by DonJuancho | Nov 12, 2025 | Cultural |
Presidencia
Dos días antes de su fallecimiento
El pasado jueves 25 de septiembre, a las 18, se realizó en la Academia Argentina de Letras un Homenaje a la académica honoraria Emilia Puceiro de Zuleta Álvarez, en celebración de su cumpleaños número cien del pasado 24 de junio. La profesora e investigadora en Literatura falleció el sábado siguiente, 27 de septiembre.
El acto fue en el salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires) y contó con las palabras de apertura del presidente de la Academia, Rafael Felipe Oteriño; las del académico de número Antonio Requeni y las del académico correspondiente con residencia en Mendoza Jaime Correas, que leyó su discurso titulado «Emilia de Zuleta, la pasión de enseñar y de vivir».
Nos acompañaron en el acto los cinco hijos de Emilia de Zuleta: Enrique, Ignacio y su esposa Trinidad Vergara, Graciana y su esposo Diego Andrés Grau, Ángela y su esposo Gustavo Locatti, y Javier y su esposa Ana Chiodo Llauró y varios nietos.
También estuvieron presentes Paola Delbosco, presidenta de la Academia Nacional de Educación; José María La Greca, secretario de la Academia Nacional de Educación; María Sáenz Quesada, Carlos Egües y Adriana Micale, de la Academia Nacional de la Historia; Betty Granata de Egües, de la Universidad Nacional de Cuyo; María Teresa Pochat, catedrática de literatura española e hispanista; Marcelo Topuzian, titular de la Cátedra de Literatura Española Moderna y Contemporánea de la UBA, uno de los vicepresidentes de la Asociación Argentina de Hispanistas; Mariela Sánchez, titular de Literatura Española Moderna y Contemporánea en la UNLP y vocal de la Asociación Argentina de Hispanistas; Beatriz Colombi, catedrática de Literatura Latinoamericana de la UBA; Danilo Albero, escritor y librero; Patricia Piccolini, editora y docente de la UBA; Ricardo Gerardi; la especialista en educación Guillermina Tiramonti, presidente del Club Político Argentino; Alicia Cuñarro y Sergio Negri, del CPA; Alfredo Vitolo, catedrático de Derecho Constitucional de la UBA; Ricardo Braginski, especialista en Educación del diario Clarín; Roberto Azzareto, historiador; Roberto Elissalde, historiador y miembro del Instituto Nacional Sanmartiniano; Alicia Deantonis, Adriana Ueltschi, Guillermo Ariza, politólogo, Cristina Galli y Cristina Lucero.
Participaron del acto uno de los hijos de Emilia de Zuleta, el presidente de la Academia, Rafael Felipe Oteriño, el académico de número Antonio Requeni y el académico en Mendoza, Jaime Correas.
Crédito foto: Hernán Zenteno – La Nacion.
Emilia de Zuleta fue elegida académica de número por los miembros de la Academia Argentina de Letras el 13 de septiembre de 2001. Ocupó el sillón «Calixto Oyuela» —en el que anteriormente habían estado Atilio Chiáppori, Rodolfo Ragucci y Raúl Castagnino— hasta el 24 de octubre de 2019, cuando pasó a ser miembro honoraria.
El acto de recepción pública como académica de número se realizó el 27 de junio de 2002. Aquí, en el Boletín de la AAL N.º 263-264, los discursos de aquel acto, en el que los académicos Pedro Luis Barcia y Alicia Jurado hablaron sobre la homenajeada, y en el que Emilia de Zuleta expuso sobre «Alfonso Reyes y la función de la crítica».
Emilia de Zuleta es autora de diversos artículos publicados en distintos números del Boletín de la Academia Argentina de Letras.
Emilia de Zuleta
El acto de Homenaje a Emilia de Zuleta
Durante el acto, el presidente de la AAL, Rafael Felipe Oteriño, quiso recordar «los lazos» que Emilia «tendió hacia las generaciones más jóvenes», de las que él «alguna vez» fue parte, bromeó. Y subrayó «las dos caras de su personalidad: erudita y a la vez animosa, a favor de la vida», así como «la llama sagrada» que Emilia les legó: «El amor por la literatura y el amor hacia esta academia», que aún no alcanza la edad de la homenajeada, seis años mayor que toda la historia de la institución.
Oteriño se despidió con una apostilla tierna, un recuerdo de cuando la visitaba en Mar del Plata, en los 70: «Desde aquellos lejanos años marplatenses, previo al dictado de cada clase, nunca dejé de cumplir su consejo de consumir un bocadito de chocolate para llegar a los alumnos con la energía y el entusiasmo que ellos siempre merecen».
Crédito foto: Hernán Zenteno - La Nacion
El académico Antonio Requeni llevó ante la audiencia a una Emilia «reivindicadora de las modernas letras españolas». «Para ella Pérez Galdós no era el Balzac español, sino Balzac el Pérez Galdós francés», afirmó, despertando risas ante los presentes.
A su turno, Jaime Correas, académico correspondiente con sede en Mendoza, leyó el texto «Emilia de Zuleta, la pasión de enseñar y de vivir» y aportó su mirada como alumno de la reconocida educadora.
Es en Mendoza donde una adolescente Emilia Puceiro —faltaba mucho aún para que se casara con el historiador Enrique Zuleta Álvarez y tuviera a sus cinco hijos— comenzó a estudiar literatura. Tenía diecisiete años y la cita era en una novísima universidad, de tan sólo cuatro años de existencia, adonde conoció a Cortázar, por entonces escritor en ciernes y joven profesor que despertó su entusiasmo.
