Paloma Fernández Gomá recibe el máximo galardón de la Unión Nacional de Escritores

Isaac

Galardón Unión Nacional de Escritores

La Unión Nacional de Escritores de España (UNEE) ha otorgado por primera vez desde su creación su máxima distinción institucional, un gesto con el que la entidad literaria refuerza su defensa de la pluralidad lingüística y la diversidad cultural presentes en el país. El reconocimiento ha recaído, de forma compartida, en la historiadora y poeta Paloma Fernández Gomá, así como en la escritora y dramaturga Ana Julia Martínez Fariña, dos figuras muy vinculadas a la divulgación de realidades culturales diversas.

La concesión de la Medalla de San Isidoro de Sevilla, considerada el galardón más relevante de la UNEE, se materializó en un acto celebrado el pasado fin de semana en el salón noble de la Casa de Melilla en Málaga. El presidente de la Unión, el periodista y escritor melillense Juan Carlos Heredia, fue el encargado de imponer las medallas a las dos galardonadas ante una nutrida representación del movimiento cultural malagueño y de autores procedentes de diferentes provincias españolas.

Un acto institucional centrado en la diversidad cultural

La ceremonia se desarrolló en un ambiente marcadamente institucional, con una presencia notable de escritores miembros de la Unión Nacional y de representantes del tejido cultural de la capital de la Costa del Sol. Desde el inicio, el evento tuvo como hilo conductor la defensa del pluralismo lingüístico y el entendimiento entre distintas realidades culturales dentro de España.

La jornada arrancó con las intervenciones de José González Jiménez, presidente de la Casa de Melilla en Málaga, y de Antonio Ruiz Cortés, su secretario, quienes dieron la bienvenida a los asistentes y remarcaron la importancia de acoger en sus instalaciones un reconocimiento de este nivel. Ambos subrayaron la estrecha relación de la entidad melillense con el mundo de la literatura y la creación artística.

A continuación tomó la palabra el delegado provincial de la UNEE José Antonio Fernández, que contextualizó el acto dentro de la actividad habitual de la Unión en Andalucía y en el conjunto del Estado. Posteriormente intervino el escritor Francisco Javier Romero Alanzabes, encargado de presentar a las dos premiadas, poniendo el foco en sus trayectorias, su compromiso con la cultura y su vocación de tender puentes entre comunidades y lenguas.

El presidente de la Unión, Juan Carlos Heredia, abrió su discurso con un saludo en castellano, catalán y gallego, una fórmula con la que quiso evidenciar desde el primer momento el respeto a la diversidad lingüística que la organización reivindica como seña de identidad. Su intervención sirvió para recordar el recorrido histórico de la institución y los objetivos que se ha marcado de cara a los próximos años.

Heredia recordó que, a finales de 2027, la Unión Nacional de Escritores de España celebrará su cincuenta aniversario, una efeméride que coincidirá con el centenario de la llamada Generación del 27, corriente literaria a la que atribuyó una influencia decisiva en los orígenes de la entidad. En este contexto evocó la figura de Rafael Alberti, fundador del Sindicato Nacional de Escritores de España, organismo del que deriva la actual UNEE.

Reconocimiento a una trayectoria de puentes culturales

A lo largo de su intervención, Heredia insistió en que las carreras de Paloma Fernández Gomá y Ana Julia Martínez Fariña encarnan la voluntad de construir puentes que la UNEE considera fundamental para su labor. Según explicó, ambas escritoras han desarrollado una obra centrada en el encuentro intercultural, el respeto a la diversidad lingüística y la apuesta por el conocimiento compartido.

En el caso de Ana Julia Martínez Fariña, el presidente de la Unión hizo suyos los términos empleados por el escritor Manuel Fuentes para definirla como una auténtica “entusiasta de la palabra”. Se destacó su faceta de autora, dramaturga y organizadora de actividades culturales, un trabajo que ha contribuido a dinamizar la escena literaria y a reforzar el diálogo entre creadores y lectores en distintos territorios.

Sobre Paloma Fernández Gomá, Heredia citó al escritor y exalcalde de Algeciras Juan Antonio Palacios para resaltar una trayectoria claramente orientada al acercamiento entre las dos orillas del Estrecho. A través de proyectos universitarios, actividades literarias y numerosos encuentros, Fernández Gomá ha favorecido de manera continuada el contacto entre autores marroquíes y españoles, además de colaborar con escritores del país vecino en iniciativas que fomentan el conocimiento mutuo.

La elección de Fernández Gomá como una de las primeras receptoras de la Medalla de San Isidoro de Sevilla sitúa su figura como un referente dentro del ámbito de las letras en España, especialmente en lo que respecta a la relación cultural entre Europa y el norte de África. Su trabajo ha estado marcado por una perspectiva abierta, empeñada en derribar estereotipos y en reconocer la riqueza cultural de ambas orillas.

En sus intervenciones finales, tanto Paloma Fernández Gomá como Ana Julia Martínez Fariña expresaron su agradecimiento a la Unión Nacional de Escritores de España por un reconocimiento que perciben no solo como un premio personal, sino también como una puesta en valor de la labor de quienes se dedican a difundir y conectar distintas tradiciones culturales. Sus palabras, cargadas de gratitud y sobriedad, encajaron con el tono institucional que presidió toda la ceremonia.

La UNEE refuerza su compromiso con la pluralidad y la memoria

Más allá de la entrega del galardón, el presidente de la UNEE aprovechó el encuentro para repasar algunas de las líneas de actuación que la organización ha desarrollado en el último año con el objetivo de actualizar y reforzar sus principios fundacionales. Un elemento central ha sido la visibilización de la pluralidad lingüística a través de la publicación de obras en distintas lenguas españolas, entre ellas el gallego, en un intento de reflejar de forma real la diversidad del mapa literario del país.

En esta misma línea, Heredia puso de relieve el impulso dado a las relaciones interculturales con otros territorios, destacando la creación de una delegación honorífica en Marruecos para estrechar vínculos con escritores y colectivos culturales del país magrebí. Esta apuesta se conecta especialmente con la trayectoria de Paloma Fernández Gomá, que ha dedicado buena parte de su trabajo a tender lazos entre ambas riberas.

El presidente de la Unión también detalló la creación de nuevas vocalías honorarias dirigidas a ámbitos muy concretos de actuación. Una de ellas se centra en la promoción de autores jóvenes, una respuesta a la bajada en la edad media de las personas que integran la organización y a la necesidad de ofrecer espacios de apoyo y visibilidad a las nuevas voces de la literatura española.

Otra línea de trabajo subrayada fue el refuerzo de la Memoria Histórica, coincidiendo con el noventa aniversario del asesinato del poeta Federico García Lorca. La UNEE quiere contribuir desde el ámbito literario a mantener vivo el recuerdo de figuras clave de la cultura española del siglo XX, entendiendo la memoria como un elemento imprescindible para comprender el presente y construir el futuro.

Igualmente, Heredia hizo hincapié en la sensibilidad de la Unión hacia cuestiones relacionadas con la discapacidad y la accesibilidad en el ámbito cultural. Como ejemplo, mencionó la convocatoria del Certamen Internacional de Poesía María Fonellosa, un concurso que lleva ya diez ediciones y que pone el acento en la inclusión de personas con discapacidad en la vida literaria, fomentando su participación activa y su presencia en el panorama poético.

Un papel destacado de Málaga en la vida cultural de la Unión

El lugar escogido para el acto, la Casa de Melilla en Málaga, no fue en absoluto casual. Heredia quiso expresar de manera explícita su felicitación a las autoridades malagueñas por las iniciativas desarrolladas con motivo del centenario de la Generación del 27, un conjunto de acciones que, en su opinión, han contribuido a recuperar espacios y figuras esenciales de la historia literaria española.

Entre esas iniciativas, el presidente de la Unión puso como ejemplo la rehabilitación del Palacio de Valdeflores, una actuación que, según señaló, conecta el patrimonio histórico con el presente cultural de la ciudad. Esta puesta en valor de los lugares vinculados a la creación literaria fue presentada como un modelo de cómo las instituciones pueden apoyar el mundo de las letras de forma tangible.

Durante su discurso, Heredia también agradeció el respaldo de la Fundación Antonio Gala al acto, un apoyo que llega justo cuando se cumple una década desde que el poeta cordobés recibió precisamente la Medalla de San Isidoro de Sevilla. El presidente transmitió públicamente la felicitación enviada por el director de la Fundación, José María Gala, que recordó aquel reconocimiento y mostró su sintonía con la filosofía de la UNEE.

La presencia de escritores de distintas provincias y de representantes de entidades culturales de Málaga contribuyó a que el evento se convirtiera en un punto de encuentro entre creadoras y creadores de diferentes trayectorias y generaciones. De este modo, la ciudad reforzó su papel como espacio de referencia para la actividad literaria en el ámbito nacional, albergando por primera vez la entrega del máximo galardón de la Unión.

El ambiente que se respiró durante la ceremonia fue el de una celebración serena de la diversidad cultural y lingüística, lejos de los discursos grandilocuentes, pero con un mensaje de fondo muy claro: la literatura sigue siendo una herramienta clave para el diálogo entre territorios, lenguas y sensibilidades distintas dentro de España y más allá de sus fronteras.

El acto concluyó con la imposición formal de la Medalla de San Isidoro de Sevilla a Paloma Fernández Gomá y Ana Julia Martínez Fariña por parte de Juan Carlos Heredia. Tras recibir el galardón, ambas autoras dirigieron unas palabras de agradecimiento al público asistente y a la Unión, poniendo en valor el compromiso de la organización con causas como la pluralidad, la memoria y la cooperación cultural.

Al cierre de la ceremonia, Heredia subrayó que las trayectorias de Fernández Gomá y Martínez Fariña reflejan la realidad actual de una organización que agrupa autores de norte a sur del país, con obras y sensibilidades diversas, pero con un denominador común: entender la literatura como un espacio para el encuentro, la reflexión y el respeto. La distinción otorgada a Paloma Fernández Gomá, en este contexto, se percibe como un reconocimiento a una vida profesional volcada en conectar orillas y en hacer de la palabra un puente sólido entre culturas.


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San Diego Comic-Con Málaga prepara su gran salto como referente de cultura pop en Europa

Isaac

San Diego Comic-Con Málaga 2026

La San Diego Comic-Con Málaga 2026 empieza a mover ficha y lo hace mirando, sobre todo, a quienes llenaron el Palacio de Ferias y Congresos en su estreno en España. Tras una primera edición que agotó entradas y puso a prueba los accesos y aforos, la organización ha confirmado los primeros detalles clave de la próxima cita, con una preventa de entradas especialmente pensada para su comunidad más fiel.

Con la vista puesta en consolidarse como una de las grandes citas europeas de cultura pop y entretenimiento, la convención regresa a Málaga a comienzos de octubre con más metros cuadrados, más espacios para actividades y un sistema de compra que busca ser más claro y ordenado que en 2025, sin disparar los precios ni aumentar el aforo total.

Fechas y formato de San Diego Comic-Con Málaga 2026

Fechas San Diego Comic-Con Málaga

La próxima edición de San Diego Comic-Con Málaga ya tiene calendario cerrado. El evento volverá a celebrarse durante cuatro días, del 1 al 4 de octubre de 2026, repitiendo el modelo por jornadas de la edición inaugural, pero con la posibilidad de adquirir también un pack completo para quienes quieran vivir la experiencia de principio a fin.

Las entradas se ofrecerán en dos modalidades principales: pases diarios (jueves, viernes, sábado o domingo) y un abono de cuatro días que da acceso a toda la programación. Este esquema mantiene la flexibilidad para quienes solo puedan acercarse un día concreto y, al mismo tiempo, facilita la inmersión completa a quienes prefieren no perderse ninguna de las actividades, paneles o presentaciones.

Frente al debut de 2025, en el que se registraron picos de asistencia que obligaron a reforzar accesos y reorganizar colas sobre la marcha, la edición de 2026 se ha diseñado con el objetivo de repartir mejor los flujos de público gracias a nuevos espacios y a una planificación más afinada de horarios y contenidos.

