Isaac
Mariano Llinás ha presentado en la Mostra de Venecia «Biografía de Jorge Luis Borges», una película de 330 minutos —cinco horas y media— dividida en tres episodios. El proyecto no se limita a repasar fechas y títulos: convierte la figura del escritor argentino en el centro de una investigación que avanza a través de documentos, lugares y conjeturas.
El arranque es un encargo de archivo. Llinás debe filmar y catalogar manuscritos, cartas, postales y fotografías vinculados a Borges, y ese material acaba desbordando el plan inicial. Junto al investigador Ernesto Montequín, el director sigue pistas, revisa caligrafías y encadena viajes que convierten la biografía en una pesquisa.
La biografía de Borges que Llinás construye como pesquisa

La película adopta por momentos la forma de una investigación detectivesca, con Llinás y Montequín comparados con Watson y Sherlock Holmes. La referencia sirve para ordenar un relato que no oculta su condición de búsqueda abierta: los papeles conducen a ciudades, las ciudades a hipótesis y las hipótesis a nuevas preguntas.
Llinás no se esconde detrás de una voz neutra. Su presencia en pantalla y en la narración forma parte del método, igual que las dudas, los errores y el humor que aparecen durante el proceso. Esa primera persona deja claro que toda biografía también habla de quien la construye.
¿Qué tres episodios componen la película sobre Borges?
El primer episodio se centra en la formación literaria de Borges, sus lecturas, los cambios de estilo y los hitos que marcaron su obra hasta mediados de los años cuarenta. El segundo entra en sus relaciones afectivas y en los conflictos personales y profesionales que atravesaron su vida.
El tercero aborda al Borges anciano y público, con sus intervenciones políticas y sus declaraciones más controvertidas. La película no aparta su antiperonismo, sus posiciones sobre la democracia ni su respaldo a dictaduras latinoamericanas, incluidos Videla y Pinochet, sino que los sitúa en el relato.
El Borges íntimo y el Borges incómodo
Frente a la imagen del escritor encerrado en una biblioteca, el film muestra a un Borges que participó del debate público y tomó posiciones que todavía generan rechazo. Esa dimensión convive con el hombre solitario, marcado por la dependencia familiar y por vínculos afectivos que no siempre prosperaron.
El montaje combina voces, fotografías, mapas y recorridos por ciudades y casas vinculadas al autor. También aparecen Hugo Santiago y Edgardo Cozarinsky, cineastas y escritores cercanos a su universo, para mostrar cómo la obra de Borges siguió circulando a través de quienes la leyeron y la adaptaron.
¿Qué debe saber el espectador antes de ver la película de Borges?
La propuesta exige aceptar una regla: para acercarse a Borges, primero hay que perderse en el archivo, los viajes y las digresiones. No es una biografía convencional ni una sucesión ordenada de fechas, libros y premios; su duración y su estructura están pensadas para que el espectador recorra el material sin atajos.
- Duración: 330 minutos, equivalentes a cinco horas y media.
- Estructura: tres episodios con recorridos distintos por la vida y la obra de Borges.
- Método: archivo, documentos, viajes, humor y digresiones, con Llinás como narrador presente.
- Polémicas: el film no elude el apoyo de Borges a dictaduras latinoamericanas ni sus declaraciones más incómodas.
La película se apoya en una idea que atraviesa todo el proyecto: ninguna biografía clausura una vida. Cada documento modifica el sentido del anterior y Borges cambia según quien lo recuerda, lo lee o lo filma. Llinás no ofrece una explicación definitiva, sino un sistema de pistas y reflejos que deja al espectador con una imagen más compleja del escritor.

