Isaac
La Feria del Libro Aragonés de Monzón vuelve a convertir la ciudad en uno de los puntos clave del mapa literario de Aragón durante el puente de diciembre. La cita, que alcanza ya su XXXI edición, mantiene su carácter de encuentro de referencia para editoriales, autores y lectores que se mueven en el ámbito aragonés, junto a otras ferias como la Feria del Libro de Toledo.
El evento se celebra del 6 al 8 de diciembre en el ya habitual Pabellón Joaquín Saludas, con horario de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:30 horas. La feria conserva su rasgo distintivo: solo se presentan libros y catálogos vinculados a creadores y proyectos editoriales aragoneses, lo que la sitúa como una de las ferias más singulares del panorama estatal.
Una feria consolidada para el libro aragonés

Con el paso de las décadas, la cita de Monzón se ha afianzado como uno de los principales escaparates del libro en Aragón, al igual que otras ferias como la Feria del Libro de Murcia. La tradición de reunir a las editoriales del territorio y a numerosos autores y autoeditores ha convertido este encuentro en una parada casi obligada para profesionales del sector y para el público lector que busca novedades de proximidad.
A lo largo del fin de semana, la programación incluye presentaciones de novedades, diálogos entre escritores, sesiones de firmas y diferentes actividades ligadas al libro y a la lectura, con programaciones como la de Sevilla que muestran modelos variados de actividades. El ambiente que se genera en el pabellón, con estands editoriales, autores conversando con sus lectores y un flujo continuo de visitantes, refuerza el papel de la feria como punto de encuentro anual del ecosistema editorial aragonés.
La condición de feria especializada en producción aragonesa hace que muchas editoriales utilicen esta cita como espacio estratégico para mostrar su fondo y dar visibilidad a sus proyectos. A su vez, los lectores encuentran en un mismo recinto propuestas que abarcan desde narrativa y poesía hasta ensayo, cómic o trabajos de investigación local.
Al celebrarse en pleno puente de diciembre, la organización ha logrado consolidar un modelo en el que la actividad cultural se combina con el ocio familiar y el turismo de proximidad. Muchas personas aprovechan estos días festivos para acercarse a Monzón, pasar el día en la feria y regresar a casa con una buena lista de lecturas para el invierno.
Premios FLA y protagonismo de los reconocimientos
Uno de los momentos destacados de la feria es la entrega de los Premios FLA, que cada año señalan a figuras y colectivos relevantes del mundo del libro en Aragón. En esta edición, el reconocimiento individual recae en el periodista Manuel Campo Vidal, cuya trayectoria profesional y vínculo con la comunicación y la cultura se subrayan desde la organización.
En la categoría colectiva, el galardón se concede a la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, entidad que mantiene desde hace años un trabajo continuado de difusión de la lectura, organización de actos culturales y apoyo a la vida literaria aragonesa. Este premio pretende visibilizar la importancia del tejido asociativo en la dinamización del sector.
Junto a estos reconocimientos, la feria reserva un espacio especial para el homenaje a los editores Joaquín Campo y Marina Heredia, recientemente fallecidos. Campo, al frente de Taula Editorial, y Heredia, impulsora de Los libros del Gato Negro, han sido figuras significativas en la escena editorial aragonesa contemporánea.
Con este recuerdo público, la Feria del Libro Aragonés quiere poner en valor la labor silenciosa pero esencial de la edición independiente, subrayando la aportación de quienes han ayudado a construir un catálogo robusto y diverso de autores aragoneses. El gesto tiene un componente emotivo para colegas de profesión, escritores y lectores que han seguido su trabajo durante años.
El Tren de la Cultura: cómo llegar desde Zaragoza
Para facilitar la asistencia de público procedente de la capital aragonesa, RENFE y el Ayuntamiento de Monzón vuelven a activar el conocido Tren de la Cultura. Este servicio especial se ofrece el domingo 7 de diciembre, con un recorrido de ida y vuelta entre Zaragoza y Monzón pensado para disfrutar de toda la jornada en la feria sin preocuparse por el coche.
El convoy parte de la estación de Zaragoza Delicias a las 8:57 horas y realiza parada en Zaragoza Goya a las 9:02 horas, con llegada prevista a Monzón a las 10:35 horas. El regreso se efectúa el mismo domingo desde Monzón a las 18:35 horas, lo que permite aprovechar tanto la franja de mañana como la de tarde en el recinto ferial.
