Jornadas de Teatro de Eibar: programa, invitados y ambiente escénico

Isaac

Jornadas de Teatro de Eibar

Las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 vuelven a situar a la ciudad guipuzcoana en el mapa de las artes escénicas del Estado, con una edición que se prolonga durante más de dos meses y que combina tradición, reflexión y una oferta muy variada de espectáculos. Con casi medio siglo de recorrido, el ciclo se mantiene como una de las citas culturales más reconocibles de Gipuzkoa y un foco de referencia para compañías y público de todo el país.

Esta 49ª edición se desarrolla entre los meses de invierno, con representaciones que se suceden desde comienzos de febrero hasta finales de marzo, y un programa en el que se mezclan teatro de calle, comedia, drama, danza, clown y propuestas infantiles, tanto en euskera como en castellano. La respuesta de los espectadores, con miles de entradas ya vendidas y varios espectáculos con el cartel de «no hay billetes», confirma el tirón de unas jornadas que se han ganado un público fiel con los años.

Un arranque marcado por el coloquio y el regreso de Imanol Arias

Dentro de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026, el tradicional coloquio de apertura vuelve a funcionar como pistoletazo de salida de un «mes largo» de funciones. En esta ocasión, el invitado central es el actor Imanol Arias, que regresa a la localidad en lo que para él supone un auténtico volver a casa, acompañado por la actriz María Barranco, con quien comparte cartel en la obra Mejor no decirlo.

El encuentro, presentado por Irene Hernando, gira en torno al tema de «La casa» y toma como punto de partida una cita del personaje Tiresias, de la mitología clásica, dirigida a su hija Manto: «Hija, ten siempre un lugar al que poder regresar». A partir de ahí, el coloquio se adentra en la idea de cuál es ese lugar para actrices y actores que pasan buena parte de su vida profesional viajando, enlazando giras y escenarios.

La conversación invita a preguntarse dónde reside realmente la “casa” del intérprete: si es el hogar de la infancia al que uno vuelve tras recorrer calles y patios de colegio, si es la familia, si son los espacios vitales de los personajes a los que se da vida o, quizá, cada escenario, plató y rodaje que se pisa a lo largo de la carrera. Las largas temporadas lejos del domicilio, las pequeñas «odiseas» de cada función y la necesidad de un lugar al que regresar marcan el tono de una charla que aspira a abrir las Jornadas desde la reflexión.

El coloquio inicial, previsto en el Coliseo a las 19.00 horas, ha generado un notable interés entre el público local y visitante, hasta el punto de que la venta anticipada ha funcionado como un adelanto de lo que serían los días posteriores: una programación con alta demanda y un ritmo de adquisición de entradas muy intenso.

“Mejor no decirlo”: comedia protagonista del cartel

Tras la charla inaugural, Imanol Arias y María Barranco toman el escenario del Coliseo para protagonizar, los días 10 y 11 de febrero, la comedia Mejor no decirlo, una obra de Salomé Lelouch dirigida por Claudio Tolcachir y producida por Pablo Kompel y Pentación Espectáculos. La función llega a Eibar después de su paso por Buenos Aires y de una gira por Uruguay, Chile y Paraguay en la que acumuló un sold out absoluto en cada función.

En esta propuesta, Él (interpretado por Imanol Arias) y Ella (encarnada por María Barranco) conforman un matrimonio de larga trayectoria cuya fórmula de convivencia se ha basado en saber cuándo hablar y cuándo callar. La trama se dispara cuando se plantean, por una vez, decirse todo sin filtros, abriendo la puerta a una cascada de verdades, reproches y situaciones reconocibles para el público.

La obra bebe de la comedia de pareja clásica, pero la actualiza con un ritmo ágil y un humor que juega con aquello que «mejor no mencionar» en la vida cotidiana. Tal y como subraya Claudio Tolcachir, se trata de una provocación escénica, un disfrute interpretativo en el que dos actores muy conocidos del gran público «abren las puertas de lo que siempre pensamos que es mejor no decir», cuestionando lugares comunes, cambiando el punto de vista y trabajando con complicidad e ironía.

La expectación por ver a ambos intérpretes compartiendo escenario, unida al efecto arrastre del coloquio sobre «La casa», ha provocado que las entradas para Mejor no decirlo se agoten con antelación. El área de Cultura del Ayuntamiento de Eibar ha confirmado que este título, junto al espectáculo Preguntamelón de Millán Salcedo, se encuentra entre los grandes reclamos de la programación, con el cartel de «no hay billetes» colgado días antes de sus funciones.

Programación diversa: teatro de calle, humor, drama y propuestas familiares

Más allá de las grandes figuras mediáticas, el programa de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 se construye sobre una mezcla de estilos y formatos que busca llegar a públicos diferentes. Desde el Ayuntamiento se destaca la combinación entre nombres de primer nivel y compañías del entorno, una fórmula que ha sido clave para fidelizar a la audiencia y reforzar el tejido escénico local y comarcal.

La edición número 49 reúne a 24 compañías y suma en torno a 44 actrices y 43 actores sobre los distintos escenarios, con un presupuesto global que ronda los 220.000 euros. A lo largo de enero, febrero y marzo se alternan propuestas de calle, comedias, dramas contemporáneos, piezas de danza, espectáculos de clown y funciones específicamente dirigidas al público infantil y familiar, con presencia tanto de producciones en euskera como en castellano.

