Abrapalabra, el gran festival de literatura infantil y juvenil en Madrid

Isaac

Festival Abrapalabra 2025 en Madrid

Abrapalabra vuelve a Madrid como uno de los encuentros más potentes dedicados a la literatura infantil y juvenil, con una segunda edición que consolida al festival como cita de referencia para familias, profesionales del libro y amantes de las historias. Durante diez días, la capital se transforma en un gran escenario lector donde palabra, imagen y música se dan la mano.

Bajo el lema «Escrito está en el cielo», la propuesta de este año gira en torno a la relación entre los relatos y el firmamento, recuperando esa mirada antigua en la que el cielo funcionaba casi como un libro abierto. La directora artística, Ana Cristina Herreros, insiste en esa idea de que la primera forma de lectura tuvo que ver con las estrellas, las nubes, el viento o el canto de los pájaros, y el festival se articula precisamente para invitar a leer lo visible y también lo que no se ve a simple vista.

El proyecto está impulsado por la Fundación Montemadrid y La Fábrica, con el respaldo del Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, además de diversas embajadas e institutos culturales europeos. La Casa Encendida es el epicentro de la programación, aunque este año el festival se despliega también hacia otros espacios de la ciudad, como Conde Duque, centros educativos, bibliotecas y sedes culturales en distintos barrios.

La cita se celebra a lo largo de diez días intensos, combinando actividades en La Casa Encendida con propuestas repartidas por Madrid. En los primeros días, el foco está sobre todo en las familias y la primera infancia, mientras que en la recta final se refuerza el bloque juvenil y los encuentros profesionales. Con más de un centenar de actividades entre talleres, espectáculos, recorridos guiados, narraciones orales y laboratorios creativos, el programa está pensado para que cada franja de edad encuentre su hueco.

Otro de los rasgos distintivos de Abrapalabra es la dimensión social del proyecto. Más allá de las salas habituales, el festival viaja a colegios, centros de mayores, bibliotecas de barrio, un centro penitenciario y recursos de acogida municipal, generando cruces entre lectores muy distintos. En esos espacios, la literatura se convierte en una excusa para conversar, dibujar, escribir cartas o replantear mitos clásicos desde la experiencia cotidiana.

Autores invitados y referentes internacionales de la literatura infantil y juvenil

Entre los nombres más reconocidos figuran la ilustradora Violeta Lópiz, Premio Nacional de Ilustración 2025 y autora de la imagen gráfica de esta edición, o la escritora Beatriz Giménez de Ory, Premio Nacional de Literatura Infantil 2021. El festival también cuenta con la participación de Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes, responsables de la popular saga «Amanda Black», que ofrecerán un taller específico dirigido a jóvenes lectores interesados en conocer cómo se construye una historia de aventuras.

La presencia internacional se refuerza con creadoras como la artista holandesa Karina Schaapman, conocida por el universo de «Sam & Julia – La Casa de los Ratones», que se ha convertido en un referente dentro del álbum ilustrado. A ella se suman autoras como la estonia Ulla Saar, la belga Kitty Crowther (premiada con el Astrid Lindgren Memorial Award), la noruega Kristin Roskifte o la ilustradora y escritora Bea Lema, Premio Nacional de Cómic 2024, entre otros nombres destacados del ámbito europeo.

En el plano nacional, el cartel se completa con voces como Mónica Rodríguez, Gustavo Martín Garzo (Premio Nacional de Literatura Infantil 2004), Gabriel Pacheco y una nutrida representación de ilustradores y narradores orales que trabajan con públicos muy diversos. La idea no es solo firmar libros, sino propiciar un diálogo real entre creadores, lectores y mediadores (profesorado, bibliotecarios, libreros, familias), con conversaciones abiertas y talleres participativos.

Además de los encuentros de carácter más divulgativo, Abrapalabra incluye un bloque de actividades para profesionales del sector del libro infantil y juvenil. Se han previsto charlas, mesas de trabajo y un taller específico sobre álbum ilustrado, coordinado por la ilustradora Beatriz Martín Vidal, donde se abordarán tanto cuestiones narrativas como aspectos de edición, ilustración y circulación internacional de la obra.

La neurocientífica Nazareth Castellanos también se suma al programa con un taller dirigido a niños en el que explora la relación entre ritmo, respiración y cerebro, mostrando de forma accesible cómo el cuerpo funciona como una especie de orquesta interior que conviene aprender a afinar. Este cruce entre ciencia, juego y relato encaja con la voluntad del festival de mezclar disciplinas sin perder de vista al público infantil.

Un lema que mira al cielo: literatura, cosmos e imaginación compartida

El eje «Escrito está en el cielo» funciona como hilo conductor de todo el festival. No se limita a un eslogan, sino que se materializa en actividades que toman el firmamento como punto de partida para investigar la fragilidad, los deseos, el paso del tiempo o los miedos compartidos. En palabras de Ana Cristina Herreros, lo primero que aprendimos a leer quizá no fueron las letras, sino los movimientos de las estrellas y las formas cambiantes de las nubes.

Con esa idea en mente, buena parte de la programación propone ejercicios de lectura de lo visible y de lo invisible. Se recuperan mitos celestes y figuras legendarias para dialogar con la realidad actual, se improvisan cielos inventados en talleres para niñas y niños y se plantean actividades donde la observación, el dibujo y la narración se mezclan sin demasiadas fronteras. La consigna es sencilla: animar a mirar hacia arriba, pero también hacia dentro, con la ayuda de los libros.

El festival se abre oficialmente en el patio de La Casa Encendida con el espectáculo «Lo que el cielo cuenta», una propuesta donde se combinan relatos orales, música en directo e ilustración en vivo. En escena estarán el narrador Héctor Urién, el músico Lisandro Mansilla y la ilustradora María Pascual de la Torre, encargados de dar forma a una sesión en la que mitos estelares, constelaciones imaginarias y personajes legendarios van encajando sobre la marcha.

Otra de las piezas clave de este hilo temático es la instalación «Rumbos imaginarios», firmada por Elena Val. Surge a partir del taller «El cielo lo hacemos entre todas», en el que cada participante diseña un planeta propio, su nave y las herramientas necesarias para alcanzar sus metas. Todo ese material acaba configurando una intervención expositiva que funciona como mapa colectivo de deseos y trayectorias vitales.

En el exterior del edificio, el proyecto participativo «El cielo siempre es azul», de la ilustradora noruega Kristin Roskifte, se va construyendo día a día con los dibujos y aportaciones del público sobre diversidad, convivencia y futuros posibles. No se trata solo de decorar un muro, sino de dejar constancia gráfica de cómo imaginan el mundo quienes se acercan al festival.

Instalaciones, exposiciones y espacios inmersivos en La Casa Encendida

Uno de los grandes atractivos de Abrapalabra es la apuesta por instalaciones artísticas que convierten la lectura en experiencia física y sensorial. La más comentada es «Microcosmos», creada por Violeta Lópiz junto al estudio Gheada, con el apoyo del Institut d’Estudis Baleàrics. En esta propuesta, una sala expositiva de La Casa Encendida se transforma en un entorno inmersivo de luz, sonido y observación de lo diminuto, que invita a pasear, detenerse y mirar los detalles.

La propia Lópiz dirige también el taller familiar «La respuesta está en el viento», pensado para niñas y niños a partir de tres años. En él, los participantes crean pájaros de papel y otros materiales ligeros que acaban formando una bandada colectiva, casi como si el aire fuera otro lienzo donde seguir escribiendo historias. Es una actividad sencilla pero cargada de simbolismo, que conecta con las reflexiones del festival sobre el cielo, el movimiento y lo efímero.

La artista holandesa Karina Schaapman presenta una de sus miniaturas de «La Casa de los Ratones», traída al festival con el apoyo de la Embajada de los Países Bajos y el Nederlands Letterenfonds. La pieza permite asomarse al trabajo minucioso que hay detrás de sus libros, con habitaciones diminutas llenas de objetos que cuentan historias por sí solos. Además, Schaapman ofrece una visita guiada para familias en la que explica el proceso artesanal y narrativo de su obra.

Junto a estas propuestas, Abrapalabra incluye un rincón de lectura inclusivo donde se han seleccionado títulos accesibles, una zona de mesas de firmas y un programa de visitas guiadas a las distintas exposiciones. Parte de las narraciones incluye interpretación en lengua de signos, de modo que más personas puedan seguir los relatos sin barreras comunicativas.

El patio, las salas y los pasillos del edificio se llenan además de intervenciones colectivas y pequeños dispositivos creativos que obligan a cambiar el paso: desde composiciones de collage hasta murales colaborativos, pasando por estaciones donde el público puede dejar mensajes, dibujos o fragmentos de historias. El edificio se convierte, durante esos días, en una suerte de libro tridimensional en constante reescritura.

Propuestas para todas las edades: de bebés a lectores juveniles y adultos

Uno de los objetivos declarados de Abrapalabra es que nadie se quede fuera por cuestión de edad. La programación se ha diseñado con franjas específicas, pero también con actividades pensadas para disfrutar en familia sin necesidad de separar a pequeños y mayores. De ahí que convivan espectáculos para bebés, talleres para adolescentes y encuentros para adultos interesados en la literatura infantil y juvenil.

Para la primera infancia, se han programado espectáculos dirigidos a bebés de 0 a 3 años, con aforos reducidos y una atención especial al ritmo, la luz y el sonido. Son propuestas delicadas, pensadas para que los más pequeños se aproximen a la palabra y la música de forma suave, y para que las familias tengan un espacio compartido sin prisa ni ruido excesivo.

A medida que sube la edad, surgen laboratorios de lectura, talleres de creación de fanzines, espacios de narración oral en vivo y podcasts grabados ante el público. En estos formatos, los chicos y chicas pueden experimentar con la escritura, la ilustración y la puesta en voz de sus propios relatos, acompañados por profesionales que les ayudan a afinar las ideas y darles forma narrativa.

Para el público juvenil, destaca un bloque centrado en el proceso creativo de la narrativa de género, con la presencia de autores como Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes, que comparten con lectores jóvenes cómo se construyen personajes, tramas y mundos de ficción. También se organizan talleres específicos de ilustración, como el que lidera la estonia Ulla Saar, en el que se invita a diseñar llaves imaginarias y objetos simbólicos que funcionan como puerta de entrada a distintas historias.

El público adulto cuenta con un programa de encuentros, charlas y mesas redondas con autores, editores, libreros y otros profesionales. Estos espacios sirven para reflexionar sobre el estado actual del libro infantil y juvenil en España y Europa, los retos de la mediación lectora o las tendencias en el terreno de la ilustración contemporánea. Para quienes trabajan con niños y jóvenes en escuelas, bibliotecas o proyectos sociales, el festival se convierte también en un laboratorio de ideas y recursos.

«Un autor en la maleta» y la dimensión social del festival

Más allá de La Casa Encendida, Abrapalabra despliega un programa que conecta barrios, escuelas y colectivos vulnerables. Una de las iniciativas más significativas es «Un autor en la maleta», que comenzó a rodar semanas antes del arranque oficial del festival y que sigue activo durante estos días.

El proyecto consiste en una maleta que viaja por colegios de primaria y secundaria, cargada con una selección de siete libros. Esa misma maleta se hace llegar también a centros de mayores y otros recursos comunitarios del mismo distrito, de modo que personas de distintas edades y realidades puedan leer los mismos títulos casi en paralelo.

Entre los libros que forman parte del recorrido aparecen obras como «Pájaro», de Beatriz Martín Vidal, que sirve de base para un intercambio entre internos del centro penitenciario de Soto del Real (Madrid V) y estudiantes de 4º de la ESO del instituto del municipio. A partir de la lectura, se organiza una actividad conjunta para conversar sobre las imágenes, los silencios del libro y las interpretaciones personales que surgen en cada grupo.

También se trabaja con «Ícaro», de Irene Zottola, en un encuentro entre alumnado del Instituto Lope de Vega y personas mayores del club de lectura de Chamberí, con cita en la biblioteca Pérez Galdós del Conde Duque. En este caso, los jóvenes han preparado poemas y reescrituras del mito, mientras que los mayores han elaborado sus propias versiones del relato de Ícaro, generando un diálogo intergeneracional en torno a la caída, el límite y el deseo de ir más allá.

Otro de los títulos que viaja en la maleta es «El hijo del astronauta», de Elena Val, una historia que aborda la ausencia, la separación familiar y la imaginación de un niño que se inventa que su padre es astronauta para darle sentido a lo que no entiende. Esa mezcla de realidad y fantasía encaja perfectamente con el enfoque del festival, que no elude los temas complejos, pero los trabaja desde la delicadeza.

El dispositivo de «Un autor en la maleta» se completa con cartas, dibujos y pequeñas piezas artísticas que se cruzan entre los distintos grupos participantes. El objetivo es que los lectores no se limiten a consumir historias, sino que respondan, dialoguen y se reconozcan en las miradas de otros. Para muchas personas que no suelen acercarse a festivales literarios, esta puede ser la puerta de entrada a la experiencia Abrapalabra.

Talleres, laboratorios y experiencias creativas en colaboración con otras sedes

La segunda edición de Abrapalabra no se queda solo en La Casa Encendida. El festival se amplía a otros espacios culturales de Madrid, como Conde Duque —bajo el paraguas de Contemporánea Condeduque— y Casa San Cristóbal, además de colaborar con iniciativas de ámbito comercial y social que se suman al proyecto.

En Casa San Cristóbal, dependiente también de la Fundación Montemadrid, la ilustradora Elena Hormiga imparte el laboratorio «Todo empieza con una línea», un Mini Lab de creatividad desarrollado con tecnología BIC Kids. La propuesta anima a explorar el trazo, el gesto y la narración visual desde lo más sencillo, partiendo de la idea de que cualquier dibujo, por complejo que parezca, nace de una línea.

En el ámbito de la ilustración, la artista Kitty Crowther propone un taller dedicado a inventar cielos y paisajes imaginarios con niñas y niños, mientras que Marta Conejo se centra en el diseño de dragones inspirados en personajes literarios. Por su parte, el ilustrador y terapeuta polaco Marcin Minor guía una sesión para crear mundos imaginarios a partir de manchas y salpicaduras de color, poniendo el acento en la libertad del gesto y la interpretación.

