Isaac

Premio Zenda de Honor a Enrique Vila-Matas

El Premio Zenda de Honor, uno de los reconocimientos literarios mÔs recientes pero ya muy influyentes en el panorama en español, ha recaído en su segunda edición en Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948). El escritor catalÔn, autor de títulos de referencia como Historia abreviada de la literatura portÔtil o Bartleby y compañía, se consolida así como una figura central de la narrativa europea contemporÔnea.

Según el jurado, el galardón distingue a un autor que lleva alrededor de medio siglo cuestionando las formas tradicionales de contar historias, desdibujando fronteras entre géneros y jugando con la autoficción, el ensayo y la metaliteratura. El premio llega en un momento especialmente activo de su carrera, en el que acaba de sumar a su obra el libro Canon de cÔmara oscura.

Un creador que rompe las rutinas literarias

La organización de los premios, impulsados por la revista literaria Zenda, define a Vila-Matas como «un creador que ha desafiado desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias». Su trabajo ha ido construyendo, libro a libro, un territorio propio dentro de la literatura en español, donde la ironía, la reflexión sobre la escritura y el juego intertextual conviven con una mirada muy personal sobre la realidad.

MÔs allÔ de su obra concreta, el jurado ha querido subrayar la coherencia y riesgo sostenido de su trayectoria. Vila-Matas ha mantenido una escritura que huye del acomodo, incluso cuando eso implicaba alejarse de tendencias comerciales o de expectativas mÔs previsibles. En el contexto europeo, se le suele leer como una de las voces que mejor ha explorado la difusa frontera entre ficción y ensayo.

El premio Zenda de Honor se sitúa, ademÔs, en una línea de reconocimientos que ponen el acento en la aportación estética e intelectual de los autores, mÔs que en el éxito inmediato de ventas. De ahí que la organización recalque que se trata de un galardón cuyo valor se mide sobre todo en términos de prestigio y de influencia cultural.

El anuncio de la elección de Vila-Matas se ha recibido como una decisión natural y casi incontestable dentro del Ômbito literario español. De hecho, los responsables de los premios han destacado que el nombre del escritor barcelonés surgió con rapidez en las deliberaciones, sin generar debate ni fisuras entre los miembros del jurado.

Arturo Pérez-Reverte y el valor simbólico del premio

El encargado de hacer público el fallo ha sido Arturo Pérez-Reverte, fundador de Zenda, que comunicó la decisión del jurado en un acto celebrado en Madrid, en espacios tan ligados a la tradición literaria como el Café Varela. Durante el anuncio, el académico subrayó no solo la trayectoria de Vila-Matas, sino también el contexto en el que nacen y se consolidan estos galardones.

Pérez-Reverte insistió en que los Premios Zenda quieren ser un espacio alejado de la crispación y de la pugna partidista que tantas veces rodea la vida pública española. Habló sin rodeos de unos «tiempos de polarización y navajeo», en los que la sociedad parece organizada en trincheras enfrentadas. Frente a esa dinÔmica, destacó el hecho, poco habitual, de reunir a representantes de múltiples medios culturales en torno a decisiones consensuadas.

Según sus palabras, lograr que periodistas de prÔcticamente todo el espectro mediÔtico español se sienten a hablar de libros, discutan, discrepen y aun así alcancen un fallo unÔnime supone casi una rareza. Esa armonía convierte, a su juicio, al Premio Zenda de Honor en algo mÔs que un simple reconocimiento: un ejemplo de cómo la cultura puede seguir funcionando como espacio de encuentro.

El escritor explicó que, en este marco, el premio «tiene para nosotros un valor especial», porque demuestra que todavía es posible construir consensos en torno a la calidad literaria, mÔs allÔ de bandos ideológicos. También remarcó que la dotación de estos galardones no se mide en dinero, sino en prestigio, y que el objetivo es fortalecer el ecosistema literario en España y, por extensión, en el Ômbito hispanohablante.