El calendario arranca con fuerza en febrero, encadenando títulos muy distintos entre sí. Además de Mejor no decirlo, figuran en la programación obras como Preguntamelón, en la que Millán Salcedo recurre a la improvisación a partir de las preguntas del público, o montajes como Kandida, Casting Lear, Contra Ana, Nor naizen baneki o Dysphoria, así como funciones en espacios como Uni Eibar y diferentes propuestas familiares repartidas por la ciudad.

En el caso de Preguntamelón, la dinámica se basa en un juego directo con la audiencia: Millán Salcedo responde sobre la marcha a las cuestiones que se le plantean desde la platea, convirtiendo la sala en un espacio de complicidad y memoria compartida alrededor del humor televisivo y teatral. La propuesta ha generado un fuerte interés y también ha colgado el cartel de entradas agotadas, reforzando la idea de que la comedia es uno de los grandes motores de estas Jornadas.

El programa paralelo incluirá intervenciones en diferentes calles y plazas de la ciudad, como ya se ha visto con el espacio Kalez-Kale / De Calle, de la mano de LEKIM Konpania, que llevó parodias teatrales a distintos puntos de Eibar como preludio de la agenda principal. Esta línea de trabajo busca sacar el teatro a la calle, acercarlo a quienes quizá no se acercan habitualmente a los teatros y reforzar la presencia de la cultura en el día a día urbano.

El cine dentro de las Jornadas: sección “El Teatro en el Cine”

Además de las funciones teatrales, las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 reservan un espacio específico para el audiovisual con la sección «El Teatro en el Cine», integrada dentro del XXVI Festival de Cortometrajes de Eibar Asier Errasti. Esta propuesta establece un diálogo entre los lenguajes escénico y cinematográfico, incorporando a la programación una selección de cortos que abordan, desde distintos enfoques, temas cercanos al teatro o a la interpretación.

En este bloque se proyectarán varios trabajos de corta duración, entre ellos All you need is love, dirigido por Dany Ruz (13 minutos y 41 segundos), La mort, de Jesús Martínez (12 minutos y 43 segundos), y Angie, firmado por Josep Varo (9 minutos y 23 segundos). Cada uno de estos cortos propone miradas propias, desde el drama íntimo al retrato de personajes en situaciones límite, pasando por relatos más abiertos a la interpretación.

La muestra se completa con títulos como Gracias por nada, de Laura Zurrón y Roberto Mora (13 minutos y 10 segundos), Insalvable, de Javier Marco (18 minutos y 10 segundos), Dejar de fumar, de Javier Rubio (11 minutos y 16 segundos) y El carné de(s)madre, de Xabier Vitoria (14 minutos). La diversidad de estilos y duraciones permite acercar al público a un panorama amplio del cortometraje actual en el ámbito estatal, siempre con el foco puesto en la interpretación y en las posibilidades expresivas del formato breve.

Esta sección cinematográfica se integra en la propia dinámica de las Jornadas, reforzando la idea de que el teatro no es un compartimento estanco, sino que se cruza y se alimenta de otros lenguajes artísticos. Al ofrecer cortometrajes que dialogan con la escena, se amplía el alcance del ciclo y se oferta una programación que puede interesar tanto a los habituales del teatro como a aficionados al cine y a los festivales de cortos.

Conexión entre cultura, ciudad y deporte: la visita a Ipurua

En el marco de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026, la ciudad ha vuelto a tender puentes entre sus principales señas de identidad culturales y deportivas. La SD Eibar, a través de su fundación, ha recibido la visita de los actores María Barranco e Imanol Arias, que aprovecharon su estancia en la localidad para conocer de primera mano las instalaciones del estadio de Ipurua.

Durante el recorrido por el campo armero, los intérpretes tuvieron la ocasión de acercarse al día a día del club y al ambiente que se vive en uno de los estadios con más personalidad del fútbol profesional. Acompañados por el productor Jesús Cimarro y por el alcalde de Eibar, Jon Iraola, pudieron charlar con representantes institucionales y descubrir algunos de los rincones más significativos del recinto deportivo.

Como recuerdo de la visita, la SD Eibar obsequió a ambos actores con camisetas oficiales personalizadas, un gesto que fue agradecido posando para las fotografías junto a las autoridades presentes en el acto. Más allá de la anécdota, el encuentro subraya la intención del club y del Ayuntamiento de reforzar el vínculo entre deporte y cultura, entendidos como partes complementarias del tejido social de la ciudad.

Este tipo de iniciativas buscan que las Jornadas de Teatro trasciendan los espacios escénicos tradicionales y se integren de manera más amplia en la vida diaria del municipio, implicando a distintas entidades y colectivos. En ese sentido, la visita a Ipurua ejemplifica una línea de trabajo que trata de conectar el mundo del espectáculo con otros ámbitos de actividad, generando sinergias y visibilidad compartida.

Un proyecto consolidado con fuerte respaldo del público

Con casi cinco décadas de historia, las Jornadas de Teatro de Eibar se han consolidado como uno de los proyectos culturales con mayor continuidad del calendario municipal. Desde el Ayuntamiento se insiste en que el ciclo goza de «buena salud» y en que representa, de manera muy clara, la idea de la cultura como servicio público abierto a toda la ciudadanía.

