ENCRUCIJADA de Federico García Lorca

El poema describe una encrucijada donde un hombre tiene que elegir entre dos caminos: uno que lleva a la vida y otro que lleva a la muerte. El poema completo en: https://podcasters.spotify.com/pod/show/juan6426 #poemas #lorca #federicogarcíalorca #recitación #shortsyoutube #shortsfeed #shortvideo #poesia #poesiaoral #españa #poemasdelalma #poemasrecitados #encrucijada

XXXVIII Hiperión de Poesía para William Alexander González Guevara

Verónica Gudiña

El XXXVIII Premio de Poesía Hiperión, según se ha determinado en una reunión que tuvo lugar en Madrid el pasado 20 de marzo, enaltece la labor creativa de un escritor nicaragüense llamado William Alexander González Guevara. “Inmigrantes de segunda” es el título del material que sobresalió entre 219 textos presentados a concurso. Su contenido está […]


Ir a la fuente original

Eclipse, de Jo Nesbø. Reseña

Mariola Díaz-Cano Arévalo

Eclipse. Reseña de la nueva novela de Jo Nesbø

Eclipse es la nueva novela de Jo Nesbø y se publica hoy. Se trata de la 13.ª entrega de la serie del comisario Harry Hole que llega aquí cuatro años después de que Cuchillo nos dejara con el corazón en la boca a los lectores más devotos. Así que vaya por delante que esta reseña no tiene nada de objetiva, como todas las anteriores dedicadas a la obra de este escritor noruego, sobre todo a los títulos que protagoniza este personaje tan único, seguido y querido del panorama negro contemporáneo.

Agradezco a Reservoir Books su deferencia al proporcionarme esta lectura de antemano. Y solo como pequeño adelanto: habrá más Harry Hole todavía.

Eclipse — Reseña

Aviso de que no es recomendable que la lean los que no conocen la serie o al personaje, o los que aún estén con títulos anteriores. Suelo aconsejar que se siga en orden para tener una visión en conjunto de la evolución de todos los personajes y las tramas. También advierto de algún destripe, aunque si se ha leído hasta Cuchillo no tiene por qué serlo.

De qué va Eclipse

Al final de Cuchillo nos habíamos dejado a Harry Hole en uno de los peores momentos de su vida decidiendo dónde marcharse para poner tierra de por medio después de los sucesos tan trágicos que sufrió. Y ahora nos lo encontramos acodado en la barra de un bar en Los Ángeles. No tiene dinero y está pensando en cómo acabar con todo de una vez.

Pero en esas aparece Lucille, una antigua, veterana y también olvidada actriz de Hollywood, que se pone hablar con él entre otras cosas para pedirle ayuda en ese momento. En su figura Harry recordará a su madre, a la que perdió siendo un adolescente por un cáncer. Es ese motivo el que lo empujará a echarle una mano y protegerla de unos criminales a los que debe dinero.

La piel pálida y la nariz recorrida por una fina red de venas azules, los ojos inyectados en sangre y el iris del color de un pantalón vaquero descolorido relataban que había vivido duro, que había bebido y caído hondo. Puede que también hubiera amado con intensidad.

Al mismo tiempo, en Oslo, ha aparecido muerta una chica a la que buscaban hacía días después de ir a una fiesta organizada por Markus Røed, un magnate inmobiliario con bastante flecos muy oscuros por ocultar. Además, hay otra joven relacionada con él que también ha desaparecido, así que el millonario está en el punto de mira de la policía. También han encontrado un inquietante detalle en la cabeza de la primera víctima, que indica que el asesino puede volver a matar.

Pero Røed quiere limpiar su nombre y acepta la sugerencia de su abogado Johan Krohn (al que ya conocemos de otras novelas) para buscar al mejor hombre que pueda investigar el caso y liberarlo de esas sospechas. Así que localizan a Hole y envían a un detective para contratarlo como investigador privado. Harry se niega en un principio, pero cuando una peligrosa banda mexicana los amenaza a Lucille y a él con matarlos y la retienen a ella hasta que no obtengan el dinero que quieren, Harry decide aceptar si Røed le paga la cantidad que necesita.