Jaime Correas recordó que «a fines de 1936 la familia Puceiro se afincó en Mendoza, donde Emilia siguió sus estudios. En 1943 ingresó a la UNCuyo, creada cuatro años antes, y allí fue alumna del célebre filólogo catalán Joan Corominas, exiliado por la Guerra Civil española; del profesor entrerriano Alfonso Sola González, uno de los poetas sobresalientes de la Generación del 40 y, sobre todo, de Julio Cortázar».
Correas contó que la académica le había dicho del autor de Final del juego: «Fuimos sus amigos y de su boca escuchamos los primeros cuentos de su libro inicial, Bestiario. Por entonces era un muchacho alto y delgado, lampiño y de grandes ojos verdes azulados. Guardamos durante años las traducciones propias con que completaba sus clases sobre poesía francesa, desde Baudelaire al surrealismo, sobre los románticos ingleses, Byron, Shelley y Keats».
«Emilia desde niña fue una lectora feroz, incansable y sutil» que supo manifestarse en dos modos, señaló Correas: «el crítico, el profesional al que ella re-humaniza contra las corrientes de moda» y «el personal, el íntimo, que se animaba a llevar a la cátedra y nos recomendaba en clase: “cuando un libro no les interese, ¡déjenlo!”».
Fuente: La Nación y Los Andes.
Crédito foto: Hernán Zenteno - La Nacion
Crédito foto: Hernán Zenteno - La Nacion
El acto de Homenaje a Emilia de Zuleta en los medios
Dolores Pruneda, en La Nación: «Homenaje a Emilia de Zuleta, académica erudita y apasionada»
La Nación — La Academia Argentina de Letras (AAL) homenajeó a Emilia Puceiro de Zuleta Álvarez, miembro honoraria de esa institución, eminente educadora y amiga de Julio Cortázar que hace pocos meses cumplió 100 años. Un homenaje que revaloriza la profusa y sensible labor ensayística con que tendió puentes entre la tradición literaria española y argentina; su profundo compromiso docente y su gran aporte a la cultura hispanoamericana […].
Miguel Títiro, en Los Andes: «La Academia de Letras despidió a la catedrática Emilia Puceiro»
Los Andes — La Academia Argentina de Letras, que preside el poeta Rafael Felipe Oteriño, realizó una ceremonia para despedir a la profesora e investigadora en literatura e integrante honoraria de la institución, Emilia Puceiro Zuleta, fallecida a los 100 años, el sábado 27 de septiembre.
El deceso de la profesora de literatura ocurrió el sábado 27 de septiembre, dos días después del homenaje que la Academia le hiciera en celebración de su cumpleaños número 100, que se había producido el 24 de junio pasado. En la reunión hablaron el presidente de la Academia Oteriño; el académico de número Antonio Requeni, y el académico correspondiente con residencia en Mendoza Jaime Correas, que leyó su discurso titulado «Emilia de Zuleta, la pasión de enseñar y de vivir».
[…] El encuentro de recepción pública como académica de número se realizó el 27 de junio de 2002. En el boletín informativo de la AAL número 263-264, figuran los discursos de aquel acto, en el que Pedro Luis Barcia y Alicia Jurado se refirieron a la homenajeada, mientras que la profesora que vivió y enseñó en Mendoza se refirió a «Alfonso Reyes y la función de la crítica» […].
Crédito foto: Hernán Zenteno - La Nacion
Artículo de diario Uno, de Mendoza
Artículo de Los Andes, de Mendoza
Artículo de Mendoza Post
Artículo de Memo
VIDEO: Jaime Correas en Radio Nihuil: «Emilia Zuleta fue alguien que desde Mendoza se proyectó al mundo»
Emilia de Zuleta, según Jaime Correas: «Elogio de la maestra»
La Nación — Cuando era niño, mi abuela siempre nombraba a una señora con quien compartía la complicidad de los libros. Yo la veía cada tanto. Cuando murió mi madre, me escribió una carta. Luego de aclararme que nada tenía que ver con el rito del pésame, me relataba los orígenes de nuestra relación, anterior a mi nacimiento: «Desde los tiempos en que iba a charlar con tu abuela Angèle, mi amiga entrañable y compañera de lecturas. O ella venía a nuestra casa de Rufino Ortega, a mi escritorio».
Pasó el tiempo y fui su alumno de Literatura Española Moderna y Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. No sólo fue mi profesora, la mejor, sino una compañía e impulso constante para muchísimos trabajos literarios y de investigación. Ser el motor de la curiosidad del discípulo y la guía de sus esfuerzos es la condición esencial de una maestra.
Emilia Puceiro de Zuleta acaba de cumplir cien años en su apacible retiro porteño. Merece ser reconocida por su inmenso aporte y entrega a la vida cultural de Mendoza, de la Argentina y del mundo hispanoamericano. Vivimos tiempos veloces, proclives al olvido, pero las personalidades como Emilia portan una ejemplaridad que es imprescindible transmitir a los que no la conocieron. También es necesario conjurar el dañino poder de la ingratitud hacia quienes tanto han dado.