El alcalde, Jon Iraola, ha remarcado en distintas intervenciones que estas Jornadas son uno de los pilares de la agenda cultural local, tanto por su continuidad como por la fidelidad de un público que responde con rapidez cada vez que se abren las taquillas. La directora de Cultura ha subrayado igualmente el prestigio del ciclo y el aprecio que muchos actores y actrices profesan a Eibar, una ciudad donde varios de ellos iniciaron o consolidaron su trayectoria escénica.

Por su parte, el concejal de Cultura, Andoni Zabala, ha puesto el acento en la diversidad del cartel y en el papel de los coloquios y actividades paralelas como herramientas para mirar el teatro también desde la reflexión, y no solo desde el puro entretenimiento. Esa mezcla entre espectáculos de gran formato, propuestas de calle, programación infantil y espacios de debate habría sido fundamental para mantener viva la cita a lo largo de tantos años.

En términos de asistencia, el objetivo pasa por acercarse, e incluso superar, las cerca de 8.000 personas contabilizadas en la edición de 2025. La venta anticipada apunta en esa dirección: se han despachado ya alrededor de 5.000 localidades entre todas las funciones, con algunos títulos agotados y otros con muy pocos huecos libres. El ritmo de ventas confirma que el teatro sigue siendo un punto de encuentro capaz de llenar salas, activar conversación y sostener, año tras año, un proyecto cultural de largo recorrido.

A lo largo de esta edición de 2026, Eibar vuelve a transformarse en un gran escenario repartido entre teatros, calles y otros espacios de la ciudad. Entre coloquios que interrogan sobre el sentido de «la casa» para quienes viven de la interpretación, comedias que abordan con ironía la vida en pareja, cortometrajes que enlazan cine y teatro, actos que acercan el mundo de la cultura al deporte y una variada oferta de espectáculos para diferentes públicos, las Jornadas reafirman su papel como cita imprescindible del calendario escénico vasco y estatal, demostrando que la suma de tradición, riesgo y cercanía con el público sigue siendo una fórmula eficaz para mantener vivo un proyecto cultural casi medio siglo después de su nacimiento.


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Sobre plano y en el espacio: el Museo ICO celebra su colección

Sólo por unos meses, en la primera mitad de este año, el Museo ICO se aleja de su senda expositiva habitualmente dedicada a la arquitectura y sus imágenes, y la razón es celebratoria: sus tres décadas de andadura como centro artístico y cultural. Inaugurado en 1996, en sus primeros pasos este espacio se centró fundamentalmente en exhibir sus colecciones -fue desde 2012 cuando su actividad se asentó en ese terreno de la arquitectura y el urbanismo-, y a esa andadura temprana remite la propuesta que hoy se ha inaugurado allí, bajo el comisariado de María Toral.
“Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO” propone un recorrido fundamentalmente cronológico por el devenir del arte español en el siglo pasado a través de esos fondos, a partir de los pequeños y medianos formatos y, sobre todo, sugiriendo relaciones entre piezas bidimensionales (dibujos y pinturas) y tridimensionales (esculturas). En la mayoría de los casos, este proyecto cuenta con trabajos en distintas disciplinas a cargo de un mismo autor y recalca cómo, en el transcurso de las décadas, las fronteras entre unas y otras técnicas devenían menos acentuadas. En algún caso veremos, además, cómo piezas de autores y etapas distintas pueden asociarse.
Algunas de las obras seleccionadas son conocidas o remiten a otras que sí lo son, pero en otros casos supondrán un descubrimiento: la última vez que el Museo ICO mostró creaciones de su colección de escultura moderna española y dibujo fue en 2010, con motivo de su exposición “Iluminación de contraste”. En aquel momento el recorrido, a cargo de Óscar Alonso Molina, incluía también fotografía y artes gráficas.
Esta vez se hace hincapié en aquellas transformaciones hondas de la talla desde que, a fines del siglo XIX, comenzó a despojarse de su anterior carácter monumental y de la exigencia de durabilidad para explorar como cuestión fundamental sus relaciones con el espacio. No pocas de las piezas en las salas están realizadas en madera e incorporan color, acercándose a las convenciones de la pintura.
Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO. Museo ICO. Fotografía: Julio César González
Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO. Museo ICO. Fotografía: Julio César González
El recorrido comienza con un guiño a Gaudí en el centenario de su muerte (no será el único arquitecto convocado), para revisar después esculturas cubistas nacidas en París, con representaciones femeninas de Julio González y Picasso o un arlequín en metal recortado y pintado de Juan Gris. A continuación, se repasa la evolución de esa disciplina en nuestro país a medida que gocen de fortuna el surrealismo, el constructivismo, la abstracción o las corrientes posmodernas.
De Dalí veremos su desnudo en bronce pintado femenino, histórico y aerodinámico junto al dibujo de una calavera como piedra con hormigas, las que para él eran seres superiores capaces de comerse todo, incluso el tiempo. Y no lejos nos esperan Ángel Ferrant, que defendió la vanguardia desde el interior y llegó a trabajar en corcho, y Alberto Sánchez, Eugenio Granell o Esteban Vicente, que desde el exilio emplearon metal o madera en piezas que remiten a la necesidad de memoria y de reconstrucción.
Pablo Picasso. Femme debout, 1961. © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, 2025
Joan Miró. Femme, 1970. © Joan Miró
Salvador Dalí. Nu féminin, hystérique et aérodynamique, 1934-1973. © Salvador Dalí, VEGAP, Madrid, 2025
En la planta superior nos veremos sumidos en una iluminación más tenue, la que acompaña a piezas en su mayoría abstractas, de estética más austera y tonos blancos, negros y grises.
Recoge la muestra la exploración de la tridimensionalidad desde la línea por Chirino, Chillida y Oteiza, la limpieza compositiva de Palazuelo, una deliciosa escultura en madera de Álvaro Siza (que cultivó esta técnica antes de dejarse seducir por la arquitectura) o las curvas como clave del lenguaje de Andreu Alfaro. Y, además, saldrán a nuestro paso Tàpies, cruces y libros; Juan Muñoz con  interiores y escaleras que nunca identificaremos como cotidianos; un armario entreabierto de Carmen Laffón y una fresquera de Antonio López, éstos sí muy nuestros; un autorretrato de Julio López, todo manos hacedoras; Barceló hecho bodegón; Jaume Plensa y su cortina de letras de Macbeth; un laberinto de Susana Solano; el más fino Adolfo Schlosser o una Eva Lootz crítica con las explotaciones mineras.
Culmina este paseo diverso y acertado por nuestra escultura del siglo XX, cada vez más difícil de etiquetar, con Eduardo Arroyo, quien en temas y estéticas converge, en este recorrido, con Barceló, Miró o Hugué, y siempre con el folclore español.
Jorge Oteiza. Oposición de dos diedros, 1959. ©Jorge Oteiza
 