Preventa exclusiva: fecha, hora y quién puede acceder

El primer gran hito del calendario de 2026 será la preventa exclusiva de entradas, pensada como una forma de agradecer la fidelidad a quienes ya apostaron por la edición inaugural. Esta ventana anticipada se abrirá el jueves 23 de abril a las 10:00h y estará gestionada íntegramente a través de Ticketmaster, que vuelve a ser la tiquetera oficial tanto para la preventa como para la venta general.

No se trata de una preventa abierta a todo el mundo. Solo podrán participar las personas que asistieron en 2025 y que conserven o recuperen su Registration ID de la primera edición. Ese identificador personal, vinculado a cada asistente, será imprescindible para acceder a la compra anticipada, junto con una cuenta en Ticketmaster creada con el mismo correo electrónico utilizado el año pasado.

Cada usuario tendrá un margen limitado para evitar abusos y reventa masiva: un máximo de dos entradas por persona, una para uso propio y otra para un acompañante. En el caso de que ambos asistieran ya en 2025, se recomienda tener también a mano el Registration ID del acompañante, aunque la organización ha previsto la posibilidad de utilizar IDs de 2025 y de 2026 de forma combinada en algunos supuestos.

Cómo funciona el Registration ID y qué hacer si no lo recuerdas

Registro Comic-Con Málaga

El Registration ID es la llave de entrada al sistema de venta de San Diego Comic-Con Málaga. Se trata de un código personal asociado a cada asistente, que ya fue necesario para entrar en la convención de 2025 y que seguirá siendo obligatorio tanto en la preventa exclusiva como en la futura venta general.

Para quienes asistieron el año pasado pero no recuerdan su Registration ID o desean modificar el correo electrónico vinculado, la organización ha anunciado que habilitará, a partir del lunes previo a la preventa, un procedimiento específico para recuperar o actualizar esos datos. Además, se ha preparado una guía de compra de entradas con instrucciones paso a paso, accesible desde la web oficial del evento.

Por otro lado, los nuevos fans que estén planeando acudir por primera vez en 2026 también podrán crear su propio Registration ID 2026. Este registro será válido tanto para participar en la venta general de entradas como, en determinados casos, para figurar como acompañante en la preventa exclusiva. La premisa es clara: quien quiera asegurarse un pase para la convención deberá contar con este identificador antes de que se abran las distintas fases de venta.

Con este sistema, la organización busca un acceso más ordenado y trazable, reduciendo la especulación y facilitando la gestión de aforos jornada a jornada.

Precios, tipos de entrada y límites de compra

La estructura de precios de San Diego Comic-Con Málaga 2026 se mantiene muy similar a la del estreno, con el objetivo de ofrecer cierta estabilidad al público pese al crecimiento del evento. Las tarifas anunciadas son las siguientes:

  • Entrada general por día (a partir de 13 años): 84,80 €, con gastos de gestión incluidos.
  • Entrada infantil por día (hasta 12 años): 37,10 €, también con gastos de gestión incluidos.

Estas cantidades se aplican tanto en la preventa como en la venta general, y se corresponden con pases por jornada o con el cálculo diario dentro del pack de cuatro días. Los precios se sitúan en la línea de las grandes convenciones de entretenimiento del entorno europeo, aunque todavía por debajo de lo que suele costar asistir a la Comic-Con original en Estados Unidos.

Tal y como se ha detallado para la preventa, cada asistente podrá adquirir hasta dos entradas, algo que también se espera replicar, con matices, en la venta general. Esto permite compartir la experiencia con un acompañante, pero evita acumulaciones desmesuradas en pocas manos y ayuda a que más personas tengan acceso a los pases.

Aforo, espacios y ampliación de infraestructuras

Uno de los puntos llamativos de la planificación de 2026 es que se mantiene el aforo total pero crecen los espacios. La organización ha confirmado que la convención seguirá limitada a 90.000 asistentes en total, repartidos en 22.500 personas por día, la misma cifra que en el debut de 2025.

La gran diferencia está en el recinto. Para esta edición se incorporará un nuevo pabellón de más de 9.000 metros cuadrados dentro del Exhibitor Hall, lo que permitirá distribuir mejor las zonas de expositores, stands, merchandising, demos y actividades interactivas. Este incremento de superficie se plantea como una respuesta directa a las aglomeraciones que se vivieron en algunos momentos del año pasado.

Junto a ese pabellón extra, se ha anunciado un Artists’ Alley ampliado, una de las demandas más repetidas por el público tras el estreno de 2025. Ese espacio, dedicado a ilustradores, dibujantes, guionistas y creadores independientes, se quedó pequeño en la primera edición, con mesas muy concurridas y poco margen para detenerse a charlar o conseguir firmas con tranquilidad.

Además, se sumará un nuevo auditorio preparado para albergar paneles de mayor aforo. Con ello se pretende reducir colas, evitar que se queden fuera tantos asistentes en los paneles más esperados y redistribuir mejor las actividades entre salas grandes y medianas.

Lecciones del debut y expectativas para 2026

La primera edición de San Diego Comic-Con Málaga, celebrada del 3 al 6 de octubre de 2025, dejó cifras relevantes: más de 100.000 asistentes acumulados a lo largo de los cuatro días, varios tramos horarios con colas muy largas y una oferta de más de 300 actividades, entre charlas, presentaciones, sesiones de firmas, concursos y proyecciones especiales.

El evento reunió a decenas de invitados internacionales, incluyendo nombres conocidos del mundo de los videojuegos, del manga y de las adaptaciones de series de éxito. Entre otros, participaron el compositor Nobuo Uematsu, vinculado a algunas de las bandas sonoras más populares de Final Fantasy, y el actor Taz Skylar, que da vida a Sanji en la adaptación de imagen real de One Piece. También se vivieron anuncios editoriales destacados, como la primera presentación de Devir como editorial de manga.

Ese arranque demostró que había un interés muy fuerte del público español y europeo por un evento de este tipo en la Costa del Sol, pero también evidenció la necesidad de ajustar recorridos, accesos y capacidad de las salas más demandadas. De ahí que para 2026 el discurso de la organización gire en torno a “elevar la experiencia del fan” y “cuidar mejor los detalles”, con un crecimiento basado en la calidad de la estancia dentro del recinto antes que en sumar más gente.

Un modelo pensado para fans y con vocación europea

San Diego Comic-Con Málaga se presenta como la edición europea oficial de la Comic-Con de San Diego, organizada por la Fundación Cultura Pop Contemporánea y Dentsu. Su objetivo pasa por consolidarse como un punto de encuentro estable para fans, profesionales, editoriales, estudios y empresas vinculadas al cine, las series, el cómic, los videojuegos, la animación y otras industrias creativas.

La estrategia para 2026 refuerza esa vocación. Por un lado, el sistema de preventa exclusiva para veteranos y el uso obligatorio del Registration ID buscan premiar y ordenar a la base de seguidores más comprometidos. Por otro, la ampliación de infraestructuras, el mantenimiento del aforo y la apuesta por un Artists’ Alley más potente apuntan a un modelo de evento que quiere competir en la misma liga que las grandes convenciones europeas, pero con un sello propio en el sur de España.

Desde la dirección del proyecto se insiste en que “esto es, y seguirá siendo, un evento para fans”. Ese enfoque se traduce en la intención de que cada nueva edición mejore a la anterior, tanto en la oferta de contenidos como en la comodidad dentro del recinto, reduciendo colas, evitando saturaciones en los paneles estrella y facilitando que el público pueda moverse con más soltura por las distintas áreas.

Con la preventa del 23 de abril como primer gran paso, San Diego Comic-Con Málaga 2026 se perfila como una edición más ambiciosa en medios y espacios, pero contenida en número de asistentes. Los próximos meses servirán para ir conociendo poco a poco la lista de invitados, las grandes presentaciones y las actividades que terminarán de definir la que aspira a ser una de las citas imprescindibles del calendario cultural europeo para los aficionados a la cultura pop y al entretenimiento digital y audiovisual.


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Marpoética lleva la poesía a Marbella entre hospitales, teatro y grandes voces

Isaac

Festival de poesía Marpoética en Marbella

La novena edición de Marpoética se ha afianzado en Marbella como un festival que no se conforma con llenar teatros y auditorios, sino que sale a la calle, se mezcla con la vida cotidiana y busca nuevos espacios para la palabra. En esta ocasión, el certamen ha combinado recitales en entornos sanitarios, diálogos literarios con figuras de primer nivel y propuestas musicales que acercan la poesía a públicos muy distintos.

Lejos de limitarse a los formatos clásicos, la programación ha puesto el foco en la dimensión sanadora, social y cotidiana de la poesía, llevando versos a hospitales, abriendo debates sobre el duelo y la fragilidad, y reivindicando la lectura como experiencia fundacional. Todo ello convierte a Marpoética en una cita que, más que un simple festival, funciona como un auténtico laboratorio de cómo se puede vivir hoy la literatura en España.

La poesía entra en el Hospital Costa del Sol

Uno de los gestos más significativos de esta edición ha sido la llegada de Marpoética al Hospital Universitario Costa del Sol, donde la poesía ha irrumpido en plena jornada clínica para colarse entre máquinas, pasillos y salas de espera. Los poetas Basilio Sánchez, premio Loewe, y Agustín Pérez Leal, Premio de Poesía Manuel Alcántara, han protagonizado un recital itinerante dirigido a pacientes, familiares y personal sanitario.

La actividad se enmarca en el propósito del festival de sacar la poesía de los márgenes de los libros y llevarla a escenarios poco habituales. Tras propuestas anteriores como el «Sendero Poético» en la montaña o «Faenando versos» junto al mar, el turno ha sido para un entorno tan sensible como el hospitalario, donde la rutina suele estar marcada por la espera, la incertidumbre y los tratamientos de larga duración.

Durante la visita, los escritores han recorrido varias áreas del centro, con paradas en Hemodiálisis, Radiodiagnóstico y Oncohematología. En todas ellas, el público ha recibido a los poetas con una mezcla de expectación y curiosidad, poco habitual en un día de consultas y pruebas, pero que pronto se ha transformado en atención silenciosa a cada poema leído.

El recital ha contado con el apoyo de la Comisión de Humanización del hospital, un órgano consultivo y asesor que trabaja para que los cuidados se desarrollen en un entorno más cercano y respetuoso con la dimensión emocional de pacientes, familias y profesionales. Han acompañado el recorrido, en representación del centro, Carmen Cuenca (directora de Enfermería), Purificación Alcalá (jefa de Bloque de Enfermería de Área Médica y Servicios de Soporte), María Isabel Méndez (supervisora de Enfermería de Pediatría y Neonatología) y Marina Carrasco (supervisora de Enfermería de Calidad).

En este contexto, la poesía no se ha planteado como un simple lujo cultural, sino casi como una herramienta de cuidado complementaria, un respiro en mitad de la carga emocional que acompaña a la enfermedad, y una forma de tejer vínculos diferentes entre quienes comparten espacios clínicos a diario.

Versos que dialogan con la enfermedad y el cuidado

A lo largo del recorrido, la propuesta de los dos autores ha girado en torno a la relación entre la palabra poética, la naturaleza y la experiencia del cuidado. Agustín Pérez Leal ha puesto el acento en cómo la poesía permite reconectar a las personas con aquello que las rodea: los árboles, los pájaros, el mar o las estrellas, elementos que el poeta entiende como una vía de unión con la vida y la alegría incluso en momentos difíciles.

El autor ha defendido que los versos tienen la capacidad de poner en contacto a unas personas con otras de forma discreta, casi subterránea, pero cargada de energía propia. Según ha explicado, esa corriente silenciosa enlaza a quienes escuchan hoy con las generaciones que han escrito y leído poesía desde que la humanidad empezó a reconocerse a sí misma, subrayando así la continuidad histórica del género.

Por su parte, Basilio Sánchez, médico recientemente jubilado tras una larga trayectoria en la UCI del Hospital Universitario de Cáceres, ha presentado la poesía como «la medicina más antigua del mundo». Desde su doble experiencia de poeta y sanitario, ha leído textos como «Siempre hay alguien que cuida», dedicado a quienes velan por los demás en contextos clínicos, donde el trabajo invisible de muchas personas sostiene los procesos de tratamiento.

Sánchez ha compartido además cómo la literatura le ayudó durante la fase más dura de la pandemia, cuando ejercía como intensivista. Ha explicado que la poesía no actúa como un fármaco al uso -no es dopamina, ni noradrenalina, ni un antibiótico-, pero ha defendido que una determinada actitud interior y disposición emocional puede influir de manera positiva en la evolución de la enfermedad, y que en ese terreno la lectura y la escritura de poemas tienen un papel importante.

