Isaac

Entrega del Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma

El Palacio Provincial de Segovia ha servido de escenario para el anuncio del ganador de una de las citas más relevantes de las letras en castellano. Tras una deliberación que se ha prolongado durante varias horas debido al altísimo nivel de los originales, el jurado ha fallado que el trigésimo sexta edición del Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma recaiga en el escritor salmantino Víctor Herrero de Miguel.

La convocatoria de este año ha sido un auténtico éxito de convocatoria, superando con creces las expectativas de la organización al recibir más de mil poemarios. Miguel Ángel de Vicente, presidente de la Diputación de Segovia, ha querido poner en valor el prestigio consolidado de este galardón, que edición tras edición demuestra que la poesía sigue siendo un vehículo fundamental para dar voz a silencios que necesitan ser escuchados.

Un canto a la contemplación y al asombro cotidiano

Víctor Herrero de Miguel poeta

El poemario ganador, titulado ‘Los planos de un lugar’, ha sido definido por el tribunal como un libro de hondas raíces castellanas y un sólido poso cultural. Su autor, Víctor Herrero de Miguel, combina su faceta creativa con su labor como fraile franciscano y profesor de literatura bíblica, algo que impregna sus versos de una espiritualidad limpia y alejada de artificios innecesarios.

Los expertos han destacado que la obra de Herrero de Miguel se construye desde una poética de la atención contemplativa, fijando su mirada en los lugares pequeños donde surge la epifanía. Con un premio dotado con 12.000 euros y la edición en Visor, el autor se suma a una lista de ganadores ilustres, aportando una voz que bebe de influencias tan interesantes como las de Christian Bobin o Mary Oliver.

Cifras históricas para un premio internacional

No es moco de pavo que este año se hayan presentado 1.182 poemarios procedentes de 36 países, lo que sitúa al Gil de Biedma en la primera división de los certámenes literarios. Desde la organización se ha destacado la llegada de textos de lugares tan dispares como Corea, Ucrania, Rumanía o México, lo que deja claro que el interés por este reconocimiento no conoce fronteras.

Juan Manuel de Prada, coordinador del jurado, ha admitido con total sinceridad que elegir un vencedor ha sido un proceso «penoso», en el sentido de que la calidad de los dieciséis finalistas era tan elevada que cualquier descarte resultaba doloroso. Según de Prada, la apertura a todas las escuelas estéticas es precisamente lo que otorga al premio su naturaleza más íntima y su mejor legado para la posteridad.

Talento joven y renovación en las letras

Además del galardón principal, la jornada ha servido para reconocer el empuje de las nuevas voces con el Premio Joven, que ha recaído en María Martín Hernández. La zaragozana, que actualmente desarrolla su labor literaria en la Residencia de Estudiantes de Madrid, ha conquistado al jurado con su obra ‘Bajo la piel, la sombra’, un libro que indaga en la identidad y la herencia emocional.

Asunción Escribano, miembro del jurado, ha resaltado que la obra de Martín Hernández logra convertir vivencias íntimas en interrogantes universales, gracias a un estilo cuidado y de notable claridad. Este premio para autores menores de treinta años, dotado con 5.000 euros, confirma que hay cantera y que la poesía joven en España goza de una salud envidiable y una madurez sorprendente.

Este certamen cierra así un capítulo brillante en el que se ha primado la excelencia y la diversidad de estilos por encima de modas pasajeras. Con la futura publicación de los trabajos ganadores, los lectores podrán acercarse a una poesía de la gratitud y la memoria que ha logrado poner de acuerdo a un jurado de primer nivel. El éxito de esta edición, marcada por una participación récord, asegura que la llama literaria de Jaime Gil de Biedma seguirá iluminando el camino de los nuevos poetas durante muchos años más.


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