Miquel Barceló. Table, 1991. © Miquel Barceló, VEGAP, Madrid, 2025
 
 
 
“Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO”
MUSEO ICO
C/ Zorrilla, 3
Madrid
Del 10 de febrero al 10 de mayo de 2026
 
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El Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos consolida su éxito

Isaac

Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos

El Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos (FestiLIJ3C) ha cerrado su novena edición con un respaldo masivo del público y del sector del libro. Durante cuatro intensos días, el Centro Cultural Adolfo Suárez se transformó en un gran punto de encuentro en torno a la lectura, la creación literaria y la ilustración dirigidas a la infancia y la juventud.

Entre el 5 y el 8 de febrero, el certamen registró casi 4.000 visitantes y alrededor de 3.000 inscripciones en las distintas actividades propuestas, lo que confirma la consolidación del festival como una de las citas ineludibles del calendario cultural en España. La combinación de programación familiar, autores de primer nivel y participación activa de los lectores ha reforzado su papel como referencia nacional en literatura infantil y juvenil.

Organizado por la librería tricantina Serendipias, en estrecha colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Tres Cantos, el FestiLIJ3C ha desplegado cerca de un centenar de actividades pensadas para todos los públicos. Más de 70 autores e ilustradores, tanto nacionales como internacionales, han pasado por las salas del Centro Cultural Adolfo Suárez compartiendo sus libros, su proceso creativo y su experiencia profesional con lectores de todas las edades.

La respuesta del público ha sido especialmente significativa: el festival ha logrado reunir a familias, mediadores de lectura, docentes y jóvenes lectores en un mismo espacio, reforzando el carácter intergeneracional del evento. Buena parte de las sesiones colgaron el cartel de aforo completo, lo que evidencia el interés creciente por las propuestas de lectura y creación literaria en el municipio.

Según los datos difundidos por la organización, en torno al 90 % de los visitantes procede de Tres Cantos, lo que pone de relieve el fuerte arraigo local del proyecto. Al mismo tiempo, se ha registrado la llegada de público desde otros puntos de la geografía española como Canarias, Extremadura, Asturias o Cataluña, muestra de que el festival trasciende ya el ámbito municipal y se proyecta a escala nacional.

Un programa para vivir los libros desde todos los ángulos

Actividades del Festival de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos

El grueso de la programación de la novena edición del FestiLIJ3C se ha articulado en torno a casi un centenar de propuestas diferentes, diseñadas para que la lectura se contemple no solo como un hábito individual, sino como una actividad compartida y vivida en comunidad. En el Centro Cultural Adolfo Suárez se concentró la mayor parte de las actividades, con aforos completos en numerosas sesiones y una participación muy activa de niños, adolescentes y adultos.

Entre las actividades más demandadas han estado los cuentacuentos y bebecuentos, pensados para iniciar a los más pequeños en el universo de los relatos, así como los talleres creativos y de ilustración, en los que los participantes han podido experimentar con la escritura, el dibujo y la narración gráfica. También han tenido un papel importante las charlas dirigidas a familias y profesorado, centradas en el fomento de la lectura y el papel de los mediadores.

El programa se ha completado con encuentros con autores, sesiones de firmas, actividades escénicas y propuestas innovadoras como los escape rooms literarios, que han ofrecido una forma lúdica de acercarse a historias y personajes. En paralelo, se han desarrollado programas de radio en directo vinculados al certamen, con participación de creadores y jóvenes lectores, reforzando así la dimensión divulgativa del festival.

Según la organización, se han contabilizado 81 actividades repartidas entre el Centro Cultural Adolfo Suárez y diversos espacios educativos. De ellas, más de sesenta se celebraron en la propia sede del festival, alcanzando una asistencia de más de 3.200 personas solo en este recinto. El resto tuvo lugar en colegios de la localidad, donde los autores se desplazaron para mantener un contacto directo con el alumnado.

