La nueva fiebre por ‘Cumbres borrascosas’: de Emily Brontë a la película de Emerald Fennell con Margot Robbie y Jacob Elordi

Isaac

Cumbres borrascosas Emily Brontë

‘Cumbres borrascosas’ ha vuelto a colarse en las conversaciones de lectores, cinéfilos y críticos, y no precisamente por una reedición discreta de la novela. La responsable de este nuevo revuelo es Emerald Fennell, directora británica conocida por el tono provocador de Una joven prometedora y Saltburn, que firma una nueva película inspirada en el clásico de Emily Brontë con Margot Robbie y Jacob Elordi como pareja protagonista.

Esta versión cinematográfica llega rodeada de hype, polémica y división de opiniones: desde quienes la disfrutan como un guilty pleasure ardiente y autoconsciente, hasta quienes la consideran una traición al espíritu de la novela. En medio de ese ruido, el libro original publicado en 1847 reaparece con fuerza, y las editoriales españolas y europeas aprovechan la ocasión para relanzar ediciones comentadas, lujosas y económicas de una obra que nunca ha dejado de generar debates intensos.

Una película que no quiere ser adaptación fiel

Lo primero que deja claro Emerald Fennell es que no pretende replicar al pie de la letra la novela de Emily Brontë. Las comillas con las que se anuncia el título -“Cumbres borrascosas”- funcionan casi como un aviso al espectador: lo que se ofrece es una reinterpretación libre, basada en sus propios recuerdos adolescentes de lectura y en su interés por jugar con el deseo, el erotismo y la imagen, más que por reconstruir el texto decimonónico.

En la película se simplifican tramas, se reordenan elementos y se eliminan capas enteras del relato original, en especial la historia de la segunda generación de los Earnshaw y los Linton, clave en la novela para mostrar la herencia del trauma y la posibilidad de romper el ciclo de violencia. Fennell opta por un desarrollo lineal, sin la estructura enmarcada en la voz de Nelly Dean y sin el filtro del señor Lockwood, que en el libro funcionan como narradores poco fiables y aportan distancia crítica.

Ese recorte deja el foco casi exclusivamente en la relación entre Catherine y Heathcliff, convertida aquí en un torbellino de pasión explícita y alta carga sexual, donde el subtexto gótico y el comentario social quedan relegados frente a la estilización visual, la música y un tono deliberadamente excesivo. Hay espectadores que agradecen esta apuesta sin complejos; otros la perciben como una versión superficial que vacía de contenido el drama original.

Película Cumbres borrascosas Margot Robbie Jacob Elordi

La propia campaña promocional ha alimentado esta dualidad. Entre teasers cargados de erotismo, frases diseñadas para volverse virales y apariciones constantes de Robbie y Elordi en alfombras rojas y entrevistas, la película se presenta tanto como un evento pop para el fin de semana de San Valentín como una relectura irreverente de un clásico gótico. De ahí que muchos críticos recomienden verla sin tener la novela demasiado fresca, o incluso sin haberla leído, para no entrar en la sala cargados de expectativas literarias imposibles de satisfacer.

La novela de Emily Brontë: un clásico incómodo y radical

Para entender por qué esta nueva adaptación genera tantas reacciones cruzadas, conviene regresar al punto de partida: la única novela que Emily Brontë publicó en vida, firmada en 1847 con el seudónimo masculino de Ellis Bell. Nacida en los parajes agrestes de Yorkshire y marcada por la enfermedad, el aislamiento y un entorno familiar complejo, la autora volcó en ‘Cumbres borrascosas’ una visión del amor y la violencia sentimental difícil de encajar incluso hoy.

Lejos de la imagen edulcorada que han difundido algunas adaptaciones, la novela no idealiza la relación entre Heathcliff y Catherine. Numerosos especialistas en literatura inglesa recuerdan que estamos ante una historia repleta de obsesiones, maltrato emocional, venganzas encadenadas y personajes incapaces de encontrar una felicidad estable. Heathcliff está lejos de ser un héroe romántico y Catherine no encaja en el molde de heroína ejemplar; su unión funciona más como advertencia que como modelo a imitar.

El trasfondo social también es decisivo. El libro retrata con crudeza las jerarquías de clase en la Inglaterra victoriana, el desprecio hacia quien viene de fuera, la violencia heredada y el peso de las estructuras familiares. Heathcliff, niño huérfano acogido por los Earnshaw, crece entre humillaciones y abusos, con Catherine como único refugio emocional. Cuando ella se casa con Edgar Linton para asegurar su futuro, la decisión se interpreta como una traición de clase que alimenta una espiral de rencor en la que la venganza se convierte en el motor del protagonista.

La segunda parte de la novela, a menudo reducida o directamente suprimida en las versiones audiovisuales, profundiza en esa dimensión de “maldión hereditaria”: los hijos de ambas familias repiten patrones de abuso y sometimiento

, hasta que una forma distinta de quererse abre la puerta a romper el círculo. Es precisamente esta lectura generacional, mucho más amarga que romántica, la que muchos temen que se pierda cuando el relato se simplifica para convertirlo en una pasión de temporada.

Novela Cumbres borrascosas Emily Brontë

Heathcliff, entre el mito romántico y el personaje tóxico

Uno de los grandes focos de discusión, tanto en la crítica literaria como en las redes y los clubes de lectura, es la figura de Heathcliff. Mientras los tráileres de la nueva película lo venden como un amante atormentado al que seguir “hasta el fin del mundo”, muchas lectoras y lectores subrayan que el Heathcliff del libro se parece más a lo que hoy llamaríamos una pareja profundamente tóxica.

En la novela, el personaje despliega una violencia psicológica extrema, comportamientos crueles hacia quienes le rodean y un afán de control que desborda cualquier fantasía romántica. Su matrimonio por despecho con Isabella Linton, por ejemplo, se presenta con un nivel de maltrato que lleva a algunos críticos contemporáneos a hablar abiertamente de un abusador. Esta lectura choca con la tendencia cultural a “lavarle la cara” al personaje cuando llega al cine o la televisión, transformándolo en un icono del amor maldito.

No todo el mundo, sin embargo, se aproxima al libro desde el rechazo. Hay quien admite sin tapujos disfrutar la novela como una experiencia oscura, casi como un placer culpable, donde lo inquietante y lo desagradable forman parte del atractivo. Esa misma ambivalencia se traslada ahora a la película: para algunos, ver en pantalla una pasión destructiva, exagerada y nada sana resulta hipnótico siempre que se entienda que no es un modelo deseable en la vida real.

Otros lectores, en cambio, confiesan que el clásico les resulta casi indigesto: personajes antipáticos, muertes encadenadas, estructura enrevesada, acentos transcritos fonéticamente que dificultan la lectura y una atmósfera tan lúgubre que les cuesta creer que alguien lo tenga como libro favorito. Esa diversidad de reacciones ayuda a explicar por qué cada nueva adaptación se recibe con una mezcla de curiosidad y escepticismo.

Emerald Fennell, Margot Robbie y Jacob Elordi: una apuesta por el exceso

La directora británica llega a ‘Cumbres borrascosas’ con una reputación ya consolidada por proyectos anteriores marcados por la provocación y la estética muy calculada. En Una joven prometedora abordó los abusos sexuales y la venganza con una narrativa divisiva; en Saltburn llevó al límite la representación de la fascinación de clase y el deseo con escenas extremas. Ahora, con el clásico de Brontë, Fennell parece empeñada en consolidar una imagen de autora transgresora que no teme incomodar.

En esta ocasión cuenta además con el respaldo de dos estrellas de enorme tirón mediático. Margot Robbie, que ya produjo Barbie, figura aquí también como productora y rostro principal de la película, mientras que Jacob Elordi, convertido en nuevo favorito de la industria tras su paso por Euphoria y Saltburn, asume el rol de un Heathcliff que prioriza la presencia física y el magnetismo visual frente a la complejidad psicológica del texto original.

La química entre ambos actores se ha convertido en uno de los puntos más comentados: entrevistas, sesiones fotográficas y apariciones conjuntas han alimentado la percepción de que la relación de los protagonistas es el gran reclamo comercial de la cinta. Parte de la crítica celebra esa energía y la capacidad de la película para jugar con el deseo del espectador; otra parte reprocha que la apuesta por la imagen y el erotismo deje poco espacio para desarrollar a los personajes más allá de su función simbólica.

La puesta en escena refuerza esa sensación de exceso calculado: fotografía muy compuesta, colores intensos, simetrías trabajadas, vestuario deliberadamente anacrónico y un uso abundante de metáforas visuales -desde elementos cotidianos convertidos en símbolos hasta acumulaciones casi barrocas-. Para algunos espectadores, este enfoque convierte cada plano en un cuadro disfrutable; para otros, levanta una barrera emocional y les deja como observadores de una postal, más que como partícipes del drama.

Un debate encendido en la crítica española

En los medios culturales de España y Europa, las reacciones ante la película han ido desde la fascinación hasta el rechazo frontal. Hay articulistas que admiten haberse dejado llevar por la sensualidad de la propuesta, por la combinación de romanticismo clásico con un toque picante y contemporáneo, y que reconocen haber disfrutado más precisamente por no haber releído la novela antes.

Otros críticos han sido mucho más duros y describen el film como una lectura grotesca y descafeinada del original, centrada en la superficialidad de la imagen y en un erotismo insistente que, según su punto de vista, no llega a construir un conflicto dramático sólido ni un arco real para los personajes. Algunos artículos llegan a considerar que la cinta trivializa el feminismo y reduce a sus protagonistas a meras perchas sobre las que colgar un ejercicio estético.

En paralelo, abundan las piezas que animan a ver la película como una obra completamente independiente, casi como un fanfic de alto presupuesto, desligándola de la obligación de “estar a la altura” del clásico literario. Desde esta perspectiva, lo más razonable sería aceptar que la cinta no pretende sustituir al libro ni ofrecer una versión definitiva, sino aprovechar el imaginario de la obra para plantear un juego contemporáneo con el deseo, el recuerdo y el mito.

Esa diversidad de enfoques desemboca en una especie de acuerdo tácito: quien busque la complejidad moral, la violencia estructural y la profundidad psicológica de Brontë tendrá que acudir al texto; quien quiera dos horas largas de exceso visual y pasión exacerbada puede encontrar en la película un entretenimiento discutible pero llamativo, siempre que entre al cine con las expectativas bien colocadas.

Un clásico que no deja de reescribirse

El interés actual por ‘Cumbres borrascosas’ no se limita a la pantalla. En el ámbito editorial, sobre todo en España, se multiplican las novedades en torno al clásico: desde ediciones económicas pensadas para quienes se acercan por primera vez, hasta volúmenes anotados de gran formato dirigidos a lectores que ya conocen bien la historia.

Destaca especialmente la edición comentada que analiza el libro capítulo a capítulo, incluyendo estudios sobre la vida de Emily Brontë, el contexto victoriano, las influencias literarias, las distintas traducciones y las adaptaciones cinematográficas a lo largo del siglo XX y XXI. Se trata de un enfoque más académico y visual, con fotografías de manuscritos, ilustraciones, portadas históricas y fotogramas de películas, que busca acompañar a quienes desean profundizar en la obra más allá de una lectura aislada.

A estas propuestas se suman nuevas traducciones al castellano y reediciones en sellos como Siruela, Molino, Alianza o Austral, cada una con un tono y un público diferente: desde ediciones de lujo para regalar hasta versiones de bolsillo accesibles para estudiantes y clubes de lectura. Este movimiento editorial confirma que el interés por el género gótico y las historias de atmósfera oscura está viviendo un nuevo auge entre lectores jóvenes.

En el fondo, la novela de Emily Brontë se beneficia de cada polémica: cuanto más se discute sobre si una adaptación la deforma, la exagera o la suaviza, más personas sienten curiosidad por volver a los páramos de Yorkshire en la página escrita. Y esa capacidad de seguir generando relecturas, ediciones y disputas críticas casi dos siglos después es una de las pruebas más claras de que seguimos hablando de un clásico vivo.

Entre el fenómeno fan que rodea a la película de Emerald Fennell, las voces críticas que le reprochan frivolizar un relato ferozmente oscuro y la avalancha de nuevas ediciones y comentarios en España y Europa, ‘Cumbres borrascosas’ vuelve a situarse en el centro del debate cultural. La novela de Emily Brontë, incómoda, salvaje y difícil de clasificar, se mantiene como referencia obligada, mientras su nueva encarnación en pantalla divide al público entre quienes se dejan arrastrar por la pasión filmada y quienes prefieren regresar al viento helado de los páramos originales para encontrar allí, sin filtros ni comillas, la fuerza de un clásico que todavía no ha dicho su última palabra.


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El espectáculo de danza ‘Romance Sonámbulo’ llega al CAEM de Salamanca

Isaac

Espectáculo de danza Romance Sonámbulo

El Centro de las Artes Escénicas y de la Música (CAEM) de Salamanca se prepara para recibir una de las propuestas más singulares de la danza española actual: el espectáculo de danza ‘Romance Sonámbulo’, firmado por la Compañía Antonio Najarro. La función tendrá lugar este sábado a las 20:00 horas, enmarcada como una de las citas culturales más destacadas del fin de semana en la ciudad.

Con un montaje que combina danza, música en directo y poesía lorquiana, la pieza se construye alrededor del universo creativo de Federico García Lorca, revisitando algunos de sus versos más enigmáticos y sensibles. El resultado es un viaje escénico que se apoya en la tradición de la danza española, pero que busca también un lenguaje actual y cercano al público.

Un homenaje escénico al universo poético de García Lorca

El título del espectáculo toma como referencia uno de los romances más célebres del Romancero gitano de Lorca, el ya mítico ‘Romance sonámbulo’. Este poema, que ha sido leído, recitado y cantado durante generaciones, sirve como columna vertebral de la obra, articulando una historia cargada de simbolismo, pasión y tragedia.

Sobre ese eje se construye la narración coreográfica de un joven contrabandista herido que busca refugio en casa de su amada, una muchacha gitana. Al creer que ha sido abandonada, la joven se quita la vida y es hallada muerta en un aljibe, configurando así un relato de amor frustrado y destino fatal. La coreografía traslada a escena ese clima tenso y casi onírico que atraviesa el poema.

El propio Federico García Lorca describía este romance como una obra cargada de anécdota y dramatismo, marcada por un misterio que ni él mismo podía explicar del todo. Ese «misterio poético» se convierte en motor del espectáculo, que busca plasmar en movimiento esa sensación de enigma permanente, más sugerido que contado de forma literal.

