Isaac
La segunda jornada de las pruebas de acceso a la universidad ha traído consigo una calma tensa, especialmente para quienes se decantaron por las letras. Mientras en las aulas de ciencias el ambiente era de pura frustración tras una prueba de matemáticas algo enrevesada, los que se enfrentaron a la historia de la filosofía salieron con una sonrisa de oreja a oreja. No es para menos, ya que los autores que aparecieron en las opciones principales eran viejos conocidos que se habían machacado a fondo durante todo el curso escolar.
El murmullo general a la salida de las facultades coincidía en que el examen fue bastante asequible, permitiendo a los alumnos lucirse sin demasiados sobresaltos. A diferencia de otros años donde la ambigüedad reinaba en los enunciados, en esta ocasión las preguntas fueron directas, lo que permitió que muchos estudiantes terminaran antes de tiempo con la sensación de haber hecho los deberes. Esta materia, que suele generar sudores fríos, se convirtió en el oasis de una jornada marcada por los nervios típicos de la selectividad.
Platón y Nussbaum: los pilares de la prueba

Uno de los textos estrella de la jornada pertenecía a ‘La República’ de Platón, un autor que nunca falla y que suele ser el favorito de los bachilleres. Su aparición fue recibida como una auténtica bendición, ya que su teoría de las ideas y la organización del Estado son conceptos que se repiten hasta la saciedad en clase. Los correctores han señalado que, aunque el contenido no era excesivamente complejo, la capacidad de redacción y síntesis será lo que marque la diferencia entre un aprobado y una nota excelente para entrar en las carreras más demandadas.
Por otro lado, la inclusión de Martha Nussbaum con su obra ‘Crear capacidades’ aportó el toque contemporáneo y necesario a la prueba. Es reseñable que se siga apostando por dar visibilidad a las filósofas, siendo Nussbaum una de las voces más potentes en la actualidad. Los alumnos tuvieron que analizar sus propuestas sobre la justicia social, lo que permitió conectar el pensamiento clásico con problemas reales de nuestro siglo, algo que los examinadores valoran cada vez más positivamente en el nuevo modelo competencial.
La coincidencia de Nietzsche y la visita papal
Lo más comentado en los pasillos, y que casi parece un chiste de mal gusto para algunos, fue la pregunta sobre la afirmación ‘Dios ha muerto’ de Nietzsche. Lo curioso del asunto es que este análisis ha coincidido de pleno con la visita oficial del Papa León XIV a la capital catalana. Mientras los jóvenes reflexionaban sobre el nihilismo y la pérdida de los valores tradicionales en Occidente, el Pontífice recorría las calles en un contraste que no pasó desapercibido para nadie y que inundó las redes sociales de bromas y memes.
Más allá de la anécdota, el ejercicio pedía comparar la visión de la religión y la metafísica desde la perspectiva de dos autores distintos. En otras comunidades, como Castilla y León, el enfoque varió ligeramente hacia figuras como Aristóteles o el humanismo de Marx, pero la tónica general fue la misma: fomentar el espíritu crítico del alumnado frente a las grandes corrientes de pensamiento. Los docentes coinciden en que este tipo de preguntas permiten ver si el estudiante ha comprendido realmente la evolución de las ideas o si simplemente ha memorizado párrafos enteros.
En cuanto a las estadísticas, la asignatura de filosofía ha ganado terreno este año, siendo elegida por casi el 55% de los matriculados frente a la historia convencional. Este cambio de tendencia refleja que los chavales se sienten más cómodos analizando textos que memorizando fechas y batallas. A pesar de los estrictos controles contra el uso de móviles y las posibles distracciones externas, la jornada transcurrió con total normalidad, dejando un buen sabor de boca generalizado antes de encarar el último día de exámenes.
El balance final de esta convocatoria apunta a que el pensamiento crítico ha salido reforzado, consolidándose como una materia donde los jóvenes pueden demostrar su madurez intelectual. Tras analizar las teorías de Platón y enfrentarse al reto de Nussbaum, la sensación predominante es que el esfuerzo de estos meses ha valido la pena, cerrando un ciclo de estudio intenso con una prueba que, aunque exigente en su forma, ha resultado gratificante en su contenido para la gran mayoría de los aspirantes universitarios.