En total, alrededor de 600 estudiantes de seis centros educativos de Tres Cantos han recibido la visita de escritores e ilustradores, que han participado en charlas, talleres y dinámicas en el aula. Estas actividades matinales han permitido que los libros que se leen en clase conecten con las personas que los escriben e ilustran, reforzando el vínculo entre lectura escolar y experiencia literaria.

Pinocho como hilo conductor y lectura continuada

Uno de los ejes temáticos de esta edición ha sido la obra clásica «Las aventuras de Pinocho», de Carlo Collodi. El festival ha retomado su ya tradicional lectura continuada de un gran clásico, abierta a todas las personas asistentes que quisieran sumarse, desde el viernes por la tarde hasta el domingo al mediodía.

La lectura de Pinocho se ha desarrollado de forma ininterrumpida gracias a la participación colectiva de niños, jóvenes y adultos, que se han ido relevando para dar voz al texto. El momento final de esta actividad corrió a cargo del escritor Ricardo Gómez, quien fue el encargado de leer los últimos pasajes de la obra ante el público, en un gesto simbólico que conectó la tradición literaria con la creación contemporánea.

El universo de Pinocho también ha estado presente en la imagen gráfica del festival. El cartel de esta novena edición ha sido realizado por la ilustradora argentina Eugenia Ábalos, que ha trabajado la pieza con acuarela y lápices de colores. La ilustración destaca por sus texturas suaves y tonos vivos, y combina personajes de la historia de Pinocho con elementos emblemáticos de Tres Cantos, como la Torre del Agua, reforzando así la identidad visual del certamen.

Además de la lectura continuada, el clásico de Collodi ha inspirado actividades específicas en torno a su imaginario, desde encuentros con autores de cómic que han reinterpretado el mito hasta sesiones dedicadas a explorar adaptaciones y lecturas contemporáneas de Pinocho para nuevos públicos. De este modo, el festival ha propuesto un diálogo entre la tradición y las nuevas formas de contar.

La presencia del hada azul, el propio Pinocho y otros personajes vinculados al relato se ha podido rastrear también en parte de la selección de obras premiadas en la categoría de cómic en traducción, donde se ha distinguido el título «Azul, el hada de Pinocho», reforzando el peso simbólico que ha tenido el clásico en esta edición del festival.

Participación vecinal y proyección nacional

Los datos de asistencia confirman que el público local sigue siendo el gran motor del FestiLIJ3C. De acuerdo con las cifras manejadas por la organización, en torno al 90 % de los asistentes residen en Tres Cantos, lo que da cuenta del elevado nivel de implicación de los vecinos con la oferta cultural del municipio y con este festival en particular.

Al mismo tiempo, la presencia de visitantes llegados desde otras comunidades autónomas como Canarias, Extremadura, Asturias y Cataluña muestra que el evento ha ido ampliando su radio de influencia. Familias, profesionales del libro y mediadores de lectura se desplazan hasta el municipio madrileño para participar en las actividades, asistir a la gala de premios y conocer de primera mano las novedades del sector de la literatura infantil y juvenil.

La cifra de 3.800 a 4.000 personas registradas a lo largo de los cuatro días de programación sitúa al festival como una de las principales citas culturales del municipio y un punto de referencia para iniciativas similares en España. A ello se suma la participación de 32 personas voluntarias, que han colaborado en tareas de coordinación, acompañamiento a autores, control de accesos y apoyo logístico.

La valoración de las instituciones locales ha sido positiva. El alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, ha subrayado en la presentación del certamen que el atractivo del festival reside en su capacidad para convertir la ciudad en un espacio de encuentro, creatividad y descubrimiento. Por su parte, la concejal de Cultura, Elisa Lidia Miguel, ha insistido en la relevancia de mantener una oferta estable en literatura infantil y juvenil para que la cultura acompañe a los más jóvenes a lo largo de sus vidas.

La responsable del área cultural ha puesto el acento en que el festival se ha convertido ya en un proyecto cultural de primer orden dentro del panorama nacional, gracias a la intensa colaboración público-privada y al trabajo conjunto entre la librería Serendipias, el Ayuntamiento y la comunidad educativa. En sus palabras, la implicación de autores, familias y profesionales demuestra que la literatura «no solo se lee, sino que también se vive», y que el éxito del FestiLIJ3C es «de todos y para todos».

Más de 70 autores y una nutrida representación internacional

El componente profesional de la cita ha sido especialmente visible en la presencia de más de 70 autores e ilustradores, con representación de varios países europeos y latinoamericanos. Entre los invitados internacionales se han contado nombres como la ilustradora italiana Elena Triolo, las autoras británicas Abi Elphinstone y Steve Smallman, o el escritor italiano Giuseppe Festa, entre otros.

Junto a ellos, han participado numerosos creadores del ámbito nacional, responsables de algunas de las obras más destacadas en literatura infantil y juvenil de los últimos años. Entre los nombres presentes se encuentran Eva Clemente, Diego Arboleda, María Menéndez-Ponte, Lola Núñez, Óscar Rull, Sara Nicolás, Silvina Eduardo, Jesús Burgoa, Ana Punset, Bárbara Fernández, Pablo C. Reyna, Cristina Villar, Gracia Iglesias, Margarita del Mazo, José Carlos Andrés, Santiago García-Clairac, Javier Fonseca o Javier Fernández Jiménez, entre otros muchos.

