El alucinante mundo de la ofensiva ancestral conservadora

JDF

Un incendio considerable se extiende en la localidad de El Hoyo (Chubut) a 70 km. de El Bolsón (Río Negro) en la Patagonia. Desde
la municipalidad de El Hoyo informaron que los puntos más afectados son
el barrio El Sauzal y el sector de los viñedos, por su cercanía a los
puntos calientes del incendio. “Hay muchísimas dotaciones de bomberos,
tenemos alrededor de diez unidades con 36 voluntarios de localidades
vecinas todos abocados a proteger viviendas y extinguir focos cerca de
las casas “, señaló el intendente Pol Huisman.

Pero no es del incendio de lo que vamos a hablar en esta nota, ni
encontrar “culpables”, ni ensayar hipótesis policiales, ni climáticas.

En este artículo lo único importante es la construcción mediática del “salvaje”, devenido en “terrorista”.

En el portal La Nación, autodenominado “tribuna de doctrina”, el día lunes 16 podía leerse: “La Resistencia Ancestral Mapuche se adjudicó el incendio en El Hoyo”,
pero sucede que esa certeza con que titula La Nación se desvaneció en
el aire, cuando el portal de noticias Río Negro publicó la entrevista
que le realizaron al subcomisario Emanuel Morales, jefe de la sede
regional de la Brigada de Investigaciones de la Comarca Andina, que
descartó el panfleto difundido por unos cuantos medios, que tomaron la
noticia de lo que circulaba en las redes sociales.

Morales dijo: “El
panfleto es viejo, no fue hallado en el lugar del foco de incendio y no
es de ahora. Alguien lo subió a las redes y esto creció” y enfatizó que había que descartar este elemento, según informa el propio diario Río Negro.

Tirar la piedra

Lo interesante que hace a nuestros medios de comunicación y de
(des)información es que el diario La Nación había publicado en su portal
el contenido del “panfleto”.

Publicado por La Nación 16-01-23

El diario de Mitre, toma como fuente al diario El Cordillerano,
para afirmar que la “Resistencia Ancestral Mapuche se adjudicó el
incendio…”; afirmando también que “…aparecieron por la zona de la
catástrofe panfletos de grupos mapuches que se adjudican el hecho…”

El texto reproducido tiene tufillo de reminiscencias roquistas,
aunque siempre actualizadas por el arco de la clase dominante, sus
empleados políticos, gerentes y por, sobre todo, sus comunicadores. Los
lenguaraces, defensores del genocidio indígena y adoradores de
civilización o barbarie.

“Liberación y reconstrucción nacional mapuche”; quienes hemos
conversado, entrevistado a compañerxs mapuche y participado de alguno de
sus encuentros, sabemos que no es parte de su imaginario hablar de reconstrucción nacional;
sintagma que sí se emparenta con las lógicas lingüísticas del
imaginario roquista, incluso el de la dictadura genocida de 1976 (émulos
de Roca) y el de la derecha conservadora, que los contiene a todos.

A renglón seguido se anuncia, en el falso panfleto, luego de la apelación a la población de la Comarca Andina:

“… no pararemos hasta que la Patagonia arda y recuperemos nuestro
territorio…”  No es verosímil que los “grupos mapuche” incendien la
tierra porque es la madre de su cultura y su cosmovisión. Adjudicar al
pueblo mapuche un panfleto en que se exprese que la Patagonia arda,
es, cuando menos, dejar constancia de la ignorancia sobre la cultura
ancestral mapuche; ignorancia muy ligada a la prepotencia del
conquistador, del dominador, de la clase apropiadora.

Por otra parte, como bien explicó el subcomisario Morales, el panfleto no fue hallado en el lugar del foco del incendio.
Además de ser otra incoherencia, acreditar que un papel se encuentre en
el “foco de un incendio” y sin quemarse, lo cierto es que nunca existió
ningún tipo de vinculación con “grupos mapuche”, ni con la “mítica”
RAM.

Entre los grupos delirantes, también están los exponentes del autodenominado Foro Consenso Bariloche,
que nuclea a supremacistas y racistas y donde tiene participación
Patricia Bullrich (y otros funcionarios), presidenta del PRO y ex
ministra de (in) Seguridad del gobierno de Juntos por el Cambio
(2015-2019), defensora del genocidio perpetrado por Julio A. Roca, tal
como lo expresara en un tuit del 19 de octubre de 2022 ante otro
aniversario del genocida de Pueblos Originarios.

