Elecciones USA, Trump Pierde, el PLANETA GAIA, GANA

Olivier Herrera Marín/

Hijo, amarás el mar y la tierra sobre todas las cosas/
Defenderás el paisaje natural y la naturaleza salvaje/
Respetarás la vida de los árboles y de los animales./

Madrugada del 4 de noviembre de 2020/

Pese a la tormenta perfecta, que se está forjando en USA contra el clima y la salud de nuestro azul y único planeta, la diversidad de todas sus especies y seres vivos, y la supervivencia de la humanidad. No bajaremos los brazos ni tiraremos la toalla dándonos por vencidos, dice el dicho cierto, mientras hay vida hay esperanza. Y si la mala bestia de Trump es hoy el enemigo nº 1 y el mayor peligro de USA y de la Madre Tierra, Trump, no es Dios ni el ombligo ni fin del mundo por más que él lo diga.

 

Lo de Trump, y sus seguidores de la USA más inculta y profunda, es realmente una cuestión clínica y socialmente aterradora por la extensión y poder de los zombis y demás caníbales devoradores de los suyos, los semejantes y los diferentes, que siguen sordos y ciegos las órdenes del nuevo Atila. La peor pesadilla para todos los demócratas, humanistas y ecologistas de los EEUU, de la EU, y de todo el mundo hoy habitado y aún habitable

 

El dilema que se nos presenta no es nada fácil, para quienes sabemos que el resultado de las elecciones tal y como están apuntando nos sitúa en una encrucijada diabólica entre lo más malo que nos podía ocurrir, y lo peor, que podría aún venir, sí un presidente endiosado que no piensa aceptar ningún resultado adverso a sus intereses, se dispone a emular a Nerón antes de abandonar la Casa Blanca.

 

Trump, intenta arrastrarnos a la caída al abismo sin fondo, camino del infierno, o al caos generalizado, de la primera potencia económica y política, técnico científica y militar, que se halla dividida en dos bloques enfrentados, casi iguales e irreconciliables, armados hasta los dientes. Y que Trump se prepara a sacar a las calles y plazas del imperio, que son suyas, para imponer su fuerza de Jefe de los cuatreros y pistoleros made in USA con un revólver y Winchester en cada mano, si él termina perdiendo las elecciones por puntos, con los 100.000.000 de votos, por correo, que parecen favorables a Biden.

 

Trump, nos enfrentaría en un escenario prebélico con una violencia generalizada, y antes nunca vista, a otra guerra civil en USA (ignoramos cual podría su intensidad y consecuencias) haciendo retroceder él, 160 años, las manecillas del reloj de la historia, a los tiempos de la Guerra de Secesión.

 

Elecciones USA Madrugada del 5 de noviembre de 2020

Biden va ganando por puntos y parece ser que tiene todas las papeletas necesarias del voto por correo para ganar las elecciones. El problema será la reacción intempestiva y furibunda de ese maldito energúmeno, falócrata y misógino, dicho sea con suavidad, por no mentar a quién no procede ni escribir todo lo que yo siento ante la visión vomitiva de esa repugnante bestia, sucia e infrahumana que se ve muy alto, rubio y guapo, se ve el DIOS de USA cuando es tan solo…

La situación en USA ha dado un vuelco, Biden ha tomado la delantera en las urnas, pero aún nos queda camino por hacer y está plagado de trampas mortales. Trump, pésimo perdedor, va a jugar sus cartas a vida o muerte, que sabe lo que le espera cuando salga del despacho oval y abandone la inexpugnable fortaleza de la Casa Blanca. Trump, alias, el sucio, no se parará ante nada ni ante nadie, y mentira compulsivamente sin ninguna vergüenza ni decoro  pensando en sí mismo y sin el mínimo pensamiento de Gratitud y de AMOR por USA ni por la vida y la suerte de todos los millones de ciudadanos que le han apoyado y votado siguiéndole como ovejitas en su carrera suicida hacia las ciénagas de Florida, hoy, plagadas de las grandes serpientes pitón de Birmania que están acabando con los caimanes autóctonos.

