Isaac
La Casa de la Provincia, en el corazón de Sevilla, se ha vestido de gala para acoger la entrega de galardones de la decimonovena edición de un certamen que ya es todo un referente. El ambiente respiraba creatividad por los cuatro costados, reuniendo a jóvenes que, a pesar de su corta edad, demuestran que la literatura tiene el futuro asegurado en las aulas andaluzas. Este encuentro no solo sirve para dar una palmadita en la espalda a los ganadores, sino que pone en valor el esfuerzo de los centros educativos por fomentar la escritura creativa entre el alumnado de Secundaria y Bachillerato.
La gran protagonista de la jornada ha sido Adriana Sevillano Rincón, una joven de 17 años que estudia en el I.E.S. Fuente Nueva, en Morón de la Frontera. Su relato, titulado ‘Un lugar donde volver’, ha conseguido conquistar al jurado mediante una historia que entrelaza la vejez y la infancia en un parque público. Lo que empieza como un simple encuentro diario acaba convirtiéndose en un torrente de recuerdos y emociones que demuestran una madurez narrativa fuera de lo común para alguien que todavía está terminando sus estudios obligatorios.
Trayectoria y reconocimiento al talento emergente
No es la primera vez que Adriana se pone frente a una hoja en blanco con éxito, ya que la joven escritora ya ha hecho sus pinitos en el mundo digital. Con una novela publicada en la conocida plataforma Wattpad bajo el título ‘Nada es lo que parece’, la ganadora ha confesado que este tipo de reconocimientos oficiales suponen un empujón anímico brutal para seguir adelante con sus proyectos. De hecho, ya tiene entre manos un nuevo manuscrito que espera rematar pronto, lo que deja claro que lo suyo no es un amor de verano por las letras, sino una vocación en toda regla.
Por otro lado, el nivel de este año ha estado tan reñido que el jurado lo ha tenido bastante difícil para decidir. El accésit ha ido a parar a manos de Lucía Martín Pérez, alumna del I.E.S. Alborán de Almería, gracias a su obra ‘Doscientas rosas blancas’. Es gratificante ver cómo jóvenes de diferentes provincias andaluzas se desplazan hasta Sevilla para compartir su pasión, demostrando que el talento no entiende de distancias geográficas y que la cantera de escritores está repartida por todo el territorio.
Un certamen consolidado y con la vista en el futuro
El jurado, presidido por la doctora en Humanidades Blanca Merck Navarro, ha contado con un equipo de profesionales que han tenido que analizar propuestas llegadas de centros públicos, concertados y privados. Junto a la ganadora y el accésit, nombres como los de José Luis Andrey Luque, Gloria Fernández Fernández y Carla Moreno Martín han resonado con fuerza como finalistas de esta edición tan especial. Cada uno de ellos, con sus relatos respectivos, ha aportado una visión fresca y actual de la narrativa breve, tocando temas que van desde el suspense hasta la cruda realidad cotidiana.
Para no perder el ritmo, la Fundación de Cultura Andaluza ha aprovechado el evento para lanzar las bases de la que será la vigésima edición. Los estudiantes que quieran seguir los pasos de Adriana tienen ya el horizonte puesto en la primavera de 2027, fecha en la que se conocerá el próximo fallo. Este certamen se ha convertido en una plataforma de lanzamiento indispensable para quienes sueñan con ver sus nombres en las portadas de los libros, manteniendo viva la llama de la cultura en un formato tan exigente como es el relato corto.
La jornada ha servido para confirmar que el compromiso de las instituciones con el fomento de la lectura y la escritura sigue dando sus frutos año tras año. Con el respaldo de la Diputación de Sevilla, estos premios no solo honran la memoria de la escritora que les da nombre, sino que tejen una red de apoyo fundamental para que los adolescentes se atrevan a expresar su mundo interior. Sin duda, la literatura juvenil en España goza de una salud envidiable y eventos como este son la prueba de que hay historias que merecen ser contadas y, sobre todo, premiadas.

