admin_re
Por: Laura Inés Pinzón Martínez*
La donación de óvulos es un procedimiento de reproducción asistida que tiene como objetivo llevar a cabo embarazos por medio de Fertilización In Vitro (FIV), para parejas que, por diferentes condiciones de salud como disminución de la reserva o calidad ovárica, falla ovárica precoz o menopausia, entre otras; no pueden lograr un embarazo de manera convencional.
Las técnicas de reproducción asistida en Colombia no están debidamente reguladas, por lo que se acogen mínimamente a lo establecido en diferentes leyes y sentencias de la Corte Constitucional. En Colombia la venta, o tráfico, de componentes anatómicos, cómo órganos, sangre, médula ósea u óvulos está prohibida por la Ley 73 de 1988, con agravantes en términos penales desde la Ley 919 de 2004. Estas leyes fueron parcialmente reglamentadas por el Decreto 2493 de 2004. La ley prohíbe cualquier tipo de compensación por órganos, tejidos o fluidos corporales; por lo tanto, los ovocitos deben ser donados y entregados gratuitamente y con carácter voluntario.
A falta de una regulación propia de las técnicas de reproducción asistida y ante un aumento de demanda de tratamientos relacionados con la fertilidad, Colombia se ha posicionado como un destino de turismo médico y reproductivo al poseer, no solamente las instituciones que ofertan los servicios, sino la facilidad en términos legales para el ejercicio de muchas de estas prácticas que en otros países han sido estrictamente reguladas. Entonces, la donación de óvulos cobra una enorme importancia y se vuelve un procedimiento fundamental para llevar a cabo los tratamientos ofertados.
La realidad en Colombia es que, para poder cumplir con la demanda de tratamientos de reproducción asistida, la donación de óvulos se realiza bajo una modalidad altruista con compensación económica. Solo de esta manera se puede garantizar la disponibilidad de óvulos requerida. ¿Si en Colombia está prohibida la comercialización de componentes anatómicos, cómo se manejan estas compensaciones?
De la necesidad material a los criterios de selección eugenésica
Una familiar me comentó que había realizado donación de óvulos y que, a cambio, recibió un determinado monto de dinero que le había sido útil para costear sus gastos durante sus estudios. Frente a las dificultades económicas y sin la posibilidad de acceder a un trabajo estable, decidí también donar óvulos; así podría costear mis gastos como universitaria foránea en Bogotá.
“Donación de Óvulos”, es el nombre que recibe la práctica en la cual, en su mayoría, jóvenes con necesidades económicas se someten a un tratamiento hormonal de maduración de múltiples ovocitos para que posteriormente, bajo sedación, se les realice la extracción de ovocitos por medio de punción ovárica, a cambio de una suma de dinero cercana a 2 SMLVM del 2021.
Los requisitos que establecen las clínicas reproductivas son: tener entre 18 y 30 años, se deben enviar fotografías de cara y cuerpo completo por medio de correo electrónico y luego esperar a ser contactadas y citadas por dicha institución. El requisito de las fotografías está motivado por una selección de donantes pensando en la mayor similitud posible con la mujer que será la receptora de los óvulos; aunque, con frecuencia quienes pagan por la FIV, solicitan que la selección está basada en una serie de rasgos físicos, como si de un catálogo se tratara. Que haya una preferencia de rasgos en la selección de donantes, en un contexto que debería ser altruista, nos habla de una práctica de eugenesia comercial,
Después de la valoración psicológica, se procede un examen ginecológico, el cual se realiza por medio de una ecografía transvaginal, y se determina si la cantidad de ovocitos en los ovarios podría garantizar numerosos intentos de FIV en caso de requerirse. Después de haber aprobado este requisito (cantidad mínima de ovocitos en cada ovario), se realiza el examen de cariotipo para determinar alteraciones cromosómicas; es decir, para verificar si en la estructura genética de la donante existen anomalías asociadas a la aparición de condiciones físicas o cognitivas como el síndrome de Down. Con estos exámenes dentro de los parámetros normales, se procede a la estimulación ovárica.
Durante aproximadamente 10 días se debe realizar la aplicación vía subcutánea de hormona folículo estimulante (FSH), una hormona que estimula la maduración de ovocitos naturalmente y que también se encuentra como medicamento, frecuentemente en presentación de jeringa precargada, con diferentes dosis y con distintos nombres comerciales.
Este tratamiento es muy importante, si no se realiza adecuadamente los ovocitos podrían no estar en óptimas condiciones para la FIV. El equipo médico reitera el cumplimiento de las pautas del tratamiento. Como incentivo, insisten en que los buenos resultados permitirán la repetición de la donación hasta por seis veces (6 ciclos), con la compensación económica correspondiente.