Residente durante sus años de formación y productivos en una ciudad lejana y algo marginal del oeste argentino, es increíble su obra en tiempos previos a internet. La vastedad de sus conocimientos, la amplitud de sus relaciones, sus logros académicos y sus libros son verdaderas hazañas. Todo lo hizo a fuerza de morosas cartas postales y de sus visitas a bibliotecas argentinas y extranjeras.
Nacida el 24 de junio de 1925 en Buenos Aires, en la infancia viajó con sus padres a Galicia, donde la familia permaneció dos años. Rememorando el regreso al país relata: «fui espectadora asombrada de la inauguración del Obelisco emplazado en la calle Corrientes, del gran Congreso Eucarístico de 1934 y del duelo ciudadano por la muerte de Carlos Gardel en 1935».
A fines de 1936 la familia Puceiro se afincó en Mendoza, donde Emilia siguió sus estudios. En 1943 ingresó a la UNCuyo, creada cuatro años antes, y allí fue alumna del célebre filólogo catalán Joan Corominas, exiliado por la Guerra Civil española; del profesor entrerriano Alfonso Sola González, uno de los poetas sobresalientes de la Generación del 40 y, sobre todo, de Julio Cortázar.
Sus recuerdos de aquellas clases impulsaron la investigación que después de muchos años de pesquisas, siempre bajo la amorosa mirada de Emilia, terminó en mi libro Cortázar en Mendoza. Un encuentro crucial (Alfaguara, 2014). Conservo sus respuestas a mis ansiosos interrogatorios, pero sobre todo atesoro su testimonio de aquel magisterio: «fuimos sus amigos y de su boca escuchamos los primeros cuentos de su libro inicial, Bestiario. Por entonces era un muchacho alto y delgado, lampiño y de grandes ojos verdes azulados. Guardamos durante años las traducciones propias con que completaba sus clases sobre poesía francesa, desde Baudelaire al surrealismo, sobre los románticos ingleses, Byron, Shelley y Keats».
También conservo una carta manuscrita donde Emilia me dejó su recuerdo vivo del otorgamiento en la UNCuyo del primer doctorado honoris causa que recibiera Borges en 1956. «Algún día esto será historia y la vas a poder contar», me dijo.
Recuerda ella que en aquellos años iniciales veían pasar por los patios de la universidad con su capa oscura a «otro exiliado ilustre, don Claudio Sánchez Albornoz, que dictaba historia medieval». Usa el plural al referir su amistad con el profesor Cortázar y otras vicisitudes de formación para incluir en las referencias a quien en 1947 se convirtió en su marido, Enrique Zuleta Álvarez, notable profesor e historiador.
Ella misma ha rememorado aquellos años de mucho cine y lecturas de las revistas Sur y Correo Literario y de las primeras traducciones de las novelas de Graham Greene, Sartre, Simone de Beauvoir, Camus, Dos Passos, Faulkner. La casa familiar de la calle Rufino Ortega fue el escenario del nacimiento de sus cinco hijos y donde su mágica mano para la cocina ganó celebridad. También fue el espacio en el que creció la mítica biblioteca de los Zuleta, de la que tantos fuimos agradecidos beneficiarios.
Aquella morada se transformó en un lugar de reunión inexcusable para la vida cultural mendocina. Pasaban por allí, además de los referentes locales, los visitantes destacados: los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta; Jorge Luis Borges y su madre, doña Leonor Acevedo; el cuñado del autor de Ficciones; Guillermo de Torre: Miguel Ángel Asturias (en una pared de la última casa de Emilia en Mendoza había un cuadro con dos fotos del premio Nobel guatemalteco en Estocolmo con dedicatoria y firma), Rafael Alberti, María Teresa León, Guillermo Díaz Plaja, entre otros. ¿Qué alquimia producían esta mujer extraordinaria y su marido en ese medio provinciano para atraer personalidades de esa dimensión?
Quizás haya muchas claves que conjugar para aproximar una respuesta a esa pregunta. A quienes tuvimos la dicha y el privilegio de ir a sus clases inolvidables nos quedaron enseñanzas para toda la vida: «cuando un libro no les interesa, déjenlo», nos enseñaba. Una frase que adquiría enorme valor en el contexto universitario. Era un modo contundente de poner el placer de la lectura antes que la obligación de cumplir con un programa.
La obra escrita de Emilia de Zuleta está compuesta por innumerables artículos y por varios libros esenciales. En 1962 publicó Guillermo de Torre (Ediciones Culturales Argentinas); le siguieron Historia de la crítica española contemporánea (Gredos, 1966, ampliada en 1974), Cinco poetas españoles (Gredos, 1971), Arte y vida en la obra de Benjamín Jarnés (Gredos, 1977), Relaciones literarias entre España y la Argentina (Ediciones de Cultura Hispánica, 1981), Guillermo de Torre entre España y América (Ediunc, 1993), Españoles en la Argentina, El exilio literario de 1936 (Atril, 1999).
Si tuviera que elegir entre aquellos volúmenes de los años de gloria de Gredos me quedaría con el de los cinco poetas: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Rafael Alberti y Luis Cernuda. La elección deja sin aliento al lector de poesía. De los poetas seleccionados, ella conoció a Alberti y tuvo una extensa correspondencia con Guillén. El modo de contarlo la pinta de cuerpo entero en su humildad: «En 1962, a propósito de un modesto trabajito mío, “La esencial continuidad del Cántico”, una carta de Jorge Guillén iniciaba una relación epistolar que duraría hasta su muerte». No es usual que el poeta le escriba a la crítica. Emilia había dado en la tecla sobre la gran obra guilleniana, una cumbre de la lírica española del siglo XX, desde su lejana ciudad junto a los Andes. Sería de toda justicia que su epistolario fuera publicado en una edición cuidada, porque allí anida un tesoro perenne que merece publicidad.