El resultado ha sido un recital en el que la fragilidad, la enfermedad y el miedo no se han ocultado, pero se han mirado de frente a través de las palabras, abriendo la puerta a nuevas formas de acompañamiento que, sin sustituir a la medicina, amplían la idea de qué significa cuidar a alguien en un hospital.

La respuesta de pacientes y personal sanitario

La primera parada del recital se ha llevado a cabo en la sala de Hemodiálisis, un espacio donde muchos pacientes pasan varias horas por sesión, varias veces por semana, a lo largo de años. En un entorno tan marcado por la rutina, la aparición de los poetas ha supuesto un corte inesperado en el tiempo, un alto en el camino para escuchar versos en lugar de seguir pendiente solo de la televisión o la radio.

Entre quienes han vivido la experiencia desde la butaca se encuentra Josefa Atienza, de 79 años, que ha seguido las lecturas con atención. Al finalizar, ha reconocido que la actividad le ha gustado mucho y que incluso se le ha hecho corta, describiendo el recital como una fuente de alegría y admitiendo que le gustaría poder repetirla en el futuro.

No solo las personas enfermas han agradecido el gesto. El propio personal sanitario ha valorado el impacto de la poesía en la atmósfera de trabajo. Rafael Barrios, enfermero supervisor de la unidad de Hemodiálisis y Nefrología, ha calificado el encuentro de magnífico y ha subrayado que supone una forma distinta de vivir el día a día en un área donde suele reinar el silencio concentrado.

Según ha explicado Barrios, muchos pacientes pasan gran parte de sus sesiones viendo la televisión, escuchando la radio o leyendo en soledad, por lo que la propuesta de Marpoética ha funcionado como un elemento de ruptura de la rutina, generando un clima compartido en el que enfermos y profesionales han seguido con interés cada poema, compartiendo emociones más allá del ámbito estrictamente clínico.

El recorrido ha continuado después por la sala de espera de Radiodiagnóstico, donde el tráfico habitual de pacientes y acompañantes se ha detenido unos minutos para dejar sitio a las voces de los poetas. Finalmente, la jornada ha concluido en el área de Oncohematología, tanto en la sala de espera como en la de tratamiento, donde la carga emocional suele ser especialmente intensa por la naturaleza de las patologías que se atienden.

Oncología, dolor y evasión a través de la palabra

En la zona de Oncohematología, la actividad ha sido recibida como una oportunidad de desconexión dentro de días marcados por pruebas, quimioterapias y buena dosis de incertidumbre. La enfermera Raquel Márquez ha definido la propuesta como una iniciativa muy positiva porque permite a las personas que acuden a tratamiento despejar la mente, aunque solo sea durante unos minutos.

Para pacientes como Francisca Benítez, que sigue un proceso oncológico, el recital ha supuesto un paréntesis en medio de un camino largo y a menudo tedioso. Ella misma ha señalado que, gracias a la poesía, ha podido evadirse por un rato de los nervios y el cansancio que acumula cualquier persona en su situación, encontrando un respiro en los versos que se iban enlazando en la sala.

Este tipo de iniciativas encajan con el trabajo de la Comisión de Humanización del hospital, que busca integrar experiencias culturales y emocionales en los circuitos asistenciales para que los tratamientos resulten más llevaderos. La presencia de Marpoética en este contexto ha reforzado la idea de que el cuidado no se limita a pruebas y fármacos, sino que incluye también lo que tiene que ver con la palabra, la escucha y el acompañamiento.

La experiencia ha demostrado que, incluso en entornos clínicos, la poesía puede despertar una atención profunda y generar conversación entre personas que, quizá, fuera de ese marco no habrían acudido nunca a un recital. En cierto modo, el hospital se ha transformado por unas horas en un espacio cultural inesperado, con el festival como hilo conductor.

Con esta acción, Marpoética reafirma una de sus señas de identidad: entender la cultura no solo como espectáculo para públicos especializados, sino como un servicio compartido que puede infiltrarse en lugares diversos, desde la naturaleza hasta un centro sanitario, para acompañar las distintas etapas de la vida.

Piedad Bonnett abre el festival: dolor, identidad y poder sanador de la poesía

La inauguración oficial de la novena edición de Marpoética ha tenido como protagonista a la poeta colombiana Piedad Bonnett, una de las voces más reconocidas de la literatura hispanoamericana actual, ejemplo de poemas escritos por mujeres. Su intervención ha consistido en una conversación en el Teatro Ciudad de Marbella con el director literario del festival, Javier Vicedo, centrada en el valor sanador de la poesía y en cómo el verso permite transformar experiencias íntimas en reflexión colectiva.

La directora general de Cultura del Ayuntamiento de Marbella, Carmen Díaz, ha ejercido de anfitriona de la velada y ha reivindicado Marpoética como una cita esencial para la poesía en español, subrayando su evolución a lo largo de los años hacia un diálogo cada vez más estrecho con otras artes como la música, el teatro o el cine. En sus palabras, la poesía es pensamiento, música y creación de lenguaje, una de las formas más puras de creación.

Desde el escenario, Bonnett ha repasado algunas de las líneas centrales de su obra: la fragilidad, la memoria, la identidad y el dolor, asuntos que recorre con una escritura lúcida y directa. La autora ha contado cómo su propio camino hacia el poema nació de un profundo descontento personal y vital, un punto de inflexión que la llevó a virar desde la narrativa hacia el verso al descubrir que le resultaba más natural y posible encontrar tiempo para escribir poesía que para embarcarse en una novela larga.

La poeta ha insistido en que la poesía no se preocupa tanto por el concepto como por la energía del lenguaje, que se va desprendiendo de las ataduras de la razón para combinar las palabras de manera intuitiva, conectada con pulsiones oscuras y zonas poco iluminadas de la experiencia humana. Para Bonnett, buena parte de la literatura nace del desconcierto y la duda, y el poeta mira de frente a esas zonas incómodas en lugar de rehacer el camino.

En esa línea, ha explicado cómo su escritura aborda cuestiones como la cultura patriarcal, que condicionó su biografía al punto de obligarla durante un tiempo a participar en concursos con seudónimos masculinos. También ha hablado de cómo ha trasladado a sus libros la presión de los mandatos sociales, el duelo, la salud mental y la pérdida, temas presentes en títulos como «La mujer incierta» o el ya emblemático «Lo que no tiene nombre», donde narra el suicidio de su hijo.

El duelo, la mirada al dolor y la construcción del yo

A lo largo de la conversación, Bonnett ha explicado que su último trabajo autobiográfico, «La mujer incierta», no sigue un esquema lineal, sino que se articula como un mosaico de escenas y recuerdos que escapan del yo estable para dar voz a las distintas mujeres que la han habitado a lo largo de la vida: la niña sometida a una educación rígida, la joven confrontada con lo que se espera de ella, la madre atravesada por la pérdida y la escritora que se observa con ironía y cierto escepticismo.

Este enfoque le ha permitido problematizar el relato único sobre la identidad, planteando que la persona es una suma de versiones en conflicto y transformación. La autora ha insistido en que la literatura nace de la incertidumbre y de una mirada que nunca se conforma con la comodidad de lo blanco o negro, sino que se interesa por las zonas grises y los misterios que cada vida arrastra.

Cuando el diálogo ha derivado hacia el tema del duelo, Bonnett ha subrayado que la poesía -y la literatura en general- ayuda a tomar distancia del dolor sin negarlo, gracias a su capacidad para poner en palabras lo insoportable. Ha recordado versos como «No hay cicatriz / por brutal que parezca / que no encierre belleza», en los que se filtra la idea de que incluso en las heridas más profundas puede encontrarse un tipo de conocimiento.

La autora ha insistido en que el poeta mira el sufrimiento de frente, sin rodeos, y que la escritura se convierte en un modo de sostener lo que de otra manera podría resultar asfixiante. De hecho, ha explicado cómo «Lo que no tiene nombre» supuso para ella un punto de inflexión literaria y vital: al abordar la muerte de su hijo, convirtió el duelo en una forma de comprensión del mundo y la escritura en un mecanismo de consuelo y memoria.

La conversación con Vicedo ha permitido ver cómo Bonnett transforma experiencias personales muy dolorosas en un espacio común para los demás, sin renunciar a los aspectos más incómodos y poco amables de la existencia. Esa combinación de honestidad y reflexión ha sido uno de los momentos más intensos de la apertura de Marpoética, dejando claro el interés del festival por explorar la capacidad sanadora, pero también crítica, de la poesía.

La música de La Tania: copla, flamenco y pop en clave poética

La sesión inaugural en el Teatro Ciudad de Marbella se ha cerrado con la actuación de La Tania, cantante alicantina cuya propuesta musical combina copla, flamenco y sonoridades del pop contemporáneo. Su presencia ha reforzado la vocación del festival de tender puentes entre poesía y música, entendidas no como disciplinas separadas sino como lenguajes que se alimentan mutuamente.

En el escenario, La Tania ha presentado temas de su primer trabajo discográfico, «Amoríos, la verdad de mi coplilla», nominado a Mejor Álbum Folclórico en los Premios de la Academia de la Música. Piezas como «Romance de Juan Osuna», «Quereles», «Monigote», «Besitos de otro» o «El emigrante» han resonado en el teatro con una mezcla de raíz tradicional y mirada actual, despojando a la copla de los prejuicios que durante años la han encasillado como género obsoleto.

La artista, que comenzó estudiando interpretación de niña en su pueblo de El Campello (Alicante) y fue descubriendo su voz en montajes teatrales escolares, ha construido una trayectoria marcada por la intensidad escénica. Su camino la ha llevado hasta Madrid y a reconocimientos como el Goya a la Mejor Canción Original por «Los Almendros», un hito que, sin embargo, no le ha hecho perder de vista su manera personal de entender la música.

Durante el concierto en Marpoética, la voz de La Tania ha llenado cada rincón del teatro con un formato intimista donde las letras -de fuerte carga emocional y narrativa- han tenido todo el protagonismo. En ese cruce entre la tradición popular y una sensibilidad contemporánea, la artista se ha situado en un terreno muy cercano a la poesía, apoyando con su actuación el objetivo del festival de mostrar cómo la palabra cantada también puede ser literatura.

El tándem formado por Piedad Bonnett y La Tania en la noche inaugural ha simbolizado el encuentro de dos generaciones y dos formas distintas de mirar el mundo, pero unidas por la misma pasión por el idioma y por la capacidad de las palabras de poner en circulación emociones complejas. Esa combinación ha marcado el tono de una edición que apuesta por el cruce de voces y disciplinas.

Juan Manuel de Prada y los libros que fundan a un lector

Dentro de la programación de Marpoética, el ciclo «Diálogos» se ha estrenado en el Hospital Real de la Misericordia con la intervención del escritor Juan Manuel de Prada. Acompañado también por el director literario del festival, Javier Vicedo, el autor ha ofrecido una charla titulada «El lector que somos», en la que ha repasado los libros que marcaron el origen de su vocación literaria.

De Prada ha defendido que la lectura temprana, especialmente en la adolescencia, deja una huella difícil de borrar. En su opinión, cuando alguien se acerca a los libros a los veinte, treinta o cuarenta años, el impacto suele ser menor, porque ya no se vive con la misma intensidad la mezcla de preguntas, inquietud y desconcierto que caracteriza los años juveniles, ese periodo en el que un título puede llegar literalmente a cambiar la vida.

En su caso, la relación con la literatura comenzó muy pronto gracias a su abuelo, que le enseñó a leer antes incluso de ir al colegio. Aquellas primeras incursiones en la biblioteca de su pueblo, recorrida anaquel por anaquel, se convirtieron en un territorio de exploración donde la palabra escrita adquirió el peso de una revelación. El autor ha reconocido que las palabras marcaron su vida como un hierro candente, dejando claro hasta qué punto la lectura puede moldear una biografía.

Uno de los libros clave de esa etapa fue «Narraciones extraordinarias», de Edgar Allan Poe, al que accedió de niño casi a escondidas después de que sus padres intentaran limitarle su lectura por considerarlo poco adecuado para su edad. Lejos de frenarlo, esa prohibición hizo que leyera los relatos bajo las sábanas con una linterna, experimentando a la vez el placer de lo prohibido y el descubrimiento de historias perturbadoras que le dejaban en un estado de pánico fascinante.