Un jurado que representa a la prensa cultural espaƱola

Uno de los rasgos mÔs distintivos de los Premios Zenda es la composición de su jurado. En esta segunda edición, la lista de miembros reúne a figuras destacadas del periodismo cultural que trabajan en algunos de los principales medios de comunicación españoles, tanto generalistas como especializados.

Entre ellos se encuentran nombres como Guillermo Altares (El País), Nuria Azancot (El Cultural de El Español), Pepa Blanes (Cadena SER), Laura Barrachina (colaboradora de Abril) y Jesús García Calero (ABC Cultural). Junto a ellos, participan también Irene HernÔndez Velasco (El Confidencial), Antonio Lucas (poeta y periodista en El Mundo), el escritor y columnista Alberto Olmos, Javier Ors (La Razón), el crítico Santos Sanz Villanueva y Sergio Vila-SanjuÔn (director de Cultura/s de La Vanguardia).

El funcionamiento del jurado se apoya, ademÔs, en dos figuras clave dentro de la propia revista Zenda: Álvaro Colomer, redactor jefe y secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de Zenda y coordinador de las deliberaciones. Juntos, se encargan de articular un proceso en el que la diversidad de procedencias y sensibilidades no impide llegar a acuerdos sólidos.

En el caso concreto del Premio Zenda de Honor a Vila-Matas, los miembros del jurado coinciden en que la decisión fue clara desde el principio. Pérez-Reverte ha señalado que el nombre del autor barcelonés fue aceptado «sin que hiciera falta ni un minuto de discusión», algo que refuerza la idea de que su aportación a la literatura en español goza de un reconocimiento compartido.

Una constelación de galardones alrededor del Zenda de Honor

Aunque el reconocimiento a Enrique Vila-Matas es el mÔs simbólico, el Zenda de Honor forma parte de un conjunto amplio de categorías que buscan retratar, en apenas una temporada, lo mÔs relevante del trabajo literario, editorial y de fomento de la lectura. En total, los Premios Zenda distinguen diez Ômbitos distintos, a los que se suma un galardón especial vinculado al sello Zenda-Edhasa.

En narrativa, el premio ha sido para Paco Cerdà por Presentes (Alfaguara), una obra descrita por el jurado como «una novela de no ficción que funciona como una especie de panóptico» desde el que el lector puede asomarse a la España de 1936. El libro, a caballo entre la crónica y la reconstrucción histórica, ha tenido también recorrido propio en otros premios nacionales.

En el Ômbito poético, la elegida ha sido Chantal Maillard (Bruselas, 1951) por Poesía completa. 1988-2022 (Tusquets). El jurado destaca en ella una escritura que «estremece e impulsa» por su rigurosa depuración formal y por la capacidad de proponer al lector una experiencia estética y emocional poco común en la poesía contemporÔnea.

El Premio Zenda de Ensayo ha recaĆ­do en Anna CaballĆ© (L’Hospitalet de Llobregat, 1954) gracias a ƍntima AtlĆ”ntida. Vida de Rosa Chacel (Taurus), una biografĆ­a que logra descifrar las claves de una de las personalidades mĆ”s complejas de la cultura espaƱola del siglo XX. Se trata de un trabajo que combina investigación rigurosa y una mirada muy cercana a la figura de la escritora vallisoletana.

En literatura infantil y juvenil, el reconocimiento ha sido para Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) con Los secretos de Nur (Destino), una novela dirigida a lectores jóvenes que, según el jurado, transmite un amor evidente por los libros y la escritura en cada pÔgina. La obra se enmarca en una tendencia creciente de propuestas que abordan, desde la ficción juvenil, temas como la identidad, el origen y la integración.

La categorĆ­a de Ɠpera Prima premia a Esther L. Calderón por Pipas (Pepitas de Calabaza), un debut que los evaluadores califican como una mezcla particularmente acertada de ternura, humor y escenarios de Ā«bajos fondosĀ». Esa combinación, destacan, genera una lectura adictiva y emocionalmente potente, que anuncia una voz nueva a la que seguir la pista.

