Marpoética lleva la poesía a Marbella entre hospitales, teatro y grandes voces

Isaac

Festival de poesía Marpoética en Marbella

La novena edición de Marpoética se ha afianzado en Marbella como un festival que no se conforma con llenar teatros y auditorios, sino que sale a la calle, se mezcla con la vida cotidiana y busca nuevos espacios para la palabra. En esta ocasión, el certamen ha combinado recitales en entornos sanitarios, diálogos literarios con figuras de primer nivel y propuestas musicales que acercan la poesía a públicos muy distintos.

Lejos de limitarse a los formatos clásicos, la programación ha puesto el foco en la dimensión sanadora, social y cotidiana de la poesía, llevando versos a hospitales, abriendo debates sobre el duelo y la fragilidad, y reivindicando la lectura como experiencia fundacional. Todo ello convierte a Marpoética en una cita que, más que un simple festival, funciona como un auténtico laboratorio de cómo se puede vivir hoy la literatura en España.

La poesía entra en el Hospital Costa del Sol

Uno de los gestos más significativos de esta edición ha sido la llegada de Marpoética al Hospital Universitario Costa del Sol, donde la poesía ha irrumpido en plena jornada clínica para colarse entre máquinas, pasillos y salas de espera. Los poetas Basilio Sánchez, premio Loewe, y Agustín Pérez Leal, Premio de Poesía Manuel Alcántara, han protagonizado un recital itinerante dirigido a pacientes, familiares y personal sanitario.

La actividad se enmarca en el propósito del festival de sacar la poesía de los márgenes de los libros y llevarla a escenarios poco habituales. Tras propuestas anteriores como el «Sendero Poético» en la montaña o «Faenando versos» junto al mar, el turno ha sido para un entorno tan sensible como el hospitalario, donde la rutina suele estar marcada por la espera, la incertidumbre y los tratamientos de larga duración.

Durante la visita, los escritores han recorrido varias áreas del centro, con paradas en Hemodiálisis, Radiodiagnóstico y Oncohematología. En todas ellas, el público ha recibido a los poetas con una mezcla de expectación y curiosidad, poco habitual en un día de consultas y pruebas, pero que pronto se ha transformado en atención silenciosa a cada poema leído.

El recital ha contado con el apoyo de la Comisión de Humanización del hospital, un órgano consultivo y asesor que trabaja para que los cuidados se desarrollen en un entorno más cercano y respetuoso con la dimensión emocional de pacientes, familias y profesionales. Han acompañado el recorrido, en representación del centro, Carmen Cuenca (directora de Enfermería), Purificación Alcalá (jefa de Bloque de Enfermería de Área Médica y Servicios de Soporte), María Isabel Méndez (supervisora de Enfermería de Pediatría y Neonatología) y Marina Carrasco (supervisora de Enfermería de Calidad).

En este contexto, la poesía no se ha planteado como un simple lujo cultural, sino casi como una herramienta de cuidado complementaria, un respiro en mitad de la carga emocional que acompaña a la enfermedad, y una forma de tejer vínculos diferentes entre quienes comparten espacios clínicos a diario.

Versos que dialogan con la enfermedad y el cuidado

A lo largo del recorrido, la propuesta de los dos autores ha girado en torno a la relación entre la palabra poética, la naturaleza y la experiencia del cuidado. Agustín Pérez Leal ha puesto el acento en cómo la poesía permite reconectar a las personas con aquello que las rodea: los árboles, los pájaros, el mar o las estrellas, elementos que el poeta entiende como una vía de unión con la vida y la alegría incluso en momentos difíciles.

El autor ha defendido que los versos tienen la capacidad de poner en contacto a unas personas con otras de forma discreta, casi subterránea, pero cargada de energía propia. Según ha explicado, esa corriente silenciosa enlaza a quienes escuchan hoy con las generaciones que han escrito y leído poesía desde que la humanidad empezó a reconocerse a sí misma, subrayando así la continuidad histórica del género.

Por su parte, Basilio Sánchez, médico recientemente jubilado tras una larga trayectoria en la UCI del Hospital Universitario de Cáceres, ha presentado la poesía como «la medicina más antigua del mundo». Desde su doble experiencia de poeta y sanitario, ha leído textos como «Siempre hay alguien que cuida», dedicado a quienes velan por los demás en contextos clínicos, donde el trabajo invisible de muchas personas sostiene los procesos de tratamiento.

Sánchez ha compartido además cómo la literatura le ayudó durante la fase más dura de la pandemia, cuando ejercía como intensivista. Ha explicado que la poesía no actúa como un fármaco al uso -no es dopamina, ni noradrenalina, ni un antibiótico-, pero ha defendido que una determinada actitud interior y disposición emocional puede influir de manera positiva en la evolución de la enfermedad, y que en ese terreno la lectura y la escritura de poemas tienen un papel importante.

El resultado ha sido un recital en el que la fragilidad, la enfermedad y el miedo no se han ocultado, pero se han mirado de frente a través de las palabras, abriendo la puerta a nuevas formas de acompañamiento que, sin sustituir a la medicina, amplían la idea de qué significa cuidar a alguien en un hospital.

La respuesta de pacientes y personal sanitario

La primera parada del recital se ha llevado a cabo en la sala de Hemodiálisis, un espacio donde muchos pacientes pasan varias horas por sesión, varias veces por semana, a lo largo de años. En un entorno tan marcado por la rutina, la aparición de los poetas ha supuesto un corte inesperado en el tiempo, un alto en el camino para escuchar versos en lugar de seguir pendiente solo de la televisión o la radio.

Entre quienes han vivido la experiencia desde la butaca se encuentra Josefa Atienza, de 79 años, que ha seguido las lecturas con atención. Al finalizar, ha reconocido que la actividad le ha gustado mucho y que incluso se le ha hecho corta, describiendo el recital como una fuente de alegría y admitiendo que le gustaría poder repetirla en el futuro.

No solo las personas enfermas han agradecido el gesto. El propio personal sanitario ha valorado el impacto de la poesía en la atmósfera de trabajo. Rafael Barrios, enfermero supervisor de la unidad de Hemodiálisis y Nefrología, ha calificado el encuentro de magnífico y ha subrayado que supone una forma distinta de vivir el día a día en un área donde suele reinar el silencio concentrado.

Según ha explicado Barrios, muchos pacientes pasan gran parte de sus sesiones viendo la televisión, escuchando la radio o leyendo en soledad, por lo que la propuesta de Marpoética ha funcionado como un elemento de ruptura de la rutina, generando un clima compartido en el que enfermos y profesionales han seguido con interés cada poema, compartiendo emociones más allá del ámbito estrictamente clínico.

El recorrido ha continuado después por la sala de espera de Radiodiagnóstico, donde el tráfico habitual de pacientes y acompañantes se ha detenido unos minutos para dejar sitio a las voces de los poetas. Finalmente, la jornada ha concluido en el área de Oncohematología, tanto en la sala de espera como en la de tratamiento, donde la carga emocional suele ser especialmente intensa por la naturaleza de las patologías que se atienden.

Oncología, dolor y evasión a través de la palabra

En la zona de Oncohematología, la actividad ha sido recibida como una oportunidad de desconexión dentro de días marcados por pruebas, quimioterapias y buena dosis de incertidumbre. La enfermera Raquel Márquez ha definido la propuesta como una iniciativa muy positiva porque permite a las personas que acuden a tratamiento despejar la mente, aunque solo sea durante unos minutos.

Para pacientes como Francisca Benítez, que sigue un proceso oncológico, el recital ha supuesto un paréntesis en medio de un camino largo y a menudo tedioso. Ella misma ha señalado que, gracias a la poesía, ha podido evadirse por un rato de los nervios y el cansancio que acumula cualquier persona en su situación, encontrando un respiro en los versos que se iban enlazando en la sala.

Este tipo de iniciativas encajan con el trabajo de la Comisión de Humanización del hospital, que busca integrar experiencias culturales y emocionales en los circuitos asistenciales para que los tratamientos resulten más llevaderos. La presencia de Marpoética en este contexto ha reforzado la idea de que el cuidado no se limita a pruebas y fármacos, sino que incluye también lo que tiene que ver con la palabra, la escucha y el acompañamiento.

La experiencia ha demostrado que, incluso en entornos clínicos, la poesía puede despertar una atención profunda y generar conversación entre personas que, quizá, fuera de ese marco no habrían acudido nunca a un recital. En cierto modo, el hospital se ha transformado por unas horas en un espacio cultural inesperado, con el festival como hilo conductor.

Con esta acción, Marpoética reafirma una de sus señas de identidad: entender la cultura no solo como espectáculo para públicos especializados, sino como un servicio compartido que puede infiltrarse en lugares diversos, desde la naturaleza hasta un centro sanitario, para acompañar las distintas etapas de la vida.

Piedad Bonnett abre el festival: dolor, identidad y poder sanador de la poesía

La inauguración oficial de la novena edición de Marpoética ha tenido como protagonista a la poeta colombiana Piedad Bonnett, una de las voces más reconocidas de la literatura hispanoamericana actual, ejemplo de poemas escritos por mujeres. Su intervención ha consistido en una conversación en el Teatro Ciudad de Marbella con el director literario del festival, Javier Vicedo, centrada en el valor sanador de la poesía y en cómo el verso permite transformar experiencias íntimas en reflexión colectiva.

La directora general de Cultura del Ayuntamiento de Marbella, Carmen Díaz, ha ejercido de anfitriona de la velada y ha reivindicado Marpoética como una cita esencial para la poesía en español, subrayando su evolución a lo largo de los años hacia un diálogo cada vez más estrecho con otras artes como la música, el teatro o el cine. En sus palabras, la poesía es pensamiento, música y creación de lenguaje, una de las formas más puras de creación.

Desde el escenario, Bonnett ha repasado algunas de las líneas centrales de su obra: la fragilidad, la memoria, la identidad y el dolor, asuntos que recorre con una escritura lúcida y directa. La autora ha contado cómo su propio camino hacia el poema nació de un profundo descontento personal y vital, un punto de inflexión que la llevó a virar desde la narrativa hacia el verso al descubrir que le resultaba más natural y posible encontrar tiempo para escribir poesía que para embarcarse en una novela larga.

La poeta ha insistido en que la poesía no se preocupa tanto por el concepto como por la energía del lenguaje, que se va desprendiendo de las ataduras de la razón para combinar las palabras de manera intuitiva, conectada con pulsiones oscuras y zonas poco iluminadas de la experiencia humana. Para Bonnett, buena parte de la literatura nace del desconcierto y la duda, y el poeta mira de frente a esas zonas incómodas en lugar de rehacer el camino.

En esa línea, ha explicado cómo su escritura aborda cuestiones como la cultura patriarcal, que condicionó su biografía al punto de obligarla durante un tiempo a participar en concursos con seudónimos masculinos. También ha hablado de cómo ha trasladado a sus libros la presión de los mandatos sociales, el duelo, la salud mental y la pérdida, temas presentes en títulos como «La mujer incierta» o el ya emblemático «Lo que no tiene nombre», donde narra el suicidio de su hijo.

El duelo, la mirada al dolor y la construcción del yo

A lo largo de la conversación, Bonnett ha explicado que su último trabajo autobiográfico, «La mujer incierta», no sigue un esquema lineal, sino que se articula como un mosaico de escenas y recuerdos que escapan del yo estable para dar voz a las distintas mujeres que la han habitado a lo largo de la vida: la niña sometida a una educación rígida, la joven confrontada con lo que se espera de ella, la madre atravesada por la pérdida y la escritora que se observa con ironía y cierto escepticismo.

Este enfoque le ha permitido problematizar el relato único sobre la identidad, planteando que la persona es una suma de versiones en conflicto y transformación. La autora ha insistido en que la literatura nace de la incertidumbre y de una mirada que nunca se conforma con la comodidad de lo blanco o negro, sino que se interesa por las zonas grises y los misterios que cada vida arrastra.

Cuando el diálogo ha derivado hacia el tema del duelo, Bonnett ha subrayado que la poesía -y la literatura en general- ayuda a tomar distancia del dolor sin negarlo, gracias a su capacidad para poner en palabras lo insoportable. Ha recordado versos como «No hay cicatriz / por brutal que parezca / que no encierre belleza», en los que se filtra la idea de que incluso en las heridas más profundas puede encontrarse un tipo de conocimiento.

La autora ha insistido en que el poeta mira el sufrimiento de frente, sin rodeos, y que la escritura se convierte en un modo de sostener lo que de otra manera podría resultar asfixiante. De hecho, ha explicado cómo «Lo que no tiene nombre» supuso para ella un punto de inflexión literaria y vital: al abordar la muerte de su hijo, convirtió el duelo en una forma de comprensión del mundo y la escritura en un mecanismo de consuelo y memoria.

