by DonJuancho | Jun 13, 2026 | Cultural |
Presidencia
La Academia Argentina de Letras realizó, el jueves 7 de mayo, a las 18, la presentación del libro Roberto Juarroz: la palabra necesaria, del académico correspondiente con residencia en Mendoza Jaime Correas, publicado y distribuido por la editorial Libros de Piedra Infinita.
Los oradores del acto, celebrado en el Salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires), fueron el presidente de la Academia, Rafael Felipe Oteriño; los académicos de número Antonio Requeni y Santiago Sylvester; el autor, y el escritor y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince.
En el marco de la presentación, se conmemoró también el centenario del nacimiento del poeta, bibliotecario, crítico y ensayista Roberto Juarroz (25 de octubre de 1925 – 31 de marzo de 1995), autor de Poesía vertical y académico de la AAL desde 1984 hasta su muerte. Por su iniciativa, en nuestra Institución se creó en 1995 el Premio Academia Argentina de Letras que se entrega anualmente.
Roberto Juarroz
Crónica del encuentro, por Jaime Correas
El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, después de aclarar que no era experto en la obra de Juarroz, centró su relato en su vínculo de amistad con el autor de la obra presentada y destacó la minuciosidad de sus investigaciones.
Agradeció a la Academia Argentina de Letras la amabilidad de la recepción que le habían brindado las autoridades antes del acto en la Presidencia. Con admiración, remarcó la belleza del edificio y sobre todo de la Biblioteca Jorge Luis Borges, autor por el que confesó tener una admiración ilimitada.
Destacó la obsesión de Correas por encontrar detalles que han quedado ocultos para buscar sentidos profundos. Relató que había encontrado en este nuevo libro esa actitud, como le sucedió hace casi veinte años en la pesquisa que los unió a partir de la publicación de su obra El olvido que seremos. En esa búsqueda, investigaron en conjunto el origen de un soneto de Borges copiado en un papel que llevaba en el bolsillo de la camisa su padre, el médico Héctor Abad Gómez, el día que fue asesinado por paramilitares en una calle de Medellín.
Abad Faciolince habló de una hermandad a la distancia que se mantiene intacta, surgida entre ellos a partir de la búsqueda de la autoría del poema. Contó también que en esos días en Buenos Aires había encontrado por azar en la librería Alberto Casares parte de la biblioteca que perteneció a Roberto Juarroz. Relató que compró un libro de Antonio Porchia y mostró una curiosidad: uno de los pequeños libritos de poemas, debidos a un grupo de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo al que pertenecía Correas. Es de la misma serie editorial que el de los cinco sonetos inéditos de Borges donde figuraba el que llegó a su padre. El ejemplar, publicado bajo el sello Ediciones Anónimos y dedicado a Juarroz por Correas, emergió mágicamente en ese conjunto rescatado.
Dijo también que su amigo lo ha invitado a conocer a dos creadores argentinos: Roberto Juarroz y Antonio Di Benedetto, sobre todo su novela Zama. Entre risas comentó que «la batalla de Juarroz ya la ha ganado» y leyó para cerrar sus palabras un poema de la Poesía vertical:
Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
Jaime Correas cerró el acto agradeciendo a los presentadores por su generosidad en los comentarios y planteó cómo la poesía establece vasos comunicantes que, entre otras cosas, anudan lazos entrañables de amistad. Fue así que hizo un recorrido enumerando diversos momentos en los cuales la intensidad creada a través de esos contactos interpersonales produjeron hechos notables.
Empezó en la propia amistad que se generó con el poeta Roberto Juarroz, que llevó, a través de la lectura de su obra, al texto central del libro. A su vez, dijo que ese escrito, que es su tesis de Licenciatura en la carrera de Lengua y Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de Universidad Nacional de Cuyo tal como fuera escrita en 1987, fue posible gracias a que su director fue Adolfo Ruiz Díaz.
Explicó Correas que era un profesor que, no sólo permitió, sino que también alentó algunas características poco usuales del trabajo. Entre ellas destacó que no arriba a una conclusión, sino a una «inconclusión», lo cual rompe ciertas tradiciones académicas universitarias y la acerca a la poesía.