En
estos días en que, con indolencia y total irresponsabilidad, se permite
poner en riesgo nuestra soberanía en la Patagonia, el aniversario de la
muerte de Julio Argentino Roca agiganta la figura del constructor de la
Argentina ordenada, próspera y abierta al mundo que soñamos. pic.twitter.com/i0EK53qQA8— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) October 19, 2022

Breve paréntesis histórico

El hecho de idealizar a Roca por estas gentes que se pretenden
superiores, queda de manifiesto en los intereses que defienden y por los
que engañan y matan.

El propio Roca en su informe al Congreso explicita su proyecto que no
es más que el proyecto continuo y actual de estas élites burguesas y
terratenientes.

Dice el escrito de Roca: “El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición (Campaña del Desierto)
dejando así libres para siempre del dominio indio esos vastísimos
territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al
inmigrante y al capital extranjero”.

“En total le entregaron a Julio A. Roca 65.000 hectáreas. Los diputados provinciales en 1881 le

otorgaron en premio 50.000 hectáreas de tierras. La ley 1.389 dispone que: “El Senado y

Cámara de Diputados de la provincia de Bs. As. Artículo 1°: Acuérdese en propiedad 20 leguas

cuadradas de terreno al brigadier general Julio Argentino Roca como premio de los servicios

prestados a la provincia con la translación de la frontera al Río Negro. Artículo 2° Queda auto-

rizado el poder ejecutivo para hacer ubicar esta donación dentro de la sección novena.” Y con otra ley 15.000 hectáreas más.

Recomiendo al lectxr, interesado en la verdad documentada visitar, “Historia de la crueldad argentina”, de donde tomé la cita.

Esconder la piedra

Lo que el diario La Nación hace, con la publicación en la que la
noticia no es el incendio, sino la adjudicación de la “catástrofe” a
“grupos mapuche”, fiel a su espíritu supremacista, es volver a poner en
el centro de la escena una estrategia conservadora tan cara a los
racistas apropiadores de tierras y de vidas, sin embargo, cuando
aparecen las rotundas declaraciones del subcomisario Morales en otro
medio, La Nación no “repara” su afirmación sobre su publicación bajo el
título: “La Resistencia Ancestral Mapuche se adjudicó el incendio en El Hoyo”
y por supuesto, que lejos está de disculparse, por lo menos con sus
lectorxs, por hacerse eco de una información falsa, sencillamente la
reemplaza, es decir que borra y reescribe digitalmente, de manera que
cuando cliqueamos sobre el siguiente enlace: https://www.lanacion.com.ar/politica/la-resistencia-ancestral-mapuche-se-adjudico-el-incendio-en-el-hoyo-nid16012023/  el título anterior nunca existió y fue reemplazado por: “La policía descartó la participación de la Resistencia Ancestral Mapuche en el incendio en El Hoyo”.

Rápidos para la acusación, para criminalizar a los que luchan contra
el saqueo y la expoliación del territorio en general y la recuperación
de los suyos en particular.

Primero eran estigmatizados como “bárbaros, impíos, salvajes”, luego
toda una corriente que los proponía como “extranjeros” (“chilenos”);
ahora el campo semántico se completa con “violentos” y “terroristas”. De
ahí el tenor de los falsos panfletos que les adjudican a comunidades
mapuche.

Otros medios mantienen la falsa noticia en sus portales, de manera de
utilizar la comunicación como arma de las variables de roquismo
informativo.

Infobae conserva la “noticia” con el título: “Chubut:  la Resistencia Ancestral Mapuche se adjudicó un incendio que arrasó con una vivienda”. Además encuentra otro panfleto.

El panfleto que apareció luego del voraz incendio en El Hoyo (según el epígrafe de Infobae y publicado por El Cordillerano).

La cuestión continúa, otros medios menores, pero subsidiarios
ideológicos de los poderosos como el diario El Litoral con un titular
casi calcado reproduce la mentira: “Chubut: Resistencia Ancestral Mapuche se adjudicó el incendio en la localidad de El Hoyo”

También Puntal de Villa María registra en su portal la información falsa: “Una agrupación mapuche se adjudicó la autoría de un incendio en Chubut”, pero además lo hace un día después, cuando la información había sido desmentida.

