Feria del Libro 2023 en Lanzarote

Verónica Gudiña

Desde hoy (jueves 27 de abril), la Plaza de los Remedios que se localiza en Yaiza convoca a los aficionados a la lectura para que disfruten la edición 2023 de la Feria del Libro (Fiera del Libro) de la isla de Lanzarote. Este evento, nutrido con propuestas culturales destinadas a chicos, jóvenes y adultos, se […]

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EL FIN de la HEGEMONÍA COLORADA en PARAGUAY 🇵🇾… ¿Más CERCA que NUNCA? | LA PIZARRA

Hoy en esta sección de La Pizarra analizaremos el panorama político de Paraguay, las elecciones próximas, y la posibilidad de que el Partido Colorado pierda el poder del país.

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Mujeres que corren con los lobos: Clarissa Pinkola Estés

Juan Ortiz

Mujeres que corren con los lobos

Mujeres que corren con los lobos

Mujeres que corren con los lobos: mitos e historias del arquetipo de la mujer salvaje es un libro que mezcla los cuentos de hadas y el psicoanálisis. Fue escrito por la psicóloga clínica y poeta estadounidense Clarissa Pinkola Estés. Su fecha de publicación original en inglés data de 1989. En 1992, Ballantine Books lanzó una nueva edición que se tradujo a varios idiomas, dentro de los que se encuentran el español y el catalán.

La obra contó con el récord de permanecer 145 semanas en la prestigiosa lista de los más vendidos del diario New York Times. Pinkola Estés, al ser de ascendencia mexicana, se hizo acreedora del premio Las Primeras de la Asociación Nacional de Mujeres México Americanas gracias a ser declarada una escritora de superventas por el periódico.

Sinopsis de Mujeres que corren con los lobos

Mujeres que corren con los lobos es un compendio de antiguos cuentos de hadas explicados desde el psicoanálisis. Clarissa Pinkola Estés toma historias conocidas de la cultura popular y las desglosa hasta convertirlas en un análisis exhaustivo del comportamiento de sus personajes, enfocándose particularmente en el de sus representaciones femeninas para dar un mensaje claro: las mujeres deben seguir su intuición y su instinto.

A través de algunos relatos que todos hemos escuchado, como Barba azul o Manawee, la autora se embarca en una investigación que refleja sus viajes, conversaciones con su familia o consultas con sus pacientes. Mediante la tradición oral y la literatura, Pinkola Estés somete a la evaluación concienzuda ciertas actitudes, costumbres y razonamientos que deben quedar atrás para que podamos volver a ser verdaderamente libres.

Los tópicos que trata el libro son: las formas de sanar, los ciclos de la vida y el arte como terapia.

El arquetipo de la mujer salvaje

Clarissa Pinkola Estés es una confesa admiradora y estudiosa del trabajo de Carl Gustav Jung, reconocido psicólogo del siglo XIX. El autor es famoso por sus teorías y ensayos sobre el análisis de los sueños, y, sobre todo, por sus arquetipos de la personalidad. Los arquetipos son patrones emocionales y de conducta que se hallan presentes en el ADN colectivo. A través de ellos podemos percibir conceptos sobre las personas y el mundo.

Pinkola Estés, como buena psicoanalista junguiana, presenta en Mujeres que corren con los lobos su propio arquetipo: la Mujer Salvaje. Este es descrito como la vieja, la que sabe, la loba. Es una grafía de la mujer que es fuerte y sabe cómo defenderse, que comprende su propia naturaleza, sigue su instinto y abraza la conservación de su intuición primitiva, porque es la que la ha ayudado a sobrevivir.

Párrafo introductorio de la obra

“Una mujer sana se parece mucho a una loba: robusta, colmada, tan poderosa como la fuerza vital, dadora de vida, consciente de su propio territorio, ingeniosa, leal, en constante movimiento. En cambio, la separación de la naturaleza salvaje provoca que la personalidad de una mujer adelgace, se debilite y adquiera un carácter espectral y fantasmagórico.

No estamos hechas para ser unas criaturas enclenques de cabello frágil, incapaces de pegar un salto, de perseguir, dar a luz y crear una vida. Cuando las vidas de las mujeres se quedan estancadas o se llenan de aburrimiento, es hora de que emerja la mujer salvaje; es hora de que la función creadora de la psique inunde el delta”.

