Isaac

Aniversario Seis poemas galegos

El 90 aniversario de la impresión de «Seis poemas galegos«, la única obra que Federico García Lorca publicó en una lengua distinta al castellano, se ha convertido en el eje de un emotivo homenaje en Santiago de Compostela. La ciudad ha querido subrayar no solo la relevancia literaria del poemario, sino también su peso simbólico en la historia cultural y lingüística de Galicia.

En un acto promovido por el Ayuntamiento de Santiago y Alvarellos Editora, instituciones, mundo editorial y ciudadanía se reunieron para recordar la fecha en la que, según el colofón de la edición original, se dio por concluida la impresión del volumen: el 27 de diciembre de 1935. La conmemoración ha servido para rescatar el contexto en el que nació el libro y la colaboración entre Lorca y el editor gallego Ánxel Casal.

Un homenaje en el corazón histórico de Santiago

El acto central tuvo lugar en la rúa do Vilar, número 15, en pleno casco histórico de Santiago de Compostela, el mismo punto en el que se imprimió por primera vez «Seis poemas galegos». El espacio fue en su día sede de la Editorial Nós, fundada por Ánxel Casal, y reabrió de forma excepcional para albergar esta celebración, devolviendo durante unas horas al lugar su antigua función de foco cultural.

Según explicó Alvarellos Editora, la actual propietaria del local, sobrina de quien lo alquiló a Casal en 1933, cedió el inmueble de manera generosa para este aniversario, lo que permitió recrear de algún modo el ambiente en el que se gestó la primera impresión del libro. Para muchas de las personas asistentes, entrar en ese espacio supuso una especie de viaje en el tiempo a los años treinta gallegos.

La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, participó en el acto junto al editor Henrique Alvarellos, responsable de una reedición de «Seis poemas galegos» publicada en 2018. Ambos intervinieron para poner en valor la significación literaria, histórica y política del poemario dentro de la trayectoria de Lorca y del proyecto cultural gallego de la época.

La conmemoración contó también con acompañamiento musical a cargo de Uxía Senlle y Pablo Novoa, que aportaron una dimensión más íntima a la cita. Las piezas escogidas contribuyeron a subrayar el vínculo afectivo entre la obra de Lorca y la sensibilidad gallega, reforzando la idea de diálogo entre culturas que atraviesa todo el proyecto de «Seis poemas galegos».

Lorca, Casal y la revitalización de la lengua gallega

En sus palabras, Sanmartín reivindicó el trabajo conjunto de Federico García Lorca y Ánxel Casal como una pieza clave en la revitalización de la lengua gallega durante los años previos a la Guerra Civil. Según la regidora, ambos formaban parte de un sector vanguardista de la sociedad, la generación del 27 que apostaba por dar más visibilidad a las lenguas propias del Estado y por ensanchar el espacio cultural más allá del castellano.

La alcaldesa recordó que Lorca viajó en cuatro ocasiones a Galicia, siendo la primera de ellas en 1916, cuando apenas tenía 18 años y todavía se dedicaba principalmente al piano. Aquella primera estancia, y las que vinieron después, le dejaron una profunda huella emocional y creativa, hasta el punto de que terminó escribiendo un libro completo en gallego, algo excepcional en su producción.

El poemario, según subrayó Sanmartín, refleja con claridad la influencia de Rosalía de Castro, figura esencial de la literatura gallega. La presencia de ecos rosalianos en la obra de Lorca se interpreta como muestra del respeto con el que el granadino se acercó a una tradición literaria ajena, que asumió desde el conocimiento y la admiración.

El hecho de que «Seis poemas galegos» constituya el único libro de Lorca escrito en una lengua distinta al castellano lo convierte en una pieza singular dentro de su legado. Para la alcaldesa, este gesto testimonia una clara apuesta por la permeabilidad entre idiomas y por la diversidad cultural dentro de España, en un momento histórico en el que estas cuestiones adquirían un fuerte contenido político y simbólico.

Un ejemplo de inmersión cultural y compromiso social

Durante el acto, Sanmartín definió el libro como un ejemplo especialmente valioso de «inmersión cultural». A su juicio, la obra demuestra la capacidad de un creador para adentrarse en una cultura inicialmente ajena y hacerla suya mediante la escritura, siempre desde el respeto, el estudio y el afecto por la lengua y la gente que la habla.

La alcaldesa quiso extender ese reconocimiento también a la figura de Ánxel Casal como editor, recordando que su objetivo era que cada vez hubiera más libros en gallego y mayor prestigio para el idioma. En ese contexto, cada nueva publicación se vivía como una pequeña conquista compartida, casi como una fiesta colectiva en favor de la lengua.

Sanmartín estableció además un paralelismo entre la actitud de Lorca y la de las Irmandades da Fala, especialmente en la defensa del teatro como género de transformación social. Recordó que el poeta y dramaturgo llevó a Santiago su compañía universitaria La Barraca en 1932, con una representación en la Praza da Quintana, donde acercó el teatro clásico a sectores populares que normalmente no tenían acceso a esas obras.

En palabras de la regidora, aquella experiencia escénica ejemplifica la convicción de Lorca de que la cultura debía llegar a todas las capas sociales como herramienta de progreso. Esa visión entronca con muchas ideas del galleguismo de la época, que veía en la educación, el libro y el teatro instrumentos fundamentales para modernizar el país.

Memoria, represión y legado en la ciudad

El recuerdo del 90 aniversario de «Seis poemas galegos» también dejó espacio para la memoria histórica y la reflexión sobre la represión. Sanmartín mencionó la muerte violenta tanto de Federico García Lorca como de Ánxel Casal tras el golpe de Estado de 1936, subrayando el impacto duradero que estos asesinatos tuvieron en la sociedad gallega y española.

La alcaldesa enmarcó estas muertes dentro de la represión derivada del levantamiento militar de 1936, que dejó una huella profunda durante la Guerra Civil y la posterior dictadura. A su juicio, recordar el poemario implica también reconocer a quienes arriesgaron y perdieron la vida por defender proyectos culturales y políticos abiertos, plurales y democráticos.

En la propia ciudad de Santiago, una estatua de Lorca en el paseo de la Alameda evoca la estrecha relación del poeta con Galicia. Junto a ese monumento, se celebra cada año un homenaje en su memoria, que se suma ahora a esta conmemoración específica del libro en gallego, reforzando la presencia de su figura en el imaginario colectivo compostelano.

Esta combinación de acto institucional, memoria literaria y recuerdo de la represión situó el aniversario más allá de una simple efeméride editorial. Para muchos asistentes, la cita sirvió también para repensar el papel que la literatura y la edición tuvieron —y siguen teniendo— en la construcción de una sociedad más abierta y respetuosa con sus diversas lenguas.

El 90 aniversario de «Seis poemas galegos» se ha convertido así, en Santiago de Compostela, en una ocasión para redescubrir la alianza entre Lorca y Galicia, poner en valor el trabajo de Ánxel Casal y de la Editorial Nós, y recordar cómo un libro en gallego nacido de la mano de un poeta andaluz puede simbolizar, todavía hoy, la fuerza de los intercambios culturales y la vigencia de la diversidad lingüística en España.


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