Destacó que esa relación de profesor y alumno derivó también en una relación amistosa que se proyectó fuera de la Facultad, algo que también sucedió con Emilia de Zuleta, otra de las profesoras del autor. Marcó que a esos profesores y al propio Roberto Juarroz está dedicado el libro por esa razón: la proyección de lo literario y académico en la vida misma a través de la amistad y la pasión poética. Ese nexo también tiende un puente a los integrantes de la mesa, aclaró el autor.
Por un lado su amistad con Héctor Abad Faciolince es la que había llevado al escritor colombiano a participar del acto y ella era la que posibilitó el contacto para que el volumen tenga en su tapa una foto del fotógrafo argentino Daniel Mordzinsky, célebre internacionalmente por sus imágenes de escritores. En esa vía también estableció el lazo de amistad que lo une con el resto de los presentadores a través de las actividades de la Academia Argentina de Letras. En ese sentido recordó que fue testigo presencial del discurso de ingreso de Roberto Juarroz a la corporación en noviembre de 1986, todavía recordado por su extensión e intensidad, al punto de que luego el texto fue publicado como libro en España.
Completó el autor esas relaciones amistosas que generan ecos con el relato de que fue Emilia de Zuleta quien lo introdujo, a través de su amistad con la viuda del poeta, al archivo de Jorge Enrique Ramponi, donde encontró una valiosa carta dirigida a Juarroz que fue incorporada al volumen. Y que la atenta amistad del historiador Luis Alberto Romero le acercó una carta de Juarroz dirigida desde París a su padre, el también historiador José Luis Romero, donde además incluye un poema inédito, todo incorporado a la obra.
Finalmente, atribuyó a la generosidad del propio Juarroz que también haya contado con otros cuatro poemas inéditos que él mismo le envió para una frustrada edición de su tesis.
Correas terminó su intervención leyendo un poema propio dedicado a Roberto Juarroz, que formó parte de aquella tesis juvenil:
Hay una voz que nos habla
del otro lado de las cosas
es una voz que nos salva
aunque no sepamos de qué.
Hay una voz que piensa y siente
en una misma pirueta del espíritu
es una voz apoyada en el silencio
como la piedra en el vacío.
Hay una voz
y hay muertes
que nos acercan más a la muerte
y hay vidas
que nos acercan más a la vida.
Sobre el libro, que cuenta con prólogo de Rafael Felipe Oteriño
Los Andes — Roberto Juarroz: la palabra necesaria, de Jaime Correas, tuvo la forma inicial de un seminario de licenciatura dirigido por Adolfo Ruiz Díaz en la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo), a fines de los 80. Ya por entonces, Correas pensó en convertirlo en un libro y por ello el mismísimo autor de Poesía vertical le proporcionó poemas inéditos para acompañar ese futuro volumen. Pero el proyecto nunca fue posible, hasta ahora, cuando Correas lo trabajó junto a Fernando G. Toledo y Hernán Schillagi (editores de Libros de Piedra Infinita). Allí el libro tomó un nuevo cariz, que se completó con la sumatoria de una clarificadora introducción del autor, un prólogo de Rafael Felipe Oteriño [académico de número y actual presidente de la AAL] y el agregado de otro poema inédito —en su momento enviado a José Luis Romero— y de una carta-ensayo de Jorge Enrique Ramponi sobre Juarroz. Además, el fotógrafo Daniel Mordzinski autorizó el uso de su retrato para esta edición.
El libro se constituye, por todo este cúmulo de razones, en un acontecimiento editorial de interés mundial, habida cuenta de la relevancia de Juarroz para la poesía contemporánea.
Correas es también autor, entre otros libros, de la novela Los falsificadores de Borges (2011) y del ensayo Cortázar en Mendoza (2014). Fue director periodístico de Diario Uno y director General de Escuelas de 2015 a 2019. Actualmente es miembro de la Academia Argentina de Letras […].
Leer el artículo de Los Andes, donde el diario mendocino comparte el primer capítulo de Roberto Juarroz: la palabra necesaria (que lleva por subtítulo: Creación y realidad en la Poesía vertical).