El festival da también espacio a jóvenes ilustradores de la Escuela Artediez, que organizan minitalleres continuos de collage, plegado y diseño abiertos a todo tipo de públicos. Son actividades pensadas para quienes se acercan sin una idea clara de qué hacer y descubren, casi por casualidad, que pueden construir pequeñas historias con papel, tijeras y pegamento.

Además, Abrapalabra incorpora una serie de experiencias donde palabra, música y cine se entrelazan. Se programa una verbena literaria con música en directo para toda la familia, una sesión musical pensada para niños y niñas y un ciclo de cine dedicado a la animación contemporánea portuguesa, que permite conocer otras formas de contar desde la imagen en movimiento.

En paralelo, se han previsto varios podcasts en vivo que se grabarán con público y se distribuirán posteriormente en plataformas digitales, ampliando así el alcance del festival más allá de quienes pueden asistir en persona. En estos registros en directo participan autores invitados, mediadores de lectura y especialistas en literatura infantil y juvenil, con conversaciones sobre cómo se construyen los catálogos, qué temas preocupan a los jóvenes lectores y cómo se cruzan hoy la oralidad y lo digital.

Participación de librerías y encuentros con autores en otros espacios

Durante los días que dura el festival, La Casa Encendida alberga una librería efímera coordinada por El Corte Inglés, donde se pueden encontrar los títulos de los autores participantes y una cuidada selección de obras infantiles y juveniles. No se trata solo de un punto de venta, sino también de un lugar donde se celebran encuentros con autores, sesiones de narración y pequeños talleres, acercando todavía más los libros a los asistentes.

En este espacio de lectura y compra, las familias pueden hojear los catálogos, pedir recomendaciones y descubrir álbumes ilustrados, cómics, narrativa juvenil y propuestas híbridas que mezclan texto e imagen. Algunas de las actividades están dirigidas a lectores ya habituales, pero otras se centran en quienes están empezando a engancharse a la lectura, con dinámicas sencillas que reducen barreras y miedos.

La colaboración con El Corte Inglés se extiende también a la sala de Ámbito Cultural del centro de Castellana, donde se organiza un taller de creación de personajes con la ilustradora Helena Bonastre. Tomando como referencia su novela ilustrada «Caperucita en Manhattan», la autora propone a chicos y chicas de entre 10 y 12 años inventar personajes propios, trabajar sus rasgos y pensar cómo encajarían en distintas historias. Para asistir es necesario inscribirse previamente, y la sesión combina explicaciones técnicas con momentos de dibujo libre y asesoramiento personalizado.

En conjunto, estas actividades complementarias refuerzan la idea de que el ecosistema del libro infantil y juvenil abarca bibliotecas, escuelas, editoriales, espacios culturales y también comercios. Abrapalabra aprovecha esta red para multiplicar los puntos de encuentro entre creadores y lectores, de manera que el festival se perciba en distintos rincones de la ciudad, no solo en su sede central.

Al cierre de esta segunda edición, Madrid se convierte por unos días en un mapa lleno de libros, talleres, exposiciones y voces que conviven en torno a la infancia y la juventud. Abrapalabra 2025 apuesta por una literatura que se escucha, se mira y se toca, que entra en los colegios y en las cárceles, en las bibliotecas de barrio y en los patios de los centros culturales. El cielo, los mitos, las miniaturas y los laboratorios de lectura funcionan como excusas para hablar de compañía, imaginación y cuidado, reforzando una idea sencilla pero poderosa: cuando las historias se comparten, los territorios que habitamos se vuelven un poco más habitables para todos.


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Premio Zenda de Honor a Vila-Matas: un reconocimiento a medio siglo de innovación literaria

Isaac

Premio Zenda de Honor a Enrique Vila-Matas

El Premio Zenda de Honor, uno de los reconocimientos literarios más recientes pero ya muy influyentes en el panorama en español, ha recaído en su segunda edición en Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948). El escritor catalán, autor de títulos de referencia como Historia abreviada de la literatura portátil o Bartleby y compañía, se consolida así como una figura central de la narrativa europea contemporánea.

Según el jurado, el galardón distingue a un autor que lleva alrededor de medio siglo cuestionando las formas tradicionales de contar historias, desdibujando fronteras entre géneros y jugando con la autoficción, el ensayo y la metaliteratura. El premio llega en un momento especialmente activo de su carrera, en el que acaba de sumar a su obra el libro Canon de cámara oscura.

Un creador que rompe las rutinas literarias

La organización de los premios, impulsados por la revista literaria Zenda, define a Vila-Matas como «un creador que ha desafiado desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias». Su trabajo ha ido construyendo, libro a libro, un territorio propio dentro de la literatura en español, donde la ironía, la reflexión sobre la escritura y el juego intertextual conviven con una mirada muy personal sobre la realidad.

Más allá de su obra concreta, el jurado ha querido subrayar la coherencia y riesgo sostenido de su trayectoria. Vila-Matas ha mantenido una escritura que huye del acomodo, incluso cuando eso implicaba alejarse de tendencias comerciales o de expectativas más previsibles. En el contexto europeo, se le suele leer como una de las voces que mejor ha explorado la difusa frontera entre ficción y ensayo.

El premio Zenda de Honor se sitúa, además, en una línea de reconocimientos que ponen el acento en la aportación estética e intelectual de los autores, más que en el éxito inmediato de ventas. De ahí que la organización recalque que se trata de un galardón cuyo valor se mide sobre todo en términos de prestigio y de influencia cultural.

El anuncio de la elección de Vila-Matas se ha recibido como una decisión natural y casi incontestable dentro del ámbito literario español. De hecho, los responsables de los premios han destacado que el nombre del escritor barcelonés surgió con rapidez en las deliberaciones, sin generar debate ni fisuras entre los miembros del jurado.

Arturo Pérez-Reverte y el valor simbólico del premio

El encargado de hacer público el fallo ha sido Arturo Pérez-Reverte, fundador de Zenda, que comunicó la decisión del jurado en un acto celebrado en Madrid, en espacios tan ligados a la tradición literaria como el Café Varela. Durante el anuncio, el académico subrayó no solo la trayectoria de Vila-Matas, sino también el contexto en el que nacen y se consolidan estos galardones.

Pérez-Reverte insistió en que los Premios Zenda quieren ser un espacio alejado de la crispación y de la pugna partidista que tantas veces rodea la vida pública española. Habló sin rodeos de unos «tiempos de polarización y navajeo», en los que la sociedad parece organizada en trincheras enfrentadas. Frente a esa dinámica, destacó el hecho, poco habitual, de reunir a representantes de múltiples medios culturales en torno a decisiones consensuadas.

Según sus palabras, lograr que periodistas de prácticamente todo el espectro mediático español se sienten a hablar de libros, discutan, discrepen y aun así alcancen un fallo unánime supone casi una rareza. Esa armonía convierte, a su juicio, al Premio Zenda de Honor en algo más que un simple reconocimiento: un ejemplo de cómo la cultura puede seguir funcionando como espacio de encuentro.

El escritor explicó que, en este marco, el premio «tiene para nosotros un valor especial», porque demuestra que todavía es posible construir consensos en torno a la calidad literaria, más allá de bandos ideológicos. También remarcó que la dotación de estos galardones no se mide en dinero, sino en prestigio, y que el objetivo es fortalecer el ecosistema literario en España y, por extensión, en el ámbito hispanohablante.

Un jurado que representa a la prensa cultural española

Uno de los rasgos más distintivos de los Premios Zenda es la composición de su jurado. En esta segunda edición, la lista de miembros reúne a figuras destacadas del periodismo cultural que trabajan en algunos de los principales medios de comunicación españoles, tanto generalistas como especializados.

Entre ellos se encuentran nombres como Guillermo Altares (El País), Nuria Azancot (El Cultural de El Español), Pepa Blanes (Cadena SER), Laura Barrachina (colaboradora de Abril) y Jesús García Calero (ABC Cultural). Junto a ellos, participan también Irene Hernández Velasco (El Confidencial), Antonio Lucas (poeta y periodista en El Mundo), el escritor y columnista Alberto Olmos, Javier Ors (La Razón), el crítico Santos Sanz Villanueva y Sergio Vila-Sanjuán (director de Cultura/s de La Vanguardia).

El funcionamiento del jurado se apoya, además, en dos figuras clave dentro de la propia revista Zenda: Álvaro Colomer, redactor jefe y secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de Zenda y coordinador de las deliberaciones. Juntos, se encargan de articular un proceso en el que la diversidad de procedencias y sensibilidades no impide llegar a acuerdos sólidos.

En el caso concreto del Premio Zenda de Honor a Vila-Matas, los miembros del jurado coinciden en que la decisión fue clara desde el principio. Pérez-Reverte ha señalado que el nombre del autor barcelonés fue aceptado «sin que hiciera falta ni un minuto de discusión», algo que refuerza la idea de que su aportación a la literatura en español goza de un reconocimiento compartido.

Una constelación de galardones alrededor del Zenda de Honor

Aunque el reconocimiento a Enrique Vila-Matas es el más simbólico, el Zenda de Honor forma parte de un conjunto amplio de categorías que buscan retratar, en apenas una temporada, lo más relevante del trabajo literario, editorial y de fomento de la lectura. En total, los Premios Zenda distinguen diez ámbitos distintos, a los que se suma un galardón especial vinculado al sello Zenda-Edhasa.

En narrativa, el premio ha sido para Paco Cerdà por Presentes (Alfaguara), una obra descrita por el jurado como «una novela de no ficción que funciona como una especie de panóptico» desde el que el lector puede asomarse a la España de 1936. El libro, a caballo entre la crónica y la reconstrucción histórica, ha tenido también recorrido propio en otros premios nacionales.

En el ámbito poético, la elegida ha sido Chantal Maillard (Bruselas, 1951) por Poesía completa. 1988-2022 (Tusquets). El jurado destaca en ella una escritura que «estremece e impulsa» por su rigurosa depuración formal y por la capacidad de proponer al lector una experiencia estética y emocional poco común en la poesía contemporánea.

El Premio Zenda de Ensayo ha recaído en Anna Caballé (L’Hospitalet de Llobregat, 1954) gracias a Íntima Atlántida. Vida de Rosa Chacel (Taurus), una biografía que logra descifrar las claves de una de las personalidades más complejas de la cultura española del siglo XX. Se trata de un trabajo que combina investigación rigurosa y una mirada muy cercana a la figura de la escritora vallisoletana.

En literatura infantil y juvenil, el reconocimiento ha sido para Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) con Los secretos de Nur (Destino), una novela dirigida a lectores jóvenes que, según el jurado, transmite un amor evidente por los libros y la escritura en cada página. La obra se enmarca en una tendencia creciente de propuestas que abordan, desde la ficción juvenil, temas como la identidad, el origen y la integración.

La categoría de Ópera Prima premia a Esther L. Calderón por Pipas (Pepitas de Calabaza), un debut que los evaluadores califican como una mezcla particularmente acertada de ternura, humor y escenarios de «bajos fondos». Esa combinación, destacan, genera una lectura adictiva y emocionalmente potente, que anuncia una voz nueva a la que seguir la pista.

El ámbito editorial también tiene su espacio en los Premios Zenda. El Premio Zenda Editorial ha sido para Libros del Asteroide, una casa que desde hace años viene revalorizando clásicos recientes y rescatando autores contemporáneos de enorme interés. Su catálogo se distingue por la apuesta sostenida por narrativa y ensayo de calidad, tanto de autores españoles como de otras lenguas, que han encontrado nuevos lectores gracias a su labor.

En cuanto a la traducción, la distinción recae en José María Micó (Barcelona, 1961), cuya trayectoria en el traslado al castellano de grandes clásicos italianos, como el Orlando furioso de Ariosto o La Divina Comedia de Dante, le ha otorgado un lugar destacado en la filología y la crítica en España. El jurado subraya el equilibrio que logra entre fidelidad al original y sensibilidad literaria en la lengua de llegada.

El Premio Zenda Librería distingue a Letras Corsarias, un establecimiento de Salamanca que se ha consolidado como referente cultural en la ciudad. Más allá de ser un punto de venta de libros, la librería se ha convertido en un espacio de encuentro intelectual, con presentaciones, clubes de lectura y actividades que refuerzan el tejido lector local.

En innovación, el galardón recae en eBiblio, el servicio de préstamo digital de las bibliotecas públicas españolas. El jurado valora su papel en la democratización del acceso a la lectura, no solo por la disponibilidad de miles de títulos, sino también por las selecciones, recomendaciones y colecciones temáticas que ofrece periódicamente a los usuarios.

Completa el palmarés el Premio Especial Zenda-Edhasa, un reconocimiento independiente ligado a la colección de Clásicos de Aventuras de Zenda-Edhasa. En esta edición ha ido a parar a Manuel Ángel Cuenca López, militar de carrera, divulgador histórico y editor, al frente de la web Zenda-Edhasa. La organización resalta que ha impulsado un espacio literario vibrante, actual y respetuoso con la tradición, donde los clásicos de aventuras vuelven a conectar con lectores de distintas generaciones.

Un proyecto literario con voluntad de prestigio

Los Premios Zenda, promovidos por la revista del mismo nombre, nacen con la intención de reconocer el trabajo literario y editorial desarrollado a lo largo de la temporada, así como iniciativas que impulsan la lectura en España. En apenas dos ediciones, se han hecho un hueco en el calendario cultural gracias a la combinación de un jurado especializado, una selección amplia de categorías y un enfoque centrado en la calidad.

La iniciativa cuenta con el apoyo de patrocinadores privados como Iberdrola y Banco Santander, que respaldan un proyecto en el que la retribución principal es el reconocimiento público. Pérez-Reverte recordó en la primera gala que «la dotación de estos premios, en vez de ser económica, se mide en prestigio», una orientación que se mantiene intacta en la segunda edición.