 

Trump, sabe que está perdido y lo perderá todo, aunque escape por los desagües de la Casa Blanca para intentar escapar sus podridos huesos de la cárcel; por ladrón de guante blanco o estafador, perjuro y mafioso, y asociación criminal para delinquir y evadir impuestos, pero haga lo que haga, ni el Tribunal Supremo le va a poder salvar, y ya siente que él va a terminar como termino Al Capone

 

Elecciones USA Madrugada del 7 de noviembre de 2020

 

El resultado está ya clarísimo, Pierde Trump y GANA el PLANETA, sin que le podamos dar por ello, ningún cheque en blanco a Biden, Él, no deja de ser la otra cara de la misma moneda, el dólar, que siendo, eso sí, mucho más lucida, culta y amable, y mil veces preferible, no deja de ser la faz de un fidedigno defensor y máximo portavoz del Imperio USA, y de su intocable sistema político-jurídico-económico-militar; supremacista, clasista, colonialista, depredador  de todas las especies vivas e hijos dilectos de la Madre Tierra. Pero al menos Biden, sabe que no puede seguir la suicida carrera extractiva auto destructiva de la Tierra, y tiene que tomarse muy en serio el cambio climático y sus terribles consecuencias para la salud del Planeta y la pervivencia de la humanidad. Sabe que tendrá que volver al Acuerdo de París Sobre el Clima y escuchar y respetar ¡Sí o Sí¡ A la comunidad científica y a las organizaciones cívicas y partidos conservacionistas y ecologistas.

 

Igualmente causa estupefacción y sonrojo el interminable recuento y la tensa espera para poder oficialmente el resultado de las elecciones presidenciales en la primera potencia mundial que nada bueno dice de su falta de medios técnicos y de recursos humanos para anunciar lo que cualquier país y sistema político del mundo está en condiciones de anunciar a las pocas horas del cierre de las urnas y los colegios electorales.

 

Pero hay que ser positivos y del mal, al votar, saber distinguir y elegir siempre el menor. Para sobrevivir y seguir viendo un rayo de luz al final del túnel. Trump, acabado y amortizado para su partido, es un zombi, y tendremos paciencia y guardaremos la calma, toda la necesaria y más, ante las salidas pueriles e intempestivas de un pésimo perdedor, la demencia incendiaria de un Trump desnortado e imprevisible, que se aferra a su silla del Despacho Oval, se enroca y revuelve en el uso y abuso del poder. Un Trump, que anda con una mueca desconocida de triunfalista cariacontecido, abatido y cabizbajo con la mirada ida y la boca desencajada por la rabia. A Trump, solo le quedará twitter, al abandonarle los republicanos con cierto pudor que no están tan ciegos y sordos, ven como el gurú pierde los papeles y la razón, y solo busca morir matando, arrastrando consigo a cuantos le sigan en su propio descenso al infierno de Dante.

 

Olivier Herrera Marín

Presidente de POETAP (Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía)

Cosas que usted no quiere leer sobre las elecciones en EE.UU.

Por Daniel Bernabé /

En las elecciones norteamericanas ha sucedido lo previsible, no lo que nos contaron que iba a suceder./
BBC y The Guardian otorgaban ocho puntos de diferencia al candidato demócrata Joe Biden, situando al actual presidente Trump con un 43 o 44 por ciento de los votos y al aspirante Biden con un 51 o 52 por ciento de los sufragios, basándose en un rastreo de múltiples encuestas de medios estadounidenses. La realidad es que tras las doce primeras horas de conteo los dos candidatos están igualados, lo cual, nos guste o no, es ya una victoria moral para un Trump a quien todos daban como un perdedor seguro. Aunque unas elecciones se basan, o se deberían basar, en un resultado firme que tenga en cuenta hasta el último voto emitido, Trump ha aprovechado esta sorpresa para proclamarse ganador de las elecciones y denunciar fraude electoral.