La Oficina de Comunicación y Publicaciones de la Academia Argentina de Letras no vende este título. Consulte en la editorial Libros de Piedra Infinita.
Jaime Correas
Entrevistas a Jaime Correas
Diario Uno: «Con un libro, Jaime Correas rescata del olvido a Roberto Juarroz, el poeta “del otro lado de las cosas”»
Memo: «Roberto Juarroz: la palabra necesaria: el nuevo libro de Jaime Correas que recorre la vida del poeta»
VIDEO: La entrevista en Radio Post 92.1
Fuente: BID, Número 179, 2026.
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by DonJuancho | May 11, 2026 | Cultural |
Presidencia
Ángela Pradelli
La Academia Argentina de Letras celebró la recepción pública de la académica de número Ángela Pradelli. Su ingreso formal a nuestra Institución se llevó a cabo el jueves 26 de marzo, a las 18, en el salón del Palacio Errázuriz – Museo Nacional de Arte Decorativo (Avenida del Libertador 1902, Ciudad de Buenos Aires), contiguo a la sede de la Academia.
Los oradores fueron los académicos de número Rafael Felipe Oteriño, presidente de la Academia, quien pronunció las palabras de apertura, tituladas «Un mundo dentro del mundo»; Esther Cross, quien dio el discurso de bienvenida y de presentación; y la recipiendaria, quien expuso sobre «Palabras de este mundo».
Santiago Kovadloff, vicepresidente de la AAL; Rafael Felipe Oteriño, presidente; Ángela Pradelli; Pablo Cavallero, secretario general, y Esther Cross, durante la entrega del diploma a la nueva académica
El acto contó con la presencia, entre otras personas, de los escritores Laura Galarza, María Inés Krimer, Jorge Asís, Ricardo Coler y Esteban Seimandi; ex alumnos y alumnas de secundarias del conurbano bonaerense donde Ángela Pradelli dio clases durante más de treinta años, y discípulos de los cursos y talleres que imparte desde hace décadas.
Asistieron y acompañaron a la nueva miembro de nuestra Institución los siguientes académicos de la AAL: Rafael Felipe Oteriño, presidente; Santiago Kovadloff; vicepresidente; Pablo Cavallero, secretario general; Eduardo Álvarez Tuñón, tesorero; los miembros de número Antonio Requeni, Alicia María Zorrilla, Jorge Fernández Díaz, Pablo De Santis, Hilda Albano, Javier Roberto González, Leonor Acuña, Oscar Conde, Alejandro Parini, Sofía Carrizo Rueda, Andreína Adelstein y Esther Cross (con quien Pradelli coeditó la antología La Biblia según veinticinco escritores argentinos), y el académico correspondiente, con residencia en Bélgica, Robin Lefere.
Los discursos completos, que se resumen más abajo en esta nota, se difundirán en el Boletín de la Academia Argentina de Letras —publicación impresa periódica y órgano oficial de la Academia—, en el número que corresponderá al período de enero-junio de 2026.
La escritora y profesora en Letras Ángela Pradelli fue elegida académica de número por los miembros de la Academia Argentina de Letras el jueves 26 de septiembre de 2024.
Desde ese día ocupa el sillón «Calixto Oyuela», en el que la precedieron Atilio Chiáppori, Rodolfo Ragucci, Raúl Castagnino, Emilia Puceiro de Zuleta Álvarez y Luis Chitarroni. Estaba vacante desde el fallecimiento del último, el 17 de mayo de 2023.
Ángela Pradelli había sido propuesta para integrar la Academia por los académicos Eduardo Álvarez Tuñón, Esther Cross, Pablo De Santis y Santiago Sylvester.
Para ver la nómina de los actuales miembros de número, hacer clic aquí. Todos, desde que son elegidos para integrar el cuerpo académico de la AAL, forman parte automáticamente de la Real Academia Española en condición de miembros correspondientes hispanoamericanos.