Podríamos continuar con la viralización de la falsa noticia en otros
medios, sin embargo, la muestra esbozada aquí sirve para reflexionar
sobre quiénes nos informan, cómo nos informan y para qué nos informan,
si es que podemos llamar información a una viralización de secuencias de
mentiras con falsificaciones documentales para incriminar, en este caso
al pueblo mapuche.

La derecha conservadora, que no es patrimonio de un partido político,
sino que es mucho más extensa su diseminación en instituciones,
organizaciones no gubernamentales y un amplio espectro de la población,
que, aunque no pertenezca a la clase dominante, también se identifica
con los valores supremacistas y abona un fuerte componente racista,
producto de un andamiaje cultural impuesto entre otros, por medios como
La Nación.

Otra
versión de la mentira: Ni siquiera es un mismo documento, sino que
aparecen escritos y sobre escritos y a eso lo llamaron “panfleto de la
RAM”

Uno de los teóricos de la Comunicación, Marshall McLuhan (1964) en una de sus famosas teorías, afirmó que “el medio es el mensaje”,
en alusión a la creación de la percepción de realidad que nos proponen
los medios, incluso cuando viralizan como información mera circulación
de “cosas” de las redes sociales, sin chequear la veracidad o no de la
información.

Éste es un caso paradigmático y ejemplificador de la “cosa” (el falso
panfleto en las redes) que encontraron, que respondía a las finalidades
que persiguen ciertos sectores y contribuye alimentar el morbo étnico y
de clase.

Por eso es importante desnudar las operaciones mediáticas que abonan
la pedagogía de la crueldad, que incluso no sólo construyen la llamada
“opinión pública”, sino que, además, forman en esos valores xenófobos.

El estudio de la Comunicación y la Información debe
establecer una alerta; resistir que medios como La Nación e Infobae se
vinculen con el sistema educativo e ingresen a las aulas, con talleres,
capacitaciones y… pasquines de su ofensiva ancestral conservadora, se
constituye en la verdadera resistencia pedagógica.

Darío Balvidares

Imagen destacada: LM Neuquén que también reproduce el mismo titular: “Los mapuches se adjudicaron el incendio en El Hoyo“

Fuente: https://tramas.ar/2023/01/19/el-alucinante-mundo-de-la-ofensiva-ancestral-conservadora/

Estar en el mundo: los mayas yucatecos

JDF

Hay libros que resisten el paso de los años, quedan como referentes ineludibles para comprender procesos en curso, por lo acertado de las tesis planteadas, y por estar fundados en investigaciones rigurosas, perspectivas teóricas coherentes y, para el caso de la antropología, información de campo y gabinete amplia y suficiente. Es el caso de la obra del colega Jesús Lizama Quijano, Estar en el mundo. Procesos culturales, estrategias económicas y dinámicas identitarias entre los mayas yucatecos (Colección Peninsular, Ciesas-Porrúa, 2007, 216 pp.).

Este es un trabajo de carácter etnográfico sobre los mayas del Yucatán actual, sus
formas de vida, sus tradiciones, su identidad, sobre la recreación de
su cultura, su trabajo cotidiano, en fin, trata de su ser y estar en el
mundo contemporáneo, a cuyas dinámicas y procesos se amoldan en un afán
insistente por querer seguir existiendo tal y como han sido a lo largo
del tiempo. Sin caer en etnicismos esencialistas, descripciones
culturalistas o reducciones economicistas, el autor sostiene que quiere
dejar constancia de la reproducción de la forma de vida de los mayas
yucatecos, en un mundo intensamente interconectado y altamente cambiante a causa de la globalización. Por ello en su ensayo se
documenta la forma en que lo étnico se relaciona con los fenómenos
globales y cómo en esa dinámica la cultura y las identidades colectivas
se modifican, se recrean, se refuerzan, se vigorizan, se reinventan o,
simplemente, se extinguen.

Además de una introducción, en la que Lizama plantea sus puntos de
partida, la obra cuenta con cuatro apartados. En el capítulo 1, la
información recabada sobre el municipio de Yaxcabá, ilustra las
condiciones sociales en que transcurre la vida del pueblo maya, y que se convierten en el contexto local en el que se desarrollan los fenómenos globales.
En el capítulo 2 se describen y debaten algunos elementos culturales de
los mayas, partiendo de la idea, con la que coincido, de que éstos son
productos de una interacción permanente, en ocasiones intensa, con otras
culturas, y rebatiendo los purismos de algunas perspectivas
antropológicas (y no pocos movimientos socioétnicos) que pretenden
identificar esencias de los pueblos. El autor muestra quiénes son los mayas, qué se ha dicho de ellos y cuáles son algunos elementos culturales que los identifican como tales.