La fecha escogida para la entrega de los galardones de este año es el 13 de enero de 2026, en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, un escenario cargado de simbolismo que repite como sede tras el estreno de los premios. Se trata de un espacio que refuerza la idea de continuidad entre tradición e innovación, algo que encaja con la figura de Vila-Matas y con muchos de los autores premiados.

Durante la ceremonia se hará entrega del Zenda de Honor a Enrique Vila-Matas y al resto de galardonados, en un acto que aspira a celebrar la diversidad de voces que componen hoy la literatura en español: desde la poesía y el ensayo hasta la narrativa de no ficción, la literatura juvenil o los proyectos digitales de acceso a libros.

Sin grandes estridencias ni despliegues pomposos, los Premios Zenda se están consolidando como un punto de encuentro para escritores, editores, traductores y lectores que buscan una conversación pausada en torno a los libros. El reconocimiento a Vila-Matas como Premio Zenda de Honor refuerza esa vocación: la de mirar hacia una obra que ha sabido llevar la contraria, explorar caminos poco transitados y demostrar que la literatura sigue siendo un espacio privilegiado para pensar, dudar y contar de otra manera.


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Todo lo que se sabe de Los Anillos de Poder temporada 3

Isaac

Los Anillos de Poder temporada 3

La maquinaria de Los Anillos de Poder temporada 3 ya está en plena marcha y, aunque Amazon todavía no ha puesto una fecha exacta sobre la mesa, el panorama empieza a estar bastante claro. Tras meses de rodaje, la producción ha dado por cerrada esta fase y se ha abierto la veda a clips, fotos entre bastidores y declaraciones del reparto que permiten hacerse una idea de por dónde irán los tiros en la nueva tanda de episodios.

Entre las principales pistas están el regreso de los personajes centrales, la entrada de caras nuevas con papeles decisivos y la promesa de una temporada mucho más bélica, oscura y ambiciosa, con la Guerra de los Elfos y Sauron, el futuro colapso de Númenor y la forja del Anillo Único asomando en el horizonte. Todo ello, de nuevo, bajo el paraguas de Prime Video para España y el resto de Europa.

Rodaje terminado y primeras imágenes de la temporada 3

Rodaje Los Anillos de Poder temporada 3

El equipo de la serie confirmó que la filmación de la tercera temporada se dio por finalizada tras casi ocho meses de trabajo ininterrumpido. El rodaje arrancó a principios de mayo y se ha extendido durante buena parte del año para levantar otros ocho episodios, siguiendo el patrón de las entregas anteriores.

Para celebrarlo, Prime Video difundió un vídeo detrás de las cámaras cargado de momentos distendidos del reparto en el set. En ese clip se puede ver a intérpretes como Morfydd Clark (Galadriel), Robert Aramayo (Elrond), Charlie Vickers (Sauron), Owain Arthur (Durin IV) y Daniel Weyman (Gandalf) bromeando, ensayando escenas y moviéndose por enormes decorados construidos expresamente para esta temporada.

El montaje, grabado como si fuera una pequeña pieza promocional interna, transmite un ambiente de rodaje muy enérgico y cercano. Incluso se incluye una escena en la que el equipo rueda un cartel de «prohibido grabar», en un guiño autorreferencial que encaja bastante con el tono desenfadado que ha acompañado a este adelanto.

En paralelo, se han dejado ver nuevas localizaciones y sets que apuntan a enclaves clave de la Segunda Edad: fortalezas élficas en plena preparación para la guerra, escenarios volcánicos que recuerdan al Monte del Destino y pasadizos subterráneos que podrían corresponder a las profundidades de Khazad-dûm. Todo ello refuerza la idea de que la escala visual seguirá siendo uno de los grandes reclamos.

La gran incorporación: Jamie Campbell Bower y el misterio de su personaje

Jamie Campbell Bower en Los Anillos de Poder

Una de las grandes noticias en torno a la temporada 3 es el fichaje de Jamie Campbell Bower, conocido por su papel de Vecna en Stranger Things. En el vídeo entre bambalinas actúa casi como maestro de ceremonias, presentando el clip y guiando a los espectadores por el rodaje, algo que subraya el peso que tendrá en la nueva entrega.

Oficialmente, el actor aparece vinculado a la producción con el nombre clave Arlen, descrito como un caballero noble y atractivo. Esta caracterización ha encendido todo tipo de teorías entre los seguidores, tanto en España como en el resto de Europa, donde se sigue al detalle cualquier novedad de la serie.

Varios medios especializados apuntan a que podría tratarse de Celeborn, el esposo de Galadriel y una de las ausencias más llamativas en las dos primeras temporadas. En la serie, el personaje ha sido mencionado casi como un recuerdo distante, mientras que en los textos de Tolkien su presencia en la Tercera Edad es más que evidente, por lo que muchos consideran lógico que ahora dé el salto a la pantalla.

Si se confirma que Bower encarna a Celeborn, la serie tendría la oportunidad de reconectar de forma más directa con la mitología clásica de la Tierra Media, mostrando el reencuentro con Galadriel, la evolución de su relación y su papel dentro de las grandes alianzas élficas. No obstante, los responsables de la producción tampoco han descartado, de momento, que el actor pueda dar vida a un personaje completamente nuevo que altere algunas expectativas de los lectores.

Junto a Bower se han anunciado otras incorporaciones, como Eddie Marsan, Zubin Varla y Adam Young, cuyos papeles también permanecen en secreto. La sensación general es que la tercera temporada introducirá varias figuras determinantes para la política de Númenor, el frente de guerra élfico y el despliegue del poder de Sauron.

Tramas centrales: la Guerra de los Elfos y Sauron y el auge del Anillo Único

La segunda temporada dejó el tablero listo para un conflicto de gran escala. Sauron, tras desvelar su auténtica identidad y hacerse con los primeros anillos, muestra con crudeza la devastación que es capaz de provocar, con una de las batallas más brutales vistas hasta ahora en la serie y un reino sumido en el caos.

Todo indica que la temporada 3 se adentrará de lleno en la Guerra de los Elfos y Sauron, uno de los episodios más importantes de la Segunda Edad. Las insinuaciones del Alto Rey Gil-galad en el final de la temporada 2 y el salto temporal de varios años que se maneja para la nueva tanda de episodios apuntan a un escenario en el que los elfos ya se preparan para enfrentarse abiertamente al Señor Oscuro.

Entre los eventos que podrían adaptarse destacan el Sitio de Imladris, con Elrond defendiendo su fortaleza recién fundada, y la Batalla del Gwathló, una campaña de gran envergadura en la que las fuerzas élficas intentan contener el avance del mal. Ambos conflictos ofrecen un terreno ideal para secuencias bélicas a gran escala y para desarrollar la estrategia política y militar de los distintos reinos.

Mientras tanto, Sauron seguiría avanzando en su plan maestro: la entrega de los Nueve Anillos a los hombres que terminarán convertidos en los Nazgûl. La ficción ya dejó caer posibles candidatos humanos, y no sería extraño que esta temporada mostrara con más claridad cómo esos objetos corrompen a sus portadores y cambian para siempre el rumbo de la historia.

El propio estudio ha dejado caer que la narración se sitúa en el momento en el que el villano se acerca a la forja del Anillo Único, lo que encaja con un desenlace de temporada de gran impacto, con el Monte del Destino como escenario central.

Númenor al límite y el futuro de los reinos de los hombres

En paralelo al auge del poder de Sauron, la serie continuará explorando la lenta caída de Númenor. Tras el ascenso de Ar-Pharazôn al trono, el reino vive una crisis interna profunda, con el país dividido en facciones, tensiones políticas y decisiones que acercan cada vez más a la isla a su destino trágico.

La tercera temporada se movería ya en el terreno del auge de las fechorías de Ar-Pharazôn, con la influencia del Señor Oscuro colándose en la corte a través de maniobras diplomáticas y falsas promesas. Aunque la destrucción total de Númenor todavía estaría por llegar, los próximos episodios podrían mostrar los primeros pasos claros hacia ese colapso.

En este contexto, personajes como Elendil, Isildur y Anárion ganarán cada vez más peso. Sus tramas personales, marcadas por la lealtad, el conflicto familiar y la necesidad de tomar partido, son clave para entender la futura fundación de Gondor y Arnor, reinos que la temporada empezará a perfilar de manera más reconocible para quienes conocen la trilogía cinematográfica.

Además, se espera que lugares como Rivendel y otros enclaves de los hombres adopten configuraciones cada vez más cercanas a las de la Tercera Edad, cerrando poco a poco el puente visual y narrativo con El Señor de los Anillos. Para el público europeo, acostumbrado a revisitar con frecuencia la trilogía de Peter Jackson, estos guiños pueden servir como elemento de conexión muy potente.

Gandalf, el Extraño y la sombra de un viejo rival

El final de la temporada 2 dejó prácticamente confirmado algo que muchos intuían desde el principio: el Extraño es Gandalf. Lejos de cerrar su arco, esta revelación abre una nueva etapa en la que el mago comienza a adoptar rasgos cada vez más parecidos a los que se verán siglos después.

Las imágenes entre bastidores muestran a Daniel Weyman con una presencia más cercana al Gandalf clásico: gestos, actitud y una relación más sólida con Nori y el resto de los pelosos. Todo ello sugiere que la temporada 3 profundizará en su transformación y en su comprensión del poder que maneja.

En paralelo, la serie seguirá explorando la figura del Dark Wizard, un misterioso hechicero que se posiciona como antagonista directo de Gandalf. Una teoría muy extendida señala que podría tratarse de una encarnación temprana de Saruman, lo que añadiría una capa interesante a la larga y complicada relación entre ambos.

La trama de Nori y los Harfoots podría llevar a la comitiva a buscar un nuevo hogar más estable, algo que diversos indicios conectan con el origen de La Comarca. Ver cómo se gesta ese rincón verde que después será la cuna de Bilbo y Frodo sería un guiño de gran peso emocional para los seguidores de toda Europa.

Enanos, Balrog y tensiones bajo las montañas

En el frente enano, la historia continuará con Durin IV como nuevo rey de Khazad-dûm y el Balrog ya despertando bajo las galerías. Esta combinación de responsabilidad política y amenaza sobrenatural ofrece un campo fértil para un arco cargado de tensión.

La posesión de los Anillos de Poder por parte de los enanos, la codicia ligada al mithril y los conflictos internos en la corte de Durin prometen una guerra silenciosa bajo la montaña, en la que las decisiones aparentemente prácticas pueden acercar al reino a su ruina.

Los textos de Tolkien dejan lagunas considerables sobre lo ocurrido en Khazad-dûm antes de su caída definitiva, algo que la serie está aprovechando para desarrollar tramas propias. Esto permite a la producción moverse con cierta libertad, a costa de asumir riesgos que no siempre convencen a todos los lectores más puristas.

En cualquier caso, la presencia del Balrog como amenaza latente funciona como recordatorio constante de que el peligro no solo viene de Sauron y sus ejércitos, sino también de las fuerzas ancestrales que habitan la Tierra Media desde tiempos remotos.

Estado del proyecto, impacto global y posible fecha de estreno

Amazon ha insistido en que Los Anillos de Poder sigue siendo una de las producciones más ambiciosas de su catálogo internacional, con especial impacto en mercados europeos como España, donde la fantasía de gran presupuesto mantiene una base de seguidores muy estable.

Con el rodaje de la temporada 3 ya completado, la serie entra de lleno en fase de postproducción, un proceso que en una ficción de estas características se alarga durante meses por la enorme carga de efectos visuales, trabajo de sonido y composición musical.

Aunque el gigante del streaming aún no ha hecho oficial la fecha de lanzamiento, las previsiones más repetidas sitúan la llegada de la temporada 3 a Prime Video en torno al verano de 2026, siguiendo la ventana de estreno que tuvieron las entregas anteriores. Por ahora, la plataforma se limita a hablar de regreso «en los próximos años» sin concretar más.

En los clips y comunicados recientes, Amazon subraya su intención de profundizar en los relatos que dieron forma a la mitología de la Tierra Media, manteniendo un equilibrio entre el respeto al material original y la creación de nuevas subtramas que amplíen la Segunda Edad para el formato televisivo.

Mientras tanto, el fandom de El Señor de los Anillos se prepara para unos años especialmente movidos, con la temporada 3 de Los Anillos de Poder en el horizonte, nuevas películas como la centrada en Gollum y el aniversario de la trilogía de Peter Jackson acercándose. Un contexto perfecto para que la serie refuerce su posición entre los aficionados europeos y el nuevo auge de la fantasía épica.

Con todo lo mostrado hasta ahora, la tercera temporada de Los Anillos de Poder apunta a convertirse en un punto de inflexión para la serie: la guerra abierta contra Sauron, la crisis de Númenor, el desarrollo de Gandalf y el posible debut de Celeborn dibujan un escenario en el que la historia se encamina hacia algunos de los momentos más icónicos de la Segunda Edad, a la espera de que Prime Video concrete, por fin, cuándo podremos verlo en pantalla.


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El legado literario de Almudena Grandes y Luis García Montero en la Universidad de Granada

Isaac

Legado literario de Almudena Grandes y Luis García Montero

La Universidad de Granada se ha convertido en uno de los grandes epicentros para el estudio de la literatura contemporánea en lengua española gracias a la llegada del legado literario de Almudena Grandes y Luis García Montero. La donación, realizada por el propio poeta y director del Instituto Cervantes, supone un paso decisivo en la preservación y el análisis de la obra y la vida intelectual de ambos creadores.

Este fondo no se reduce a una simple acumulación de libros: se trata de un conjunto amplio y ordenado de materiales que documentan décadas de trabajo creativo, vida personal y compromiso cultural. A partir de ahora, la Facultad de Filosofía y Letras de la UGR contará con un espacio privilegiado para estudiar, con lupa, cómo se gestan los textos, de qué modo dialogan con su tiempo y cómo se entrecruzan las trayectorias de dos figuras centrales de la literatura española reciente.