El billete tiene un precio de 11 euros ida y vuelta y se han puesto a disposición 125 plazas, muy demandadas en anteriores ediciones por quienes quieren acercarse a la feria de forma cómoda y sin necesidad de vehículo propio. Esta combinación horaria encaja bien con la programación, de manera que los asistentes pueden llegar a la apertura de puertas y permanecer hasta casi el cierre de la tarde.
La compra de billetes puede realizarse a través de la página web municipal, www.monzon.es, y la organización insiste en la importancia de la reserva anticipada, ya que el número de asientos es limitado. De este modo, el Tren de la Cultura se consolida como opción práctica para familias, grupos de amigos y lectores habituales que prefieren un viaje organizado de principio a fin.
Más allá del mero desplazamiento, este servicio ferroviario temático se ha convertido en uno de los símbolos de la feria. Para muchos asistentes, el viaje forma ya parte de la experiencia: una manera distinta de comenzar la jornada literaria, compartiendo vagón con otros lectores y visitantes que acuden al mismo destino.
Una propuesta cultural con apoyo institucional
La puesta en marcha del Tren de la Cultura se enmarca en la colaboración estable entre Renfe y el Ayuntamiento de Monzón, que refuerzan así su apuesta por la movilidad sostenible asociada a grandes eventos culturales. El objetivo es ofrecer alternativas accesibles para que nadie deje de participar por cuestiones de transporte.
Las instituciones implicadas destacan que la feria contribuye a dinamizar el tejido cultural y económico del territorio, tanto por el movimiento de visitantes como por la proyección de la ciudad como sede de un encuentro literario consolidado. El apoyo logístico y organizativo se considera clave para que el evento mantenga su nivel de asistencia y su capacidad de atracción.
Para la población local, la celebración de la Feria del Libro Aragonés supone también un impulso a la vida cultural de Monzón, que durante tres días ve cómo el Pabellón Joaquín Saludas se transforma en un espacio dedicado por completo a los libros, a la conversación pausada y al intercambio de ideas.
Esta colaboración entre administraciones y empresas públicas encaja con iniciativas similares en otras ciudades europeas, donde la cultura se vincula al transporte público como elemento facilitador, y también con experiencias en España como la Feria del Libro de Huelva. En el caso de Monzón, el Tren de la Cultura se ha ido consolidando año tras año hasta convertirse en un complemento casi inseparable de la feria.
Plan perfecto para el puente de diciembre
La combinación de feria y desplazamiento organizado encaja de lleno en la agenda del puente de diciembre, un periodo en el que muchas personas buscan planes culturales próximos y asumibles. La posibilidad de viajar por la mañana, pasar el día en la feria y regresar a última hora de la tarde configura una propuesta redonda para quienes quieren dedicar un festivo a los libros.
Durante la jornada, los asistentes pueden recorrer los estands, conversar con autores, asistir a presentaciones y reservar tiempo para las firmas de ejemplares. La flexibilidad de horarios permite adaptar la visita a distintos ritmos: quienes prefieren un paseo tranquilo por la mañana y quienes se inclinan por aprovechar las actividades de la tarde.
El ambiente que se crea en el Pabellón Joaquín Saludas favorece que tanto lectores habituales como personas menos acostumbradas al hábito lector se acerquen a las propuestas. La feria busca, precisamente, abrir puertas a nuevos públicos y fomentar el contacto directo con los libros, ya sea a través de novedades editoriales, clásicos reeditados o proyectos menos conocidos.
Para muchas familias, la cita se ha convertido en una costumbre del puente, una especie de ritual en el que elegir lecturas para el invierno o incluso adelantar compras de cara a las fiestas navideñas. Así, la Feria del Libro Aragonés de Monzón se integra de manera natural en el calendario de ocio y cultura de buena parte de la población aragonesa.
Con una programación que combina reconocimientos, actividades literarias y facilidades de acceso como el Tren de la Cultura, la Feria del Libro Aragonés de Monzón se mantiene como un referente estable para el libro en Aragón, capaz de reunir en pocos días a autores, editoriales y lectores en torno a un mismo objetivo: seguir dando vida al ecosistema literario del territorio.