La conversación con Vicedo ha permitido ver cómo Bonnett transforma experiencias personales muy dolorosas en un espacio común para los demás, sin renunciar a los aspectos más incómodos y poco amables de la existencia. Esa combinación de honestidad y reflexión ha sido uno de los momentos más intensos de la apertura de Marpoética, dejando claro el interés del festival por explorar la capacidad sanadora, pero también crítica, de la poesía.

La música de La Tania: copla, flamenco y pop en clave poética

La sesión inaugural en el Teatro Ciudad de Marbella se ha cerrado con la actuación de La Tania, cantante alicantina cuya propuesta musical combina copla, flamenco y sonoridades del pop contemporáneo. Su presencia ha reforzado la vocación del festival de tender puentes entre poesía y música, entendidas no como disciplinas separadas sino como lenguajes que se alimentan mutuamente.

En el escenario, La Tania ha presentado temas de su primer trabajo discográfico, «Amoríos, la verdad de mi coplilla», nominado a Mejor Álbum Folclórico en los Premios de la Academia de la Música. Piezas como «Romance de Juan Osuna», «Quereles», «Monigote», «Besitos de otro» o «El emigrante» han resonado en el teatro con una mezcla de raíz tradicional y mirada actual, despojando a la copla de los prejuicios que durante años la han encasillado como género obsoleto.

La artista, que comenzó estudiando interpretación de niña en su pueblo de El Campello (Alicante) y fue descubriendo su voz en montajes teatrales escolares, ha construido una trayectoria marcada por la intensidad escénica. Su camino la ha llevado hasta Madrid y a reconocimientos como el Goya a la Mejor Canción Original por «Los Almendros», un hito que, sin embargo, no le ha hecho perder de vista su manera personal de entender la música.

Durante el concierto en Marpoética, la voz de La Tania ha llenado cada rincón del teatro con un formato intimista donde las letras -de fuerte carga emocional y narrativa- han tenido todo el protagonismo. En ese cruce entre la tradición popular y una sensibilidad contemporánea, la artista se ha situado en un terreno muy cercano a la poesía, apoyando con su actuación el objetivo del festival de mostrar cómo la palabra cantada también puede ser literatura.

El tándem formado por Piedad Bonnett y La Tania en la noche inaugural ha simbolizado el encuentro de dos generaciones y dos formas distintas de mirar el mundo, pero unidas por la misma pasión por el idioma y por la capacidad de las palabras de poner en circulación emociones complejas. Esa combinación ha marcado el tono de una edición que apuesta por el cruce de voces y disciplinas.

Juan Manuel de Prada y los libros que fundan a un lector

Dentro de la programación de Marpoética, el ciclo «Diálogos» se ha estrenado en el Hospital Real de la Misericordia con la intervención del escritor Juan Manuel de Prada. Acompañado también por el director literario del festival, Javier Vicedo, el autor ha ofrecido una charla titulada «El lector que somos», en la que ha repasado los libros que marcaron el origen de su vocación literaria.

De Prada ha defendido que la lectura temprana, especialmente en la adolescencia, deja una huella difícil de borrar. En su opinión, cuando alguien se acerca a los libros a los veinte, treinta o cuarenta años, el impacto suele ser menor, porque ya no se vive con la misma intensidad la mezcla de preguntas, inquietud y desconcierto que caracteriza los años juveniles, ese periodo en el que un título puede llegar literalmente a cambiar la vida.

En su caso, la relación con la literatura comenzó muy pronto gracias a su abuelo, que le enseñó a leer antes incluso de ir al colegio. Aquellas primeras incursiones en la biblioteca de su pueblo, recorrida anaquel por anaquel, se convirtieron en un territorio de exploración donde la palabra escrita adquirió el peso de una revelación. El autor ha reconocido que las palabras marcaron su vida como un hierro candente, dejando claro hasta qué punto la lectura puede moldear una biografía.

Uno de los libros clave de esa etapa fue «Narraciones extraordinarias», de Edgar Allan Poe, al que accedió de niño casi a escondidas después de que sus padres intentaran limitarle su lectura por considerarlo poco adecuado para su edad. Lejos de frenarlo, esa prohibición hizo que leyera los relatos bajo las sábanas con una linterna, experimentando a la vez el placer de lo prohibido y el descubrimiento de historias perturbadoras que le dejaban en un estado de pánico fascinante.

De Prada ha contado cómo, con el tiempo, una relectura adolescente de Poe le permitió valorar de otra manera la maestría técnica del autor. A partir de ahí, su itinerario lector continuó con «Don Quijote de la Mancha» de Cervantes, «El Aleph» de Jorge Luis Borges y «En busca del tiempo perdido» de Marcel Proust, obras que no solo consolidaron su vocación, sino que le ofrecieron distintas formas de entender la literatura y el estilo.

Cervantes, Borges, Proust y la defensa de la gran literatura

Al referirse a Miguel de Cervantes, De Prada ha recordado que leyó por primera vez «Don Quijote» con apenas catorce años, en una edad en la que, según ha confesado, se adentraba en libros que muchos considerarían desaconsejables para un adolescente. Para él, eso no es un problema, sino casi una necesidad: opina que los más jóvenes deberían leer literatura adulta, ya que incluso los mejores cuentos considerados infantiles -como «La Bella y la Bestia» o «Alicia en el país de las maravillas»- no lo son en realidad.

El autor ha explicado que pasó una década leyendo «El Quijote» cada verano, de los catorce a los veinticuatro años, convencido de que la novela cervantina es una obra inagotable de la que siempre se puede extraer algo nuevo. Ha coincidido con Miguel de Unamuno al describirla como «el evangelio en español», y ha insistido en que, además de su enorme valor estético, el libro funciona como una verdadera escuela de vida y un manual de buen vivir.

En este punto, ha lanzado una reflexión sobre la fidelidad a las propias convicciones, apoyándose en la figura del hidalgo que permanece fiel a Dulcinea incluso después de ser derrotado por Sansón Carrasco en la playa de Barcelona. Para De Prada, la gran literatura enseña a mantener las ideas aunque estén fuera de moda o se burlen de ellas, y esa lección sigue siendo plenamente vigente.

El paso a Jorge Luis Borges ha servido para hablar de la forma literaria. En «El Aleph», De Prada descubrió el uso preciso del adjetivo, la musicalidad y la sintaxis irreprochable, lo que le llevó a comprender que escribir no consiste solo en contar una historia, sino en hacerlo de una manera determinada. A su juicio, existen relatos que quedan vetados para un autor si este no cuenta con el estilo adecuado para afrontarlos.

Finalmente, su encuentro con Marcel Proust y «En busca del tiempo perdido» abrió la puerta a otra dimensión de la experiencia lectora, en la que los aspectos más nimios de la vida se transforman en materia literaria cuando se narran con el enfoque preciso. De Prada ha recordado la célebre escena de la magdalena mojada en té como ejemplo de cómo la palabra puede invocar el mundo y combatir la fugacidad del tiempo y la muerte, dotando de sentido a lo que, en apariencia, es insignificante.

En conjunto, su intervención ha sido una defensa sin ambages de la gran literatura como patrimonio vivo, que sigue hablando a lectores de cualquier generación y lugar. De Prada ha criticado con dureza las versiones abreviadas y adaptaciones de los clásicos al castellano actual, que considera una forma de empobrecer la experiencia lectora, y ha reivindicado la necesidad de acercarse a estas obras tal y como fueron escritas, aceptando su complejidad.

El ciclo «Diálogos» de Marpoética se completa con la participación de otros nombres destacados del panorama cultural, como la escritora Marta Jiménez Serrano, autora del libro de éxito «Oxígeno», y el cineasta Fernando León de Aranoa, lo que muestra la voluntad del festival de conectar la poesía con la narrativa, el cine y distintos formatos de creación contemporánea.

Entre recitales en hospitales, conversaciones con autores de referencia y propuestas musicales que rompen etiquetas, Marpoética se consolida en Marbella como un festival que entiende la poesía como una experiencia amplia, capaz de dialogar con la enfermedad, el duelo, la memoria, la identidad y el placer de leer. Esta novena edición confirma que el certamen no solo programa actividades, sino que explora cómo la palabra puede seguir teniendo sentido en la vida cotidiana de quienes la escuchan dentro y fuera de los escenarios habituales.


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Más de cien autores rompen con la editorial Grasset tras el cese de Olivier Nora

Isaac

escritores abandonan la editorial Grasset

La editorial francesa Grasset, uno de los sellos más influyentes del panorama literario europeo, se ha visto sacudida por una ruptura masiva sin precedentes. Más de un centenar de autores han comunicado que dejarán de publicar con la casa en señal de protesta por la destitución de su director general, Olivier Nora, al que consideran pieza clave en la defensa de la independencia editorial.

Del despido de Olivier Nora a la desbandada de autores

La chispa que ha provocado la crisis estalló tras conocerse, un martes de abril, la salida fulminante de Olivier Nora, al frente de Grasset desde hace más de un cuarto de siglo. Durante 26 años, Nora fue el responsable editorial de un sello que ha acumulado 17 premios Goncourt y que se había ganado fama de casa abierta a voces muy diversas, desde la narrativa más literaria hasta el ensayo político.

Según los autores, no se trata de un simple cambio de ciclo, sino de un despido con claras implicaciones ideológicas. En una carta conjunta, que primero firmaron 115 escritores y que posteriormente se amplió hasta alcanzar los 130, denuncian que esta destitución constituye “un ataque inaceptable contra la independencia editorial y la libertad de creación”.

Entre los firmantes figuran nombres tan conocidos como Virginie Despentes, Sorj Chalandon, Bernard-Henri Lévy, Frédéric Beigbeder, Vanessa Springora, Laetitia Colombani, Laurent Binet, Dany Laferrière o Pascal Bruckner. La lista incluye tanto novelistas como ensayistas, superventas y autores de culto, lo que refuerza el impacto simbólico de la protesta dentro y fuera de Francia.

Los escritores se definen como “autores de Grasset, que hemos publicado en Grasset o tenemos un libro a punto de salir en Grasset”, pero se comprometen a que su próximo libro no llevará el sello de la editorial. Aseguran que la decisión se tomó con urgencia tras hacerse pública la destitución de Nora, y la presentan como un gesto colectivo de rechazo a la nueva orientación de la casa.

En la carta, describen a Olivier Nora como el “cemento” que mantenía unida a una editorial donde convivían pacíficamente autores con opiniones muy distintas. Para ellos, Nora actuaba como dique frente a las presiones externas y garantizaba un espacio editorial plural y protegido de las batallas políticas.

La sombra de Vincent Bolloré y el control de Hachette Livre

El conflicto no se entiende sin el contexto empresarial: Grasset forma parte de Hachette Livre, primer grupo editorial de Francia y tercero a nivel mundial. En 2023, el conglomerado pasó a estar controlado por Vincent Bolloré, magnate francés que ha construido su fortuna, en gran parte, en el sector logístico en África, y que en los últimos veinte años se ha convertido en un actor clave de los medios de comunicación franceses.

Desde su irrupción en el sector mediático en 2015, Bolloré arrastra acusaciones de injerencia editorial y de promover una línea ultraconservadora. Bajo su órbita se encuentran, entre otros, el canal de televisión CNews, la cadena Canal+, la radio Europe 1, el semanario Le Journal du Dimanche y la revista Paris Match. Diversas organizaciones, como Reporteros Sin Fronteras, han denunciado presiones sobre las redacciones y cambios en la orientación editorial de estos medios.

Los autores que se rebelan contra Grasset ven en la destitución de Nora el capítulo más reciente de una estrategia de control que se estaría extendiendo del mundo de los medios al del libro. En su misiva, citan explícitamente a Bolloré y le reprochan actuar como si la editorial fuera “su casa” donde puede “hacer lo que quiera”, sin consideración alguna por quienes escriben, editan, corrigen, producen o distribuyen los libros, ni por quienes los leen.

La salida de Nora se interpreta así como el cierre de un ciclo dentro de la reorganización interna de Hachette Livre. Otros altos cargos habrían abandonado sus puestos en los últimos años por desacuerdos con la nueva línea del grupo, y la crisis actual en Grasset aparece como un punto de no retorno en esa reconfiguración.

Algunos movimientos editoriales recientes dentro del conglomerado se leen en esta clave: por ejemplo, la editorial Fayard, también perteneciente al grupo, ha publicado obras de figuras de la derecha y la extrema derecha francesa, como el expresidente Nicolas Sarkozy o Jordan Bardella, líder de Agrupación Nacional y potencial candidato presidencial en 2027.

