Definitivamente tenemos una eminencia de presidente, que discurso claro, contundente y Lleno de argumentos para defender al planeta y La Paz. Cada día me sorprende la inteligencia y elocuencia de nuestro presidente, no he escuchado otro colombiano que lo supere de.
Gracias mi presidente. Por primera vez en 30 años de vida, escucho un discurso de un presidente de Colombia, con emoción y con agrado, no solo por lo acertado de cada palabra como una composición asombroso a nivel literario, sino porque por primera vez escucho a un presidente de Colombia hablar con la verdad.
Se me eriza mi piel escuchándolo. Que sentimiento tan profundo , que dolor tan grande saber que somos uno de los mejores países el cual carga con hijos tan corruptos, genocidas, que destruyeron mi tierra y llenaron de dolor los hogares de su población, se apoderaron de todo y pusieron a pasar hambre a todos los que no fueron parte de sus entrelazos de maldad y corrupción . Mi Patria merece la paz , su gente merece vivir con dignidad y ser un país abierto al cambio .
Que en paz descanse la señora reina. Cuando observamos como los medios de comunicación transmiten el dolor que siente el pueblo ingles por la muerte de su reina, no podemos dejar de pensar en corea del norte cuando los pocos líderes que ha tenido fallecieron. Esa orgia de dolor que sus gentes sienten cuando sus líderes dejan este mundo físico. No se esta diciendo que el sistema inglés en general sea igual que a éste otro país. Estamos intentando decir que las manifestaciones de dolor casi orgiásticas parecen ser las mismas. En Inglaterra, como en otros países de occidente se trata de familias reales criadas en valores anacrónicos y clasistas, de por sí antidemocráticos, que, además, protagonizan numerosos escándalos a lo largo de su vida debido a que creen estar por encima del bien, del mal y todo lo demás. Véase lo ocurrido con el anterior rey de España. Las monarquías en todas partes del mundo no solo no tienen sentido, nadie lo merece.
Sobre las guerras y las intromisiones de los EEUU en todas partes del mundo. Para los gobiernos de turno de este país no hay limites en su intento de dominar otros países. Ahí les va! 🙂
Triunfó la Colombia profunda, periférica, trabajadora y excluida. Se derrotó parcialmente a esa otra parte de la población que es superficial, centralista, rentista y excluyente.
Ganó lo más avanzado del pueblo y perdió aquel que se ha dejado controlar por el miedo. El Pacto Histórico logró la victoria. Ganó la alegría y la rebeldía. ¡Recién empieza lo bueno!
Petro y Francia, Francia y Petro, lo lograron. Representaron y canalizaron lo mejor de nuestra gente. Fue sorprendente la reacción en la 2ª vuelta electoral de la juventud y las mujeres de centros urbanos, y de las comunidades negras, indígenas y mestizas de regiones relegadas y excluidas. Y, los errores del candidato rival (improvisado y de ocasión) también ayudaron.
Petro y Francia van a dar sorpresas. No solo en Colombia sino en América Latina y a nivel global. Han asimilado la experiencia de los pueblos en lucha y movilización de Sudamérica y de otras partes del mundo (España, Grecia). Petro tiene clara la naturaleza productiva y económica de nuestro país y Francia va a potenciar y a seguir movilizando los saberes y sentires de nuestra gente.
La construcción e implementación de una línea estratégica que supere las limitaciones de las experiencias vecinas va a ser clave para poder avanzar por nuevos caminos. Petro ha visualizado lo que es la actual Colombia, en donde existe el más avanzado capitalismo (“tecno-feudal”, dixit Varoufakis), una oligarquía financiera transnacionalizada, el más atrasado sistema de propiedad terrateniente y una cultura rentista y semifeudal (colonial).