Estos autores no solo han participado en firmas de ejemplares, sino también en encuentros, talleres y mesas de diálogo donde han debatido sobre los retos actuales de la lectura entre niños y jóvenes, el papel de la ilustración en los álbumes, o las posibilidades de la literatura juvenil para abordar temáticas complejas de forma accesible.

En paralelo, algunos de ellos han protagonizado visitas a centros educativos del municipio durante las mañanas de jueves y viernes. En estas sesiones, los estudiantes han podido conversar sobre los libros que han leído y plantear preguntas directas a quienes los han escrito o ilustrado, reforzando así la motivación lectora y la percepción de cercanía con la figura del autor.

La dirección del festival, encabezada por Elena Martínez, ha destacado que las familias de Tres Cantos han asumido el FestiLIJ3C como una cita esperada cada año, y que esa fidelidad del público ha sido clave para que el certamen crezca en número de invitados, en calidad de la programación y en reconocimiento dentro del sector editorial.

Los Premios Torre del Agua: el reconocimiento del festival a la creación literaria

Uno de los momentos más destacados de la IX edición ha sido la gala de entrega de los Premios Torre del Agua, celebrada en el teatro del Centro Cultural Adolfo Suárez. Estos galardones, considerados por muchos como una suerte de «Goya» de la literatura infantil y juvenil, distinguen cada año algunas de las publicaciones más relevantes del sector en diferentes categorías.

El acto fue conducido por Javier Fernández Jiménez, director del proyecto radiofónico «Menudo Castillo», y contó con la participación activa de niños y adolescentes de los clubes de lectura tricantinos. Ellos, junto con la directora del festival, Elena Martínez, y el alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, fueron los encargados de entregar los galardones a los premiados en las catorce categorías reconocidas por el certamen.

El Premio Torre del Agua Honorífico a la dedicación a la literatura infantil y juvenil recayó en el escritor Ricardo Gómez (Segovia, 1954), autor que, tras una larga etapa como profesor de matemáticas, decidió orientarse de lleno a la escritura. Su trayectoria incluye reconocimientos como el Premio Barco de Vapor, el Cervantes Chico, el Gran Angular, el Alandar, el Ignacio Aldecoa, además de selecciones en la lista White Ravens y premios internacionales como Mejor Álbum Ilustrado en Brasil.

En la categoría de álbum ilustrado español el premio fue para «Volando», de Ana Marqués, con ilustraciones de Natascha Rosenberg, publicado por Tutifruti Editorial. En álbum ilustrado de traducción el reconocimiento recayó en «Tuctuc y Rucutuc y la nube más baja de lo normal», de Kes Gray y Chris Jevons, traducido por Isabel Rosell Bellera y editado por La Galera.

En el bloque dirigido a lectores autónomos, el galardón en español fue para «Inés y 3Pies», de Eva Clemente, publicada por Emonautas. El premio en traducción se concedió a «Un bosque patas arriba», de Giuseppe Festa, con traducción de Teresa Aguilar Sánchez y editado por Duomo, mientras que la categoría de lectores en español destacó la obra «Una librería en el bosque», de Diego Arboleda, publicada por Anaya.

En el apartado de lectores en traducción, el título premiado fue «Emma Spark», de Abi Elphinstone, traducido por Marc Figueras y publicado por Gribaudo. Ya en literatura juvenil, el premio a juvenil autoconclusivo en español correspondió a «Sangre real», de Marina Tena, editado por Loqueleo, mientras que en juvenil autoconclusivo de traducción la obra reconocida fue «Reembrujada», de Lucy Jane Wood, con traducción de Iris Mogollón González y Cristina Zuil, publicada por Maeva Red.

En la categoría de juvenil saga en español el premio fue para «Novatas del corazón», de Cristina Prieto, de Editorial Fandom. En juvenil saga de traducción, el título galardonado fue «Amanecer en la cosecha», de Suzanne Collins, traducido por Pilar Ramírez Tello y editado por Molino, perteneciente al universo de Los Juegos del Hambre.

El apartado de cómic español distinguió la adaptación de «Caperucita en Manhattan», obra original de Carmen Martín Gaite adaptada por Helena Bonastre y Catalina González, publicada por Siruela. En cómic de traducción se reconocieron dos títulos: «Azul, el hada de Pinocho», de Elena Triolo, traducido por Marta Tutone y editado por Liana; y «El libro de Ayla», de Séverine de la Croix y Violette Graboski, con traducción de Regina Lópe Muñoz y publicado por Errata Naturae.

La categoría de conocimiento premió la obra «Medidamanía», de Kiko Sánchez, editada por Juventud, que destaca por acercar conceptos de medida y matemáticas al público infantil de forma accesible y lúdica. Todo el palmarés refuerza el objetivo del festival de visibilizar la diversidad de géneros, formatos y voces que conviven en la literatura dirigida a la infancia y la juventud.

Un proyecto coral que mira a futuras ediciones

A lo largo de esta novena edición, el FestiLIJ3C ha demostrado que la combinación de instituciones públicas, librerías independientes, centros educativos, autores y familias puede dar lugar a un proyecto cultural sólido, sostenible y con margen de crecimiento. La ausencia de cancelaciones en la programación, pese a las dificultades de desplazamiento de algunos invitados, se ha salvado gracias a la flexibilidad de autores y organización, que han buscado alternativas para mantener el programa previsto.

El papel de los 32 voluntarios que han colaborado en la logística diaria ha sido también un factor determinante. Su labor ha facilitado la gestión de accesos, la atención a los asistentes y la coordinación entre salas, lo que ha permitido que las actividades se desarrollaran con fluidez, incluso en las franjas horarias de mayor afluencia.