Lejos de limitarse al poema que da nombre a la producción, la propuesta se adentra en la etapa más «lunar» y misteriosa de Lorca, abarcando desde los textos de juventud incluidos en ‘Libro de poemas’ hasta las composiciones más maduras de ‘Diván del Tamarit’. De esta forma, el montaje traza un recorrido por el despertar artístico del autor granadino y por el esplendor de su trayectoria creativa.

La atmósfera del espectáculo se apoya en imágenes recurrentes en la obra lorquiana: el rumor del agua, los aljibes, los pozos y los surtidores, elementos que evocan tanto la vida como la muerte, el deseo y la ausencia. Estos símbolos se integran en la dramaturgia y en la escenografía, reforzando el carácter evocador del montaje.

La huella de las tres culturas y la diversidad de la danza española

En el corpus de poemas que inspira la pieza se percibe con claridad la presencia de las tres culturas que marcaron la Granada de Lorca: la hispanoárabe, la judía y la cristiana. El espectáculo recoge esa mezcla de raíces y la traslada al cuerpo de los bailarines, articulando un lenguaje escénico donde conviven diferentes tradiciones.

Esta riqueza cultural permite desplegar un amplio abanico de estilos de la danza española. A lo largo de la función se suceden pasajes de flamenco, momentos de danza estilizada, referencias a la escuela bolera e incluso pinceladas de danza contemporánea, todo ello entrelazado con una base de técnica clásica que sostiene la propuesta.

Más que un simple recital coreográfico, ‘Romance Sonámbulo’ se presenta como un diálogo entre poesía, música y movimiento, en el que cada disciplina alimenta a las otras. Los versos de Lorca funcionan como brújula emocional, mientras que la danza da forma física a las imágenes del poeta y la música envuelve al espectador en una atmósfera nocturna y casi hipnótica.

El resultado es un espectáculo que, sin renunciar al rigor técnico, apuesta por una lectura contemporánea del legado lorquiano, acercando su obra a nuevos públicos sin perder el vínculo con la tradición. El público se encuentra así con un Lorca reconocible, pero filtrado a través del lenguaje de la escena actual.

La Compañía Antonio Najarro: catorce bailarines y música original en directo

Al frente de la producción se sitúa la Compañía Antonio Najarro, considerada una de las formaciones de referencia en el panorama de la danza española. Desde su creación, la compañía ha apostado por mostrar nuevas tendencias y por renovar el repertorio de la danza clásica española y estilizada, manteniendo siempre un alto nivel de exigencia artística.

Para este montaje, el grupo llega al CAEM con una formación de catorce bailarines especializados en distintos estilos: flamenco, danza estilizada, escuela bolera, danza contemporánea y ballet clásico. Esta diversidad de perfiles permite abordar con solvencia la mezcla de lenguajes que exige una pieza como ‘Romance Sonámbulo’.

Uno de los rasgos distintivos de la propuesta es la presencia de música original interpretada en directo por una plantilla de músicos de reconocido prestigio. La partitura ha sido concebida específicamente para el espectáculo, de forma que acompaña y potencia cada secuencia coreográfica, reforzando el ritmo dramático de la obra.

Desde su arranque en 2002, la compañía ha desarrollado siete producciones de gran formato, entre ellas títulos como ‘Tango Flamenco’, ‘Flamencoriental’, ‘Jazzing Flamenco’, ‘Suite Sevilla’, ‘Alento’, ‘Querencia’ o ‘La Argentina en París’. Estas creaciones se han presentado en escenarios nacionales e internacionales, consolidando la trayectoria del grupo y su capacidad para conectar con públicos muy diversos.

Con ‘Romance Sonámbulo’, la formación dirigida por Antonio Najarro refuerza su línea de trabajo: fusionar tradición y vanguardia, reivindicando la danza española como un arte vivo y en constante evolución, capaz de dialogar con la literatura y con otros lenguajes escénicos.

Detalles prácticos: horario, entradas y puntos de venta

La representación de ‘Romance Sonámbulo’ tendrá lugar este sábado a las 20:00 horas en el escenario del Centro de las Artes Escénicas y de la Música, convertido para la ocasión en un espacio donde la palabra poética y la danza comparten protagonismo.

Las localidades para asistir al espectáculo se han puesto a la venta con tres franjas de precio: 15, 20 y 25 euros, en función de la zona elegida dentro del recinto. De este modo, la organización busca facilitar el acceso a diferentes tipos de público, desde espectadores habituales de danza hasta personas que se acercan por primera vez a este tipo de propuestas.

Quienes deseen adquirir sus entradas pueden hacerlo de forma presencial en la taquilla del Teatro Liceo, en el horario habitual de venta, o bien optar por la compra online a través de la página web oficial www.ciudaddecultura.org. Se recomienda no dejar la gestión para el último momento, dado el interés que está despertando la cita.

La programación del CAEM refuerza así su apuesta por la danza como parte esencial de la oferta cultural de Salamanca, acercando al público producciones que combinan calidad interpretativa, investigación artística y diálogo con los grandes nombres de la literatura en lengua española.

Con todos estos elementos —la fuerza de la poesía de García Lorca, la solidez de la Compañía Antonio Najarro, la mezcla de estilos de danza española y la música original en directo—, ‘Romance Sonámbulo’ se presenta como una ocasión singular para disfrutar de un ballet inspirado en la tradición pero con mirada actual, que convierte el escenario del CAEM en un espacio donde se cruzan la memoria, el misterio y la emoción compartida con el público.


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Jornadas de Teatro de Eibar: programa, invitados y ambiente escénico

Isaac

Jornadas de Teatro de Eibar

Las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 vuelven a situar a la ciudad guipuzcoana en el mapa de las artes escénicas del Estado, con una edición que se prolonga durante más de dos meses y que combina tradición, reflexión y una oferta muy variada de espectáculos. Con casi medio siglo de recorrido, el ciclo se mantiene como una de las citas culturales más reconocibles de Gipuzkoa y un foco de referencia para compañías y público de todo el país.

Esta 49ª edición se desarrolla entre los meses de invierno, con representaciones que se suceden desde comienzos de febrero hasta finales de marzo, y un programa en el que se mezclan teatro de calle, comedia, drama, danza, clown y propuestas infantiles, tanto en euskera como en castellano. La respuesta de los espectadores, con miles de entradas ya vendidas y varios espectáculos con el cartel de «no hay billetes», confirma el tirón de unas jornadas que se han ganado un público fiel con los años.

Un arranque marcado por el coloquio y el regreso de Imanol Arias

Dentro de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026, el tradicional coloquio de apertura vuelve a funcionar como pistoletazo de salida de un «mes largo» de funciones. En esta ocasión, el invitado central es el actor Imanol Arias, que regresa a la localidad en lo que para él supone un auténtico volver a casa, acompañado por la actriz María Barranco, con quien comparte cartel en la obra Mejor no decirlo.

El encuentro, presentado por Irene Hernando, gira en torno al tema de «La casa» y toma como punto de partida una cita del personaje Tiresias, de la mitología clásica, dirigida a su hija Manto: «Hija, ten siempre un lugar al que poder regresar». A partir de ahí, el coloquio se adentra en la idea de cuál es ese lugar para actrices y actores que pasan buena parte de su vida profesional viajando, enlazando giras y escenarios.

La conversación invita a preguntarse dónde reside realmente la “casa” del intérprete: si es el hogar de la infancia al que uno vuelve tras recorrer calles y patios de colegio, si es la familia, si son los espacios vitales de los personajes a los que se da vida o, quizá, cada escenario, plató y rodaje que se pisa a lo largo de la carrera. Las largas temporadas lejos del domicilio, las pequeñas «odiseas» de cada función y la necesidad de un lugar al que regresar marcan el tono de una charla que aspira a abrir las Jornadas desde la reflexión.

El coloquio inicial, previsto en el Coliseo a las 19.00 horas, ha generado un notable interés entre el público local y visitante, hasta el punto de que la venta anticipada ha funcionado como un adelanto de lo que serían los días posteriores: una programación con alta demanda y un ritmo de adquisición de entradas muy intenso.

“Mejor no decirlo”: comedia protagonista del cartel

Tras la charla inaugural, Imanol Arias y María Barranco toman el escenario del Coliseo para protagonizar, los días 10 y 11 de febrero, la comedia Mejor no decirlo, una obra de Salomé Lelouch dirigida por Claudio Tolcachir y producida por Pablo Kompel y Pentación Espectáculos. La función llega a Eibar después de su paso por Buenos Aires y de una gira por Uruguay, Chile y Paraguay en la que acumuló un sold out absoluto en cada función.

En esta propuesta, Él (interpretado por Imanol Arias) y Ella (encarnada por María Barranco) conforman un matrimonio de larga trayectoria cuya fórmula de convivencia se ha basado en saber cuándo hablar y cuándo callar. La trama se dispara cuando se plantean, por una vez, decirse todo sin filtros, abriendo la puerta a una cascada de verdades, reproches y situaciones reconocibles para el público.

La obra bebe de la comedia de pareja clásica, pero la actualiza con un ritmo ágil y un humor que juega con aquello que «mejor no mencionar» en la vida cotidiana. Tal y como subraya Claudio Tolcachir, se trata de una provocación escénica, un disfrute interpretativo en el que dos actores muy conocidos del gran público «abren las puertas de lo que siempre pensamos que es mejor no decir», cuestionando lugares comunes, cambiando el punto de vista y trabajando con complicidad e ironía.

La expectación por ver a ambos intérpretes compartiendo escenario, unida al efecto arrastre del coloquio sobre «La casa», ha provocado que las entradas para Mejor no decirlo se agoten con antelación. El área de Cultura del Ayuntamiento de Eibar ha confirmado que este título, junto al espectáculo Preguntamelón de Millán Salcedo, se encuentra entre los grandes reclamos de la programación, con el cartel de «no hay billetes» colgado días antes de sus funciones.

Programación diversa: teatro de calle, humor, drama y propuestas familiares

Más allá de las grandes figuras mediáticas, el programa de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 se construye sobre una mezcla de estilos y formatos que busca llegar a públicos diferentes. Desde el Ayuntamiento se destaca la combinación entre nombres de primer nivel y compañías del entorno, una fórmula que ha sido clave para fidelizar a la audiencia y reforzar el tejido escénico local y comarcal.

La edición número 49 reúne a 24 compañías y suma en torno a 44 actrices y 43 actores sobre los distintos escenarios, con un presupuesto global que ronda los 220.000 euros. A lo largo de enero, febrero y marzo se alternan propuestas de calle, comedias, dramas contemporáneos, piezas de danza, espectáculos de clown y funciones específicamente dirigidas al público infantil y familiar, con presencia tanto de producciones en euskera como en castellano.

El calendario arranca con fuerza en febrero, encadenando títulos muy distintos entre sí. Además de Mejor no decirlo, figuran en la programación obras como Preguntamelón, en la que Millán Salcedo recurre a la improvisación a partir de las preguntas del público, o montajes como Kandida, Casting Lear, Contra Ana, Nor naizen baneki o Dysphoria, así como funciones en espacios como Uni Eibar y diferentes propuestas familiares repartidas por la ciudad.

En el caso de Preguntamelón, la dinámica se basa en un juego directo con la audiencia: Millán Salcedo responde sobre la marcha a las cuestiones que se le plantean desde la platea, convirtiendo la sala en un espacio de complicidad y memoria compartida alrededor del humor televisivo y teatral. La propuesta ha generado un fuerte interés y también ha colgado el cartel de entradas agotadas, reforzando la idea de que la comedia es uno de los grandes motores de estas Jornadas.

El programa paralelo incluirá intervenciones en diferentes calles y plazas de la ciudad, como ya se ha visto con el espacio Kalez-Kale / De Calle, de la mano de LEKIM Konpania, que llevó parodias teatrales a distintos puntos de Eibar como preludio de la agenda principal. Esta línea de trabajo busca sacar el teatro a la calle, acercarlo a quienes quizá no se acercan habitualmente a los teatros y reforzar la presencia de la cultura en el día a día urbano.

El cine dentro de las Jornadas: sección “El Teatro en el Cine”

Además de las funciones teatrales, las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 reservan un espacio específico para el audiovisual con la sección «El Teatro en el Cine», integrada dentro del XXVI Festival de Cortometrajes de Eibar Asier Errasti. Esta propuesta establece un diálogo entre los lenguajes escénico y cinematográfico, incorporando a la programación una selección de cortos que abordan, desde distintos enfoques, temas cercanos al teatro o a la interpretación.

En este bloque se proyectarán varios trabajos de corta duración, entre ellos All you need is love, dirigido por Dany Ruz (13 minutos y 41 segundos), La mort, de Jesús Martínez (12 minutos y 43 segundos), y Angie, firmado por Josep Varo (9 minutos y 23 segundos). Cada uno de estos cortos propone miradas propias, desde el drama íntimo al retrato de personajes en situaciones límite, pasando por relatos más abiertos a la interpretación.

La muestra se completa con títulos como Gracias por nada, de Laura Zurrón y Roberto Mora (13 minutos y 10 segundos), Insalvable, de Javier Marco (18 minutos y 10 segundos), Dejar de fumar, de Javier Rubio (11 minutos y 16 segundos) y El carné de(s)madre, de Xabier Vitoria (14 minutos). La diversidad de estilos y duraciones permite acercar al público a un panorama amplio del cortometraje actual en el ámbito estatal, siempre con el foco puesto en la interpretación y en las posibilidades expresivas del formato breve.

Esta sección cinematográfica se integra en la propia dinámica de las Jornadas, reforzando la idea de que el teatro no es un compartimento estanco, sino que se cruza y se alimenta de otros lenguajes artísticos. Al ofrecer cortometrajes que dialogan con la escena, se amplía el alcance del ciclo y se oferta una programación que puede interesar tanto a los habituales del teatro como a aficionados al cine y a los festivales de cortos.

Conexión entre cultura, ciudad y deporte: la visita a Ipurua

En el marco de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026, la ciudad ha vuelto a tender puentes entre sus principales señas de identidad culturales y deportivas. La SD Eibar, a través de su fundación, ha recibido la visita de los actores María Barranco e Imanol Arias, que aprovecharon su estancia en la localidad para conocer de primera mano las instalaciones del estadio de Ipurua.