También a la vez la policía de Oslo sabe que necesita a Harry para resolver el caso, que parece obra de un asesino en serie en los que él es especialista. Y entre ayudar a unos y otros y enfrentarse de nuevo con todo su pasado, el alcohol, sus pérdidas y sus nuevos encuentros y esperanzas, solo tendrá diez días para dar con el asesino, cuyo método para matar tiene la forma de un parásito muy infeccioso y terriblemente letal que puede poner en jaque la salud de la población. El plazo también se acaba justo en el día en que habrá un eclipse de luna y otro de esos grandes amigos y apoyos de Harry se está marchando.

Lo que es

Un reencuentro con Harry Hole, quizás de los más deseados y que más se han hecho esperar por los lectores en toda la serie. Y de nuevo se repite lo que ocurre con este personaje tan carismático: que, en realidad, dan igual la trama, los secundarios alrededor y el asesino y esa forma tan terrorífica de matar —si pensábamos que lo habíamos leído todo ya en los libros anteriores sobre métodos aterradores de cargarse al personal, estábamos muy equivocados— o ese final de infarto, y también que te toca el corazón por más que lo sabes.

Estamos otra vez con Harry. Es ese verbo, estar, casi físicamente o por lo menos tocando las hojas del libro. Volvemos a verlo, nos sentamos a su lado en esa barra y compartimos su misma desesperación y a la vez su disposición a lo que marque el destino.

Ni dinero, ni días, ni futuro. Solo faltaba comprobar si tenía valor o cobardía suficientes para rematar.

Ese devenir lo maneja su creador de manera impecable, como siempre, componiendo la trama en una estructura sobre la que, aunque siempre planea y domina Harry Hole, también protagonizan con la importancia debida y justa el resto de personajes que ya conocemos de las anteriores novelas.

Maternidad y paternidad

Hay que hacer una mención especial a la figura de la madre de Harry, reflejada en el entrañable personaje de Lucille, de la que sabíamos poco y que se convierte en la razón principal de su recuperación para querer volver a la vida.

Pero también hay que destacar el otro lado, el de la paternidad de Harry. Ya lo habíamos visto actuar, o intentar hacerlo, como un padre para Oleg Fauke, ya también un policía adulto que trabaja en el norte. Pero ahora descubrimos a un Harry dando sus primeros pasos en la paternidad propiamente biológica al conocer a su hijo Gert, que tuvo con Katrine Bratt pero del que ella no quiere que se sienta responsable, aunque tampoco le impedirá verlo u ocuparse de él.

Esos momentos, que además están escritos con un toque de humor, nos proporcionan una nueva perspectiva de Harry y son los que al final queda como un rayo de esperanza para que sigamos viendo su recuperación vital.

En mi opinión, esta es una concesión a los lectores, a nuestras súplicas de que le diera un poco de tregua después de tantas desgracias, aunque el propio Nesbø de viva voz nos dijo hace cuatro años que nunca nos haría caso en nuestras sugerencias o deseos. Tal vez también él se haya querido apiadar un poco y haya decidido dejar ese final abierto y con ese toque de cierta luz en la destrozada y oscura vida de su criatura.

Pero no hay que fiarse. Quizás a Harry todavía le quede cuerda, porque desde luego es la gallina de los huevos de oro del autor, pero nunca se puede saber. Y también desde luego para la próxima nos seguiremos teniendo lo peor.

Estoy listo para el desguace.

Los puntos

Prim, que es el apodo del asesino, uno de los más espeluznantes de todas las novelas. Un psicópata de manual al que vamos conociendo en distintos episodios y escenas, a cada cual más aterradora.

La despiadada crítica a los medios de comunicación más sensacionalistas a la hora de tratar la información viene de la mano de dos personajes que son periodistas, y que también habían aparecido antes: Mona Daa, especializada en sucesos en el diario VG, y Terry Våge, del Dagbladet.

El reencuentro también con los personajes que más nos gustan además de Harry como Katrine Bratt o Alexandra Sturdza, ambas enamoradas de él. Eso sí, he echado de menos al jefe Gunnar Hagen, pero se compensa por el estupendo y sorprendente equipo del que se rodea Harry para sus investigaciones:

El equipo Aune

Llamado así por el nombre del psiquiatra amigo de Harry y que también lo ha tratado varias veces, Stale Aune, que padece cáncer y está en el hospital con muy mal pronóstico. Esa es también otra de las razones por las que Harry vuelve a Oslo.