Emilia recibió premios y fue miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente por Hispanoamérica de la Real Academia Española. Fundó, junto a importantes colegas, la Asociación Argentina de Hispanistas y, con sus colaboradoras más cercanas, el Grupo de Estudios de la Crítica (GEC), a través del cual conectó a Mendoza y al país con el mundo, trayendo a críticos de renombre a disertar. Por su prestigio internacional, su sola mención era un imán para que accedieran a venir.
Emilia de Zuleta en su centenario es un faro encendido para quienes fuimos sus discípulos. Con ella, con la maestra y con la amiga, nos quedará siempre una deuda de gratitud impagable. Estas líneas son un emocionado intento de que su luz guiadora les llegue a las nuevas generaciones. Su ejemplo de trabajo inteligente y su generosidad ilimitada merecen ser conocidos y reconocidos.
Fuente: La Nación.
Leer currículum completo
Dos momentos de Emilia Puceiro de Zuleta. A la izquierda, en un encuentro con el ensayista y poeta Guillermo de Torre, en 1962. A la derecha, una de sus últimas fotos (gentileza de Javier Zuleta).
Leer el Boletín de la AAL N.º 263-264 (de 2002), que contiene los discursos pronunciados durante el acto de incorporación de Emilia de Zuleta, el 27 de junio de 2002. Allí, un resumen de la vida y obra de Emilia de Zuleta a través de la presentación que Pedro Luis Barcia y Alicia Jurado hicieron de ella.
Fuente: BID, Número 173, 2025.
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by DonJuancho | Oct 29, 2025 | Cultural |
Presidencia
Exposición de patrimonio bibliográfico y documental
Del miércoles 29 de octubre al domingo 2 de noviembre, la Biblioteca Jorge Luis Borges de la Academia Argentina de Letras fue invitada a participar de la 18.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (ALADA, cuyo eje temático será la mujer en la literatura argentina>.
Estará en exhibición una muestra representativa de nuestro acervo bibliográfico y archivístico de autoras de mediados de siglo XIX a principios del siglo XX como Juana Gorriti, Eduarda Mansilla y Juana Manso, entre otras.
Además, se podrán ver ejemplares de los siguientes libros publicados por la AAL y que forman parte de nuestro catálogo editorial de títulos a la venta en nuestra sede: Una excursión a los indios ranqueles, Diccionario de la lengua de la Argentina, Palabra de Borges, La Lira Argentina, La lengua española: sus variantes en la región, Homenaje a Manuel Mujica Lainez, Prosas de Enrique Banchs, Teatro de Dardo Rocha y AAL 90.ª Aniversario.
Será en el Palacio Libertad, entrada libre, de 14 a 20.
¡Te invitamos a acompañarnos y conocer este valioso material de interés cultural y científico!
La 18.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires
Desde hace veinte años, ALADA organiza la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, la más importante de Sudamérica. Instalada definitivamente en el calendario cultural de la ciudad, durante su transcurso las principales librerías anticuarias del país, y próximamente de nuestros países vecinos, dan a conocer lo mejor de sus acervos bibliográficos y documentales ante un público amplio de lectores, bibliófilos, investigadores y coleccionistas, Es la ocasión ideal para apreciar la riqueza de un patrimonio histórico y literario que nuestros profesionales se ocupan de rescatar y preservar. Durante su transcurso también se puede asistir a actividades vinculadas con el universo del libro antiguo, a través de charlas, mesas redondas y conferencias de expertos.
Las Ferias de ALADA se han convertido en un punto de encuentro para los profesionales del libro antiguo del país y del extranjero, así como para bibliófilos, coleccionistas, libreros, entusiastas y público lector en general, que cada año tiene la oportunidad de acercarse e introducirse en un mundo maravilloso de libros curiosos, raros, coleccionables y exquisitos. Allí se pueden apreciar y adquirir libros antiguos del siglo XV hasta libros de las vanguardias artísticas y literarias de principios del siglo XX y también grabados, mapas, fotografías antiguas y afiches entre otras piezas siempre en soporte papel.
ALADA fue fundada por un grupo de destacados libreros a mediados del siglo pasado y en el 2000 se refunda, cumpliendo este año veinticinco años de esta segunda etapa de existencia y agrupando hoy a libreros especializados, anticuarios y editores quienes desde sus lugares asumen la importancia de colaborar con la conservación del patrimonio bibliográfico nacional y universal.
Se han llevado a cabo diez y seis ferias presenciales en Buenos Aires (Museo Larreta, Palais de Glace, Museo Fernández Blanco, Salón Alfredo Bravo del Ministerio de Educación, La Abadía Centro de Estudios Latinoamericanos, el CCK, Palacio La Prensa-Casa de la Cultura, Centro Cultural Palacio Libertad), una en la Ciudad de Córdoba, en el Paseo del Buen Pastor; y en forma virtual en el 2021 como consecuencia del confinamiento y sus restricciones.
