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*Por: Flavia Borja

Edición: Noelia Díaz Esquivel

 

Marcelo Fleitas se muerde las uñas de la mano izquierda mientras Angie Prieto cuenta a la jueza que luego de las denuncias por acoso sexual contra Carlos Granada, las trabajadoras del grupo Albavisión se sentían ahogadas por el miedo a ser despedidas. Es miércoles 3 de abril. Son las 10.20 am y es la última jornada del juicio por injuria que entabló Fleitas, el gerente de una multinacional de medios de prensa, contra Angie, una periodista que osó cuestionarlo. Él aún no lo sabe pero en unas horas más la Justicia dictará una sentencia histórica. Y será en su contra.

 

Marcelo Fleitas aguarda, junto a su abogado, la lectura del fallo judicial. Fotografía: gentileza.

“Somos periodistas, somos trabajadoras y tenemos derecho a defendernos”

 

Para explicar porqué está sentada en el banquillo de acusados, Angie Prieto se remonta a los meses de abril y mayo del 2022, cuando saltaron las denuncias por acoso sexual contra el entonces gerente de prensa Carlos Granada, a quien las seis denunciantes atribuyeron patrones de acoso sistemático durante años, dentro de las instalaciones de la empresa. 

 

Al principio el medio se mostró abierto para tratar de resolver los problemas, pero a medida que surgieron más denuncias y contra otros gerentes, esa actitud cambió y transcurrieron meses de mucho malestar, angustia, de máxima tensión. 

 

Finalmente en agosto comenzaron los despidos. Tres de las trabajadoras que apoyaron las denuncias de sus compañeras fueron desvinculadas. A comienzos de septiembre del mismo año Angie fue querellada por Fleitas y un mes después, sin sumario previo, le comunicaron que su contrato quedaba suspendido a las resultas de la querella de la cual ella ni siquiera se había enterado. 

 

«La gerente de Recursos Humanos, Fátima Aquino, me dijo que me vaya a mi casa, que me quede tranquila, que seguramente ‘esto por el camino se va arreglar», recuerda Angie ante el tribunal unipersonal que la juzga. En aquel momento pidió hablar con Marcelo Fleitas, para aclarar qué pasaba, pero le negaron la posibilidad. 

 

«Tengo dos hijos en edad escolar, soy mamá, y me dejaron sin trabajo de un día para otro, después de trece años de dar todo en una carrera que estaba siendo próspera», prosigue y se pregunta si ellas no tenían derecho a quejarse y defenderse cuando sus compañeras estaban siendo despedidas o forzadas a renunciar, mientras gerentes que también fueron denunciados seguían en sus puestos. Siguen en sus puestos. Uno de ellos, está sentado detrás de Fleitas. Hoy lo acompaña. 

 

La querella, en su oportunidad de indagar a Angie, hace solamente una pregunta y luego una repregunta:

 

-¿Su mamá trabaja en el canal? 

-Sí

-¿Cómo se llama? 

-Fabiola Samudio

 

En el fondo se escuchan murmullos y alguien, despacio, pregunta: «¿Qué tiene que ver?».  

 

ALEGATOS

 

El juicio llega a su recta final con los alegatos finales de las partes. La querella reconoce que varios testigos no recordaban o no podían precisar qué dijo Angie Prieto de Marcelo Fleitas y no pudieron afirmar que ella escribió la nota que consideran injuriosa. Sin embargo, según los abogados de Fleitas, los testimonios de Blanca López y Leila Giménez prueban que hubo injuria.

 

Según las notas de los abogados de Fleitas, Blanca López afirmó que Angie dijo que Marcelo encubría acosadores y que iba a escribir una nota para enviarla al dueño de la multinacional. También traen a colación el testimonio de Leila Giménez, quien declaró que Angie estaba en el proceso de elaboración de la nota, pero no sabía si finalmente llegó a escribirla o no.