En el capítulo 3, el antropólogo expone el trabajo agrícola, “en el
que se mezcla el conocimiento atesorado por generaciones –un conjunto
ancestral de creencias y tradiciones– con las técnicas introducidas hace
unas décadas en el contexto de la modernización del campo mexicano…
Así, abordamos –aclara– primero la milpa, después, los efectos de los
procesos de modernización del agro y, por último, la migración de los
mayas a las ciudades”.

En el capítulo 4, Lizama reflexiona en torno a la identidad maya y el
impacto de la mundialización capitalista (globalización) sobre su
conformación. De la mano de un etnógrafo acucioso, el lector se adentra
en las relaciones entre mayas y la sociedad regional, que como en todas
las etnorregiones del país, se encuentran teñidas por la discriminación y el estigma
y, en este caso, en las relaciones con turistas extranjeros, “en una
dinámica de confrontación de imágenes sobre lo que piensan que los
‘otros’ creen que son los mayas”.

El trabajo reseñado culmina con conclusiones que buscan dar
coherencia a las sugerentes propuestas teóricas elaboradas a lo largo de
la investigación, en diálogo permanente con los datos etnográficos del
trabajo de campo, logrando una acertada primera interpretación, para
nada superficial, sobre la forma en que se desarrolla la sociedad
maya en tiempos de globalización. El investigador considera que el maya
globalizado está sujeto a una situación de subordinación y pobreza, que no es novedosa, pero sí más intensa.

De manera penetrante, Lizama afirma que la marginación social, que ha
permeado su forma de vida desde hace varios siglos, se reafirma con la
globalización, junto con sus consecuencias, principalmente el
alejamiento de los mayas de la toma de decisiones políticas y económicas
a nivel regional, a pesar de que son ellos los que con la venta de su
fuerza laboral y su integración a los mercados regionales de trabajo
producen la riqueza en la península. Con un glosario, una extensa y,
en su momento, actualizada bibliografía, culmina este vigoroso esfuerzo
por interpretar la forma de estar en el mundo de los mayas yucatecos.

Trabajos de esta profundidad reivindican el ejercicio responsable de las disciplinas antropológicas. Por ello éste en particular, constituye un estudio indispensable para vislumbrar los alcances del llamado Tren Maya, un factor externo ajeno a decisiones locales, que significará un nuevo proceso de colonización, con sus secuelas negativas sobre los territorios, la identidad y la vida toda del pueblo maya.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2023/01/20/opinion/014a2pol

Terrorismo patriarcal

Ernesto

Por supuesto, no se trata de entrar en una competición de crímenes, sino de llamar la atención sobre la diferente sensibilidad y capacidad de acción de la sociedad en general, de políticos y políticas e instancias de poder, en particular, frente a la violencia en función de su procedencia.

Terrorismo patriarcal, terrorismo machista, terrorismo sexista… Cualquiera de estas formulaciones podría servirnos para definir e impugnar algunos de los mecanismos de reproducción del poder de los varones como colectivo sobre las mujeres.  De nuevo, como apunta Celia Amorós, conceptualizar bien resulta imprescindible para politizar de forma adecuada. El patriarcado combina la socialización jerarquizada y la naturalización de los estereotipos sexuales con la dosificación del miedo o la muerte ¿Qué mayor dominio que el que se manifiesta a través del poder sobre la vida?

Imagen : Cartel publicitario de Átame, 1989. P. Almodovar.

Sabemos, nadie puede ignorarlo a estas alturas, que los asesinatos son apenas la punta del iceberg del machismo, del poder patriarcal, en sus múltiples facetas, desplegado sobre el sexo femenino desde que tenemos conocimiento histórico. Es harto evidente que la modulación de la violencia sigue siendo nervio del sistema patriarcal  —también en nuestras sociedades formal y falazmente igualitarias— señalando roles y espacios a las mujeres, restringiendo sus movimientos, ahogando su capacidad de autonomía y libertad, ninguneando sus experiencias o, directamente, violando o matando. Administrar la violencia constante, sea la más brutal o la más sutil, induce a su invisibilidad, a su “normalización”, a su no cuestionamiento, a que la sociedad no tenga conciencia de la barbarie .

