Isaac

Festival de Poesía Joven de Alcalá de Henares

Alcalá de Henares se ha propuesto que estos días no se hable de otra cosa que no sean rimas y estrofas, demostrando que la ciudad de Cervantes tiene cuerda para rato en lo que a cultura se refiere. La puesta en marcha de esta primera edición del Festival de Poesía Joven supone un soplo de aire fresco para el calendario complutense, reuniendo a una cantidad de talento que ya quisieran para sí otros eventos con más solera. Se nota que la Concejalía de Cultura se ha liado la manta a la cabeza para ofrecer un programa que no se queda en la superficie, sino que busca de verdad conectar con las nuevas generaciones de lectores y creadores.

La ciudad ha amanecido con un ambiente especial, de ese que se respira cuando algo importante está a punto de suceder en sus plazas y edificios históricos. No es solo una cuestión de llenar la agenda, sino de reivindicar la palabra como un espacio de diálogo necesario en estos tiempos en los que todo va a una velocidad de vértigo. Desde el jueves y hasta el domingo, los versos se van a colar por los rincones más emblemáticos de la ciudad, permitiendo que tanto los vecinos de toda la vida como los visitantes ocasionales descubran que la poesía no es algo rancio, sino una herramienta de expresión más viva que nunca.

Un arranque con galardones y antologías de peso

Presentación literaria en el festival de Alcalá

El pistoletazo de salida no ha podido ser más potente, con una jornada inaugural en el Antiguo Hospital de Santa María la Rica que ha servido para entregar el I Premio de Poesía Joven Salustiano Masó. Este galardón, que nace con la vocación de perdurar, ha compartido protagonismo con la presentación de una revista literaria muy currada en la que han participado diversos centros educativos locales. Pero la cosa no quedó ahí, ya que en la Biblioteca Cardenal Cisneros se puso sobre la mesa un plato fuerte: la antología ‘Un estallido’, que repasa la lírica española de los últimos veinticinco años de la mano de Raúl Molina Gil y Darío Márquez.

Para los que piensan que la tradición y la modernidad se llevan mal, el festival ha programado una conferencia que ha levantado bastante expectación sobre la relación entre la inteligencia artificial y la poesía. Guillermo Marco Remón ha sido el encargado de desgranar cómo las nuevas tecnologías están metiendo baza en un terreno que antes parecía reservado exclusivamente al sentimiento humano. Es una de esas charlas que te dejan dándole vueltas a la cabeza y que demuestran que este certamen no tiene miedo a meterse en jardines complicados pero interesantes.

Rutas poéticas y el talento de los autores locales

Uno de los momentos más esperados ha sido la ruta organizada para recorrer el casco histórico desde una perspectiva diferente, uniendo el patrimonio con la palabra recitada. El punto de encuentro ha sido la Plaza de Cervantes, donde decenas de personas se han reunido junto a la estatua del autor del Quijote para iniciar un paseo literario que ha agotado todas las plazas disponibles. No es moco de pavo conseguir que la gente se movilice para escuchar versos mientras camina, lo que deja claro que el interés por estas propuestas es muy real y no una simple pose cultural.

El festival también ha querido barrer para casa dando visibilidad a los creadores de la zona. En las mesas redondas hemos podido ver a figuras como Ignacio Lorenzo, que a pesar de su juventud ya cuenta con el premio Óscar Ayala Flores, o a Rodrigo Buenaventura, un graduado en Filología que lleva años agitando la escena literaria desde su blog personal. Junto a ellos, Diana Sánchez Crespo ha aportado su visión tras alzarse con el primer premio del certamen Salustiano Masó, demostrando que en Alcalá hay cantera para rato y que el futuro de las letras locales está en buenas manos, similar a otras iniciativas como la escuela de jóvenes escritores y escritoras para impulsar el talento.

Nombres consagrados que marcan tendencia en España

Si hablamos de calidad, la presencia de autoras como Rosa Berbel es, sin duda, uno de los grandes atractivos de este fin de semana. La sevillana, que ya tiene en su estantería premios de la talla del Ojo Crítico de RNE, se ha convertido en una referencia absoluta para los jóvenes poetas actuales. En los debates celebrados en Santa María la Rica, ha compartido mesa con Antonio Díaz Mola y Nuria Ortega Riba, dos nombres que también están dando mucho que hablar en el panorama nacional gracias a su capacidad para renovar el lenguaje poético sin perder la conexión con la realidad más cotidiana.

La jornada de clausura del domingo promete no bajar el listón, con un taller exprés impartido por Enrique Gracia Trinidad para aquellos que quieran mancharse las manos con la creación literaria. El cierre definitivo vendrá de la mano de autores con una trayectoria ya consolidada, como Amalia Bautista, Verónica Aranda y Luis Felipe Comendador. Es un lujo poder escuchar a voces tan experimentadas en un evento que, aunque sea joven por definición, ha sabido rodearse de profesionales que saben muy bien de qué va este oficio de juntar palabras.

La acogida que ha tenido esta cita cultural pone de manifiesto que Alcalá de Henares sigue siendo un referente indispensable en el mapa de las letras españolas. La mezcla de actividades gratuitas, la calidad de los invitados y ese toque de frescura que aporta el talento joven han hecho que este primer festival sea un éxito rotundo. Queda claro que la apuesta por la cultura participativa ha calado hondo entre la ciudadanía, dejando un sabor de boca excelente y la sensación de que esto no es más que el principio de una tradición que dará mucho de qué hablar en los próximos años.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com