De Cristo y Espartaco a Marx y Lenin, sobre ciertos políticos y empresarios
                                                                                                                      Alcossebre 20/2/2000

por Olivier Herrera Marín

No han muerto el socialismo y la utopía,
Aunque lo digan los escribanos y pelotas
Limpia botas del CAPITAL y del Mariscal.

Soy consciente que hay dos objetivos o finalidades dispares y a veces opuestas en la
obtención y el uso del CAPITAL, que no siempre, es una finalidad en sí mismo, y un total
abuso de su poder. El CAPITAL que apuesta por la inversión a medio y largo plazo buscando
su legítima y necesaria rentabilidad y acumulación en la mejora y/o incremento de la
producción y venta de bienes de uso y consumo mientras contribuye activamente a crear
tejido industrial y país, asumiendo todos los riesgos necesarios, poco tiene que ver con el
gran capital especulativo y financiero que solo busca el máximo beneficio con el mínimo
riesgo y sin ningún miramiento ni conciencia social y cívica, pura y dura especulación, ese
capital contaminado por el virus mortal de la codicia, irresponsable y contaminante, sin
padre ni madre, ni patria ni bandera ni compromiso alguno con la sociedad civil, la tierra-
nación donde nació, creció y vive. No se puede tratar a los dos con el mismo rasero, y no
hablaré como empresario, sino como poeta y ex dirigente del PCE de la década del 70/80,
que sigue defendiendo la memoria histórica de Marx y Lenin bajándolos a los dos de los
altares donde les adoran sus feligreses. Este viejo bolchevique LIBRE, sin votos de
obediencia-dependencia de ninguna iglesia ni partido siempre fue respetuoso con los
empresarios que trabajan y dan trabajo, se la juegan día tras día, año tras año, aportando su
saber Ser, Hacer y Estar, con sus conocimientos y su CAPITAL propio y el crédito financiero,
al progreso y desarrollo sostenible, para el más y el mejor vivir de todos los ciudadanos,
reinvirtiendo sus beneficios y pagando sus impuestos debidos en su propio país y estado de
modo solidario con su tierra, su pueblo y nación.
Esta carta será todo un desagravio y reconocimiento a la labor social y política de los
auténticos empresarios humanistas y leales a su pueblo desde el ala izquierda de la
izquierda, no izquierdista, desde la base de la pirámide social que reivindica el papel
histórico de Marx y del mejor Lenin, en el análisis de El CAPITAL y el triunfo de la Gran
Revolución de Octubre y la unión solidaria de la URSS, condenando por igual el capitalismo
salvaje y especulativo mundial como el horror de los crímenes de Stalin y del estalinismo y
sus terribles consecuencias.
Enseña la vida que repartir la pobreza, / si no es por una cuestión de supervivencia,
Es tan solo crear más dependencia, / es alimentar y acrecentar la miseria…

……………………

Siempre he dicho que la clase / más parasitaria e indeseable,
No son las panteras y los leones, / son las hienas, ratas y chacales.

…………………………………………….

Y los políticos de quita y pon / los profesionales venales y banales.

Decía el año 1991 en Cristo, Marx, Lenin, tan solo hombres: Con la caída del Muro de Berlín
y el Socialismo Real y los partidos comunistas. Para los críticos nada se ha hundido bajo el
sol. Y hoy más que nunca, levantamos la copa y las banderas del amor y de la libertad.
Muertos y bien muertos estaban y están Stalin y Beira,
Que los gusanos se coman hasta sus huesos, y el viento
De la historia borre sus huellas de la faz de la tierra.