Primeros datos que nos llevan a una serie de reflexiones incómodas, esas que los expertos rodeados de gráficas parecen no querer tener en cuenta. Si tras doce horas aún no somos capaces de proclamar un ganador claro parece obvio afirmar que el sistema de conteo de votos en Estados Unidos es como poco mejorable. Aunque estos comicios tenían el plus del coronavirus, lo que ha provocado un gran aumento del voto por correo o depositado anticipadamente, no parece de recibo que el que se sitúa como uno de los países más desarrollados del mundo sea incapaz de ofrecer un resultado cristalino tras medio día de recuento. Aunque el sistema electoral estadounidense es federal, cada Estado tiene sus especificidades, se repite este hecho inusual elección tras elección, a diferencia de países comparables que ofrecen sus resultados unas pocas horas después de terminados los comicios. Un sector público depauperado, salvo en lo militar, es incapaz de ofrecer un sistema electoral rápido y fiable. Que se lo pregunten a Al Gore.

Pero las encuestas, los analistas y los estudios que anticipaban una cómoda victoria para Biden, ¿por qué han vuelto a fallar como ya sucedió en 2016? Por la sencilla razón de que la mayoría de medios de comunicación, que son quien encargan los sondeos, retuercen tanto el análisis político que son incapaces de ofrecer luego una foto clara de algo tan concreto como un resultado electoral. Lo cierto es que se produce un fenómeno de espiral, tanto en la información como en el análisis, que arrastra al silencio o la intrascendencia a quien se atreve a dar una visión diferente de lo que sucede. Biden parece haber obtenido un mejor resultado que Hillary Clinton en 2016, pero ni de lejos lo suficientemente bueno para haber ganado las elecciones como se anticipaba.

Esto no debería ser ninguna sorpresa cuando representa exactamente lo mismo que Clinton: el establishment demócrata. La gente puede votar contra Trump, pero pocos lo hacen por un candidato que lleva toda su vida en política, habiendo sido vicepresidente con Obama, posicionándose al lado del orden económico establecido sin fisuras. ¿Cómo reconocer lo obvio cuando la mayoría de grandes medios se pueden situar en el mismo epígrafe sistémico? Cuando Biden competía en las primarias de su partido, el aparato mediático afín a los demócratas machacó a su rival Bernie Sanders, un socialdemócrata calificado de comunista, una táctica más propia del trumpismo que de los liberals. ¿Ya no nos acordamos de las revelaciones del New York Times que en el momento justo torció la historia para vincular a Sanders con la URSS, simplemente por haber establecido relaciones de amistad en su época de alcalde con alguna ciudad soviética? Si te empleas de esta forma para defender al candidato de las élites demócratas luego no puedes explicar este resultado, hablando de sorpresa, por no expresar tu propia incapacidad ideológica.

Biden, probablemente, sea el ganador de estas elecciones por un resultado mínimo que no hubiera sido tal, de nuevo probablemente, sin la pandemia mediante. La propuesta demócrata, hundida desde que Clinton se impuso a Sanders en unas cuestionables primarias, arrastrada de nuevo con la elección de Biden, no ilusiona ni convence, pero muchos norteamericanos han percibido un hecho cierto: Trump es un peligro para la democracia y la convivencia, aún más que el peligro que supone para esa democracia el aparato demócrata, que tan sólo quiere llevarla a donde ha estado siempre, al lado de un capitalismo agresor y rapaz, con ellos mismos y con los demás países del planeta. La pregunta incómoda es la siguiente: ¿por qué entonces millones de norteamericanos han vuelto a confiar en Trump, tras cuatro años muy cuestionables, tras una gestión sanitaria de la covid desastrosa, tras situar el país al borde de la ruptura?

Incluso contando el incidente de Irán, la presidencia Trump ha sido la menos belicosa con respecto a países extranjeros. Trump ha salvado muchos puestos de trabajo, a un coste gigantesco, de un millón de dólares por empleo, al iniciar su guerra comercial con China, teniendo los mejores datos de empleo, aún a costa de la precariedad, de las últimas décadas. Además Trump sigue teniendo el apoyo de determinadas élites que se vieron enormemente perjudicadas por la globalización, las productoras, frente a las tecnológicas y financieras. No se equivoquen, en mi opinión, Trump, por lo que les expondré a continuación, es un peligro civilizatorio, lo cual no implica que tras la gigantesca incertidumbre de esta pasada década, haya millones de personas, en un espacio enormemente transversal, a las que les da completamente igual ese peligro. «Quiero seguridad vital y me da igual el resto», es su máxima, una injusta y peligrosa, pero desde luego nada sorpresiva ni descabellada. La época de estable caos neoliberal, donde lo único que importaba era elegir el banco que nos diera el mejor crédito, se ha terminado para siempre. Ahora queremos saber qué va a ser de nuestra vida, ansiamos la certeza por encima de la democracia. Y eso parece que tampoco conviene señalarlo.