Un conflicto con derivadas legales y contratos singulares

Ante este escenario, varios de los escritores implicados estudian acciones legales para recuperar sus derechos. Según adelantan medios franceses, se baraja la posibilidad de una demanda colectiva que permita a los autores desvincular parte de su obra de Grasset y retomar el control sobre la explotación de sus libros.

El asunto es particularmente delicado en el caso de algunos autores de primera fila que tienen contratos especiales ligados directamente a la figura de Olivier Nora y no a la editorial. Es el caso de Virginie Despentes y Bernard-Henri Lévy, cuyos acuerdos contractuales estarían formulados de manera personal con el ya exdirector general.

Esta situación abre la puerta a que dichos autores puedan seguir a Nora allá donde vaya sin perder los derechos de las obras que han publicado mientras él estaba al frente de Grasset. De hecho, Bernard-Henri Lévy ha manifestado en la red social X que acompañará a Nora “adonde quiera que vaya”, subrayando así la dimensión personal y de confianza que está en juego.

Más allá de estos casos singulares, la posibilidad de una demanda colectiva apunta a un choque jurídico de gran alcance entre los escritores y el grupo editorial. No solo se trata de decidir dónde publicarán sus próximos libros, sino de qué ocurrirá con catálogos ya consolidados y con obras que, en algunos casos, forman parte del canon narrativo francés reciente.

En el plano interno, la editorial ya ha movido ficha: Jean-Christophe Thiery, director general del Louis Hachette Group y hombre de confianza de Bolloré, asumirá la dirección de Grasset en lugar de Nora. Este relevo se percibe también como una forma de reforzar el control de la matriz sobre un sello hasta ahora identificado con una fuerte autonomía editorial.

Una crisis que sacude la escena literaria francesa y europea

La ruptura en Grasset no es un episodio aislado, sino un síntoma de un malestar más amplio que recorre el ecosistema cultural europeo ante la concentración de poder mediático y editorial en pocas manos, similar a una historia de resistencia en el panorama editorial.

La controversia está llamada a ocupar un lugar destacado en el Festival del Libro de París, que se celebra en el Grand Palais y reúne a cientos de expositores y más de 1.800 autores. Se da por hecho que la crisis de Grasset será uno de los asuntos más comentados en debates, mesas redondas y conversaciones de pasillo entre editores, escritores, agentes y periodistas culturales.

Para el sector del libro en Europa, la situación reabre el debate sobre hasta qué punto los grandes grupos pueden influir en los catálogos sin vulnerar la libertad de creación. La concentración editorial, la dependencia de grandes conglomerados mediáticos y el peso que estos tienen en la conformación del espacio público preocupan especialmente en un momento de fuerte polarización política.

El caso de Grasset se suma a otras polémicas recientes en las que se ha cuestionado la interferencia de accionistas en decisiones editoriales, tanto en medios de comunicación como en empresas culturales. En este contexto, la respuesta coordinada de 115-130 autores franceses se interpreta como una señal de resistencia del mundo literario frente a lo que perciben como una deriva autoritaria en la esfera cultural.

La carta de los autores insiste en que no aceptan ser “rehenes de una guerra ideológica” que trate de imponer el autoritarismo en todos los ámbitos de la cultura y los medios. Rechazan que sus ideas y su trabajo pasen a ser “propiedad” de un solo grupo o de un accionista con una agenda política marcada, y reivindican el papel de la edición como espacio de debate plural.

El trasfondo editorial: Boualem Sansal y la libertad de publicación

Detrás de la destitución de Olivier Nora podría haber, además, un desacuerdo concreto en torno a un libro sensible. Según una fuente cercana al caso citada por medios franceses, la salida de Nora estaría vinculada a la publicación de la próxima obra del escritor franco-argelino Boualem Sansal.

La llegada de Sansal a Grasset desde Gallimard ya había generado un importante revuelo meses atrás. El autor, que estuvo un año detenido en Argelia, ha escrito un libro centrado en esa experiencia de encarcelamiento. El conflicto, según estas informaciones, se habría producido por la fecha de publicación: Nora defendía que el libro viera la luz en otoño, mientras que la dirección del grupo habría presionado para adelantar su salida a junio.

Oficialmente, no se han comunicado los motivos exactos del cese de Nora, pero para el colectivo de autores no hay dudas de que el fondo del asunto es un choque sobre la autonomía editorial. El desacuerdo sobre el libro de Sansal habría sido la gota que colmó el vaso en una relación ya tensionada por la entrada de Bolloré en el capital de Hachette.

Este episodio añade una capa más al conflicto, al poner en primer plano la cuestión de quién decide qué se publica y cuándo en una gran editorial. Para los escritores, la imposición de plazos o líneas temáticas desde la cúpula empresarial puede poner en peligro la credibilidad del catálogo y la confianza entre autores y editores.

El caso Sansal resuena con fuerza también en otros países europeos, donde se observa con atención cómo las grandes estructuras corporativas gestionan obras políticamente delicadas, especialmente cuando afectan a temas de derechos humanos, represión o libertades públicas.

En conjunto, la crisis de Grasset revela hasta qué punto el mundo del libro es hoy un campo de batalla simbólico en el que se dirimen conflictos sobre poder, ideología y libertad de expresión. Lo que empezó como la noticia del despido de un director general ha destapado una fractura profunda entre una parte muy significativa de los autores y el accionariado de uno de los gigantes editoriales europeos.

La salida coordinada de más de un centenar de escritores, las posibles demandas colectivas y la presión pública en un escenario tan visible como el Festival del Libro de París sitúan a Grasset en el centro de una tormenta que va mucho más allá de una empresa concreta. Para muchos observadores, lo que está en juego es la capacidad del sector editorial europeo de seguir ofreciendo un espacio real de pluralidad y autonomía frente a la lógica de los grandes conglomerados y sus intereses ideológicos.


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Eduardo Mendoza regresa con «La intriga del funeral inconveniente» y reaviva el debate cultural en Barcelona

Isaac

Retrato de Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza vuelve a ocupar el centro del escaparate literario con una nueva novela, entrevistas jugosas y una polémica cultural que ha encendido el debate en Cataluña. A sus más de ocho décadas de vida, lejos de retirarse del todo, el autor barcelonés encadena libros, reflexiones irónicas sobre la actualidad y comentarios que no dejan indiferente a nadie.

Su nuevo título, «La intriga del funeral inconveniente» (Seix Barral), recupera al mítico detective sin nombre y lo sumerge en una trama de corrupción financiera, chapuzas criminales y personajes desquiciados, todo ello en una Barcelona a medio camino entre la ciudad ordenada y la urbe canalla. Al mismo tiempo, Mendoza ha avivado la discusión sobre cómo llamar al 23 de abril, defendiendo que se diga Día del Libro en lugar de Sant Jordi, unas palabras que han provocado respuestas airadas desde el ámbito político catalán.

Un funeral cutre, un periodista torpe y una conspiración financiera

La chispa de «La intriga del funeral inconveniente» salta en un tanatorio: un entierro de tercera, despachado en un rincón del párking, sirve de arranque a una cadena de despropósitos que termina por destapar una trama financiera de alto nivel. El joven Ramoncito Valenzuela, periodista en prácticas, escribe una crónica aparentemente insignificante sobre ese funeral en un diario local y, por ello, es despedido de forma fulminante en sus primeros días de trabajo.

Lo que parece una anécdota laboral se transforma en el detonante de una investigación disparatada. Ramoncito provoca sin saberlo una reacción en cadena que arrastra a empresarios, clérigos, delincuentes, travestis, teleoperadores y viejos policías reciclados, todos envueltos en una conspiración en la que nadie quiere que la verdad salga a la luz. Lo que empieza como un incidente menor se va enredando hasta revelar una red de suplantaciones, chapuzas criminales y blanqueo de dinero con islas ficticias en el Índico como escenario exótico.

En el centro del enredo reaparece el célebre detective sin nombre, una de las creaciones más queridas de Mendoza desde El misterio de la cripta embrujada. Jubilado, mayor, instalado en una rutina tranquila y metódica, vuelve a la acción casi a su pesar. El propio escritor reconoce que es su alter ego: un tipo algo burro, desastrado, pícaro, más listo y más atrevido que él mismo, con bastante mejor suerte con las mujeres y dispuesto a hacer por él lo que su autor, tímido y bien educado, nunca se permitiría.

Junto al detective y Ramoncito, desfila una troupe de personajes delirantes: un cura que salpica sus intervenciones con frases en latín; el ex inspector Jarana, aficionado al travestismo bajo el nombre de Manola; la hija del sepulturero que se hace llamar Gucci aunque en realidad se llame Titina y termine secuestrada; un teleoperador latinoamericano llamado Winston, empleado de la compañía telefónica Elgordi S.A., que aporta su experiencia en secuestros cotidianos. Sobre este elenco, Mendoza construye diálogos rápidos y situaciones absurdas que funcionan como una parodia feroz de la corrupción empresarial y del caos político y social.

Humor, sátira y tradición picaresca en clave barcelonesa

La novela se mueve en esa mezcla tan reconocible de sátira, absurdo y lucidez moral que ha convertido a Mendoza en un referente europeo del humor literario. El autor insiste en que hacer reír es un trabajo serio, casi artesanal: el chiste y la situación disparatada solo funcionan si el lector acepta desde el principio el juego y mantiene con el narrador un pacto de complicidad similar al que se da en cuentos como Blancanieves o en relatos góticos como Drácula. Si uno no entra en la premisa —que ese funeral cutre pueda desencadenar una conspiración demencial—, la historia se desmorona.

El humor de Mendoza bebe de la novela picaresca española y de los escritores franceses del siglo XVIII, con Cervantes como origen inevitable. Sin renunciar a la tradición, el escritor se distancia del dramatismo solemne que dominó buena parte de la literatura del siglo XIX y recuerda que, en España, el humor se refugió durante décadas en el teatro, en las comedias de Mihura y compañía. Él lleva ese espíritu juguetón a la narrativa, demostrando que se puede hablar de lucha de clases, corrupción, memoria histórica o decolonialismo sin perder la sonrisa.

En «La intriga del funeral inconveniente» vuelven los equilibrios marca de la casa: lo que a primera vista parece una simple bufonada policíaca contiene una crítica social nada candorosa. La corrupción financiera, los mangantes de medio pelo y la picaresca ligada al dinero aparecen retratados con una ironía que no oculta la dureza del diagnóstico. Mendoza se burla de los negociantes corruptos que se autoproclaman los últimos románticos en tiempos de fariseísmo, y subraya cierta tradición española de querer enriquecerse sin trabajar, de simpatía por el listo que se cuela y hace trampas.

Al mismo tiempo, el autor evita el sentimentalismo fácil. La sentimentalidad en sus novelas es tenue, casi avergonzada, camuflada detrás de la comicidad y del disparate. Cuando habla del amor, por ejemplo, lo hace con frases como que los audaces se enamoran dos o tres veces, los prudentes una sola y los timoratos nunca, reservando para los tontos —entre los que se incluye con sorna— la posibilidad de enamorarse más de tres veces, incluso en un mismo día.

Barcelona, escenario canalla y civilizado a la vez

Barcelona vuelve a ser un personaje central en la obra de Mendoza. Desde La ciudad de los prodigios hasta sus novelas más disparatadas, la capital catalana aparece como un espacio que condiciona el destino de sus protagonistas. En «La intriga del funeral inconveniente» la ciudad es el telón de fondo de funerales tristones en el párking de un tanatorio, bares desaparecidos sustituidos por heladerías para turistas y barrios en los que conviven la respetabilidad burguesa y la memoria de una Barcelona canalla ya casi borrada.

Para el escritor, la Barcelona de su infancia era un lugar pobre, sucio y poco turístico, una ciudad secundaria por la que los viajeros extranjeros pasaban de largo camino de Sevilla o de otros destinos más «typical spanish». El Palau de la Música estaba medio vacío, la Casa Batlló albergaba un laboratorio de análisis de sangre y la ciudad vivía de espaldas al mar. Con los años, esa urbe gris se ha transformado en un escaparate internacional: Barcelona decidió hacer de su imagen una profesión, con todo lo que eso conlleva.

Hoy, Mendoza la define como una combinación perfecta de ciudad civilizada y ordenada y, a la vez, canalla y tercermundista. Valora su clima, la buena comida, la amabilidad relativa de sus habitantes y el funcionamiento razonable de sus servicios. Ve con distancia crítica el turismo masivo y la gentrificación que expulsan a vecinos de sus barrios, pero no comparte la nostalgia que idealiza una supuesta Barcelona auténtica: recuerda que aquel pasado tan añorado era, en realidad, bastante más duro de lo que ahora se cuenta.