Durante el recorrido por el campo armero, los intérpretes tuvieron la ocasión de acercarse al día a día del club y al ambiente que se vive en uno de los estadios con más personalidad del fútbol profesional. Acompañados por el productor Jesús Cimarro y por el alcalde de Eibar, Jon Iraola, pudieron charlar con representantes institucionales y descubrir algunos de los rincones más significativos del recinto deportivo.

Como recuerdo de la visita, la SD Eibar obsequió a ambos actores con camisetas oficiales personalizadas, un gesto que fue agradecido posando para las fotografías junto a las autoridades presentes en el acto. Más allá de la anécdota, el encuentro subraya la intención del club y del Ayuntamiento de reforzar el vínculo entre deporte y cultura, entendidos como partes complementarias del tejido social de la ciudad.

Este tipo de iniciativas buscan que las Jornadas de Teatro trasciendan los espacios escénicos tradicionales y se integren de manera más amplia en la vida diaria del municipio, implicando a distintas entidades y colectivos. En ese sentido, la visita a Ipurua ejemplifica una línea de trabajo que trata de conectar el mundo del espectáculo con otros ámbitos de actividad, generando sinergias y visibilidad compartida.

Un proyecto consolidado con fuerte respaldo del público

Con casi cinco décadas de historia, las Jornadas de Teatro de Eibar se han consolidado como uno de los proyectos culturales con mayor continuidad del calendario municipal. Desde el Ayuntamiento se insiste en que el ciclo goza de «buena salud» y en que representa, de manera muy clara, la idea de la cultura como servicio público abierto a toda la ciudadanía.

El alcalde, Jon Iraola, ha remarcado en distintas intervenciones que estas Jornadas son uno de los pilares de la agenda cultural local, tanto por su continuidad como por la fidelidad de un público que responde con rapidez cada vez que se abren las taquillas. La directora de Cultura ha subrayado igualmente el prestigio del ciclo y el aprecio que muchos actores y actrices profesan a Eibar, una ciudad donde varios de ellos iniciaron o consolidaron su trayectoria escénica.

Por su parte, el concejal de Cultura, Andoni Zabala, ha puesto el acento en la diversidad del cartel y en el papel de los coloquios y actividades paralelas como herramientas para mirar el teatro también desde la reflexión, y no solo desde el puro entretenimiento. Esa mezcla entre espectáculos de gran formato, propuestas de calle, programación infantil y espacios de debate habría sido fundamental para mantener viva la cita a lo largo de tantos años.

En términos de asistencia, el objetivo pasa por acercarse, e incluso superar, las cerca de 8.000 personas contabilizadas en la edición de 2025. La venta anticipada apunta en esa dirección: se han despachado ya alrededor de 5.000 localidades entre todas las funciones, con algunos títulos agotados y otros con muy pocos huecos libres. El ritmo de ventas confirma que el teatro sigue siendo un punto de encuentro capaz de llenar salas, activar conversación y sostener, año tras año, un proyecto cultural de largo recorrido.

A lo largo de esta edición de 2026, Eibar vuelve a transformarse en un gran escenario repartido entre teatros, calles y otros espacios de la ciudad. Entre coloquios que interrogan sobre el sentido de «la casa» para quienes viven de la interpretación, comedias que abordan con ironía la vida en pareja, cortometrajes que enlazan cine y teatro, actos que acercan el mundo de la cultura al deporte y una variada oferta de espectáculos para diferentes públicos, las Jornadas reafirman su papel como cita imprescindible del calendario escénico vasco y estatal, demostrando que la suma de tradición, riesgo y cercanía con el público sigue siendo una fórmula eficaz para mantener vivo un proyecto cultural casi medio siglo después de su nacimiento.


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El Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos consolida su éxito

Isaac

Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos

El Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos (FestiLIJ3C) ha cerrado su novena edición con un respaldo masivo del público y del sector del libro. Durante cuatro intensos días, el Centro Cultural Adolfo Suárez se transformó en un gran punto de encuentro en torno a la lectura, la creación literaria y la ilustración dirigidas a la infancia y la juventud.

Entre el 5 y el 8 de febrero, el certamen registró casi 4.000 visitantes y alrededor de 3.000 inscripciones en las distintas actividades propuestas, lo que confirma la consolidación del festival como una de las citas ineludibles del calendario cultural en España. La combinación de programación familiar, autores de primer nivel y participación activa de los lectores ha reforzado su papel como referencia nacional en literatura infantil y juvenil.

Organizado por la librería tricantina Serendipias, en estrecha colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Tres Cantos, el FestiLIJ3C ha desplegado cerca de un centenar de actividades pensadas para todos los públicos. Más de 70 autores e ilustradores, tanto nacionales como internacionales, han pasado por las salas del Centro Cultural Adolfo Suárez compartiendo sus libros, su proceso creativo y su experiencia profesional con lectores de todas las edades.

La respuesta del público ha sido especialmente significativa: el festival ha logrado reunir a familias, mediadores de lectura, docentes y jóvenes lectores en un mismo espacio, reforzando el carácter intergeneracional del evento. Buena parte de las sesiones colgaron el cartel de aforo completo, lo que evidencia el interés creciente por las propuestas de lectura y creación literaria en el municipio.

Según los datos difundidos por la organización, en torno al 90 % de los visitantes procede de Tres Cantos, lo que pone de relieve el fuerte arraigo local del proyecto. Al mismo tiempo, se ha registrado la llegada de público desde otros puntos de la geografía española como Canarias, Extremadura, Asturias o Cataluña, muestra de que el festival trasciende ya el ámbito municipal y se proyecta a escala nacional.

Un programa para vivir los libros desde todos los ángulos

Actividades del Festival de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos

El grueso de la programación de la novena edición del FestiLIJ3C se ha articulado en torno a casi un centenar de propuestas diferentes, diseñadas para que la lectura se contemple no solo como un hábito individual, sino como una actividad compartida y vivida en comunidad. En el Centro Cultural Adolfo Suárez se concentró la mayor parte de las actividades, con aforos completos en numerosas sesiones y una participación muy activa de niños, adolescentes y adultos.

Entre las actividades más demandadas han estado los cuentacuentos y bebecuentos, pensados para iniciar a los más pequeños en el universo de los relatos, así como los talleres creativos y de ilustración, en los que los participantes han podido experimentar con la escritura, el dibujo y la narración gráfica. También han tenido un papel importante las charlas dirigidas a familias y profesorado, centradas en el fomento de la lectura y el papel de los mediadores.

El programa se ha completado con encuentros con autores, sesiones de firmas, actividades escénicas y propuestas innovadoras como los escape rooms literarios, que han ofrecido una forma lúdica de acercarse a historias y personajes. En paralelo, se han desarrollado programas de radio en directo vinculados al certamen, con participación de creadores y jóvenes lectores, reforzando así la dimensión divulgativa del festival.

Según la organización, se han contabilizado 81 actividades repartidas entre el Centro Cultural Adolfo Suárez y diversos espacios educativos. De ellas, más de sesenta se celebraron en la propia sede del festival, alcanzando una asistencia de más de 3.200 personas solo en este recinto. El resto tuvo lugar en colegios de la localidad, donde los autores se desplazaron para mantener un contacto directo con el alumnado.

En total, alrededor de 600 estudiantes de seis centros educativos de Tres Cantos han recibido la visita de escritores e ilustradores, que han participado en charlas, talleres y dinámicas en el aula. Estas actividades matinales han permitido que los libros que se leen en clase conecten con las personas que los escriben e ilustran, reforzando el vínculo entre lectura escolar y experiencia literaria.

Pinocho como hilo conductor y lectura continuada

Uno de los ejes temáticos de esta edición ha sido la obra clásica «Las aventuras de Pinocho», de Carlo Collodi. El festival ha retomado su ya tradicional lectura continuada de un gran clásico, abierta a todas las personas asistentes que quisieran sumarse, desde el viernes por la tarde hasta el domingo al mediodía.

La lectura de Pinocho se ha desarrollado de forma ininterrumpida gracias a la participación colectiva de niños, jóvenes y adultos, que se han ido relevando para dar voz al texto. El momento final de esta actividad corrió a cargo del escritor Ricardo Gómez, quien fue el encargado de leer los últimos pasajes de la obra ante el público, en un gesto simbólico que conectó la tradición literaria con la creación contemporánea.

El universo de Pinocho también ha estado presente en la imagen gráfica del festival. El cartel de esta novena edición ha sido realizado por la ilustradora argentina Eugenia Ábalos, que ha trabajado la pieza con acuarela y lápices de colores. La ilustración destaca por sus texturas suaves y tonos vivos, y combina personajes de la historia de Pinocho con elementos emblemáticos de Tres Cantos, como la Torre del Agua, reforzando así la identidad visual del certamen.

Además de la lectura continuada, el clásico de Collodi ha inspirado actividades específicas en torno a su imaginario, desde encuentros con autores de cómic que han reinterpretado el mito hasta sesiones dedicadas a explorar adaptaciones y lecturas contemporáneas de Pinocho para nuevos públicos. De este modo, el festival ha propuesto un diálogo entre la tradición y las nuevas formas de contar.

La presencia del hada azul, el propio Pinocho y otros personajes vinculados al relato se ha podido rastrear también en parte de la selección de obras premiadas en la categoría de cómic en traducción, donde se ha distinguido el título «Azul, el hada de Pinocho», reforzando el peso simbólico que ha tenido el clásico en esta edición del festival.

Participación vecinal y proyección nacional

Los datos de asistencia confirman que el público local sigue siendo el gran motor del FestiLIJ3C. De acuerdo con las cifras manejadas por la organización, en torno al 90 % de los asistentes residen en Tres Cantos, lo que da cuenta del elevado nivel de implicación de los vecinos con la oferta cultural del municipio y con este festival en particular.

Al mismo tiempo, la presencia de visitantes llegados desde otras comunidades autónomas como Canarias, Extremadura, Asturias y Cataluña muestra que el evento ha ido ampliando su radio de influencia. Familias, profesionales del libro y mediadores de lectura se desplazan hasta el municipio madrileño para participar en las actividades, asistir a la gala de premios y conocer de primera mano las novedades del sector de la literatura infantil y juvenil.

La cifra de 3.800 a 4.000 personas registradas a lo largo de los cuatro días de programación sitúa al festival como una de las principales citas culturales del municipio y un punto de referencia para iniciativas similares en España. A ello se suma la participación de 32 personas voluntarias, que han colaborado en tareas de coordinación, acompañamiento a autores, control de accesos y apoyo logístico.

La valoración de las instituciones locales ha sido positiva. El alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, ha subrayado en la presentación del certamen que el atractivo del festival reside en su capacidad para convertir la ciudad en un espacio de encuentro, creatividad y descubrimiento. Por su parte, la concejal de Cultura, Elisa Lidia Miguel, ha insistido en la relevancia de mantener una oferta estable en literatura infantil y juvenil para que la cultura acompañe a los más jóvenes a lo largo de sus vidas.

La responsable del área cultural ha puesto el acento en que el festival se ha convertido ya en un proyecto cultural de primer orden dentro del panorama nacional, gracias a la intensa colaboración público-privada y al trabajo conjunto entre la librería Serendipias, el Ayuntamiento y la comunidad educativa. En sus palabras, la implicación de autores, familias y profesionales demuestra que la literatura «no solo se lee, sino que también se vive», y que el éxito del FestiLIJ3C es «de todos y para todos».

Más de 70 autores y una nutrida representación internacional

El componente profesional de la cita ha sido especialmente visible en la presencia de más de 70 autores e ilustradores, con representación de varios países europeos y latinoamericanos. Entre los invitados internacionales se han contado nombres como la ilustradora italiana Elena Triolo, las autoras británicas Abi Elphinstone y Steve Smallman, o el escritor italiano Giuseppe Festa, entre otros.

Junto a ellos, han participado numerosos creadores del ámbito nacional, responsables de algunas de las obras más destacadas en literatura infantil y juvenil de los últimos años. Entre los nombres presentes se encuentran Eva Clemente, Diego Arboleda, María Menéndez-Ponte, Lola Núñez, Óscar Rull, Sara Nicolás, Silvina Eduardo, Jesús Burgoa, Ana Punset, Bárbara Fernández, Pablo C. Reyna, Cristina Villar, Gracia Iglesias, Margarita del Mazo, José Carlos Andrés, Santiago García-Clairac, Javier Fonseca o Javier Fernández Jiménez, entre otros muchos.

Estos autores no solo han participado en firmas de ejemplares, sino también en encuentros, talleres y mesas de diálogo donde han debatido sobre los retos actuales de la lectura entre niños y jóvenes, el papel de la ilustración en los álbumes, o las posibilidades de la literatura juvenil para abordar temáticas complejas de forma accesible.

En paralelo, algunos de ellos han protagonizado visitas a centros educativos del municipio durante las mañanas de jueves y viernes. En estas sesiones, los estudiantes han podido conversar sobre los libros que han leído y plantear preguntas directas a quienes los han escrito o ilustrado, reforzando así la motivación lectora y la percepción de cercanía con la figura del autor.

La dirección del festival, encabezada por Elena Martínez, ha destacado que las familias de Tres Cantos han asumido el FestiLIJ3C como una cita esperada cada año, y que esa fidelidad del público ha sido clave para que el certamen crezca en número de invitados, en calidad de la programación y en reconocimiento dentro del sector editorial.

Los Premios Torre del Agua: el reconocimiento del festival a la creación literaria

Uno de los momentos más destacados de la IX edición ha sido la gala de entrega de los Premios Torre del Agua, celebrada en el teatro del Centro Cultural Adolfo Suárez. Estos galardones, considerados por muchos como una suerte de «Goya» de la literatura infantil y juvenil, distinguen cada año algunas de las publicaciones más relevantes del sector en diferentes categorías.

El acto fue conducido por Javier Fernández Jiménez, director del proyecto radiofónico «Menudo Castillo», y contó con la participación activa de niños y adolescentes de los clubes de lectura tricantinos. Ellos, junto con la directora del festival, Elena Martínez, y el alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, fueron los encargados de entregar los galardones a los premiados en las catorce categorías reconocidas por el certamen.

El Premio Torre del Agua Honorífico a la dedicación a la literatura infantil y juvenil recayó en el escritor Ricardo Gómez (Segovia, 1954), autor que, tras una larga etapa como profesor de matemáticas, decidió orientarse de lleno a la escritura. Su trayectoria incluye reconocimientos como el Premio Barco de Vapor, el Cervantes Chico, el Gran Angular, el Alandar, el Ignacio Aldecoa, además de selecciones en la lista White Ravens y premios internacionales como Mejor Álbum Ilustrado en Brasil.