Desde la dirección del festival se destaca especialmente la creatividad demostrada por los niños y niñas en los talleres de ilustración y escritura, así como la implicación de los adolescentes en clubes de lectura y actividades participativas. Todo ello ha contribuido a reforzar la idea de que los jóvenes lectores no son meros espectadores, sino protagonistas activos del proyecto.

Con nueve ediciones ya a sus espaldas, el Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos se afianza como referente en España dentro de su especialidad. La combinación de un programa amplio, una selección de autores de primer nivel, un palmarés que pone el foco en la calidad editorial y una sólida base de público local e interautonómico dibuja un escenario propicio para seguir creciendo en próximas convocatorias.

La última edición del FestiLIJ3C ha dejado cifras de asistencia elevadas, una programación muy diversa y un palmarés que recorre desde el álbum ilustrado hasta el cómic y la divulgación, consolidando al festival tricantino como una cita clave para entender cómo se está construyendo hoy la literatura infantil y juvenil en España y en Europa, y subrayando el papel de Tres Cantos como punto de encuentro para lectores, creadores y mediadores de lectura.


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Presentación de «La ciudad de las luces muertas» de David Uclés en Bilbao y Barcelona

Isaac

Presentación de La ciudad de las luces muertas

La nueva novela de David Uclés, La ciudad de las luces muertas, continúa sumando hitos con su llegada a los escenarios culturales de España, especialmente en Bilbao y Barcelona. El libro, galardonado con el Premio Nadal 2026, se presenta ante el público como una mezcla de fábula onírica, distopía urbana y homenaje a la tradición literaria barcelonesa, con un fuerte trasfondo simbólico sobre la oscuridad de nuestro tiempo.

En un momento marcado por el auge de los extremismos y la sensación de desgaste social, la obra propone que la esperanza y el arte no son algo que simplemente se encuentra, sino que deben construirse, casi a contracorriente. Uclés convierte Barcelona en un escenario fantástico sumido en un apagón total, donde la literatura, la música, la arquitectura y el cine se entrecruzan para plantear una pregunta incómoda: ¿cómo se devuelve la luz a una ciudad —y a una sociedad— que parece haberse acostumbrado a la penumbra?

Presentación en Bilbao: Bidebarrieta se llena de literatura y conversación

Presentación literaria en espacio cultural

El Bidebarrieta Kulturgunea del Ayuntamiento de Bilbao será el escenario de una de las citas clave con la novela. El próximo 9 de febrero, lunes, la sala acogerá la presentación de La ciudad de las luces muertas, en un acto en el que el autor conversará con la periodista Elena Sierra sobre el proceso creativo, los referentes literarios y las lecturas políticas y simbólicas del libro.

Las invitaciones disponibles en la web municipal se han agotado con antelación, lo que evidencia el interés que ha despertado el nuevo trabajo de Uclés entre el público lector bilbaíno. Aun así, se reservarán unas 25 entradas adicionales que podrán retirarse en la propia biblioteca aproximadamente una hora antes del inicio del encuentro, un pequeño margen para quienes se han quedado fuera de la reserva online.

Con el objetivo de ampliar el acceso al acto, la presentación se podrá seguir también en streaming, permitiendo que lectoras y lectores de otras ciudades —e incluso de otros países— asistan virtualmente a la conversación entre Uclés y Sierra. Esta combinación de aforo presencial y emisión en directo refuerza la vocación de Bidebarrieta de ser un espacio abierto y conectado con la comunidad lectora más allá de Bilbao.

El Bidebarrieta Kulturgunea es el ámbito de la Biblioteca de Bidebarrieta dedicado específicamente a la difusión cultural y literaria. Entre sus objetivos principales figuran la promoción de la lectura, el apoyo al conocimiento en sus distintas formas y la divulgación científica, convirtiéndolo en un lugar idóneo para una novela que busca dialogar con la memoria cultural de Barcelona y, por extensión, de toda la península.

En este marco, la presencia de una moderadora como Elena Sierra —periodista con larga trayectoria en cultura, gastronomía y ocio, vinculada a EL CORREO y al sector de la comunicación de eventos— apunta a una charla centrada tanto en la dimensión literaria de la obra como en su conexión con los debates públicos actuales, desde la situación política europea hasta la salud del propio ecosistema editorial.

Una Barcelona a oscuras: argumento y claves de la novela

En La ciudad de las luces muertas, Barcelona se queda sin luz natural ni eléctrica a raíz de un deseo formulado por una joven Carmen Laforet. Esa oscuridad no afecta, sin embargo, a las velas, que continúan iluminando espacios y escenas como si fuesen pequeños focos en un gran escenario teatral. En ese contexto, todas las Barcelonas del siglo XX —y algunas de otros momentos— se superponen, creando una ciudad en la que épocas y personajes históricos conviven a la vez.

El detonante de esta situación es una escena casi de cuento: en unos juegos florales, Laforet recibe una hoja mágica de manos de la poeta Dolors Montserdà, a quien la historia ya sitúa como fallecida. Esa hoja tiene el poder de convertir en realidad lo que se escriba en ella, siempre que sea quemada después. Laforet anota su deseo de contemplar la catedral envuelta en una noche eterna, una «noche de los tiempos» que, al no completarse del todo el ritual, se cumple de forma parcial y descontrolada, dejando la ciudad atrapada en la oscuridad.