Explicación de los primeros dos capítulos de Mujeres que corren con los lobos

Capítulo 1: El Aullido: Resurrección de la Mujer Salvaje

Después de la introducción y unas breves palabras de la autora, el primer cuento con el que nos encontramos es La Loba, una fábula sobre una mujer que recolecta huesos hasta que arma el esqueleto de un lobo. A partir de entonces el animal cobra vida para después transformarse en una fémina que corre y ríe a carcajadas. Después de presentar la historia, Pinkola Estés procede a explicarla desde la perspectiva del psicoanálisis.

“Todos iniciamos nuestra andadura como un saco de huesos perdido en algún lugar del desierto, un esqueleto desmontado, oculto bajo la arena. Nuestra misión es recuperar las distintas piezas”, dice la autora. A través de La Loba, Pinkola Estés determina que solo mediante el amor profundo las personas pueden ser capaces de sanar.

La recolección de los huesos es también el reconocimiento de todos los pesados fragmentos de la psique, y de cómo su reconstrucción puede salvarnos de la integración sin vida a una sociedad cada vez más racionalista.

Capítulo 2: Acechando al Intruso: La Iniciación Inicial

El segundo cuento que se presenta en Mujeres que corren con los lobos es Barba Azul, la historia de un hombre que seduce a tres hermanas para casarse con ellas. Al final, la menor acepta y se muda a su casa. Un día, Barba Azul le dice a su joven esposa que va a salir, y le entrega un manojo de llaves. El hombre le advierte que puede entrar a todas las habitaciones excepto a una.

Cuando el esposo sale, la muchacha, curiosa, decide usar la llave prohibida y entra en la habitación secreta. Allí encuentra los cadáveres de las esposas desobedientes de Barba Azul. Al final, él la busca para asesinarla, pero la mujer hiere de muerte a su esposo con ayuda de sus hermanas y escapa. Clarissa Pinkola Estés habla después acerca de un depredador que existe en el interior de toda fémina.

Esta bestia se esconde en las sombras y absorbe toda la luz y la creatividad que la Mujer Salvaje proyecta. Asimismo, se hace mención al hombre como depredador y a la ingenuidad de la juventud.

Sobre la autora, Clarissa Pinkola Estés

Clarissa Pinkola Estés

Clarissa Pinkola Estés

Clarissa Pinkola Estés nació en 1943, en Gary, Indiana, Estados Unidos. Se trata de una conocida doctora en psicoanálisis, experta en la psicología del trauma, escritora, poeta y activista social. Creció en una familia mexicana de ascendencia indígena hasta que, cuatro años después de su nacimiento, sus padres la dieron en adopción a una familia húngara que escapó de la guerra.

Ninguna persona en su centro contaba con instrucción formal, pero Clarissa vivió toda su vida rodeada por historias que le contaban sus tías, cuentos qué, mucho más tarde, formarían parte de Mujeres que corren con los lobos. En 1976, después de muchas tribulaciones personales y varios paseos por ayudas del gobierno, se graduó como psicoterapeuta por Loreto Heights College en Denver, Colorado.

Otros libros de Clarissa Pinkola Estés

  • The Gift of Story: A Wise Tale About What is Enough (1993);
  • The Faithful Gardener: A Wise Tale About that Which Can Never Die (1996);
  • Untie the Strong Woman: Blessed Mother’s Immaculate Love for the Wild Soul (2011).

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Premios SM 2023 para Patricia García-Rojo y Mónica Rodríguez

Julián Pérez Porto

La Fundación SM ya ha encontrado ganadoras para la convocatoria 2023 de sus premios Gran Angular y El Barco de Vapor. En una rueda de prensa que se desarrolló recientemente se presentaron las dos obras que triunfaron en la edición número 45: “El verano en que llegaron los lobos”, firmada por Patricia García-Rojo y “Más […]

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8 errores habituales que se corrigen

Mariola Díaz-Cano Arévalo

Estos son algunos errores habituales de corrección

Este es un artículo de tema que seguro que comparto con varios colegas correctores. Ya son varios años en esto y posiblemente coincidimos en los errores que vemos en textos de varios tipos y, sobre todo, en corrección literaria. He seleccionado los 8 más habituales que me encuentro. Animo a los escritores, blogueros y redactores a que los tengan en cuenta cuando surgen las dudas y procuren evitarlos. Y siempre está bien tener a mano manuales o libros y sitios de consulta (Ortografía y Gramática de la RAE o cualquier otro) para despejarlas.

8 errores habituales

Usos de mayúsculas y minúsculas

Un error muy habitual que viene dado por los muchos usos que son y que a veces son difusos o dependen del contexto. Por eso hay que echar un vistazo de vez en cuando si no se está seguro de cuál es el más adecuado.

