, le mantiene vivo intelectualmente y le impulsa a seguir escribiendo novelas.

Arturo Pérez-Reverte en su faceta de navegante

Los jóvenes, la guerra y la condición humana

Arturo Pérez-Reverte habla sobre los jóvenes

La nueva novela también aborda la situación de los jóvenes. Pérez-Reverte considera que los adolescentes están enfadados porque se les ha educado para un mundo que no se corresponde con la realidad y, cuando descubren el engaño, reaccionan con rabia. Él mismo se siente identificado con esa rabia: recuerda que a los 15 años suspendió varias asignaturas y su padre lo enroló en un pesquero durante dos meses, una experiencia que le hizo volver a estudiar.

El escritor considera que el videojuego será el gran soporte narrativo del futuro, aunque también defiende que la novela sigue siendo hoy una herramienta insuperable para entender el mundo. Para Pérez-Reverte, la lectura permite comprender hasta el horror, mientras que en la vida tendemos a condenar o aplaudir sin entender.

La violencia y la condición humana son temas recurrentes en su obra. El escritor, que cubrió 18 conflictos armados durante 21 años como corresponsal, está convencido de que el ser humano es un asesino por naturaleza. Según explica, hemos creado mecanismos cómodos y teorías morales, pero en el fondo seguimos conservando instintos ancestrales. La regresión, advierte, es muy sencilla: basta una circunstancia extrema para que aparezca el asesino que llevamos dentro.

El autor también ha reflexionado sobre la soledad. Ha insistido en que nadie puede escapar a ella, ni siquiera en los momentos finales de la vida. Lejos de dramatizar, lo ve como una condición inherente a la vida humana, algo que el mundo que hemos construido se encarga de disimular pero que nunca desaparece del todo.

Arturo Pérez-Reverte, escritor y académico

Con ‘La hipótesis más peligrosa’, Arturo Pérez-Reverte vuelve a demostrar que sigue siendo una de las voces más personales y escuchadas de la literatura española. A través de esta novela, invita a reflexionar sobre la historia, la memoria y el papel del Mediterráneo en un mundo cambiante. Sus opiniones sobre la juventud, la vejez, la guerra y la condición humana completan el retrato de un escritor que, a sus 74 años, no ha perdido ni un ápice de curiosidad ni de capacidad para generar debate. Su legado se agranda con cada nueva obra, y todo apunta a que seguirá dando que hablar durante mucho tiempo.


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