Perramus: del cómic de culto a la moda argentina
Isaac
La palabra Perramus tiene hoy una doble vida: por un lado, es el título de una de las historietas más influyentes del cómic latinoamericano; por otro, da nombre a una firma argentina especializada en prendas de abrigo y ropa exterior. Dos mundos distintos, el de la cultura y el de la moda, que comparten una misma denominación y un arraigo muy fuerte en la memoria colectiva del país austral.
Mientras la historieta se ha convertido en un referente a la hora de entender el clima político y social de la dictadura argentina, la marca de ropa ha ido consolidando su identidad alrededor de la calidad, la funcionalidad y un estilo urbano preparado para la lluvia y el viento. En los últimos años, ambos universos han ido ganando presencia más allá de América Latina, despertando un interés creciente en Europa y, de forma particular, entre lectores y amantes del diseño que buscan algo más que mero entretenimiento o moda pasajera.
Un cómic nacido como arma de protesta
Alberto Breccia resumió siempre con claridad por qué se lanzó a dibujar Perramus. Para él, el lápiz era su única herramienta para plantar cara a la represión: sentía que tenía la obligación moral de dejar constancia de lo que estaba sucediendo en Argentina bajo la dictadura militar. El resultado fue una obra que, en sus propias palabras, era un grito de rebeldía y de denuncia, levantado desde la página impresa.
Entre mediados de los años ochenta y el inicio de los noventa, Breccia trabajó junto al guionista Juan Sasturain en una saga que acabaría reuniéndose en cuatro volúmenes originales y que hoy se presenta en una edición integral bajo el sencillo título de Perramus. Esta recopilación, publicada por el sello Astiberri, permite seguir de un tirón una historia que combina intriga política, reflexión sobre la memoria y una mirada crítica a los mecanismos del poder.
La historieta se considera una pieza esencial para comprender la historia reciente de Argentina: su lectura ofrece un retrato deformado, pero muy reconocible, de los años oscuros en los que las juntas militares marcaron el destino del país. No es casualidad que sea, hasta la fecha, la única obra de cómic que ha recibido un premio de Amnistía Internacional, un reconocimiento que la sitúa en la intersección entre arte, derechos humanos y memoria histórica.
En las páginas de Perramus no solo aparecen la represión y el miedo, sino también buena parte del imaginario cultural argentino: desde el tango asociado a Carlos Gardel hasta la pasión futbolera que vertebra barrios y ciudades. También se asoman ecos del cine del oeste estadounidense, referencias a iconos como Frank Sinatra y guiños a una literatura latinoamericana que, en aquellos años, vivía un momento de efervescencia mundial.
Entre las figuras literarias que atraviesan la obra destaca especialmente Jorge Luis Borges, convertido aquí en personaje y compañero de viaje del protagonista. Su presencia, junto a la de Gabriel García Márquez y otros escritores, subraya la voluntad de Sasturain y Breccia de dialogar con la tradición cultural de todo un continente, no solo con la coyuntura política inmediata.

Una fábula política que cambió la historieta
A lo largo de la historia del cómic, existen títulos que marcan un antes y un después. Perramus suele colocarse en esa categoría de obras que empujan los límites del medio y lo obligan a mirarse de otra manera. Nació como una fábula política, pero su ambición formal y narrativa la ha llevado a ser un referente para autores, críticos y lectores exigentes.
El proyecto reunió varios ingredientes poco habituales para la época: un contexto histórico en el que el cómic estaba empezando a romper con la etiqueta de entretenimiento ligero, un dibujante dispuesto a convertir cada viñeta en un acto de resistencia y un guionista que entendía la historieta como una herramienta apta para abordar cuestiones de gran calado político y cultural.
En su edición actual, Astiberri presenta la obra en un solo volumen que reúne los cuatro libros de la saga, en un tomo cercano a las quinientas páginas. La calidad de reproducción busca respetar el trabajo original de Breccia, algo especialmente relevante si se tiene en cuenta que gran parte de la fuerza de Perramus reside en su grafismo y en la textura de sus dibujos, cargados de matices y sombras.