La 18.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires contará con la presencia de un grupo ecléctico y representativo de libreros socios de ALADA que desplegarán una variada muestra de sus más preciados libros que ya sea por su rareza, antigüedad o belleza, sin duda despertarán la curiosidad de los visitantes. Y se podrá disfrutar de la exposición fotográfica de Mujeres Argentinas Escritoras.
Este año, por tercera vez, participará la Biblioteca Argentina para Ciegos en su centenario de existencia con un stand donde expondrán sus principales piezas en braille. Se expondrá el libro háptico inspirado en Fervor de Buenos Aires que fue realizado por el equipo de Territorio Háptico y donado a la BAC por ALADA en el 2023. Se realizarán experiencias táctiles con videntes y no videntes durante la Feria.
Por segunda vez, se contará con la participación del Archivo General de la Nación exponiendo en ediciones facsimilares algunos de sus piezas sus tesoros patrimoniales. Asistirán en esta oportunidad también como invitados el CEDINCI y la Biblioteca de la Academia Argentina de Letras y Ediciones Dos Amigos.
En esta edición de la feria se realizará la tercera presentación del Espacio Taller, donde expondrán y realizarán sus actividades artistas y artesanos ligados al mundo del libro: encuadernadores, editores, impresores, ilustradores, etc.
Fuente: ALADA.
Catálogo y programación de la Feria 2025, con el texto «Influencias verdaderas» de la académica de número de la AAL, Esther Cross:
«Si algo aprendí de los libros y la psicología, es que la mente tiene la habilidad de confundir lo que pasó con lo que le dicen. Fue la formulación de esa diferencia la que me deslumbró cuando leí por primera vez a Virginia Woolf. Un cuarto propio habla, precisamente, de interrogar las versiones heredadas de la literatura y reordenar las bibliotecas pensando en ese desfasaje. ¿Cuáles son las historias y la poesía, las obras de teatro, crónicas y ensayos que impactan en nuestra manera de ver las cosas y aparecen en nuestros sueños? La importancia de un libro se mide por cómo se entrelaza con la vida. Será por eso que Silvina Ocampo dijo: “El éxito es saber que se ha conmovido a alguien”…».
La 18.ª Feria, en la prensa
Artículo de La Nación
Artículo de Infobae
Artículo de Clarín
Artículo de Tiempo Argentino
Artículo de Perfil
Artículo de Cadena 3
Artículo de Mejor Informado
Artículo de Somos OhLaLa
Artículo de Diario Castellanos
Artículo de La Vereda
Artículo de Del Sur Diario
Artículo de Canal 26
Artículo de Lu17
Fuente: BID, Octubre 2025.
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by DonJuancho | Oct 6, 2025 | Cultural |
Presidencia
Rafael Spregelburd, con su diploma de académico de la AAL
Crédito: Rodrigo Nespolo / La Nación.
La Academia Argentina de Letras celebró la recepción pública del académico de número Rafael Spregelburd. Su ingreso formal a nuestra Institución se llevó a cabo el jueves 11 de septiembre, a las 17, en el salón del Palacio Errázuriz – Museo Nacional de Arte Decorativo (Avenida del Libertador 1902, Ciudad de Buenos Aires), contiguo a la sede de la Academia.
Los oradores fueron los académicos de número Rafael Felipe Oteriño, presidente de la Academia, quien pronunció las palabras de apertura; Jorge Dubatti, quien dio el discurso de bienvenida y de presentación; y el recipiendario, quien expuso sobre «Las palabras de los otros».
Asistieron y acompañaron al nuevo miembro de nuestra Institución los siguientes académicos de la AAL: Rafael Felipe Oteriño, presidente; Santiago Kovadloff; vicepresidente; Pablo Cavallero, secretario general; Eduardo Álvarez Tuñón, tesorero; Antonio Requeni, Alicia María Zorrilla, Santiago Sylvester, Jorge Fernández Díaz, Pablo De Santis, Hugo Beccacece, Hilda Albano, Javier Roberto González, Leonor Acuña, Oscar Conde, Alejandro Parini, Sofía Carrizo Rueda, Esther Cross, Andreína Adelstein y Ángela Pradelli.
Los discursos completos, que se resumen más abajo en esta nota, se difundirán en el Boletín de la Academia Argentina de Letras —publicación impresa periódica y órgano oficial de la Academia—, en el número que corresponderá al período de julio-diciembre de 2025.
Antonio Requeni, Santiago Sylvester, Alicia María Zorrilla, Rafael Spregelburd, Rafael Felipe Oteriño y Pablo Cavallero.
Crédito: Rodrigo Nespolo / La Nación.
El dramaturgo, actor, traductor y director Rafael Spregelburd fue elegido académico de número por los miembros de la Academia Argentina de Letras el jueves 12 de septiembre de 2024.
Desde ese día ocupa el sillón «José María Paz», en el que lo precedieron Martín Gil, Francisco Romero, Miguel Ángel Cárcano, Luis Federico Leloir, Delfín Leocadio Garasa, Horacio Castillo, Élida Lois y Beatriz Curia. Estaba vacante desde el 2023 tras la renuncia de la última.
Rafael Spregelburd había sido propuesto para integrar la Academia por los académicos Jorge Dubatti, Eduardo Álvarez Tuñón, Rafael Felipe Oteriño y Santiago Sylvester.
Para ver la nómina de los actuales miembros de número, hacer clic aquí. Todos, desde que son elegidos para integrar el cuerpo académico de la AAL, forman parte automáticamente de la Real Academia Española en condición de miembros correspondientes hispanoamericanos.