De Prada ha contado cómo, con el tiempo, una relectura adolescente de Poe le permitió valorar de otra manera la maestría técnica del autor. A partir de ahí, su itinerario lector continuó con «Don Quijote de la Mancha» de Cervantes, «El Aleph» de Jorge Luis Borges y «En busca del tiempo perdido» de Marcel Proust, obras que no solo consolidaron su vocación, sino que le ofrecieron distintas formas de entender la literatura y el estilo.

Cervantes, Borges, Proust y la defensa de la gran literatura

Al referirse a Miguel de Cervantes, De Prada ha recordado que leyó por primera vez «Don Quijote» con apenas catorce años, en una edad en la que, según ha confesado, se adentraba en libros que muchos considerarían desaconsejables para un adolescente. Para él, eso no es un problema, sino casi una necesidad: opina que los más jóvenes deberían leer literatura adulta, ya que incluso los mejores cuentos considerados infantiles -como «La Bella y la Bestia» o «Alicia en el país de las maravillas»- no lo son en realidad.

El autor ha explicado que pasó una década leyendo «El Quijote» cada verano, de los catorce a los veinticuatro años, convencido de que la novela cervantina es una obra inagotable de la que siempre se puede extraer algo nuevo. Ha coincidido con Miguel de Unamuno al describirla como «el evangelio en español», y ha insistido en que, además de su enorme valor estético, el libro funciona como una verdadera escuela de vida y un manual de buen vivir.

En este punto, ha lanzado una reflexión sobre la fidelidad a las propias convicciones, apoyándose en la figura del hidalgo que permanece fiel a Dulcinea incluso después de ser derrotado por Sansón Carrasco en la playa de Barcelona. Para De Prada, la gran literatura enseña a mantener las ideas aunque estén fuera de moda o se burlen de ellas, y esa lección sigue siendo plenamente vigente.

El paso a Jorge Luis Borges ha servido para hablar de la forma literaria. En «El Aleph», De Prada descubrió el uso preciso del adjetivo, la musicalidad y la sintaxis irreprochable, lo que le llevó a comprender que escribir no consiste solo en contar una historia, sino en hacerlo de una manera determinada. A su juicio, existen relatos que quedan vetados para un autor si este no cuenta con el estilo adecuado para afrontarlos.

Finalmente, su encuentro con Marcel Proust y «En busca del tiempo perdido» abrió la puerta a otra dimensión de la experiencia lectora, en la que los aspectos más nimios de la vida se transforman en materia literaria cuando se narran con el enfoque preciso. De Prada ha recordado la célebre escena de la magdalena mojada en té como ejemplo de cómo la palabra puede invocar el mundo y combatir la fugacidad del tiempo y la muerte, dotando de sentido a lo que, en apariencia, es insignificante.

En conjunto, su intervención ha sido una defensa sin ambages de la gran literatura como patrimonio vivo, que sigue hablando a lectores de cualquier generación y lugar. De Prada ha criticado con dureza las versiones abreviadas y adaptaciones de los clásicos al castellano actual, que considera una forma de empobrecer la experiencia lectora, y ha reivindicado la necesidad de acercarse a estas obras tal y como fueron escritas, aceptando su complejidad.

El ciclo «Diálogos» de Marpoética se completa con la participación de otros nombres destacados del panorama cultural, como la escritora Marta Jiménez Serrano, autora del libro de éxito «Oxígeno», y el cineasta Fernando León de Aranoa, lo que muestra la voluntad del festival de conectar la poesía con la narrativa, el cine y distintos formatos de creación contemporánea.

Entre recitales en hospitales, conversaciones con autores de referencia y propuestas musicales que rompen etiquetas, Marpoética se consolida en Marbella como un festival que entiende la poesía como una experiencia amplia, capaz de dialogar con la enfermedad, el duelo, la memoria, la identidad y el placer de leer. Esta novena edición confirma que el certamen no solo programa actividades, sino que explora cómo la palabra puede seguir teniendo sentido en la vida cotidiana de quienes la escuchan dentro y fuera de los escenarios habituales.


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Más de cien autores rompen con la editorial Grasset tras el cese de Olivier Nora

Isaac

escritores abandonan la editorial Grasset

La editorial francesa Grasset, uno de los sellos más influyentes del panorama literario europeo, se ha visto sacudida por una ruptura masiva sin precedentes. Más de un centenar de autores han comunicado que dejarán de publicar con la casa en señal de protesta por la destitución de su director general, Olivier Nora, al que consideran pieza clave en la defensa de la independencia editorial.

Del despido de Olivier Nora a la desbandada de autores

La chispa que ha provocado la crisis estalló tras conocerse, un martes de abril, la salida fulminante de Olivier Nora, al frente de Grasset desde hace más de un cuarto de siglo. Durante 26 años, Nora fue el responsable editorial de un sello que ha acumulado 17 premios Goncourt y que se había ganado fama de casa abierta a voces muy diversas, desde la narrativa más literaria hasta el ensayo político.

Según los autores, no se trata de un simple cambio de ciclo, sino de un despido con claras implicaciones ideológicas. En una carta conjunta, que primero firmaron 115 escritores y que posteriormente se amplió hasta alcanzar los 130, denuncian que esta destitución constituye “un ataque inaceptable contra la independencia editorial y la libertad de creación”.

Entre los firmantes figuran nombres tan conocidos como Virginie Despentes, Sorj Chalandon, Bernard-Henri Lévy, Frédéric Beigbeder, Vanessa Springora, Laetitia Colombani, Laurent Binet, Dany Laferrière o Pascal Bruckner. La lista incluye tanto novelistas como ensayistas, superventas y autores de culto, lo que refuerza el impacto simbólico de la protesta dentro y fuera de Francia.

Los escritores se definen como “autores de Grasset, que hemos publicado en Grasset o tenemos un libro a punto de salir en Grasset”, pero se comprometen a que su próximo libro no llevará el sello de la editorial. Aseguran que la decisión se tomó con urgencia tras hacerse pública la destitución de Nora, y la presentan como un gesto colectivo de rechazo a la nueva orientación de la casa.

En la carta, describen a Olivier Nora como el “cemento” que mantenía unida a una editorial donde convivían pacíficamente autores con opiniones muy distintas. Para ellos, Nora actuaba como dique frente a las presiones externas y garantizaba un espacio editorial plural y protegido de las batallas políticas.

La sombra de Vincent Bolloré y el control de Hachette Livre

El conflicto no se entiende sin el contexto empresarial: Grasset forma parte de Hachette Livre, primer grupo editorial de Francia y tercero a nivel mundial. En 2023, el conglomerado pasó a estar controlado por Vincent Bolloré, magnate francés que ha construido su fortuna, en gran parte, en el sector logístico en África, y que en los últimos veinte años se ha convertido en un actor clave de los medios de comunicación franceses.

Desde su irrupción en el sector mediático en 2015, Bolloré arrastra acusaciones de injerencia editorial y de promover una línea ultraconservadora. Bajo su órbita se encuentran, entre otros, el canal de televisión CNews, la cadena Canal+, la radio Europe 1, el semanario Le Journal du Dimanche y la revista Paris Match. Diversas organizaciones, como Reporteros Sin Fronteras, han denunciado presiones sobre las redacciones y cambios en la orientación editorial de estos medios.

Los autores que se rebelan contra Grasset ven en la destitución de Nora el capítulo más reciente de una estrategia de control que se estaría extendiendo del mundo de los medios al del libro. En su misiva, citan explícitamente a Bolloré y le reprochan actuar como si la editorial fuera “su casa” donde puede “hacer lo que quiera”, sin consideración alguna por quienes escriben, editan, corrigen, producen o distribuyen los libros, ni por quienes los leen.

La salida de Nora se interpreta así como el cierre de un ciclo dentro de la reorganización interna de Hachette Livre. Otros altos cargos habrían abandonado sus puestos en los últimos años por desacuerdos con la nueva línea del grupo, y la crisis actual en Grasset aparece como un punto de no retorno en esa reconfiguración.

Algunos movimientos editoriales recientes dentro del conglomerado se leen en esta clave: por ejemplo, la editorial Fayard, también perteneciente al grupo, ha publicado obras de figuras de la derecha y la extrema derecha francesa, como el expresidente Nicolas Sarkozy o Jordan Bardella, líder de Agrupación Nacional y potencial candidato presidencial en 2027.

Un conflicto con derivadas legales y contratos singulares

Ante este escenario, varios de los escritores implicados estudian acciones legales para recuperar sus derechos. Según adelantan medios franceses, se baraja la posibilidad de una demanda colectiva que permita a los autores desvincular parte de su obra de Grasset y retomar el control sobre la explotación de sus libros.

El asunto es particularmente delicado en el caso de algunos autores de primera fila que tienen contratos especiales ligados directamente a la figura de Olivier Nora y no a la editorial. Es el caso de Virginie Despentes y Bernard-Henri Lévy, cuyos acuerdos contractuales estarían formulados de manera personal con el ya exdirector general.

Esta situación abre la puerta a que dichos autores puedan seguir a Nora allá donde vaya sin perder los derechos de las obras que han publicado mientras él estaba al frente de Grasset. De hecho, Bernard-Henri Lévy ha manifestado en la red social X que acompañará a Nora “adonde quiera que vaya”, subrayando así la dimensión personal y de confianza que está en juego.

Más allá de estos casos singulares, la posibilidad de una demanda colectiva apunta a un choque jurídico de gran alcance entre los escritores y el grupo editorial. No solo se trata de decidir dónde publicarán sus próximos libros, sino de qué ocurrirá con catálogos ya consolidados y con obras que, en algunos casos, forman parte del canon narrativo francés reciente.

En el plano interno, la editorial ya ha movido ficha: Jean-Christophe Thiery, director general del Louis Hachette Group y hombre de confianza de Bolloré, asumirá la dirección de Grasset en lugar de Nora. Este relevo se percibe también como una forma de reforzar el control de la matriz sobre un sello hasta ahora identificado con una fuerte autonomía editorial.

Una crisis que sacude la escena literaria francesa y europea

La ruptura en Grasset no es un episodio aislado, sino un síntoma de un malestar más amplio que recorre el ecosistema cultural europeo ante la concentración de poder mediático y editorial en pocas manos, similar a una historia de resistencia en el panorama editorial.

La controversia está llamada a ocupar un lugar destacado en el Festival del Libro de París, que se celebra en el Grand Palais y reúne a cientos de expositores y más de 1.800 autores. Se da por hecho que la crisis de Grasset será uno de los asuntos más comentados en debates, mesas redondas y conversaciones de pasillo entre editores, escritores, agentes y periodistas culturales.

Para el sector del libro en Europa, la situación reabre el debate sobre hasta qué punto los grandes grupos pueden influir en los catálogos sin vulnerar la libertad de creación. La concentración editorial, la dependencia de grandes conglomerados mediáticos y el peso que estos tienen en la conformación del espacio público preocupan especialmente en un momento de fuerte polarización política.

El caso de Grasset se suma a otras polémicas recientes en las que se ha cuestionado la interferencia de accionistas en decisiones editoriales, tanto en medios de comunicación como en empresas culturales. En este contexto, la respuesta coordinada de 115-130 autores franceses se interpreta como una señal de resistencia del mundo literario frente a lo que perciben como una deriva autoritaria en la esfera cultural.

La carta de los autores insiste en que no aceptan ser “rehenes de una guerra ideológica” que trate de imponer el autoritarismo en todos los ámbitos de la cultura y los medios. Rechazan que sus ideas y su trabajo pasen a ser “propiedad” de un solo grupo o de un accionista con una agenda política marcada, y reivindican el papel de la edición como espacio de debate plural.

El trasfondo editorial: Boualem Sansal y la libertad de publicación

Detrás de la destitución de Olivier Nora podría haber, además, un desacuerdo concreto en torno a un libro sensible. Según una fuente cercana al caso citada por medios franceses, la salida de Nora estaría vinculada a la publicación de la próxima obra del escritor franco-argelino Boualem Sansal.