Un legado que convierte Granada en referencia internacional

Archivo literario de Almudena Grandes y Luis García Montero

La UGR ha definido esta donación como un patrimonio de “enorme relevancia patrimonial y científica”, y no parece exagerado. El material que ya ha empezado a llegar a la Facultad de Filosofía y Letras incluye manuscritos, cuadernos de trabajo, correspondencia, borradores, archivos digitales, primeras ediciones dedicadas, fotografías y objetos personales de ambos autores. En muchos casos se trata de piezas únicas que permiten reconstruir el proceso de creación de novelas, poemarios, artículos y ensayos.

Todo este fondo será especialmente valioso para disciplinas como la crítica genética —el estudio de cómo se van formando los textos desde sus primeras notas hasta la versión final—, la historia cultural y los estudios de literatura actual. En otras palabras, investigadores de España y de otros países podrán seguir la pista a cómo Almudena Grandes y Luis García Montero fueron dando forma a su obra y a su pensamiento.

La donación no llega de golpe, sino que se llevará a cabo de forma progresiva y organizada. El propio García Montero ha explicado que no se atreve a poner cifras, pero que se trata de “miles y miles y miles de ejemplares”, repartidos entre sus casas de Granada y Madrid, con libros amontonados en estanterías, suelos y rincones, además de montones de cartas, recortes de prensa y documentos personales.

Con esta operación, la Universidad de Granada refuerza su lugar en el mapa europeo como institución clave para el conocimiento de la literatura en lengua española del siglo XXI. La idea es que el nuevo fondo sirva como archivo de referencia internacional para quienes estudien no solo la obra de Grandes y García Montero, sino también la evolución de la cultura literaria española de las últimas décadas.

Este legado se enmarca, además, en una política más amplia de la UGR de incorporar fondos de creadores, profesores e investigadores a sus bibliotecas, con el objetivo de consolidar un patrimonio académico y científico que mire al futuro sin renunciar a la memoria.

La Biblioteca Luis García Montero: un homenaje en vida

Biblioteca Luis García Montero en la Universidad de Granada

Como gesto de reconocimiento a la trayectoria del poeta granadino y a su estrecha relación con la UGR, la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras ha pasado a llamarse oficialmente Biblioteca Luis García Montero. La denominación fue aprobada en la junta de Facultad y se hizo visible con el descubrimiento de una placa con su nombre.

El acto institucional se celebró en el campus de Cartuja en una fecha cargada de simbolismo para el propio escritor, que recordó que estudió en esta facultad hace ya medio siglo. En la ceremonia participaron el rector Pedro Mercado, la decana Ana Gallego Cuiñas, el director de la Biblioteca, Esteban López García, y el propio Luis García Montero, además de numerosos docentes, estudiantes y amigos del poeta.

García Montero, visiblemente emocionado, habló de su vínculo afectivo con Granada y con la Universidad. Explicó que allí se formó como persona, descubrió la obra de Federico García Lorca y decidió dedicarse a la poesía. También recordó sus inicios como estudiante, las movilizaciones políticas de los años setenta —con referencias a las carreras “delante de los grises”— y su posterior trayectoria como profesor de literatura.

En su intervención, el autor subrayó que está “muy agradecido de que aquí se guarde la memoria de mi trabajo”, refiriéndose a cartas, manuscritos, libros dedicados y fotografías que ya se están depositando en la nueva Biblioteca. Esa memoria, insistió, no es solo suya, sino también de Almudena Grandes, con quien compartió tres décadas de vida y proyecto literario.

El rector, por su parte, definió el día como “un gran día para la Universidad” y destacó que espacios como esta biblioteca son auténticos “laboratorios de creatividad”, donde la memoria y el conocimiento se proyectan hacia el futuro. Subrayó además que decisiones como esta refuerzan el papel de la UGR como institución pública comprometida con la cultura y las humanidades en tiempos especialmente complejos.

El Fondo de Creatividad Literaria: laboratorio para la investigación

El núcleo del proyecto es el llamado Fondo de Creatividad Literaria, que se instalará en la propia Biblioteca Luis García Montero. La decana, Ana Gallego, ha definido este fondo como la “primera piedra de un sueño” destinado a convertir a la Facultad de Filosofía y Letras en un centro de referencia para la investigación literaria y la crítica genética.

Este fondo reunirá no solo los libros de las bibliotecas personales de Almudena Grandes y Luis García Montero, sino también notas manuscritas, borradores, cuadernos de trabajo, anotaciones al margen, correspondencia con otros escritores y amigos, recortes de entrevistas y materiales de archivo. Son, en términos académicos, “elementos primarios” de la creación literaria, que permiten ver de cerca cómo se construyen los textos.

El proyecto incluye un plan de catalogación y digitalización exhaustivo para que los investigadores puedan acceder al fondo de manera ordenada y, en la medida de lo posible, también en formato digital. La idea es que la Biblioteca funcione como un espacio de consulta especializado, preparado para acoger tanto a estudiantes de la UGR como a especialistas nacionales e internacionales.

La Facultad abrirá además un programa de becas para jóvenes investigadoras e investigadores, de dentro y fuera de la Universidad de Granada. Gracias a estas ayudas, se podrán desarrollar tesis doctorales, proyectos de investigación y trabajos académicos que tomen como base este legado, ya sea centrado en la obra de Grandes y García Montero o en el contexto literario en el que se inscriben.

En lo que va de año, la Biblioteca de Filosofía y Letras ha atendido a más de 175.000 usuarios, lo que da una idea de la dimensión del servicio y del impacto que puede tener este nuevo fondo en la comunidad académica. El objetivo es que la llegada del legado sirva para impulsar nuevas líneas de investigación y fomentar un diálogo constante entre creación literaria y crítica universitaria.

Una primera donación simbólica: los retratos de Juan Vida

La entrega del legado se ha iniciado con un gesto cargado de simbolismo: la primera donación incluye dos retratos, uno de Almudena Grandes y otro de Luis García Montero, realizados por el artista granadino Juan Vida. Estas obras, a lápiz, muestran a un joven Luis (en un retrato fechado en 2008) y a una Almudena más madura (en otro de 2020).

Ambos retratos se integrarán en la futura sala expositiva del Fondo de Creatividad Literaria, actualmente en desarrollo en la Facultad de Filosofía y Letras. La intención es que el espacio combine la función de archivo y la dimensión expositiva, de forma que el público pueda conocer de primera mano tanto los documentos de trabajo como las piezas artísticas asociadas al legado.

Durante el acto, en tono distendido, García Montero bromeó sobre el propio Juan Vida, a quien definió cariñosamente como el “peor estudiante de la Facultad”, una referencia que arrancó sonrisas entre los asistentes y que subraya el ambiente de complicidad y memoria compartida que rodeó al evento.

Más allá de la anécdota, la presencia de estos retratos apunta a la dimensión artística y emocional del proyecto. No se trata solo de conservar papeles, sino de reconstruir un universo vital y creativo: las lecturas, las amistades, las conversaciones y la vida cotidiana de una pareja literaria que ha marcado a varias generaciones de lectores en España y fuera de ella.

Este primer depósito abre la puerta a futuras incorporaciones de obras plásticas y documentos gráficos, reforzando la idea de la biblioteca como un espacio vivo, en transformación constante, y no como un simple contenedor estático de libros antiguos.

La huella de Almudena Grandes y la vida compartida

Aunque Luis García Montero es quien realiza formalmente la donación, el legado tiene una doble vertiente: es también la memoria literaria y personal de Almudena Grandes, fallecida en 2021. En el fondo se integrarán notas, manuscritos y materiales de trabajo de la autora, junto con los libros y documentos que ambos fueron reuniendo a lo largo de treinta años de vida en común.

En la Biblioteca Luis García Montero se irán depositando obras vinculadas con esa relación compartida: libros dedicados, correspondencia, fotografías, recortes de entrevistas y materiales de investigación acumulados durante décadas. La donación, que se formalizó el pasado mes de septiembre, se organizará de manera gradual para no saturar los espacios y permitir una correcta gestión documental.

De este modo, la Facultad de Filosofía y Letras se convertirá en custodio de un archivo que no solo habla de literatura, sino también de biografía, compromiso social y diálogo con la realidad española de las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del XXI. La obra de Grandes, muy ligada a la memoria histórica y a las vidas anónimas, encuentra así un hogar académico estable donde seguir siendo leída y reinterpretada.

El fondo permitirá reconstruir cómo se tejió, a lo largo del tiempo, esa comunidad de lectores, amigos y colegas que acompañó a la pareja. Cartas intercambiadas con otros escritores, anotaciones en los márgenes de los libros, pruebas de imprenta y materiales de prensa ayudarán a entender qué conversaciones literarias y políticas alimentaron sus obras.

Para investigadores y estudiantes interesados en la literatura española contemporánea, la memoria democrática o la relación entre vida y escritura, este archivo abre un abanico de posibilidades: análisis de borradores de novelas, estudios de recepción crítica, trabajos comparados entre la poesía de García Montero y la narrativa de Grandes, o incluso investigaciones sobre redes intelectuales en España y Europa.

Un poeta entre la universidad y el Instituto Cervantes

La figura de Luis García Montero aparece en este proyecto con un doble papel: como poeta y como académico. Catedrático del Departamento de Literatura Española de la UGR, fue nombrado director del Instituto Cervantes en 2018 y ha compaginado desde entonces su labor institucional con su vocación docente y su obra literaria.

En el acto de presentación del legado, el escritor recordó que “uno no puede ganarse la vida como poeta, pero sí explicando poesía”, subrayando que ha tenido la fortuna de dedicar su vida profesional a aquello que habría hecho igualmente aunque nadie se lo pagase: leer, enseñar y hablar de literatura.

Aunque desde hace algunos años no imparte clases de manera regular en la Facultad de Filosofía y Letras, expresó su deseo de regresar a la docencia antes de su jubilación. Su plan, si los tiempos políticos lo permiten, es volver a la UGR durante los dos últimos años de su carrera académica —hasta los 70, edad en la que prevé retirarse— para seguir enseñando y, al mismo tiempo, preparar con calma el fondo que se está depositando en la biblioteca.

Este regreso se enlaza también con otros proyectos culturales en los que está implicado, como la candidatura de Granada a Capital Europea de la Cultura 2031, de la que es comisario. Su papel en el Instituto Cervantes, institución encargada de difundir el español por el mundo, y su compromiso con la ciudad de Granada, dibujan la imagen de un intelectual que se mueve entre la gestión cultural global y el arraigo local.

En su intervención, el poeta recordó a profesores que marcaron su formación, como Juan Carlos Rodríguez, y reflexionó sobre cómo, al entrar en el aula, muchos docentes dejan en segundo plano las presiones externas —leyes, presupuestos, burocracia— para centrarse en la pregunta esencial: “¿Qué podemos hacer por el alumnado?”. Esa vocación pedagógica atraviesa también el sentido de la donación.

Una biblioteca desbordada de libros y memoria

Uno de los aspectos que más llamó la atención en las declaraciones de García Montero fue la descripción de sus dos casas, en Granada y Madrid, como una “inmensa biblioteca”. Libros por las esquinas, pilas en el suelo, estanterías saturadas, habitaciones convertidas en pequeños archivos domésticos… Todo ese material, que hasta ahora vivía de forma dispersa, inicia ahora un viaje hacia la Biblioteca Luis García Montero.

El traslado se hará sin prisa pero sin pausa para evitar problemas de espacio e instalaciones en la Facultad. Cada lote que llegue será inventariado y ordenado, con especial cuidado para conservar la procedencia y el contexto de los documentos, algo clave para la investigación. No es lo mismo una edición cualquiera de un libro que un ejemplar dedicado, subrayado o anotado por los propios autores.

Junto a los libros, llegarán cajones llenos de cartas, correspondencia con otros literatos, amistades personales y figuras públicas de distintas etapas. Estos documentos se convertirán en fuentes primarias para entender el tejido intelectual y afectivo en el que se movieron Grandes y García Montero, y para analizar cómo se relacionaron con el mundo editorial, la prensa y las instituciones culturales.

En la Facultad, este conjunto se concibe como un laboratorio de creación y reflexión, no solo como un depósito. La idea, en palabras del propio personal bibliotecario, es “impulsar la creación sobre la creación literaria”: que el contacto con borradores, cartas y notas inspire nuevas obras, nuevas lecturas y nuevas formas de entender el oficio de escribir.

El director de la Biblioteca, Esteban López García, definió la decisión de dar el nombre de Luis García Montero al edificio como un gesto de reconocimiento hacia la generosidad del poeta al compartir tanto su legado como el de Almudena Grandes. Un gesto que pone en valor, además, la importancia de las bibliotecas como lugares donde las personas, a través de los libros, pueden convertirse en mejores ciudadanos.

La creación del Fondo de Creatividad Literaria y la transformación de la Biblioteca de Filosofía y Letras en Biblioteca Luis García Montero trenzan memoria personal, patrimonio cultural y futuro académico en un mismo movimiento. Lo que durante años fue una vida compartida entre lecturas, manuscritos y conversaciones se transforma ahora en un archivo abierto a la comunidad universitaria y a la sociedad, preparado para alimentar nuevas investigaciones, despertar vocaciones y mantener vivo el diálogo con la obra de Almudena Grandes y Luis García Montero en España y en toda Europa.


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Clubes de lectura que se reinventan en España: nuevas citas, formatos y reivindicaciones

Isaac

Personas en club de lectura

Los clubes de lectura vuelven a situarse en el centro de la vida cultural de muchas localidades españolas, con propuestas que abarcan desde la infancia hasta la edad adulta y que combinan encuentros presenciales, dinamización profesional y, en algunos casos, una clara dimensión reivindicativa. En bibliotecas municipales de distintos puntos del país se están organizando actividades que ponen el foco en leer en comunidad, compartir miradas y convertir los libros en un espacio de encuentro.

Lejos de ser solo una reunión informal de lectores, estos grupos se consolidan como herramientas para fomentar hábitos de lectura, crear tejido social y ofrecer a la ciudadanía un lugar estable donde conversar sobre literatura. Desde Hoyo de Manzanares hasta Soraluze, pasando por Orihuela, Elche o pequeñas localidades castellanoleonesas, las bibliotecas públicas refuerzan su papel como nodulos culturales abiertos y participativos.