La ceremonia de incorporación pública de Rafael Spregelburd
Crédito: Federico Lopez Claro / Clarín
Rafael Spregelburd
Las palabras de apertura fueron dichas por el presidente de la Academia, Rafael Felipe Oteriño. «Rafael Spregelburd es un hombre de letras, pero, como en el caso de la mayoría de los nombrados, su figura de intelectual se ve desbordada hacia otros órdenes del talento y, en lo más propio, enriquecida por una personalidad múltiple. Es, podemos decir, un ‘hombre de muchas vidas’, como a él le gusta definirse. Vidas en las que se destacan las de dramaturgo, actor de cine y teatro, director de espectáculos, docente, y a las que debemos agregar las de articulista y traductor de obras provenientes del inglés, alemán e italiano. Aunque quizás podríamos aunar todas estas identidades en la más breve, cálida y unitiva que se condensa en la siguiente frase: ‘Rafael Spregelburd es un hombre de teatro’”», dijo.
Según Oteriño, su ingreso al cuerpo de la Academia corresponde a su perfil multifacético, sobre todo, por la contribución de sus variados lenguajes. «De su mano corroboramos que el lenguaje no ha de ser entendido únicamente como estructura gramatical, sino también como espacio de universos comunicativos. Y que esos dominios del trato lingüístico no se agotan en la palabra escrita. Son tanto de raíz verbal, léxicos y sintácticos, como de carácter sonoro, incluidos en la oralidad y en el protagonismo del silencio. Y son, asimismo, plásticos, por el don de los cuerpos en movimiento. Todo ello, atravesado en nuestra época por la impronta audiovisual y las culturas digitales, la insoslayable convivencia que se cumple en los ritos de la vida diaria, la superposición de tiempos y lugares en la creación artística, lo cual nos da la muestra de un mundo cambiante y de una mentalidad también cambiante en los que participamos y a los que debemos comprender», completó.
Crédito: Rodrigo Nespolo / La Nación.
Alicia María Zorrilla, Rafael Spregelburd y Pablo Cavallero.
Crédito: Federico Lopez Claro / Clarín.
A continuación, en su discurso de bienvenida y presentación de Rafael Spregelburd, uno de los impulsores de su ingreso a la Academia, el académico de número Jorge Dubatti, dijo: «Considero un gran acontecimiento su incorporación a la AAL, para la cultura argentina, para la historia de la institución y para la escena iberoamericana en su conjunto, de la que Spregelburd es considerado una figura cumbre. Spregelburd es sinónimo de teatro y artes del espectáculo. Un teatrista, en el sentido más completo del término: artista de teatro uno y múltiple, a la par dramaturgo, director, actor, traductor. Además, actor de cine y televisión».
Dubatti destacó la labor de artista–investigador, «filósofo de la praxis escénica» del homenajeado. «Spregelburd ha escrito numerosos ensayos sobre teatro y arte y una rica producción periodística». En ese sentido, elogió su ensayo La nariz de Justiniano. Sobre el arte del tiempo en el teatro.
Crédito: Federico Lopez Claro / Clarín.
Como cierre del encuentro, el homenajeado y nuevo integrante de nuestra Institución, Rafael Spregelburd, comenzó irónicamente: «Mi destino seguramente no era estar acá» —reconoció Spregelburd haciendo referencia a su rol de dramaturgo, y continuó—. «El destino de José María Paz, cuyo sillón ocupo ahora, seguramente dio mil vueltas hasta acomodarse a él. Extrañas circunstancias, que me honran y me apabullan, me tienen, contra todas las fuerzas de lo que yo suponía era mi destino, ingresando a esta Academia de Letras».
«Me gusta pensar que José María Paz también llegó a ese sillón haciendo un poco de trampa. Aún hoy me resisto a definir a Paz como escritor, sobre todo cuando ni Borges, ni Bioy, ni Cortázar tienen nombre de sillón». Para ilustrar sus conceptos, se explayó sobre su profesora de stretching, la muerte de su longeva gata Belinda, Sergio Raimondi y Slavoj Žižek, su hijo, el esperanto y algunas de las obras teatrales de su autoría. La lectura del discurso («editado» por el autor) demandó más de una hora y media.
Dijo que «el lenguaje es anónimo, social, improbable, irregular, mutante, inabarcable y todo aquello que ya sabemos y tememos de él. La lengua de los argentinos encuentra en esta Academia rituales de diversos tipos y hoy me toca el honor de proveer uno de estos. Desde mi cómoda perspectiva, en vez de hablar del lenguaje o de las palabras en general, voy a hablar de las palabras que ocurren en el teatro, que es mi especificidad y que probablemente sea, al mismo tiempo, una de las flexiones más inespecíficas de todas las que me toca hacer al lenguaje».
«La virtualidad del teatro se parece más a la de la vida que a la de las palabras. El teatro —ya quedó claro luego de años de teoría posdramática— no es un acto completamente lingüístico; afortunadamente está contaminado de otras disciplinas, como la música y la plástica, y en el teatro la palabra escrita tiene la habilidad —si no la obligación— de denotar muchas veces lo contrario de lo que dice», argumentó Spregelburd.
«El texto teatral suele bullir de malentendido, de equívoco, de subjetividad, de efectismo, todos ingredientes de una función diferente a la de la comunicación: la de señalar hacia la fuerza ausente. Un abismo detrás de las palabras, detrás de lo decible», dijo Spregelburd, que atribuyó una «dimensión fractal» a las palabras. «Siempre es posible encontrar entre una palabra y otra un nuevo matiz que nos obligue a inventar un término nuevo», sostuvo.
