Un ministerio para la familia… ¿Y las mujeres?
admin_re
*Por Montserrat Valladares
Si algo nos enseñó la historia es que cada derecho conquistado costó lucha, organización y resistencia. Ahora, en nombre de “la familia”, nos quieren hacer retroceder décadas.
La creación de un Ministerio de la Familia que invisibiliza a las mujeres como sujetas de derechos no es casualidad, es parte de un proyecto que busca encajarnos de nuevo en la casa, atadas a roles tradicionales y alejadas de las políticas públicas que deberían garantizarnos autonomía, igualdad y libertad.
Fotografía: Nadia Gómez.
No es ingenuidad, es ideología. Cuando el Estado deja de nombrarnos, deja de reconocernos. Cuando en lugar de un Ministerio de la Mujer te ponen uno “de la Familia”, el mensaje es claro: la prioridad no son nuestros derechos, sino un modelo de sociedad donde quieren mantenernos relegadas al hogar, calladas y obedientes.
Nos venden todo esto como un avance, como una política “superadora”, pero lo que están haciendo es barrernos del mapa de las políticas públicas. Y no es un error, es una decisión política.
Nos quieren convencer de que la “familia” es el núcleo fundamental de la sociedad, pero se olvidan de que no todas las familias son iguales, de que hay maternidades forzadas, violencia machista, brechas económicas y un sinfín de desigualdades que no se resuelven con discursos vacíos sobre la unidad familiar.
¿Dónde quedan las mujeres que no quieren o no pueden ser madres? ¿Qué atención tendrán las que escapan de hogares violentos? ¿Qué pasará con las que sostienen solas a sus hijos e hijas en un Estado que les da la espalda?.
Este ministerio no viene a garantizar derechos, viene a limitarnos en roles tradicionales. Nos quieren madres, esposas y cuidadoras, siempre disponibles, siempre postergadas. Nos corren del centro para ponernos como accesorio de “la familia”, como si no fuéramos personas con autonomía y necesidades propias.
Fotografía: Nadia Gómez.
Pero no nos van a borrar. Sabemos lo que sucede cuando el Estado deja de nombrarnos: significa menos presupuesto, menos protección, menos políticas para frenar la violencia y menos herramientas para la independencia económica.
Pero también sabemos que cada vez que intentaron encerrarnos en la casa, salimos a la calle a gritar que no vamos a retroceder.
Nos quieren invisibles, nos van a ver organizadas. Nos quieren calladas, nos van a escuchar en todas partes. ¡No vamos a permitir que nos arranquen lo que tanto costó conquistar!

Emancipa Paraguay organizó un taller teórico y práctico sobre podcast y audiorelatos para comunicadoras y comunicadores del Chaco, facilitado por Nico Granada. 
Esta fue la segunda edición de los círculos de aprendizaje: La Crisis Climática desde el Chaco, una de las actividades en el marco del proyecto Periodismo por la Acción Climática.
La jornada estuvo llena de aprendizajes y encendió la chispa de contar las historias del Chaco desde la mirada de quienes viven y sienten ese territorio. Te compartimos este reel que resume esa maravillosa experiencia. 





Sapukái es nuestro grito colectivo, nuestra señal de alerta y nuestra declaración de resistencia. Es el eco de nuestras luchas por un mundo más justo, donde no solo nos defendemos de las violencias, sino que también celebramos la vida, creamos redes de apoyo y practicamos otros modos de cuidado. Luchamos por mejores condiciones para todas las personas, porque sabemos que el cambio no es solo para nosotras, sino para todas y todos. 