Isaac
La llegada de la Feria del Cómic de Madrid convierte de nuevo a Matadero en uno de los puntos neurálgicos de la viñeta en España. Durante cuatro días, la capital se convierte en un espacio de encuentro entre autores, lectores, editoriales y librerías, con una programación que mezcla actividades profesionales, propuestas familiares y una mirada muy amplia al cómic como lenguaje contemporáneo.
En esta segunda edición, el protagonismo recae en la autora francesa Émilie Tronche, responsable de la serie de animación Samuel, quien será la encargada de abrir oficialmente la feria con una conversación pública. No se trata solo de un acto protocolario: la inauguración marca el tono de una cita que quiere explorar la adolescencia, los procesos creativos y la forma en que las historietas dialogan con otras artes y con la ciudad.
Una inauguración centrada en la adolescencia y la creación
La feria se pone en marcha el jueves a las 18:00 horas en el auditorio de Casa del Lector, donde Émilie Tronche compartirá escenario con el periodista Íñigo Picabea. La charla, que lleva por título El viaje a la adolescencia, gira en torno al universo de Samuel y a cómo se aborda esa etapa vital desde la animación y el cómic, pero también sirve para hablar de los retos narrativos y visuales de contar historias centradas en personajes jóvenes.
Este encuentro inaugural sirve como carta de presentación de una programación que se fija en la creación artística, la experiencia lectora, la ciudad y la industria editorial. Desde ese punto de partida, la feria propone un recorrido que cruza fronteras geográficas y simbólicas, con referencias a tradiciones del cómic tan diversas como la belga o la japonesa, y con la voluntad de poner en diálogo distintos modos de entender la historieta.
En esa conversación, Tronche y Picabea profundizarán en cómo se construyen personajes, cómo se trabaja el tono y de qué manera la animación y el cómic se retroalimentan. La idea es que el público pueda asomarse a los entresijos del proceso creativo, más allá del resultado final que llega a pantallas y páginas.
La elección de Casa del Lector como sede de la inauguración refuerza el enfoque de la feria en torno a la lectura y el vínculo entre libros, cómics y nuevas formas de narrar. El espacio se convierte durante esa tarde en una especie de antesala de todo lo que sucederá después en Plaza Matadero y en Cineteca Madrid.
Con esta apertura, la organización busca que la primera toma de contacto con la feria tenga un tono cercano pero también reflexivo, combinando una conversación accesible para cualquier aficionado con cuestiones que interesan a creadores y profesionales del sector.
Proyección especial y apertura al público
La jornada del jueves no se queda en la charla inaugural. A continuación, la programación se traslada a Cineteca Madrid, donde está prevista la proyección de varios episodios de la serie de animación Samuel. Será la propia Émilie Tronche quien presente la sesión, ofreciendo un contexto adicional sobre el origen del proyecto, sus influencias y la forma en que se ha desarrollado tanto a nivel artístico como de producción.
Esta proyección supone el primer contacto directo entre la autora y el público de la feria, en un entorno que mezcla cine y cómic y que subraya la relación entre ambos medios. Para quienes siguen la serie, es una oportunidad de escuchar de primera mano cómo se concibió el personaje y qué elementos de la adolescencia se han querido destacar en pantalla.
La cita en Cineteca también busca atraer a nuevos espectadores que quizá llegan desde el mundo del cómic impreso y se acercan por curiosidad a la animación. Al mismo tiempo, sirve de escaparate para mostrar cómo las historias seriadas pueden saltar de un formato a otro sin perder su esencia.
Con esta combinación de charla y proyección, el arranque de la feria deja claro que no se limita a los stands de venta y las firmas de autores, sino que pretende articular un programa cultural abierto, donde la pantalla, el papel y la palabra compartan espacio.
La jornada inaugural se configura así como una especie de antesala intensiva que calienta motores de cara a los tres días siguientes, cuando Matadero se llenará de casetas, actividades y público.
Una programación diversa desde el viernes
El viernes se convierte en la primera jornada completa con actividad ininterrumpida, con un programa que combina encuentros profesionales, presentaciones, talleres y espacios de descubrimiento para quienes se acercan por primera vez al cómic. Desde primera hora, distintos rincones de Casa del Lector y de Matadero acogen propuestas para públicos y perfiles muy variados.
Entre las actividades previstas se incluyen encuentros internacionales del sector editorial, pensados para que editores, agentes y autores puedan intercambiar experiencias, explorar posibles colaboraciones y analizar cómo está evolucionando el mercado del cómic en España y en Europa. Estas sesiones permiten tomar el pulso a cuestiones como la circulación de obras traducidas, la presencia del cómic en librerías generalistas o el papel de los festivales en la promoción de autores emergentes, como ocurre en Comic Con Málaga.
En el plano formativo, la feria ofrece una masterclass centrada en el portafolio profesional, dirigida a ilustradores y guionistas que buscan orientar su trabajo hacia el mercado editorial. En estas sesiones se abordan aspectos prácticos, como la selección de páginas, la presentación a editoriales y agencias o la adaptación del estilo a distintos proyectos sin perder la voz propia.
La radio también encuentra su hueco en la programación. El viernes está prevista la emisión en directo del programa Territorio 9 de Radio 3, que se trasladará hasta el recinto para hablar con autores, reseñar novedades y acercar al público general la realidad del cómic actual. Esta mezcla de medios ayuda a que la feria tenga repercusión más allá de quienes la visitan físicamente.
Junto a estas propuestas, se organizan talleres específicos tanto para público infantil como para adultos, donde se trabaja desde la creación de personajes y guiones breves hasta la iniciación al dibujo secuencial. En paralelo, se celebran coloquios que analizan la relación del cómic con otros lenguajes narrativos, como el cine, la literatura o el videojuego, reforzando la idea de que la viñeta dialoga con muchas otras formas de contar historias.