Habló sobre la cualidad deíctica de la palabra teatral. «Cuando se dice ‘aquí’ en teatro, ¿qué significa exactamente esa palabra? Porque cualquier actor, incluso uno de una torpeza como la mía, puede mostrar que ‘aquí’ es el supuesto lugar de ficción en el que está su personaje y también el lugar real sobre el escenario, o en la sala, o incluso de frente a unos espectadores que lo miran. ‘Aquí’ es una bomba de hidrógeno que entra en una reacción en cadena y comienza a abarcar todo el espacio que el gesto quiera señalar», razonó.
«Hoy hay una saturación inédita de palabras, pero sabemos que el noventa y nueve por ciento de las atrocidades que con ellas son escritas en redes sociales seguramente no se pronunciarían si sus emisores estuvieran mirando a los ojos a sus receptores —estimó—. Además de la deíctica, esta segunda condición, la de responsabilidad, es la que me gustaría señalar como puntales de la frágil, etérea arquitectura que se monta y se desmonta cada vez que asistimos a una pieza teatral. Soy responsable porque además de decir estas palabras debo poner mi cuerpo detrás de ellas y, cuando las palabras se hayan consumido en las vibraciones del aire, mi cuerpo quedará para defenderlas, para sostenerlas o, en el peor de los casos, como testimonio estatuario y postrero de algo dicho y sepultado».
Tras interpretar a los personajes de La terquedad para ilustrar los significados que puede portar la palabra «libertad», se refirió a su producción literaria. «Es posible que mi teatro no hable ni haya hablado jamás de otra cosa, y me disculpo: la única tragedia que represento en mis comedias es que resulta imposible comunicarnos eficazmente con palabras y al mismo tiempo es imposible que dejemos de intentarlo, dado que no nos ha sido entregada otra cosa mejor. Todos mis personajes son víctimas de esa neurosis, de esa insatisfacción».
Hacia el final del discurso, sentó las bases de una poética spregelburdiana: «Inventar una lengua y crear una obra son para mí dos cosas muy parecidas. Cada creación artística, una obra de teatro, por ejemplo, que no busca comunicar nada sino traer a la vida un lenguaje, un cuerpo de reglas y excepciones que son aprendidas mientras la obra se desenvuelve ante un espectador, funciona como una lengua artificial».
En otro pasaje de su alocución, aseguró que «en la Academia Argentina de Letras, igual que en la Real Academia Española, se ha considerado que los dramaturgos podemos venir a colaborar con las definiciones de algunas de estas palabras y yo siempre he pensado que tal vez sea porque nuestra forma de escritura es una muy peculiar: se trata de escribir en un modo puramente oral. Las mejores y más precisas explicaciones de un texto técnico o las más polisémicas y seductoras ideas bosquejadas en una novela deben —para convertirse en réplica teatral— pasar el examen de la oralidad pura: ¿cuánto tiempo tiene un oyente para asimilar la carga de información que contiene la frase, sin repetirla ni releerla?».
El acto finalizó con la entrega a Rafael Spregelburd de la medalla, el diploma y el distintivo institucional de manos, respectivamente, del presidente Rafael Felipe Oteriño, el vicepresidente Santiago Kovadloff y el secretario general Pablo Cavallero.
VIDEO: La grabación completa del acto, en el canal de Bernardo Borkenztain
La incorporación pública de Rafael Spregelburd, en la prensa
Crédito: Rodrigo Nespolo / La Nación.
Crédito: Rodrigo Nespolo / La Nación.
La Nación: «Rafael Spregelburd, en la Academia Argentina de Letras: “Inventar una lengua y crear una obra son dos cosas muy parecidas”»
Daniel Gigena — Con un discurso en varios actos, y en el que abundaron los giros humorísticos, las revelaciones personales y las reflexiones sobre el poder de las palabras dentro y fuera de la escena teatral, el dramaturgo, director y actor Rafael Spregelburd hizo esta tarde su entrada oficial en la Academia Argentina de Letras (AAL), en el Palacio Errázuriz. El pleno de la AAL y la escritora y cantante Isol, pareja de Spregelburd, y sus dos hijos Antón y Frida participaron de la ceremonia […].
Crédito: Federico Lopez Claro / Clarín.
Clarín: «La Academia Argentina de Letras sumó a Rafael Spregelburd, referente del teatro argentino»
Maxi Kronenberg — Su designación refuerza la apertura de la institución a las artes escénicas y la dramaturgia. En su discurso, el artista reflexionó sobre el valor de las palabras y el papel del teatro en la lengua.
[…] Spregelburd, de 55 años, es el miembro más joven en integrar la Academia en la actualidad. Además, su designación se origina de un modo singular: no lo hizo mediante la literatura o las letras, sino a través de la dramaturgia, su especialidad.
[…] La investigadora y traductora estadounidense Jean Graham–Jones estuvo como invitada al igual que los actores y actrices que comparten cartelera de la obra Tirria, en el Teatro Metropolitan, una comedia en la que Spregelburd encarna a un padre de la alta burguesía de la década del 30.