Pero a su lado, como resultado de esa confluencia de factores históricos que son el sustento de una economía permeada por el narcotráfico y diversas economías criminales, han surgido (o se han sostenido y evolucionado) cientos de miles de pequeños y medianos productores (especialmente agrarios pero también en otras áreas productivas) que buscan y construyen formas nuevas de tecnificación e industrialización para poder sobrevivir.
También es importante resaltar que en las elecciones de marzo de 2022 (legislativas y de consultas presidenciales) no se vio reflejada la creciente participación de sectores populares que en mayo 29 y junio 19 (1ª y 2ª vueltas) votaron masivamente por el Pacto Histórico. La diferencia fue de más de 2 millones de votos en la 1ª vuelta y de más de 5 millones en la 2ª. ¡Es algo extraordinario!
Esa situación debe tenerla en cuenta el nuevo gobierno a la hora de hacer las negociaciones para garantizar la gobernabilidad que es necesaria para impulsar sus iniciativas legislativas dentro del marco de la institucionalidad existente. No obstante, esa “fuerza emergente” que se expresó como “masa electoral no prevista” debe jugar como “fuerza extrainstitucional”, o sea, como referencia efectiva de las gentes que se expresaron en el estallido social. ¡Allí juegan mejor!
¿En qué consisten las sorpresas?
Al entender que una cosa es acceder al gobierno y otra muy diferente es controlar el Estado, el Pacto Histórico tendrá que ir despacio y con paciencia. No se va a enfrascar en confrontaciones retóricas e infantiles con el gobierno de los EE.UU., ni va a cazar peleas insulsas con los empresarios colombianos (grandes y medianos) que tienen lazos e intereses imbricados con el gran capital global y que son poderosos en todos los ámbitos.
Sin embargo, en política internacional Petro y Francia van a ayudar a construir tanto un “Bloque Regional Latinoamericano” como también un “Movimiento Global No alineado” que es fundamental para luchar contra toda guerra (como la de Ucrania que ya nos afecta por el tema de los alimentos, fertilizantes y la inflación creciente) y contra las causas del cambio climático (crisis ambiental).
En ese sentido, la política de Petro y Francia, así ellos no lo expresen de esta manera, va a girar alrededor de combinar los siguientes aspectos:
a) Respeto irrestricto de la institucionalidad democrática existente que se soporta en la Constitución Política vigente desde 1991, impulsada y aprobada por el M19, organización revolucionaria de la cual hizo parte Gustavo Petro en los años 80s. Ello incluye, el respeto a la alternancia en la presidencia (no reelección) y a la división de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial, público y electoral). Y en ese marco, impulsar una verdadera descentralización territorial;
b) Construcción de una economía capitalista que rompa con la estructura “colonial” heredada pero, que a la vez, vaya neutralizando el papel de los grandes monopolios depredadores de la vida que son un freno para ese mismo desarrollo capitalista y para el bienestar del pueblo;
c) Intervención decidida del Estado (como lo ordena la Constitución) en áreas estratégicas de la economía y en la política social y ambiental (función social de la propiedad, etc.); y
d) Estímulo intenso (pero no asistencialista ni paternalista) a las economías colaborativas y asociativas que están en construcción por parte de pequeños y medianos productores, con base en el trabajo de movimientos y organizaciones sociales para avanzar paulatinamente hacia nuevas relaciones sociales de producción y nuevas formas de relacionamiento con la naturaleza que coloquen el cuidado y la preservación de la vida por encima de todo otro interés.
Construcción de hegemonía social, política y cultural
Uno de los mensajes más importantes que dejó el estallido social de 2019-2021 fue la consigna impulsada por la juventud bogotana: “No queremos cambiar un gobierno, queremos transformar la sociedad”. Esa frase resume y expresa un gran aprendizaje del pueblo colombiano. Es resultado del fracaso de lo que llamo la “ilusión insurreccional” que generó tantos errores entre los revolucionarios del mundo y nos condujo a los colombianos a una guerra de 5 décadas, claro, también provocada, manipulada e instrumentalizada por la oligarquía y el imperio estadounidense.
