Natalie Portman y Jenna Ortega denunciaron durante el Festival de Sundance la violencia y los abusos de los agentes del ICE: “El gobierno federal, y ICE en particular, está siendo muy abusivo y totalitario. Es absolutamente indignante y tiene que parar”.
¿Qué te parecen sus declaraciones? Te leemos en comentarios
#NataliePortman #JennaOrtega #ICE #festivalSundance
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A ella, Concha García, le interesan los efectos del paso del tiempo en el ámbito tanto de lo cotidiano como de lo público, y tiende a plasmarlos en objetos de uso diario, recalcando su fragilidad. También la conjunción de esa vulnerabilidad con la fortaleza en la naturaleza humana, por eso a veces ha expuesto esculturas cuyos materiales nos engañaban: se trataba de cerámicas (delicadas) que se asemejaban a la piedra. Es común, en sus creaciones, la presencia de huellas: marcas que han dejado los años o un figurado rodar por los caminos; en el terreno humano, podemos equipararlas a vivencias o memorias.
Él, Ignacio Llamas, lleva ya varias décadas enseñándonos cajas blancas que debemos contemplar a través de aberturas. En ellas nos aguardan espacios depurados, que pueden resultarnos inquietantes o bucólicos según nuestra mirada: el vacío, las sombras y la ausencia de referencias que apunten a tiempos o lugares concretos puede generar tanto atracción como desazón. De estas cajas también están ausentes las figuras humanas; al menos físicamente, no tanto en lo emocional.
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
La Galería Daniel Cuevas, que representa a ambos, los une desde este fin de semana en la muestra “Comprender no se hace con la razón”, la segunda en la que aúna trabajos de dos de sus artistas entre los que puedan establecerse afinidades estéticas o conceptuales. Esa línea expositiva se abrió con Miguel Aguirre y Eduardo Nave hace ahora un año, en “Paralelos en el tiempo”.
Esta nueva propuesta, cuyo título evoca intencionadamente a Goya, quiere subrayar que el conocimiento puede ser más o menos necesario, pero no suficiente, a la hora de entender lo real, incluso cuando esta noción parece más evanescente que nunca en tiempo de poderío de lo visual y de verdades a medias. Además del aragonés, han tenido referentes teóricos: los del psicólogo e investigador de Harvard Howard Gardner, artífice en los ochenta de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, que señalaba que pueden distinguirse por lo menos ocho tipos de inteligencia en los seres humanos, no siendo la razón un camino ni único ni dominante; y el filósofo, y de nuevo psicólogo, Jean Piaget, que llegó a afirmar que la inteligencia es aquello que usas cuando no sabes qué hacer.
En esta exposición, los trabajos de García y Llamas quieren invitarnos a tomar conciencia de la importancia posible de lo sensorial y de la intuición como vías para el aprendizaje. Dando a estas nociones primacía, han jugado con conceptos en teoría contradictorios para subrayar que, si no los abordamos desde marcos mentales cerrados, pueden no serlo tanto; nos referimos a la realidad y la apariencia, la liviandad y la pesadez, lo único y lo diverso o lo infinito y lo limitado. Para ambos artistas, esos principios pueden no ser opuestos, sino protagonistas de equilibrios vacilantes, de zonas de tránsitos, que sólo podrán ser verdaderamente experimentados sin buscar explicaciones.
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
“Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón”
GALERÍA DANIEL CUEVAS
C/ Santa Engracia, 6 – Bajo Centro
Madrid
Del 24 de enero al 21 de marzo de 2026
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La Fundación DIDAC presenta, hasta el próximo 24 de abril, la muestra “O arquivo de Barro”, basada en el archivo del diseñador gallego Pepe Barro, depositado en esta institución desde 2024. Esos fondos cuentan con un archivo digital, que se sustenta en la aportación física de las piezas de la colección de la Fundación y con el que puede documentarse un siglo de creación en Galicia, con referencias y documentación textual, fotográfica y audiovisual a través del portal arquivodidac.gal. Esta plataforma, por tanto física y digital, posibilita la descarga de vídeos subtitulados, textos en PDF y publicaciones, así como el acceso puntual a piezas inéditas de la historia del diseño en esa región, favoreciendo su investigación y divulgación.