Clubes de lectura para infancia y juventud: leer en familia y crecer con los libros

En la Biblioteca Municipal Camilo José Cela, en Hoyo de Manzanares, se ha programado una nueva jornada doble con dos actividades muy ligadas al club de lectura: la sesión de “Leer en Familia” y el club de lectura juvenil, ambas conducidas por Estrella Escriña. El objetivo es claro: incentivar la lectura entre los niños y los adolescentes a través de experiencias compartidas y muy pegadas al día a día.

La propuesta “Leer en Familia” invita a madres, padres, abuelos y peques a usar la biblioteca como espacio de encuentro y convivencia lectora. Se trabaja con fondos de la propia biblioteca agrupados por temáticas, de manera que las familias puedan descubrir títulos relacionados y aprender a recomendarse libros unos a otros. Entre las metas que se persiguen están sentir la biblioteca como un lugar cercano, fomentar la lectura entre los más pequeños, mejorar la capacidad de prescribir lecturas en casa y familiarizarse con autores e ilustradores de literatura infantil.

En la próxima sesión el libro protagonista será “Comer y celebrar, todo es empezar”, una lectura pensada para menores a partir de 3 años. La actividad se celebrará a las 17:30 horas, tendrá una duración aproximada de 45 minutos y cuenta con aforo limitado, por lo que es necesario reservar con antelación. Esta fórmula de encuentros breves, temáticos y acompañados por una mediadora busca que los pequeños asocien el acto de leer con algo lúdico y compartido.

Justo a continuación, la misma biblioteca acogerá el club de lectura juvenil, orientado a lectores a partir de 8 años. En este caso, el grupo lee al mismo tiempo una obra concreta —en esta ocasión, “Basil, el ratón súper detective”— y cada participante recibe un ejemplar prestado por la propia biblioteca. Las reuniones, de 90 minutos de duración y con aforo limitado, se realizan de forma periódica (quincenal o mensual) para comentar lo leído y compartir impresiones en un ambiente distendido.

La filosofía de este club se basa en combinar lectura individual y reflexión compartida. Los jóvenes leen a solas, a su ritmo, pero luego se encuentran para descubrir cómo una misma obra puede transformarse en “múltiples historias”, tantas como lectores tiene. La idea que se trabaja es que cada libro se reinventa en la imaginación de quien lo lee, y que esa diversidad de interpretaciones es precisamente una de las “magias” de la literatura juvenil.

Para participar tanto en “Leer en Familia” como en el club juvenil, las entradas se pueden reservar por correo electrónico en la dirección facilitada por el área de Cultura del ayuntamiento, desde el miércoles anterior a la actividad y hasta completar el aforo. Con esta dinámica, la biblioteca refuerza su papel como espacio seguro, cercano y activo para las familias lectoras de la localidad.

Clubes de lectura para adultos: nuevos grupos, dinamizadores y calendarios

El impulso a los clubes de lectura para personas adultas también es notable. En la Biblioteca Pública del Estado y Archivo Histórico “Fernando de Loazes”, en Orihuela, se ha programado un club de lectura fácil dirigido a quienes desean iniciarse en la lectura o tienen dificultades lectoras o de idioma. Estas sesiones están pensadas para ayudar a construir el hábito lector paso a paso, trabajando textos accesibles pero significativos.

Este club de lectura fácil se celebra los lunes a las 10:00 horas y se prolonga durante varias semanas, hasta el 15 de diciembre. Cada encuentro está orientado a comentar lo leído en un entorno amable y sin presiones, de modo que las personas participantes puedan ganar confianza con los libros, mejorar su comprensión lectora y, de paso, estrechar lazos con otras personas que están en una situación similar.

En Soraluze, la biblioteca municipal ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo club de lectura en castellano, con inicio previsto para el 21 de enero. Este grupo estará dinamizado por la periodista de origen catalán Mónica Leiva, conocida por coordinar numerosos clubes de lectura en distintas bibliotecas de Euskal Herria. Su experiencia como mediadora aportará al grupo herramientas para analizar, contextualizar y debatir las obras con mayor profundidad.

La primera reunión está fijada a las 18:30 horas y girará en torno a la novela “La fórmula preferida del profesor”, de Yoko Ogawa, cuya lectura será facilitada por la propia biblioteca, que prestará un ejemplar a cada participante. La dinámica está planteada para que los asistentes puedan analizar, reflexionar y compartir puntos de vista sobre el libro, trabajando aspectos como los personajes, la estructura y los temas de fondo.

Este club de Soraluze se reunirá cada dos meses, de enero a mayo, para comentar un título diferente en cada sesión. De momento hay programadas tres fechas: 21 de enero, 18 de marzo y 20 de mayo. El único requisito para apuntarse es ser miembro de la biblioteca, un trámite gratuito que puede realizarse en el mismo momento de la inscripción. Quien desee más información puede acercarse a la biblioteca en su horario habitual de apertura, llamar por teléfono o enviar un correo electrónico a la dirección oficial del centro.

Clubes en euskera y castellano: lectura en clave multilingüe

En otros municipios, el club de lectura se organiza en paralelo en distintos idiomas, con grupos en castellano y en euskera que comparten estructura pero se diferencian por las obras seleccionadas. En uno de estos programas, por ejemplo, se han convocado dos citas muy concretas para el mes de diciembre, ambas en la biblioteca municipal y con guías especializadas.

Por un lado, el club de lectura en castellano se reunirá el miércoles 17 a las 18:00 horas para comentar el libro “Las pequeñas virtudes”, de Natalia Ginzburg. La sesión estará guiada por Mónica Leiva, que se encarga de dinamizar el debate y de proponer claves de lectura para profundizar en la obra. La combinación de un texto clásico de la narrativa italiana y la mirada colectiva de los lectores permite enriquecer la experiencia de lectura más allá de lo individual.

Por otro lado, el club de lectura en euskara tiene cita el jueves 27 a las 18:30 hours, también en la biblioteca, para hablar de “Fun Home”, de Alison Bechdel. En este caso, la mentora será Miriam Luki, que conduce el grupo en euskera y adapta el ritmo y el enfoque a las necesidades de los participantes. La elección de una novela gráfica autobiográfica contemporánea abre la puerta a debates sobre memoria, identidad y familia, desde una perspectiva visual y literaria a la vez.

Estos grupos, tanto en castellano como en euskera, se caracterizan por ser abiertos al público. Aun así, se recomienda inscribirse previamente en la biblioteca municipal, ya sea de forma presencial, por teléfono, por correo electrónico o incluso mediante WhatsApp. De esta manera, el personal bibliotecario puede organizar mejor los espacios, asegurar el material de lectura y mantener un acompañamiento más personalizado a quienes acuden de forma regular.

Clubes de lectura como espacios de reflexión y análisis literario

Los clubes de lectura no solo sirven para compartir impresiones informales sobre los libros, sino también para realizar análisis más profundos de las obras y de sus personajes. Un buen ejemplo de ello se ha visto en la Biblioteca Pública de la Fundación Caja Cega / Cajaviva de Fuentepelayo, donde el club de lectura “Pasa la hoja” ha colaborado de forma activa en la presentación de la novela “Los humores de la tierra”, del profesor emérito Ángel Gómez, natural de Vegafría y residente en Cuéllar.

Antes del encuentro con el autor, la veintena de miembros del club ya había estado leyendo y analizando individual y colectivamente la obra. Durante las reuniones se hizo un repaso minucioso de los personajes, todos ellos ficticios pero con rasgos tan verosímiles que muchos lectores pudieron verse reflejados en alguno. Entre las figuras que más debate generaron estuvieron Ramón, un maltratador; la sufridora Patro; la rebelde Eva; la maternal Micaela o el perseverante Gabriel.

El propio Ángel Gómez reconoció sentir afecto por todos sus personajes, aunque admitió que Ramón es el más complejo. Autor y lectores coincidieron en destacar la dureza de la novela y su ambientación en un pequeño pueblo castellano de posguerra, un entorno que podría ser perfectamente Vegafría u otra localidad de la provincia de Segovia. El lenguaje empleado se caracteriza por ser muy directo y profundamente ligado a la idiosincrasia castellana de la época.

En el coloquio se subrayó cómo el autor mezcla elementos imaginados con recuerdos reales de su infancia. Gómez llegó a afirmar que “mi patria es mi infancia”, una declaración que sitúa la novela como un compromiso íntimo con su propia memoria. El estilo, valorado por los asistentes como muy cuidado desde el punto de vista sintáctico y estéticamente sugerente, fue otro de los aspectos más elogiados, ya que logra atrapar al lector incluso cuando describe escenas duras.

Para el escritor, la novela pertenece al lector una vez publicada, y son precisamente lecturas como las del club “Pasa la hoja” las que dan sentido a esa afirmación. Invitó a los presentes a leer siempre con espíritu crítico, desconfiando de las apariencias y exigiendo que cada texto tenga un significado de fondo. Estas sesiones demuestran que un club de lectura puede convertirse en un auténtico laboratorio de interpretación literaria, donde la conversación enriquece y matiza la obra.

Clubes de lectura como espacio de apoyo y reivindicación social

En otros contextos, los clubes de lectura trascienden el plano estrictamente literario para convertirse también en espacios de apoyo mutuo y de reivindicación social. Es el caso del club de lectura de la Casa de la Dona de Elche, cuyas integrantes llevan meses concentrándose en la Plaza de Baix cada segundo miércoles de mes, con sillas y libros en la mano, para reclamar la reapertura de este espacio, cerrado desde septiembre.

Este grupo de lectoras reivindica no solo la recuperación física de la Casa de la Dona, sino también la figura de la promotora de igualdad, a la que consideran fundamental. Según explica una de las participantes, Vanesa Agulló, esta profesional ayuda a contextualizar los malestares y violencias que atraviesan a las mujeres, ofreciendo acompañamiento y herramientas para entender las experiencias propias en un marco más amplio.

Durante dos años, el club de lectura de la Casa de la Dona funcionó como un espacio de encuentro, apoyo y construcción de tejido social, elementos que sus integrantes consideran esenciales en la prevención de la violencia de género. La clausura de la actividad, que según las usuarias se produjo sin previo aviso, ha generado un profundo malestar. La concejala de Mujer, Caridad Martínez, sostiene que el cierre se comunicó en junio, lo que ha añadido una dimensión de conflicto al debate público.

Las declaraciones de la concejala, que aludían a supuestas “malas formas” de las participantes hacia el personal técnico, han sido rechazadas por las usuarias. Caridad Martínez sostuvo esa versión, mientras que Vanesa Agulló insiste en que su forma de reivindicación ha sido silenciosa, respetuosa y simbólicamente ligada a los libros. Leer juntas en plena plaza se ha convertido así tanto en un gesto de continuidad del club de lectura como en una manera pacífica de hacer visible su protesta.

Este caso ilustra cómo un club de lectura puede ir más allá del comentario sobre novelas o ensayos y convertirse en un espacio político en el sentido amplio del término: un lugar donde las personas se organizan, comparten vivencias y articulan demandas que conectan la cultura con los derechos y la igualdad. La lectura aquí no solo entretiene ni forma; también ayuda a nombrar realidades y a reclamar cambios concretos.

Entre sesiones familiares con cuentos ilustrados, grupos juveniles que descubren detectives ratones, clubes en castellano y euskera que analizan desde Yoko Ogawa hasta Alison Bechdel, y lectoras que se reúnen en una plaza para defender su espacio, los clubes de lectura en España se muestran más vivos y diversos que nunca. Bibliotecas grandes y pequeñas, asociaciones y fundaciones los están utilizando como una herramienta potente para fomentar el hábito lector, fortalecer la vida comunitaria y abrir conversaciones profundas sobre la literatura y su vínculo con la realidad cotidiana.


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László Krasznahorkai, Nobel de Literatura y voz del apocalipsis contemporáneo

Isaac

Escritor húngaro Nobel de Literatura

El escritor húngaro László Krasznahorkai ha convertido su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en una pieza literaria en sí misma, entre la parábola apocalíptica y el ensayo moral. Lejos de ofrecer una intervención protocolaria, el autor ha aprovechado la tribuna de la Academia Sueca en Estocolmo para lanzar una reflexión incómoda sobre la dignidad humana, la marginación y el rumbo que está tomando la civilización contemporánea.

Aunque confesó que le habría gustado hablar de la esperanza, admitió que sus reservas estaban “agotadas” y optó por centrar su intervención en una imagen poderosa y recurrente en su obra: “los nuevos ángeles sin alas”, figuras silenciosas que caminan entre nosotros y que sirven al escritor para cuestionar tanto el poder tecnológico como la indiferencia ante quienes viven en los márgenes.

Un discurso entre ángeles, apocalipsis y tecnología

En Estocolmo, Krasznahorkai construyó un relato que bascula entre la visión metafórica del Apocalipsis y una crítica muy terrenal al presente. Su conferencia-relato retrata un mundo sometido a guerras, expulsiones y violencia estructural, donde se multiplican las víctimas y se pisotea la dignidad de los más vulnerables. Todo ello, en un escenario en el que los ángeles “tradicionales” parecen haber desaparecido y han sido sustituidos por nuevos ángeles desprovistos de alas y, sobre todo, de mensaje.

Estos nuevos ángeles, explica el húngaro, no llegan con trompetas ni luces celestiales: visten ropa corriente, se mezclan entre la multitud, aparecen “aquí y allá” en situaciones cotidianas y, cuando se manifiestan, permanecen mudos. No anuncian nada, no consuelan, no dictan mandatos divinos. Se limitan a mirar al ser humano, casi suplicando que sea este quien les dé un mensaje. El problema, según el autor, es que ya no tenemos nada consistente que ofrecerles.

En uno de los pasajes más inquietantes, Krasznahorkai sugiere que quizá estos seres ni siquiera sean ángeles, sino víctimas sacrificiales de un sistema que vive en guerra permanente: una guerra visible, con armas, torturas y destrucción, y otra más sutil, hecha de palabras hirientes, actos injustos y desprecio cotidiano hacia la inocencia. Una sola ofensa, sostiene, puede herirlos para siempre, en una herida “más allá de todo remedio”.