Sin embargo, esa agresividad machista se ha hecho evidente y no por casualidad, aunque de forma insuficiente —todavía— a juzgar por el grado de indiferencia social, de políticas tacañas cuando no abiertamente contrarias a la igualdad entre los sexos. La conceptualización —y politización—  feminista ha logrado poner de manifiesto el abuso y el ultraje masculino en sus diferentes manifestaciones. Entre ellas, los asesinatos.  Ya no son admisibles ciertas prácticas discursivas que hablan asépticamente de “muertes” como algo anecdótico —aislando hechos que son indisociables de su dimensión política—. Crimen pasional, delirio individual de un sujeto que pierde la cabeza, violencia doméstica … resultan denominaciones inaceptables en sociedades democráticas. El feminismo ha hecho ver, además, que esas muertes son apenas un síntoma brutal — es decir, una señal o indicio — de un problema de dimensiones colosales; son exponente de una dominación primigenia, estructural e histórica que los varones ejercen sobre el otro sexo, la mitad de la humanidad, nada más y nada menos.

El feminismo ha permitido comprender que ese control del colectivo de los varones sobre las mujeres es profundo, multidimensional, cambiante y adaptativo a lo largo del tiempo. Desde que nacemos, en el seno de la propia familia, a través del abono de los rangos del “rosa y el azul”. En el sistema educativo, que no cuestiona una cultura dominante androcéntrica y patriarcal que obvia a la mitad de la especie, cuando no la denigra; una escuela que no problematiza las formas sexistas de socialización; un espacio en el que, con el aterrizaje de la doctrina transgenerista, se están revirtiendo los pocos avances logrados en igualdad  (Véase Congreso Internacional DoFemCo); un sistema educativo en el que el profesorado —“formado” en su mayoría en la jerarquía sexual y en el conocimiento sesgado— no dispone de conocimiento y herramientas para comprender y abordar las dinámicas que excluyen a la mitad de la ciudadanía. También se manifiesta ese poder en los espacios laborales, costosamente conseguidos — a menudo, injustamente pagados y al precio de dobles jornadas para las mujeres— en los que la infravaloración y el acoso sexual es norma persistente; en cualquier ámbito de poder donde se relega a las mujeres, por el hecho de serlo. Muestra su cara más brutal —justificada a la medida de sociedades neoliberales que anteponen los deseos del consumidor al respeto a derechos básicos, como la dignidad de las mujeres—  en la persistencia y naturalización de industrias como la prostitución, sea o no filmada, el negocio de los “vientres de alquiler”… El sistema patriarcal no sólo puede definirse como una estructura de poder — la primera, la que sirvió para establecer otras relaciones de dominio— también puede ser entendido como una escuela de desigualdad que hace apología de la violencia, de la explotación, del silenciamiento y la humillación de las mujeres.  Por tanto, hacer frente a esa barbarie ancestral y ubicua exige coraje político, medidas de calado para caminar hacia sociedades más justas e igualitarias.

Política sexual del patriarcado capitalista

¿Tienen que ver la socialización jerárquica y sexista, la difusión de una cultura y un conocimiento que tienen como protagonista indiscutible de cualquier relato al varón mientras hace de las mujeres meras comparsas… con la omnipresente prepotencia masculina  o con el hecho de que muchas chicas y mujeres — tras contumaz y perversa pedagogía y juego de espejos—  interioricen y asuman libremente la subalternidad y den brillo a las cadenas —en lugar de intentar sacudírselas, como señalaba Mary Wollstonecraft?—.

¿Resulta, acaso, anodina la cultura de la violación sobre mujeres y menores que se vale de discursos, prácticas y representaciones que las objetivan y degradan o banalizan la brutalidad que se ejerce sobre ellas  —en el arte, la cultura, la publicidad, la prostitución, la pornografía, las “redes sociales”…— legitimando la violencia sexual o el asesinato?  ¿Qué mensajes manda a la sociedad, a varones y mujeres, esa pedagogía de feroz hostilidad hacia el sexo femenino? ¿Podrían ser considerados esas prácticas discursivas, en sí mismas, apología de la violencia? ¿Tiene relación esa incesante didáctica sádica —al alcance de un clik en muchos casos o mediante un billete, en otros— con el aumento del número de violaciones denunciadas,  con la “moda” de las violaciones en “manada” o con la agresividad machista que, como sabemos, puede llegar a la muerte?