En sus conversaciones recientes, el autor evoca espacios reales y deformados, como cafés donde coincidían travestis presididos por Carmen de Mairena, barberos de barrio, profesores universitarios y familias gitanas, escenas que reaparecen transfiguradas en sus novelas. También ironiza sobre el fervor cívico de la ciudad, capaz de convertir el Parlament en una máquina de aprobar resoluciones grandilocuentes sobre la pobreza en el mundo mientras la vida cotidiana sigue su curso entre turistas, fiestas encadenadas y manifestaciones variopintas.

El regreso insistente del supuesto jubilado

Eduardo Mendoza lleva años anunciando su retirada de la novela, pero la jubilación se le resiste. Él mismo lo admite con sorna: tiene incontinencia literaria. En cuanto deja de escribir, las palabras y las ideas se le acumulan en la cabeza y se siente al borde de explotar. Dice que de cada diez proyectos que empieza, nueve van a la papelera, pero aun así siguen apareciendo nuevos libros que contradicen sus promesas de adiós definitivo.

Tras Tres enigmas para la organización, que ya supuso un regreso después de una primera declaración de retirada, «La intriga del funeral inconveniente» es la segunda novela que publica desde que dijo que colgaba la pluma. Entre medias, ha recibido el Premio Princesa de Asturias de las Letras y ha encadenado entrevistas en las que reconoce que no sabe dejar de trabajar. Para él, la jubilación tiene una cara amable —la liberación de ciertas obligaciones— y otra más inquietante: ¿qué hace alguien que ya se levantaba a la hora que quería, con un trabajo que le divertía, cuando le obligan a no hacerlo?

Mendoza mantiene una disciplina peculiar: escribe todos los días, aunque no siempre sepa si lo que tiene entre manos será novela, cuento o simple experimento. Confiesa que una de las cosas que se pierden con la edad es la capacidad de entretenerse, y la escritura se ha convertido en su manera de llenar unas horas que de otro modo le pesarían. De momento, prefiere no anunciar nuevos proyectos; asegura que ahora mismo no está trabajando en nada concreto y que, si alguna idea cuaja, seguirá su propio camino sin demasiada planificación previa.

Esta falta de plan se nota también en el proceso de creación de su última novela. Admite que escribe sin esquema, dejándose llevar por lo que se le ocurre, hasta el punto de llegar al final del libro sin tener del todo claro qué ha pasado exactamente en la trama. Lo dice sin dramatismo, como parte del juego: para él, empezar a escribir sin que el resultado sea incierto va contra la esencia misma de la literatura, una lección que atribuye a Juan Benet y que ha tratado de aplicar desde sus comienzos.

Del Día del Libro a Sant Jordi: la broma que encendió a la política catalana

La promoción de «La intriga del funeral inconveniente» ha estado marcada por una controversia ajena al argumento de la novela, pero muy enraizada en el calendario cultural catalán. Durante la presentación del libro en Barcelona, Mendoza defendió que el 23 de abril se debería llamar Día del Libro y no Sant Jordi, recuperando así la denominación que, recuerda, se utilizaba tradicionalmente antes de que el santo «se metiera» en la fecha.

Con su ironía característica, afirmó que Sant Jordi «no pinta nada» en una jornada dedicada a los libros y a los escritores, y apuntó que, según la leyenda, se trataba de un «maltratador de animales» por su enfrentamiento con el dragón, seguramente incapaz incluso de leer. Subrayó que no es el patrón de los escritores —ese papel corresponde a San Francisco de Sales— y se mostró dispuesto a iniciar una campaña para que se deje de hablar de Sant Jordi y se hable simplemente del Día del Libro.

Las declaraciones tuvieron inmediata réplica en redes sociales y en el ámbito político. Dirigentes de partidos nacionalistas catalanes salieron en defensa de la festividad, recordando que Sant Jordi es mucho más que una marca: para ellos, es el día en que Cataluña se muestra al mundo a través de sus libros, su lengua y su identidad. Desde ese punto de vista, acusaron al escritor de querer vaciar de significado una jornada que consideran la expresión más pura de la cultura catalana.

Algunos comentarios fueron especialmente duros, llegando a interpretar las palabras de Mendoza como la interiorización de un supuesto desprecio franquista hacia la catalanidad. El escritor, por su parte, ha insistido posteriormente en que se trataba de una broma, una manera socarrona de señalar que la figura del santo se ha apropiado de una celebración que, en su origen, conmemoraba la muerte de Cervantes y Shakespeare y ponía el foco en la literatura, no en los milagros ni en los dragones.

La pequeña tormenta mediática en torno al 23 de abril se suma a otros momentos en los que sus comentarios han agitado el avispero público, como cuando bromeó con su gusto por las corridas de toros o ironizó sobre la proliferación de premios literarios millonarios. Pese al ruido, Mendoza se muestra más resignado que combativo: sabe que Sant Jordi le espera cada año con colas de lectores en busca de una firma, y asume que, le llame como le llame, esa jornada seguirá siendo una cita intensa para cualquiera que publique en Cataluña.

Premios, política y mirada crítica sobre España y el mundo

El reconocimiento institucional a Mendoza se ha consolidado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, que se suma al Premio Cervantes, al Planeta y a otros galardones nacionales e internacionales. A pesar de esta larga lista de distinciones, su relación con la vanidad es ambivalente: celebra sus éxitos, disfruta viendo fajas con cifras de ventas imponentes y admite que le encantan los premios, pero reivindica que haber sido un lector exigente le ha vacunado contra ciertos delirios de grandeza.

En sus intervenciones públicas recientes, el escritor se ha permitido alguna reflexión política muy comentada, especialmente sobre la crispación en España. Sostiene que existe un «ruido extraño» concentrado en Madrid, alimentado por tertulias estridentes y una retórica inflamatoria, mientras que fuera de la capital la atmósfera le parece algo más serena. Cita el caso de Cataluña, donde considera que la combinación de gestión socialista y acuerdos políticos ha rebajado la tensión tras los años más intensos del procés.

Sin mencionar nombres propios en ocasiones, se ha referido de forma implícita a la presidenta madrileña al hablar de una forma de hacer política que eleva el volumen de la confrontación. Al mismo tiempo, reconoce que una generación entera ha visto cómo se desdibujaba su proyecto vital por culpa de las crisis encadenadas, un caldo de cultivo en el que, según él, se entiende mejor el auge de la extrema derecha en Europa.

Su mirada sobre la Transición es matizada: no comparte el relato catastrofista que la pinta como un fracaso absoluto. Recuerda que había varios futuros posibles y que, con sus defectos, el resultado fue razonable si se compara con otros procesos históricos. Eso sí, admite que se dejaron esqueletos en el armario que, con el tiempo, han ido reapareciendo, y que el arribismo y el pelotazo se instalaron con facilidad en la vida pública española.

Más allá de lo local, Mendoza se muestra moderadamente pesimista respecto al estado del mundo, pero sorprendido de que las cosas funcionen tan bien como lo hacen. Como lector voraz de historia, señala que la violencia, las guerras y las invasiones no son una novedad de nuestro tiempo, sino una constante humana que adopta hoy formas tecnológicamente más eficaces. Lo que le asombra, dice, no es que todo vaya tan mal, sino que, siendo como somos, sigamos siendo capaces de mantener en pie trenes, carreteras, hospitales o incluso un mínimo de convivencia.

En debates como el de la memoria histórica, el decolonialismo o las viejas guerras civiles españolas, el escritor apela a la perspectiva temporal. Recuerda que los relatos de sus abuelos sobre los carlistas le sonaban a película de aventuras, y cree que algo parecido ocurre hoy con la Guerra Civil para las generaciones jóvenes: el lenguaje político de la época, con expresiones como «hordas rojas» o «glorioso alzamiento nacional», le parece ya casi un fósil lingüístico, un museo del franquismo incrustado en la radio y la televisión de su infancia.

En cuanto a la capacidad del humor y la literatura para mejorar el presente, Mendoza no se hace grandes ilusiones. Acepta que los libros y las bromas difícilmente frenarán guerras o crisis, pero reivindica que al menos ayudan a mirar la realidad con una mezcla de distancia y lucidez que, quizá, permita sobrellevar mejor la brutalidad de la historia y de la política cotidiana.

Entre funerales de tercera, detectives sin nombre y discusiones sobre santos y libros, Eduardo Mendoza se mantiene como una voz singular en el panorama literario español y europeo. Con la misma mezcla de timidez, ironía y escepticismo risueño que lo acompaña desde sus años en Nueva York, sigue escribiendo cada día, repensando Barcelona y lanzando frases que a veces desatan tormentas. Su nueva novela confirma que, jubilado o no, continúa afinando un humor que retrata con precisión un país donde la corrupción convive con la picaresca, la nostalgia con la gentrificación y la fiesta de los libros con batallas simbólicas que van mucho más allá de un dragón y una rosa.


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La vergüenza es azul, nueva ganadora del Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid

Isaac

Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid

La novela «La vergüenza es azul» se ha alzado con el 73 Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid, uno de los galardones literarios con más recorrido del panorama español. El fallo se ha dado a conocer en un acto oficial celebrado en el Ayuntamiento de Valladolid, donde se ha ratificado la condición de este premio como cita clave para la narrativa en castellano.

Su autora, la escritora y guionista barcelonesa Isolda Patrón-Costas Crosta-Blanco, residente en Madrid y muy ligada al mundo cinematográfico, se presentó al certamen con el seudónimo Adela Landoni. La obra, que supone su segunda incursión en la novela, ha convencido al jurado por su retrato de unas relaciones familiares tan intensas como delicadas.

Un premio veterano y muy disputado

El Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid alcanzaba este año su 73 edición, consolidado como uno de los más antiguos del género en España, solo por detrás del Nadal. El Ayuntamiento de Valladolid respalda económicamente el galardón, dotado con 20.000 euros, además de garantizar la publicación de la obra ganadora en la editorial Menoscuarto.

En esta convocatoria han concurrido más de dos centenares de manuscritos, remitidos desde todas las comunidades autónomas y también desde diversos países de habla hispana y de Europa. El volumen de originales ha crecido en torno a un 15 % respecto al año anterior, lo que ha obligado a desplegar varias fases de lectura y filtrado a cargo de diferentes comisiones.

Tras ese proceso de selección, el comité dejó en la recta final cuatro novelas finalistas: «Después de la montaña» (lema Basilisco), «El poder de Ari» (lema Ária Vidal Martín), «1978» (lema Leo Winter) y «La vergüenza es azul» (lema Adela Landoni). Fue sobre este grupo reducido sobre el que deliberó el jurado hasta decantarse por la obra de Patrón-Costas.

El jurado ha estado presidido por Angélica Tanarro, periodista, poeta y responsable de la Sección de Literatura del Ateneo de Valladolid. Junto a ella han participado los escritores Espido Freire, Noemí Sabugal y Gustavo Martín Garzo, además del editor y director de Menoscuarto, José Ángel Zapatero, conformando un panel de perfiles literarios muy reconocibles en el ámbito nacional.

En el acto público celebrado en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento, el alcalde Jesús Julio Carnero presidió la lectura del acta y quiso subrayar el papel de la literatura como motor cultural de la ciudad. También intervinieron el presidente del Ateneo de Valladolid, Luis María Gil-Carcedo, y la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, que acompañaron a los miembros del jurado en la presentación del fallo.

Así se comunicó el fallo a la autora

El momento clave de la jornada llegó cuando, una vez leída el acta y abierta la plica, se desveló la identidad real tras el seudónimo Adela Landoni. El alcalde llamó en directo por teléfono a Isolda Patrón-Costas para comunicarle que su manuscrito había sido el elegido entre todos los participantes.

La escritora ha contado que recibió la llamada en plena jornada laboral, al salir de una reunión en la que preparaba «un rodaje muy grande». Al ver en la pantalla del móvil una llamada procedente de Valladolid, reconoce que le costó creer lo que estaba ocurriendo. «Estoy temblando, muy emocionada», confesó, pidiendo incluso disculpas por si la emoción le impedía expresarse con claridad.

Durante la conversación con el alcalde, Patrón-Costas subrayó que este reconocimiento supone un punto de inflexión en su trayectoria literaria, que hasta ahora combinaba con una carrera muy intensa en el cine. La incorporación de su nombre al palmarés del Ateneo-Ciudad de Valladolid se percibe como un impulso decisivo para su futuro como novelista.

La entrega oficial del galardón y la presentación de la obra al público se celebrarán dentro de la Feria del Libro de Valladolid, en un acto que tendrá lugar el 5 de junio en el marco de los eventos literarios organizados en la ciudad. La novela será editada y distribuida por Menoscuarto, lo que facilitará su llegada a librerías de toda España.

El Ayuntamiento ha querido remarcar, a través de los representantes institucionales presentes, que el premio encaja en una idea amplia de cultura, que va más allá de la literatura para abarcar también la ciencia, las tradiciones y las distintas manifestaciones artísticas que circulan por la ciudad y por el conjunto de Europa.