Por ello, el nuevo gobierno de Petro y Francia, y una buena parte de activistas del Pacto Histórico, tenemos claro que queremos gobernar muchos años y décadas, pero usando y mejorando la democracia imperfecta que inventó “Occidente”, o sea, con alternancia y división de poderes, pero utilizando un elemento fundamental: la presión social organizada.
Es bueno recordar que muchas de las últimas acciones de Duque, que posiblemente la sociedad colombiana luego podrá valorar en su justa dimensión, fueron implementadas por la presión del estallido social (como fue derogar la reforma tributaria, implementar el “ingreso solidario” para asistir a las gentes afectadas por la pandemia, la matrícula cero para estudiantes universitarios, y otras), y van a ser políticas continuadas y perfeccionadas por Petro y Francia.
Todo ello significa que sin ser gobierno, el pueblo consciente y organizado, puede gobernar “desde abajo” y “desde la periferia”. Estoy seguro que Petro y Francia van a sorprender a mucha gente (contrarios, “propios” y aliados) e inaugurarán nuevos caminos en el duro trasegar de construir nuevas hegemonías populares en lo social, político y cultural.
Fuentes: De Wereld Morgen [Foto: Joe Biden (Het Witte Huis, Wikimedia Commons)]
Traducido del neerlandés para Rebelión por Sven Magnus
Cuando se trata de Ucrania, a menudo escuchamos discursos duros desde Washington. Pero el diario Asia Times desmonta esa retórica. Según este sitio web de noticias, Joe Biden se enfrenta a un doble desastre desde la guerra de Ucrania: una recesión en casa y una segunda humillación estratégica en un año. ¿Le obligará a cambiar de rumbo?
Grandilocuencia
Los principales medios de comunicación occidentales son todo menos equilibrados a la hora de informar sobre la guerra en Ucrania. El nivel de propaganda es alto y, salvo algunas excepciones, se sigue servilmente la línea de la OTAN. En el resto del mundo, afortunadamente, es disitinto. Allí se escuchan voces diferentes. Por ejemplo, un análisis reciente en el Asia Times. Este página web de noticias tiene su sede en Hong Kong y es uno de los medios de comunicación más destacados de Asia. Según este sitio, la Casa Blanca se equivocó totalmente en esta guerra. Las duras palabras que salen de la boca de Biden solo sirven para enmascarar la grave situación en la que se encuentra.
Según el Asia Times, Biden tiene que enfrentarse a dos graves problemas como consecuencia de la guerra. Económicamente, su país y gran parte del mundo se dirigen hacia una crisis. Además, tras la debacle del verano pasado en Afganistán, sufrirá una segunda humillación con esta guerra.
Tormenta económica
A consecuencia de las sanciones occidentales, el comercio mundial está gravemente perturbado, especialmente en los ámbitos de la energía y los alimentos, lo que está provocando una elevada inflación que, a su vez, hace aparecer el espectro de la grave crisis de la década de 1970. Una inflación elevada también significa un menor poder adquisitivo de la población y Biden será juzgado sin duda por ello en las elecciones de medio mandato de noviembre.
La inflación causada por las sanciones se suma a la subida de precios provocada por la pandemia. Para combatir la crisis del COVID-19 Trump tomó medidas de estímulo. Con Biden se duplicó ese apoyo financiero. Según el Asia Times, la administración Biden subestimó en gran medida el impacto inflacionario de este paquete de estímulo por valor de 6.000 billones de dólares. A ello se suman los efectos de las sanciones, con todas las consecuencias que ello conlleva.
La inflación puede combatirse con tipos de interés más altos, pero eso contrae el crecimiento económico y puede hacer que los mercados bursátiles se desplomen. El remedio es entonces peor que la enfermedad. En el primer trimestre la economía estadounidense ya se contrajo un 1,4% interanual. La venta de viviendas nuevas también se desplomaron, lo que anuncia fuertes tormentas para el resto de la economía.
