Isaac
Logroño se transforma estos días en un auténtico museo de viñetas gracias a una cita imprescindible para los amantes del cómic. El Centro Fundación Caja Rioja La Merced y la Biblioteca de La Rioja acogen hasta el próximo 27 de octubre la exposición ‘Tebeos. La historia de la narrativa gráfica en España y en La Rioja’, una iniciativa que repasa más de un siglo de creación a través de 278 piezas históricas y una treintena de paneles dedicados a la ilustración regional.
La muestra, presentada esta semana en rueda de prensa, se sustenta en la increíble colección privada de Fernando Rodil, un apasionado del noveno arte que ha cedido más de 60.000 ejemplares a la institución cultural. Con esta materia prima, el visitante podrá hacer un recorrido cronológico que arranca en los albores del siglo XX y llega hasta la explosión del manga en la década del 2000. Además, la exposición incluye 70 obras originales, cuatro de ellas firmadas por premios nacionales del cómic.
Un viaje desde 1911 hasta el manga

La evolución de las revistas satíricas culmina en los tebeos tal y como los conocemos hoy. El punto de partida lo marca un ejemplar de la revista ‘¡Cu-Cut!’ fechado en 1911, que da paso a títulos de la época dorada como ‘La Traca’, ‘Chiquitín’ o ‘Chirivitas’. Estos primeros formatos sentaron las bases del lenguaje visual que después explotaron las publicaciones infantiles y de aventuras.
Tras la Guerra Civil, el tebeo resurge como un entretenimiento dirigido principalmente al público juvenil, transformando sus formatos para adaptarse a los nuevos tiempos. Entre 1945 y 1965, editoriales como Bruguera, Valenciana, Maga y Toray consiguen crear personajes míticos que aún viven en la memoria colectiva, dando forma a la que se conoce como la edad de oro del cómic español.
Originales de cuatro premios nacionales

Uno de los grandes atractivos de la exposición es la presencia de dibujos originales de figuras esenciales. En las salas de La Merced se exhibe la obra ‘Arrugas’, con la que Paco Roca logró el Premio Nacional del Cómic en 2008, así como ‘El arte de volar’, de Antonio Altarriba y Kim, galardonados en 2010. Los visitantes también podrán admirar trabajos de Miguel Ángel Prado, quien obtuvo el premio en 2013, y de Max (Francesc Capdevila), el primer autor en recibir este reconocimiento en 2007.
Además de las piezas ganadoras, se muestra material diverso que permite entender el proceso creativo detrás de cada obra. Se exponen unos 70 originales repartidos entre las dos sedes, así como seis pliegos de sellos alusivos a personajes de cómic y una selección de figuritas que completan la experiencia nostálgica para todas las edades.
El coleccionista detrás de la memoria

La exposición no sería posible sin la dedicación de Fernando Rodil, que junto a su mujer Julita Sanz ha atesorado durante más de cincuenta años una impresionante biblioteca. Rodil recuerda que su pasión nació tras comprar un tebeo del Capitán Trueno en el rastro de Valladolid por 50 céntimos de peseta, un gasto que repetiría cada domingo y que cambiaría su vida para siempre.
El pasado año, este coleccionista riojano decidió donar más de 60.000 publicaciones a la Biblioteca de La Rioja. Según destacó el consejero de Cultura del Gobierno regional, José Luis Pérez Pastor, gracias a gestos como el suyo se ha logrado preservar la memoria gráfica de décadas enteras, ya que antiguamente estos ejemplares eran considerados de ‘usar y tirar’.
La Rioja también tiene su hueco en las viñetas

La muestra se completa en la Biblioteca de La Rioja, donde un total de 168 piezas de tebeos e ilustraciones rinden homenaje al talento local. Se da visibilidad a cerca de una treintena de autores riojanos entre dibujantes, humoristas gráficos y guionistas, demostrando que la Comunidad ha aportado nombres propios muy relevantes al panorama nacional de la historieta.
Los horarios de visita están pensados para facilitar el acceso a todo el público, con apertura de lunes a sábado en horario de tarde en La Merced, y un calendario más amplio en la Biblioteca de la Rioja, que incluye aperturas matinales e incluso fines de semana durante el mes de octubre.

Con esta panorámica, el visitante puede hacerse una idea clara de cómo el cómic se ha convertido en un espejo de la sociedad española, reflejando sus contradicciones y sus avances. La colección de Rodil no solo recuerda a los clásicos que marcaron a varias generaciones, sino que también subraya la vigencia y el valor artístico de un medio que sigue reinventándose día a día. Un paseo por estas salas es, en definitiva, un viaje directo a la memoria sentimental de todo un país.