Descuentos, casetas y foco en el cómic europeo
Más allá de las actividades culturales, la feria despliega en Plaza Matadero un importante espacio de casetas, donde librerías y editoriales especializadas y generalistas se reparten a lo largo del recinto. En esta segunda edición, la participación crece de forma notable respecto al año anterior, con un aumento de casetas y un mayor número de sellos presentes.
A lo largo de los cuatro días, los visitantes encontrarán 60 casetas y 85 expositores dedicados al cómic, entre los que se cuentan 13 librerías especializadas, 34 librerías generalistas y 37 editoriales. Esta diversidad garantiza que convivan grandes sellos con proyectos independientes y catálogos muy variados, desde superventas hasta obras minoritarias.
Durante toda la feria, las casetas ofrecen un descuento del 10% en la compra de libros, una medida que busca incentivar la lectura y facilitar que el público pueda llevarse a casa tanto novedades como títulos de fondo. Para muchos asistentes, el paseo por las casetas se convierte en una forma de descubrir autores y obras que no siempre encuentran fácilmente en los puntos de venta habituales.
Uno de los ejes centrales de la programación de este año es el cómic europeo. La feria plantea un recorrido por algunas de las ciudades y tradiciones más representativas del continente, con especial atención a países como Bélgica y a la propia escena madrileña, y a eventos como el Salón del Cómic de Valencia. Este enfoque permite reflexionar sobre cómo se ha ido consolidando el cómic como una parte importante de la cultura visual europea.
Con Madrid como punto de encuentro, la cita se sitúa como un cruce de caminos entre lectores, autores, librerías y editoriales, reforzando su papel en el calendario cultural de la ciudad. El objetivo es consolidarla como una referencia estable, capaz de atraer público local y visitante, y de servir como escaparate del cómic español dentro del contexto europeo.
Organización, nombres propios y actividades especiales
La feria está impulsada por el Ayuntamiento de Madrid y la Asociación de Librerías de Madrid, con la colaboración de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez/Casa del Lector. Esta alianza institucional y profesional permite articular una programación amplia, que combina divulgación, formación, reflexión y venta directa de libros y cómics.
La propuesta cultural cuenta con la comisaría de la escritora y periodista Laura Barrachina, que ha diseñado un programa con especial atención a las distintas tradiciones del cómic europeo. A través de mesas redondas, encuentros con autores y actividades profesionales, se abordan cuestiones como la circulación de obras, la presencia de nuevas voces y la relación entre historieta e identidad cultural.
Entre los invitados que pasarán por la feria figuran autores y autoras como Mariano Saura, Candela Sierra, Ana Jarén, Lola Morales, Meik, Milán Rubio, Aneke, Miguel Can y Greta García. Sus intervenciones se reparten entre firmas, charlas y talleres, ofreciendo al público la posibilidad de conocer de cerca su trabajo y su trayectoria.
El programa incorpora también pódcast en directo, como Campamento Krypton, y emisiones especiales de espacios radiofónicos como Territorio 9 y Menudo Castillo, que trasladan sus micrófonos a Matadero. Estos formatos permiten que la conversación sobre cómic se desarrolle de manera más distendida y llegue a audiencias que quizá no se acercan habitualmente al sector.
Dentro de las actividades temáticas, destacan varias sesiones dedicadas al proceso creativo, al diálogo entre cómic europeo y manga, a la traducción y a los retos que plantea la Inteligencia Artificial en el ámbito de la ilustración y la narrativa gráfica. Son debates que conectan con preocupaciones muy actuales del sector, desde las condiciones de trabajo hasta el impacto de las nuevas tecnologías en la autoría, y con celebraciones como el día del cómic y del tebeo.
Exposición, cosplay y mirada al futuro del cómic
Como complemento a las actividades principales, la feria suma nuevos formatos expositivos. Una de las novedades es la muestra El cómic belga, organizada en colaboración con la Delegación General Valonia-Bruselas en España y producida por el Centre Belge de la Bande Dessinée de Bruselas. La exposición se puede visitar en Casa del Lector más allá de las fechas de la feria, hasta el 9 de abril.
La muestra reúne una veintena de reproducciones de planchas de autores belgas, trazando un recorrido por la evolución de la historieta en Bélgica desde los años cincuenta hasta la actualidad. Entre los nombres presentes figuran creadores como Jijé, Mitacq, Philippe Geluck o Jean-Claude Servais, junto a autores contemporáneos como Olivier Grenson o Mathilde Van Gheluwe, ofreciendo una panorámica amplia de estilos y enfoques.
Además, la programación incluye un concurso de cosplay abierto al público, que invita a los asistentes a acudir caracterizados a Matadero Madrid, fotografiarse en el recinto y compartir sus imágenes en redes sociales. Esta propuesta pretende reforzar el componente lúdico y participativo de la feria, acercándola también a comunidades muy vinculadas al cómic, la animación y el manga.
Con este tipo de iniciativas, la cita madrileña aspira a consolidarse como un espacio donde conviven tradición y nuevas expresiones, capaz de dar cabida tanto a la historieta clásica europea como a las producciones más recientes y a los formatos híbridos que se mueven entre el papel, la pantalla y las redes sociales.
En conjunto, la inauguración a cargo de Émilie Tronche, la presencia destacada de Samuel, la apuesta por el cómic europeo y la mezcla de actividades profesionales, familiares y lúdicas dibujan una feria que quiere ocupar un lugar estable en el panorama cultural madrileño. La combinación de encuentros, proyecciones, descuentos y espacios de descubrimiento convierte a Matadero en un punto de referencia para quienes entienden el cómic como una forma de creación y lectura tan cotidiana como cualquier otra manifestación artística.

