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Christopher Nolan ha vuelto a demostrar que es uno de los directores más ambiciosos del cine actual. Su adaptación de ‘La Odisea’ de Homero llega a las salas el próximo 17 de julio de 2026, y las primeras reacciones de la crítica la señalan como una de las obras más impresionantes de su carrera. Sin embargo, el camino hasta el estreno no ha estado exento de tormentas: el rodaje en el Sáhara Occidental ha desatado una polémica en La Odisea de Christopher Nolan que amenaza con empañar el éxito de la cinta.
La película, que cuenta con un reparto de lujo encabezado por Matt Damon como Odiseo, Anne Hathaway como Penélope y Tom Holland como Telémaco, ha sido descrita por varios medios como “un festín cinematográfico” y “la obra más grande y ambiciosa de Nolan hasta la fecha”. Pero no todo son halagos: el festival FiSahara ha pedido el boicot en taquilla por considerar que la producción legitima la ocupación marroquí del territorio saharaui.
Una epopeya técnica y narrativa
Nolan ha querido llevar al límite su obsesión por el formato analógico. ‘La Odisea’ es el primer largometraje rodado íntegramente con cámaras IMAX, un desafío que obligó a diseñar equipos más ligeros y silenciosos para poder captar diálogos y primeros planos. El director de fotografía Hoyte van Hoytema explicó que las cámaras pesaban 200 kilos y requerían seis personas para transportarlas, lo que obligaba a cortar las escenas cada tres minutos para recargar los negativos. A pesar de esas limitaciones, el resultado visual es apabullante, con localizaciones reales en Marruecos, Italia, Grecia, Irlanda, Escocia y Estados Unidos que recrean el Mediterráneo de la Edad del Bronce.
La estructura narrativa también es marca de la casa. Nolan utiliza saltos temporales y una narración no lineal que arranca en mitad de la historia, tal como hace Homero en el poema original. La trama se divide en dos líneas principales: el viaje de Odiseo, atrapado por la ninfa Calipso (Charlize Theron) mientras recuerda sus desventuras, y la búsqueda de su hijo Telémaco, que sale de Ítaca para encontrar a un padre al que nunca conoció. La música de Ludwig Göransson, que ya trabajó con Nolan en ‘Oppenheimer’, acompaña cada secuencia con una partitura que va de menos a más y que muchos críticos consideran candidata al Oscar.
Críticas: unánimes en lo positivo, con algún pero
Las primeras reacciones de la prensa han sido abrumadoramente favorables. Jacob Stolworthy, de The Independent, calificó la película como “la más importante de Nolan hasta la fecha” y destacó que tiene el triple de escenas de gran escala que cualquiera de sus filmes anteriores. Ian Sandwell, de Digital Spy, escribió en X que es “asombrosa” y que culmina en un acto final tan bueno como cualquier cosa que haya hecho el director. Perri Nemiroff, de Collider, la describió como “un festín cinematográfico” y aseguró que es difícil imaginar a otro cineasta capaz de llevar a la pantalla este material con tanta magnitud y sentimiento.
No obstante, también ha habido voces discordantes. David Ehrlich, crítico principal de IndieWire, opinó que la cinta es “demasiado torpe para ser una obra maestra de Nolan”, aunque la calificó como una secuela natural de ‘Oppenheimer’. En general, el consenso es que la película es un triunfo visual y emocional, con actuaciones destacadas de Samantha Morton como Circe y Robert Pattinson como el pretendiente Antínoo, a quien varios críticos señalan como el que roba el protagonismo.
La polémica del Sáhara: un boicot que crece
El rodaje de parte de la película en Dajla, una ciudad del Sáhara Occidental bajo control marroquí, ha provocado una fuerte reacción. El Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara) ha pedido el boicot en taquilla, argumentando que Nolan ha contribuido a normalizar la ocupación ilegal del territorio. En un comunicado, FiSahara recordó que Dajla es escenario de “torturas, detenciones arbitrarias y limpieza étnica” por parte de las fuerzas marroquíes. La directora ejecutiva del festival, María Carrión, lanzó una pregunta directa al público: “¿Apoyaríais una película realizada en un asentamiento de colonos israelíes en Palestina?”.
La protesta cuenta con el respaldo de figuras como Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Greta Thunberg y Rodrigo Sorogoyen, que firmaron un manifiesto el año pasado pidiendo a Nolan que detuviera el rodaje o no incluyera esas imágenes. El cineasta saharaui Brahim Chagaf, cuya familia huyó de Dajla en 1975, declaró: “Nolan ha tenido un año para conocer la historia del lugar donde decidió rodar”. Hasta el momento, ni el director ni Universal Pictures se han pronunciado sobre la polémica.

El casting: otra fuente de controversia
Además del conflicto geopolítico, la elección de algunos actores ha generado debate. La inclusión de Lupita Nyong’o como Helena de Troya desató críticas de sectores ultraconservadores, que consideran que una actriz negra no debería interpretar a “la mujer más hermosa del mundo”. Nolan, sin embargo, justifica la decisión en el propio guion: la película bromea con que Helena sea “el rostro que lanzó mil naves” y deja claro que la guerra de Troya no fue por su belleza, sino por la ambición de Agamenón. El personaje de Helena apenas aparece cinco minutos, y la crítica ha elogiado la interpretación de Nyong’o.
Otra polémica rodeó a Elliot Page, a quien se rumoreó que interpretaría a Aquiles. Finalmente, Page da vida a Sinón, un primo de Odiseo que aparece solo dos minutos. Elon Musk, por su parte, acusó a Nolan de “profanar” la obra de Homero, pero sus críticas han sido recibidas con escepticismo, ya que el magnate no cuestionó que Matt Damon, de origen no mediterráneo, interpretara a Odiseo. La ausencia de actores griegos en el reparto también ha sido señalada por medios helenos, aunque la mayoría de las quejas se han centrado en la supuesta agenda “woke” del director.
Un regreso a la épica clásica
Más allá de las polémicas, la película ha sido recibida como un homenaje al cine de aventuras de antaño. Nolan ha citado influencias de David Lean, Stanley Kubrick, Akira Kurosawa y Andréi Tarkovski, y la crítica coincide en que ‘La Odisea’ recupera la grandeza del peplum clásico sin renunciar a la sofisticación narrativa. Las secuencias de acción, como el enfrentamiento con el cíclope Polifemo o el paso entre Escila y Caribdis, combinan efectos prácticos con un uso medido del CGI, logrando un realismo que transporta al espectador al mundo homérico.
El director también ha sabido mantener su sello personal: la reflexión sobre el precio de las decisiones, el sacrificio y el regreso al hogar. Odiseo es presentado como un héroe atormentado, un hombre que debe enfrentar las consecuencias de sus actos en Troya. La película no rehúye la violencia ni la ambigüedad moral, y muestra a los aqueos como criminales y bárbaros, lo que demuestra una comprensión profunda del texto original. Para el público español, la cinta llega con el aliciente de que parte de su rodaje se realizó en localizaciones europeas como Italia, Grecia e Irlanda, lo que refuerza su conexión con el continente.
Con todo, ‘La Odisea’ se perfila como uno de los grandes eventos cinematográficos del año. Las críticas positivas, el despliegue técnico y el reparto estelar aseguran una taquilla millonaria, pero la sombra del boicot del FiSahara y las acusaciones de insensibilidad política podrían empañar su legado. Nolan ha demostrado una vez más que es capaz de hacer lo que quiere, pero esta vez el precio de su ambición podría ser más alto de lo esperado.