La llegada de Sansal a Grasset desde Gallimard ya había generado un importante revuelo meses atrás. El autor, que estuvo un año detenido en Argelia, ha escrito un libro centrado en esa experiencia de encarcelamiento. El conflicto, según estas informaciones, se habría producido por la fecha de publicación: Nora defendía que el libro viera la luz en otoño, mientras que la dirección del grupo habría presionado para adelantar su salida a junio.

Oficialmente, no se han comunicado los motivos exactos del cese de Nora, pero para el colectivo de autores no hay dudas de que el fondo del asunto es un choque sobre la autonomía editorial. El desacuerdo sobre el libro de Sansal habría sido la gota que colmó el vaso en una relación ya tensionada por la entrada de Bolloré en el capital de Hachette.

Este episodio añade una capa más al conflicto, al poner en primer plano la cuestión de quién decide qué se publica y cuándo en una gran editorial. Para los escritores, la imposición de plazos o líneas temáticas desde la cúpula empresarial puede poner en peligro la credibilidad del catálogo y la confianza entre autores y editores.

El caso Sansal resuena con fuerza también en otros países europeos, donde se observa con atención cómo las grandes estructuras corporativas gestionan obras políticamente delicadas, especialmente cuando afectan a temas de derechos humanos, represión o libertades públicas.

En conjunto, la crisis de Grasset revela hasta qué punto el mundo del libro es hoy un campo de batalla simbólico en el que se dirimen conflictos sobre poder, ideología y libertad de expresión. Lo que empezó como la noticia del despido de un director general ha destapado una fractura profunda entre una parte muy significativa de los autores y el accionariado de uno de los gigantes editoriales europeos.

La salida coordinada de más de un centenar de escritores, las posibles demandas colectivas y la presión pública en un escenario tan visible como el Festival del Libro de París sitúan a Grasset en el centro de una tormenta que va mucho más allá de una empresa concreta. Para muchos observadores, lo que está en juego es la capacidad del sector editorial europeo de seguir ofreciendo un espacio real de pluralidad y autonomía frente a la lógica de los grandes conglomerados y sus intereses ideológicos.


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Eduardo Mendoza regresa con «La intriga del funeral inconveniente» y reaviva el debate cultural en Barcelona

Isaac

Retrato de Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza vuelve a ocupar el centro del escaparate literario con una nueva novela, entrevistas jugosas y una polémica cultural que ha encendido el debate en Cataluña. A sus más de ocho décadas de vida, lejos de retirarse del todo, el autor barcelonés encadena libros, reflexiones irónicas sobre la actualidad y comentarios que no dejan indiferente a nadie.

Su nuevo título, «La intriga del funeral inconveniente» (Seix Barral), recupera al mítico detective sin nombre y lo sumerge en una trama de corrupción financiera, chapuzas criminales y personajes desquiciados, todo ello en una Barcelona a medio camino entre la ciudad ordenada y la urbe canalla. Al mismo tiempo, Mendoza ha avivado la discusión sobre cómo llamar al 23 de abril, defendiendo que se diga Día del Libro en lugar de Sant Jordi, unas palabras que han provocado respuestas airadas desde el ámbito político catalán.

Un funeral cutre, un periodista torpe y una conspiración financiera

La chispa de «La intriga del funeral inconveniente» salta en un tanatorio: un entierro de tercera, despachado en un rincón del párking, sirve de arranque a una cadena de despropósitos que termina por destapar una trama financiera de alto nivel. El joven Ramoncito Valenzuela, periodista en prácticas, escribe una crónica aparentemente insignificante sobre ese funeral en un diario local y, por ello, es despedido de forma fulminante en sus primeros días de trabajo.

Lo que parece una anécdota laboral se transforma en el detonante de una investigación disparatada. Ramoncito provoca sin saberlo una reacción en cadena que arrastra a empresarios, clérigos, delincuentes, travestis, teleoperadores y viejos policías reciclados, todos envueltos en una conspiración en la que nadie quiere que la verdad salga a la luz. Lo que empieza como un incidente menor se va enredando hasta revelar una red de suplantaciones, chapuzas criminales y blanqueo de dinero con islas ficticias en el Índico como escenario exótico.

En el centro del enredo reaparece el célebre detective sin nombre, una de las creaciones más queridas de Mendoza desde El misterio de la cripta embrujada. Jubilado, mayor, instalado en una rutina tranquila y metódica, vuelve a la acción casi a su pesar. El propio escritor reconoce que es su alter ego: un tipo algo burro, desastrado, pícaro, más listo y más atrevido que él mismo, con bastante mejor suerte con las mujeres y dispuesto a hacer por él lo que su autor, tímido y bien educado, nunca se permitiría.

Junto al detective y Ramoncito, desfila una troupe de personajes delirantes: un cura que salpica sus intervenciones con frases en latín; el ex inspector Jarana, aficionado al travestismo bajo el nombre de Manola; la hija del sepulturero que se hace llamar Gucci aunque en realidad se llame Titina y termine secuestrada; un teleoperador latinoamericano llamado Winston, empleado de la compañía telefónica Elgordi S.A., que aporta su experiencia en secuestros cotidianos. Sobre este elenco, Mendoza construye diálogos rápidos y situaciones absurdas que funcionan como una parodia feroz de la corrupción empresarial y del caos político y social.

Humor, sátira y tradición picaresca en clave barcelonesa

La novela se mueve en esa mezcla tan reconocible de sátira, absurdo y lucidez moral que ha convertido a Mendoza en un referente europeo del humor literario. El autor insiste en que hacer reír es un trabajo serio, casi artesanal: el chiste y la situación disparatada solo funcionan si el lector acepta desde el principio el juego y mantiene con el narrador un pacto de complicidad similar al que se da en cuentos como Blancanieves o en relatos góticos como Drácula. Si uno no entra en la premisa —que ese funeral cutre pueda desencadenar una conspiración demencial—, la historia se desmorona.

El humor de Mendoza bebe de la novela picaresca española y de los escritores franceses del siglo XVIII, con Cervantes como origen inevitable. Sin renunciar a la tradición, el escritor se distancia del dramatismo solemne que dominó buena parte de la literatura del siglo XIX y recuerda que, en España, el humor se refugió durante décadas en el teatro, en las comedias de Mihura y compañía. Él lleva ese espíritu juguetón a la narrativa, demostrando que se puede hablar de lucha de clases, corrupción, memoria histórica o decolonialismo sin perder la sonrisa.

En «La intriga del funeral inconveniente» vuelven los equilibrios marca de la casa: lo que a primera vista parece una simple bufonada policíaca contiene una crítica social nada candorosa. La corrupción financiera, los mangantes de medio pelo y la picaresca ligada al dinero aparecen retratados con una ironía que no oculta la dureza del diagnóstico. Mendoza se burla de los negociantes corruptos que se autoproclaman los últimos románticos en tiempos de fariseísmo, y subraya cierta tradición española de querer enriquecerse sin trabajar, de simpatía por el listo que se cuela y hace trampas.

Al mismo tiempo, el autor evita el sentimentalismo fácil. La sentimentalidad en sus novelas es tenue, casi avergonzada, camuflada detrás de la comicidad y del disparate. Cuando habla del amor, por ejemplo, lo hace con frases como que los audaces se enamoran dos o tres veces, los prudentes una sola y los timoratos nunca, reservando para los tontos —entre los que se incluye con sorna— la posibilidad de enamorarse más de tres veces, incluso en un mismo día.

Barcelona, escenario canalla y civilizado a la vez

Barcelona vuelve a ser un personaje central en la obra de Mendoza. Desde La ciudad de los prodigios hasta sus novelas más disparatadas, la capital catalana aparece como un espacio que condiciona el destino de sus protagonistas. En «La intriga del funeral inconveniente» la ciudad es el telón de fondo de funerales tristones en el párking de un tanatorio, bares desaparecidos sustituidos por heladerías para turistas y barrios en los que conviven la respetabilidad burguesa y la memoria de una Barcelona canalla ya casi borrada.

Para el escritor, la Barcelona de su infancia era un lugar pobre, sucio y poco turístico, una ciudad secundaria por la que los viajeros extranjeros pasaban de largo camino de Sevilla o de otros destinos más «typical spanish». El Palau de la Música estaba medio vacío, la Casa Batlló albergaba un laboratorio de análisis de sangre y la ciudad vivía de espaldas al mar. Con los años, esa urbe gris se ha transformado en un escaparate internacional: Barcelona decidió hacer de su imagen una profesión, con todo lo que eso conlleva.

Hoy, Mendoza la define como una combinación perfecta de ciudad civilizada y ordenada y, a la vez, canalla y tercermundista. Valora su clima, la buena comida, la amabilidad relativa de sus habitantes y el funcionamiento razonable de sus servicios. Ve con distancia crítica el turismo masivo y la gentrificación que expulsan a vecinos de sus barrios, pero no comparte la nostalgia que idealiza una supuesta Barcelona auténtica: recuerda que aquel pasado tan añorado era, en realidad, bastante más duro de lo que ahora se cuenta.

En sus conversaciones recientes, el autor evoca espacios reales y deformados, como cafés donde coincidían travestis presididos por Carmen de Mairena, barberos de barrio, profesores universitarios y familias gitanas, escenas que reaparecen transfiguradas en sus novelas. También ironiza sobre el fervor cívico de la ciudad, capaz de convertir el Parlament en una máquina de aprobar resoluciones grandilocuentes sobre la pobreza en el mundo mientras la vida cotidiana sigue su curso entre turistas, fiestas encadenadas y manifestaciones variopintas.

El regreso insistente del supuesto jubilado

Eduardo Mendoza lleva años anunciando su retirada de la novela, pero la jubilación se le resiste. Él mismo lo admite con sorna: tiene incontinencia literaria. En cuanto deja de escribir, las palabras y las ideas se le acumulan en la cabeza y se siente al borde de explotar. Dice que de cada diez proyectos que empieza, nueve van a la papelera, pero aun así siguen apareciendo nuevos libros que contradicen sus promesas de adiós definitivo.

Tras Tres enigmas para la organización, que ya supuso un regreso después de una primera declaración de retirada, «La intriga del funeral inconveniente» es la segunda novela que publica desde que dijo que colgaba la pluma. Entre medias, ha recibido el Premio Princesa de Asturias de las Letras y ha encadenado entrevistas en las que reconoce que no sabe dejar de trabajar. Para él, la jubilación tiene una cara amable —la liberación de ciertas obligaciones— y otra más inquietante: ¿qué hace alguien que ya se levantaba a la hora que quería, con un trabajo que le divertía, cuando le obligan a no hacerlo?

Mendoza mantiene una disciplina peculiar: escribe todos los días, aunque no siempre sepa si lo que tiene entre manos será novela, cuento o simple experimento. Confiesa que una de las cosas que se pierden con la edad es la capacidad de entretenerse, y la escritura se ha convertido en su manera de llenar unas horas que de otro modo le pesarían. De momento, prefiere no anunciar nuevos proyectos; asegura que ahora mismo no está trabajando en nada concreto y que, si alguna idea cuaja, seguirá su propio camino sin demasiada planificación previa.

Esta falta de plan se nota también en el proceso de creación de su última novela. Admite que escribe sin esquema, dejándose llevar por lo que se le ocurre, hasta el punto de llegar al final del libro sin tener del todo claro qué ha pasado exactamente en la trama. Lo dice sin dramatismo, como parte del juego: para él, empezar a escribir sin que el resultado sea incierto va contra la esencia misma de la literatura, una lección que atribuye a Juan Benet y que ha tratado de aplicar desde sus comienzos.

Del Día del Libro a Sant Jordi: la broma que encendió a la política catalana

La promoción de «La intriga del funeral inconveniente» ha estado marcada por una controversia ajena al argumento de la novela, pero muy enraizada en el calendario cultural catalán. Durante la presentación del libro en Barcelona, Mendoza defendió que el 23 de abril se debería llamar Día del Libro y no Sant Jordi, recuperando así la denominación que, recuerda, se utilizaba tradicionalmente antes de que el santo «se metiera» en la fecha.

Con su ironía característica, afirmó que Sant Jordi «no pinta nada» en una jornada dedicada a los libros y a los escritores, y apuntó que, según la leyenda, se trataba de un «maltratador de animales» por su enfrentamiento con el dragón, seguramente incapaz incluso de leer. Subrayó que no es el patrón de los escritores —ese papel corresponde a San Francisco de Sales— y se mostró dispuesto a iniciar una campaña para que se deje de hablar de Sant Jordi y se hable simplemente del Día del Libro.

