Querido Juan!

Mi cabeza está repleta de recuerdos personales en estos días, que cobran sentido inesperadamente, pero me he impuesto escribir estas líneas bajo una obligación: superar la tentación de lo anecdótico. Porque lo sucedido en Baltimore no es anecdótico ni súbito. Es estructural. Y eso es precisamente lo que quienes conocemos la ciudad echamos en falta tanto en las declaraciones oficiales como en las perspectivas de la prensa. Allí donde pone «disturbio» debemos leer «violencia estructural», y allí donde leemos «violencia estructural» debemos leer «pobreza», «injusticia», «abandono», «represión», «abuso de fuerza», «desigualdad» y «discriminación». // Saludos cordiales.