La ceremonia de incorporación pública de Ángela Pradelli
Rafael Felipe Oteriño
«Las labores de Ángela Pradelli nos permiten hablar de la literatura como celebración —afirmó Rafael Felipe Oteriño, presidente de la Academia, al abrir el acto con un discurso en el que recorrió la vasta trayectoria de la flamante académica—. Valores que animan a vivir y a entender la vida en su complejidad».
«Es profesora de letras, ejerció la docencia, colabora en diferentes medios periodísticos nacionales y extranjeros, y ha impartido, en forma vivaz y continuada, talleres de escritura en varias provincias del país. Pero, además, es una apasionada viajera, que ha llevado la presencia de la literatura argentina a Suiza, Alemania, Estados Unidos, Italia, China, por solo nombrar los países más distantes de esta América, a la que también recorrió con sus talleres y presentaciones públicas. Fuera de sus trabajos en la ensayística, sus obras de creación se enrolan, principalmente, en los géneros de poesía y narrativa, con singulares rasgos de intercomunicación entre ambos», dijo Oteriño.
En su discurso, el presidente explicó que «la asunción académica es uno de los actos más trascendentes de nuestra vida institucional. En un espacio tan emblemático como el de este salón, se le entregan al nuevo miembro los atributos de su acreditación —diploma, medalla e insignia—, quedando plenamente integrado a la vida institucional y habilitado para ejercer la representación de la Academia. Las tareas a cumplir no son otras que las de colaborar en la profundización de los estudios lingüísticos y literarios, conservar y acrecentar el idioma español a la luz de las modalidades argentinas de la cultura, estimular la creación literaria y velar por el uso correcto de la lengua sin descuidar el factor de la diversidad en la unidad. Ángela Pradelli reúne con excelencia las condiciones para cumplir dichas tareas».
Esther Cross
A continuación, en el comienzo de su discurso de bienvenida y presentación de su amiga y colega Ángela Pradelli, la académica de número Esther Cross (con quien Pradelli compiló La Biblia según veinticinco escritores argentino), contó lo que para ella es «una especie de prisma biográfico», una anécdota iniciática de la infancia de la autora: «Ángela Pradelli estaba en primer grado cuando se enteró de que había una feria del libro en su escuela. No entendía bien de qué se trataba, pero quiso ir. Su madre supo escucharla y la llevó hasta la primaria, donde la dejó por unas horas con unos pesos para que se comprara un libro. Después de dar vueltas por los puestos y hablar fascinada con los vendedores, eligió una novela llamada Mi hermano y yo. De más está decir que empezó a leerla ese mismo día y que la releyó muchas veces. Como en una historia de Chéjov, a quien admira tanto, el libro se perdió al tiempo, y aunque ella preguntó por la novela en distintas librerías a lo largo de los años, no la pudo encontrar».
«Esta anécdota de Angie —continuó Cross— es una especie de prisma biográfico o recuerdo del futuro, por usar el título de una película de cuando éramos chicas. Ahí están presentes sus años de docencia, la lectora curiosa y abierta, el diálogo, incluso la importancia de la memoria reflejada en el hecho de que se puede perder un libro y seguir relacionada durante años con él, como con las personas. Ahí está la autora potencial de tantos libros, programas de lectura y proyectos colectivos, entre los que sobresale Por qué llora esa mujer. Creo que este recuerdo también habla de algo que se olvida últimamente y por desgracia: las personas que se dedican a las palabras asumen riesgos, y pueden ser decididas y tener tanta fuerza de carácter como esa nena ese día. Tiempo después, Angie escribió: “no me da miedo buscar algo/que no sé bien qué es ni dónde está”».
Después de contar la anécdota de la infancia de Pradelli, Cross resaltó: «Quiero detenerme especialmente en la idea, central en sus libros, de que no se puede escribir sin la voz de los otros».
Y finalizó: «Tus ficciones, tus libros de poesía, tus crónicas y tus ensayos amplían perspectivas. Cuando pienso en vos, te veo recorriendo escuelas, leyendo una misma noticia en distintos diarios con los alumnos y haciendo entrevistas. O te oigo, más bien, con esa voz templada y llena de comprensión que deja hablar a las personas en tus libros. Te escuchamos, ahora. Qué alegría tan grande es darte la bienvenida».