Con él y en sus visitas a verlo, Harry también reúne a su amigo de toda la vida, Øystein Eikeland, que ha dejado el taxi para dedicarse al menudeo de droga, y el policía antiguo enemigo pero ahora aliado Truls Bernsten, que sigue medio apartado del cuerpo y marcando distancias con su amigo de infancia y compinche de más de un delito que es Mikael Bellman, ahora ministro de Justicia. Todos serán fundamentales para que Harry resuelva el caso.

En definitiva

Que nos queda más Harry todavía. Que no faltan esos giros marca de la casa, ni las falsas pistas y sospechosos. Ni tampoco esas escenas superpuestas y momentos culminantes y paralelos que dan la vuelta en el último segundo.

En fin, imprescindible de nuevo. Porque Harry Hole nunca defrauda. A estas alturas está tan metido en la sangre y el corazón de los que lo seguimos que ya es imposible que lo haga. Así que larga vida, y más larga para su creador.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

¿Cómo distinguir un poema?

Tes Nehuén

En este artículo hablamos sobre las diferencias entre leer y recitar un poema y sobre los elementos que conforman un poema. Ayer fue el Día Mundial de la Poesía. Te invitamos a leer el artículo que publicamos para celebrarla. También te invitamos a visitar nuestro canal donde encontrarás una gran cantidad de lecturas poéticas. No […]


Ir a la fuente original

El tejido de los días: Carlos Aurensanz

Juan Ortiz

El tejido de los dias

El tejido de los dias

El tejido de los días es la primera novela de una saga histórica escrita por el autor español Carlos Aurensanz. El escritor es reconocido por la predilección de su pluma por narrar, a través de personajes ficticios, los aconteceres de antaño. Su más reciente obra literaria —la que compete a ésta reseña— fue publicada por Ediciones B | B de Books en 2021,

Con El tejido de los días Carlos Aurensanz cambia por completo de género, pues este libro podría definirse como una historia costumbrista con matices de intriga, colmada de secretos familiares capaces de cambiar la vida de todos y cada uno de sus personajes. El hilo conductor de la trama se desenmaraña gracias a una persona que aparece para convulsionar el mundo de un pueblo.

Sinopsis de El tejido de los días

El viaje de Julia

Mientras corre el mes de enero de 1950, una joven mujer llamada Julia deja atrás su pueblo natal para vivir en Zaragoza. Allí pretende labrar un futuro ideal para ella y su hijo no nato. Julia está embarazada de Miguel, con quien compartió un amor prohibido; no obstante, el hombre está muerto y le dejó una pequeña fortuna para iniciar de nuevo. Aun así, el hecho de que ella vaya a tener un hijo ilegítimo es un asunto que debe mantener en secreto, pues cuestiones morales.

Tras su llegada a Zaragoza, Julia conoce a Rosita, una muchacha poco agraciada pero muy talentosa que posee una habilidad innata en el área de la costura. A partir de entonces, la recién llegada decide invertir su dinero en una casa de modas, donde su nueva amiga será la modista. Al principio no les va muy bien: nadie se acerca al salón de alta costura, lo que implica un verdadero ejercicio de paciencia para las regentes.

La señora Monforte

A pesar de la lenta ascensión del negocio, poco a poco el espacio comienza a llenarse de mujeres. Sin embargo, no se trata de damas cualquiera, sino las de la clase más acomodada de la localidad. Entre ellas se encuentra Doña Pepa Monforte, la esposa de uno de los abogados más distinguidos del pueblo.

Gracias a la llegada de la dama burguesa —aunada a los hermosos cortes y telas con las que Rosita confecciona sus vestidos y a la refrescante energía de Julia—, la casa de modas se vuelve un paseo concurrido para todas las señoras de la alta sociedad.

El que Doña Pepa sea la esposa de don Emilio Monforte le viene muy bien a la recién llegada y embarazada Julia, ya que ésta mujer esconde un gran secreto que pone en peligro la situación legal de su hijo y su propia honra: Miguel, a quien siempre ha presentado como su difunto marido, jamás se casó con ella. Es así como la protagonista termina por conocer la casa Monforte, y con ella, a los particulares personajes que allí habitan.