Es verdad que en nuestro país disponemos de herramientas jurídicas específicas — amén de la Constitución y de acuerdos vinculantes internacionales, como CEDAW,  las Leyes Orgánicas 1/2004 o la 3/2007— pero, aunque necesarias, no son suficientes;  esas normas no tienen, o no se les da, alcance real para abordar el abuso patriarcal en sociedades que parecen indiferentes a la dominación masculina en sus múltiples aspectos; en las que la legislación sigue interpretándose y aplicándose con lógicas androcéntricas, cuando no misóginas: los análisis de las juristas ponen de manifiesto que la voz de las mujeres no disfruta de suficiente valor y credibilidad,  pueden ir a prisión por defender su prole de varones violentos, los terroristas no son reeducados de manera adecuada, no se penalizan de forma justa sus agresiones y delitos, etc. Legislación, por lo demás, costosamente conseguida y abiertamente amenazada actualmente por las “leyes trans”, promovidas tanto por la derecha como por la llamada izquierda  (Ver Jornada de comparecencia de expertas)

Por tanto, frente a los crímenes, no valen las condenas de los medios de comunicación —que, muy a menudo, espectacularizan la violencia invisibilizando sus raíces y conexiones—  influencers variopintos u opinadores de toda laya. Tampoco los golpes de pecho de los políticos y políticas de turno cuando se conoce el alcance de la brutalidad machista mientras no cuestionen su origen ; en tanto no impugnen, de verdad, la violencia soterrada, cotidiana, consentida y naturalizada que nutre al patriarcado en feliz alianza con el capital. Las estrategias no tendrán credibilidad hasta que no se intervenga con medidas eficaces y concretas en las instituciones, en la política económica, social y cultural, en el ámbito laboral, en el sistema educativo, en la contestación radical a la agresividad legitimada urbi et orbi a través del mercado sexual de mujeres y niñas, en el desmantelamiento del negocio del proxenetismo, en penalizar y reeducar a los violadores, en la desactivación decidida de prácticas discursivas que cuestionan el sistema de domino y control machista, sean los rancios discursos conservadores o la doctrina transgenerista… Si no se acometen políticas multidimensionales y de largo alcance para desactivar el sexismo, los pésames quedan en un bienquedismo que insulta la inteligencia. Feminismo o barbarie.

Fuente: https://tribunafeminista.org/2023/01/terrorismo-patriarcal/

El gobierno chileno volvió a rechazar un megaproyecto minero y portuario privado

Martina Neyra

El polémico proyecto de la compañía Andes Iron, que incluye una mina y un puerto, se ubica a 16 kilómetros de la comuna de La Higuera, en la región norteña de Coquimbo, y cerca del Archipiélago de Humboldt, que resguarda uno de los ecosistemas más importantes del mundo y donde vive el 80 por ciento de esta especie de pingüinos.

Activistas medioambientales, organizaciones civiles y ecológicas provistas de pancartas contrarias a la mina, con imágenes de la fauna del lugar, celebraron la decisión de rechazar el proyecto que contempla una inversión de 2.500 millones de dólares. A bordo de pequeñas lanchas, comunidades dedicadas a la pesca artesanal y al turismo de la zona festejaron también la decisión del Consejo de Ministros, según imágenes de la ONG Oceana. 

El proyecto estuvo envuelto en polémicas durante la última década, con acusaciones que salpicaron al expresidente Sebastián Piñera, cuya familia estuvo involucrada en la venta de Dominga a uno de los mejores amigos del exmandatario, en una operación concretadada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas.

La investigación periodística de los Pandora Papers reveló a fines de 2021 irregularidades en la venta en 2010 en Islas Vírgenes Británicas de acciones de este megaproyecto del expresidente Sebastián Piñera, y difundió una polémica cláusula de compraventa entre Piñera y su amigo el empresario Carlos Alberto Délano, en la que se condicionaba el último pago de la transacción a que no se declarara un área de protección ambiental en la zona de operaciones de la mina.