Ángela Pradelli
Como cierre del encuentro, la homenajeada y nueva integrante de nuestra Institución Ángela Pradelli, luego de agradecer a académicos, familia, alumnos y a «colegas en la ruta de la enseñanza y la escritura», brindó el discurso «Palabras de este mundo», acerca del valor político, afectivo y vital de las palabras.
Empezó con un relato: «En 1985, el diario Libération de París publica un número especial en el que 400 escritores deben responder una sola pregunta, la misma para todos. Pour quoi écrivez-vous? ¿Usted por qué escribe? Algunos contestan que lo hacen por catarsis, otros porque la escritura les resulta la expresión más alta, o porque quieren dejar su propia huella en este mundo».
Durante su discurso de ingreso, Pradelli fue hilando anécdotas personales con referencias literarias y contando historias de bibliotecas, de otros escritores, de sí misma como docente, de otras maestras, de lingüistas, de viajes.
Pradelli invitó a estar atentos a la poesía que, según afirmó, puede encontrarse en cada rincón de la vida cotidiana: «Quizás haya poesía todo alrededor, en las mesadas sobre las que preparamos nuestra comida, en los bancos de las estaciones de trenes y de las plazas, en las cunas, en los parques; en las fábricas, en las aulas y las bibliotecas, los senderos solitarios, en la orilla de los ríos. […] Es la poesía la que nos ayuda a comprender el alma secreta de los días en que nos replegamos ensimismados».
Añadió: «En el corazón de un poema late un dolor que escribió otro, pero es nuestro. Son los huesos de un sufrimiento que las palabras pueden tocar. […] Cuando leemos poesía atravesamos la oscuridad bajo un cielo que encienden las estrellas en su fuga».
«Las palabras hacen lo suyo, estallan en la sangre, en los estómagos, se liberan de la herrumbre, la corrosión y algunas mañanas anuncian un mundo nombrando de una vez todas las cosas. La sutileza de los sonidos, la fibra en las oraciones, el tejido de los discursos, palabras viejas, como las del laboratorio de biología, con las que podemos no obstante anunciar universos nuevos», dijo.
«Pero las palabras a veces se vuelven hostiles —prosiguió Pradelli—. Nos toca un mundo muy difícil de vivir. Tantos días aciagos. Las guerras, las muertes de niñas y niños, las hambrunas, los crímenes. Los espacios por los que transitamos se volvieron muy estrechos, se hace difícil caminar en esa asfixia, nos faltan las palabras. Cada vez es más intensa la relación entre el poder y las palabras. Cada día escuchamos discursos cargados de intolerancia, de violencia, odio. Palabras que se arrojan como piedras o se disparan como balas».
«Las lenguas deben ser siempre el vehículo de la paz ——afirmó—. […] Nadie debe juzgar la lengua de otra persona. Tampoco a la persona por su lengua. […] En nuestra América, gran parte de la riqueza de la lengua viene del bilingüismo, de sus grados, del contacto de lenguas, de la fusión. Las lenguas en contacto generan un legado que nos dejan formas exquisitas de expresión, coexistiendo variedades regionales y sociales, diferentes modos de acentuar las palabras, y una pluralidad también en su sintaxis».
Y concluyó: «Aún en los días tan precarios que se vuelven inhóspitos, esa voz sigue ahí, la voz de la poesía, que es la condensación de la lengua, y cuando habla en el silencio nos trae todas las palabras, la ternura, una alegría repentina, el perfume del río, la tristeza de las pérdidas, las noches de verano en las que mirábamos el cielo y leíamos allí el futuro, ciertas luces, los misterios, un dolor que no se puede reparar. Al mismo tiempo que nos hace más fuerte, la poesía nos hace también más frágiles. Sin poesía cómo atravesaríamos el frío del mundo. Es un misterio ese abrigo que nos da la poesía. Y ese misterio hay que preservarlo para que permanezca siempre a salvo. ¿A salvo de qué? De la indiferencia, la indolencia, el menosprecio».