El proyecto de Trump tampoco es sorpresivo ni nuevo. Entronca con una rama capitalista que asume que la democracia no es que sea una molestia necesaria, sino un hecho que se puede retorcer, incluso eliminar, en demérito de un autoritarismo basado en el espectáculo, la comunicación sesgada, la creación de enemigos internos artificiales, la polarización permanente e incluso conducida a un tipo de electoralismo censitario, escasamente representativo y con su resultado pautado de antemano. Lo mismo que el proyecto neoliberal, vaya, pero en vez de mediante seducción, marketing e ideología aspiracional, con miedo al vecino. Trump, y esto es especialmente incómodo de escribir, no ha surgido de la nada, sino del propio proyecto neoliberal, uno que socavó la economía productiva y, por tanto, rompió la base material para el sistema político derivado del capitalismo, la democracia liberal. Si no somos potencialmente iguales en lo vital, al menos en esa oportunidad teórica que proclamaban los fordistas, difícilmente podremos ser iguales en nuestra acción ciudadana. Hemos pasado del ascensor social a la trinchera social y lo hemos hecho desde que Thatcher y Reagan aparecieron en escena. Justo en esta época, los ochenta, fue cuando Trump amasó su fortuna especulando con el suelo en la Nueva York quebrada por la trampa de la deuda.

Aunque Trump pierda estas elecciones no será sencillo coser a la sociedad estadounidense. En ese sentido, Trump ha conseguido uno de sus objetivos o, mejor dicho, todo el entramado de intereses que le auparon, que le hicieron pasar de ser un millonario showman a una figura de esperanza política. Como lo leen, esperanza, justo esa que predicó Obama y que dejó no a medio camino, sino sepultada en un proyecto que distaba mucho entre su realidad y los principios que decían impulsarlo. El individualismo extremo, el racismo y el odio al adversario ideológico, ya enemigo, existía en diferentes grados en la sociedad norteamericana antes de la llegada de Trump. Ahora es una moneda de cambio habitual en muchos de sus habitantes que, dicho sea de paso, no se perciben como peligrosos ultraderechistas, sino simplemente como buenos americanos que no quieren que las élites, siempre en abstracto, les quiten lo que es suyo. Y para ello votan, precisamente, a un multimillonario. Si te has cargado, con un martillo neumático moral, la percepción política de clase durante décadas, no te lleves las manos a la cabeza cuando el miedo se exprese a través de estas bárbaras contradicciones.

Fuente: https://actualidad.rt.com/opinion/daniel-bernabe/372249-cosas-quiere-leer-elecciones-norteamericanas

33 frases célebres de Jorge Luis Borges

  1. Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
    Si nos enfrentamos a alguien, es probable que acabemos adoptando sus mismas estrategias de defensa. Gran reflexión.

  2. Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?
    Una oda a la autorrealización y a no dejarse llevar por las conquistas del pasado.

  3. La Historia Universal es la de un solo hombre.
    Una frase a libre interpretación.

  4. Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones.
    Es solo una cuestión de darse tiempo para encontrar flaquezas en los propios pensamientos…

  5. Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
    La grandeza de leer es que nos hace más sabios. Escribir es solo la consecuencia lógica.

  6. No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición.
    Una curiosa reflexión que puede hacernos pensar.

  7. Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.
    Una irónica frase del gran Borges.

  8. “Siempre” es una palabra que no está permitida a los hombres.
    La mera concepción de algo eterno es, en sí mismo, una utopía.

  9. No eres ambicioso: te contentas con ser feliz.
    ¿Cómo interpretas esta sentencia de Borges?

  10. Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.
    Una reducción al absurdo, sobre una de las falacias más usadas para deslegitimar la opinión de otra persona.