El hogar de los Monforte

En la residencia de Emilio Monforte, un hombre partidario del franquismo, Julia conoce a varias personas que cambiarán su vida y en las cuales, al mismo tiempo, ella tendrá mucha influencia —desde el portero y el chofer hasta las doncellas y la cocinera de la casa—.

Uno de esos personajes entrañables que se vuelven imprescindibles es Antonia, una de las mucamas. Al principio de la historia, Julia es la protagonista indiscutible, no obstante, ésta da paso a la joven doncella para que el lector conozca mucho más sobre ella.

Personajes principales

Julia

Se trata de una de las protagonistas de El tejido de los días. Ella es una muchacha valiente, fuerte y con un criterio adelantado a su tiempo. En la época de la posguerra, donde las mujeres eran reguladas a tener hijos, preparar platillos y mantener felices a sus esposos, Julia mantuvo un carácter indomable y enseñó a las otras damas de la historia a no dejar que nadie inclinara la balanza de su destino.

Antonia

Antonia es una muchacha que forma parte de la servidumbre de los Monforte. La joven desea superarse, pero no tiene posibilidades de hacerlo. Hasta el momento en el que Julia la conoce, su destino constituía en trabajar en la residencia para ayudar a su hermano menor a terminar sus estudios y cumplir su dueño de ser sacerdote.

Posteriormente, se supone que Antonia debía dejar su empleo para cuidar a sus padres. Pero todas sus percepciones cambian gracias a su amistad con Julia.

Doña Pepa Monforte

Doña Pepa es una mujer encantadora y amable, de trato fácil y sonrisa veloz. Ella siempre cuenta con la palabra correcta para la persona indicada, y brinda mucho apoyo al resto de los personajes. Quizá es gracias a esta mujer que es posible comprender de mejor manera cómo Carlos Aurensanz entrelaza o “teje” las historias y los elementos que conforman la obra.

Sobre el autor, Carlos Aurensanz

Carlos Aurensanz

Carlos Aurensanz

Carlos Aurensanz Sánchez nació en 1964, en Tudela, Navarra, España. Aurensanz se licenció en veterinaria en la Universidad de Zaragoza. En la actualidad, ejerce su carrera como veterinario en Salud Pública para el Gobierno de La Rioja, mientras sostiene su rol como escritor de novelas históricas y ficción. Su primera obra literaria fue Banu Qasi, los Hijos de Casio, publicada en 2009 por ediciones B.

En años posteriores publicó dos novelas más con la misma temática: Banu Qasi, la guerra de Al Ándalus y Banu Qasi, la hora del Califa. Esos constituyen su trilogía, conocida con el nombre de Trilogía de la frontera de Al Ándalus o Trilogía Banu Qasi. Carlos Aurensanz también es muy conocido por haber creado obras con tintes dramáticos, como La puerta pintada (2015).

No obstante, el gran amor de Aurensanz parecen ser las novelas históricas, dado que en 2016 regresó a este género con Hasday, el médico del Califa. En esta oportunidad, la obra se encuentra narrada desde la perspectiva de un médico perteneciente al judaísmo. Antes se publicar El tejido de los días lanzó El Rey Tahúr. Esta última obra está ambientada en la época del rey Sancho el Fuerte, y relata las aventuras de un muchacho que trabaja en una cantera.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Los pueblos prefieren la PAZ

Si, el nuevo CANAL RED @canalredtv ya esta en el aire y aquí con una de sus secciones donde hablan de que los pueblos generalmente no quieren la guerra y q si no fueran los medios informativos, es posible q muchas guerras no hubieron ocurrido. #guerra #shortsfeed #paz #shortsyoutube #noalaguerra #americalatina #españa #pueblosoriginarios #nowar #nowars #rusia #peace

De la interrupción a Sánchez a los bulos de Abascal: así ha sido la primera jornada de la moción

Nuestro periodismo es posible gracias a nuestros suscriptores. Únete a la República de Público y colabora con nosotros: https://bit.ly/2GKg4Sx

Periodismo, investigación y compromiso para construir un mundo más igualitario.
¡Suscríbete ya a nuestro canal!: https://bit.ly/2U8nM0q
Visita: https://www.publico.es/
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/diario.publico/
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/publico_es
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/publico.es