En la categoría de álbum ilustrado español el premio fue para «Volando», de Ana Marqués, con ilustraciones de Natascha Rosenberg, publicado por Tutifruti Editorial. En álbum ilustrado de traducción el reconocimiento recayó en «Tuctuc y Rucutuc y la nube más baja de lo normal», de Kes Gray y Chris Jevons, traducido por Isabel Rosell Bellera y editado por La Galera.

En el bloque dirigido a lectores autónomos, el galardón en español fue para «Inés y 3Pies», de Eva Clemente, publicada por Emonautas. El premio en traducción se concedió a «Un bosque patas arriba», de Giuseppe Festa, con traducción de Teresa Aguilar Sánchez y editado por Duomo, mientras que la categoría de lectores en español destacó la obra «Una librería en el bosque», de Diego Arboleda, publicada por Anaya.

En el apartado de lectores en traducción, el título premiado fue «Emma Spark», de Abi Elphinstone, traducido por Marc Figueras y publicado por Gribaudo. Ya en literatura juvenil, el premio a juvenil autoconclusivo en español correspondió a «Sangre real», de Marina Tena, editado por Loqueleo, mientras que en juvenil autoconclusivo de traducción la obra reconocida fue «Reembrujada», de Lucy Jane Wood, con traducción de Iris Mogollón González y Cristina Zuil, publicada por Maeva Red.

En la categoría de juvenil saga en español el premio fue para «Novatas del corazón», de Cristina Prieto, de Editorial Fandom. En juvenil saga de traducción, el título galardonado fue «Amanecer en la cosecha», de Suzanne Collins, traducido por Pilar Ramírez Tello y editado por Molino, perteneciente al universo de Los Juegos del Hambre.

El apartado de cómic español distinguió la adaptación de «Caperucita en Manhattan», obra original de Carmen Martín Gaite adaptada por Helena Bonastre y Catalina González, publicada por Siruela. En cómic de traducción se reconocieron dos títulos: «Azul, el hada de Pinocho», de Elena Triolo, traducido por Marta Tutone y editado por Liana; y «El libro de Ayla», de Séverine de la Croix y Violette Graboski, con traducción de Regina Lópe Muñoz y publicado por Errata Naturae.

La categoría de conocimiento premió la obra «Medidamanía», de Kiko Sánchez, editada por Juventud, que destaca por acercar conceptos de medida y matemáticas al público infantil de forma accesible y lúdica. Todo el palmarés refuerza el objetivo del festival de visibilizar la diversidad de géneros, formatos y voces que conviven en la literatura dirigida a la infancia y la juventud.

Un proyecto coral que mira a futuras ediciones

A lo largo de esta novena edición, el FestiLIJ3C ha demostrado que la combinación de instituciones públicas, librerías independientes, centros educativos, autores y familias puede dar lugar a un proyecto cultural sólido, sostenible y con margen de crecimiento. La ausencia de cancelaciones en la programación, pese a las dificultades de desplazamiento de algunos invitados, se ha salvado gracias a la flexibilidad de autores y organización, que han buscado alternativas para mantener el programa previsto.

El papel de los 32 voluntarios que han colaborado en la logística diaria ha sido también un factor determinante. Su labor ha facilitado la gestión de accesos, la atención a los asistentes y la coordinación entre salas, lo que ha permitido que las actividades se desarrollaran con fluidez, incluso en las franjas horarias de mayor afluencia.

Desde la dirección del festival se destaca especialmente la creatividad demostrada por los niños y niñas en los talleres de ilustración y escritura, así como la implicación de los adolescentes en clubes de lectura y actividades participativas. Todo ello ha contribuido a reforzar la idea de que los jóvenes lectores no son meros espectadores, sino protagonistas activos del proyecto.

Con nueve ediciones ya a sus espaldas, el Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos se afianza como referente en España dentro de su especialidad. La combinación de un programa amplio, una selección de autores de primer nivel, un palmarés que pone el foco en la calidad editorial y una sólida base de público local e interautonómico dibuja un escenario propicio para seguir creciendo en próximas convocatorias.

La última edición del FestiLIJ3C ha dejado cifras de asistencia elevadas, una programación muy diversa y un palmarés que recorre desde el álbum ilustrado hasta el cómic y la divulgación, consolidando al festival tricantino como una cita clave para entender cómo se está construyendo hoy la literatura infantil y juvenil en España y en Europa, y subrayando el papel de Tres Cantos como punto de encuentro para lectores, creadores y mediadores de lectura.


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Presentación de «La ciudad de las luces muertas» de David Uclés en Bilbao y Barcelona

Isaac

Presentación de La ciudad de las luces muertas

La nueva novela de David Uclés, La ciudad de las luces muertas, continúa sumando hitos con su llegada a los escenarios culturales de España, especialmente en Bilbao y Barcelona. El libro, galardonado con el Premio Nadal 2026, se presenta ante el público como una mezcla de fábula onírica, distopía urbana y homenaje a la tradición literaria barcelonesa, con un fuerte trasfondo simbólico sobre la oscuridad de nuestro tiempo.

En un momento marcado por el auge de los extremismos y la sensación de desgaste social, la obra propone que la esperanza y el arte no son algo que simplemente se encuentra, sino que deben construirse, casi a contracorriente. Uclés convierte Barcelona en un escenario fantástico sumido en un apagón total, donde la literatura, la música, la arquitectura y el cine se entrecruzan para plantear una pregunta incómoda: ¿cómo se devuelve la luz a una ciudad —y a una sociedad— que parece haberse acostumbrado a la penumbra?

Presentación en Bilbao: Bidebarrieta se llena de literatura y conversación

Presentación literaria en espacio cultural

El Bidebarrieta Kulturgunea del Ayuntamiento de Bilbao será el escenario de una de las citas clave con la novela. El próximo 9 de febrero, lunes, la sala acogerá la presentación de La ciudad de las luces muertas, en un acto en el que el autor conversará con la periodista Elena Sierra sobre el proceso creativo, los referentes literarios y las lecturas políticas y simbólicas del libro.

Las invitaciones disponibles en la web municipal se han agotado con antelación, lo que evidencia el interés que ha despertado el nuevo trabajo de Uclés entre el público lector bilbaíno. Aun así, se reservarán unas 25 entradas adicionales que podrán retirarse en la propia biblioteca aproximadamente una hora antes del inicio del encuentro, un pequeño margen para quienes se han quedado fuera de la reserva online.

Con el objetivo de ampliar el acceso al acto, la presentación se podrá seguir también en streaming, permitiendo que lectoras y lectores de otras ciudades —e incluso de otros países— asistan virtualmente a la conversación entre Uclés y Sierra. Esta combinación de aforo presencial y emisión en directo refuerza la vocación de Bidebarrieta de ser un espacio abierto y conectado con la comunidad lectora más allá de Bilbao.

El Bidebarrieta Kulturgunea es el ámbito de la Biblioteca de Bidebarrieta dedicado específicamente a la difusión cultural y literaria. Entre sus objetivos principales figuran la promoción de la lectura, el apoyo al conocimiento en sus distintas formas y la divulgación científica, convirtiéndolo en un lugar idóneo para una novela que busca dialogar con la memoria cultural de Barcelona y, por extensión, de toda la península.

En este marco, la presencia de una moderadora como Elena Sierra —periodista con larga trayectoria en cultura, gastronomía y ocio, vinculada a EL CORREO y al sector de la comunicación de eventos— apunta a una charla centrada tanto en la dimensión literaria de la obra como en su conexión con los debates públicos actuales, desde la situación política europea hasta la salud del propio ecosistema editorial.

Una Barcelona a oscuras: argumento y claves de la novela

En La ciudad de las luces muertas, Barcelona se queda sin luz natural ni eléctrica a raíz de un deseo formulado por una joven Carmen Laforet. Esa oscuridad no afecta, sin embargo, a las velas, que continúan iluminando espacios y escenas como si fuesen pequeños focos en un gran escenario teatral. En ese contexto, todas las Barcelonas del siglo XX —y algunas de otros momentos— se superponen, creando una ciudad en la que épocas y personajes históricos conviven a la vez.

El detonante de esta situación es una escena casi de cuento: en unos juegos florales, Laforet recibe una hoja mágica de manos de la poeta Dolors Montserdà, a quien la historia ya sitúa como fallecida. Esa hoja tiene el poder de convertir en realidad lo que se escriba en ella, siempre que sea quemada después. Laforet anota su deseo de contemplar la catedral envuelta en una noche eterna, una «noche de los tiempos» que, al no completarse del todo el ritual, se cumple de forma parcial y descontrolada, dejando la ciudad atrapada en la oscuridad.

Desde ese momento, la novela avanza escena a escena, casi como una ópera. Hay interludios, se anuncian los personajes que entrarán en juego y cada capítulo funciona como una pequeña pieza dentro de un mosaico mayor. Cada encuentro abre la puerta al siguiente, en una cadena de apariciones que va llevando al lector por hospitales, calles, plazas, bibliobuses y edificios emblemáticos de Barcelona.

Lo que empieza como una fantasmagoría entre lo onírico y lo mágico se va desplazando hacia un tono más cercano a la ciencia ficción y la distopía. A medida que se acumulan las amenazas —bombardeos, explosiones simultáneas, sombras políticas—, la trama adopta la lógica de las películas de acción, con un plan para salvar la ciudad que se explica y se reexplica varias veces y que coloca a sus protagonistas al borde del desastre.

Según el propio Uclés, la obra no pretende ser simplemente realismo mágico ni puro surrealismo: los personajes no entienden del todo qué está pasando, pero los sucesos mantienen una coherencia interna, una especie de lógica poética que evita el puro azar. Lo que se propone, más bien, es una experiencia de lectura «impresionista», formada por pinceladas y estampas que invitan a que cada persona lectora componga su propia imagen de Barcelona.

Un desfile de artistas, escritores y personajes históricos

Uno de los rasgos más llamativos del libro es el amplio elenco de figuras literarias, artísticas y musicales que pueblan sus páginas. Más de un centenar de personajes vinculados de un modo u otro a Barcelona hacen acto de presencia, muchos de ellos reducidos a un rasgo muy reconocible que los identifica y genera un guiño cómplice al lector.

En ese collage narrativo aparecen Julio Cortázar salvando a Laforet de ser arrollada por un tranvía, y de inmediato acudiendo a un hospital junto a Carlos Fuentes para acompañar a Mario Vargas Llosa en una operación en la que el escritor peruano quiere recolocarse el corazón «a la derecha», una alegoría directa sobre su evolución ideológica. Después será Simone Weil quien evite que el propio Cortázar termine bajo las ruedas de otro tranvía, en una secuencia de rescates y casualidades que mantiene un tono de humor negro y reflexión política.

La nómina de apariciones incluye también a Picasso, Woody Allen, Sílvia Pérez Cruz y Roberto Bolaño, este último convertido en una especie de monologuista; a Jordi Savall, Núria Espert y Montserrat Caballé ensayando; a Gil de Biedma en el tramo final de su vida o a Manuel Vázquez Montalbán casi poseído por su alter ego literario, Carvalho. Aunque Juan Marsé no entra en escena de forma directa, la novela cita el inicio de Últimas tardes con Teresa, incorporando así otro de los grandes referentes barceloneses del siglo XX.

El texto juega en todo momento con la plausibilidad de los encuentros. Uclés ha explicado que se permitió imaginar situaciones que podrían haber ocurrido —como una relación íntima entre Jean Genet y Terenci Moix—, pero evitó forzar escenas que rompieran la percepción pública de ciertas figuras. Su único límite declarado era que los personajes resultaran reconocibles en su actitud y su gesto, incluso cuando se les lleva a extremos alegóricos o paródicos.

Tampoco faltan las presencias de Gabriel García Márquez y Cristina Peri Rossi, que abandonan la ciudad en barco, o los ensayos y conspiraciones de Montserrat Roig y Mercè Rodoreda, esta última rodeada de palomas mensajeras con las que se intenta articular un plan para enfrentarse a la amenaza que se cierne sobre Barcelona. El elenco se completa con nombres que van de Freddy Mercury a Rosalía, incorporando también a figuras del siglo XXI para subrayar la continuidad de la tradición cultural barcelonesa.

Este desfile de personalidades está acompañado por momentos de alta carga simbólica, como la imagen de Gaudí contemplando su obra prácticamente terminada o la descripción de una «deconstrucción arquitectónica» de la ciudad que se acompaña de sugerencias musicales, casi como si el lector asistiera a una banda sonora paralela mientras recorre los barrios y las plazas en penumbra.

Oscuridad, fascismo, gentrificación y esperanza

Más allá del juego literario, La ciudad de las luces muertas funciona como una reflexión sobre distintos tipos de oscuridad contemporánea. Uclés ha señalado que, para él, dos de las más importantes son la propia caducidad del ser humano y el auge de la ultraderecha en Europa, que amenaza derechos y libertades considerados consolidados en países como Francia, Dinamarca o España.

El apagón que deja a Barcelona sin luz admite varias lecturas: puede representar tanto la muerte y el paso del tiempo como la sombra del turismo masivo y la gentrificación que vacían de alma los barrios, o incluso el avance del fascismo y la erosión de los valores democráticos. El autor prefiere no imponer una única interpretación, insistiendo en que dependerá de la mirada de cada lector qué significado prevalece.

En cualquier caso, la novela busca que esa oscuridad no sea el punto final. Uclés defiende que la esperanza no existe de manera espontánea: hay que generarla, producirla colectivamente, igual que en otros momentos históricos se logró revertir situaciones extremas. En su visión, el arte —y la literatura en particular— puede actuar como herramienta de catarsis y de toma de conciencia, capaz de ayudar a «desnudar» las fuerzas que oprimen y a imaginar vías de resistencia.

Como guiño a ese enfoque, el libro apenas concede espacio directo a la figura del político profesional. Todos los protagonistas son artistas o intelectuales, precisamente porque el autor considera que es desde esa esfera desde donde puede generarse el cambio de mentalidad necesario para oponerse a la deriva reaccionaria. El apagón, en este sentido, es tanto un peligro como una oportunidad para reorganizar la mirada sobre el mundo.

La Barcelona actual, tal y como la ve Uclés, sufre los mismos males que otras grandes urbes europeas, pero en versión acentuada por el turismo y las tensiones sobre la vivienda. Sin embargo, el escritor destaca que la ciudad condal es también la suma de sus muchas capas históricas, una urbe que combina momentos y estilos y que probablemente sobrevivirá a todos sus habitantes, aunque no siempre resulte fácil «vivirla» en plenitud.