El hilo conductor de la historia es un hombre sin recuerdos, al que se le ofrece elegir entre el placer, la suerte o el olvido. El personaje decide renunciar a su pasado y opta por borrar su memoria, una elección que lo sitúa en un terreno ambiguo: por un lado, huye del trauma; por otro, intenta esconder una cobardía que no quiere afrontar. Ese acto de olvidar voluntariamente se convierte en una metáfora de quienes prefieren mirar hacia otro lado ante el terror.
El protagonista adopta el nombre de “Perramus” a partir de la marca del impermeable que viste, un detalle aparentemente banal que acaba siendo clave. Ese símbolo de refugio precario, pensado para proteger de la lluvia, se transforma en un símbolo de refugio precario frente a una realidad política tempestuosa. Desde ese momento, el personaje inicia un viaje por una Sudamérica onírica, atravesada por sombras, donde las fronteras entre sueño y pesadilla se difuminan.
Personajes reales, símbolos y una Sudamérica de pesadilla
A lo largo de la historia, Perramus cruza su camino con figuras que mezclan lo histórico y lo imaginario. Uno de sus compañeros de ruta es un Borges reinventado, al fin reconocido con el Nobel de Literatura y convertido en guía en este universo distorsionado. La obra juega con la biografía del escritor argentino y con sus obsesiones literarias, integrándolas en un relato de laberintos políticos y morales.
En este recorrido también aparecen personajes inspirados en líderes y artistas reales, como Fidel Castro, Carlos Gardel o Gabriel García Márquez, que son trasladados al terreno de la ficción sin perder su peso simbólico. Cada uno aporta un matiz distinto a la reflexión sobre el poder, la cultura popular y el lugar de América Latina en el escenario internacional.
El guion se construye como un rompecabezas de enigmas, símbolos y juegos metanarrativos. Sasturain mezcla episodios reconocibles de la historia política del continente con situaciones inventadas que empujan al lector a establecer paralelismos y a preguntarse hasta qué punto la ficción está distorsionando o iluminando la realidad. Esa estructura exige una lectura atenta y, al mismo tiempo, ofrece una experiencia rica para quienes disfrutan con relatos complejos.
En paralelo, aparece una galería de personajes que representan distintos grados de compromiso, miedo o indiferencia frente a la violencia del Estado. Desde cómplices entusiastas del régimen hasta ciudadanos que eligen no saber, todos funcionan como piezas de un gran espejo roto en el que se reflejan las reacciones posibles ante la represión. El protagonista, con su decisión de olvidar, se sitúa en ese continuo como ejemplo de una cobardía moral que no es exclusiva de una época concreta.
El escenario principal es una ciudad llamada Santa María, que evoca de forma transparente a Buenos Aires, pero envuelta en una niebla constante y un ambiente opresivo. Esa atmósfera remite a otras ciudades imaginarias de la literatura latinoamericana, pero en Perramus está estrechamente ligada a la experiencia argentina de la dictadura: desapariciones, silencios forzados y un miedo que se cuela en cada rincón de la vida cotidiana.
El trazo de Breccia: expresionismo, niebla y resistencia
Si el guion ofrece un entramado de referencias y simbolismos, el dibujo de Alberto Breccia eleva el conjunto a una categoría casi pictórica. Su estilo combina tinta diluida y aguadas que convierten el gris en protagonista absoluto. Ese gris se despliega como una bruma espesa que envuelve cada escena, funcionando al mismo tiempo como clima físico y metáfora del ambiente político.
Las formas que pueblan la obra van desde siluetas rocosas y angulosas hasta figuras que parecen deshacerse, como si estuvieran a punto de derretirse o de perder consistencia. Ese enfoque genera un retrato grotesco de personajes y escenarios, cercano al vodevil destartalado, donde lo ridículo convive con lo terrorífico. La exageración visual sirve para evidenciar el absurdo y la brutalidad de los poderes establecidos.
Breccia utiliza el blanco y negro, junto con una rica gama de grises, para construir claroscuros expresionistas que acentúan el miedo, la amenaza y la corrupción moral. El lector se enfrenta a rostros desfigurados, edificios que parecen inclinarse y sombras que invaden la página. Todo ello crea una sensación de inestabilidad constante, como si el mundo de Perramus estuviera a punto de derrumbarse.