En busca de la forma natural: así nació el Quattrocento

En el tiempo previo al Renacimiento y en Occidente, la pintura adquirió por primera vez primacía respecto al resto de las artes, surgiendo una nueva relación entre obra y espectador: los lienzos ya no solo estarían al servicio de quienes pueden contemplarlos, también será posible confrontarse con ellos. Se inician en esta etapa las investigaciones en torno a la perspectiva y las proporciones, el retrato como representación fiel del individuo y una muy incipiente pintura de paisaje, recorriéndose el camino desde la representación natural hasta una aprehensión profunda de la naturaleza.
Fue este el género pictórico en el que se reflejaron los cambios obrados en la concepción del mundo por las ciencias naturales y los grandes descubrimientos, por las tensiones religiosas y las agitaciones sociales: lo real y lo ideal, lo sacro y lo profano convivieron entonces más que en un cualquier otro periodo.
Los mayores avances, a comienzos del siglo XV, se produjeron en Italia, en torno a Florencia, un centro entonces de peso político mediano pero de gran importancia económica. A su empuje cultural en ese periodo historiadores decimonónicos como Jakob Burckhardt solo le encontraron parangón en la Atenas de la época clásica; allí los escultores Ghiberti, Nanni di Banco y Donatello sustituyeron la figura vestida de la Edad Media por la figura propia del Renacimiento, diseñada a partir de la estructura orgánica del cuerpo humano, y, hacia 1420, Brunelleschi haría lo propio en el campo arquitectónico, sustituyendo las alturas góticas por concepciones que, por un lado, se acercaban a medidas humanas y por otro asumían elementos de la Roma antigua. Tan solo un lustro más tarde Masaccio marcaría, en buena medida, las pautas arquitectónicas del siglo XV en cuanto a reproducción del cuerpo y el espacio.
Masaccio. El pago del tributo, 1424-1427. Santa María del Carmen, Florencia
Piero della Francesca. Madonna del Parto, hacia 1460. Museo de la Madonna del Parto, Monterchi
El recurso a la Antigüedad era patente, en realidad, en los tres géneros. Las estatuas de Donatello y Di Banco hacían resurgir la figura ponderada (con una pierna tensa y otra distendida); ese regreso a la clasicidad vino subrayado, además, por el ropaje, por el ejemplo, por el uso de la toga romana. Este resurgimiento de formas tardoantiguas o protocristianas se puso claramente de manifiesto en lo arquitectónico, y especialistas como Emil Maurer han concluido que, probablemente, Masaccio conoció los mosaicos de San Pablo Extramuros.
Sin embargo, no podemos referirnos al Quattrocento florentino solo como un renacimiento de la escultura, la arquitectura y la pintura antiguas: en la arquitectura toscana de fines del siglo XI y principios del siglo XII se encuentran las formas ornamentales de la Antigüedad pero también una distribución del espacio y de las paredes según medidas armónicas, como las que hizo suyas Brunelleschi. El Baptisterio y la fachada de San Miniato son buenos ejemplos de esa evolución que, aunque de forma menos marcada, también se aprecia en el gótico toscano.
Situación similar se da en la escultura: tampoco en ese campo se cuestionó el carácter ejemplar de la herencia tardoantigua y protocristiana. Niccolò y Giovanni Pisano y su discípulo Arnolfo di Cambio renovaron esta técnica partiendo del espíritu de la Antigüedad: tanto en sus creaciones como en las obras llevadas a cabo por los talleres del Duomo de Florencia en el final del siglo XIV se copian los modelos antiguos en un grado que, desde 1400, será excepcional.
Sin poner en tela de juicio la confrontación del Quattrocento con la Antigüedad, podemos decir que este no fue el motor decisivo para el arte occidental en la transición de la Edad Media a la Moderna, como pone de relieve el propio término de Renacimiento. El primero en hablar de él, de Rinascitá, fue Giorgio Vasari en sus biografías de artistas, que se publicaron por vez primera en 1550 y, en una versión más amplia, en 1568. No entendía con ese concepto un nuevo nacimiento de la Antigüedad, sino el regreso del que apreciaba como buen arte: la superación de las maneras medievales, que se abstraían de los modelos naturales, y en particular del estilo lineal acuñado por el arte bizantino, la maniera greca. Según él, hacia 1300, con Giotto, se produjo una ruptura fundamental, aunque no la única, en el arte italiano; de hecho, se ha estudiado si la transición del siglo XIII al XIV no supuso una quiebra más honda que la del XIV al XV. El redescubrimiento del mundo y del hombre postulado por Burckhardt como base del prerrenacimiento tiene sus raíces en el siglo XIV; los pintores sucesores de Giotto, en especial Simone Martini, los hermanos Ambrogio y Pietro Lorenzetti, respondieron de forma clara a la realidad de su tiempo.
