Presidencia

Compartimos una breve y sentida reflexión sobre la biblioteca que nos dejó para este boletín:
Una biblioteca puede ser muchas cosas. Cada persona le puede dar una forma o un significado. Para muchos es el lugar donde reside la felicidad de la lectura. Para otros una morada de la paz y la libertad. Para algunos, según la conocida metáfora borgiana, es un paraíso o, acaso, el Paraíso mismo. Algo celestial, como un ángel elegido sobrevolando la superficie de la tierra y consagrado al acto de leer. Pues una biblioteca no es un ámbito rígido ni estático. Es como un ser vivo que se parece a un árbol de la vida y de la lectura. O como un animal que desplaza la tibieza de su cuerpo para que sintamos la dicha de tocarlo. Todo eso y mucho más es ese conjunto palpitante de libros y textos. Pero también es un lugar maravilloso donde el furor del mundo no puede entrar y donde el silencio es el mayor de los gritos, casi un aullido. Y sobre todo, una biblioteca, como la de la Academia Argentina de Letras, posee la dimensión religiosa de un templo sin muros, donde lo diverso es uno y lo uno todas las diversidades. Donde las voces de las mujeres y los hombres son miradas plurales y corales. Donde lo sagrado ya no tiene un credo ni un dogma. Así es una biblioteca.
Alejandro E. Parada

