by Sorevitno | Ene 23, 2023 | actualidad |
JDF
En declaraciones a la Agencia Saharaui de Noticias, SPS, el titular de la escuela agradeció la labor de los 11 profesores cubanos que imparten clases en la escuela con toda entrega y amor a su profesión.
“Valoramos el papel de los profesores cubanos que han dejado su patria para formar y preparar a nuestros niños en circunstancias tan adversas”.
Simón Bolívar, un proyecto multilateral para la formación de educandos saharauis se ejecutó gracias a la cooperación de países como Cuba y Venezuela.
Segùn Bulahe, Venezuela se encargó de construir la escuela y Cuba con el apoyo docente y pedagógico.
La escuela empezó a funcionar en el 2011 y desde entonces, recibe alumnos de las wilayas en régimen de internado y semiinternado.
En la escuela, los alumnos reciben prácticamente todas las
asignaturas en español y para su captación es necesaria una prueba de
ingreso. Cuenta actualmente con matricula de 456 alumnos provenientes de
las wilayas cercanas a la escuela.
El director de la escuela agradeció a Cuba el haber graduado a miles de profesionales saharauis en la educación y en otras ramas del saber humano.
Fuente: El español se conserva en el Sahara Occidental gracias a Cuba, afirma director de la Escuela Simón Bolívar | Sahara Press Service
by Sorevitno | Ene 23, 2023 | actualidad |
JDF
El audiovisual producido desde los propios escenarios de lucha y sacrificio, constituye un reconocimiento al ejemplo, la solidaridad, el internacionalismo y el compromiso de Cuba con las causas justas.
En el primer episodio podrá conocer los principales hechos que marcaron a la Isla desde la llegada de España y su dominio colonial hasta las gestas independentistas.
by Sorevitno | Ene 23, 2023 | actualidad |
Caty R
“Estamos condenados. El desenlace es la muerte, con el final de la mayor parte de la vida en el planeta”. La demoledora sentencia del científico social Mayer Hillman, acerca del funesto destino que aguarda a la especie humana a medida que avanza de forma irreversible el proceso de volver completamente “asqueroso” su propio nido, describe de forma descarnada la dramática tesitura en la que nos hallamos actualmente. Y el responsable de la catástrofe hacia la que nos encaminamos aceleradamente está además perfectamente identificado: un modo de organización social completamente irracional, basado en las frías aguas del interés egoísta en las que navegan los poseedores del poder y el dinero. En palabras de Frédéric Lordon: “En realidad, es muy sencillo. Hoy tenemos muy claro que la manera en que hemos vivido hasta ahora (la manera capitalista) conduce al desastre general. De ahí que debamos cambiarla. Por completo”. El ecocidio en curso, es decir, la acelerada destrucción de las posibilidades de desarrollar una vida digna en un planeta habitable es por tanto el asunto de la “hora”.
El movimiento
ecologista debe, en base a lo anterior, tener un protagonismo muy destacado en
la denuncia del Armageddon en ciernes y en el ejercicio del liderazgo en
la potenciación de todas las formas posibles de luchas sociales
anticapitalistas que pugnen por evitar in extremis el peor de los
escenarios posibles.
La cuestión neurálgica sería en definitiva la siguiente: ¿Ha conseguido el ecologismo mayoritario, más allá del abrumador consenso científico acerca de la contundencia del diagnóstico y la urgencia de las soluciones, elaborar un conjunto coherente de prácticas sociopolíticas y de reflexiones teóricas que iluminen las sendas emancipatorias que pugnen por aunar la preservación del metabolismo socionatural con la liberación del yugo del capital? O, dicho de otro modo: ¿existe una correspondencia entre la dureza del diagnóstico “terminal” del paciente y la radicalidad de las luchas y de las propuestas transformadoras del movimiento ecologista en pos de “dar por muertas esta civilización y esta cultura”? El tema fundamental del presente trabajo es tratar de dar respuesta a estas acuciantes cuestiones.
Blog
del autor: https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/
by Sorevitno | Ene 23, 2023 | actualidad |
Caty R
Entre 1994 y 2008, murieron en España 3.943 personas por su exposición al amianto, un mineral tóxico al que estuvieron expuestos durante décadas miles de trabajadores, sobre todo de la construcción o las fundiciones, pero no solo. Esa cifra, 3.943, es la que reconoce el Estado. Pero la dificultad para determinar la causa de las muertes y su vinculación con este material prohibido desde 2002, así como los infinitos retrasos en muchos de los diagnósticos y la lentitud también en el desarrollo de las enfermedades, hace imposible saber cuál es la cifra real. De muertos y de afectados. Porque cada año se descubren casos nuevos. Y así va a seguir siendo durante años.
Hoy 20 enero se cumplen tres meses desde que se incluyó en el BOE la ansiada
creación de un fondo de compensación para las víctimas. Y digo ansiada porque
los afectados y sus familiares han estado años luchando por conseguirlo, pero
el acuerdo político se fue retrasando hasta que en octubre finalmente se llegó
a un consenso. El fondo, dotado de 25 millones de euros, salió adelante. Y
mañana, con esos 3 meses, se cumple también el plazo que se daba la propia ley
para tener listo el reglamento que desarrolle la norma y que determine cómo van
a ser y a gestionarse esas compensaciones.