  11. Si viéramos realmente el Universo, tal vez lo entenderíamos.
    Quizás vivimos demasiado absortos en formas de vida que nos alejan totalmente de la comprensión de lo que nos rodea.

  12. ¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
    Otra ironía del genio argentino.

  13. Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes.
    Una solemne reflexión sobre lo innecesario de la fama.

  14. La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.
    Sobre la conjunción entre prosa y armar un castillo en nuestra propia mente.

  15. La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
    Sobre el futuro, el pasado, y su realidad última.

  16. Yo creo que es mejor pensar que Dios no acepta sobornos.
    Sobre la Iglesia (y otras religiones) y su afán por acaudalar riquezas y bienes.

  17. No he cultivado mi fama, que será efímera.
    Una gran frase de Borges, siempre renuente a las supuestas mieles de la fama y la aceptación popular.

  18. Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
    Siempre genial y creativo, con esta cita célebre llena de poesía.

  19. Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.
    Tal vez en alusión al lugar que ocupan las personas y las vivencias que ya no están, pero que permanecen en nuestra mente.

  20. La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
    Intrigante reflexión que puede hacernos pensar.

  21. Dólares: Son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño.
    Sobre el valor del dinero, muy presente en su obra y poco entre sus aficiones.

  22. Estoy solo y no hay nadie en el espejo.
    Un cierto nihilismo inunda este pensamiento.

  23. El tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez.
    Una frase especialmente célebre y que resume perfectamente el sentido de la vida.

  24. Soñar es la actividad estética más antigua.
    Para recrearse y para imaginar realidades que dibuja nuestro inconsciente.

  25. Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.
    Sobre el enamoramiento: algo que todos hemos sentido alguna vez.

  26. Para el argentino, la amistad es una pasión y la policía una mafia.
    Un breve retrato incómodo del ciudadano argentino medio, en ojos del porteño.

  27. He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.
    Una genial reflexión que solo podía nacer de la pluma del escritor natural de Buenos Aires.

  28. Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.
    Poético y bello pensamiento que nos puede dar ánimos en un día nublado.

  29. Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
    Impresionante su forma de racionalizar y dar una salida positiva a estos sentimientos negativos.

  30. El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’.
    “La letra, con sangre entra” sería, según Borges, un tremendo error de nuestro sistema educativo.

  31. He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.
    Atormentado y solitario, Borges se lamentaba de no haber vivido con más entusiasmo.

  32. Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.
    Sobre sus pocos pero curiosos vicios.

  33. La paternidad y los espejos son abominables porque multiplican el número de los hombres.
    Una pincelada de su misantropía.

3 poemas de Adonis

Ali Ahmad Said Esber​ es más conocido por su seudónimo Adonis o Adunis.

 

Deseo

Si me abriera sus brazos
un cedro,
entre las arboledas de honduras y de años.
Si me guardara
de las perlas y velas tentadoras.

Si yo tuviera sus raíces,
y se anclara mi rostro tras su triste corteza.

Me haría entonces nubarrones y rayos
en lontananza,
este país de confianza.

Mas todo ramo en las arboledas
de honduras y de años, viviendo yo,
es fuego sobre mi frente,
fuego de fiebre, de perdición,
que devora la tierra que me guarda.

Traducción de Pedro Martínez Montávez

 

El extravío

Perdido, tiro mi rostro al polvo
y a la mañana,
lo arrojo a la locura.
Mis ojos son de yerba y son de incendio.
Mis ojos son banderas y emigrantes.

Perdido, tiro mi rostro al polvo
y a la mañana.
Nazco al fin del camino. Grito.
Y que griten conmigo el camino y el polvo.

¡Qué hermoso es que mi rostro, oh Dios,
se pierda en mí! ¡Qué hermoso que me pierda
yo, colmado de fuego!
¡Oh tumba! ¡Oh final mío
al comenzar la primavera!

Traducción de Pedro Martínez Montávez

 

En la sombra de las cosas

Yo prefiero quedar en la penumbra;
quedarme en el secreto de las cosas.

Me gusta introducirme en las criaturas.
Errar como una idea.
Extraño como el arte.
Anónimo,
incierto
y olvidado.

Naciendo, nuevamente,
en cada día.

Traducción de Pedro Martínez Montávez