Para encontrar las fisuras en ese paso del siglo XIV al XV podemos seguir leyendo a Vasari. Alaba la naturalidad de la representación en Giotto, pero en los artistas del prerrenacimiento subraya la imitación perfecta de la naturaleza; Giotto y Masaccio simbolizan, para él, dos fases de la Rinacità, si bien no podemos simplificar esa andadura en sus caminos: Leonardo da Vinci elogió al segundo por su estudio del modelo natural, pero añadió que la naturaleza no había de ser reproducida, sino presentada en su perfección. Por tanto, la búsqueda de normas ideales ocultas tras el modelo natural diferencia un siglo y otro, pese a seguir las mismas tendencias. Y en la penetración de lo real y lo ideal radica la familiaridad íntima entre Antigüedad y prerrenacimiento: los artistas dirigían su mirada al pasado clásico en busca de la forma natural.
Mantegna. Cámara de los esposos, 1471-1494
Otro fenómeno separa, además, la creación entre el siglo XIV y el XV. Mientras que en el siglo XIV el tratamiento de espacio, cuerpo y perspectiva se basa en la experiencia, hacia 1420 se comienza a investigar sus leyes, especialmente perspectiva y proporciones se debaten y estudian científicamente. Ello implica una nueva conciencia del hombre dentro de la creación y, en ese sentido, se produjeron igualmente cambios en la reproducción de los donantes: ya no aparecen en el tamaño mínimo que les correspondía según la escala de importancia de la Edad Media para adquirir el mismo formato de las figuras de la historia sagrada.
Más allá de Italia, en los Países Pajos y en el suroeste del ámbito lingüístico alemán una serie de maestros de primer nivel se esforzaban por reproducir el cuerpo, el espacio y el paisaje con la misma pasión que sus contemporáneos italianos: la Adoración del Políptico de Gante se comienza antes de 1426, año de la muerte de Hubert van Eyck documentalmente probado (lo terminó su hermano Jan en 1432); del mismo periodo datan las primeras composiciones de Robert Campin y, entre 1430 y 1440, se crearon el Altar de Basilea de Witz, el Retablo de Tiefenbronn de Lukas Moser, el de Werl de Campin y el Retablo de Wurzach de Multscher.
En estas obras destaca la representación del espacio reducido por la perspectiva, la figura modelada tridimensionalmente, como escultura; y el paisaje natural, aunque en cada caso con distintos problemas formales. Sus inquietudes no diferían demasiado de las de Masaccio, Uccello o Andrea del Castagno, tanto que Witz, como este último, pintó una suerte de estatua exenta policromada que acercaba la pintura a la escultura. Las diferencias entre estos autores serán las mismas, a grandes rasgos, que las que caracterizan etapas anteriores y posteriores: individualización en el norte, idealización en el sur; subjetividad en el norte, búsqueda de objetividad en el sur; y penetración intelectual en cuestiones artísticas al sur de los Alpes y atención a los sentimientos en el norte. En el ámbito alemán el detalle adquiere un protagonismo nunca presente en el sur.
Asimismo, con la pintura neerlandesa de principios del siglo XV se inicia un capítulo decisivo en la pintura europea: Vasari dijo que Van Eyck inventó la pintura al óleo, y es probable que ello no sea cierto, pero sí es relevante que entonces ese aglutinante transparente adquirió mayor importancia y se hizo posible aplicar varias capas translúcidas de color una encima de otra. Las superficies pictóricas adquirían así una profundidad y una luminosidad hasta entonces inéditas.
Paolo Uccello. San Jorge y el dragón, 1456-1460. Museo Jacquemart-André, París
 
BIBLIOGRAFÍA
Manfred Wundram e Ingo F. Walther. Renacimiento. Taschen, 2006
Jakob Burckhardt. La cultura del Renacimiento en Italia. Akal, 2004
The post En busca de la forma natural: así nació el Quattrocento appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.