Las declaraciones tuvieron inmediata réplica en redes sociales y en el ámbito político. Dirigentes de partidos nacionalistas catalanes salieron en defensa de la festividad, recordando que Sant Jordi es mucho más que una marca: para ellos, es el día en que Cataluña se muestra al mundo a través de sus libros, su lengua y su identidad. Desde ese punto de vista, acusaron al escritor de querer vaciar de significado una jornada que consideran la expresión más pura de la cultura catalana.

Algunos comentarios fueron especialmente duros, llegando a interpretar las palabras de Mendoza como la interiorización de un supuesto desprecio franquista hacia la catalanidad. El escritor, por su parte, ha insistido posteriormente en que se trataba de una broma, una manera socarrona de señalar que la figura del santo se ha apropiado de una celebración que, en su origen, conmemoraba la muerte de Cervantes y Shakespeare y ponía el foco en la literatura, no en los milagros ni en los dragones.

La pequeña tormenta mediática en torno al 23 de abril se suma a otros momentos en los que sus comentarios han agitado el avispero público, como cuando bromeó con su gusto por las corridas de toros o ironizó sobre la proliferación de premios literarios millonarios. Pese al ruido, Mendoza se muestra más resignado que combativo: sabe que Sant Jordi le espera cada año con colas de lectores en busca de una firma, y asume que, le llame como le llame, esa jornada seguirá siendo una cita intensa para cualquiera que publique en Cataluña.

Premios, política y mirada crítica sobre España y el mundo

El reconocimiento institucional a Mendoza se ha consolidado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, que se suma al Premio Cervantes, al Planeta y a otros galardones nacionales e internacionales. A pesar de esta larga lista de distinciones, su relación con la vanidad es ambivalente: celebra sus éxitos, disfruta viendo fajas con cifras de ventas imponentes y admite que le encantan los premios, pero reivindica que haber sido un lector exigente le ha vacunado contra ciertos delirios de grandeza.

En sus intervenciones públicas recientes, el escritor se ha permitido alguna reflexión política muy comentada, especialmente sobre la crispación en España. Sostiene que existe un «ruido extraño» concentrado en Madrid, alimentado por tertulias estridentes y una retórica inflamatoria, mientras que fuera de la capital la atmósfera le parece algo más serena. Cita el caso de Cataluña, donde considera que la combinación de gestión socialista y acuerdos políticos ha rebajado la tensión tras los años más intensos del procés.

Sin mencionar nombres propios en ocasiones, se ha referido de forma implícita a la presidenta madrileña al hablar de una forma de hacer política que eleva el volumen de la confrontación. Al mismo tiempo, reconoce que una generación entera ha visto cómo se desdibujaba su proyecto vital por culpa de las crisis encadenadas, un caldo de cultivo en el que, según él, se entiende mejor el auge de la extrema derecha en Europa.

Su mirada sobre la Transición es matizada: no comparte el relato catastrofista que la pinta como un fracaso absoluto. Recuerda que había varios futuros posibles y que, con sus defectos, el resultado fue razonable si se compara con otros procesos históricos. Eso sí, admite que se dejaron esqueletos en el armario que, con el tiempo, han ido reapareciendo, y que el arribismo y el pelotazo se instalaron con facilidad en la vida pública española.

Más allá de lo local, Mendoza se muestra moderadamente pesimista respecto al estado del mundo, pero sorprendido de que las cosas funcionen tan bien como lo hacen. Como lector voraz de historia, señala que la violencia, las guerras y las invasiones no son una novedad de nuestro tiempo, sino una constante humana que adopta hoy formas tecnológicamente más eficaces. Lo que le asombra, dice, no es que todo vaya tan mal, sino que, siendo como somos, sigamos siendo capaces de mantener en pie trenes, carreteras, hospitales o incluso un mínimo de convivencia.

En debates como el de la memoria histórica, el decolonialismo o las viejas guerras civiles españolas, el escritor apela a la perspectiva temporal. Recuerda que los relatos de sus abuelos sobre los carlistas le sonaban a película de aventuras, y cree que algo parecido ocurre hoy con la Guerra Civil para las generaciones jóvenes: el lenguaje político de la época, con expresiones como «hordas rojas» o «glorioso alzamiento nacional», le parece ya casi un fósil lingüístico, un museo del franquismo incrustado en la radio y la televisión de su infancia.

En cuanto a la capacidad del humor y la literatura para mejorar el presente, Mendoza no se hace grandes ilusiones. Acepta que los libros y las bromas difícilmente frenarán guerras o crisis, pero reivindica que al menos ayudan a mirar la realidad con una mezcla de distancia y lucidez que, quizá, permita sobrellevar mejor la brutalidad de la historia y de la política cotidiana.

Entre funerales de tercera, detectives sin nombre y discusiones sobre santos y libros, Eduardo Mendoza se mantiene como una voz singular en el panorama literario español y europeo. Con la misma mezcla de timidez, ironía y escepticismo risueño que lo acompaña desde sus años en Nueva York, sigue escribiendo cada día, repensando Barcelona y lanzando frases que a veces desatan tormentas. Su nueva novela confirma que, jubilado o no, continúa afinando un humor que retrata con precisión un país donde la corrupción convive con la picaresca, la nostalgia con la gentrificación y la fiesta de los libros con batallas simbólicas que van mucho más allá de un dragón y una rosa.


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La vergüenza es azul, nueva ganadora del Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid

Isaac

Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid

La novela «La vergüenza es azul» se ha alzado con el 73 Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid, uno de los galardones literarios con más recorrido del panorama español. El fallo se ha dado a conocer en un acto oficial celebrado en el Ayuntamiento de Valladolid, donde se ha ratificado la condición de este premio como cita clave para la narrativa en castellano.

Su autora, la escritora y guionista barcelonesa Isolda Patrón-Costas Crosta-Blanco, residente en Madrid y muy ligada al mundo cinematográfico, se presentó al certamen con el seudónimo Adela Landoni. La obra, que supone su segunda incursión en la novela, ha convencido al jurado por su retrato de unas relaciones familiares tan intensas como delicadas.

Un premio veterano y muy disputado

El Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid alcanzaba este año su 73 edición, consolidado como uno de los más antiguos del género en España, solo por detrás del Nadal. El Ayuntamiento de Valladolid respalda económicamente el galardón, dotado con 20.000 euros, además de garantizar la publicación de la obra ganadora en la editorial Menoscuarto.

En esta convocatoria han concurrido más de dos centenares de manuscritos, remitidos desde todas las comunidades autónomas y también desde diversos países de habla hispana y de Europa. El volumen de originales ha crecido en torno a un 15 % respecto al año anterior, lo que ha obligado a desplegar varias fases de lectura y filtrado a cargo de diferentes comisiones.

Tras ese proceso de selección, el comité dejó en la recta final cuatro novelas finalistas: «Después de la montaña» (lema Basilisco), «El poder de Ari» (lema Ária Vidal Martín), «1978» (lema Leo Winter) y «La vergüenza es azul» (lema Adela Landoni). Fue sobre este grupo reducido sobre el que deliberó el jurado hasta decantarse por la obra de Patrón-Costas.

El jurado ha estado presidido por Angélica Tanarro, periodista, poeta y responsable de la Sección de Literatura del Ateneo de Valladolid. Junto a ella han participado los escritores Espido Freire, Noemí Sabugal y Gustavo Martín Garzo, además del editor y director de Menoscuarto, José Ángel Zapatero, conformando un panel de perfiles literarios muy reconocibles en el ámbito nacional.

En el acto público celebrado en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento, el alcalde Jesús Julio Carnero presidió la lectura del acta y quiso subrayar el papel de la literatura como motor cultural de la ciudad. También intervinieron el presidente del Ateneo de Valladolid, Luis María Gil-Carcedo, y la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, que acompañaron a los miembros del jurado en la presentación del fallo.

Así se comunicó el fallo a la autora

El momento clave de la jornada llegó cuando, una vez leída el acta y abierta la plica, se desveló la identidad real tras el seudónimo Adela Landoni. El alcalde llamó en directo por teléfono a Isolda Patrón-Costas para comunicarle que su manuscrito había sido el elegido entre todos los participantes.

La escritora ha contado que recibió la llamada en plena jornada laboral, al salir de una reunión en la que preparaba «un rodaje muy grande». Al ver en la pantalla del móvil una llamada procedente de Valladolid, reconoce que le costó creer lo que estaba ocurriendo. «Estoy temblando, muy emocionada», confesó, pidiendo incluso disculpas por si la emoción le impedía expresarse con claridad.

Durante la conversación con el alcalde, Patrón-Costas subrayó que este reconocimiento supone un punto de inflexión en su trayectoria literaria, que hasta ahora combinaba con una carrera muy intensa en el cine. La incorporación de su nombre al palmarés del Ateneo-Ciudad de Valladolid se percibe como un impulso decisivo para su futuro como novelista.

La entrega oficial del galardón y la presentación de la obra al público se celebrarán dentro de la Feria del Libro de Valladolid, en un acto que tendrá lugar el 5 de junio en el marco de los eventos literarios organizados en la ciudad. La novela será editada y distribuida por Menoscuarto, lo que facilitará su llegada a librerías de toda España.

El Ayuntamiento ha querido remarcar, a través de los representantes institucionales presentes, que el premio encaja en una idea amplia de cultura, que va más allá de la literatura para abarcar también la ciencia, las tradiciones y las distintas manifestaciones artísticas que circulan por la ciudad y por el conjunto de Europa.

Una historia de madres, hijas y vergüenza

El acta del jurado destaca de «La vergüenza es azul» su mirada sobre las complejas relaciones materno-filiales. La novela se adentra en el vínculo entre una madre y sus hijas, y en la forma en que esa figura materna marca la personalidad y el destino de las jóvenes, con un tono que mantiene la tensión narrativa hasta las últimas páginas.

La autora ha explicado que el libro narra cómo una hija se mira en el espejo de su madre, observa sus pasos erráticos y se ve empujada a intentar salvarla, al tiempo que lucha por sostenerse a sí misma. Desde ese conflicto, la protagonista trata de reconstruir su propio relato vital y de revisar el de la mujer que la crió, siempre atravesada por el afecto y por un sentimiento difícil de poner en palabras.

Patrón-Costas reconoce que, a medida que avanzaba la escritura, se dio cuenta de que había un sentimiento que impregnaba toda la novela: la vergüenza. Una vergüenza ligada al miedo, a la dificultad de comprender qué está pasando y a la sensación de no encontrar un nombre adecuado para lo que se vive. Ese matiz emocional es el que termina por dar sentido al título.

El color azul se incorpora como una especie de clave íntima dentro del relato, vinculada a ese pudor y a esa incomodidad de la protagonista frente a las situaciones que atraviesa. La autora ha preferido no desvelar con detalle el porqué del color y ha invitado a los lectores a descubrirlo al avanzar en las páginas, remarcando que el tono cromático acompaña la evolución interna del personaje.

El jurado ha subrayado, además, que la novela se sostiene sobre una prosa fluida y muy visual, capaz de mantener la intriga sin recurrir a golpes de efecto gratuitos. Esa manera de narrar, directa pero cuidada, es uno de los rasgos que más se han valorado a la hora de otorgar el premio entre las obras finalistas.

Granada como escenario literario

«La vergüenza es azul» está ambientada íntegramente en Granada, una ciudad con la que la autora mantiene una relación personal. Patrón-Costas pasó parte de su infancia en un pueblo cercano a la capital nazarí y asegura que conoce bien sus calles, sus barrios y su atmósfera, algo que ha aprovechado para convertirla en un escenario con peso propio dentro de la novela.

En sus declaraciones tras el fallo, la escritora ha descrito el barrio del Albaicín como un «microcosmos», separado de la ciudad moderna no solo por la geografía, sino también por la intensidad cultural y simbólica que concentra. Esa mezcla de historia, diversidad y fronteras difusas encaja con la trama de la novela y con los conflictos internos de sus personajes.

Granada aparece así como un espacio cargado de confluencias, donde distintas culturas han ido dejando huella a lo largo de los siglos. Patrón-Costas considera que esa riqueza de capas y miradas la convierte en un lugar idóneo para una historia centrada en la identidad, en la memoria familiar y en la posibilidad de rehacer el propio relato vital.