El Ɣmbito editorial tambiƩn tiene su espacio en los Premios Zenda. El Premio Zenda Editorial ha sido para Libros del Asteroide, una casa que desde hace aƱos viene revalorizando clƔsicos recientes y rescatando autores contemporƔneos de enorme interƩs. Su catƔlogo se distingue por la apuesta sostenida por narrativa y ensayo de calidad, tanto de autores espaƱoles como de otras lenguas, que han encontrado nuevos lectores gracias a su labor.

En cuanto a la traducción, la distinción recae en José María Micó (Barcelona, 1961), cuya trayectoria en el traslado al castellano de grandes clÔsicos italianos, como el Orlando furioso de Ariosto o La Divina Comedia de Dante, le ha otorgado un lugar destacado en la filología y la crítica en España. El jurado subraya el equilibrio que logra entre fidelidad al original y sensibilidad literaria en la lengua de llegada.

El Premio Zenda Librerƭa distingue a Letras Corsarias, un establecimiento de Salamanca que se ha consolidado como referente cultural en la ciudad. MƔs allƔ de ser un punto de venta de libros, la librerƭa se ha convertido en un espacio de encuentro intelectual, con presentaciones, clubes de lectura y actividades que refuerzan el tejido lector local.

En innovación, el galardón recae en eBiblio, el servicio de préstamo digital de las bibliotecas públicas españolas. El jurado valora su papel en la democratización del acceso a la lectura, no solo por la disponibilidad de miles de títulos, sino también por las selecciones, recomendaciones y colecciones temÔticas que ofrece periódicamente a los usuarios.

Completa el palmarés el Premio Especial Zenda-Edhasa, un reconocimiento independiente ligado a la colección de ClÔsicos de Aventuras de Zenda-Edhasa. En esta edición ha ido a parar a Manuel Ángel Cuenca López, militar de carrera, divulgador histórico y editor, al frente de la web Zenda-Edhasa. La organización resalta que ha impulsado un espacio literario vibrante, actual y respetuoso con la tradición, donde los clÔsicos de aventuras vuelven a conectar con lectores de distintas generaciones.

Un proyecto literario con voluntad de prestigio

Los Premios Zenda, promovidos por la revista del mismo nombre, nacen con la intención de reconocer el trabajo literario y editorial desarrollado a lo largo de la temporada, así como iniciativas que impulsan la lectura en España. En apenas dos ediciones, se han hecho un hueco en el calendario cultural gracias a la combinación de un jurado especializado, una selección amplia de categorías y un enfoque centrado en la calidad.

La iniciativa cuenta con el apoyo de patrocinadores privados como Iberdrola y Banco Santander, que respaldan un proyecto en el que la retribución principal es el reconocimiento público. Pérez-Reverte recordó en la primera gala que «la dotación de estos premios, en vez de ser económica, se mide en prestigio», una orientación que se mantiene intacta en la segunda edición.

La fecha escogida para la entrega de los galardones de este año es el 13 de enero de 2026, en la Real FÔbrica de Tapices de Madrid, un escenario cargado de simbolismo que repite como sede tras el estreno de los premios. Se trata de un espacio que refuerza la idea de continuidad entre tradición e innovación, algo que encaja con la figura de Vila-Matas y con muchos de los autores premiados.

Durante la ceremonia se harÔ entrega del Zenda de Honor a Enrique Vila-Matas y al resto de galardonados, en un acto que aspira a celebrar la diversidad de voces que componen hoy la literatura en español: desde la poesía y el ensayo hasta la narrativa de no ficción, la literatura juvenil o los proyectos digitales de acceso a libros.

Sin grandes estridencias ni despliegues pomposos, los Premios Zenda se estÔn consolidando como un punto de encuentro para escritores, editores, traductores y lectores que buscan una conversación pausada en torno a los libros. El reconocimiento a Vila-Matas como Premio Zenda de Honor refuerza esa vocación: la de mirar hacia una obra que ha sabido llevar la contraria, explorar caminos poco transitados y demostrar que la literatura sigue siendo un espacio privilegiado para pensar, dudar y contar de otra manera.


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