Que la vida devore y entierre en las fosas abisales sus dogmas. Y qué pena no haber
muerto todos ellos antes de nacer, y con ellos todos los dioses, iglesias, capillas y sectas,
todos los padrinos y sus familias, qué pena que no se mueran todos ellos de una vez, y nos
dejen a los demás vivir y vivir en paz, en paz con la madre Tierra, con nosotros mismos y con
los demás, qué pena, la Tierra volvería a ser el paraíso sin tantos criminales con licencia para
matar en el nombre de su Dios y su Partido, de su LEY y Moral, del Nuevo Orden Mundial.
Sin dogmas los calvinistas no hubiesen salido de su cantón ni asesinado a Miguel
Servet, no dictarían su ley de la Casa Blanca a la Casa de la Moneda y la Casa Rosada, no
impondrían los intereses de su Estado Teocrático a la ONU y al Mundo. Sin dogmas, no
hubiesen existido Borja ni Torquemada y la Santa Inquisición, ni Hitler y el Holocausto, ni
agonizarían los bosques de Europa por la lluvia ácida. La selva Amazónica seguiría siendo el
pulmón limpio de la Tierra. Sin dogmas la humanidad hubiese recorrido el camino de las
estrellas, Cristo y Espartaco serían modelos de amor y libertad, los usurpadores del verbo,
guardianes del templo y del mausoleo de Lenin y la silla de San Pedro, se quedarían sin
armas y sin argumentos, desnudos ante el espejo. Sin dogmas, no nos robarían la historia ni
nos negarían el pasado, el presente y el futuro, no se creerían sus mentiras, ignorando que la
muerte sólo entierra la muerte, que la muerte no entierra la memoria de quienes
alumbraron el mundo contemporáneo.
La negación de Cristo, de Marx y de Lenin, fueron sus apóstoles, sus hijos espurios,
Sus apologistas y cuantos les enterraron mil palmos bajo tierra al subirles a los altares,
Haciendo de los maestros sus dioses y fetiches, sus iconos y banderas, sus seguros vitalicios.
Ni mi origen como hijo de campesinos sin tierra, ni la muerte de mi padre, torturado y
asesinado por el régimen Franquista el 22 de abril 1948, ni mi trabajo de Niño Yuntero, y
dura infancia, me impidieron reconocer, valorar y respetar, a quienes según su conciencia y
medios crean más riqueza y puestos de trabajo, elevando los ingresos y el bienestar de la
base social y de la economía del país en el que operan y tributan sus impuestos. No me lo
impidieron, pero tuve que romper orgánica y políticamente con la izquierda maniquea, añeja
y dogmática sin pasarme con armas y bagaje a la derecha o la izquierda pragmática del
caviar y la visa oro.
Ninguna dictadura es buena, y yo no quiero ni la del proletariado. Si ciertos
intelectuales y políticos súper revolucionarios hubiesen leído y entendido realmente, la obra
y praxis de Marx, Lenin y Gramsci, se hubiesen librado de su maniqueísmo pueril, sectario y
estéril para no hacerle el juego y ponerle la cama a la derecha rancia y casposa y la extrema
derecha neofascista al plantear la lucha de liberación de los oprimidos como una lucha en
términos absolutos y antagónicos: izquierdas y derechas, comunistas y capitalistas, clase