El tono del discurso ha reforzado su fama de “maestro del apocalipsis”, etiqueta que ya le había colocado la crítica Susan Sontag. No obstante, su apocalipsis no es un espectáculo de catástrofes, sino un análisis lúcido de cómo, al destruir la imaginación y reducirnos a una memoria a corto plazo, la humanidad se despega del conocimiento compartido, de la belleza y del bien moral.

Elon Musk y los “ángeles” del poder global

Para aterrizar esta metáfora, Krasznahorkai no dudó en citar nombres propios. Entre esos nuevos ángeles situó a Elon Musk, figura emblemática del poder tecnológico y financiero actual, a quien retrató como uno de los hombres que intentan “adueñarse del espacio y del tiempo” de las personas con sus “planes demenciales”. No lo presentó como un demonio clásico, sino como un profeta laico del progreso que se mueve en ese terreno ambiguo donde el salvador y el verdugo a veces se confunden.

En su intervención, el Nobel húngaro lamentó que el antiguo “arriba” —ese lugar simbólico desde el que venían los ángeles— parezca haber sido sustituido por un “eterno algún lugar” dominado por estructuras insanas, muchas de ellas vinculadas a las grandes corporaciones tecnológicas. Desde ahí, sostuvo, unos pocos deciden la organización del tiempo, el espacio, la atención y hasta la imaginación de millones de personas.

Esa deriva encaja con la visión general del discurso: un mundo en manos de poderosos que se presentan como salvadores, mientras consolidan dinámicas de control y desigualdad. Krasznahorkai no se limita a demonizar a individuos concretos, sino que los usa como ejemplo de una lógica más amplia, en la que los avances científicos y digitales conviven con una creciente deshumanización.

El contraste es especialmente agudo cuando el escritor contrapone este poder aséptico y distante a la realidad que él conoce bien: la de quienes viven en la calle, en la pobreza y al margen del orden social, convertidos en los verdaderos “ángeles sin mensaje”, expuestos a la violencia de cada día.

Los márgenes como centro: dignidad, pobreza y exclusión

Buena parte del discurso giró en torno a una preocupación que atraviesa la vida y la obra de Krasznahorkai: la dignidad de quienes viven en los márgenes. Este interés no es una pose literaria; tiene raíces biográficas. Con apenas 19 años, el autor dejó sus estudios de Derecho y decidió vivir en la calle para “entender mejor a los excluidos”. Esa experiencia marcó de manera indeleble su mirada.

El propio escritor recordó ante la Academia Sueca un episodio vivido en el metro de Berlín: un vagabundo, encorvado por el dolor y con una mirada que pedía compasión, intentaba orinar sobre las vías cuando fue sorprendido por un policía. La escena, aparentemente mínima, se le quedó grabada como una imagen fija: el hombre herido, la autoridad que corre hacia él y un espacio de diez metros imposibles de salvar entre el Bien y el Mal.

Para el húngaro, esos diez metros simbolizan la distancia irreductible entre lo que llamamos Bien —la ley, el orden, la corrección moral— y la compleja realidad de los seres humanos concretos. En esa brecha se instala su convicción de que “el Bien nunca atrapará al Mal”, no al menos si seguimos entendiendo el Mal como algo que se proyecta únicamente sobre los cuerpos frágiles y marginales.

Este tipo de escenas no son ajenas a sus libros. En Tango satánico, Melancolía de la resistencia o Guerra y guerra, el autor retrata comunidades arruinadas, personajes excéntricos y casi invisibles, seres que apenas cuentan para el Estado o para la historia. Son figuras que se mueven en aldeas perdidas, suburbios, espacios donde la modernidad llega en forma de abandono. El Nobel no se limita a narrarlos: les otorga una dignidad literaria radical, situándolos en el centro de un universo moral en descomposición.

Según ha explicado su traductor al español, Adam Kovacsics, el interés de Krasznahorkai por la pobreza y la vulnerabilidad ha sido “una constante” en toda su trayectoria. Esa fidelidad se refleja tanto en la elección de sus protagonistas como en la forma en que escribe: largas frases, atmósferas opresivas y una prosa que sigue el pensamiento de personajes que casi nunca tienen la palabra en la vida real.

Ser humano, criatura asombrosa: un repaso a la evolución y la caída

En un tramo central y especialmente memorable del discurso, el Nobel se dirigió directamente al oyente con una pregunta que funciona como columna vertebral de su reflexión: “Ser humano, criatura asombrosa, ¿quién eres?”. A partir de ahí, desplegó un viaje vertiginoso por la historia de la humanidad, desde las primeras herramientas hasta la carrera espacial.

Krasznahorkai recordó cómo nuestra especie inventó la rueda, dominó el fuego, comprendió que la cooperación era clave para la supervivencia y desarrolló un intelecto extraordinario. Evocó el surgimiento del lenguaje, la capacidad de nombrar las cosas, la invención de la escritura, los primeros sistemas filosóficos, la navegación, la exploración del planeta y la formulación de teorías científicas que, aunque luego se demostraran erróneas, impulsaron el progreso.

También repasó logros culturales que van de las pinturas rupestres a Leonardo da Vinci, de los ritmos ancestrales a la música de Johann Sebastian Bach. Todo ello, para subrayar que el camino evolutivo del ser humano ha sido impresionante, lleno de hitos técnicos, artísticos y espirituales. Pero ese reconocimiento no le impidió plantear un giro oscuro.

Según el escritor, en un momento dado la humanidad empezó a no creer en nada. Armados con los mismos dispositivos que habían contribuido a su desarrollo, los seres humanos habrían comenzado a erosionar su capacidad de imaginar, reduciendo su horizonte a una memoria inmediata, utilitaria, sin profundidad. En esa transformación, se abandonaría lo que el Nobel llama “la noble y común posesión del conocimiento, la belleza y el bien moral”.

Su diagnóstico es severo: el barro en el que nos adentramos —un lodo tanto literal como metafórico— amenaza con tragarnos. No es solo el colapso ecológico o la violencia política lo que le preocupa, sino una crisis más íntima: la pérdida de la imaginación como herramienta para concebir futuros distintos. Aun así, en medio de ese paisaje desolador, el propio hecho de formular esta crítica deja entrever una llamarada de lucidez que, de algún modo, se resiste a desaparecer.

De Kafka a la “corrección permanente”: una vida literaria a contracorriente

Más allá del contenido filosófico, el discurso dejó pinceladas sobre la propia trayectoria vital del autor. De apariencia humilde y algo tímida, Krasznahorkai confesó que su intención, al principio, no era convertirse en escritor. Su idea juvenil era publicar un solo libro y desaparecer, “porque no quería ser nadie”. La literatura, sin embargo, fue tirando de él una y otra vez.

Después de Tango satánico, publicada en los años ochenta y más tarde llevada al cine por su amigo Béla Tarr, sintió que el libro no era perfecto. Decidió entonces probar suerte con otro volumen de relatos, Relaciones misericordiosas, y más tarde continuó corrigiéndose con nuevas novelas como Melancolía de la resistencia. Esa dinámica, admite, no se ha interrumpido: “Mi vida es una corrección permanente”, ha dicho en más de una ocasión.

Entre sus influencias, destaca una figura que él mismo define como su héroe literario: Franz Kafka. De Kafka hereda no solo el clima de opresión y extrañeza, sino también la sensación de que el individuo está atrapado en estructuras incomprensibles. Sin embargo, el húngaro introduce una capa adicional de lirismo y de obsesión por el paisaje, tanto físico como mental, que convierte sus novelas en verdaderas cartografías del derrumbe.

Su carrera se ha desarrollado a menudo lejos de los focos. Antes del Nobel, ya era un autor de culto en círculos literarios europeos, especialmente gracias a sus adaptaciones cinematográficas y a la difusión de su obra en editoriales independientes. En España, por ejemplo, su nombre se ha ido consolidando gracias a sellos como Acantilado o Ediciones del Cráter, que han apostado por traducir y mantener su catálogo vivo.

El galardón lo convierte en el segundo escritor húngaro en obtener el Nobel de Literatura, después de Imre Kertész, premiado a comienzos de siglo y al que Krasznahorkai consideraba un gran amigo y una influencia decisiva. Esa continuidad sitúa a las letras húngaras en un lugar de relevancia dentro del panorama europeo contemporáneo, con una tradición que combina memoria histórica, reflexión existencial y una potente dimensión formal.

Salud frágil, agenda limitada y una presencia muy europea

La intervención de Estocolmo ha tenido, además, un peso simbólico añadido porque su salud viene condicionando su presencia pública. En los meses previos, el escritor tuvo que cancelar su participación en el festival literario Kosmopolis en Barcelona —donde era uno de los grandes reclamos— y declinar la invitación para pronunciar el discurso inaugural en la Feria del Libro de Frankfurt.

Por eso, verle subir al estrado de la Academia Sueca, con aspecto más recuperado, supuso cierto alivio para lectores, críticos y editores europeos. La propia agente literaria del autor, Laurence Laluyaux, compartió en redes sociales la víspera del acto una imagen celebrando que todo estuviera listo, indicando que el esperado discurso se celebraría finalmente sin más sobresaltos.

Krasznahorkai vive hoy en una zona rural de Hungría, aunque alterna estancias en ciudades como Trieste y Viena. Ese equilibrio entre aislamiento y vida urbana se refleja también en su escritura, que combina la contemplación lenta del campo con la experiencia de grandes capitales europeas, desde Berlín hasta las ciudades españolas que tanto han marcado su imaginación.

En el terreno político, el escritor se ha declarado abiertamente opositor a las políticas del primer ministro húngaro Viktor Orbán, una postura que refuerza su imagen de autor incómodo con los discursos nacionalistas excluyentes y con cualquier intento de instrumentalizar la cultura. Su literatura, aunque nunca panfletaria, respira un espíritu crítico constante que se hace visible tanto en sus escenarios como en la construcción de personajes.

Esta combinación de vida discreta, compromiso ético y reconocimiento internacional ha convertido a Krasznahorkai en una figura singular dentro del circuito literario europeo: alguien capaz de llenar auditorios y, al mismo tiempo, mantener una relación distante con la fama, siempre a medio camino entre la torre de escritura y la calle.

España en la imaginación de Krasznahorkai

Dentro de ese mapa europeo, España ocupa un lugar destacado en la obra y en la biografía del Nobel húngaro. Su traductor al español, Adam Kovacsics, ha explicado que el escritor ha pasado temporadas en distintas regiones españolas y que algunos de sus relatos se sitúan en escenarios tan reconocibles como la Alhambra de Granada o La Pedrera de Barcelona.

El autor ha visitado con frecuencia Andalucía, Extremadura, Madrid y la propia Barcelona, destinos que han ido dejando huella en su mirada literaria. No se trata únicamente de paisajes descritos con precisión, sino de la manera en que esos lugares se convierten en espacios simbólicos, idóneos para explorar tensiones entre belleza, decadencia y resistencia.

En el contexto español y europeo, su recepción ha ido de menos a más. Durante años fue leído sobre todo por minorías muy fieles, vinculadas al ensayo, la filosofía y el cine de autor. Pero la constancia de editoriales como Acantilado, que ha publicado en castellano buena parte de su obra, ha contribuido a abrirlo a un público más amplio, especialmente interesado en literaturas que cuestionan el optimismo fácil y las narrativas complacientes.

El catálogo en español incluye títulos clave como Melancolía de la resistencia, Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río, Guerra y guerra, Ha llegado Isaías, Y Seiobo descendió a la Tierra, Tango satánico, Relaciones misericordiosas y El barón Wenckheim vuelve a casa. A través de estas obras, el lector hispanohablante accede a un universo narrativo denso, cargado de repeticiones, de motivos obsesivos y de una musicalidad muy particular en las frases largas.

En este sentido, el Nobel no llega como un reconocimiento aislado, sino como la culminación de un trabajo sostenido en Europa, donde críticos y lectores ya habían situado al húngaro como uno de los grandes renovadores de la novela contemporánea. La distinción sueca no hace más que consolidar una relación que, en el caso español, se ha ido construyendo con paciencia, traducción tras traducción.

La estampa que deja este premio es la de un escritor que, desde una habitación modesta en lo alto de una casa, rodeado de tablones y un aislamiento térmico imperfecto, elabora discursos capaces de interpelar a toda Europa. Entre ángeles sin alas, vagabundos berlineses, ciudades españolas y profetas tecnológicos, la voz de László Krasznahorkai se ha instalado en el centro del debate literario y moral, recordando que la literatura sigue siendo uno de los pocos lugares donde es posible pensar, sin anestesia, qué clase de mundo estamos construyendo.


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Festival Internacional del Cuento de Los Silos: programación, protagonistas e historias

Isaac

Festival Internacional del Cuento de Los Silos

Durante varios días de diciembre, el municipio de Los Silos, en el noroeste de Tenerife, se convierte en un gran escenario al aire libre donde el cuento y la palabra hablada toman calles, plazas, casas y paisajes. La trigésima edición del Festival Internacional del Cuento reúne a narradores, músicos, artistas plásticos y colectivos locales en un programa tan intenso como variado.

Con más de 60 artistas invitados y más de un centenar de actividades, el festival confirma su condición de cita de referencia en España para la narración oral y el cuento como género literario. La propuesta se extiende por el casco histórico, el antiguo convento de San Sebastián, la costa y espacios naturales de la Isla Baja, con una programación dirigida a público infantil, familiar y adulto.

Un festival del cuento, no solo de narración oral

El director del festival, el escritor y profesor Ernesto Rodríguez Abad, insiste en una idea que atraviesa toda la programación: no se trata solo de un encuentro de narración oral, sino de un festival dedicado al cuento en todas sus dimensiones. De ahí que se combinen sesiones de cuentacuentos, teatro, música, exposiciones, rutas literarias y propuestas formativas.

En esta trigésima edición se superan las 120 acciones culturales repartidas entre narraciones, conciertos, instalaciones, homenajes, recitales poéticos, itinerarios por el paisaje y actividades gastronómicas vinculadas a la literatura. La Asociación Cultural para el Desarrollo y Fomento de la Lectura y el Cuento, junto al Ayuntamiento y numerosos colectivos del municipio, sostienen un programa que ya es seña de identidad de Los Silos.