Más allá de la técnica, el dibujante concibe su trabajo como un acto de resistencia artística. El propio Breccia insistía en que el dibujo era su única arma y que obras como Perramus constituían una forma de denuncia frente a la violencia del Estado. La estética no es un mero adorno: se integra en el mensaje y lo potencia, convirtiéndose en una denuncia visual de la putrefacción del orden establecido.
El resultado final es una historieta que funciona como un espejo deformado de la sociedad argentina de la época, en el que se reflejan la vergüenza, la falta de coraje y la responsabilidad compartida en la consolidación de regímenes autoritarios. Conforme se avanza en la lectura, la sensación es la de estar asistiendo a un gran réquiem gráfico, una alegoría oscura contra todas las juntas militares que, con distintas caras, comparten una misma lógica de poder.
Una obra sin fecha de caducidad
Perramus fue concebida en pleno periodo de dictadura y acompañó, en su desarrollo, el tránsito de Argentina hacia la recuperación democrática. Breccia y Sasturain trabajaron durante unos ocho años en el proyecto, que se cerró en torno al momento en que Raúl Alfonsín asumió la presidencia. Esa coincidencia temporal refuerza la lectura del cómic como crónica y, al mismo tiempo, como advertencia.
En sus páginas aparece un dictador arquetípico, al que se alude como el Mariscal, que condensa distintas figuras de mando militares en un solo personaje. Esta simplificación permite que la obra no se agote en la referencia concreta a un nombre o un gobierno, sino que se proyecte hacia otras experiencias autoritarias de la región y más allá. El lector reconoce patrones de comportamiento y mecanismos de control que no se limitan a un único país.
El relato está lleno de elementos simbólicos que apuntan directamente a las relaciones de poder internacionales. Uno de los ejemplos más claros es un personaje apodado Mr. Whitesnow, cuyo rostro recuerda al de Henry Kissinger y que encarna la influencia de Estados Unidos en la política latinoamericana. A través de este tipo de recursos, la obra sugiere que el terror interno no puede entenderse sin tener en cuenta las presiones y apoyos externos.
Junto a la dimensión política, el cómic aborda cuestiones vinculadas a la conciencia, la identidad y la responsabilidad individual. El viaje del protagonista, que parte del olvido voluntario, plantea preguntas sobre hasta qué punto cada persona elige implicarse o dar la espalda a la injusticia. La intervención de personajes literarios como Borges añade capas de reflexión sobre la memoria, el relato y la manera en que se construyen las historias de un país.
Todo esto hace que Perramus siga siendo una lectura vigente para públicos de distintos contextos, no solo para quienes conocen de primera mano la historia argentina. Sus temas resuenan allí donde se discute sobre memoria histórica, justicia transicional o el papel del arte en tiempos de crisis, lo que explica que editoriales europeas como Astiberri apuesten por mantener la obra disponible en sus catálogos.
El legado de Breccia y su huella en el cómic
La recuperación de Perramus en formato integral se suma a un esfuerzo más amplio por volver a poner en circulación el trabajo de Alberto Breccia. En los últimos años se han reeditado otros títulos fundamentales de su trayectoria, lo que permite trazar un mapa más completo de su aportación al medio y de su evolución estilística.
Entre esas obras destaca Mort Cinder, creada junto a Héctor G. Oesterheld, que muchos consideran uno de los grandes clásicos del cómic argentino. A través de las historias de un personaje aparentemente inmortal, Breccia y Oesterheld exploraron diferentes momentos históricos y reflexionaron sobre el paso del tiempo y la violencia.
Otra faceta relevante es la de Breccia como adaptador de relatos literarios. Trabajó sobre los textos de H. P. Lovecraft en Los mitos de Cthulhu, llevó al cómic cuentos de Edgar Allan Poe en El corazón delator y reunió versiones de autores como Juan Rulfo o el propio Borges en la antología Versiones. En todos estos casos, logró trasladar al lenguaje gráfico atmósferas complejas sin perder la esencia de las obras originales.
Dentro de esa línea también sobresale Informe sobre ciegos, adaptación de un fragmento de la novela Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato. Aquí, Breccia se sumerge en un territorio psicológico y angustioso que dialoga con muchas de las preocupaciones presentes en Perramus, desde la paranoia política hasta la descomposición moral.