contra clase, victoria o muerte, metiendo a toda la burguesía en el mismo saco como clase
social indivisa e inhumana, llamada a ser extinguida con el advenimiento de la nueva clase
proletaria que nos llevara al “paraíso” de la sociedad idílica y sin clases.
Los extremos se retroalimentan y auto justifican mutuamente. Cuánto tiempo hemos
perdido y cuánta sangre inocente se ha derramado por no entender que la dicotomía,
burgués malo, obrero bueno, es negar el motor de la propia conciencia, la ideología y
complejidad del ser humano, la sociedad viva y dinámica, cambiante. Es una sandez como un
piano de cola el no ver ni respetar el valor de la iniciativa privada, y el saber hacer y la labor
profesional y social de quienes conocen los procesos de producción y las necesidades de los
mercados y pueden evitar el retroceso y hundimiento del comercio y la economía
productiva. No entenderlo ni querer oírlo ni verlo, es la sordera y ceguera que ha llevado y
llevará toda revolución triunfante a un callejón sin salida a causa de la inoperante estulticia
de los puros y duros que se hacen con las riendas del aparato político y represivo para
eliminar a los más capaces y críticos, y terminando por destruir el tejido productivo para
hundir el país en la más espantosa carestía de alimentos y bienes de consumo, en la inflación
desbocada y la miseria por obra y gracia de los traficantes de sueños que solo saben
perpetuar la monarquía del “Gran Líder comunista” y socializar la miseria, para muestra y
botón, Corea del Norte.
La política maniquea de frentes, y de clase contra clase, es una aberración anti
marxista. No hay dictadura buena, todas sin excepción alguna conculcan los derechos
humanos y se sustentan mediante la delación y el imperio del terror. El triunfo de la
Revolución de Octubre fue algo más que la apasionante historia de Los 10 días que
estremecieron el mundo de John Reed. Fue el triunfo de Espartaco contra el imperio
romano, XX siglos más tarde. El inicio de una nueva era en la que el parto de la historia fue
una sangría incontenible del 1917 al 1922, un lustro crítico para Rusia que debe reinventarse
a marchas forzadas y superar el retroceso inmediato y la dura crisis de la revolución y el final
de la Gran Guerra. Fue una guerra civil atroz auspiciada por las monarquías absolutistas y
por todos los gobiernos y partidos conservadores que, ante el auge y empuje del nuevo
poder de la clase obrera, temen perder su posición y sus privilegios de clase dominante, y los
ingentes beneficios de su acumulación originaria de capital en los siglos XVIII, XIX e inicios
del XX. Al someter a la clase obrera a la misma inhumana explotación y feroz represión que
somete a sus siervos (las almas muertas) la aristocracia feudal y terrateniente de Rusia y de
Europa, legiones de campesinos y obreros, hombres, mujeres y niños sin ningún derecho
humano ni laboral, esclavizados, sin tan siquiera tener el derecho a vivir y decidir libremente
de su propia existencia.
La Revolución de Octubre, aislada y acosada por quienes temen el comunismo más que
a la peste, tiene que improvisar a cada paso al hacer frente a la guerra civil alentada por los
ejércitos blancos de los generales Kornilov y Denikin, apoyados por USA, Japón, el Imperio
Británico, Francia, los ultra nacionalistas ucranianos, y la inmisericordia de los curas y popes,
pastores, obispos y patriarcas de las iglesias protestantes y evangélicas, católicas y ortodoxas
del orbe civilizado, que bendicen todas las cruzadas y guerras de expolio y ocupación, y con
más furia y saña, si hay que someter o eliminar a quienes cometen el sacrilegio de levantarse
y mirar a los ojos del Poder frente a frente, para reivindicar y ocupar su lugar en la historia. Y
los dioses acabarán con el mal echando al infierno a todos los diablos: burgueses y