Buena parte de las actividades se desarrollan en espacios de aforo limitado, por lo que es necesario adquirir entrada o retirar invitación a través de la web oficial del festival, cuentoslossilos.es, o en la Feria del Libro instalada en la villa. Esta organización permite mantener el carácter cercano e íntimo de muchas de las propuestas.

El festival arranca con una primera jornada de nueve horas seguidas de acción literaria, artística y lúdica, que se prolongan hasta bien entrada la noche. Desde las aperturas oficiales y exposiciones hasta los paseos literarios para noctámbulos, el programa apuesta por una presencia constante de la palabra en el municipio.

Arranque de la trigésima edición y vocación social

La apertura de la programación tiene lugar en el patio del antiguo convento de San Sebastián, uno de los centros neurálgicos del festival. A las 16:00 se presenta Palabras prisioneras, una de las acciones que mejor refleja la vertiente social del evento: una experiencia literaria trabajada con internos del Centro Penitenciario Tenerife II, coordinada por el profesor de la Universidad de La Laguna Andrés González Novoa.

Tras esta primera cita, se inaugura la exposición «Palabras ilustradas», con obra gráfica original del artista y profesor de grabado Ramón Freire, en la sala Doctor Jordán, 15. La muestra, que se integra en la narrativa del festival, sirve de marco para sesiones de cuentos en torno a la obra visual, en las que los narradores dialogan con las piezas expuestas.

A las 18:00 tiene lugar la apertura oficial del festival en el mismo convento de San Sebastián, con la intervención de Rodríguez Abad y la presentación del cartel a cargo de su autora, la ilustradora Francesca dell’Orto. La sesión se completa con una conferencia inaugural del escritor y académico Antonio Rodríguez Almodóvar, figura clave en la investigación de los cuentos de tradición oral en España.

La vertiente festiva y gastronómica se activa a las 20:00 con la inauguración de la zona gastronómica del festival mediante el acto Degustación de sabores y palabras. En él interviene el narrador costarricense Juan Madrigal, acompañado por asociaciones y colectivos del municipio, en una propuesta que mezcla relato, producto local y convivencia.

Ese primer día concluye pasada la medianoche con el primer paseo literario para noctámbulos, Imagen y literatura, conducido por narradores de diversos países que parten desde la escalinata de la iglesia del casco histórico a las 23:30. La mezcla de voces, acentos y miradas subraya la dimensión internacional del certamen.

Una constelación de narradores y artistas internacionales

La programación de esta edición reúne a una lista muy extensa de invitados, entre narradores orales, escritores, músicos, poetas y artistas plásticos. Proceden de Canarias, la península y numerosos países de Europa y América, lo que consolida el carácter internacional del encuentro.

Entre las figuras más destacadas se encuentra la escritora argentina María Teresa Andruetto, primera autora en lengua española que obtuvo el Premio Hans Christian Andersen de literatura infantil y juvenil. También participa la argentina Liliana Cinetto, reconocida autora de cuentos y poesía con más de cien títulos publicados en literatura infantil y juvenil, además de especialista en narración oral.

El festival cuenta, además, con narradores como Eric Chartiot (Francia), mago y contador de historias que estrenó sus actuaciones en España precisamente en Los Silos; Niré Collazo (Uruguay), gestora cultural y directora de la escuela de narración oral Caszacuento; Emilio Lome (México), que se define como “niñólogo” y defensor del cuento como herramienta de cura; y los costarricenses Juan y Pampa Madrigal, padre e hijo, que combinan narración y música en familia.

De Brasil y Portugal llega Benita Prieto, artista de la palabra vinculada a proyectos de promoción lectora; de Venezuela acude RomerYPunto, con más de dos décadas de improvisación a sus espaldas; y de Portugal participan Estefânia Surreira y Vítor Fernandes, impulsores del proyecto Dois dos montes, inspirado en la naturaleza de Trás-os-Montes.

Completan la nómina internacional la mexicana Paola Tena, autora de microcuentos; la investigadora y poeta Katya Vázquez (Argentina), galardonada en poesía y narrativa; y una amplia representación de narradores y narradoras de distintas islas y comunidades españolas, entre ellos Luis Sampedro, Fabiola Socas, Ana Griott, Héctor Ruiz, María Kapitán, Benigno León Felipe, Roberto Toledo o Antonio Martín Piñero.

Programación general: 129 acciones para todos los públicos

En total, el festival despliega 129 actividades distribuidas en cuatro días, con una agenda que comienza en la mañana y termina de madrugada. La palabra se abre paso en patios, balcones, zaguanes, plazas, salas de exposición, fincas, senderos rurales y espacios naturales.

Para el público familiar e infantil se diseñan propuestas específicas como sesiones de cuentos para bebés y primeros lectores, itinerarios por patios y plazas, talleres creativos, actividades en centros de salud y espacios abiertos. Es el caso de Al mercado, cuentos para bebés con Laura Escuela en la sala Callejón; o de las propuestas de la escuela de narración oral del festival y de la uruguaya Caszacuentos, que se encargan de la animación en plazas como la de La Luz.

La programación para adultos despliega sesiones específicas de narración en horarios de tarde y noche, con espectáculos como Soy canaria de Uruguay, de Niré Collazo; Cuentos mágicos, de Eric Chartiot; La mujer loba y otros cuentos de mujeres poderosas, de Ana Griott; o los formatos de microrrelato coordinados por Paola Tena en la sala Callejón.

El festival también reserva espacio a tertulias, coloquios y actividades de reflexión sobre género, inclusión y literatura, así como a encuentros entre autores y público en presentaciones de libros. Los asistentes pueden participar en debates, recomendaciones de lectura táctil en braille o conversaciones sobre novela negra y literatura infantil y juvenil.

Balcones y zaguanes del casco histórico se transforman en pequeños escenarios donde, en distintos horarios, narradores y músicos conducen al público en recorridos por diferentes rincones de la villa. Estas sendas, que parten desde el exterior del Ayuntamiento o la plaza de la Luz, permiten descubrir el patrimonio arquitectónico mientras se escuchan historias.

Las Crisálidas y otros espacios íntimos con la palabra

Una de las propuestas más valoradas por el público en los últimos años es «Las Crisálidas: Encuentros con la palabra», un formato que se ofrece para público familiar y adulto. Se celebra en la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz en diferentes horarios, con aforo controlado y acceso mediante invitación retirada en la Feria del Libro.

Estas sesiones buscan crear un clima íntimo y pausado, en el que narradores y asistentes compartan las historias con cercanía, sin grandes montajes escénicos, priorizando la escucha y el silencio. Es una de las apuestas del festival por experiencias alejadas de la masificación.

Junto a este formato, el festival habilita la Sala Callejón como espacio especializado para los más pequeños, con sesiones adaptadas a edades tempranas y actividades lúdicas. En paralelo, la sala Placeta, Doctor Jordán 15 o la sala Pérez Enríquez acogen narraciones vinculadas a exposiciones como «Palabras ilustradas» o «El bosque de los sueños», que se convierten en escenarios para cuentos temáticos.

En la exposición permanente El bosque de los sueños, por ejemplo, interviene la narradora Marta López, que combina palabra, música y canto para acompañar el recorrido. Estas propuestas ponen de manifiesto cómo el festival entiende la unión entre artes plásticas, literatura y oralidad.

También forma parte de esta línea íntima la sección «El placer de leer», en el patio del Ayuntamiento, con actividades como Acariciando las palabras, que propone cuentos con texturas, relieve y braille, y Reflexiones sobre género: inclusión y literatura, con la participación de especialistas en LIJ y mediación lectora.

Homenajes literarios: Tomás de Iriarte y Ana María Matute

Cada año, el festival elige a un autor canario del pasado para rendirle homenaje. En esta trigésima edición, el protagonista es Tomás de Iriarte (Puerto de la Cruz, 1750 – Madrid, 1791), conocido por sus fábulas pero también por una vertiente menos difundida: sus poemas eróticos.

La agrupación TeatroSilos asume dos acciones dedicadas al escritor portuense. Por un lado, la representación de La librería, un sainete costumbrista en prosa de 1780, en la escalinata de la iglesia, dirigido a público adulto. Por otro, un montaje nocturno en la torre del antiguo convento de San Sebastián que se centra en su literatura erótica, con la colaboración de Mariceli Adán Padrón.

El festival abre también un espacio de homenaje a Ana María Matute, una de las grandes voces de la literatura española del siglo XX. En la sala Placeta se celebra el acto «Palabras vagabundas: homenaje a Ana María Matute», con la participación de Ernesto Rodríguez Abad y Diego Expósito Socas, que combinan lectura, reflexión y narración oral.

La clausura de la trigésima edición incorpora otra figura de referencia internacional: la argentina María Teresa Andruetto, cuyas palabras cierran la ronda final de narradores en el patio del antiguo convento de San Sebastián. Su intervención culmina simbólicamente una edición muy centrada en la literatura infantil y juvenil y en la importancia del cuento en la formación lectora.

Además, el programa incluye un acto dedicado a Iriarte en la sala Placeta, de la mano de Benigno León Felipe y Humberto Hernández, con recital del actor Alexis Rodríguez, así como presentaciones de proyectos editoriales como Palabras al límite, del poeta y editor Roberto Toledo Palliser, orientado a tender puentes entre creadores jóvenes y autores ya consolidados.

La música como compañera del cuento

Una de las grandes novedades de esta edición es la incorporación de la Sinfónica de Tenerife a la programación general del festival, más allá del ámbito educativo. Un septeto de la formación insular interpreta Historia de un soldado, de Ígor Stravinski, en el antiguo convento de San Sebastián, con Ernesto Rodríguez Abad como narrador.

Esta obra, concebida para siete instrumentistas y narrador, mezcla jazz, tango, marcha y música popular y toma como base cuentos rusos sobre un soldado que se cruza con el diablo a su regreso del frente. Para Rodríguez Abad, trabajarla en el contexto del festival supone ajustar la palabra al ritmo preciso de la partitura, explorando otras maneras de contar.

Las autoridades insulares subrayan que la presencia de la Sinfónica responde a la línea del Cabildo de Tenerife de acercar la música sinfónica a todos los municipios y promover diálogos entre disciplinas. La colaboración con el festival se interpreta como un paso importante en la construcción de redes culturales y en la dignificación del cuento como género.

La programación musical no se queda ahí. Se estrena el espectáculo literario-musical «Chiribiri», con Benito Cabrera, Tomás Fariña, Árgel Campos y el propio Rodríguez Abad, en la Finca Quiñones. Además, la Sinfónica comparte cartel con propuestas como Guitarreando cuentos, a cargo de Pampa Madrigal, o Sinfonía de cuentos contentos, con Juan y Pampa Madrigal en sesiones familiares.

Otros narradores, como el propio Juan Madrigal, integran la guitarra y otros instrumentos en sus relatos, especialmente en los paseos literarios nocturnos, como Narración oral en el tiempo de la IA. Del mismo modo, Marta López se apoya en música y canto para sus intervenciones en El bosque de los sueños, y Diego Expósito Socas recurre también a la combinación de voz y sonido en el homenaje a Ana María Matute.

El capítulo musical se completa con el recorrido Zaguanes de música y cuentos, en el que artistas como Melani Simón, Aborá Cel, Germán Cuesto, Aníbal Llarena y Hans Coello acompañan al público en un viaje por patios y entradas de casas del casco silense. Las bandas locales y formaciones como la Agrupación Musical Nueva Unión participan también en veladas literarias en la plaza de la Luz.

Poesía, teatro y propuestas escénicas

La dimensión escénica del festival se refuerza con montajes teatrales, recitales poéticos y piezas híbridas entre la música y la palabra. La agrupación TeatroSilos, además de los homenajes a Iriarte, presenta Arteterror. Sombras en la noche, un recorrido en varias sesiones en el entorno del cementerio, que utiliza el miedo como recurso para invitar a la reflexión.

Este espectáculo, no recomendado para personas con problemas de movilidad, fobias o afecciones cardíacas, propone un viaje nocturno por el lado más inquietante de la imaginación, con pases a las 23:00, 00:00 y 01:00, en el que el público recorre espacios exteriores guiado por actores y narradores.

La poesía ocupa también un lugar destacado con el recital «Lágrimas de otoño», coordinado por Roberto Toledo Palliser en la casa de Pedro José Báez, con dos sesiones donde participan poetas como Antonio Martín Piñero, Ricardo Marrero Gil, Guillermo Oliva, Alba Tavío, Acerina Cruz y María Gómez. La propuesta se prolonga hasta la noche con paseos poéticos para noctámbulos por distintas zonas del municipio.

Los balcones, zaguanes y patios de Los Silos se abren al arte de contar historias con música y cuentos en horarios de tarde y noche. En estos recorridos participan narradores como Melania Simón, Aborá Cel Abreu, Germán Cuesto, Aníbal Llarena, Hans Coello, Andrés González Novoa, Manuel Díaz y María J. Batista, entre otros.

En el apartado de presentaciones de libros, se incluyen títulos como Bestiario del agua, de Ernesto Rodríguez Abad, editado por Libros de las Malas Compañías, presentado en el Charco de las Damas (Caleta de Interián) junto a la editora Ana Griott y la especialista en LIJ Elvira Novell; o El eco de Cobain, de Javier Hernández, publicado por M.A.R. Editor, que se acompaña de una tertulia sobre novela negra.

La Universidad de La Laguna se hace presente a través de la Agrupación de Teatro ULL, que participa en acciones como Plazas encuentadas en la zona gastronómica, y por la presencia de investigadores y docentes que enlazan el festival con el ámbito académico y la investigación en literatura oral.

El paisaje como escenario: rutas, queso y cuentos

Más allá del casco urbano, el festival se adentra en el territorio con actividades que integran literatura, paisaje y patrimonio rural. Una de las más singulares es Experiencia en la naturaleza, queso y palabras, una excursión por la zona de Teno Alto que parte de la plaza de Teno Alto y recorre unos cinco kilómetros con dificultad media-alta.