El malabarismo jurídico del auxilio de transporte y los riesgos de salud
Después de finalizar el tratamiento hormonal, se esperan un par de días antes de realizar la extracción de óvulos, días en los que hay dolor, cuesta dormir y emocionalmente hay muchas fluctuaciones, pues la carga hormonal es alta y el vientre está inflamado y pesado. El día del procedimiento se llega en ayunas a la clínica, se firma un consentimiento y un contrato.
En el contrato se explicita que la donación es un acto altruista y no tiene carácter lucrativo; al mismo tiempo, presenta un apartado de compensación, que estipula que la institución realizará una compensación por gastos de desplazamiento y ausencias laborales sin que quepa ningún otro tipo de retribución. No menciona el valor de la compensación. Sin embargo, la compensación económica por donación no es más que un eufemismo de la venta de óvulos, pues el monto recibido dos semanas después de la donación, era por mucho superior a los gastos que podrían acarrear transporte y ausencias laborales.
El contrato menciona los riesgos asociados a la estimulación ovárica y otros inherentes al proceso de sedación y obtención de los óvulos por punción ovárica. Menciona que durante el proceso de donación se mantendrán vigilantes y velarán por el bienestar de la donante. Sin embargo, no se mencionan qué efectos podrían tener a mediano o largo plazo en la salud menstrual e integral y cómo acompañarán estos procesos de salud, teniendo en cuenta que después de una estimulación ovárica con cargas hormonales tan altas, inevitablemente se generan cambios en el ciclo hormonal, menstrual y ovulatorio.
Altruismo o insumo de un mercado multimillonario
Las jóvenes que se someten a la donación de óvulos obtienen una compensación económica que es abismalmente menor a las ganancias que obtiene la clínica reproductiva. Una FIV con óvulo propio tiene un costo de entre 20 millones y 30 millones de pesos, si se realiza la FIV con óvulo donado el precio fácilmente aumenta otros 20 millones de pesos.
Se supone que este costo elevado se justifica por los gastos que acarrea la ovodonación y la sincronización de la receptora; sin embargo, como se mencionó antes, con el óvulo donado, frecuentemente también se accede a un catálogo de rasgos físicos y perfiles con formación académica o talentos particulares. Adicionalmente, de una ovodonación pueden destinarse óvulos a distintas parejas, es decir, por una compensación económica que recibe la donante de 2 SMLVM pueden estar realizando más de una FIV, lo cual multiplica las ganancias de la clínica.
A pesar de que en el contrato también se menciona que el propósito de los óvulos es donarlos a parejas o mujeres con problemas de fertilidad que realmente los requieren, es conocido también que en Colombia se llevan a cabo procesos de gestación subrogada (con y sin óvulo donado), que en muchos casos no están motivados por condiciones de infertilidad y que se realizan mayoritariamente bajo la modalidad comercial transnacional.
La zona gris en la donación de óvulos
La donación de óvulos en Colombia está lejos de ser una práctica altruista, voluntaria y sin ánimo de lucro. No solamente no está mediada por unos requisitos mínimos que garanticen el altruismo, sino que igual que todas las técnicas de reproducción asistida, carece de una regulación que defina las limitaciones de la práctica a nivel nacional y como actividad económica transnacional.
Pone en cuestión los intereses detrás de la donación de óvulos y las condiciones de desigualdad en las que se realiza la donación, pues la motivación de las donantes no es el altruismo, sino la compensación económica que puede suplir necesidades básicas, mientras las personas que acceden a la FIV son aquellas que tienen la capacidad económica para costear los altos costos de estos procedimientos.
Las clínicas reproductivas no tienen obligación de realizar seguimiento a mediano o largo plazo a las donantes, y tampoco deben reportar los procedimientos realizados a ninguna entidad, solo las mismas clínicas tienen registro de los procedimientos realizados. No hay una forma de verificar si una mujer ha realizado donación de óvulos en distintas clínicas y si ha realizado un número de donaciones superiores al recomendado, tampoco se tienen en cuenta las implicaciones éticas y de salud física y psicoemocional que puede acarrear realizar repetidamente la estimulación ovárica.
El Estado y la garantía de derechos
Desmontar el mito del altruismo reproductivo es un imperativo de género y salud pública. Un óvulo no es un tejido o un elemento aislado que puede lograrse en un laboratorio; es el resultado de un proceso fisiológico integral que está comprometido por la soberanía corporal de las mujeres, en su mayoría jóvenes empujadas por la precariedad económica y la vulnerabilidad.
El Estado colombiano no debe permitir que un mercado eugenésico disfrace con eufemismos la compraventa de gametos como si fueran viáticos de transporte. Se trata de la necesidad de legislar para garantizar derechos sexuales y reproductivos, la autonomía y la soberanía corporal y no menos importante, regular un mercado multimillonario que se lucra de la necesidad de las mujeres y que podría estar incurriendo, incluso, en la vulneración de derechos humanos.
*Enfermera de la Universidad Nacional de Colombia y estudiante de la Maestría en Salud Sexual y Reproductiva de la Universidad El Bosque.