proletarios, liberales, masones, socialistas, y sobre todo, a los anarquistas y comunistas que
no acatan el orden ni la jerarquía natural del CAPITAL ni el poder divino de los reyes, zares y
emperadores.
La Guerra Civil de Rusia en su amplitud y encarnizamiento fue la lucha entre lo viejo
que no cede un palmo de terreno de su absoluto poder y lo nuevo que pugna por liberarse
del yugo de XX siglos de esclavitud. El nuevo estado soviético tuvo que utilizar todos los
medios a su alcance y sin reposo ni tregua para sobrevivir y afianzarse. Arrasadas las
cosechas de trigo y quemados los graneros, Rusia fue abocada al precipicio de las hambrunas
y el espanto del canibalismo donde ya no quedaba otra cosa para comer que los cadáveres
de los muertos. Y cuando Fernando de los Ríos viajó al país de los soviets, y le manifestó a un
Lenin ya mermado física e intelectualmente, su natural preocupación por la falta de
libertades, en Rusia. Lenin, le respondió ¿Libertad Para qué? dándole la peor respuesta
posible al dirigente socialista.
Lenin, el líder y artífice indiscutible de la Revolución de Octubre, el símbolo de la
titánica labor ejercida por los soviets y por el ejército rojo bajo la dirección de Trotski. ¡Sí!
Lenin, el mismo que supo concienciar, organizar y movilizar el proletariado ruso para asaltar
el cielo y darles todo el poder a los soviets ampliando la base social y consolidando la Gran
Revolución evitando que Rusia volviera a caer de nuevo en el hambre y el espanto del
pasado, cayó en el error de abrirle la puerta al horror anti marxista del estalinismo. Marx y
Lenin fueron humanos, seres limitados por su tiempo y espacio, conocimientos y capacidad
de prever los futuros acontecimientos, y hacer el análisis concreto de cada situación
concreta (Lenin). Actuaron y teorizaron sin ser adivinos, en un mundo que cambia, progresa
y avanza inexorablemente pese a tropiezos y temporales regresiones de una sociedad que
en un punto crítico de su acumulación de cambios cuantitativos desencadena el salto
cualitativo de la revolución.
Crear las condiciones y saber utilizarlas para poder romper las cadenas y montar el
tigre de la revolución, tener que encauzar y conducir por sendas inexploradas la explosión de
su inaudita fuerza desatada no le fue fácil al Lenin que, en su respuesta a Fernando de los
Ríos, se niega a sí mismo, pues aun entendiendo su respuesta militar en el curso de una
guerra civil, no se justificaba políticamente. Y estaba ya implícita en su ensayo sobre El
Estado y la Revolución y su obsoleta e indeseable defensa de la Dictadura del Proletariado,
cuyas consecuencias fueron tan terribles para el ideario socialista y para toda la humanidad,
al hacerse con el control del aparato del PCUS un exseminarista georgiano de cortos vuelos y
menos luces, llamado Stalin, que entroniza la momia de Lenin, para levantar la nueva y
poderosa iglesia roja e eliminar en el nombre de dios-Lenin a toda la vieja guardia
bolchevique y hasta su propia sombra con tal de mantenerse aferrado al poder.
Quienes conocen el A B C del marxismo, y un poco el nacimiento de la URSS, saben que
sin los errores de Lenin, Stalin no lo hubiese tenido tan fácil para poder llegar a ser el nuevo
Zar rojo de la URSS. Hoy, no podemos hacer política ficción ni saber lo que hubiese sido el
devenir de la historia de la humanidad, si Lenin no hubiese sufrido el 30 de agosto del 1918
el criminal atentado del que nunca llego a recuperarse y le llevo a la muerte seis años más
tarde. Pero nos atrevemos a decir, que otra y no PEOR, hubiese sido la historia del siglo XX, y
sería hoy la realidad económica, social y política de Rusia y USA, de EU, de Latinoamérica,