Tildes diacríticas

Este es un clásico que los correctores ortográficos automáticos de los distintos procesadores de textos no suelen distinguir bien o, a veces, sugieren la alternativa que no es. Ejemplos de tildes diacríticas son: se/sé, tu/tú, el/él, si/sí, mate/maté, mas/más, te/té, de/dé, sabia/sabía, tu/tú, cante/canté, etc.

Comas vocativas

También es un error habitual olvidarlas y, por supuesto, en contextos informales, tipo mensajes de texto, etc., siempre brillan por su ausencia. Ejemplos: María, te he dicho que vengas / Hola, Luis, ¿qué tal?

Leísmo, laísmo y loísmo

También son errores clásicos.

El leísmo es el uso de le/les como complemento directo (en vez de lo/los y la/las). El laísmo es el uso de la/las como complemento indirecto (en vez de le/les). Y el loísmo ocurre cuando se usa lo/los como complemento indirecto (en lugar de le/les).

Vi un coche («un coche» es el complemento directo)

—Le vi (en vez de lo vi) . Ejemplo de leísmo.

Le dije a Marta que viniera («a Marta» es el complemento indirecto)

—La dije que viniera. Ejemplo de laísmo.

Di un sobre a Marta («a Marta» es el complemento indirecto)

—Lo di un sobre (en vez de le di un sobre) . Ejemplo de loísmo.

  • Un caso de leísmo permitido es el que afecta a la tercera persona masculina, pero solo en singular. Por ejemplo:

Juan saludó a Pedro («a Pedro» es el complemento directo).

Lo saludó / Le saludó

  • Otra excepción es el «leísmo de cortesía»:

Lo saludé (a usted) /Le saludé (a usted)

Adequeísmos

Estos son errores generales y constantes, quizás por escucharlos a diario en radio y televisión y a muchos de nuestros ínclitos políticos. Pero se han contagiado todos los ámbitos y, quizás, terminaremos olvidando la preposición «de». Sin embargo, lo correcto es:

Estoy seguro/convencido/me doy cuenta DE QUE

Gerundios incorrectos

Otro de los usos que conllevan más errores es de los gerundios. Los hay de tres clases:

  • De posterioridad

Aunque podemos encontrar numerosos ejemplos de este uso en textos clásicos, hoy se considera incorrecto el uso del gerundio cuando solo introduce una sucesión temporal. Así que se recomienda buscar otras alternativas.

Compró sellos, estampándolos luego en los sobres que debía enviar.

  • Especificativo

Se trata de un galicismo. El gerundio actúa como un adjetivo especificativo o una oración subordinada adjetiva. En la mayoría de casos debería sustituirse por que + verbo en forma personal.

Se ha modificado la ley penalizando el maltrato animal. > Se ha modificado la ley que penaliza el maltrato animal.

Hemos leído un cartel anunciando una huelga. > Hemos leído un cartel que anunciaba una huelga.

Solo se admiten dos gerundios especificativos: hirviendo y ardiendo. «Necesitaremos una olla de agua hirviendo»; «Se quemó con una vela ardiendo».

  • Partitivo

Este uso incorrecto del gerundio se emplea para hacer una precisión sobre un subconjunto o parte de un todo:

Vieron pasar navegando tres barcos, siendo dos de ellos muy grandes.

Lo recomendable es suprimir el gerundio e introducir una expresión partitiva con pronombre relativo (entre los que o los cuales / de los cuales), y convertir el verbo ser o estar en una forma personal:

Vieron pasar navegando tres barcos, dos de los cuales eran muy grandes.

Concordancias (número y tiempo)

También ocurren en todos los ámbitos y con bastante frecuencia. La explicación puede estar al usar estructuras complejas con dos o más sujetos u oraciones subordinadas, y si no se revisa después el texto. Son errores de concordancia de número, de género o de ambos entre el sujeto y el verbo o entre el complemento directo y su complemento predicativo. También entre un sustantivo y el adjetivo o un participio, y entre el relativo y su antecedente.

Puntuación de diálogos

La gran asignatura pendiente de la mayoría de los autores. De acuerdo en que suele ser difícil, pero como mejor se aprende es escribiéndolos y, sobre todo, leyendo. Son muchos los ejemplos y necesitarían un artículo aparte. Pero acabaré con un apunte fundamental: para introducir un diálogo se usa la raya (—), no el guion (-) y jamás las viñetas.

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