La protección ambiental dependía de Piñera, quien había asumido el poder unos meses antes de la venta del proyecto. La Fiscalía abrió una investigación días después de la publicación de los Pandora Papers, pero hasta ahora no le imputaron cargos a nadie. Durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet (2014-1018), un Comité de Ministros revisó el proyecto y lo rechazó, pero la empresa recurrió a los tribunales.

La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas anunció que el Comité de Ministros –que integraron los titulares de Salud, Minería, Agricultura, Energía y Economía- decidió acoger las 12 reclamaciones y concluyó una evaluación desfavorable al proyecto Dominga. Aseguró que la decisión es «robusta, trazable y basada en evidencia técnica» y que los reclamos tienen que ver con «vida marina», «contaminación de agua» y «calidad de aire», entre otras. 

«El puerto del cual estamos hablando se emplaza en un lugar que tiene un valor ecológico que es absolutamente único. Hay afloramientos de aguas profundas con nutrientes, que son la base para toda una cadena de vida muy única», explicó Rojas.

También el presidente Gabriel Boric se habían mostrado siempre contrarios al proyecto, incluso antes de asumir el cargo hace un año. 

Quienes defienden el proyecto aseguran que este traerá crecimiento y desarrollo económico a La Higuera, una de las comunas más pobres de Chile, ubicada a 500 kilómetros al norte de Santiago. «La protección al medioambiente no es una traba al desarrollo, sino que es una condición del desarrollo. Quienes son de la zona y nos están escuchando, decirles que no están solos, como gobierno los vamos a apoyar», apuntó el ministro de Economía, Nicolás Grau.

La minera Andes Iron, que impulsa la iniciativa, y parlamentarios de derecha criticaron el freno a un proyecto que consideran traería desarrollo a una zona pobre del país. «Necesitamos mayor producción de minerales. Para ello requerimos seguir siendo competitivos y mantener el liderazgo como primer productor de cobre, litio y yodo del mundo», señaló el presidente de la Cámara Minera de Chile, Miguel Zauschkevich.

“Esperamos que a este rechazo del gobierno se sume la declaración de un área protegida para todo el archipiélago de Humboldt y sus alrededores que permita blindar definitivamente este ecosistema de la ambición y corrupción que rodeó la creación este proyecto», señaló el director de Greenpeace Chile, Matías Asun. 

La ONG Oceana Chile aseguró por su parte en su cuenta de Twitter que es «necesario» y «urgente» declarar en la zona «un área marina protegida libre de industrias de alto impacto».

* Periodista chilena, asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

El gobierno chileno volvió a rechazar un megaproyecto minero y portuario privado

La Cumbre de Davos de 2023

Caty R

En realidad es una reunión en la que se juntan las más poderosas corporaciones transnacionales del planeta, con gran influencia de las todas poderosas corporaciones transnacionales armamentísticas, para decidir la marcha del mundo durante el próximo año 2023 (que deciden más que todos los estados del mundo) y tratará de hacerlo según marcan los principios económico-sociales de neoliberalismo global made in EE. UU. Estos principios se fijaron desde poco antes de la globalización, cuyas pautas fueron estipuladas en 1989, como unas “sagradas tablas de la ley”, confeccionadas por el Consenso de Washington (W.C.), curiosamente muy poco conocido, cuyos 10 mandamientos básicos eran los siguientes:

1. Disciplina presupuestaria.

2. Cambios en las prioridades del gasto público (reducir los presupuestos en áreas menos productivas: la sanidad, educación e infraestructuras).

3. Reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados.

4. Liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés.

5. Búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos.

6. Liberalización comercial.

7. Apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas.

8. Privatizaciones.

9. Desregulaciones (de precios y salarios).

10. Garantía de los derechos de propiedad.  

Estas pautas suicidas a largo plazo son las que nos están hundiendo es esta distopia que ya empezamos a sufrir, con cambios climáticos, calentamiento global, contaminación de suelos aguas y aire, aniquilamiento de la biodiversidad, desertificación galopante (a una velocidad de 7 km por año), aumento de la hambruna del Tercer Mundo, huidas migratorias desesperadas, aumento de tensiones bélicas cada vez más intensas y generalizadas, etc.

El Foro de Davos ha reunido a 2.700 líderes de 130 países, entre ellos 52 jefes de Estado o de Gobierno. Bajo el tema “Cooperación en un mundo fragmentado” Klaus Schwab, Fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial en la apertura afirmó: “Necesitamos reforzar la cooperación entre los sectores gubernamental y empresarial, creando las condiciones para una recuperación fuerte y duradera. Al mismo tiempo, debe reconocerse que el desarrollo económico debe hacerse más resistente y sostenible y que nadie debe quedarse atrás”.