Asia, África y Oceanía. Otra y no peor, serían hoy la salud y el futuro del planeta Tierra en los
inicios del tercer milenio, si Lenin no hubiese caído en el error-horror de responder Libertad
para qué entronizando La Dictadura del Proletariado. No podemos perder más trenes que
se nos acaba el tiempo y debemos enderezar el rumbo que nos torció la miserable bestia de
Stalin, responsable directo de las purgas y el Gulag, del asesinato de Trotski amparado en la
dictadura del Secretario General del PCUS, en el nombre de Marx, Engels, Lenin y el
proletariado.
A los errores y horrores de toda revolución responde inmisericorde la terrible
venganza de quienes pasan su factura desplegando toda la abrumadora potencia militar de
sus ejércitos y la eficacia mortífera de sus armas de largo alcance para masacrar a la
población civil, cobrándose diez, cien y mil vidas por una, sin importarles ni la edad ni la
cantidad de mujeres embarazadas ni de bebes y niños que pueden matar en sus daños
colaterales. Las mariposas reinas de la aristocracia y la gran burguesía culta y romántica,
invernaron a finales del siglo XVIII y en el XIX cuando en Francia les quitaron las alas o
sucumbieron ante el Terror Rojo del Comité de Salvación Pública, el Terror Blanco de la
Reacción Termidoriana, y la Restauración Borbónica, y por último en el siglo XX, por el Terror
Rojo en Rusia en respuesta al Terror Blanco. Y el Terror institucional de Stalin y Beira, hizo
que las mariposas reinas se volvieran crisálidas o se escondieran bajo la tundra,
permaneciendo invernadas en Siberia.
Ninguna dictadura es buena y fueron años difíciles para la burguesía librepensadora,
culta y progresista, Franco les acusó de masones liberales y les fusiló con los comunistas.
Stalin les trató de enemigos del pueblo y agentes del imperialismo. Ni en la Rusia de Stalin ni
en la España de Franco ni en la Francia de Pétain ni en la Italia de Mussolini ni en la Alemania
de Hitler ni… Nadie podía AMAR al Diferente ni podía Gritar ¡LIBERTAD!! ¡NADIE!! Ni el
burgués humanista e ilustrado ni el proletario concienciado, aunque como siempre y en
todas partes, quién peor lo pasó fue el pueblo judío en su integridad por ser judío, la base
de la pirámide social y la clase obrera consciente o inconsciente de su papel y de su fuerza.
Lamentablemente la izquierda visceralmente anticapitalista cae una y otra vez en las
trampas del auténtico poder que mueve los hilos y las marionetas del PODER, ignorando que
por encima de la posición social y económica, e incluso por encima de la propia relación con
la tenencia de la propiedad de los medios de producción, y la pertenencia, per se, a una clase
y casta determinada, siempre ha sido y será en última instancia, la sensibilidad ante el arte y
la cultura, la vergüenza y el valor, la ética y la humanidad de cada cual, lo que realmente
facilitará y alentará el progreso y la conciencia social y política en la historia de la
humanidad.
Olivier Herrera Marín
Hace casi un cuarto de siglo, se escribió esta carta, y me atrevo a decir, visto y oído lo
visto y oído, que, otros gallos cantarían hoy en la Piel de Toro, y los urogallos no estarían en
serio peligro de extinción, si desde finales de los 70 hasta hoy, los políticos del aparato,
trepas y profesionales del chollo político, del PSOE y el PCE, de la Izquierda des-Unida de
Yolanda, la Diva Divina, fan de la OTAN, amada por Pedro el Grande, Superman y el Capitán
América, y por Pablo, el Mesías con sus 12 apóstoles Intocables de PODEMOS, se hubiesen

dignado de escuchar en su día y/o escucharán, aun, hoy, la voz de los poetas románticos,
apuntadores del Gran Teatro del Mundo, que sin contrato ni paga les ofrecen sus versos,
aleteos y trinos como todos los vates, colibrís y mirlos enamorados, graciosa y
gratuitamente, para poder librarse de los malos y peores del mundo; Putin, Trump y Biden, y
de sus ser-viles lame culos, los cuervos y buitres, halcones y águilas imperiales, de España y
la EU, de USA y la OTAN, ganándoles a todos de calle y en buena lid, al conjugar a coro todos
los niños, poetas y locos de la Tierra, los tres verbos; SER, VIVIR y AMAR. Que Todos Somos,
Vivimos y Amamos.
En la carta hablo solo de la desunida familia de izquierda, porque a VOX lo mejor es
ignorarle y a la derecha cerril y desacomplejada que se niega a condenar el Golpe de Estado
del 18/7/36 y la Dictadura nunca les vote ni les votaré. Conclusión, pese a lo dicho y cuánto
podría añadir, terminaré por ponerme una pinza en la nariz y votar a Yolanda, aunque sería
mejor que la nueva Virgen de los Desamparados, hiciera las paces con PODEMOS, escuchase
a los críticos e indecisos y explicase; el cómo, con quién y para qué SUMAR sino MULTIPLICA.