A esta lista se suma El Eternauta 1969, publicado por el sello Reservoir Books, donde el autor vuelve a unir ciencia ficción y crítica política en una reinterpretación visual de una de las historias más emblemáticas de la historieta argentina. Todas estas obras, junto a Perramus, han ido cimentando su reputación como uno de los dibujantes más innovadores y comprometidos del cómic del siglo XX.
Perramus como marca: outerwear, fiestas y vida urbana
Más allá de las viñetas, el nombre Perramus también identifica a una firma argentina especializada en ropa de abrigo y prendas para la intemperie. Con una larga trayectoria vinculada a los impermeables y a la protección frente al mal tiempo, la marca ha construido un catálogo que combina tradición y un enfoque contemporáneo hacia el diseño urbano.
De cara a la temporada estival del hemisferio sur, la compañía ha presentado su colección Verano 25/26 como una opción pensada para quienes buscan regalar o renovar armario en las fiestas de fin de año. La propuesta gira en torno a la idea de celebrar distintas formas de afecto: el vínculo con la naturaleza, el aprecio por los materiales de calidad y el gusto por prendas que no pasan de moda con facilidad.
El ADN de la firma se resume en tres pilares: diseño atemporal, calidad alta y soluciones prácticas para moverse tanto en la ciudad como en entornos al aire libre. Esta aproximación resulta familiar para muchos consumidores europeos, acostumbrados a valorar piezas versátiles que puedan usarse en distintas situaciones y que soporten bien el clima cambiante.
En su catálogo reciente, la marca revisa sus clásicos a través de cortes renovados, incorporando molderías más actuales y una paleta cromática dominada por tonos neutros y sobrios. La idea es ofrecer prendas que encajen fácilmente en cualquier armario, sin quedar ligadas a tendencias efímeras, pero manteniendo un aire moderno.
Uno de los puntos fuertes de la temporada es la apuesta por prendas transformables y empaquetables, pensadas para acompañar ritmos de vida dinámicos. La colección destaca por abrigos desmontables, piezas configurables en varias versiones (4 en 1, 2 en 1), diseños reversibles con detalles gráficos discretos y modelos que pueden guardarse en su propio bolsillo o bolsa, facilitando su transporte.
Prendas clave, accesorios y presencia internacional
En la oferta de Perramus aparecen desde trenchs cortos y largos en materiales repelentes al agua e impermeables hasta pilotos, camperas y chalecos adaptados a distintas intensidades de frío. La firma complementa esta base con trajes de baño masculinos, vaqueros, pantalones, camisas y jerséis que completan una propuesta más integral de vestuario.
La marca se ha adentrado también en una sastrería urbana confeccionada en lino y fibras naturales, con sacos, chaquetas, vestidos y pantalones pensados para un uso diario en entornos laborales o de ocio. Esta línea busca equilibrar comodidad y presencia, un enfoque que puede resultar especialmente interesante para climas templados como los del sur de Europa.
En el apartado de accesorios, la colección incorpora mochilas, bolsos, riñoneras, sombreros tipo piluso y botas de lluvia, agrupados bajo el concepto “My Dear Summer”. Se trata de piezas que amplían las posibilidades de combinación y refuerzan ese carácter práctico que se ha convertido en seña de identidad de la firma.
Para quienes deseen profundizar en su catálogo, la marca mantiene presencia activa en canales digitales y redes sociales, donde muestra combinaciones posibles, detalles de confección y novedades de cada campaña. La web oficial y perfiles como su cuenta de Instagram o su página de Facebook se han convertido en los principales escaparates para clientes locales e internacionales.
Con esta dualidad entre cómic y moda, el nombre Perramus ha quedado asociado tanto a una obra clave de la memoria cultural argentina como a un tipo de prenda capaz de plantar cara a la lluvia y al viento. Mientras las páginas dibujadas por Breccia siguen invitando a reflexionar sobre la dictadura, la cobardía y la resistencia, la firma de ropa continúa explorando cómo vestir a una generación que se mueve entre la ciudad, los viajes y la vida al aire libre sin renunciar a la funcionalidad ni al diseño.