Una historia de madres, hijas y vergüenza

El acta del jurado destaca de «La vergüenza es azul» su mirada sobre las complejas relaciones materno-filiales. La novela se adentra en el vínculo entre una madre y sus hijas, y en la forma en que esa figura materna marca la personalidad y el destino de las jóvenes, con un tono que mantiene la tensión narrativa hasta las últimas páginas.

La autora ha explicado que el libro narra cómo una hija se mira en el espejo de su madre, observa sus pasos erráticos y se ve empujada a intentar salvarla, al tiempo que lucha por sostenerse a sí misma. Desde ese conflicto, la protagonista trata de reconstruir su propio relato vital y de revisar el de la mujer que la crió, siempre atravesada por el afecto y por un sentimiento difícil de poner en palabras.

Patrón-Costas reconoce que, a medida que avanzaba la escritura, se dio cuenta de que había un sentimiento que impregnaba toda la novela: la vergüenza. Una vergüenza ligada al miedo, a la dificultad de comprender qué está pasando y a la sensación de no encontrar un nombre adecuado para lo que se vive. Ese matiz emocional es el que termina por dar sentido al título.

El color azul se incorpora como una especie de clave íntima dentro del relato, vinculada a ese pudor y a esa incomodidad de la protagonista frente a las situaciones que atraviesa. La autora ha preferido no desvelar con detalle el porqué del color y ha invitado a los lectores a descubrirlo al avanzar en las páginas, remarcando que el tono cromático acompaña la evolución interna del personaje.

El jurado ha subrayado, además, que la novela se sostiene sobre una prosa fluida y muy visual, capaz de mantener la intriga sin recurrir a golpes de efecto gratuitos. Esa manera de narrar, directa pero cuidada, es uno de los rasgos que más se han valorado a la hora de otorgar el premio entre las obras finalistas.

Granada como escenario literario

«La vergüenza es azul» está ambientada íntegramente en Granada, una ciudad con la que la autora mantiene una relación personal. Patrón-Costas pasó parte de su infancia en un pueblo cercano a la capital nazarí y asegura que conoce bien sus calles, sus barrios y su atmósfera, algo que ha aprovechado para convertirla en un escenario con peso propio dentro de la novela.

En sus declaraciones tras el fallo, la escritora ha descrito el barrio del Albaicín como un «microcosmos», separado de la ciudad moderna no solo por la geografía, sino también por la intensidad cultural y simbólica que concentra. Esa mezcla de historia, diversidad y fronteras difusas encaja con la trama de la novela y con los conflictos internos de sus personajes.

Granada aparece así como un espacio cargado de confluencias, donde distintas culturas han ido dejando huella a lo largo de los siglos. Patrón-Costas considera que esa riqueza de capas y miradas la convierte en un lugar idóneo para una historia centrada en la identidad, en la memoria familiar y en la posibilidad de rehacer el propio relato vital.

El contexto granadino se suma, por tanto, a la dimensión íntima de la novela para articular un relato donde lo personal y lo urbano se entrelazan. Las emociones de los personajes dialogan con los paisajes de la ciudad, desde las cuestas del Albaicín hasta los rincones menos transitados, creando un marco que refuerza el tono de reconstrucción interior que recorre el libro.

La elección de esta ciudad andaluza enlaza también con la propia biografía de la autora, que ha repartido su vida y su formación entre distintos territorios, tanto españoles como extranjeros. Esa mirada en movimiento se deja notar en la manera en que habita el espacio narrativo y en el enfoque con el que representa los vínculos familiares.

El perfil de la ganadora

Isolda Patrón-Costas nació en Barcelona en 1974 y ha desarrollado buena parte de su formación entre varios países. Se ha educado en Estados Unidos, Alemania y Escocia, además de en distintas ciudades españolas, algo que ha marcado su trayectoria profesional y creativa.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, completó después un Máster en Producción Cinematográfica en la Universidad Complutense de Madrid y un Máster de Fotografía en la Napier University de Edimburgo. Ese recorrido académico se ha visto reforzado por una intensa carrera en el sector audiovisual internacional.

En el ámbito de la escritura, Patrón-Costas cursó un Máster de Narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid, donde obtuvo una Beca al Rendimiento Académico, y se especializó también en guion cinematográfico y de televisión en la Escuela de Guion de Madrid, de la mano de la guionista Alicia Luna. De esta forma ha ido compaginando la práctica literaria con el trabajo para la pantalla.

Su debut en la novela llegó en 2022 con «Amargosa», publicada por la editorial Tres Hermanas. Esta primera obra fue finalista de la 51 edición del Premio Felipe Trigo de novela y quedó tercera finalista en el Premio Premier Roman (Chambéry, Francia) a la mejor primera novela publicada, consolidando desde el inicio una buena recepción crítica.

Según la propia autora, su primer libro se movía más cerca del thriller de tono oscuro, donde coincidían asesinatos y cierto enfoque de periodismo sensacionalista. Con «La vergüenza es azul» cambia de registro hacia una narración más íntima y emocional, sin renunciar a la tensión, pero centrando el foco en la reconstrucción personal y en los lazos familiares.

Cine y literatura: una doble mirada

Buena parte de la carrera profesional de Patrón-Costas se ha desarrollado en la industria cinematográfica internacional. Inició su trayectoria en Los Ángeles y ha formado parte de equipos de producción de grandes proyectos, tanto comerciales como de autor, lo que le ha dado una perspectiva muy visual del relato.

Entre los títulos en los que ha participado figuran producciones como «Biutiful», del director Alejandro González Iñárritu, o «La promesa», de Terry George, además de filmes comerciales de amplia difusión y documentales como «Mira la luna», rodado en instalaciones de la NASA. Esta experiencia le ha permitido conocer desde dentro el engranaje del cine de gran presupuesto.

En España ha trabajado también en departamentos de desarrollo de guion y producción para distintas productoras, y ha colaborado como lectora de guiones de forma independiente. Actualmente compagina la labor de agente cinematográfica y la producción en rodajes con la escritura de novela, cuento y guion para cine y televisión.

La autora se define como «contadora de historias» antes que como profesional de un solo medio. Asegura que la imagen tiene un peso central en su manera de imaginar tramas y personajes y que suele visualizar las escenas casi como si las viera en pantalla, algo que después traslada a la página escrita.

Aun así, sostiene que le resulta más sencillo trasladar la imaginación a la novela que al cine. La prosa, explica, le ofrece una libertad creativa mucho mayor, sin las limitaciones presupuestarias ni técnicas que imponen las producciones audiovisuales. «En la escritura puedes construir mundos sin recurrir a recursos que en pantalla resultarían forzados», ha señalado en varias ocasiones.

Con este premio, la figura de Isolda Patrón-Costas se afianza en el panorama literario español como una autora que cruza constantemente las fronteras entre la narrativa escrita y el lenguaje audiovisual, aportando a sus novelas una cadencia muy marcada por el ritmo de la imagen y por la construcción de escenas casi cinematográficas.

El conjunto de datos que rodean a esta edición del Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid, el peso creciente de las obras presentadas desde toda España y diversos países europeos, la solidez del jurado y la trayectoria híbrida de la ganadora dibujan un contexto en el que la novela «La vergüenza es azul» se sitúa como una apuesta clara por las historias íntimas, complejas y visuales, reforzando el papel de Valladolid como escenario destacado de la narrativa en lengua española.


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Programación especial de los Días de Libro en la Red de Bibliotecas

Isaac

Cartel generico Dias de Libro

Del 13 al 23 de abril, la ciudad se vuelca de nuevo con la lectura gracias a una nueva edición de los Días de Libro 2026, una programación especial diseñada para acercar los libros, sus autores y la creación literaria a toda la ciudadanía. Esta cita, impulsada por la Red de Bibliotecas Municipales, se consolida como uno de los momentos clave del calendario cultural vinculado al Día Internacional del Libro.

En esta ocasión, la propuesta llega con una novedad destacada: por primera vez el centro neurálgico de la actividad se traslada a Montehermoso como sede principal, que acogerá la mayor parte de los encuentros con escritores y escritoras. A lo largo de diez días, se sucederán presentaciones, charlas, debates y acciones participativas en las que el público lector será también protagonista, con entrada libre hasta completar aforo y un ambiente pensado para disfrutar de los libros sin prisas.

Fechas, sede y formato de los Días de Libro 2026

El programa de los Días de Libro se desarrollará de forma continuada entre el lunes 13 y el jueves 23 de abril, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro. Todas las actividades centrales se han programado en horario de tarde, a partir de las 18:30 horas, para facilitar la asistencia después de la jornada laboral o lectiva.

La gran novedad de esta edición es el cambio de ubicación: la iniciativa deja atrás sus sedes anteriores y se instala por vez primera en Montehermoso, que se convierte en el punto de encuentro para los diálogos con autores, presentaciones y entrevistas en vivo. Este espacio cultural ofrecerá un entorno cómodo y accesible para que el público pueda disfrutar de la programación en unas condiciones óptimas.

El acceso a los actos es gratuito y abierto, limitado únicamente por la capacidad de la sala. Además, en dos de las jornadas, concretamente las del 13 y el 16 de abril, se contará con servicio de intérprete de lengua de signos, un añadido que busca garantizar una mayor inclusión y accesibilidad para todas las personas interesadas en la programación.

Durante estos días también habrá un punto de venta y firma de libros en la propia sede, donde las personas asistentes podrán adquirir las obras de los autores invitados y llevarse sus ejemplares dedicados. Se pretende así que el encuentro no se limite a la escucha, sino que se convierta en un espacio de conversación y de intercambio directo entre quienes escriben y quienes leen.

Actividad generica Dias de Libro

Encuentros con autoras y autores: del thriller y la autoficción al ensayo

La programación literaria de los Días de Libro 2026 reúne a nombres consolidados de las letras españolas y vascas, así como a voces clave en el cómic y el ensayo. Cada jornada gira en torno a un autor o proyecto diferente, con entrevistas conducidas por profesionales de la comunicación y de la mediación cultural.

El ciclo arranca el lunes 13 de abril con la escritora y periodista Nativel Preciado, que llega a Montehermoso para presentar su novela más reciente, El pan de mis hijos. Se trata de una obra que mezcla intriga, metaliteratura y autoficción, aderezada con un marcado sentido del humor y centrada en las vicisitudes de un personaje particularmente llamativo. La comunicadora alavesa Aitziber Pérez de Karkamo será la encargada de conversar con la autora, repasando su amplia trayectoria en el periodismo y la literatura, así como las claves de su último libro.

El martes 14 de abril será el turno del Premio Nacional de Narrativa y Premio Euskadi por Obabakoak, Bernardo Atxaga. El escritor ofrecerá una presentación muy especial en euskera de su novela Enarak, un proyecto descrito como diferente y rompedor dentro de su obra. Para dar forma a este encuentro, Atxaga combinará textos, imágenes y otros recursos que permitan adentrarse en el universo de su nueva narración, con suspense, humor y profundidad, y un uso del lenguaje ligero y audaz que ya es marca de la casa.

La tercera jornada, el miércoles 15 de abril, se dedicará al relato visual y al cómic de la mano de Laura Pérez Vernetti, pionera del cómic adulto en España. La autora presentará su obra más reciente, La venus de los tacones, y aprovechará la ocasión para reflexionar sobre las dificultades que todavía encuentran las mujeres para abrirse hueco en un sector históricamente muy masculinizado como es el del cómic. La entrevista estará guiada por Azucena Monge, especialista con dos décadas de experiencia en talleres de lenguaje e historia del cómic.

El jueves 16 de abril el protagonismo recaerá en Lorenzo Silva, uno de los nombres más reconocibles de la narrativa española contemporánea. El escritor presentará su libro Con nadie y mantendrá una charla con la periodista Naiara López de Munain, en la que se repasará tanto su trayectoria como autor de novelas policíacas e históricas, que suman más de dos millones y medio de lectores, como las particularidades de su nueva obra. También en esta sesión se contará con intérprete de lengua de signos, reforzando la vertiente inclusiva del programa.

La agenda retoma actividad el martes 21 de abril con una cita doble en torno a la lectura fácil y la adaptación de textos. El adaptador Javier Alcázar y el ilustrador Manu Arroyal presentarán la versión en Lectura Fácil de La edad de la ira, de Nando López, realizada en colaboración con APDEMA y la Asociación de Lectura Fácil Euskadi. Durante el encuentro, se explicará cómo se ha trabajado la construcción de los textos más accesibles y la importancia de las imágenes y la narración visual para hacer llegar la historia a más tipos de lectores.