El contexto granadino se suma, por tanto, a la dimensión íntima de la novela para articular un relato donde lo personal y lo urbano se entrelazan. Las emociones de los personajes dialogan con los paisajes de la ciudad, desde las cuestas del Albaicín hasta los rincones menos transitados, creando un marco que refuerza el tono de reconstrucción interior que recorre el libro.

La elección de esta ciudad andaluza enlaza también con la propia biografía de la autora, que ha repartido su vida y su formación entre distintos territorios, tanto españoles como extranjeros. Esa mirada en movimiento se deja notar en la manera en que habita el espacio narrativo y en el enfoque con el que representa los vínculos familiares.

El perfil de la ganadora

Isolda Patrón-Costas nació en Barcelona en 1974 y ha desarrollado buena parte de su formación entre varios países. Se ha educado en Estados Unidos, Alemania y Escocia, además de en distintas ciudades españolas, algo que ha marcado su trayectoria profesional y creativa.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, completó después un Máster en Producción Cinematográfica en la Universidad Complutense de Madrid y un Máster de Fotografía en la Napier University de Edimburgo. Ese recorrido académico se ha visto reforzado por una intensa carrera en el sector audiovisual internacional.

En el ámbito de la escritura, Patrón-Costas cursó un Máster de Narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid, donde obtuvo una Beca al Rendimiento Académico, y se especializó también en guion cinematográfico y de televisión en la Escuela de Guion de Madrid, de la mano de la guionista Alicia Luna. De esta forma ha ido compaginando la práctica literaria con el trabajo para la pantalla.

Su debut en la novela llegó en 2022 con «Amargosa», publicada por la editorial Tres Hermanas. Esta primera obra fue finalista de la 51 edición del Premio Felipe Trigo de novela y quedó tercera finalista en el Premio Premier Roman (Chambéry, Francia) a la mejor primera novela publicada, consolidando desde el inicio una buena recepción crítica.

Según la propia autora, su primer libro se movía más cerca del thriller de tono oscuro, donde coincidían asesinatos y cierto enfoque de periodismo sensacionalista. Con «La vergüenza es azul» cambia de registro hacia una narración más íntima y emocional, sin renunciar a la tensión, pero centrando el foco en la reconstrucción personal y en los lazos familiares.

Cine y literatura: una doble mirada

Buena parte de la carrera profesional de Patrón-Costas se ha desarrollado en la industria cinematográfica internacional. Inició su trayectoria en Los Ángeles y ha formado parte de equipos de producción de grandes proyectos, tanto comerciales como de autor, lo que le ha dado una perspectiva muy visual del relato.

Entre los títulos en los que ha participado figuran producciones como «Biutiful», del director Alejandro González Iñárritu, o «La promesa», de Terry George, además de filmes comerciales de amplia difusión y documentales como «Mira la luna», rodado en instalaciones de la NASA. Esta experiencia le ha permitido conocer desde dentro el engranaje del cine de gran presupuesto.

En España ha trabajado también en departamentos de desarrollo de guion y producción para distintas productoras, y ha colaborado como lectora de guiones de forma independiente. Actualmente compagina la labor de agente cinematográfica y la producción en rodajes con la escritura de novela, cuento y guion para cine y televisión.

La autora se define como «contadora de historias» antes que como profesional de un solo medio. Asegura que la imagen tiene un peso central en su manera de imaginar tramas y personajes y que suele visualizar las escenas casi como si las viera en pantalla, algo que después traslada a la página escrita.

Aun así, sostiene que le resulta más sencillo trasladar la imaginación a la novela que al cine. La prosa, explica, le ofrece una libertad creativa mucho mayor, sin las limitaciones presupuestarias ni técnicas que imponen las producciones audiovisuales. «En la escritura puedes construir mundos sin recurrir a recursos que en pantalla resultarían forzados», ha señalado en varias ocasiones.

Con este premio, la figura de Isolda Patrón-Costas se afianza en el panorama literario español como una autora que cruza constantemente las fronteras entre la narrativa escrita y el lenguaje audiovisual, aportando a sus novelas una cadencia muy marcada por el ritmo de la imagen y por la construcción de escenas casi cinematográficas.

El conjunto de datos que rodean a esta edición del Premio Ateneo-Ciudad de Valladolid, el peso creciente de las obras presentadas desde toda España y diversos países europeos, la solidez del jurado y la trayectoria híbrida de la ganadora dibujan un contexto en el que la novela «La vergüenza es azul» se sitúa como una apuesta clara por las historias íntimas, complejas y visuales, reforzando el papel de Valladolid como escenario destacado de la narrativa en lengua española.


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Programación especial de los Días de Libro en la Red de Bibliotecas

Isaac

Cartel generico Dias de Libro

Del 13 al 23 de abril, la ciudad se vuelca de nuevo con la lectura gracias a una nueva edición de los Días de Libro 2026, una programación especial diseñada para acercar los libros, sus autores y la creación literaria a toda la ciudadanía. Esta cita, impulsada por la Red de Bibliotecas Municipales, se consolida como uno de los momentos clave del calendario cultural vinculado al Día Internacional del Libro.

En esta ocasión, la propuesta llega con una novedad destacada: por primera vez el centro neurálgico de la actividad se traslada a Montehermoso como sede principal, que acogerá la mayor parte de los encuentros con escritores y escritoras. A lo largo de diez días, se sucederán presentaciones, charlas, debates y acciones participativas en las que el público lector será también protagonista, con entrada libre hasta completar aforo y un ambiente pensado para disfrutar de los libros sin prisas.

Fechas, sede y formato de los Días de Libro 2026

El programa de los Días de Libro se desarrollará de forma continuada entre el lunes 13 y el jueves 23 de abril, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Libro. Todas las actividades centrales se han programado en horario de tarde, a partir de las 18:30 horas, para facilitar la asistencia después de la jornada laboral o lectiva.

La gran novedad de esta edición es el cambio de ubicación: la iniciativa deja atrás sus sedes anteriores y se instala por vez primera en Montehermoso, que se convierte en el punto de encuentro para los diálogos con autores, presentaciones y entrevistas en vivo. Este espacio cultural ofrecerá un entorno cómodo y accesible para que el público pueda disfrutar de la programación en unas condiciones óptimas.

El acceso a los actos es gratuito y abierto, limitado únicamente por la capacidad de la sala. Además, en dos de las jornadas, concretamente las del 13 y el 16 de abril, se contará con servicio de intérprete de lengua de signos, un añadido que busca garantizar una mayor inclusión y accesibilidad para todas las personas interesadas en la programación.

Durante estos días también habrá un punto de venta y firma de libros en la propia sede, donde las personas asistentes podrán adquirir las obras de los autores invitados y llevarse sus ejemplares dedicados. Se pretende así que el encuentro no se limite a la escucha, sino que se convierta en un espacio de conversación y de intercambio directo entre quienes escriben y quienes leen.

Actividad generica Dias de Libro

Encuentros con autoras y autores: del thriller y la autoficción al ensayo

La programación literaria de los Días de Libro 2026 reúne a nombres consolidados de las letras españolas y vascas, así como a voces clave en el cómic y el ensayo. Cada jornada gira en torno a un autor o proyecto diferente, con entrevistas conducidas por profesionales de la comunicación y de la mediación cultural.

El ciclo arranca el lunes 13 de abril con la escritora y periodista Nativel Preciado, que llega a Montehermoso para presentar su novela más reciente, El pan de mis hijos. Se trata de una obra que mezcla intriga, metaliteratura y autoficción, aderezada con un marcado sentido del humor y centrada en las vicisitudes de un personaje particularmente llamativo. La comunicadora alavesa Aitziber Pérez de Karkamo será la encargada de conversar con la autora, repasando su amplia trayectoria en el periodismo y la literatura, así como las claves de su último libro.

El martes 14 de abril será el turno del Premio Nacional de Narrativa y Premio Euskadi por Obabakoak, Bernardo Atxaga. El escritor ofrecerá una presentación muy especial en euskera de su novela Enarak, un proyecto descrito como diferente y rompedor dentro de su obra. Para dar forma a este encuentro, Atxaga combinará textos, imágenes y otros recursos que permitan adentrarse en el universo de su nueva narración, con suspense, humor y profundidad, y un uso del lenguaje ligero y audaz que ya es marca de la casa.

La tercera jornada, el miércoles 15 de abril, se dedicará al relato visual y al cómic de la mano de Laura Pérez Vernetti, pionera del cómic adulto en España. La autora presentará su obra más reciente, La venus de los tacones, y aprovechará la ocasión para reflexionar sobre las dificultades que todavía encuentran las mujeres para abrirse hueco en un sector históricamente muy masculinizado como es el del cómic. La entrevista estará guiada por Azucena Monge, especialista con dos décadas de experiencia en talleres de lenguaje e historia del cómic.

El jueves 16 de abril el protagonismo recaerá en Lorenzo Silva, uno de los nombres más reconocibles de la narrativa española contemporánea. El escritor presentará su libro Con nadie y mantendrá una charla con la periodista Naiara López de Munain, en la que se repasará tanto su trayectoria como autor de novelas policíacas e históricas, que suman más de dos millones y medio de lectores, como las particularidades de su nueva obra. También en esta sesión se contará con intérprete de lengua de signos, reforzando la vertiente inclusiva del programa.

La agenda retoma actividad el martes 21 de abril con una cita doble en torno a la lectura fácil y la adaptación de textos. El adaptador Javier Alcázar y el ilustrador Manu Arroyal presentarán la versión en Lectura Fácil de La edad de la ira, de Nando López, realizada en colaboración con APDEMA y la Asociación de Lectura Fácil Euskadi. Durante el encuentro, se explicará cómo se ha trabajado la construcción de los textos más accesibles y la importancia de las imágenes y la narración visual para hacer llegar la historia a más tipos de lectores.

El miércoles 22 de abril se cerrará el bloque de encuentros con autores con la presencia del historiador Mikel Soto, que presentará, en euskera, su ensayo dedicado a la figura del poeta Jon Mirande: Mirande, herriminez, ezin-minez. Para profundizar en el personaje y en el contexto histórico y cultural que lo rodea, el autor estará acompañado por Miel Anjel Elustondo, experto en la materia y reconocido por su labor como entrevistador en el ámbito cultural.

Entrega de premios y actividades conmemorativas

El jueves 23 de abril, coincidiendo con el Día Internacional del Libro, los Días de Libro 2026 llegarán a su punto final con un acto de carácter simbólico y participativo. Ese día se celebrará la entrega de premios del concurso literario «Letras por la M3moria», organizada por la Asociación Martxoak 3 con la colaboración del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.

Este certamen se ha planteado con un objetivo doble: por un lado, acercar a la ciudadanía los hechos del 3 de marzo de 1976 y su contexto a través de la creación literaria; por otro, fomentar la participación de personas de diferentes edades e intereses en la elaboración de relatos y textos que dialoguen con la memoria histórica. Se enmarca dentro de un programa más amplio de actividades conmemorativas por el 50 aniversario de aquellos sucesos.

La entrega de galardones permitirá conocer de primera mano los textos ganadores y dar visibilidad al trabajo de quienes han participado en el concurso. Con ello, los Días de Libro conectan la literatura con la reflexión sobre la memoria colectiva, demostrando que los libros pueden ser también herramienta para comprender el pasado y debatir sobre el presente.

A lo largo de todas las jornadas, las personas asistentes podrán acercarse a los puntos de firma habilitados al final de los actos, donde autoras y autores dedicarán sus obras y tendrán ocasión de dialogar brevemente con el público. De esta manera, la programación combina el componente institucional de los actos con un trato cercano y directo.

Acciones participativas en la Red de Bibliotecas: murales de recomendaciones

En paralelo a la programación central en Montehermoso, la Red de Bibliotecas Municipales ha organizado una acción participativa que se desarrollará durante toda la semana de los Días de Libro, del 13 al 23 de abril. El objetivo es transformar las bibliotecas, tanto de personas adultas como infantiles y juveniles, en espacios vivos de intercambio cultural donde la comunidad lectora tenga un papel activo.