Una estructura operística y juegos formales en la página

Uno de los aspectos más comentados de La ciudad de las luces muertas es su estructura. La novela se despliega como una partitura dividida en escenas e interludios, donde se anuncian los personajes que entrarán en cada fragmento, casi como si se tratase de un libreto de ópera. Este enfoque permite a Uclés encadenar episodios breves, intensos, que funcionan como viñetas o cuadros impresionistas.

Lejos de la linealidad clásica, el libro propone un recorrido fragmentado en el que cada episodio corresponde a una época distinta o a un punto de vista diferente sobre la ciudad. Ese carácter «collage» emula el trencadís modernista de Gaudí: piezas diversas que, al unirse, forman una imagen reconocible de Barcelona, aunque nunca totalmente cerrada ni definitiva.

En cuanto al plano formal, Uclés introduce coqueteos tipográficos y visuales: páginas completamente en negro en el momento del apagón, cambios de tipografía —incluyendo letra manuscrita para ciertos pasajes— y disposiciones del texto que rompen con la caja tradicional. Son recursos que, sin llegar a la experimentación extrema, buscan remarcar momentos clave o subrayar la sensación de extrañeza que atraviesa la narración.

La novela está salpicada también de pseudocitas y guiños intertextuales que pueden funcionar como pequeñas recompensas para quienes reconozcan los referentes. Se trata de frases, alusiones y chispazos de otras obras que se insertan en el texto sin aviso, jugando con la memoria literaria del lector, casi como si se tratase de un juego de pistas.

Hacia el final, el tono se desplaza hacia un registro más próximo al relato de catástrofes y salvación in extremis. El plan para evitar que Barcelona desaparezca ante una posible explosión masiva de bombas exige un esfuerzo conjunto de personajes vivos y muertos, mientras Carmen Laforet envejece a golpes de cabezada, pasando de la juventud a la vejez en cuestión de escenas, hasta convertirse en una anciana en el momento decisivo.

Carmen Laforet, Montserrat Roig y las otras heroínas de la historia

Si bien la novela se abre con la muerte de Carlos Ruiz Zafón en Nueva York, la verdadera guía del relato es Carmen Laforet, convertida en protagonista y testigo del extraño fenómeno que transforma Barcelona. Uclés recupera a la autora de Nada —primera ganadora del Premio Nadal— como una joven veinteañera, aún sin la fama que le otorgaría su obra posterior, para situarla en el centro de esta noche eterna.

La evolución de Laforet a lo largo del libro está marcada por sueños en los que envejece de repente, saltando décadas en cuestión de páginas. Ese desgaste acelerado hace que, cuando llega el momento de revertir su deseo y tratar de salvar la ciudad, sea ya una octogenaria. La imagen de una escritora envejecida, pero aún capaz de intervenir en el destino de Barcelona, refuerza la idea de la literatura como conciencia de la sociedad.

Junto a Laforet, otra figura central es Montserrat Roig, a la que la novela otorga un papel muy activo en la articulación de la resistencia frente a la destrucción. No es un detalle menor que Uclés obtuviera en su momento la beca que lleva el nombre de Roig, gracias a la cual pudo trasladarse a Barcelona para escribir; el libro retoma ese vínculo afectivo y lo convierte en un reconocimiento explícito a la autora catalana.

El elenco femenino se completa con una Mercè Rodoreda cansada, que duda entre contribuir con sus palomas mensajeras a la organización del plan o marcharse de nuevo al exilio. Su presencia dialoga con el ensayo de Roig sobre ella, «El aliento poético de Mercè Rodoreda», y subraya el peso de las escritoras en la construcción del imaginario barcelonés. A su alrededor orbitan otras voces, desde Simone Weil hasta figuras contemporáneas como Rosalía, que introduce un guiño al siglo XXI.

El epílogo, titulado «Las otras cuerdas de Barcelona», cierra la novela recogiendo los hilos sueltos de los personajes principales y reservando un lugar de honor precisamente para Rodoreda, Roig y Laforet. En sus últimas páginas aparece incluso «un tal Uclés» cantando chanson française, una forma irónica de colarse en su propio texto y recordar que el autor también forma parte de esa constelación de voces que han mirado a Barcelona desde la literatura.

Del éxito de «La península de las casas vacías» al Premio Nadal

Antes de irrumpir con La ciudad de las luces muertas, David Uclés ya se había consolidado como una de las grandes revelaciones del panorama literario español gracias a La península de las casas vacías. Esta novela, publicada por Siruela en 2024, alcanzó cerca de 300.000 ejemplares vendidos y llegó a contar con una edición de lujo en tapa dura, con una reinterpretación a color —realizada por el propio Uclés— de la ilustración de cubierta original de Zabaleta.

Ese éxito vino acompañado de una larga lista de reconocimientos: Premio Andalucía de la Crítica 2025, Premio Dulce Chacón 2025, Andalucía de las Letras 2025, Premio Cálamo al Mejor Libro del Año o el Premio Espartaco de la Semana Negra de Gijón a la Mejor Novela Histórica. Además, la obra fue elegida como segundo mejor libro del año por el jurado de la lista anual de Babelia, reforzando su recepción tanto entre la crítica como entre el público.

Frente a aquella novela, enmarcada en la Guerra Civil española y atravesada por elementos de realismo mágico vinculados a la propia familia del autor, La ciudad de las luces muertas apuesta por una invención total: una historia creada desde cero, que se alimenta de la memoria cultural barcelonesa pero no parte de una experiencia directa como testimonio familiar.

Uclés ha explicado que la idea de la nueva novela surgió en 2021, durante una estancia en París, cuando conoció las becas Montserrat Roig, centradas en proyectos vinculados a Barcelona. Apenas había pasado un día en la ciudad a lo largo de su vida, pero concibió su labor como la de un corresponsal de guerra: alguien enviado a un territorio desconocido que tiene que aprender a leerlo y contarlo con rapidez.

Esa aproximación externa le llevó a descubrir la densidad de la tradición literaria y artística barcelonesa, más allá del eslogan de «ciudad cosmopolita». La escritura del libro, extendida durante unos cinco años, le permitió adentrarse en la obra de numerosos escritores catalanes y autores vinculados a Barcelona que hasta entonces no había leído en profundidad, algo que se percibe en la cantidad de nombres que pueblan la novela.

Retrato de un autor nómada y polémico

Nacido en Úbeda (Jaén) en 1990, David Uclés se define como alguien «franco» que a veces habla demasiado, una sinceridad que le ha situado en el centro de varias polémicas públicas. Más allá de la atención mediática, su perfil combina facetas de escritor, músico, dibujante y traductor, con una formación lingüística sólida y una trayectoria internacional marcada por estancias en Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra.

Ha trabajado como profesor de español, alemán e inglés en varios países europeos y ha pasado temporadas entre Galicia, Euskadi y Cataluña, aunque actualmente reside en Madrid. Ese recorrido nómada se refleja tanto en su mirada sobre Europa como en su decisión de, llegado el caso, marcharse a otro país «donde nadie le conozca» para seguir escribiendo en paz si siente que el ruido mediático interfiere demasiado en su trabajo creativo.

Hasta la fecha, Uclés ha publicado cuatro novelas: El llanto del león (2019), Emilio y Octubre (2020), La península de las casas vacías (2024) y La ciudad de las luces muertas, premiada con el Nadal 2026. También ha escrito dos obras en francés durante su estancia en Francia, reflejo de una formación literaria marcada en buena parte por el entorno extranjero.

Su presencia en medios se ha visto reforzada por colaboraciones en cabeceras como La Vanguardia, El País, Diario Jaén y la Cadena SER, así como por entrevistas y debates en los que no ha evitado pronunciarse sobre temas delicados, desde la memoria de la Guerra Civil hasta el auge actual de la extrema derecha. Él mismo admite que en España «te van a criticar hagas lo que hagas», y prefiere que esas críticas se basen en lo que piensa y escribe antes que en su indumentaria o su vida personal.

Esa exposición pública ha coincidido con algunos episodios de controversia, como su decisión de no participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, debido a la presencia en el programa de figuras políticas con las que no se sentía cómodo y a un lema —»La guerra que perdimos todos»— que no compartía. El propio autor ha reconocido que quizá se arrepiente de haber hecho pública su renuncia, pero defiende su derecho a elegir dónde se siente a gusto.

La mirada de Uclés sobre la literatura española y europea

Con una trayectoria muy vinculada al extranjero, Uclés ofrece también una perspectiva particular sobre el estado de la literatura española y europea. Recuerda que, viviendo en Francia, llegó a escribir dos novelas en francés y a contemplar la posibilidad de publicar allí, en parte porque en España sentía que el sistema editorial estaba muy centrado en autores ya consagrados y dejaba poco espacio para voces nuevas.

En el país vecino, explica, existen premios literarios para autores jóvenes que pueden tener un peso similar al del Goncourt, lo que contrasta con una tradición española que, hasta hace poco, priorizaba a figuras establecidas. Sin embargo, el autor considera que la situación está cambiando y que se está produciendo un relevo generacional con nuevas voces que aportan registros y temas muy variados.

Uclés cita, entre otros, nombres como Luis Mario, Julia Peró, Irene Solà o Pol Guach como ejemplos de esa nueva hornada de escritores que están renovando la narrativa en castellano y catalán. A su juicio, en un plazo de alrededor de una década se percibirá con claridad la huella de este cambio generacional, una «ley de vida» que ya se empieza a notar en las mesas de novedades y en la recepción crítica.

Pese a su proyección, el autor insiste en que no es un escritor de publicar libro cada año. La intensidad de las giras de promoción y las polémicas asociadas a su figura han llegado a dificultar sus procesos de escritura, hasta el punto de que reconoce que lleva dos años sin poder escribir con continuidad. Entre sus planes está realizar un viaje por Centroeuropa —»la vieja Europa»— para encontrar la tranquilidad necesaria y trabajar en su próxima novela.

En paralelo, se están desarrollando proyectos de adaptación audiovisual. La versión en serie de La península de las casas vacías continúa en fase de guion, mientras que en el caso de La ciudad de las luces muertas ya hay interés para llevarla a la pantalla, quizá en forma de película. Uclés está convencido de que es su obra más visual, tanto por la cantidad de escenarios como por la naturaleza coral del reparto de personajes.

Del VIH a la «boina de fuego»: futuros proyectos y símbolos

Aunque todavía se encuentra inmerso en la promoción de La ciudad de las luces muertas, Uclés ya apunta hacia nuevos proyectos narrativos. Su siguiente libro, según ha adelantado, girará en torno al VIH y al estigma que recayó sobre quienes padecieron la enfermedad, especialmente en los años 80, cuando muchas personas fueron apartadas y demonizadas por su diagnóstico.

La temática no es ajena a su obra actual: en la novela aparecen referencias al sida a través de figuras como Julio Cortázar, recordando que el escritor argentino murió a causa de esta enfermedad, un hecho menos conocido por el gran público. Para Uclés, se trata de un asunto que le toca especialmente y que quiere abordar con mayor profundidad, como una forma de hacer justicia clínica y simbólica a quienes fueron estigmatizados.

Otra de las imágenes que ha dado que hablar es la «boina de fuego» con la que concluye la novela, una expresión que muchos han vinculado al propio autor por su habitual uso de boina como complemento. Uclés ha aclarado que, en realidad, pensaba en la «boina de contaminación» que a veces se cierne sobre ciudades como Madrid, y que la asociación con su figura ha sido más bien una coincidencia curiosa.

La atención a su aspecto —y, en general, a su manera de presentarse en público— es algo que el autor vive con cierta incomodidad. Admite que le resulta llamativo que, mientras a figuras como Buñuel o Lorca se les llegara a recriminar en su época el no llevar sombrero, a él le toque hoy escuchar críticas por llevarlo. En su opinión, el debate debería centrarse en lo que se escribe y se piensa, más que en la ropa o en la estética personal.

Mientras tanto, Uclés mantiene la intención de tomarse un tiempo de silencio creativo una vez termine la agenda promocional de su última novela. Su plan es desconectarse parcialmente del foco mediático durante el verano, viajar y retomar la escritura con calma, sin las distracciones que, según reconoce, han hecho más difícil concentrarse en sus proyectos recientes.

La presentación de La ciudad de las luces muertas en Bilbao, sumada a los encuentros con medios en Barcelona y al interés creciente por el libro en toda España, consolida a David Uclés como una de las voces más seguidas de la narrativa actual. Entre apagones alegóricos, ciudades desbordadas por el turismo, fantasmas de la Guerra Civil y sombras del fascismo europeo, su novela propone que solo la creación artística puede devolver algo de luz a un paisaje que muchos perciben en penumbra, recordando que la esperanza, lejos de ser un regalo, es una tarea compartida.


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El Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas refuerza su apuesta educativa y social

Isaac

Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas

La ciudad de Cuenca se convierte estos días en epicentro europeo de la novela negra con una nueva edición del Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas. El certamen, organizado por el club de lectura homónimo, combina encuentros con autores de primer nivel, debates sobre el género criminal y un potente programa educativo dirigido a públicos muy diversos.

Entre el 4 y el 7 de febrero, distintos espacios culturales conquenses acogen mesas redondas, telefórum, masterclass y actividades didácticas que exploran la capacidad del noir para abordar temas como la memoria histórica, la violencia estructural, la mente del asesino o la denuncia social. La entrada a todas las propuestas es gratuita hasta completar aforo, lo que refuerza la vocación abierta e inclusiva del festival.

Un festival que mira al presente y al futuro de la novela negra

El Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas se ha consolidado, edición tras edición, como uno de los referentes del género criminal en España. Impulsado por el club de lectura Las Casas Ahorcadas y coordinado por su creador, Sergio Vera, el certamen mantiene una doble brújula: cuidar al lector adulto habitual de novela negra y sembrar el interés por el misterio entre los lectores más jóvenes.

En esta nueva entrega, el festival reúne a una treintena de escritores, divulgadores y especialistas que participan en mesas temáticas y encuentros con el público. La programación se reparte entre el Centro Cultural Aguirre, el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha y la Facultad de Bellas Artes del campus universitario, convirtiendo Cuenca en un gran escenario literario donde el crimen de ficción sirve para reflexionar sobre la realidad.

El festival cuenta con el respaldo institucional y privado de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación y el Ayuntamiento de Cuenca, además del Consorcio Ciudad de Cuenca, el Patronato Cardenal Gil de Albornoz y empresas como General Óptica y Masfarné. Este tejido de apoyos permite que el acceso sea libre y que el programa educativo tenga continuidad y ambición.