José Antonio se dedicaba a retirar amianto en un
edificio con una espátula y productos disolventes. «Llegamos a utilizar
aire a presión que estaba prohibídisimo». Entró en contacto con el amianto
en 1999 y así estuvo hasta 2007. Cuenta que no se dio cuenta de que estaba
contagiándose porque «es algo silencioso». «Empezamos a trabajar
muchos con 18 años y sin tener gran consciencia de ello. Pensábamos que
estábamos protegidos, pero no sabemos a día de hoy si las máscaras que
utilizábamos como protección eran realmente eficaces contra ese tipo de
nube».
En 2022, después de tres biopsias, le
diagnostican un mesotelioma. «Y a vivir con ello», dice con cierta
resignación. Lleva desde entonces sin trabajar y ahora recibe un tratamiento de
quimioterapia. «Un tratamiento de mantenimiento, para que no crezca»,
dice. «Ahora mismo estamos en Seguridad Social, que es la que en teoría
debería ayudarnos. Llevamos un montón de meses esperanzo a que reconozca y
dictamine la enfermedad profesional», dice. La empresa no se hace responsable.
Dice que el mazazo no se nota solo en la salud. «Te merma moralmente y
anímicamente».En
el caso de Vanesa, el amianto mató a su padre y a su madre. Su padre fue
albañil durante veinte años (de 1970 a 1990) en Altos Hornos de Vizcaya. La
única relación que tenía su madre con el amianto es cuando lavaba la ropa del
trabajo de su marido en casa. Y así cayó enferma ella antes que él. «Al
principio, cuando no sabes, no conoces, es una absoluta sorpresa. Cuando nos
dicen que efectivamente ahí es donde ha existido ese contacto de manera
indirecta. Comunicarle a tu padre que su mujer está enferma por haber lavado su
ropa de trabajo es un golpe muy duro», dice. El hombre lo encajó como
pudo. «Con muchísima valentía e intentando pensar en lo que venía y en que
él tenía que estar ahí».
Más tarde enfermó su padre. Misma patología.
«Con mi madre fue un golpe muy duro. Con mi padre no deja de ser duro
porque, al final, es revivir la misma enfermedad y, además, sabiendo que él
había sido cuidador antes de enfermo. Entonces él sabía los pasos, sabía
perfectamente, era conocedor de lo que le esperaba. Sabía lo que le iba a
pasar».
Su madre murió por culpa del amianto, pero
Vanesa batalló por conseguir que sea reconocida como una víctima del amianto.
No pude demostrar nada porque mi madre no tenía una vida laboral. De cara a las
instituciones no tenía cómo demostrar que, aunque hubiese sido de forma
indirecta, ella había tenido un contacto. Legalmente, no pudimos hacer nada«.Su
padre, antes de morir, dejó un amplio testimonio sobre cómo trabajaban, en qué
condiciones. «Ahí cuenta cuáles eran todas sus funciones y algunas era
para echarse las manos a la cabeza«. Y
pasa a detallarlas: «Cómo cuando salían de un departamento que ellos
denominaban departamento de amianto, les ponían en fila y les mangueaban con un
compresor para quitar ese polvo. Las empresas se aferran a que había un
desconocimiento, que no se sabía sobre la toxicidad. Se aferran a eso, pero, a
su vez, cuando esos trabajadores salen de ese departamento, les manguean con un
compresor para quitar ese polvo». Muestra entonces un documento interno de
Altos Hornos de Vizcaya, del año 1984, que guardó su padre. Es un manual de
seguridad para albañiles en el que pone «no limpies la ropa ni la cara con
mangueras de aire». Y dice Vanesa: «es exactamente lo que ellos
hacían años antes. ¿Cuál es el problema? Se sabía de la toxicidad. Aun sabiendo
de la toxicidad y privando de equipos de protección a sus trabajadores, les
mangueas previamente y luego se lo prohíbes».
Su padre, dice, desconocía esa toxicidad.
«El trabajador sí que desconocía la toxicidad de ese producto. Porque si
no, mi padre no saca una ropa de una fábrica y la lleva a un domicilio donde
está su mujer y sus hijos. Esa ropa debía de haberse quedado en la fábrica. Ese
protocolo debía de haber existido porque esa toxicidad se sabía. Vanesa pone
hincapié en romper con esa creencia de que el problema del amianto es algo del
pasado. De otras generaciones. De cuando no se sabía que esto podía pasar. Y
pone de ejemplo a su compañero de mesa, José Antonio, que se contagió entrado
ya el siglo XXI. «En los años en los que Jose se ha contaminado no hay excusas
porque todos eran conocedores de esa toxicidad».
Ahora Vanesa se encuentra esperando qué dirá la sentencia del juicio que tuvo el año pasado con la empresa que se hizo cargo de Altos Hornos cuando esta desapareció. «Con dos diagnósticos tan claros, que a día de hoy tenga que seguir peleando y demostrando que esa enfermedad fue por el amianto, te genera mucha impotencia, pero a la vez te da fuerza para seguir peleando porque no se puede quedar así», dice. Ella y sus cinco hermanos se encuentran bajo control médico, para asegurarse de que no se contagiaron en casa.
Fuente: https://cadenaser.com/nacional/2023/01/20/las-victimas-del-amianto-mi-madre-murio-por-lavar-la-ropa-de-trabajo-de-mi-padre-y-legalmente-no-fue-reconocida-como-victima-cadena-ser/