Isaac
Este 18 de agosto se cumplen nueve décadas del asesinato de Federico García Lorca, uno de los poetas y dramaturgos más universales de España. Fusilado en algún lugar entre Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, su cuerpo sigue sin aparecer. La deuda histórica con Lorca y con todas las víctimas de la Guerra Civil sigue pendiente, y la búsqueda de sus restos se ha convertido en un símbolo de la memoria histórica en el país.
A lo largo de estos 90 años, se han sucedido las teorías, las excavaciones y las polémicas. El último libro del hispanista Ian Gibson, ‘No me encontraron: La fosa de Lorca’, reabre el debate sobre dónde y cómo murió el autor de ‘Bodas de sangre’. Mientras tanto, la familia del poeta se muestra reacia a la exhumación, y las asociaciones de memoria histórica reclaman verdad y justicia.
Un aniversario marcado por la memoria
La Guerra Civil española (1936-1939) comenzó con un golpe de Estado contra la Segunda República. En Granada, el golpe triunfó rápidamente y la represión fue feroz. Lorca, que era homosexual, republicano y defensor de la educación pública, tenía todos los números para ser una víctima. Se refugió en casa de su amigo Luis Rosales, pero fue detenido por Ramón Ruiz Alonso, un ultraderechista, el 16 de agosto de 1936.
Según las investigaciones, Lorca fue fusilado junto a un maestro republicano, Dióscoro Galindo, y dos banderilleros anarquistas, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. La fecha exacta no está clara, pero se cree que fue entre el 17 y el 19 de agosto. El lugar, un paraje entre Víznar y Alfacar, tampoco se ha podido determinar con precisión.
La búsqueda infructuosa de sus restos
Desde la transición democrática, se han hecho varios intentos de localizar la fosa. En 2009, una excavación oficial en el Parque Federico García Lorca de Alfacar no encontró nada. En 1986, durante la construcción del parque, se hallaron restos humanos que fueron enterrados en otro lugar sin identificar, según revela Gibson en su libro. Este hecho ha alimentado todo tipo de especulaciones.

Otras teorías apuntan a que el cuerpo de Lorca podría estar en Fuente Grande, un manantial cercano, o incluso que fue exhumado y enterrado en otro sitio. El investigador Miguel Caballero sostiene que el crimen tuvo un componente familiar, y que rencillas personales con el padre del poeta pudieron influir en su muerte. Sin embargo, ninguna de estas hipótesis ha podido ser confirmada.
El libro de Ian Gibson y las nuevas investigaciones
Ian Gibson, el hispanista irlandés que más ha estudiado la vida y muerte de Lorca, publica ahora ‘No me encontraron: La fosa de Lorca’, donde narra su obsesiva búsqueda. El libro incluye un diario inédito de la excavación de 2009 y denuncia la pasividad de las instituciones. Gibson hace un llamamiento a la sociedad para que no se olvide a las víctimas.
Además, el periodista Víctor Fernández ha rescatado la correspondencia de Lorca y ha documentado sus últimos días. Las investigaciones apuntan a que el poeta fue detenido en casa de los Rosales y que su amigo Luis Rosales intentó salvarlo sin éxito. La figura de Rosales, que siempre cargó con la culpa de no haber podido hacer más, es clave para entender lo ocurrido.
Eventos conmemorativos del 90 aniversario
Con motivo del 90 aniversario, se han organizado diversos actos. La Diputación de Granada celebrará un homenaje en Alfacar con la actuación de Alba Molina y Víctor Franco. También se ha convocado el Premio SGAE de textos teatrales Federico García Lorca, dotado con 20.000 euros. Y en Madrid, una acción performática llamada ‘Saca nocturna’ recorrerá las calles con una escultura del poeta.
Estos actos buscan mantener viva la memoria de Lorca y reivindicar su legado literario. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde están sus restos? Mientras no se encuentren, la herida de la Guerra Civil seguirá abierta.
A 90 años de su muerte, Federico García Lorca sigue siendo un símbolo de la libertad y de la memoria. La búsqueda de su fosa es también la búsqueda de la verdad para miles de familias que aún no saben dónde están sus seres queridos. La sociedad española tiene una cita con la historia, y el tiempo corre.