El miércoles 22 de abril se cerrará el bloque de encuentros con autores con la presencia del historiador Mikel Soto, que presentará, en euskera, su ensayo dedicado a la figura del poeta Jon Mirande: Mirande, herriminez, ezin-minez. Para profundizar en el personaje y en el contexto histórico y cultural que lo rodea, el autor estará acompañado por Miel Anjel Elustondo, experto en la materia y reconocido por su labor como entrevistador en el ámbito cultural.

Entrega de premios y actividades conmemorativas

El jueves 23 de abril, coincidiendo con el Día Internacional del Libro, los Días de Libro 2026 llegarán a su punto final con un acto de carácter simbólico y participativo. Ese día se celebrará la entrega de premios del concurso literario «Letras por la M3moria», organizada por la Asociación Martxoak 3 con la colaboración del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.

Este certamen se ha planteado con un objetivo doble: por un lado, acercar a la ciudadanía los hechos del 3 de marzo de 1976 y su contexto a través de la creación literaria; por otro, fomentar la participación de personas de diferentes edades e intereses en la elaboración de relatos y textos que dialoguen con la memoria histórica. Se enmarca dentro de un programa más amplio de actividades conmemorativas por el 50 aniversario de aquellos sucesos.

La entrega de galardones permitirá conocer de primera mano los textos ganadores y dar visibilidad al trabajo de quienes han participado en el concurso. Con ello, los Días de Libro conectan la literatura con la reflexión sobre la memoria colectiva, demostrando que los libros pueden ser también herramienta para comprender el pasado y debatir sobre el presente.

A lo largo de todas las jornadas, las personas asistentes podrán acercarse a los puntos de firma habilitados al final de los actos, donde autoras y autores dedicarán sus obras y tendrán ocasión de dialogar brevemente con el público. De esta manera, la programación combina el componente institucional de los actos con un trato cercano y directo.

Acciones participativas en la Red de Bibliotecas: murales de recomendaciones

En paralelo a la programación central en Montehermoso, la Red de Bibliotecas Municipales ha organizado una acción participativa que se desarrollará durante toda la semana de los Días de Libro, del 13 al 23 de abril. El objetivo es transformar las bibliotecas, tanto de personas adultas como infantiles y juveniles, en espacios vivos de intercambio cultural donde la comunidad lectora tenga un papel activo.

En cada biblioteca se habilitarán espacios físicos delimitados —por ejemplo, cristaleras o paredes marcadas con cinta decorativa— destinados a recoger las recomendaciones del público. Las personas usuarias podrán dejar sus sugerencias de lectura en formato escrito o ilustrado, desde títulos y autores hasta comentarios, impresiones o dibujos inspirados en sus libros favoritos.

Con el paso de los días, esos espacios se convertirán en un gran mural colectivo que refleje los gustos, las emociones y las experiencias lectoras de la ciudadanía. No se trata solo de enumerar libros, sino de compartir por qué han marcado, acompañado o sorprendido a quienes los recomiendan, creando así un mapa espontáneo de lecturas significativas.

Esta dinámica busca que quienes leen dejen de ser meros receptores de recomendaciones para convertirse en prescriptores y protagonistas de la celebración. Al mismo tiempo, resulta una herramienta útil para descubrir nuevos títulos de forma cercana, basados en la experiencia real de otras personas usuarias de la biblioteca, más allá de listas oficiales o rankings comerciales.

La información detallada de todas estas propuestas, así como posibles cambios de horario o nuevas incorporaciones al programa, se puede consultar en el apartado específico de los Días de Libro en la web municipal, donde se irá actualizando la agenda conforme avance la campaña.

Un programa que vincula lectura, diversidad y vida urbana

El diseño de los Días de Libro 2026 refleja una apuesta clara por la diversidad de formatos y por tender puentes entre diferentes formas de creación escrita. En la misma programación conviven la novela de intriga y autoficción, la narrativa en euskera, el cómic adulto, la lectura fácil, el ensayo histórico y la literatura de memoria, mostrando un abanico amplio de voces y géneros.

La presencia de figuras como Nativel Preciado, Bernardo Atxaga, Laura Pérez Vernetti, Lorenzo Silva y Mikel Soto garantiza un nivel literario notable, pero el enfoque de los actos huye del formato puramente académico. Cada sesión se plantea como una conversación abierta, conducida por periodistas, especialistas y mediadores que ayudan a hacer accesibles las obras y trayectorias de los invitados al público general.

La inclusión de proyectos como la adaptación a Lectura Fácil de «La edad de la ira» subraya, además, la voluntad de acercar la lectura a personas con distintas capacidades lectoras o necesidades de accesibilidad. Junto con la presencia de intérpretes de lengua de signos en varias sesiones, se pone sobre la mesa la idea de que la cultura escrita debe ser un bien compartido y no un espacio restringido.

Por otra parte, la conexión con iniciativas de memoria histórica, como el concurso «Letras por la M3moria», muestra cómo los Días de Libro pueden ir más allá de la celebración puntual del Día del Libro para convertirse en un marco desde el que abordar debates sociales y políticos mediante la escritura y la lectura crítica.

En conjunto, la combinación de actos en Montehermoso y actividades en la Red de Bibliotecas Municipales configura una celebración coral de la lectura, en la que tienen cabida tanto los grandes nombres de la literatura como los lectores anónimos que llenan los murales con sus recomendaciones cotidianas. Quien se acerque durante esos días encontrará un ambiente propicio para descubrir libros, escuchar historias, conversar con autores y, en definitiva, comprobar que los Días de Libro 2026 son mucho más que una simple fecha en el calendario cultural.


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La Feria del Libro de Elche se consolida en el Paseo de la Estación con más autores, librerías y actividades

Isaac

Feria del Libro de Elche

La Feria del Libro de Elche afronta una edición especialmente ambiciosa, marcada por el cambio de escenario y por un notable aumento de participación. La cita literaria ilicitana, ya consolidada en el calendario cultural de la ciudad, apuesta este año por un formato más amplio y una programación reforzada para todos los públicos.

Del 17 al 19 de abril, el Paseo de la Estación se convertirá en un gran espacio dedicado a los libros, a las librerías de proximidad y al encuentro con autores. A lo largo de tres jornadas se sucederán firmas, charlas, actividades infantiles, propuestas en valenciano y sesiones de poesía, con una presencia destacada de escritores de referencia en España y a nivel internacional.

Nueva ubicación en el Paseo de la Estación y fechas de la feria

Este año, la feria cambia de emplazamiento y se traslada al Paseo de la Estación, un entorno más amplio que en anteriores ediciones. La Concejalía de Comercio del Ayuntamiento de Elche, responsable de impulsar el certamen, ha explicado que esta decisión responde al crecimiento continuo de visitantes y expositores registrado en los últimos años, lo que hacía necesario un recinto con mayor capacidad.

La concejala de Comercio, Caridad Martínez, ha señalado que el nuevo espacio permitirá acoger de forma más cómoda tanto a los participantes como al público, facilitando la circulación entre casetas y la asistencia a las distintas actividades. La feria se celebrará de viernes 17 a domingo 19 de abril, con inauguración oficial el viernes a las 18:00 horas y cierre el domingo a las 14:00 horas.

Durante el fin de semana se han previsto más de 200 firmas de libros, repartidas en diferentes franjas horarias para evitar aglomeraciones y para que los lectores puedan planificar su visita. La organización ha insistido en que se trata de una edición que busca aprovechar al máximo el nuevo emplazamiento, con una distribución renovada del recinto para hacer más sencillo seguir la programación completa.

El Paseo de la Estación, junto al Parque Municipal, se convierte así en el tercer escenario por el que pasa la Feria del Libro de Elche tras su recorrido por la Plaça de Baix y la plaza del Congreso Eucarístico, y tras descartarse finalmente el paseo de Jaca por cuestiones de espacio.

Paseo de la Estación en la Feria del Libro

Más de 120 autores y más de 200 firmas programadas

Uno de los grandes atractivos de esta edición es el amplio listado de autores que pasarán por Elche. La organización confirma la participación de más de 120 escritores, cifra que incluye tanto a los invitados por la empresa organizadora Diecisiete Musas como a los que llegan de la mano de las librerías implicadas. El programa destaca por reunir autores y actividades que atraen a públicos diversos.

Para el público infantil y juvenil, el programa cuenta con nombres muy reconocibles como Gerónimo Stilton y Jordi Sierra i Fabra, autor especialmente presente en centros educativos de todo el país y uno de los escritores más leídos en las aulas españolas. Su presencia se refuerza con cuentacuentos y talleres y actividades pensadas para acercar la lectura a los más pequeños de una forma lúdica.

En el ámbito adulto, el cartel incorpora a autores como Juan Tallón, Jorge Molist, Miguel Gane, Manuel Vilas, Víctor del Árbol, Alejandro Palomas, Rosario Raro o Pablo Maurette, entre otros muchos. La feria también se abre a voces de la poesía contemporánea y a autores que visitan Elche desde otros países europeos, reforzando así el carácter abierto del encuentro.

La programación incluye además la presencia de Lorena Gascón, conocida en redes como @lapsicologajaputa, que ya generó un gran seguimiento del público en ediciones anteriores. A ella se suman otros nombres que repiten visita, consolidando una relación estable entre la feria, los autores y los lectores que año tras año vuelven a este punto de encuentro literario.

En total, se han organizado más de 200 sesiones de firmas durante las tres jornadas, lo que permitirá que los asistentes encuentren momentos para conversar con sus escritores favoritos, conseguir ejemplares dedicados y descubrir a nuevas voces gracias a la actividad constante en las casetas de firmas.

Autores y público en la Feria del Libro

Quince librerías locales y asociaciones culturales implicadas

La edición de este año vuelve a poner el foco en el pequeño comercio del libro. Participan un total de 15 librerías de la ciudad y del entorno, que han ido sumándose progresivamente al proyecto hasta convertir la feria en un escaparate colectivo del tejido librero local.

Entre las librerías confirmadas figuran Ali i Truc, CopiCarrús, L’Extrem, El Salvador, Séneca Jove, Papelería Alcudia, Campusprint Papelería Librería, Librería Punto y Coma, La Pulga, Diógenes Literario, Santos, Monografic Comics/Frikimasters, Frikimon, Librería la Manzanera y Seneca. Todas ellas contarán con casetas propias para la venta de novedades, fondos editoriales y recomendaciones personalizadas.

La presencia librera se complementa con el trabajo de varias asociaciones vinculadas a la lectura y la creación literaria. En esta ocasión participan Literaturelx, Letra Violeta y Escritores en su Tinta, que aportan actividades específicas, encuentros con autores emergentes y propuestas centradas en la dinamización cultural de la ciudad. Estas asociaciones vinculadas a la lectura y la creación literaria son clave en la programación.

Como en años anteriores, la feria dispondrá también de una carpa de Bibliotecas Municipales, desde la que se informará sobre servicios, clubes de lectura y recursos disponibles para la ciudadanía. Este espacio busca reforzar el papel de las bibliotecas públicas como puerta de acceso a la cultura, especialmente para quienes se acercan por primera vez a la feria.

La gerente de la empresa organizadora, Marina Vicente (Diecisiete Musas), ha subrayado que cada año se incorporan nuevas librerías al proyecto, algo que contrasta con la realidad de otras zonas de España donde muchos establecimientos han tenido que cerrar. Según explica, este apoyo municipal a un evento que combina cultura y comercio local es una de las claves de su crecimiento.

Programación en valenciano, poesía y actividades para todas las edades

La oferta de actividades de la Feria del Libro de Elche se ha diseñado buscando un equilibrio entre ocio, formación y descubrimiento literario. A lo largo de los tres días se desarrollarán sesiones dedicadas a la literatura en valenciano, encuentros poéticos, presentaciones de libros, mesas redondas y propuestas pensadas para disfrutar en familia.

La literatura en valenciano contará con su propio espacio dentro de la programación, con la participación de autoras y autores que trabajan en esta lengua y con actividades orientadas a visibilizar la creación literaria en el ámbito autonómico. Entre las voces destacadas figuran escritoras de narrativa y poesía que se han consolidado en el panorama valenciano reciente.

Las sesiones de poesía se alternarán con otros formatos, como charlas y recitales, en los que poetas y lectores podrán dialogar sobre temas de actualidad, procesos creativos y nuevas formas de difusión del género. Algunas de estas actividades se articularán en torno a mesas redondas en las que participarán varios autores a la vez, generando un clima de debate y reflexión sobre el papel de la literatura hoy. Además, las sesiones de poesía contribuirán a acercar el género a nuevos públicos.

Para el público infantil, la feria propone cuentacuentos, talleres creativos y actividades de animación lectora durante todo el fin de semana. Se busca que las familias puedan pasar el día completo en el recinto con una programación ininterrumpida, de manera que haya siempre alguna propuesta adaptada a niños y niñas de diferentes edades.