En esta ruta, guiada por María Kapitán, Aarón Rodríguez y Luis Sampedro, se combinan explicaciones etnográficas sobre el territorio, relatos vinculados a la historia y la ciencia y una visita a la quesería Naturteno. Allí, el propietario Alexander López muestra las instalaciones, explica el proceso de elaboración y ofrece una degustación de diferentes tipos de queso acompañados de vino y cuentos.

Durante la caminata, se ponen en valor elementos de la arquitectura tradicional canaria, caminos pastoriles y costumbres rurales, mientras la narración recuerda historias como la de Marie Curie, relatada por Sampedro en un ambiente íntimo con chocolate caliente y rosquetes de Los Silos.

La sección «Paisaje y literatura» incluye también recorridos por la Costa de Los Silos y por enclaves como El rayo, en Sibora, con itinerarios de dos a seis kilómetros guiados por narradores como Mar González Novell, Omar Regalado, Héctor Ruiz Verde o el propio Rodríguez Abad. Se recomiendan calzado adecuado, abrigo y agua, ya que se trata de salidas de dificultad media.

Otras acciones en entornos naturales son «Cuentos en plataneras», desarrollada en una finca de la carretera al Puertito, frente a la Bodeguita La Platanera, con el mexicano Emilio Lome y su propuesta Tacuenteando; y las sesiones de cuentos en Pina, donde narradores como Fernando Cruz y David Duque acompañan al público en un trayecto de dos horas vinculado al paisaje.

Estas iniciativas demuestran la intención del festival de descentralizar la cultura, llevarla más allá de los auditorios convencionales y poner en diálogo la tradición oral con los territorios rurales, sus oficios, productos y formas de vida.

Actividades familiares, escolares y para todas las edades

Uno de los ejes fundamentales del festival es su vocación pedagógica y familiar. A lo largo de la programación se suceden propuestas específicamente diseñadas para niños y niñas, así como para compartir en familia, con distintos niveles de complejidad según la edad.

En la sala Callejón se celebran varias sesiones para bebés y primeros lectores, como Chu-Chú, del venezolano RomerYPunto, que se dirige a menores de hasta ocho años. A la misma hora, el casco de Los Silos se llena de familias con las secciones «Patios para familias» y «Plaza para familias», que plantean recorridos y talleres dirigidos por narradores como Ana Griott, Luis Sampedro o Mar González Novell.

La programación familiar incluye también «Desayunos de cuentos» en la Finca Quiñones, donde a primera hora de la mañana Liliana Cinetto abre el día con historias; y «Letras para merendar», que combina gastronomía y literatura con la presencia de Andruetto, Humberto Hernández y Antonio Rodríguez Almodóvar, moderados por Benigno León Felipe.

En la última jornada se ofrece una amplia franja de actividades encadenadas: Como en un libro abierto, con Eric Chartiot, en la sala Callejón; Sinfonía de cuentos contentos, con Juan y Pampa Madrigal en el Centro de Salud; cuentos en la exposición Palabras ilustradas con Ramón Freire y RomerYPunto; y sesiones al aire libre con narradores como Luis Carballo en la plaza del Festival del Cuento.

Para los adultos, las franjas de tarde y noche proponen espectáculos como Vaya y venga sin que nada lo detenga, de RomerYPunto; Érase una vez un cuento que alguien me contó, con Estefânia Surreira y Vítor Fernandes; o la sesión de Microrrelatos para Micromomentos, coordinada por Paola Tena, que abre espacio a nuevas formas breves de narrar.

Cabalgata, cierre y apuesta por las nuevas generaciones

El lunes por la tarde, la cabalgata del cuento recorre el municipio desde la plaza de la Luz como penúltimo acto del festival. Las comparsas, carros alegóricos y grupos participantes diseñan sus propuestas inspiradas en relatos y personajes literarios, en un trabajo previo que implica a asociaciones, vecinos y colectivos.

Para el director del festival, esta cabalgata es una forma de llevar los cuentos al terreno del festejo colectivo, pero también un proceso de creación comunitaria. Durante las semanas de preparación, quienes participan reflexionan sobre historias, personajes y símbolos literarios, y los trasladan a disfraces, estructuras y pequeñas escenografías.

La ronda final de narradores tiene lugar en el patio del antiguo convento de San Sebastián a partir de las 19:30, con la participación de los artistas de la palabra que han intervenido en la edición. Tras esa ronda, las palabras de María Teresa Andruetto cierran oficialmente la trigésima edición, situando el foco en la literatura infantil y juvenil y en el papel del cuento en la educación.

Más allá de la clausura inmediata, el festival deja planteada una “semilla” para el futuro: el deseo de consolidar en Los Silos una casa y museo del Cuento y una escuela de narración oral para jóvenes. Rodríguez Abad expresa su aspiración de formar nuevas generaciones de narradores que garanticen la continuidad del proyecto y extiendan el gusto por la oralidad al conjunto de la isla.

La implicación del municipio, de la ciudadanía silense, de la comunidad educativa y de las instituciones insulares y regionales refuerza la idea de que el festival no es solo un evento puntual, sino un proceso cultural de largo recorrido, que cada diciembre renueva la relación entre cuento, territorio y comunidad.

Con su combinación de narración oral, música sinfónica, teatro, poesía, rutas por el paisaje, homenajes literarios, acciones sociales y actividades para todas las edades, el Festival Internacional del Cuento de Los Silos consolida su posición como uno de los encuentros más completos dedicados al cuento en Europa. Lo que comenzó hace tres décadas como el sueño de un profesor y escritor se ha convertido en una cita estable del calendario cultural canario, donde la palabra, lejos de perder vigor, se muestra más viva, diversa y compartida que nunca.


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Feria del Libro Aragonés de Monzón: programa, Tren de la Cultura y protagonistas

Isaac

Feria del Libro Aragones de Monzon

La Feria del Libro Aragonés de Monzón vuelve a convertir la ciudad en uno de los puntos clave del mapa literario de Aragón durante el puente de diciembre. La cita, que alcanza ya su XXXI edición, mantiene su carácter de encuentro de referencia para editoriales, autores y lectores que se mueven en el ámbito aragonés, junto a otras ferias como la Feria del Libro de Toledo.

El evento se celebra del 6 al 8 de diciembre en el ya habitual Pabellón Joaquín Saludas, con horario de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:30 horas. La feria conserva su rasgo distintivo: solo se presentan libros y catálogos vinculados a creadores y proyectos editoriales aragoneses, lo que la sitúa como una de las ferias más singulares del panorama estatal.

Una feria consolidada para el libro aragonés

Feria del Libro Aragones en Monzon

Con el paso de las décadas, la cita de Monzón se ha afianzado como uno de los principales escaparates del libro en Aragón, al igual que otras ferias como la Feria del Libro de Murcia. La tradición de reunir a las editoriales del territorio y a numerosos autores y autoeditores ha convertido este encuentro en una parada casi obligada para profesionales del sector y para el público lector que busca novedades de proximidad.

A lo largo del fin de semana, la programación incluye presentaciones de novedades, diálogos entre escritores, sesiones de firmas y diferentes actividades ligadas al libro y a la lectura, con programaciones como la de Sevilla que muestran modelos variados de actividades. El ambiente que se genera en el pabellón, con estands editoriales, autores conversando con sus lectores y un flujo continuo de visitantes, refuerza el papel de la feria como punto de encuentro anual del ecosistema editorial aragonés.

La condición de feria especializada en producción aragonesa hace que muchas editoriales utilicen esta cita como espacio estratégico para mostrar su fondo y dar visibilidad a sus proyectos. A su vez, los lectores encuentran en un mismo recinto propuestas que abarcan desde narrativa y poesía hasta ensayo, cómic o trabajos de investigación local.

Al celebrarse en pleno puente de diciembre, la organización ha logrado consolidar un modelo en el que la actividad cultural se combina con el ocio familiar y el turismo de proximidad. Muchas personas aprovechan estos días festivos para acercarse a Monzón, pasar el día en la feria y regresar a casa con una buena lista de lecturas para el invierno.

Premios FLA y protagonismo de los reconocimientos

Uno de los momentos destacados de la feria es la entrega de los Premios FLA, que cada año señalan a figuras y colectivos relevantes del mundo del libro en Aragón. En esta edición, el reconocimiento individual recae en el periodista Manuel Campo Vidal, cuya trayectoria profesional y vínculo con la comunicación y la cultura se subrayan desde la organización.

En la categoría colectiva, el galardón se concede a la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, entidad que mantiene desde hace años un trabajo continuado de difusión de la lectura, organización de actos culturales y apoyo a la vida literaria aragonesa. Este premio pretende visibilizar la importancia del tejido asociativo en la dinamización del sector.

Junto a estos reconocimientos, la feria reserva un espacio especial para el homenaje a los editores Joaquín Campo y Marina Heredia, recientemente fallecidos. Campo, al frente de Taula Editorial, y Heredia, impulsora de Los libros del Gato Negro, han sido figuras significativas en la escena editorial aragonesa contemporánea.

Con este recuerdo público, la Feria del Libro Aragonés quiere poner en valor la labor silenciosa pero esencial de la edición independiente, subrayando la aportación de quienes han ayudado a construir un catálogo robusto y diverso de autores aragoneses. El gesto tiene un componente emotivo para colegas de profesión, escritores y lectores que han seguido su trabajo durante años.

El Tren de la Cultura: cómo llegar desde Zaragoza

Para facilitar la asistencia de público procedente de la capital aragonesa, RENFE y el Ayuntamiento de Monzón vuelven a activar el conocido Tren de la Cultura. Este servicio especial se ofrece el domingo 7 de diciembre, con un recorrido de ida y vuelta entre Zaragoza y Monzón pensado para disfrutar de toda la jornada en la feria sin preocuparse por el coche.

El convoy parte de la estación de Zaragoza Delicias a las 8:57 horas y realiza parada en Zaragoza Goya a las 9:02 horas, con llegada prevista a Monzón a las 10:35 horas. El regreso se efectúa el mismo domingo desde Monzón a las 18:35 horas, lo que permite aprovechar tanto la franja de mañana como la de tarde en el recinto ferial.

El billete tiene un precio de 11 euros ida y vuelta y se han puesto a disposición 125 plazas, muy demandadas en anteriores ediciones por quienes quieren acercarse a la feria de forma cómoda y sin necesidad de vehículo propio. Esta combinación horaria encaja bien con la programación, de manera que los asistentes pueden llegar a la apertura de puertas y permanecer hasta casi el cierre de la tarde.

La compra de billetes puede realizarse a través de la página web municipal, www.monzon.es, y la organización insiste en la importancia de la reserva anticipada, ya que el número de asientos es limitado. De este modo, el Tren de la Cultura se consolida como opción práctica para familias, grupos de amigos y lectores habituales que prefieren un viaje organizado de principio a fin.

Más allá del mero desplazamiento, este servicio ferroviario temático se ha convertido en uno de los símbolos de la feria. Para muchos asistentes, el viaje forma ya parte de la experiencia: una manera distinta de comenzar la jornada literaria, compartiendo vagón con otros lectores y visitantes que acuden al mismo destino.

Una propuesta cultural con apoyo institucional

La puesta en marcha del Tren de la Cultura se enmarca en la colaboración estable entre Renfe y el Ayuntamiento de Monzón, que refuerzan así su apuesta por la movilidad sostenible asociada a grandes eventos culturales. El objetivo es ofrecer alternativas accesibles para que nadie deje de participar por cuestiones de transporte.

Las instituciones implicadas destacan que la feria contribuye a dinamizar el tejido cultural y económico del territorio, tanto por el movimiento de visitantes como por la proyección de la ciudad como sede de un encuentro literario consolidado. El apoyo logístico y organizativo se considera clave para que el evento mantenga su nivel de asistencia y su capacidad de atracción.

Para la población local, la celebración de la Feria del Libro Aragonés supone también un impulso a la vida cultural de Monzón, que durante tres días ve cómo el Pabellón Joaquín Saludas se transforma en un espacio dedicado por completo a los libros, a la conversación pausada y al intercambio de ideas.

Esta colaboración entre administraciones y empresas públicas encaja con iniciativas similares en otras ciudades europeas, donde la cultura se vincula al transporte público como elemento facilitador, y también con experiencias en España como la Feria del Libro de Huelva. En el caso de Monzón, el Tren de la Cultura se ha ido consolidando año tras año hasta convertirse en un complemento casi inseparable de la feria.

Plan perfecto para el puente de diciembre

La combinación de feria y desplazamiento organizado encaja de lleno en la agenda del puente de diciembre, un periodo en el que muchas personas buscan planes culturales próximos y asumibles. La posibilidad de viajar por la mañana, pasar el día en la feria y regresar a última hora de la tarde configura una propuesta redonda para quienes quieren dedicar un festivo a los libros.

Durante la jornada, los asistentes pueden recorrer los estands, conversar con autores, asistir a presentaciones y reservar tiempo para las firmas de ejemplares. La flexibilidad de horarios permite adaptar la visita a distintos ritmos: quienes prefieren un paseo tranquilo por la mañana y quienes se inclinan por aprovechar las actividades de la tarde.

El ambiente que se crea en el Pabellón Joaquín Saludas favorece que tanto lectores habituales como personas menos acostumbradas al hábito lector se acerquen a las propuestas. La feria busca, precisamente, abrir puertas a nuevos públicos y fomentar el contacto directo con los libros, ya sea a través de novedades editoriales, clásicos reeditados o proyectos menos conocidos.

Para muchas familias, la cita se ha convertido en una costumbre del puente, una especie de ritual en el que elegir lecturas para el invierno o incluso adelantar compras de cara a las fiestas navideñas. Así, la Feria del Libro Aragonés de Monzón se integra de manera natural en el calendario de ocio y cultura de buena parte de la población aragonesa.

Con una programación que combina reconocimientos, actividades literarias y facilidades de acceso como el Tren de la Cultura, la Feria del Libro Aragonés de Monzón se mantiene como un referente estable para el libro en Aragón, capaz de reunir en pocos días a autores, editoriales y lectores en torno a un mismo objetivo: seguir dando vida al ecosistema literario del territorio.


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