El acto finalizó con la entrega a Ángela Pradelli de la medalla, el diploma y el distintivo institucional de manos, respectivamente, del presidente Rafael Felipe Oteriño, el vicepresidente Santiago Kovadloff y el secretario general Pablo Cavallero.
Santiago Kovadloff, Rafael Felipe Oteriño, Ángela Pradelli y Pablo Cavallero
La Nación:
«Ángela Pradelli: “Cada vez es más intensa la relación entre el poder y las palabras”»
La Nación — […] Pradelli habló sobre el valor político, afectivo y vital de las palabras. A partir de escenas personales, referencias literarias, historias de bibliotecas, maestras, escritores, lingüistas y alumnos, la autora reflexionó sobre cómo la lengua modela la experiencia humana, cómo puede ser herramienta de poder o de violencia, y también refugio, memoria, ternura y posibilidad de resistencia […].
La entrada al Museo Nacional de Arte Decorativo, donde se realizó el acto
Clarín: «Entre aplausos y emoción, Ángela Pradelli se incorporó a la Academia Argentina de Letras»
Daniela Pasik, en Clarín — El acto reunió a figuras de la literatura, exalumnos y lectores que celebraron su trayectoria. En su discurso, Ángela Pradelli reflexionó sobre el poder de las palabras en un contexto atravesado por la violencia y la intolerancia.
El recinto, señorial y palaciego, está repleto. Además de figuras como el gran Jorge Asís, la escritora y crítica literaria Laura Galarza, la celebrada autora de policiales María Inés Krimer o el novelista y viajero crónico Ricardo Coler, en las sillas del público esperan con alegría exalumnos y exalumnas de secundarias del conurbano bonaerense donde la profe dio clases durante más de treinta años. También hay discípulos de los cursos y talleres que imparte desde hace décadas. Algunos tienen ramos de flores. Muchos llevan sus libros, de ediciones antiguas, repletas de post-its. Lo que pasa es que Ángela Pradelli ingresa a la Academia Argentina de Letras (AAL) y nada que la implique puede ser frío o muy formal.
Aunque los tapices que cuelgan de las paredes caigan con el peso de las décadas. Ni siquiera si todo esto sucede en el Palacio Errázuriz, una mansión patricia imponente, conservada en su estilo neoclásico y versallesco, que desde 1937 es la sede del Museo Nacional de Arte Decorativo y además alberga a dos Academias: la Nacional de Bellas Artes y la Argentina de Letras. Por ahí corretean sus nietos y en las caras de varios presentes se adivina el semblante familiar. En un rato va a recibir los atributos de su acreditación —un diploma, una medalla y una insignia—, pero lo que más le dan esta tarde a Pradelli es lo que ofrece la cofradía ahí reunida: aplausos cariñosos, besos de cercanía y una gran ovación de fans.
[…] Mientras, recorren el recinto dos fotógrafos muy atareados que registran cada detalle. Son Martina Bertolini y Flavio Castañeda, hija y yerno de la celebrada, que más tarde le dirá a Clarín, que le consultó quiénes eran: «Gracias por preguntar. No sé por qué siempre ignoran tanto a todos los fotógrafos. Incluso cuando les pasás sus nombres, no los incluyen». Así es ella, Angie, a quien el apócope cariñoso le cuadra por derecho de cercanía, en boca de quienes la conocen, la leen o hasta si la escuchan al paso.
[…] Para cuando sube al atrio Pradelli, el público se convierte en un alumnado absoluto. Ella, maestra, docente, tallerista, lee su ponencia con el mismo pulso que si diera una clase inspiradora, en el tono que podría haber tenido el profesor John Keating (interpretado por Robin Williams) en La sociedad de los poetas muertos si hubiera sido una mujer, de zona sur del conurbano bonaerense, que estudió el profesorado de Letras y se especializó en Gramática Española.
Pero no es necesario una referencia de Hollywood para perfilarla. Además de ser una de las narradoras más destacadas del país y referente para nuevas generaciones, siente la escritura como una necesidad. Propia y a transmitir. Fue, a la par de su tarea como docente en aulas, coordinadora del Plan Nacional de Lectura en la Región de la Provincia de Buenos Aires. Publicó libros de poemas, ensayos y novelas que fueron traducidos al alemán, al inglés y, en parte, al italiano y al francés. Es miembro correspondiente de la Real Academia Española y recibió numerosos premios, entre otros también el de la Fundación El Libro de Buenos Aires al Mejor Libro de Educación 2010-2011.