Además, se han incluido juegos de mesa como complemento lúdico a las actividades puramente literarias. Destaca la presencia de un juego creado por un autor local, el “juego de mesa del Amigo invisible”, que se instalará especialmente el sábado para que quienes acompañen a los más pequeños puedan disfrutar también de un rato de ocio mientras se desarrollan otras actividades o cambios en la programación infantil.

Un modelo de feria que refuerza cultura y pequeño comercio

Más allá de las presentaciones y firmas, la organización insiste en el doble objetivo de la feria: fomentar el hábito lector y apoyar a las librerías de proximidad. La colaboración entre Ayuntamiento, librerías, asociaciones y empresa organizadora se ha consolidado en los últimos años, lo que ha permitido ampliar tanto el número de participantes como la riqueza del programa.

Marina Vicente ha recalcado que el certamen “sigue creciendo año tras año” gracias a la buena respuesta del público y al respaldo institucional. La Concejalía de Comercio, por su parte, subraya que este tipo de iniciativas contribuyen a diferenciar a Elche de otras ciudades, al apostar de forma decidida por la cultura como motor económico y social.

El traslado al Paseo de la Estación, la cifra de más de 120 autores, las más de 200 firmas previstas y la participación de 15 librerías y varias asociaciones culturales sitúan a la Feria del Libro de Elche como una de las citas literarias más destacadas del entorno. Con un programa que combina grandes nombres, voces emergentes, actividades en valenciano y propuestas familiares, la ciudad se prepara para vivir un fin de semana en el que los libros ocuparán un lugar central en la vida urbana.

Con todos estos elementos, la nueva edición de la Feria del Libro en el Paseo de la Estación se presenta como una ocasión ideal para descubrir autores, apoyar a las librerías locales y disfrutar de una programación diversa y continua que refuerza el peso de la literatura en la agenda cultural de Elche.


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La Feria del Libro de Badajoz celebra su 45ª edición en el Paseo de San Francisco

Isaac

Feria del Libro de Badajoz

La ciudad de Badajoz volverá a convertir el Paseo de San Francisco en el gran escaparate de los libros con la celebración de su 45ª Feria del Libro, una cita ya consolidada en el calendario cultural extremeño. Durante diez días, del 8 al 17 de mayo, libreros, editoriales, autores y lectores se darán cita en este espacio céntrico para participar en presentaciones, firmas y actividades para todos los públicos.

En esta nueva edición, el Ayuntamiento de Badajoz ha adelantado que se busca reforzar el carácter literario y participativo del evento, combinando la presencia de nombres muy mediáticos con una programación plural pensada para público infantil, juvenil y adulto. El concejal de Cultura, José Antonio Casablanca, ha subrayado que la intención es que la feria siga siendo un motivo de orgullo para la ciudad y un referente para toda la región.

Fechas, lugar y apuesta cultural de la 45ª Feria del Libro

La Feria del Libro de Badajoz alcanzará este año su 45ª edición, que se celebrará del 8 al 17 de mayo, ambos días incluidos, en el ya tradicional Paseo de San Francisco. Se mantiene así un emplazamiento que, según el concejal de Cultura, es un “espacio amable, con mucho tránsito de personas, que lo convierte en el lugar idóneo” para un evento de estas características.

Desde la concejalía se insiste en que esta feria es el mayor acontecimiento cultural de la ciudad, con una trayectoria que se ha ido consolidando a lo largo de más de cuatro décadas. El objetivo es que no solo sirva para dinamizar la vida cultural de Badajoz, sino también para proyectar la lectura y el libro hacia la vida cultural de Extremadura.

José Antonio Casablanca ha explicado que, como en años anteriores, la programación se irá desgranando progresivamente en los días previos al inicio de la feria. De momento, se han adelantado los primeros nombres de la lista de invitados y algunos detalles clave, pero se prevé un calendario amplio, con multitud de actividades repartidas a lo largo de los diez días.

El responsable municipal ha querido poner en valor el trabajo y la laboriosidad que exige organizar la feria, destacando que detrás de cada edición hay un esfuerzo continuado de muchos profesionales y entidades. La aspiración, ha dicho, es que la ciudadanía vuelva a responder como en años anteriores, llenando el paseo y reafirmando la importancia del libro en la vida cotidiana.

Un pregonero de prestigio: Luis Alberto de Cuenca

El arranque oficial de la feria tendrá lugar el 8 de mayo con el pregón inaugural a cargo de Luis Alberto de Cuenca, figura de referencia en la cultura española contemporánea. Filólogo, poeta, traductor, ensayista y columnista, se trata de un intelectual con una trayectoria muy reconocida tanto en el ámbito académico como en el literario.

Aunque Luis Alberto de Cuenca no es originario de Badajoz, el Ayuntamiento ha querido subrayar su estrecha vinculación con Extremadura y con la capital pacense. Desde 2005 forma parte del jurado de los Premios Ciudad de Badajoz, lo que le ha permitido mantener un contacto constante con la vida cultural local y convertirse en una figura cercana para el entorno literario de la ciudad.

En el plano profesional, De Cuenca es Doctor en Filología Clásica por la Universidad Autónoma de Madrid y ejerce como profesor de investigación en el Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC. Además, preside el Real Patronato de la Biblioteca Nacional de España y forma parte también del Real Patronato del Museo del Prado, lo que da una idea del peso institucional que tiene en el panorama cultural español.

Su labor como escritor ha sido igualmente reconocida con numerosos galardones. Entre otros, ha recibido el Premio de Literatura de la Comunidad de Madrid, el Premio de las Letras Teresa de Ávila y el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía. En los últimos años ha visto reforzada su proyección pública gracias a poemarios que han tenido una notable acogida entre la crítica y el público.

La participación de Luis Alberto de Cuenca en la feria no se limitará al pregón. Al día siguiente, el 9 de mayo, está prevista la presentación de su poemario más reciente, ‘Verano eterno’, una obra distinguida con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. De este modo, su presencia se convierte en uno de los grandes reclamos de la programación para los lectores interesados en la poesía contemporánea.

Premio Planeta y autores de primer nivel en Badajoz

Uno de los grandes focos de atención de esta edición será la presencia de los ganadores y finalistas del Premio Planeta 2025, el galardón literario más mediático del ámbito hispano. El concejal de Cultura ha confirmado que tanto el ganador, Juan del Val, como la finalista, Ángela Banzas, participarán en la feria y presentarán sus novelas premiadas.

Juan del Val acudirá a Badajoz para dar a conocer ‘Vera, una historia de amor’, la obra con la que se alzó con el Premio Planeta. El autor, muy conocido por su faceta televisiva, es ya un rostro familiar para el público de la feria pacense, a la que ha asistido en anteriores ediciones. Su regreso como ganador del Planeta refuerza el perfil nacional del evento y se perfila como uno de los momentos con mayor tirón mediático.

Por su parte, la escritora Ángela Banzas, finalista del mismo certamen, presentará ‘Cuando el viento hable’ (citada en algunos avances como ‘Cuando el tiempo hable’), consolidando la presencia de voces que están marcando la narrativa comercial actual. La combinación de ambos nombres permite acercar al público de Badajoz las obras que más han sonado en el último año en el circuito editorial español.

El responsable de Cultura ha subrayado que el hecho de que autores de tanta visibilidad “apuesten por Badajoz” para presentar sus libros refleja el peso creciente de la feria en el sector. La intención municipal es que la cita se consolide como un escaparate atractivo para los sellos y para los escritores que buscan un contacto directo con los lectores de Extremadura.

Junto a los nombres ligados al Premio Planeta, la feria contará también con la participación del novelista y guionista Santiago Díaz, que presentará ‘El amo’, segunda entrega de su saga protagonizada por Jotadé. Se trata de una propuesta de novela negra editada recientemente que llega a Badajoz en un momento de gran interés por este género entre el público lector.

Literatura infantil y juvenil: una programación para nuevos lectores

La organización ha querido cuidar especialmente la oferta para los más pequeños y para los adolescentes, con la idea de que la feria sea un espacio de iniciación y refuerzo del hábito lector. En este ámbito destacan las presencias de Raquel Díaz Reguera y Violeta Reed, dos autoras que han conseguido conectar con sus respectivos públicos.

Para el público infantil, la sevillana Raquel Díaz Reguera presentará una nueva entrega de la saga ‘Julia y los Mortimort’, una colección que ya suma ocho títulos y que está cosechando un éxito notable entre los niños. Su paso por Badajoz incluye encuentros y firmas orientados a acercar de forma lúdica la lectura a los más pequeños, con personajes y tramas que ya conocen muchos escolares.

En el tramo juvenil, la feria contará con la presencia de Violeta Reed, autora de novelas románticas dirigidas principalmente a adolescentes y jóvenes adultos. Nacida en Madrid y residente en Nueva York, se ha dado a conocer con bilogías como ‘Mil razones’ y ‘Quererte’, obras que han tenido una gran repercusión en este segmento lector y que han consolidado su nombre en el género romántico juvenil.

En Badajoz presentará su novela ‘Si es perfecto no es amor’ (mencionada también como ‘Si es perfecta, no es amor’ en algunos avances), una historia que llega respaldada por la buena acogida que han tenido sus trabajos anteriores. La organización confía en que su presencia atraiga a muchos jóvenes que han descubierto la lectura a través de este tipo de relatos.

Según ha señalado el concejal, la intención es que haya “un poquito de literatura para todos”, combinando actividades específicas para edades tempranas con propuestas más especializadas para adultos. Esta mezcla busca que las familias puedan disfrutar juntas de la feria y que el Paseo de San Francisco se convierta, durante diez días, en un auténtico punto de encuentro intergeneracional en torno al libro.

Un cartel conceptual para una feria en crecimiento

La imagen oficial de la 45ª Feria del Libro de Badajoz es obra del diseñador y artista pacense Luis Fano, responsable del cartel que ya se puede ver en distintos puntos de la ciudad. Se trata de una propuesta de carácter conceptual y muy colorista, pensada para llamar la atención tanto de quienes transitan por la calle como de quienes siguen la actualidad cultural.

Según ha explicado José Antonio Casablanca, el diseño parte de la idea del vínculo entre los libros y los lectores, y de la lectura entendida como una herramienta de desarrollo personal y de impulso del pensamiento crítico. A través de formas orgánicas sencillas y de trazos que parecen surgir de las páginas, el cartel conecta visualmente a las figuras humanas que aparecen en la composición.

El uso de colores llamativos y contrastados aporta la vistosidad necesaria para una pieza de carácter anunciador. No solo pretende ser una imagen atractiva, sino también transmitir el clima que busca la feria: un tiempo para detenerse, leer, disfrutar y reflexionar. De este modo, el cartel funciona casi como una invitación a tomarse un respiro en medio del ritmo diario.

Además, el diseño incorpora elementos reconocibles del paisaje urbano de Badajoz, como Puerta Palma o la torre de Espantaperros, integrados de forma sutil en el conjunto. De esta manera, la identidad de la ciudad queda asociada directamente a la feria, reforzando la idea de que se trata de un evento muy ligado al territorio y a su historia cultural.

El concejal de Cultura ha señalado que esta obra es un reflejo fiel de lo que se persigue con la feria: un encuentro literario que, más allá del intercambio comercial de libros, sirva para fomentar el desarrollo intelectual y personal de los ciudadanos. El cartel, en ese sentido, actúa como declaración de intenciones de una edición que aspira a seguir creciendo en contenido y en relevancia.

Una feria que aspira a ser referente en Extremadura

A la espera de conocer el programa completo, desde el Ayuntamiento se insiste en que la 45ª Feria del Libro de Badajoz quiere mantenerse como uno de los grandes referentes culturales de Extremadura. Cada año se suman nuevos nombres al cartel de autores y se incrementa el interés de editoriales y lectores, lo que ha permitido consolidar la cita en el calendario literario de la región.

En esta ocasión, la combinación de un pregonero de gran trayectoria, la presencia de figuras tan mediáticas como los premiados del Planeta y una línea de actividades pensadas para todos los públicos hace prever una edición especialmente concurrida. La experiencia de años anteriores, con autores de gran tirón como Juan Gómez-Jurado, Sonsoles Ónega o Inma Rubiales, ha demostrado que existe un público fiel dispuesto a llenar las carpas del Paseo de San Francisco.

El consistorio ha reiterado su deseo de que la feria sea, una vez más, “un nuevo éxito de la cultura y la literatura” para toda la región. Para ello, se seguirá apostando por una programación variada que combine presentaciones, firmas, encuentros con autores y actividades paralelas. Aunque todavía quedan nombres por anunciar, los primeros detalles apuntan a un calendario intenso durante los diez días que dura la muestra.