Bonitas palabras, pero nada sinceras. Son capaces de expresar espíritu de enmienda, pero es imposible que lleguen a realizarlo. Por ejemplo, las multinacionales de Europa Occidental, a causa del ya agotamiento de recursos de energías del gas y del petróleo, y debido a verse empujadas por EE. UU. a realizar sanciones a Rusia, no les queda otro recurso que volver a las minas de carbón mucho más contaminante que el gas ruso. Y eso que se defiende “que el desarrollo económico debe hacerse más resistente y sostenible” dicen resistente, pero es más bien resiliente, pero solo para las “personas de a pie”. Y dicen sostenible, pero quieren hacerlo a base del uso insostenible y suicida del carbón, y potenciando guerras cada vez más mortíferas y contaminantes.

El neoliberalismo global made in USA habla de mercado
libre, pero China tiene sus razones para acusar a EE. UU. de proteccionismo
económico dentro de sus fronteras.

Asistieron a Davos-2023 sólo 52 presidentes
o jefes de gobierno, de los casi 200países del planeta. Pero no fueron los
presidentes de países tan gigantescos como China, Federación Rusa, India, etc.
que engloban a más de la mitad de la población mundial. Parece que la
globalización tiende a romperse, que una mayoría de países no acepta esta
globalización de empresas dudosas de buena reputación, poco democráticas y
neocolonialistas, como pueden ser entre otras muchas, BlackRock, Carlyle, Nestlé, Banco, Central Europeo (nada
democrático), etc., etc. Casi todas ellas manipuladas por los EE.
UU.

Y que algunas como la mencionada BlackRock están especializadas en potenciar al Complejo Industrial Militar de EE. UU., y en consecuencia las guerras y las penalidades planetarias. Algo que ha encumbrado a esta super multinacional al máximo poder económico del mundo. Solamente BlackRock tiene casi 10 billones $ en activos bajo gestión. Eso es más que el PIB de todos los países del mundo excepto EE. UU. y China. Pero es que Blackrock junto con Vanguard Group reúnen unos activos financieros de entre 20 y 25 billones$, (con “B”) superando los 23 billones $ del PIB de EE. UU.,(la primera economía mundial) y más del 20% del PIB mundial. Y esto es tener poder para manejar al completo el planeta Tierra, y mandar por encima de los Estados.

Todo esto nos indica que ha comenzado una NUEVA ERA MULTIPOLAR. Quela globalización se ha roto en dos bloques el de occidente, que puede llamarse la “anglosfera”, dominada por los países anglosajones neocoloniales, que presenta una postura bélica ofensiva; y el bloque de oriente que se mantiene a la defensiva y defiende la multipolaridad. 

Este enfrentamiento se está planteando en dos tipos de guerras, una guerra caliente, la de Europa que se mantiene en fuego activo, de momento en Ucrania[1], pero que tiene todas las trazas de que se generalice para toda Europa. Y una guerra fría la de China, que se defiende dela agresión exterior, principalmente la de EE. UU., GB, Japón y Australia, con su “collar de perlas”, una serie de bases militares en suelo de aguas jurisdiccionales chinas.

Notas:

[1]En realidad, la mal llamada guerra de Rusia contra Ucrania no empezó el 24 de febrero de 2022, sino que fue iniciada en el 2014 por los EE. UU. (expertos en tirar la piedra y esconder la mano y acusar de bélico al apedreado)Rusia, forzadamente, se vio obligado a iniciar una reacción de resistencia violenta. Y es que no fue una sola guerra fueron tres sucesivas:

-La guerra urbana del Euromaidán (enero 2014), iniciada por los fascistas ucranianos + la CIA+ la ayuda potente de la OTAN y la E.U.

-La guerra del Dombás (agosto de 2014) iniciada por la resistencia antinazi y anti-golpe de estado ilegitimo (el perpetrado por el “espíritu del histórico nazi Bandera” o “espíritu Banderoski”) en la región del Dombás (el Don Bajo).

-La guerra civil de la resistencia antinazi (febrero 2024) contra el gobierno títere (de EE. UU.) de Kiev.

Julio García Camarero es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT