Isaac

Imagen de Manuel Lourenzo

La cultura gallega se despide de Manuel Lourenzo, fallecido en A Coruña a los 82 años, una voz imprescindible de la escena que dejó una huella profunda como dramaturgo, actor, director y maestro de generaciones.

Nacido en Ferreira do Valadouro (Lugo), fue titulado en Interpretación por el Institut del Teatre de Barcelona y se convirtió en motor del teatro en Galicia, con una trayectoria que combinó creación, docencia y dinamización cultural.

Reacciones y pésames

Homenajes a Manuel Lourenzo

Desde las instituciones hasta el sector cultural, las muestras de afecto han sido unánimes: la Academia Galega do Audiovisual expresó su condolencia destacando a Lourenzo como pilar de la cultura contemporánea.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, subrayó que Galicia pierde un referente inolvidable, mientras que la Diputación de Lugo envió su apoyo a familiares y allegados.

También se sumaron voces del ámbito municipal como Goretti Sanmartín, alcaldesa de Santiago de Compostela, y responsables culturales en A Coruña, que recordaron su labor formativa y de impulso a nuevas generaciones.

Formaciones políticas y entidades profesionales, como el BNG y la Asociación de Actores e Actrices de Galicia, lo definieron como figura central de las artes escénicas por su trabajo como autor, director e intérprete.

Vida, formación e impulso al teatro gallego

Trayectoria de Manuel Lourenzo

Su formación en el Institut del Teatre de Barcelona y sus primeros años dedicados a la enseñanza fueron claves para su posterior volcamiento en el escenario y la creación de proyectos fundamentales para el ecosistema teatral gallego.

Su primer texto data de 1960, O Moucho, y en 1965 dirigió su primer espectáculo, O cabalo do cabaleiro, de Carlos Muñiz, iniciando un itinerario artístico que fue creciendo sin parar. Puedes ampliar sobre la historia del teatro gallego en el teatro Villamarta de Jerez.

Participó en la creación del grupo O Facho (1965) y fundó el independiente Teatro Circo (finales de los sesenta), pionero en una época de ebullición cultural y apertura de nuevas vías escénicas.

En 1978 impulsó la Escola Dramática Galega, de la cual fue responsable del Departamento de Dramáticas, y en 1980 creó la Compañía Teatral Luis Seoane, fortaleciendo el sector profesional en Galicia.

Manuel Lourenzo en su etapa de creación

Décadas después, junto a otros creadores, dio vida a CasaHamlet, un espacio dedicado a la formación y creación que formó a numerosos intérpretes y directores, consolidando su papel como formador y referente.

Obras, traducciones y presencia en pantalla

Obra de Manuel Lourenzo

Su firma aparece en títulos que marcaron época, como Veladas indecentes —que le valió el Premio Nacional de Literatura Dramática—, O circo de medianoite, Flores de Dunsinane o Suite Artabria. También escribió piezas como Romería ás Covas do Demo y Electra.

Su dramaturgia se caracteriza por un lenguaje poético, profundidad psicológica y mirada crítica, poniendo especial atención a la memoria, los mitos y las tensiones actuales. Si quieres conocer más sobre los premios y reconocimientos en la literatura gallega, visita Premios literarios 2022.

Como traductor, acercó al gallego autores como Brecht, Chéjov, Strindberg, Goethe, Eurípides o Sófocles, enriqueciendo así el repertorio teatral y facilitando el acceso a clásicos universales.

En la pantalla, participó en filmes como Urxa y Entre bateas. En televisión, dejó personajes memorables como Melgacho en Mareas Vivas y Vicente Otero «Terito» en Fariña.

Premios, reconocimientos y legado

Reconocimientos a Manuel Lourenzo

Entre sus galardones destacan el Premio Nacional de Literatura Dramática por Veladas indecentes y diversos reconocimientos en Galicia, como el Premio da Cultura Galega —que incluye distinciones en Artes Escénicas y Letras— y dos premios Álvaro Cunqueiro. Puedes profundizar en la historia del teatro en Galicia en el modernismo como motor cultural en España.

Fue distinguido por la Academia Galega do Audiovisual con un premio de honra y recibió la Insignia de Ouro de la USC, validando una trayectoria que fusionó creación, pedagogía y compromiso con la lengua.

Su despedida se realiza en el tanatorio Servisa y la incineración será en la privacidad familiar, en línea con su carácter discreto y sereno.

Su obra, extensa y defendida en escenarios y aulas, junto con una red de discípulos y colegas que lo recuerdan como artesano de la escena, constituye un legado fundamental para entender el vigor del teatro gallego actual.


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