Desde la organización se anima a lectores y curiosos a acercarse al Paseo de San Francisco entre el 8 y el 17 de mayo para descubrir las novedades editoriales, conversar con autores y disfrutar del ambiente. La feria se concibe como un lugar donde tanto el lector ocasional como el aficionado más constante pueden encontrar propuestas a su medida.

Con un pregón a cargo de un intelectual de prestigio, la participación de autores premiados a nivel nacional, una cuidada oferta infantil y juvenil y un cartel que reivindica la lectura como eje del crecimiento personal, la 45ª Feria del Libro de Badajoz se presenta como una cita clave para comprender el pulso cultural de la ciudad y de Extremadura. La combinación de tradición, diversidad literaria y voluntad de acercar los libros a todos los públicos vuelve a situar al Paseo de San Francisco como punto neurálgico de la vida cultural durante la primera mitad de mayo.


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Lecciones robadas, el cómic que devuelve voz a la memoria silenciada

Isaac

Lecciones robadas memoria histórica

La publicación del cómic «Lecciones robadas» se ha convertido en uno de los proyectos más singulares sobre memoria histórica en el ámbito educativo español. Nacido en las aulas y llevado ahora al lenguaje de la historieta, este trabajo colectivo reúne testimonios reales de la Guerra Civil y la dictadura franquista, con especial atención a las vivencias de mujeres que durante décadas quedaron fuera del relato oficial.

Con presentaciones en ciudades como Jerez y Cartagena, el proyecto aspira a llegar tanto a la comunidad educativa como al público general, utilizando el cómic como herramienta didáctica para revisar el pasado reciente de España. La obra se inscribe en una línea de iniciativas que buscan combatir el olvido, cuestionar la propaganda heredada de la dictadura y abrir espacios de debate en los centros escolares.

Un cómic coral sobre memoria histórica

«Lecciones robadas. El cómic» adapta al formato de viñetas un proyecto educativo previo centrado en recuperar historias familiares vinculadas al siglo XX español. Se trata de una obra coral en la que se entrecruzan relatos sobre la Guerra Civil, la represión franquista y el proceso de transición democrática, siempre desde la perspectiva de quienes vivieron esos acontecimientos en primera persona.

El libro recoge testimonios reales de abuelas y bisabuelas, así como de otras personas que padecieron las consecuencias de la violencia política y la censura. Muchas de estas voces habían permanecido en el ámbito privado, contadas en voz baja o apenas compartidas en el entorno familiar. El cómic se propone precisamente sacar a la luz esas memorias silenciadas y colocarlas en un espacio público y pedagógico.

Publicado por Editorial Vinatea, el volumen se presenta como una herramienta para comprender la historia reciente de España más allá de los manuales tradicionales. En sus páginas se abordan temas que el franquismo trató de ocultar, tergiversar o enterrar, desde la represión en la posguerra hasta la construcción de un relato oficial que dejó fuera a buena parte de la población.

Uno de los objetivos que subrayan sus impulsores es ofrecer una «enseñanza de historia silenciada», que ponga sobre la mesa episodios incómodos o poco tratados en los programas escolares. De este modo, el cómic no solo cuenta historias del pasado, sino que invita a reflexionar sobre cómo se ha contado ese pasado y qué voces han tenido derecho a ser escuchadas.

El proyecto también se plantea como una herramienta contra el desconocimiento del pasado democrático en los centros educativos. Frente a la simplificación o el olvido, «Lecciones robadas» apuesta por un acercamiento más crítico y matizado, donde el alumnado pueda contrastar versiones, escuchar testimonios directos y construir su propio criterio.

Más de 30 autores en una obra colectiva

La creación de «Lecciones robadas. El cómic» ha reunido a más de 30 dibujantes y guionistas de todo el Estado e incluso de fuera de España, combinando la experiencia de profesionales consolidados con el empuje de jóvenes talentos. Esta diversidad se traduce en estilos gráficos muy distintos, pero articulados en torno a un mismo hilo conductor: la recuperación de la memoria histórica.

Entre los nombres más destacados figura el historietista Carlos Giménez, uno de los grandes referentes del cómic sobre la posguerra española, que encabeza el elenco de participantes. Junto a él, la obra cuenta con firmas tan reconocidas como Paco Roca, Fermín Solís y Luis Chamizo, autores habituados a trabajar temas de memoria, identidad y pasado reciente.

En el caso de Paco Roca, su aportación se enmarca en una trayectoria creativa en la que la memoria ha sido un tema recurrente. El autor ha señalado en distintas ocasiones que le interesa contar aquello que no se ha contado, o que se ha contado solo desde una versión oficial. Su participación refuerza el carácter reflexivo y documental del proyecto.

El cómic se concibe como una obra de carácter colectivo y vocación social. Según se ha explicado en sus presentaciones, los beneficios se destinan a proyectos sociales a través de la Fundación Vinatea, lo que añade una dimensión solidaria al trabajo creativo. No se trata solo de difundir memoria, sino también de apoyar iniciativas que trabajan con colectivos vulnerables.

Además de las firmas consolidadas, participan jóvenes autores y autoras que aportan miradas nuevas y recursos narrativos contemporáneos. Este equilibrio generacional permite que los relatos históricos conecten con públicos de distintas edades, especialmente con un alumnado acostumbrado a lenguajes visuales y formatos gráficos.

Origen: el proyecto educativo Libros con Memoria

El cómic nace del proyecto «Libros con Memoria», coordinado por el profesor de Geografía e Historia Luis Vivas, que trabajó durante casi tres décadas en la docencia de las Ciencias Sociales. Este proyecto surgió en Quart de Poblet (Valencia) como una iniciativa escolar basada en la investigación directa del alumnado.

La propuesta consistía en que los estudiantes entrevistaran a sus familiares acerca de su experiencia durante el siglo XX, especialmente en relación con la Guerra Civil, la dictadura y los cambios políticos y sociales que se vivieron en España. A partir de esas conversaciones, se elaboraban textos y materiales que acabaron dando forma a un primer libro.

Entre los trabajos desarrollados se encuentran propuestas como «Lecciones de nuestros abuelos y abuelas» y «Lecciones robadas. ¿Por qué perdimos la memoria?», elaboradas junto a exalumnos y exalumnas. Estos proyectos fueron afinando una metodología centrada en la historia oral, la implicación activa del estudiantado y la conexión entre esfera familiar y aula.

Con el tiempo, «Libros con Memoria» se consolidó como un modelo de enseñanza de la historia reciente, reconocido con premios de Educación y Memoria y con varias ediciones publicadas. El enfoque combina el rigor histórico con un trabajo emocional y ético sobre la memoria, subrayando la importancia de escuchar a quienes vivieron los hechos.

La transformación de este proyecto en un cómic responde a la voluntad de ampliar el alcance y adaptar el contenido a formatos más cercanos al público joven. El lenguaje de la viñeta permite representar visualmente escenas, emociones y contextos que a veces resultan más difíciles de transmitir solo con texto, ofreciendo una puerta de entrada más accesible a temas complejos.

Memoria, abuelas y enseñanza de la historia silenciada

Uno de los rasgos más llamativos de «Lecciones robadas» es el protagonismo otorgado a las abuelas y bisabuelas como guardianas de la memoria familiar. En muchos hogares, fueron ellas quienes mantuvieron vivos los recuerdos de la guerra, la represión o el exilio, aunque a menudo lo hicieron con cautela por miedo o por dolor.

El cómic se centra en esas experiencias de mujeres que sufrieron la violencia política, la pobreza y la discriminación, pero que rara vez aparecían en los manuales de historia. Sus relatos no solo aportan datos, sino también una mirada cotidiana sobre cómo se vivió la dictadura en los pueblos, los barrios y las casas.

Desde el punto de vista pedagógico, el proyecto se presenta como un intento de combatir la falta de conocimiento sobre el pasado democrático entre las generaciones más jóvenes. Sus impulsores señalan que, en muchos centros escolares, la etapa de la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo se aborda de forma apresurada o superficial, cuando no se pasa casi por encima.

Al trabajar con testimonios directos y materiales gráficos, se busca despertar el interés del alumnado y favorecer el pensamiento crítico. Las historias que cuentan los mayores permiten poner rostro a los grandes procesos históricos y conectar las fechas y los acontecimientos con experiencias personales concretas.

En este sentido, «Lecciones robadas» se sitúa en la línea de otras iniciativas de memoria democrática que intentan trasladar al aula debates presentes en la sociedad, como el reconocimiento de las víctimas de la represión, la recuperación de fosas comunes o la revisión de la simbología franquista en espacios públicos. El cómic no pretende cerrar el debate, sino más bien abrirlo.

Presentaciones en Jerez y Cartagena: el proyecto se mueve por España

El recorrido público de «Lecciones robadas. El cómic» incluye actos de presentación en distintas ciudades españolas, donde se combina la difusión del libro con espacios de conversación en torno a la memoria histórica. Dos de las paradas recientes han sido Jerez (Andalucía) y Cartagena (Región de Murcia).

En Jerez, la obra se presenta en la Escuela de Arte y Superior de Diseño, en la calle Porvera 54, en un acto convocado para un miércoles 8 de abril a las 19:00 horas. La organización corre a cargo de Marea Verde, en colaboración con el Grupo Memorialistas Jerez y la propia Escuela de Arte, poniendo el acento en el papel de la comunidad educativa en la transmisión de la memoria.

El encuentro jerezano se ha planteado como una ocasión para reflexionar sobre la memoria histórica desde el ámbito local, conectando las historias recogidas en el cómic con las vivencias de las familias de la zona. El objetivo es que el público asistente, especialmente docentes y estudiantes, pueda identificar en esas páginas ecos de su propia historia familiar.

En Cartagena, el cómic forma parte del programa «Cartagena Piensa», un ciclo de actividades culturales y de pensamiento crítico. La presentación tiene lugar en el salón de actos del Museo del Teatro Romano, el 11 de junio de 2026 a las 19:00 horas, en un acto coorganizado por la Asociación de Memoria Histórica de Cartagena.

En esta cita, intervienen Luis Vivas Ramos, coordinador del proyecto, y dos alumnos participantes en la creación de los contenidos, que explican cómo fue el proceso de entrevistar a sus mayores y transformar esas conversaciones en materiales divulgativos. La presencia del propio alumnado subraya la naturaleza participativa del proyecto y su arraigo en las aulas.

Ambos actos muestran cómo «Lecciones robadas» no se limita a ser un libro, sino que se convierte en un espacio de encuentro intergeneracional, donde personas mayores, profesorado, estudiantes y ciudadanía comparten miradas sobre el pasado y el presente. Las presentaciones funcionan así como extensiones vivas del contenido del cómic.

Un recurso didáctico para pensar el pasado reciente

Más allá de sus valores literarios y gráficos, «Lecciones robadas» se ha consolidado como un recurso pedagógico para trabajar la memoria histórica en España. Su origen escolar y su adaptación al formato cómic lo hacen especialmente adecuado para su uso en institutos y centros de educación secundaria.

El proyecto apuesta por una metodología activa, en la que el alumnado se convierte en investigador de su propia historia familiar y comunitaria. Al entrevistar a abuelos, abuelas y otros testigos, los estudiantes no solo recogen información, sino que aprenden a escuchar, a formular preguntas y a contrastar versiones.

El cómic funciona como material de apoyo para introducir en el aula debates que a menudo se consideran delicados, como la represión, la censura o la falta de libertades durante la dictadura. Al estar contado a través de historias personales y viñetas, se reduce la distancia entre los hechos históricos y la realidad cotidiana del alumnado.

Además, la obra ofrece un contrapunto a la imagen edulcorada o simplificada de la dictadura que todavía persiste en ciertos discursos. Frente a la idea de una época de orden o progreso, las páginas de «Lecciones robadas» muestran las consecuencias concretas de la violencia política, el miedo y el silencio en la vida de miles de familias.

Para el profesorado, el libro se presenta como una herramienta flexible que puede utilizarse en asignaturas como Historia, Valores Éticos o incluso Lengua y Literatura, trabajando el análisis de testimonios, el relato gráfico y la construcción de la memoria colectiva. Su tono divulgativo y su enfoque coral facilitan la adaptación a distintos niveles educativos.

En conjunto, «Lecciones robadas. El cómic» se ha ido abriendo hueco como un ejemplo de cómo el cómic y la educación pueden ir de la mano para abordar temas complejos sin perder rigor ni sensibilidad. A partir de un proyecto nacido en un instituto valenciano, la iniciativa ha crecido hasta convertirse en una referencia para quienes buscan nuevas formas de contar y comprender la historia reciente de España, dando voz a quienes durante demasiado tiempo no la tuvieron.


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