Estados Unidos se enfrenta así a un difícil dilema: inflación o estancamiento económico (mediante la subida de los tipos de interés). En el peor de los casos, incluso se da una combinación de ambos y entonces se produce la estanflación.
En las economías más débiles del G7 la situación es aún peor. Por ejemplo, el Asia Times informa de que el yen japonés está en caída libre. La deuda pública allí es del 270% del PIB. Los tipos de interés de la deuda pública japonesa subieron a mediados de junio hasta el nivel más alto desde la crisis financiera de 2008.
Italia también se ha enfrentado recientemente a unos tipos de interés elevados, y Europa corre el riesgo de volver a experimentar «una fragmentación de la Unión Europea», como ocurrió tras la crisis financiera de 2008 (1).
El objetivo de las sanciones económicas era golpear a Rusia. Sin duda estas sanciones perjudicarán y ya se están haciendo notar. Pero los rusos se han preparado bien para un régimen de sanciones desde la anexión de Crimea en 2014. La gran mayoría de los países del mundo tampoco están dispuestos a seguir la política de sanciones de Occidente.
Según elAsia Times, Estados Unidos ha subestimado la capacidad de resistencia de la economía rusa. Como resultado de la subida de precios, Rusia ganó un récord de 97.000 millones de dólares por las exportaciones de petróleo y gas en los primeros cien días de la guerra. El rublo ha alcanzado su nivel más alto en los últimos siete años.
El Asia Times señala secamente que países como China e India, que se negaron a sumarse a las sanciones del G7 contra Rusia, compran ahora petróleo ruso con un descuento de 30-40 dólares por barril, mientras que los consumidores de Europa y Estados Unidos pagan el precio completo.
La arrogancia militar
Según elAsia Times, Estados Unidos estaba más presionando que nadie para una guerra. El sitio hace referencia al intento del canciller alemán Olaf Scholz, cinco días antes de la invasión, de evitar la guerra. Pero ante la insistencia de Washington, Zelensky rechazó la propuesta de Scholz. El Wall Street Journal escribió el 1 de abril: «Scholz hizo un último intento de acuerdo entre Moscú y Kiev. El 19 de febrero en Múnich le dijo a Zelensky que Ucrania debería renunciar a sus aspiraciones en la OTAN y declararse neutral en el marco de un acuerdo de seguridad europea más amplio entre Occidente y Rusia. El pacto estaría firmado por Putin y Biden, que garantizarían conjuntamente la seguridad de Ucrania. Zelensky dijo que no se podía confiar en que Putin cumpliera ese acuerdo y que la mayoría de los ucranianos quería entrar en la OTAN».
Zelensky no inventó la idea del ingreso de Ucrania en la OTAN. «Consiguió promesas de Washington y Londres, que aumentaron sus suministros de armas a Ucrania».
La administración Biden quería que esta guerra pusiera a Rusia de rodillas militarmente, pero, según el Asia Times, subestimó la capacidad del ejército ruso: «La grandilocuencia previa de Washington de expulsar al presidente ruso Vladimir Putin del poder, destruir la capacidad bélica de Rusia y reducir a la mitad el tamaño de la economía rusa resultó ridícula vista retrospectivamente».
Según el sitio web asiático, «un compromiso en Ucrania con importantes concesiones territoriales a Rusia es la única forma concebible de poner fin a la guerra». Pero no se puede esperar que Washington presente una propuesta así, ya que sería una humillación.
Sin embargo, no se puede descartar que esto ocurra. Cuanto más se prolongue la guerra, mayores serán los problemas económicos y más difícil será la posición de Biden. Por ello, no es inconcebible que Biden anime a los líderes europeos a forzar a Ucrania a negociar con Moscú para no tener que hacer «el trabajo sucio» él mismo.