Según subraya la organización, el objetivo no es solo ofrecer ocio cultural, sino utilizar la novela negra como herramienta de análisis social, diálogo intergeneracional y fomento de la lectura en una época marcada por la omnipresencia de las pantallas.

«Con sangre entra»: misterio y nuevas tecnologías para enganchar a los jóvenes

Una de las señas de identidad del festival es su Plan de Animación a la Lectura de Misterio, bautizado con el irónico título de «Con sangre entra». Este programa, patrocinado por General Óptica, está dirigido al alumnado de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, y se ha convertido en un banco de pruebas para experimentar con nuevas formas de acercar los libros al alumnado.

Las jornadas didácticas se celebran principalmente en el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha y en la Facultad de Bellas Artes. Allí, los estudiantes participan en encuentros con autores, visionados de adaptaciones audiovisuales, talleres de criminología aplicada y sesiones de introducción a disciplinas como las ciencias forenses o la lingüística forense, siempre con la novela negra como hilo conductor.

Beatriz Osés, apodada «reina del thriller infantil y juvenil» gracias a sagas como «Erik Vogler» o la trilogía «El cementerio de Everden», protagoniza la primera jornada del 4 de febrero. La autora se reúne con alumnos de 6.º de Primaria y 1.º de ESO para comentar un capítulo de «La tumba de Walter Malone», combinando humor, intriga y personajes excéntricos como fórmula para enganchar a lectores poco habituados a leer.

Osés defiende que la literatura de misterio es un «gancho» eficaz para la generación pantalla, siempre que los libros sean visuales, de capítulos breves y cargados de acción y diálogos. A su juicio, los festivales deberían reservar un espacio estable para la literatura infantil y juvenil, y permitir que los jóvenes dialoguen con autores vivos, algo imposible con los clásicos del canon escolar.

El creador del festival, Sergio Vera, doctor en comprensión lectora y con varios másteres en animación a la lectura, insiste en que la formación lectora debe ser previa a la puramente literaria. Su planteamiento es claro: antes de exigir a los alumnos obras complejas como «La Celestina», conviene reforzar la competencia de comprensión y dejar cierto margen de elección en las lecturas para no desmotivar a quienes están acostumbrados al consumo inmediato de contenidos digitales.

Telefórum, cómic y ciencia forense: el crimen como recurso pedagógico

El mismo 4 de febrero, el festival cede el protagonismo al cómic con la presentación de la serie de novela gráfica «Gloria Victis», ambientada en el Imperio romano, de la mano del guionista y director Juanra Fernández y del dibujante Mateo Guerrero. El objetivo es mostrar a los estudiantes que el relato criminal y de aventuras también puede llegar a través de la viñeta.

El 5 de febrero, de nuevo en el Museo Paleontológico, se organizan dos propuestas dirigidas a alumnado de 4.º de ESO, Bachillerato y FP. Por un lado, un telefórum sobre «Memento Mori», que permite comparar la novela original con su adaptación televisiva en una plataforma de streaming, en presencia de su autor, César Pérez Gellida, reciente ganador del Premio Nadal. Por otro, una masterclass de introducción a la criminología a cargo de la periodista Carmen Corazzini, tomando como caso de estudio el crimen de Pioz y el análisis de los mensajes de WhatsApp del asesino.

Ese mismo día, los narradores cubanos Lorenzo Lunar y Rebeca Murga imparten talleres de relatos policíacos inspirados en cuentos populares, una forma de demostrar cómo se puede adaptar el esquema de la intriga criminal a historias tradicionales que el alumnado ya conoce.

El viernes 6 de febrero, el plan «Con sangre entra» se traslada al Aula Magna de la Facultad de Bellas Artes, con un bloque específico para estudiantes de 2.º y 3.º de ESO. Los primeros asisten a una sesión de introducción a las ciencias forenses y al uso de las huellas dactilares, impartida por el capitán Óscar Palomares y el laboratorio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Cuenca, además de una nueva masterclass con Lunar y Murga.

Para los alumnos de 3.º de Secundaria, el festival propone un telefórum con Jerónimo Tristante, creador del detective Víctor Ros, personaje inspirado en la tradición de Sherlock Holmes y adaptado también a la televisión, junto a una sesión de lingüística forense con la especialista Sheila Queralt, centrada en el análisis de mensajes en redes sociales. El objetivo de estas actividades es mostrar que la lectura y la escritura tienen una traducción directa en competencias útiles para interpretar la realidad digital.

Autores de referencia: del thriller juvenil al noir más descarnado

Más allá del ámbito escolar, el festival convoca a novela negra española y europea, que dialogan con lectores adultos y comparten escenario en mesas redondas especializadas. Entre ellos figuran Marta Robles, Beatriz Osés, César Pérez Gellida, Víctor del Árbol o el italiano Gianrico Carofiglio, además de autores y expertos locales.

La participación de Marta Robles se enmarca en las actividades del Centro Cultural Aguirre, donde la periodista y escritora madrileña interviene en la mesa redonda «Matar en tiempos revueltos: memoria histórica y criminal». Desde allí, Robles conecta su última novela, «Amada Carlota», con uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente española: el robo de bebés, un fenómeno que, según recuerda, se prolongó desde la dictadura hasta bien entrada la democracia.

Robles enfatiza que el verdadero núcleo de su obra no es solo el crimen en sí, sino los silencios impuestos a las mujeres a lo largo de varias generaciones. Para ello recupera al detective Tony Roures, un exreportero de guerra marcado por su pasado, que investiga la desaparición de la hija de una jueza cuando esta era menor de edad. A través de su mirada, la autora explora las zonas grises de la moral y evita levantar juicios fáciles sobre personajes que actúan bajo presión o en contextos de violencia institucional.

En paralelo, la presencia de autores como Beatriz Osés y César Pérez Gellida permite al festival mostrar el amplio espectro del noir actual: desde el thriller juvenil que ayuda a los adolescentes a enfrentarse a sus miedos desde la ficción, hasta las tramas más duras que se adentran en la psicología criminal y la violencia explícita. Esa diversidad de registros facilita que el público se reconozca en propuestas muy distintas según su edad, experiencia lectora e intereses.

La organización subraya que esta convivencia de miradas responde a la filosofía del festival: entender la novela negra no solo como entretenimiento, sino como un marco flexible para analizar la memoria, las desigualdades y las contradicciones del presente, sin renunciar a la intriga ni al ritmo narrativo.

César Pérez Gellida y la fascinación por la mente del asesino

Entre los nombres destacados de la programación figura César Pérez Gellida, uno de los grandes referentes del noir español contemporáneo. El autor regresa a Cuenca con una agenda intensa que arranca el miércoles 4 de febrero, en la jornada de apertura del festival, cuando participa en la mesa redonda «Spanish Psycho», planteada en torno a una pregunta provocadora: «¿Cómo se mata en España?».

En este encuentro, el escritor reflexiona sobre hasta qué punto existe una forma «española» de matar. Aunque duda de que pueda hablarse de un modelo criminal estrictamente nacional, sí apunta a patrones vinculados a la historia social del país: conflictos por la tierra y las lindes, tensiones familiares, envidia o crímenes motivados por los celos. Recuerda además que España no ha sido particularmente prolífica en asesinos en serie, lo que contrasta con la imagen que a menudo proyectan algunas ficciones internacionales.

Pérez Gellida insiste en matizar la relación entre psicopatía y asesinato, subrayando que no todos los psicópatas son asesinos en serie ni todos los asesinos encajan en el perfil del psicópata. Su interés se centra más en los «porqués» que en el morbo del crimen en sí: qué experiencias, contextos o desequilibrios llevan a una persona a instalarse en la sociopatía y a encontrar placer en el dolor ajeno.

El autor reconoce que una de las partes más exigentes de su trabajo es la documentación y la inmersión psicológica en personajes extremos. Para él, el reto está en construir figuras complejas, con una evolución interna coherente, que permitan al lector asomarse a un «pozo muy oscuro» difícil de comprender desde la vida cotidiana. Esa interpretación del personaje es lo que le atrae de los llamados psychokillers, más allá del impacto superficial de la violencia.

Al día siguiente, Pérez Gellida protagoniza el ya mencionado telefórum con estudiantes en torno a «Memento Mori», donde se analiza tanto el libro como su adaptación audiovisual. El escritor considera que esta novela, de estructura fragmentada en escenas cortas y sucesión continua de acontecimientos, encaja bien con los hábitos de lectura de los jóvenes, acostumbrados a ritmos narrativos próximos a los de las series y las plataformas de vídeo.

Violencia, ética y diálogo entre ficción y criminología

En sus intervenciones públicas en Cuenca, Pérez Gellida aborda también el eterno debate sobre los límites éticos de la violencia en la ficción. Su postura es tajante: en el terreno de la narrativa, no cree que existan líneas infranqueables predefinidas, sino sensibilidades distintas entre lectores. Hay quien evita este tipo de novelas porque les generan malestar, algo que respeta, pero que no le lleva a autocensurarse en el tratamiento del crimen.

La mesa «Spanish Psycho» se plantea precisamente como un espacio para confrontar la perspectiva literaria con la de la criminología y la divulgación especializada. Junto a Pérez Gellida participan la criminóloga Carmen Corazzini y el escritor conquense Alberto Val, lo que permite contrastar los códigos de la ficción con los de la investigación real de casos ocurridos en España.

El autor subraya el valor de esta combinación: mientras los novelistas trabajan con licencias y estrategias narrativas, los criminólogos se rigen por parámetros conductuales, datos empíricos y expedientes judiciales. El diálogo entre ambos enfoques enriquece la comprensión del fenómeno criminal y aporta al público una mirada más matizada que la que ofrece solo la literatura o solo el informe técnico.

En ese cruce de miradas se inserta también la masterclass de Corazzini sobre el crimen de Pioz, donde se analizan los mensajes del asesino como rastro digital de su conducta. Esta actividad refuerza la idea de que la novela negra y las ciencias del comportamiento pueden retroalimentarse, tanto para mejorar la verosimilitud de las tramas como para sensibilizar sobre la violencia real.

El festival, así, se presenta como un lugar en el que la frontera entre entretenimiento, divulgación y reflexión social se vuelve porosa, permitiendo que el público se acerque al crimen desde la seguridad de la ficción, pero sin perder de vista las implicaciones éticas y humanas de los hechos que inspiran muchas historias.

La novela negra como denuncia social: Víctor del Árbol y Carofiglio

Otro de los grandes bloques del festival está dedicado a la dimensión social y ética del noir. El 6 de febrero, el salón de actos del Centro Cultural Aguirre acoge la mesa redonda «Justicia poética, denuncia social en verso libre y criminal», con la participación del escritor español Víctor del Árbol, Premio Nadal y Caballero de las Artes y las Letras de Francia, y del autor italiano Gianrico Carofiglio.

Del Árbol defiende que la vocación de la novela negra, tal y como surgió históricamente, ha sido la de radiografiar los males de su tiempo. Más que una mera crónica de sucesos, el noir nace con una intención ética: cuestionar qué falla en las estructuras sociales, qué grietas de la democracia favorecen la corrupción o la violencia y cómo afectan estas dinámicas a las personas corrientes.

Para el escritor barcelonés, esta perspectiva resulta especialmente pertinente en el contexto actual, marcado por la desconfianza ciudadana en las instituciones y por el aumento de la desigualdad. A su juicio, la novela negra mantiene una «pulsión» de movilizar conciencias a través del entretenimiento, sin necesidad de renunciar al suspense ni a la trama criminal para plantear interrogantes incómodos sobre el poder.

Del Árbol insiste también en el papel de la literatura como herramienta para crear comunidad y combatir la sensación de aislamiento. Frente a los análisis puramente estadísticos de las tragedias, reivindica el relato emocional, capaz de conectar a los lectores a través de la experiencia compartida del dolor y la vulnerabilidad. Más que etiquetar sus libros como «novelas de denuncia», prefiere pensar en historias que permiten reconocerse en los conflictos ajenos.

La presencia de Carofiglio, con su importante bagaje intelectual y su atención al lenguaje, sirve de ejemplo para sostener que el viejo debate sobre si la novela negra puede ser «alta literatura» está, en palabras de Del Árbol, prácticamente superado. Los dos autores evidencian cómo el noir puede aspirar a la máxima exigencia estilística sin perder su raíz popular ni su vocación crítica.

Trilogías, corrupción y el cierre de un universo narrativo

En Cuenca, Víctor del Árbol también presenta «Las buenas intenciones», la novela que cierra la trilogía del «sicario sin nombre», iniciada con «El tiempo de las fieras» y continuada con «Nadie en esta tierra». El título, de tono deliberadamente irónico, alude al modo en que las personas se autoengañan justificando sus actos con supuestos fines nobles.

El autor cuestiona la idea del «mal menor» utilizado como coartada para decisiones que vulneran principios básicos. En la novela aborda temas como la corrupción inmobiliaria y se inspira en el escándalo del Banco Ambrosiano en los años ochenta, un caso que salpicó a la Iglesia católica por sus vínculos con la mafia italiana y el blanqueo de capitales. A partir de ahí, reflexiona sobre la doble moral y el cinismo en el mundo de los negocios.

Del Árbol sostiene que la verdad es objetiva y que lo que cambia son los usos que se hacen de ella para legitimar intereses particulares. Esta convicción impregna una trama en la que el protagonista, que antes ejercía como juez y verdugo en un universo violento, pasa a ocupar el lugar de la víctima, lo que le obliga a enfrentarse a sus propios miedos y fragilidades.

Ese giro en la posición del personaje central permite un «ejercicio muy interesante», según sus palabras, pues transforma la mirada sobre todo el arco narrativo de la trilogía. Quienes han acompañado al «sicario sin nombre» desde su primera entrega se encuentran con un cierre que replantea algunas certezas sobre la justicia, la culpa y la redención.

La mesa compartida con Carofiglio, en este contexto, sirve además para subrayar cómo la novela negra europea actual se nutre de casos reales de corrupción, crimen organizado y colusión entre poder político, económico y religioso, a la vez que explora la dimensión íntima de quienes se ven atrapados en esos engranajes.

Marta Robles y la memoria silenciada de las mujeres

La presencia de Marta Robles en el Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas aporta otra vertiente esencial del género: la exploración de la memoria histórica y de los silencios impuestos, en especial a las mujeres. Su novela «Amada Carlota», publicada en 2025 y ya en varias ediciones, gira en torno al robo de bebés en España, un delito que, como recuerda la autora, se prolongó desde la dictadura hasta los años noventa.