 

Angie Prieto y su abogado defensor Juan Sosa Bareiro, escuchando el veredicto de la jueza Mesalina Fernández. Fotografía: gentileza.

La querella, en medio de citas de doctrinas jurídicas, también sostiene que Angie sabía que se contrató a la renombrada abogada Pilar Callizo -los abogados de Fleitas hacen notar que es “feminista”- y que ella hizo los sumarios; que se contrató al estudio jurídico Gross Brown y también a la psicóloga Lourdes Ostertag en torno a las denuncias de acoso. Efectivamente Ostertag declaró que las trabajadoras estaban en estado de alerta máxima, de enorme presión, que se sentían perseguidas y violentadas. 

 

Finalmente llega el turno de los alegatos de la defensa. Para el abogado Juan Sosa Bareiro, no existen pruebas testificales ni documentales de que Angie haya injuriado a Marcelo. Sobre las cosas que sí dijo Angie, como que ‘no estaba de acuerdo con la forma en que Marcelo estaba manejando la crisis interna’ (sobre el caso Granada), el abogado explica que estos dichos no configuran injuria, porque se trataron de críticas razonables hechas en un grupo de WhatsApp privado. 

 

«Se sentían perseguidas, se sentían indefensas, se sentían violentadas y un ser humano que se siente violentado, ¿acaso no tiene el derecho legítimo de buscar protección, primero de sus superiores y después del Estado?», plantea el abogado, para quien esta querella es el intento de obtener una causal para despedir a Angie sin pagarle sus haberes por todos los años que trabajó en el canal.

 

El abogado defensor añade que la ley establece además que la difamación y la injuria no serán penadas cuando, sopesando los intereses de averiguación que incumban al autor, de acuerdo a las circunstancias, se tratara de un medio proporcional para defender intereses públicos o privados, y que todo lo que hicieron Angie y sus compañeras fue para defenderse en medio de un ambiente laboral desagradable.

 

A CONFESIÓN DE PARTE ¿CUÁL ES EL DAÑO?

 

Antes de deliberar, la jueza le da a Fleitas y a Prieto la oportunidad de hacer una breve petición. 

 

Marcelo Ariel Fleitas Portaluppi, a punto de cumplir 51 años el próximo 23 de abril, es un hombre que a pesar de trabajar en los medios no aparece mucho en ellos. Tras la invitación de la jueza, se pone de pie ante la sala y los y las periodistas que esperan el desenlace se vuelcan a registrar el momento. 

 

Lamenta llegar a esta instancia -dice-, recuerda que su administración ayudó a la madre de Angie con un problema grave. Esta es la tercera vez que citan a su madre, que aún trabaja en la empresa, durante el juicio. 

 

Parado al lado de sus dos abogados, vestido con un jeans y una remera Hugo Boss verde, detalla su posición en el canal. «La alta gerencia del grupo Albavision soy yo. El director general de operaciones soy yo, soy el presidente de Televisora Cerro Corá S.A. y represento a todos los medios que conforman el conglomerado», explica. 

 

En el 2005, 19 años atrás, en un arrebato de poder, el entonces presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, parafraseó al Rey Luis XIV de Francia cuando dijo «el Estado soy yo». Marcelo Fleitas no será el Estado, pero es también alguien con poder, está claro.

 

El gerente de la multinacional continúa hablando. Dice que a consecuencia de lo que ocurrió recibió numerosas llamadas de toda América Latina para aclarar lo que estaba pasando y que el escándalo afectó las operaciones del canal. Cita la película “Bombshell”, conocida en castellano como “El escándalo”, que se basó en los testimonios de mujeres que denunciaron al fundador y presidente de la cadena Fox News. 

 

La magistrada le recuerda que debe hacer una petición, no una declaración y le pide que sea breve. Le consulta además si la situación vivida en el canal causó que perdiera su trabajo.

 

-No, yo sigo en la gerencia del canal.

 

Insiste en que Fox perdió más de 800 millones de dólares entre indemnizaciones y juicios que tuvo que afrontar por el escándalo sexual de su CEO. 