En cada biblioteca se habilitarán espacios físicos delimitados —por ejemplo, cristaleras o paredes marcadas con cinta decorativa— destinados a recoger las recomendaciones del público. Las personas usuarias podrán dejar sus sugerencias de lectura en formato escrito o ilustrado, desde títulos y autores hasta comentarios, impresiones o dibujos inspirados en sus libros favoritos.

Con el paso de los días, esos espacios se convertirán en un gran mural colectivo que refleje los gustos, las emociones y las experiencias lectoras de la ciudadanía. No se trata solo de enumerar libros, sino de compartir por qué han marcado, acompañado o sorprendido a quienes los recomiendan, creando así un mapa espontáneo de lecturas significativas.

Esta dinámica busca que quienes leen dejen de ser meros receptores de recomendaciones para convertirse en prescriptores y protagonistas de la celebración. Al mismo tiempo, resulta una herramienta útil para descubrir nuevos títulos de forma cercana, basados en la experiencia real de otras personas usuarias de la biblioteca, más allá de listas oficiales o rankings comerciales.

La información detallada de todas estas propuestas, así como posibles cambios de horario o nuevas incorporaciones al programa, se puede consultar en el apartado específico de los Días de Libro en la web municipal, donde se irá actualizando la agenda conforme avance la campaña.

Un programa que vincula lectura, diversidad y vida urbana

El diseño de los Días de Libro 2026 refleja una apuesta clara por la diversidad de formatos y por tender puentes entre diferentes formas de creación escrita. En la misma programación conviven la novela de intriga y autoficción, la narrativa en euskera, el cómic adulto, la lectura fácil, el ensayo histórico y la literatura de memoria, mostrando un abanico amplio de voces y géneros.

La presencia de figuras como Nativel Preciado, Bernardo Atxaga, Laura Pérez Vernetti, Lorenzo Silva y Mikel Soto garantiza un nivel literario notable, pero el enfoque de los actos huye del formato puramente académico. Cada sesión se plantea como una conversación abierta, conducida por periodistas, especialistas y mediadores que ayudan a hacer accesibles las obras y trayectorias de los invitados al público general.

La inclusión de proyectos como la adaptación a Lectura Fácil de «La edad de la ira» subraya, además, la voluntad de acercar la lectura a personas con distintas capacidades lectoras o necesidades de accesibilidad. Junto con la presencia de intérpretes de lengua de signos en varias sesiones, se pone sobre la mesa la idea de que la cultura escrita debe ser un bien compartido y no un espacio restringido.

Por otra parte, la conexión con iniciativas de memoria histórica, como el concurso «Letras por la M3moria», muestra cómo los Días de Libro pueden ir más allá de la celebración puntual del Día del Libro para convertirse en un marco desde el que abordar debates sociales y políticos mediante la escritura y la lectura crítica.

En conjunto, la combinación de actos en Montehermoso y actividades en la Red de Bibliotecas Municipales configura una celebración coral de la lectura, en la que tienen cabida tanto los grandes nombres de la literatura como los lectores anónimos que llenan los murales con sus recomendaciones cotidianas. Quien se acerque durante esos días encontrará un ambiente propicio para descubrir libros, escuchar historias, conversar con autores y, en definitiva, comprobar que los Días de Libro 2026 son mucho más que una simple fecha en el calendario cultural.


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La Feria del Libro de Elche se consolida en el Paseo de la Estación con más autores, librerías y actividades

Isaac

Feria del Libro de Elche

La Feria del Libro de Elche afronta una edición especialmente ambiciosa, marcada por el cambio de escenario y por un notable aumento de participación. La cita literaria ilicitana, ya consolidada en el calendario cultural de la ciudad, apuesta este año por un formato más amplio y una programación reforzada para todos los públicos.

Del 17 al 19 de abril, el Paseo de la Estación se convertirá en un gran espacio dedicado a los libros, a las librerías de proximidad y al encuentro con autores. A lo largo de tres jornadas se sucederán firmas, charlas, actividades infantiles, propuestas en valenciano y sesiones de poesía, con una presencia destacada de escritores de referencia en España y a nivel internacional.

Nueva ubicación en el Paseo de la Estación y fechas de la feria

Este año, la feria cambia de emplazamiento y se traslada al Paseo de la Estación, un entorno más amplio que en anteriores ediciones. La Concejalía de Comercio del Ayuntamiento de Elche, responsable de impulsar el certamen, ha explicado que esta decisión responde al crecimiento continuo de visitantes y expositores registrado en los últimos años, lo que hacía necesario un recinto con mayor capacidad.

La concejala de Comercio, Caridad Martínez, ha señalado que el nuevo espacio permitirá acoger de forma más cómoda tanto a los participantes como al público, facilitando la circulación entre casetas y la asistencia a las distintas actividades. La feria se celebrará de viernes 17 a domingo 19 de abril, con inauguración oficial el viernes a las 18:00 horas y cierre el domingo a las 14:00 horas.

Durante el fin de semana se han previsto más de 200 firmas de libros, repartidas en diferentes franjas horarias para evitar aglomeraciones y para que los lectores puedan planificar su visita. La organización ha insistido en que se trata de una edición que busca aprovechar al máximo el nuevo emplazamiento, con una distribución renovada del recinto para hacer más sencillo seguir la programación completa.

El Paseo de la Estación, junto al Parque Municipal, se convierte así en el tercer escenario por el que pasa la Feria del Libro de Elche tras su recorrido por la Plaça de Baix y la plaza del Congreso Eucarístico, y tras descartarse finalmente el paseo de Jaca por cuestiones de espacio.

Paseo de la Estación en la Feria del Libro

Más de 120 autores y más de 200 firmas programadas

Uno de los grandes atractivos de esta edición es el amplio listado de autores que pasarán por Elche. La organización confirma la participación de más de 120 escritores, cifra que incluye tanto a los invitados por la empresa organizadora Diecisiete Musas como a los que llegan de la mano de las librerías implicadas. El programa destaca por reunir autores y actividades que atraen a públicos diversos.

Para el público infantil y juvenil, el programa cuenta con nombres muy reconocibles como Gerónimo Stilton y Jordi Sierra i Fabra, autor especialmente presente en centros educativos de todo el país y uno de los escritores más leídos en las aulas españolas. Su presencia se refuerza con cuentacuentos y talleres y actividades pensadas para acercar la lectura a los más pequeños de una forma lúdica.

En el ámbito adulto, el cartel incorpora a autores como Juan Tallón, Jorge Molist, Miguel Gane, Manuel Vilas, Víctor del Árbol, Alejandro Palomas, Rosario Raro o Pablo Maurette, entre otros muchos. La feria también se abre a voces de la poesía contemporánea y a autores que visitan Elche desde otros países europeos, reforzando así el carácter abierto del encuentro.

La programación incluye además la presencia de Lorena Gascón, conocida en redes como @lapsicologajaputa, que ya generó un gran seguimiento del público en ediciones anteriores. A ella se suman otros nombres que repiten visita, consolidando una relación estable entre la feria, los autores y los lectores que año tras año vuelven a este punto de encuentro literario.

En total, se han organizado más de 200 sesiones de firmas durante las tres jornadas, lo que permitirá que los asistentes encuentren momentos para conversar con sus escritores favoritos, conseguir ejemplares dedicados y descubrir a nuevas voces gracias a la actividad constante en las casetas de firmas.

Autores y público en la Feria del Libro

Quince librerías locales y asociaciones culturales implicadas

La edición de este año vuelve a poner el foco en el pequeño comercio del libro. Participan un total de 15 librerías de la ciudad y del entorno, que han ido sumándose progresivamente al proyecto hasta convertir la feria en un escaparate colectivo del tejido librero local.

Entre las librerías confirmadas figuran Ali i Truc, CopiCarrús, L’Extrem, El Salvador, Séneca Jove, Papelería Alcudia, Campusprint Papelería Librería, Librería Punto y Coma, La Pulga, Diógenes Literario, Santos, Monografic Comics/Frikimasters, Frikimon, Librería la Manzanera y Seneca. Todas ellas contarán con casetas propias para la venta de novedades, fondos editoriales y recomendaciones personalizadas.

La presencia librera se complementa con el trabajo de varias asociaciones vinculadas a la lectura y la creación literaria. En esta ocasión participan Literaturelx, Letra Violeta y Escritores en su Tinta, que aportan actividades específicas, encuentros con autores emergentes y propuestas centradas en la dinamización cultural de la ciudad. Estas asociaciones vinculadas a la lectura y la creación literaria son clave en la programación.

Como en años anteriores, la feria dispondrá también de una carpa de Bibliotecas Municipales, desde la que se informará sobre servicios, clubes de lectura y recursos disponibles para la ciudadanía. Este espacio busca reforzar el papel de las bibliotecas públicas como puerta de acceso a la cultura, especialmente para quienes se acercan por primera vez a la feria.

La gerente de la empresa organizadora, Marina Vicente (Diecisiete Musas), ha subrayado que cada año se incorporan nuevas librerías al proyecto, algo que contrasta con la realidad de otras zonas de España donde muchos establecimientos han tenido que cerrar. Según explica, este apoyo municipal a un evento que combina cultura y comercio local es una de las claves de su crecimiento.

Programación en valenciano, poesía y actividades para todas las edades

La oferta de actividades de la Feria del Libro de Elche se ha diseñado buscando un equilibrio entre ocio, formación y descubrimiento literario. A lo largo de los tres días se desarrollarán sesiones dedicadas a la literatura en valenciano, encuentros poéticos, presentaciones de libros, mesas redondas y propuestas pensadas para disfrutar en familia.

La literatura en valenciano contará con su propio espacio dentro de la programación, con la participación de autoras y autores que trabajan en esta lengua y con actividades orientadas a visibilizar la creación literaria en el ámbito autonómico. Entre las voces destacadas figuran escritoras de narrativa y poesía que se han consolidado en el panorama valenciano reciente.

Las sesiones de poesía se alternarán con otros formatos, como charlas y recitales, en los que poetas y lectores podrán dialogar sobre temas de actualidad, procesos creativos y nuevas formas de difusión del género. Algunas de estas actividades se articularán en torno a mesas redondas en las que participarán varios autores a la vez, generando un clima de debate y reflexión sobre el papel de la literatura hoy. Además, las sesiones de poesía contribuirán a acercar el género a nuevos públicos.

Para el público infantil, la feria propone cuentacuentos, talleres creativos y actividades de animación lectora durante todo el fin de semana. Se busca que las familias puedan pasar el día completo en el recinto con una programación ininterrumpida, de manera que haya siempre alguna propuesta adaptada a niños y niñas de diferentes edades.

Además, se han incluido juegos de mesa como complemento lúdico a las actividades puramente literarias. Destaca la presencia de un juego creado por un autor local, el “juego de mesa del Amigo invisible”, que se instalará especialmente el sábado para que quienes acompañen a los más pequeños puedan disfrutar también de un rato de ocio mientras se desarrollan otras actividades o cambios en la programación infantil.

Un modelo de feria que refuerza cultura y pequeño comercio

Más allá de las presentaciones y firmas, la organización insiste en el doble objetivo de la feria: fomentar el hábito lector y apoyar a las librerías de proximidad. La colaboración entre Ayuntamiento, librerías, asociaciones y empresa organizadora se ha consolidado en los últimos años, lo que ha permitido ampliar tanto el número de participantes como la riqueza del programa.

Marina Vicente ha recalcado que el certamen “sigue creciendo año tras año” gracias a la buena respuesta del público y al respaldo institucional. La Concejalía de Comercio, por su parte, subraya que este tipo de iniciativas contribuyen a diferenciar a Elche de otras ciudades, al apostar de forma decidida por la cultura como motor económico y social.

El traslado al Paseo de la Estación, la cifra de más de 120 autores, las más de 200 firmas previstas y la participación de 15 librerías y varias asociaciones culturales sitúan a la Feria del Libro de Elche como una de las citas literarias más destacadas del entorno. Con un programa que combina grandes nombres, voces emergentes, actividades en valenciano y propuestas familiares, la ciudad se prepara para vivir un fin de semana en el que los libros ocuparán un lugar central en la vida urbana.

Con todos estos elementos, la nueva edición de la Feria del Libro en el Paseo de la Estación se presenta como una ocasión ideal para descubrir autores, apoyar a las librerías locales y disfrutar de una programación diversa y continua que refuerza el peso de la literatura en la agenda cultural de Elche.


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