En su intervención en la mesa «Matar en tiempos revueltos: memoria histórica y criminal», Robles insiste en que el foco del libro no está solo en el crimen, sino en las estructuras de poder y mentalidades que permitieron su continuidad incluso tras la llegada de la democracia. La dejadez política, las lagunas de la legislación sobre adopciones o la falta de voluntad para desmontar determinados entramados son algunos de los elementos que, a su juicio, explican la impunidad.

La autora recupera al detective Tony Roures, exreportero de guerra que carga con sus propios fantasmas, para conducir una investigación muy íntima: una jueza le encarga indagar en la desaparición de la hija que le arrebataron cuando era adolescente, en una clínica clandestina. Roures se aleja del arquetipo del detective moralmente superior; observa sin juzgar de entrada, consciente de que la frontera entre víctimas y verdugos puede volverse difusa en contextos extremos.

Aunque la novela incorpora episodios poco tratados de la época franquista, como la delirante teoría del «gen rojo» de Vallejo-Nájera, Robles aclara que no escribe desde una perspectiva de memoria histórica estricta, sino con la intención de iluminar fragmentos del pasado para entender mejor el presente. Esa mirada le permite trazar un retrato de las heridas que arrastran muchas mujeres, sometidas a formas de maltrato y silenciamiento que cambian de apariencia pero persisten en el fondo.

Para la escritora, la novela criminal es un terreno especialmente fértil para poner sobre la mesa lo que durante décadas se calló y para interrogar cómo ciertas dinámicas patriarcales siguen operando hoy. A través del suspense y la intriga, se invita al lector a mirar de frente realidades que quizá preferiría no ver, pero que siguen condicionando la vida de muchas personas.

Con una programación que combina fomento de la lectura entre los más jóvenes, diálogo entre literatura y ciencias forenses, y reflexión sobre la memoria y la justicia, el Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas consolida a Cuenca como un punto de encuentro imprescindible para quienes entienden el género negro como algo más que puro entretenimiento. Durante cuatro días, autores, estudiantes y lectores convierten el crimen de ficción en un espejo incómodo, pero necesario, de la sociedad en la que vivimos.


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El escritor Javier Castillo afronta la muerte de sus padres con solo dos meses de diferencia

Isaac

Javier Castillo luto padres

El escritor malagueño Javier Castillo atraviesa uno de los momentos más duros de su vida tras perder a sus dos padres con apenas un par de meses de diferencia. Primero fue su padre, que falleció de forma repentina en noviembre, y ahora ha tenido que despedirse también de su madre, figura clave tanto en su historia personal como en su trayectoria literaria.

La noticia ha impactado con fuerza entre sus lectores y en el mundo cultural, donde Castillo es conocido por títulos superventas como El día que se perdió la cordura, La chica de nieve o El cuco de cristal. En medio de este momento tan delicado, el autor ha decidido compartir públicamente su dolor a través de una carta publicada en sus redes sociales, un texto cargado de amor, rabia contenida y gratitud hacia sus padres.

Una doble despedida en muy poco tiempo

En su mensaje, el escritor relata cómo la muerte de su madre ha llegado cuando aún no había logrado asimilar el fallecimiento de su padre. Apenas dos meses separan ambas pérdidas, un periodo tan corto que, en sus propias palabras, no le ha dejado «tiempo de asimilar el golpe» ni de recomponerse emocionalmente.

Castillo recuerda que su padre murió «de forma repentina» en noviembre, un mazazo que sorprendió a toda la familia. Cuando todavía seguía procesando esa ausencia, se vio obligado a afrontar otra despedida definitiva, la de su madre, con la que mantenía un vínculo especialmente intenso y que había sido un pilar constante en su vida.

En la carta, el autor lamenta no haber podido compartir con ella todas esas cosas que habían ido posponiendo, confiando en encontrar un momento mejor, cuando estuviera más recuperada. Esa sensación de tiempo robado y de conversaciones pendientes recorre todo el texto, que se ha viralizado entre lectores y compañeros de profesión.

El escritor describe la escena del adiós evocando su primer encuentro con su madre: miradas cruzadas, llantos ahogados y una mezcla de ternura y dolor. Ese paralelismo entre el inicio y el final de su relación añade aún más carga emocional a un relato que ha conmovido a miles de personas.

Una madre que encendió su pasión por los libros

Más allá del duelo, la carta sirve también para recordar la enorme influencia que su madre tuvo en su formación como lector y como autor. Castillo la define como «mi mayor fan, mi incrédula lectora, la que me hizo leer de niño», subrayando que fue ella quien, casi sin darse cuenta, lo empujó hacia la escritura.

Durante su infancia, su madre atravesó una enfermedad importante que la obligó a pasar mucho tiempo en casa. Esa circunstancia hizo que el pequeño Javier también permaneciera muchas horas en el hogar familiar, y fue ahí donde los libros se convirtieron en refugio. La lectura pasó de ser un simple entretenimiento a una vía de escape y una forma de expresión que acabaría marcando su futuro profesional.

El escritor ha explicado en diversas ocasiones que sus primeras historias nacieron como un pasatiempo sin mayores pretensiones. De hecho, su primera novela comenzó a tomar forma en los trayectos de tren que hacía a diario hacia la oficina, cuando aún trabajaba en el sector financiero. Aquello que parecía solo un hobby «para matar el tiempo» terminó convirtiéndose en el inicio de una carrera literaria fulgurante.

En la despedida a su madre, insiste en que fue ella quien le inculcó el amor por las historias y la curiosidad por las palabras. La describe como una lectora escéptica pero entregada, que dudaba de sí misma pero no de la capacidad de su hijo. «Creyó en mí cuando nunca fue capaz de creer en ella», admite con una mezcla de orgullo y culpa.

También reconoce que, siendo niño, no supo ver hasta qué punto ella necesitaba ayuda, y que cuando quiso devolvérsela ya era tarde. Esa reflexión convierte el texto en algo más que una simple carta de despedida: es, en cierto modo, un ajuste de cuentas íntimo con su propio pasado y con las cosas que se quedan sin decir.

Orígenes humildes y apoyo incondicional de sus padres

La historia de éxito de Javier Castillo no se entiende sin mirar a sus raíces. El autor creció en una familia trabajadora en Mijas, Málaga, donde su padre se ganaba la vida en la construcción y su madre limpiaba casas. Desde muy pequeño aprendió el valor del esfuerzo, algo que él mismo ha reivindicado a menudo.

Antes de ganarse un sitio en las listas de libros más vendidos, Castillo encadenó empleos tan dispares como pastelero, barrendero o camarero en una conocida cadena de restauración. Al mismo tiempo, estudiaba Empresariales y trataba de asegurarse un futuro estable, que acabó encontrando en un puesto en una entidad bancaria.

El giro llegó cuando su primera novela, escrita a ratos en el tren, empezó a llamar la atención de los lectores. El éxito fue tan grande que el escritor tomó una decisión que muchos considerarían arriesgada: dejó su trabajo fijo para dedicarse por completo a la literatura. En ese momento crucial, el respaldo de sus padres fue absoluto.

Castillo ha contado que tanto su padre como su madre se mostraron orgullosos de que persiguiera su sueño, incluso aunque eso implicara renunciar a una seguridad laboral que en su entorno siempre se había valorado mucho. Esa confianza se ha convertido con el tiempo en una de sus mayores motivaciones.

Ahora, tras su fallecimiento, el autor subraya que ellos seguirán siendo su principal fuente de inspiración. Promete seguir escribiendo muchos libros más, no solo para sus lectores, sino también para esa madre a la que pide que no deje de leerle «allá donde esté».

Una carrera literaria que conecta con millones de lectores

Aunque el momento personal que vive es devastador, resulta imposible obviar la dimensión pública que ha alcanzado Javier Castillo en los últimos años. Se ha consolidado como uno de los nombres más populares del thriller español contemporáneo, con novelas que combinan misterio, giros inesperados y un fuerte componente emocional.

Su debut, El día que se perdió la cordura, irrumpió con fuerza en el panorama editorial y abrió el camino a otros títulos de gran impacto entre el público, como La chica de nieve o El cuco de cristal. Varios de estos libros han dado el salto a la pantalla, con adaptaciones televisivas que han ampliado todavía más su base de seguidores en España y en otros países europeos.

Su última obra, El susurro del fuego, se presentó el pasado octubre en el cine Albéniz de Málaga, en un acto especialmente emotivo. Allí, ante un auditorio lleno, Javier se dirigió a su madre con una frase que hoy cobra un significado distinto: dijo que nada le hacía más feliz que ver que ella lo admiraba. El momento terminó con un abrazo entre ambos que emocionó al público presente.

Ese recuerdo, todavía reciente, contrasta con el vacío actual, pero también sirve para poner en contexto la importancia que tenía ella en todos los hitos de su carrera. No era solo la madre orgullosa de un escritor de éxito, sino una pieza fundamental en la construcción de su imaginario literario.

Además de por sus libros, Castillo es muy conocido en el ámbito digital. Su presencia en redes sociales supera los cientos de miles de seguidores, y allí comparte tanto su faceta profesional como momentos de su vida cotidiana. Casado con la influencer Verónica Díaz y padre de tres hijos, su figura se ha convertido en un referente para muchos lectores jóvenes que han descubierto la lectura a través de sus historias.

La carta de despedida que ha conmovido a sus seguidores

El canal elegido por Javier Castillo para despedirse públicamente de su madre ha sido, precisamente, sus redes sociales. Acompañada de una fotografía en blanco y negro donde madre e hijo posan cómplices y sonrientes, la carta es un desahogo sincero en el que se mezclan dolor, ternura y una sensación profunda de injusticia.

El texto arranca con la idea de que «aquí acaba todo», una frase con la que expresa esa percepción de que la vida ha cambiado de forma irreversible. Se reprocha no haber tenido tiempo para llevar a cabo todos esos planes que habían ido guardando «para más adelante», confiando en que la salud diera un respiro.

A lo largo de la carta, insiste varias veces en que no encuentra una explicación al hecho de perder a sus dos padres tan seguidos. Habla de golpes encadenados, de poco margen para asumir lo ocurrido y de la imposibilidad de comprender por qué han sucedido las cosas de este modo.

Sin embargo, entre líneas aparece también una clara voluntad de homenaje. Castillo evoca a su madre como esa mujer que, aun dudando de sí misma, jamás dejó de animarle. La llama «mi mayor fan», reconoce que estaba orgullosa de él y recuerda cómo ella fue quien le infundió el amor por los libros y por las historias cuando él era solo un niño.

El mensaje se cierra con una despedida tan dolorosa como luminosa: le desea que por fin pueda «respirar aire limpio» y escuchar solo su propia voz. Le pide que, allí donde esté, no deje de leerlo porque aún le quedan muchas historias por contar. Es una promesa de continuidad en medio del duelo, y también una forma de mantener vivo el vínculo entre ambos.

Oleada de apoyo desde el mundo cultural y las redes

La publicación de la carta ha generado una enorme respuesta de cariño. Escritores, artistas y rostros conocidos de distintos ámbitos han querido acompañar al autor con mensajes de ánimo y condolencias. Entre quienes han mostrado públicamente su apoyo se encuentran nombres como Pastora Soler, Pedro Alonso, Ana Peleteiro, Verdeliss, Lydia Bosch, Máximo Huerta, Elvira Sastre o Mercedes Ron, además de otras figuras muy presentes en televisión y redes.

Junto a ellos, miles de lectores anónimos han dejado comentarios en los que comparten su empatía, relatan experiencias similares o simplemente le expresan su afecto. Muchos subrayan que sus novelas les han acompañado en momentos difíciles y ahora sienten que es el turno de sostenerle a él.

En un breve posdata, Castillo agradece los incontables mensajes de cariño, aunque reconoce que no tiene fuerzas para responder uno por uno. Pide comprensión ante su silencio y se muestra abrumado por la cantidad de apoyo recibido en tan poco tiempo.

Este momento personal tan delicado se cruza con una etapa de gran visibilidad pública para el escritor, que en los últimos años se ha acostumbrado a convivir con la exposición mediática. Sin embargo, el tono de sus publicaciones deja claro que, pese a la fama, intenta gestionar el duelo de la forma más íntima posible, limitándose a compartir solo aquello que considera necesario.

Mientras tanto, en el entorno literario español se percibe una sensación de cercanía hacia su dolor: muchos colegas subrayan la humanidad de su gesto al mostrar su vulnerabilidad, algo que, a la vez, conecta con la carga emocional que suele impregnar sus novelas.

En este cruce de vida y literatura, el autor malagueño se encuentra ahora en una encrucijada vital marcada por la ausencia de sus padres, pero también por la huella imborrable que ellos han dejado en su carácter, en su forma de entender el trabajo y, sobre todo, en las historias que seguirá compartiendo con sus lectores.

La experiencia de Javier Castillo en estos últimos meses retrata el contraste entre el éxito profesional y la fragilidad que acompaña a cualquier pérdida familiar. Desde una infancia marcada por la enfermedad de su madre y el esfuerzo de una familia humilde, pasando por trabajos precarios y estudios compaginados con jornadas largas, hasta el salto definitivo a la literatura, su recorrido vital está atravesado por el apoyo constante de unos padres que creyeron en él incluso cuando él mismo dudaba. Ahora, en pleno duelo por su muerte con solo dos meses de diferencia, el escritor mira hacia adelante aferrado a las letras, a su familia y al afecto de miles de personas, decidido a seguir escribiendo en honor a quienes fueron el origen de todo.


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Los libros más esperados de febrero: grandes novedades que llegan a las librerías

Isaac

Novedades de libros más esperados de febrero

El calendario editorial de novedades de febrero llega especialmente cargado de títulos llamados a marcar el año. Durante unas pocas semanas se concentran lanzamientos muy sonados, regresos de autores consagrados y novelas que las editoriales han situado entre sus grandes apuestas de la temporada.

En las mesas de novedades convivirán thrillers muy mediáticos, novelas históricas, relatos íntimos y memorias de alto impacto, además de libros que ya han sido premiados o que cuentan con fuertes campañas de promoción y preventa. Un mes perfecto para quienes quieren adelantarse y elegir qué leer en los próximos meses.