 

La jueza le recalca que es una oportunidad para hacer una petición y que sea breve. Le consulta esta vez si él sufrió algún perjuicio a causa de lo que ocurrió.

 

– ¿A mí? Económicamente ningún perjuicio, pero sí en términos de mi imagen, a efectos del canal. 

 

El canal del que habla, que él dirige y representa, fue afectado en su credibilidad a causa de Angie, asegura. Es el mismo canal que aparece en una lista de más de 100 empresas privadas que «promovieron acciones de inconstitucionalidad contra la Ley que les obliga a presentar sus declaraciones juradas de bienes y rentas si tienen contratos con el Estado» y fueron beneficiadas por la Justicia con la suspensión de la ley, detalla el medio El Surti en una investigación del 2020

 

LA SENTENCIA

 

Es casi mediodía. Afuera del Palacio de Justicia de Asunción un grupo de mujeres del Partido Paraguay Pyahura, lideradas por la defensora de Derechos Humanos Dora Flecha, aguarda el resultado, a la espera de que sea favorable para Angie. La acompañaron desde el inicio y siguen ahí, porque dicen que la causa de Angie, es la causa de todas las mujeres.

 

Adentro, la jueza Mesalina Fernández mantiene una serenidad estricta. Empieza su lectura de sentencia y, de entrada, advierte que no admitirá ningún tipo de ruido y comportamiento inapropiado hasta que termine de leer su fallo y se retire. 

 

Repasa cada uno de los testimonios. Revisa las testificales y explica que si bien Blanca López dijo que en el grupo de Whatsapp se habló de hacer una nota, a la testigo no le consta que Angie escribió o envió la nota.  Y remarca además que Blanca estaba de acuerdo con tomar medidas más fuertes porque temían que Carlos Granada no vaya preso. También relee el testimonio de Leila Giménez y detalla que la testigo dijo que sabía que Angie estaba en el proceso de la nota, pero no le constaba si la escribió o no.

 

Sobre la nota, la magistrada refiere que la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras del Paraguay, representada en ese estrado por la señora Noelia Díaz Esquivel, asumió la autoría del material que ellos consideran injurioso y remarca que en la nota no se menciona a Marcelo Fleitas y, además, según el organigrama que entregaron, Fleitas no es el único que se ubica en la alta gerencia, porque también aparece otra persona de apellido Domecq, quien sería Gustavo Domecq, el director financiero de la multinacional en Paraguay.

 

Ya es mediodía en Asunción. La sala de juicio está llena, llena de gente que acompaña a Angie, de periodistas que aguardan el veredicto. Y también está, sentado de detrás de Marcelo Fleitas, Daniel Gómez, otro de los gerentes de Albavisión denunciado por acoso sexual. 

 

Marcelo Fleitas, detrás Daniel Gómez, otro de los gerentes de Albavisión denunciado por acoso sexual. Fotografía: gentileza.

.La jueza está terminando su argumentación. Concluye que ante las contradicciones y la imposibilidad de probar que haya dicho o escrito algo injurioso, la querellada queda libre de reproche y pena.

 

La gente guarda silencio, pero sonríen con la mirada, se buscan y se encuentran, se acompañan en una alegría silenciosa que se romperá en unos minutos. 

 

Angie saliendo del Palacio de Justicia rodeada de sus compañeras de la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras del Paraguay. Fotografía: gentileza.

Angie sale del Palacio de Justicia y recorre la explanada rodeada de sus compañeras de la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras del Paraguay, mientras en frente, al otro lado de la calle, contenidas por una barrera policial, mujeres del campo gritan: ¡Angie no está sola, Angie no está sola, Angie no está sola! 

 

Angie nunca estuvo sola. 

 

 

¡Las periodistas ya no se callan!

 

 

*Este material forma parte de la serie Las periodistas ya no se callan, impulsado por la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras en alianza con Revista Emancipa Paraguay.


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