[…] Pradelli habla entre otras cosas del valor de las palabras. Un valor político, afectivo y vital. Lo dice en un tono de intimidad. Y abre preguntas, no concluye nada. Reflexiona, invita, en su forma, a pensar sobre cómo la lengua modela la experiencia humana.
[…] Habla para sus alumnos y discípulos, que están entre el público, y en ese carpe diem enrola también a quienes no cursaron secundaria ni taller con ella. Es imposible no caer en su embrujo afable y docente, que está impregnado de curiosidad, asombro, poesía. También es más que consciente de lo que propone y del lugar que ocupa.
[…] Al terminar agradece y la vitorea el público. Las butacas quedan vacías y una multitud cariñosa rodea a Angie. Le llevan las flores, que ella guarda, y los libros, que firma. Pradelli queda un rato perdida en ese abrazo colectivo hasta que emerge en el brindis final. Detrás del salón señorial hay una oficina y después un espacio con las fotos de los académicos de número que ya fallecieron colgadas de las paredes. A la vista de entre otros Jorge Luis Borges, José María Castiñeira de Dios y Victoria Ocampo —la primera mujer elegida miembro en 1977— la nueva académica se saca una foto familiar […].
Infobae: «“La poesía es una divina aparición que dura apenas un instante”:
Ángela Pradelli ingresó a la Academia Argentina de Letras»
Infobae — Las palabras de Ángela Pradelli resonaron en la sede del Museo de Arte Decorativo el pasado jueves 26 de marzo, cuando fue recibida como integrante de número de la Academia Argentina de Letras. La autora, quien más allá de su labor ensayística, se ha caracterizado en sus textos por el entrecruzamiento de poesía y narrativa, ocupa el sillón número 19, conocido como «Calixto Oyuela», tras el fallecimiento de Luis Chitarroni en 2023.
[…] Este ingreso representa un reconocimiento a una trayectoria que une la enseñanza, la creación literaria y el compromiso con la difusión de la literatura argentina en el país y en el exterior […].
Artículo de la página de la Asociación de Academias de la Lengua Española
Nació en Buenos Aires en 1959. Es escritora y profesora de Letras.
Ejerció la docencia en escuelas secundarias y fue coordinadora del Plan Nacional de Lectura en la Región de la Provincia de Buenos Aires.
Ha recibido distintos premios, entre ellos: Premio Emecé, Premio Clarín, Premio Municipal de Novela y Ensayo, Premio al Mejor Libro de Educación 2010/2011. Ha dado conferencias y talleres de escritura en distintas ciudades del país y también del exterior, como Génova, Ginebra, Zúrich, Núremberg, Zofingen, Berna, La Habana, Caracas, Berlín, Osorno, Guadalajara, Los Ángeles y Shanghái.
Ha sido traducida al alemán, al inglés, al italiano y al francés. Fue escritora residente en Italia, Suiza, Estados Unidos y China. En 2016 participó del XXII Festival Internazionale di Poesía de Genova Parole Spalancate. La respiración violenta del mundo fue traducida al chino y recibió el Premio a las Mejores Novelas Extranjeras del Siglo XXI, otorgado por People’s Literature Press de China.
Colaboró en diferentes medios periodísticos nacionales y escribió también notas para el periódico La Liberté, de Fribourg, Suiza, y la Jornada semanal, de México.
Fundadora junto con Alejandra Correa del Proyecto Social y Colectivo «¿Por qué llora esa mujer? Testimonios de mujeres víctimas de violencia».
Coordinadora y editora junto con Alejandra Correa del libro virtual Por qué llora esa mujer.
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Los académicos Leonor Acuña,
Eduardo Álvarez Tuñón -tesorero-, Ángela Pradelli e Andreína Adelstein
Fuente: BID, Número 178, 2026.
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