Premios, regresos y grandes apuestas de la ficción en febrero

Entre los libros más esperados de febrero en España sobresale el nombre de David Uclés, que estrena nueva novela tras el éxito de La península de las casas vacías. La ciudad de las luces muertas, ganadora del Premio Nadal 2026 y publicada por Destino, se sitúa en una Barcelona sometida a un apagón total en el que pasado, presente y futuro se superponen. En esa oscuridad reaparecen edificios ya desaparecidos y cobran vida figuras como Picasso, Simone Weil, Cortázar o Carmen Laforet, que se cruzan en encuentros imposibles. Es una apuesta que combina fantasía urbana, memoria cultural y reflexión sobre la ciudad. Fecha prevista de salida: 4 de febrero.

Ese mismo día llegará también a las librerías Coloquio de invierno, de Luis Landero (Tusquets), uno de los lanzamientos más destacados de la narrativa española del mes. La novela sitúa a siete personajes atrapados en un hotel rural durante la borrasca Filomena, incomunicados por la nieve y sin cobertura. Para sobrellevar la espera, deciden contarse historias en largas sobremesas, un juego de relatos cruzados donde se mezclan confidencias, recuerdos, humor y pequeñas tragedias cotidianas. El libro explora así la fuerza del relato oral y la necesidad de escucharse en un mundo acelerado.

Otro de los títulos que figuran en todas las listas de imprescindibles es Mentira, de Juan Gómez-Jurado, anunciado como su primer thriller independiente tras el largo ciclo del universo de Reina Roja. La protagonista, Eva Ramos, es una mentirosa profesional acostumbrada a manipular la realidad por encargo. Todo se complica cuando una tormenta de nieve la deja aislada en una remota aldea asturiana, donde los vecinos esconden secretos tan peligrosos como los suyos. El autor juega con la figura del narrador poco fiable y con un ambiente cerrado de tensión creciente. Su lanzamiento está fijado para el 17 de febrero, con una fuerte campaña y grandes expectativas de ventas.

En el terreno de la novela romántica y contemporánea, febrero también viene bien surtido. Isabel Arias regresa el 4 de febrero con Amigos, nada más, la historia de Elena, una mujer cuya vida se desmorona tras un escándalo que la deja sin trabajo y sin autoestima, incluida la pérdida de su cabello. Después de reconstruirse junto a su familia, un viaje a Nueva York la lleva a conocer a Guillermo, con quien entabla una relación marcada por la pregunta incómoda que sobrevuela el libro: si es posible una amistad sincera entre un hombre y una mujer sin que haya atracción de por medio.

Desde Japón llega uno de los títulos que mejor aprovechan dos tendencias claras del mercado: la narrativa japonesa de corte intimista y las historias ambientadas en librerías. El 4 de febrero se publica La librería de los viernes, de Sawako Natori, situada en una pequeña tienda de libros junto a la estación de Nohara, a las afueras de Tokio. Dicen que quien entra en ese local encuentra exactamente el libro que necesita en el momento justo. Fumiya, un estudiante inseguro que busca un título para su padre enfermo, descubre allí un refugio y aprende, a través de la lectura, a confiar en sí mismo.

Novela negra, thriller y suspense: un febrero cargado de tensión

El mes también se perfila como especialmente intenso para los aficionados al thriller y la novela negra, con varios títulos que mezclan intriga, crimen y dilemas personales. Entre los más destacados figura Sin indicios criminales, de Rafa Melero Rojo, que sale a la venta el 4 de febrero. El libro sigue a Miguel Longán, exmosso d’esquadra a punto de jubilarse que decide reincorporarse al cuerpo consumido por la sed de venganza tras el suicidio de su hija. Está convencido de que, aunque no haya rastro de delito, sí hay responsables, y se propone encontrarlos cueste lo que cueste. En paralelo, se cruza la historia de Julián Juárez, un delincuente que, tras salir de prisión, se implica en el atraco a un furgón blindado que termina en tragedia y desencadena una guerra de poder con consecuencias imprevistas.

Otra de las novedades fuertes del género llega el 9 de febrero con La niña del tren, de Andrea Mara. En un andén abarrotado del metro de Londres, Sive ve cómo las puertas del vagón se cierran dejando dentro a sus dos hijas, de dos y seis años. Ella les indica que bajen en la siguiente estación, pero al llegar solo encuentra a la pequeña, junto a un desconocido que asegura haber ayudado. La desaparición de la niña mayor abre una investigación llena de mentiras, secretos y sospechas, obligando a la protagonista a cuestionarse tanto su entorno como la aparente seguridad de su vida familiar.

Dentro del suspense psicológico con tintes metaliterarios, una de las apuestas internacionales del mes es Hundida, de Colleen Hoover, disponible desde el 11 de febrero. La novela presenta a Petra Rose, escritora que decide apartarse de los focos después de la reacción feroz contra la adaptación cinematográfica de uno de sus libros. Agotados los ahorros y con un nuevo thriller apenas esbozado, se retira a una cabaña aislada junto a un lago para intentar salvar su carrera. La aparición de Nathaniel Saint, detective que despierta una creatividad que creía perdida, desencadena una historia en la que las fronteras entre ficción y realidad se vuelven cada vez más difusas.

Ese mismo día se publica también El sacrificio, de Henrik Fexeus, primera entrega de la serie Memento. El protagonista es David Lund, un programador solitario que no recuerda nada de sus primeros doce años de vida. Cuando una mujer le escribe asegurando que conoce la verdad sobre su infancia, él intenta contactar con ella… pero la misteriosa remitente desaparece sin dejar rastro, y él pasa a ser el principal sospechoso. El libro combina investigación criminal, juegos de percepción y el tema de la memoria fragmentada.

En el panorama nacional, Greta Alonso suma otro título a su trayectoria de éxito en el género con El asesino de invierno. La novela arranca con la aparición de un cadáver envuelto en un sudario macabro, acompañado únicamente de un nombre de mujer: Palmira. Martín Bernot, inspector que regresa a su ciudad tras un largo destierro, se pone al frente de una investigación que remueve viejos fantasmas familiares. En el centro del caso se sitúa también la figura de la doctora Cecilia Flores, cuya presencia despierta en el protagonista una atracción tan incómoda como inevitable.

Memorias, testimonios y no ficción que darán que hablar

Más allá de la ficción, febrero viene cargado de no ficción y memorias personales que han generado expectación por la relevancia de sus protagonistas o la dureza de los temas que abordan. Uno de los títulos más comentados es, sin duda, Todo lo vivido, de Iñaki Urdangarin, con llegada a librerías el 12 de febrero. En estas páginas, el exdeportista y exduque consorte rompe el silencio de los últimos años para relatar su versión de la historia: de la cima deportiva y social a la condena judicial, la cárcel y la reconstrucción personal. El propio autor subraya que durante mucho tiempo otros hablaron por él, y que ahora quiere contar su trayectoria con su propia voz.

Muy cerca en el calendario se sitúa otra de las grandes publicaciones internacionales del mes, editada en castellano: las memorias de Gisèle Pelicot, conocidas como Un himno a la vida. El libro reconstruye el caso que conmocionó a Francia cuando se supo que su marido había pasado años drogándola y permitiendo que desconocidos la violaran en su propia casa. El proceso judicial, en el que más de cincuenta hombres se sentaron en el banquillo, convirtió su testimonio en símbolo de resistencia frente a la violencia sexual y la sumisión química. Pelicot decidió renunciar al anonimato, pronunció la frase «la vergüenza debe cambiar de bando» y se convirtió en referencia internacional. Sus memorias, escritas con la colaboración de la periodista Judith Perrignon, se publican de forma simultánea en una veintena de países y se esperan también en el mercado hispanohablante a lo largo de febrero.

En el terreno del testimonio íntimo con trasfondo histórico, destacan además varias propuestas que miran al pasado reciente europeo desde perspectivas muy distintas. Mi historia, de Gisèle Pelicot, se presenta como un volumen de memorias en el que la autora repasa desde aquella mañana en la que fue llamada a comisaría hasta su infancia difícil, sus primeros amores, la maternidad y el reconstruir su vida tras el descubrimiento del horror. El libro subraya el papel de la escritura y de la palabra pública como herramienta para recuperar la dignidad y rehacerse tras una violencia extrema.

Dentro del ensayo histórico y político, el mes de febrero trae también títulos centrados en la Guerra Civil española y la Europa del siglo XX. Entre ellos se encuentra Cómo terminó la guerra civil española, de Gutmaro Gómez Bravo (Crítica), que analiza la operación de inteligencia organizada por el Cuartel General del Generalísimo entre la ocupación de Barcelona y la rendición de Madrid. El autor se detiene especialmente en el papel del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) y en cómo sus maniobras de propaganda, diplomacia y descomposición interna contribuyeron al nacimiento del régimen franquista.

En una línea más teórica, pero igualmente ligada a la actualidad europea, el catedrático Víctor Ferreres publica Elogio del derecho (Arpa). Se trata de un extenso volumen, de corte divulgativo, que reivindica el papel del Derecho contemporáneo en tiempos de desconfianza hacia la Justicia. A través de una conversación entre un profesor y dos estudiantes, el libro ofrece una visión panorámica de una disciplina cada vez más especializada, con referencias constantes a la literatura, el cine, la música, la filosofía y la historia. El objetivo es acercar los debates jurídicos al lector general y discutir qué significa hoy el Estado de derecho.

Novela literaria, memoria y relatos que amplían el mapa de lecturas

Junto a los grandes nombres mediáticos, febrero trae una amplia oferta de ficción literaria y relatos que apuntan a lectores que buscan propuestas más arriesgadas o de corte autoral. Entre ellas figura En todo hay una grieta y por ella entra la luz, de Patricio Pron (Anagrama), un libro híbrido que se mueve entre el ensayo, la autobiografía, la biografía imaginada y el tratado filosófico. Todo parte del encargo que recibe un escritor en Nueva York de escribir la vida del poeta y cineasta Benjamin Fondane. Un acontecimiento devastador frustra ese proyecto y sirve al autor para desplegar una reflexión sobre la finitud, el duelo ecológico, la violencia visible e invisible y el potencial del arte como forma de resistencia. Su llegada a las librerías españolas está prevista para el 4 de febrero.

En el panorama nacional más joven, una de las voces a seguir es la de Israel Merino, que publica Epifanía (Temas de Hoy). La novela se adentra en la vida de una comunidad rural sacudida por el atropello mortal de dos adolescentes del pueblo. A partir de ese accidente, el libro examina cómo la culpa, la jerarquía local y los silencios colectivos sostienen el tejido social. La obra ha llegado precedida de elogios de otros escritores, que la presentan como una sacudida a la narrativa española reciente.

En el ámbito del relato breve y el ensayo narrativo, febrero también trae propuestas como Cortarse el cabello, de Rosario Villajos (Seix Barral), una colección que gira en torno a la pérdida, el duelo y los procesos de aceptación personal. Con un estilo íntimo y simbólico, la autora mezcla lo cotidiano con lo fantástico para explorar cómo ciertos cambios aparentemente menores pueden alterar nuestra identidad.

Para quienes prefieren ficciones con un fuerte componente fantástico o gótico, destacan Altasangre, de Claudia Amador (Alianza), que traslada la figura del vampiro a la selva y los carnavales de Barranquilla, y Punto de araña, de Nerea Pallares (Libros del Asteroide), ambientada en la Costa da Morte. Esta última, ganadora del Premio García Barros en su versión original en gallego, mezcla mitología y realismo social al seguir a un grupo de mujeres de Camariñas —mariscadoras, rederas, trabajadoras de conservera— que deciden rebelarse contra el machismo y convocan a tres deidades ancestrales.

Entre las voces internacionales, febrero marca también el esperado regreso de Kiran Desai con La soledad de Sonia y Sunny (Salamandra), una novela extensa que llega tras décadas de silencio desde el éxito de El legado de la pérdida. La historia sigue a dos jóvenes en crisis y revisa los conflictos de clase, raza y pertenencia en la India contemporánea, así como los lazos entre generaciones. El libro, finalista del Booker 2025, llega al mercado español con gran atención crítica.

Historia, política y ensayo: miradas al pasado y al presente europeo

Además de los títulos estrictamente narrativos, las novedades de febrero incluyen una buena cantidad de ensayos históricos y políticos con foco en Europa, su pasado y sus retos actuales. En el campo de la historia cultural, París en ruinas, de Sebastian Smee (Taurus), propone una lectura del nacimiento del impresionismo como respuesta artística a los traumas vividos por la capital francesa entre 1870 y 1871: el asedio del ejército alemán, el hambre, la Comuna y el incendio del centro de la ciudad. El autor muestra cómo esa sensación de fragilidad y devastación se transformó en una nueva manera de mirar la luz y el paisaje.

En el análisis de la xenofobia y los miedos contemporáneos, destaca Del miedo y los extranjeros. Una historia de la xenofobia, de George Makari (Sexto Piso), que recorre 150 años de historia intelectual para explicar cómo surgió y se consolidó el concepto de xenofobia en paralelo al nacionalismo occidental, el colonialismo y las migraciones masivas. El libro combina historia, filosofía y psicología, y repasa ideas como la personalidad autoritaria, el estereotipo o la figura del “otro”.

En clave más política y centrada en la realidad española reciente, la politóloga Cristina Monge publica Contra el descontento (Paidós), obra ganadora del Premio Paidós de Ensayo. Se trata de una reflexión sobre la crisis de imaginación política y el auge de los populismos autoritarios, con especial atención al papel de la sociedad civil y a la necesidad de “arremangarse” para defender una democracia más sólida. El libro insiste en que la salida al malestar social no pasa por la antipolítica, sino por una buena política construida colectivamente.

A todo ello se suma un conjunto de volúmenes que, sin ser necesariamente los más mediáticos, completan un mapa muy variado de lecturas: desde Los vigías, de Taina Tervonen, sobre quienes ayudan en la sombra a los migrantes que cruzan hacia Europa, hasta Los nuevos Bartleby, de Daniel Gascón, que reflexiona sobre la frase «preferiría no hacerlo» para analizar fenómenos actuales como el teletrabajo, el burnout o la Gran Renuncia.

Con este panorama, febrero se consolida como uno de los meses más fuertes del año en términos de novedades: hay grandes nombres de la narrativa española e internacional, premios importantes, memorias de alto impacto y ensayos que dialogan directamente con los desafíos de España y Europa. Quien se acerque a las librerías estos días encontrará desde thrillers de ritmo frenético hasta relatos íntimos y análisis históricos de largo aliento, con opciones suficientes como para salir con más de un libro bajo el brazo.


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