Componen este acervo dibujos originales, cuadernos de trabajo guardados durante más de medio siglo, manuales de identidades corporativas originales, aplicaciones gráficas en múltiples formatos, piezas multimedia, pósters, ejemplares de diseño editorial, proyectos museográficos, ilustraciones, cabeceras y trabajos para medios de prensa, grabados y planchas de éstos, piezas de carácter artístico y experimental o material personal del diseñador, incluyendo textos y reflexiones, fotografías y propuestas no realizadas.
Esta exposición está comisariada por Mónica Maneiro Jurjo, Gemma Mora y María Valcárcel.
O arquivo de Barro. Fundación DIDAC
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La nuevo novela del escritor mexicano Daniel Saldaña París es una obra que explora la identidad, la memoria y la alienación en la gran nación azteca de fines del siglo XX, y a través de…
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado esta mañana a la localidad de Adamuz (Córdoba), donde atenderá a los medios de comunicación y hablará sobre el accidente ferroviario.
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En verano nadie hace la revolución.
No teníamos noticias previas de Darío Ferrari, el autor de Se acabó el recreo (Libros del Asteroide), porque ésta ha sido su primera novela traducida al castellano, pero ahora sabemos que Viareggio, la ciudad toscana donde nació en los ochenta, se está convirtiendo en el paisaje de sus obras. La anterior, La quarta versione di Giuda, imaginaba reacciones ante un asesinato allí y tenía como personaje principal a un sacerdote; esta segunda tiene como protagonista a un joven del lugar, Marcello Gori, y se deja caer por sus calles, por las de la universitaria Pisa y las del París tomado por los chalecos amarillos.
Se acabó el recreo comienza como novela de campus llena de humor, retratando los vicios y tendencias de un sistema universitario que simula buscar la excelencia, pero está marcado por amiguismos y puñales por la espalda, narrados con una frescura poco habitual. Conforme a una estructura bien trabada, continúa llevándonos, de la mano de los estudios de Gori, a la Italia de los setenta y a los grupos de jóvenes que coqueteaban con el terrorismo en los años de plomo, para terminar devolviéndonos al presente de la novela y a un aprendizaje de enseñanzas vitales, afortunadamente formuladas sin sermonear, que conduce al joven a la vida adulta, aunque sea por caminos inesperados.
Gori era un estudiante de mínima molestia y también un joven, en general, de molestia mínima: alguien sin prisa por llegar a ningún sitio que se dejaba arrastrar por la inercia y el azar (Mi tendencia natural es intentar no moverme). Incluso a su inocente novia parece quererla más por costumbre que por emoción; su único interés resulta ser la lectura.
Está empezando a encontrar en esa relajación una forma de sabiduría taoísta, pero decide dar pasos en alguna dirección, insegura, para escapar a su débil economía. Contra pronóstico para todos, comenzando por él mismo, aprueba los exámenes necesarios para cursar un doctorado frente a candidatos más preparados y, a sugerencia -más bien instrucción- de su tutor, investigará sobre un paisano suyo que hasta ahora desconocía: Tito Sella.
Tito es escritor, sí, pero también miembro de un ficticio grupo antisistema cuyas actuaciones empezaron siendo graciosas hasta que dejaron de serlo. Con el fin de conocer su archivo, Gori viaja a París y allí acabará inmerso en su propia trama revolucionaria y amorosa, paralela como veremos a la de Sella… hasta que el devenir de la misma vida imponga, de nuevo, su volantazo. Un bache de salud de su padre, la desaparición de un amigo y una ruptura dan al traste con su ardor guerrero y sentimental; al tiempo que sus indagaciones terminan por ofrecerle una visión preclara, no tanto del objeto de su estudio como de su mentor, el profesor llamado con sorna Sacrosanti (el Mourinho de la literatura italiana; comunista, que no de izquierdas).
Ferrari ha construido sus personajes con los matices necesarios para alumbrarlos sin perderse en descripciones; su narración es ágil y no densa y, aunque se revuelca en ironía en el primer tercio, no abandona el humor hasta el final. Tan divertida como sustancialmente verosímil, Se acabó el recreo, como su título apunta, es una ficción más que disfrutable sobre el madurar.
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¿Qué sucede cuando lo reprimido finalmente retorna? Regresa bajo formas que el sistema no puede digerir, como los movimientos sociales de 2011, la revuelta de 2019, las huelgas de grupos específicos, los estallidos de indignación:…