A este respecto, el sitio señala una insinuación de Colin H. Kahl, viceministro de Defensa. A mediados de junio declaró: «No vamos a decir a los ucranianos cómo negociar, qué negociar y cuándo negociar. Ellos mismos determinarán esos términos».
Al menos a mediados de junio ya hubo conversaciones entre, por un lado, Ucrania y, por otro, Italia, Francia y Alemania. Según el periódico alemán Die Welt, Kiev empieza a dudar de la solidaridad de Occidente. Parece que cada vez hay más voces en el campo occidental que piden esfuerzos de paz. El periódico cita una declaración de Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, que apunta a un cambio de rumbo: «La pregunta es: ¿Qué precio está usted dispuesto a pagar por la paz? ¿Cuánto territorio? ¿Cuánta independencia? ¿Cuánta soberanía? ¿Cuánta libertad? ¿Cuánta democracia está usted dispuesto a sacrificar por la paz? Y es un dilema moral muy difícil».
Unas opciones claras
Según el Asia Times, no todos los miembros de la administración Biden están en la misma onda. Los de la línea dura respecto a esta cuestión son el ministro de Asuntos Exteriores, Antony Blinken, y la viceministra de Asuntos Exteriores, Victoria Nuland. Esta última es el artífice del golpe de Estado de 2014 en la plaza Maidan, que «desencadenó la tragedia actual» (2).
Biden, en cambio, piensa en su supervivencia política. Actualmente, su popularidad ha alcanzado el punto más bajo. Menos del 40% de los votantes apoya sus políticas, mientras que el 55% las desaprueba. Son cifras dramáticas.
El Asia Times aún no tiene claro qué va a prevalecer: El instinto de supervivencia política de Biden o las prioridades ideológicas de Blinken y Nuland. «Pero las opciones son duras y claras: o salimos del borde del abismo o saltamos a una recesión mundial y una crisis estratégica en espiral».
Notas:
(1) Se crea entonces una división entre los países que están financieramente sanos y pueden pedir préstamos a bajos tipos de interés (a largo plazo) y los países que tienen problemas financieros y tienen que pagar altos tipos de interés. Si la diferencia entre estos tipos de interés (el llamado «diferencial») se vuelve demasiado alta, se producen situaciones insostenibles para los países débiles dentro de la misma moneda y puede llevar a una «salida» de la moneda común.
(2) En la céntrica laza de la Independencia de Kiev, la plaza Maidan, surgieron protestas el 21 de noviembre de 2013 contra el gobierno del presidente Víktor Yanukóvich a raíz de su negativa a firmar el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Ucrania. Estas protestas fueron codirigidas por Estados Unidos y sus aliados occidentales. Las protestas se volvieron muy sombrías y acabaron provocando la destitución de Yanukóvich en febrero de 2014. El nuevo gobierno prooccidental adoptó una postura más dura contra la población de habla rusa. En respuesta, los habitantes de Crimea votaron a favor de la independencia en un referéndum y comenzó la resistencia armada de la población de habla rusa en la región de Donbás. Poco después Rusia anexionó Crimea. Desde entonces, la hostilidad del ejército y las milicias ucranianas en la región de Donbás ha sido constante. Ha dejado 14.000 muertos, la mayoría en el lado de habla ruso.
Este podcast tiene la intención de reproducir interpretaciones personales de algunos clásicos de la poesía universal. Entiendo, al igual que Octavio Paz, que la poesía es una actividad emocional revolucionaria, un ejercicio espiritual, un medio de liberación interior y una búsqueda de transfiguración. Adonis, Ali Ahmad Said y Octavio paz son mis favoritos. Dos clásicos modernos.
Este poema, como tantos otros, tiene que ver con los límites de la vida. Es un poema profundo y desconcertante, pero como todos en los poemas de Adonis nunca sabemos a dónde nos lleva sus impresionantes versos, es como no saber en qué puerto este barco llegará anclar.