[…] La voz de Rafael Spregelburd fue la voz más esperada por todos en el Palacio Errázuriz, quien leyó su discurso titulado «Las palabras de los otros». El flamante integrante de la Academia Argentina de Letras reflexionó sobre el sujeto que habla en teatro y las palabras que usa y que lo usan.
Curiosamente, Spregelburd editó su propio y extenso discurso de 35 páginas, ya que tenía que ir al teatro a protagonizar una nueva función de Tirria, en el Metropolitan. Su alocución contó con una alta dosis de humor y una profunda reflexión sobre el uso de las palabras, especialmente, en la dramaturgia […].
Artículo de la página de la Asociación de Academias de la Lengua Española
Rafael Spregelburd
Crédito: Rodrigo Nespolo / La Nación.
Discípulo de dramaturgia y dirección de Ricardo Bartis, Mauricio Kartun y José Sanchis Sinisterra, la actividad de Rafael Spregelburd dentro del teatro porteño es múltiple: es director, autor, traductor y actor en teatro, cine y televisión. Su teatro es híbrido, mestizo y polémico; una obra que esquiva toda moda o etiqueta, un teatro de lenguaje y de tierras incógnitas, que le ha valido numerosos premios internacionales, entre los que se cuentan el Tirso de Molina (por La estupidez, en España), dos veces el Premio Ubu en Italia (por Bizarra y por Lúcido), el Casa de las Américas de Cuba (por La paranoia), el Premio Nacional (por La terquedad), el Premio Municipal (por Cucha de almas), el de la Muestra de Cine de Lleida (como mejor actor por El hombre de al lado, en Cataluña), Premio Konex de Platino, varios Premios ACE (por Apátrida, La escala humana, etc.), Premios María Guerrero (por La escala humana), Premios Trinidad Guevara (por La escala humana), y en incontables ocasiones los Premios Teatro del Mundo, Premio del Espectador, Premio Florencio Sánchez, Premios GETEA, entre otros.
Con una vasta proyección internacional, es columnista de cultura del diario Perfil (de 2007 a 2024), colaborador habitual de la revista Humboldt de Alemania, y ha sido autor del Royal Court Theatre de Londres, autor en residencia para el Deutsches Schauspielhaus de Hamburgo y la Akademie Schloß Solitude y el Theaterhaus de Stuttgart, autor y director invitado en varias ocasiones por la Schaubühne de Berlín y por el Hebbel-Theater, el Nationaltheater de Mannheim, el Badisches Staatstheater de Karlsruhe, la Comédie de Caen, el Vorarlberger Landestheater de Bregenz; sus obras han sido estrenadas en prestigiosos teatros del mundo: el Münchner Kammerspiele de Munich, el Staatstheater de Stuttgart y el Theater Rampe de la misma ciudad, el Schauspielfrankfurt, el Teatro Helénico de México, el Kosmos Theater de Viena, Studio 66 de Vancouver, la Sala Beckett, el Teatre Lliure y el Festival Grec de Barcelona, el Théâtre de Chaillot de París, el Napoli Theatre Festival, el Angelo Mai de Roma, Prospettiva 90 de Torino, Théâtre de Marigny de París, el Festival delle Colline Torinese, el CETC del Teatro Colón, Compagnie Transquinquennal de Bruselas para el Kunsten Festival des Arts, TACEC Teatro Argentino de La Plata, Théâtre de Liège, Teatro Duse de Genova, Teatro Due de Parma, etcétera.
Ha sido maestro de L’Ecole des Maîtres (Udine, Liege, Reims y Coimbra en 2012), además de otras muchas instituciones internacionales: el CAT de Sevilla, la Sala Beckett de Barcelona, la Universität Freiburg, el Festival Iberoamericano de Bogotá, el Festival de Caracas, el Festival de Teatro de Mülheim, el IUNA (donde dicta clases en el posgrado de dramaturgia), la Universidad Diego Portales y el NAE de Santiago de Chile, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, la Casa de América de Madrid, etc.
Fundador junto a Andrea Garrote de la compañía El Patrón Vázquez, se ha presentado en numerosos festivales y encuentros en Argentina, España, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, Gales, Suecia, Suiza, República Checa, Portugal, Bélgica, Rusia, Eslovaquia, Colombia, República Dominicana, Brasil, Uruguay, México, Ecuador, Cuba, Estados Unidos, Canadá y Venezuela.
Su obra, que incluye ya más de cuarenta títulos, ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán, portugués, sueco, catalán, valenciano, checo, ruso, polaco, griego, croata, turco, esloveno, eslovaco y neerlandés, y editada en Argentina, España, México, Alemania, República Checa, Italia, UK, USA y Francia.
Es representado por la editorial L’Arche en Francia, Suhrkamp en Alemania, Columbine en Suecia para Escandinavia, Art Communication en Rusia, Antonia Brancati en Italia e IPR Ltd en Reino Unido.
Es traductor designado por el premio Nóbel Harold Pinter para su obra en Latinoamérica. Ha traducido también del inglés a Sarah Kane, Steven Berkoff, Mark Ravenhill, David Harrower, Martin Crimp, Wallace Shawn, Anthony Black, entre otros, del alemán a Marius von Mayenburg y Reto Finger y del italiano a Pier Lorenzo Pisano.
Seguir leyendo su currículum abreviado, con las listas de sus títulos más destacados en teatro y de las películas y series en las que actuó como protagonista o como personaje secundario.
Leer currículum completo
Su CV en Wikipedia
Fuente: BID, Número 172, 2025.
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