Desde ese momento, la novela avanza escena a escena, casi como una ópera. Hay interludios, se anuncian los personajes que entrarán en juego y cada capítulo funciona como una pequeña pieza dentro de un mosaico mayor. Cada encuentro abre la puerta al siguiente, en una cadena de apariciones que va llevando al lector por hospitales, calles, plazas, bibliobuses y edificios emblemáticos de Barcelona.

Lo que empieza como una fantasmagoría entre lo onírico y lo mágico se va desplazando hacia un tono más cercano a la ciencia ficción y la distopía. A medida que se acumulan las amenazas —bombardeos, explosiones simultáneas, sombras políticas—, la trama adopta la lógica de las películas de acción, con un plan para salvar la ciudad que se explica y se reexplica varias veces y que coloca a sus protagonistas al borde del desastre.

Según el propio Uclés, la obra no pretende ser simplemente realismo mágico ni puro surrealismo: los personajes no entienden del todo qué está pasando, pero los sucesos mantienen una coherencia interna, una especie de lógica poética que evita el puro azar. Lo que se propone, más bien, es una experiencia de lectura «impresionista», formada por pinceladas y estampas que invitan a que cada persona lectora componga su propia imagen de Barcelona.

Un desfile de artistas, escritores y personajes históricos

Uno de los rasgos más llamativos del libro es el amplio elenco de figuras literarias, artísticas y musicales que pueblan sus páginas. Más de un centenar de personajes vinculados de un modo u otro a Barcelona hacen acto de presencia, muchos de ellos reducidos a un rasgo muy reconocible que los identifica y genera un guiño cómplice al lector.

En ese collage narrativo aparecen Julio Cortázar salvando a Laforet de ser arrollada por un tranvía, y de inmediato acudiendo a un hospital junto a Carlos Fuentes para acompañar a Mario Vargas Llosa en una operación en la que el escritor peruano quiere recolocarse el corazón «a la derecha», una alegoría directa sobre su evolución ideológica. Después será Simone Weil quien evite que el propio Cortázar termine bajo las ruedas de otro tranvía, en una secuencia de rescates y casualidades que mantiene un tono de humor negro y reflexión política.

La nómina de apariciones incluye también a Picasso, Woody Allen, Sílvia Pérez Cruz y Roberto Bolaño, este último convertido en una especie de monologuista; a Jordi Savall, Núria Espert y Montserrat Caballé ensayando; a Gil de Biedma en el tramo final de su vida o a Manuel Vázquez Montalbán casi poseído por su alter ego literario, Carvalho. Aunque Juan Marsé no entra en escena de forma directa, la novela cita el inicio de Últimas tardes con Teresa, incorporando así otro de los grandes referentes barceloneses del siglo XX.

El texto juega en todo momento con la plausibilidad de los encuentros. Uclés ha explicado que se permitió imaginar situaciones que podrían haber ocurrido —como una relación íntima entre Jean Genet y Terenci Moix—, pero evitó forzar escenas que rompieran la percepción pública de ciertas figuras. Su único límite declarado era que los personajes resultaran reconocibles en su actitud y su gesto, incluso cuando se les lleva a extremos alegóricos o paródicos.

Tampoco faltan las presencias de Gabriel García Márquez y Cristina Peri Rossi, que abandonan la ciudad en barco, o los ensayos y conspiraciones de Montserrat Roig y Mercè Rodoreda, esta última rodeada de palomas mensajeras con las que se intenta articular un plan para enfrentarse a la amenaza que se cierne sobre Barcelona. El elenco se completa con nombres que van de Freddy Mercury a Rosalía, incorporando también a figuras del siglo XXI para subrayar la continuidad de la tradición cultural barcelonesa.

Este desfile de personalidades está acompañado por momentos de alta carga simbólica, como la imagen de Gaudí contemplando su obra prácticamente terminada o la descripción de una «deconstrucción arquitectónica» de la ciudad que se acompaña de sugerencias musicales, casi como si el lector asistiera a una banda sonora paralela mientras recorre los barrios y las plazas en penumbra.

Oscuridad, fascismo, gentrificación y esperanza

Más allá del juego literario, La ciudad de las luces muertas funciona como una reflexión sobre distintos tipos de oscuridad contemporánea. Uclés ha señalado que, para él, dos de las más importantes son la propia caducidad del ser humano y el auge de la ultraderecha en Europa, que amenaza derechos y libertades considerados consolidados en países como Francia, Dinamarca o España.

El apagón que deja a Barcelona sin luz admite varias lecturas: puede representar tanto la muerte y el paso del tiempo como la sombra del turismo masivo y la gentrificación que vacían de alma los barrios, o incluso el avance del fascismo y la erosión de los valores democráticos. El autor prefiere no imponer una única interpretación, insistiendo en que dependerá de la mirada de cada lector qué significado prevalece.

En cualquier caso, la novela busca que esa oscuridad no sea el punto final. Uclés defiende que la esperanza no existe de manera espontánea: hay que generarla, producirla colectivamente, igual que en otros momentos históricos se logró revertir situaciones extremas. En su visión, el arte —y la literatura en particular— puede actuar como herramienta de catarsis y de toma de conciencia, capaz de ayudar a «desnudar» las fuerzas que oprimen y a imaginar vías de resistencia.

Como guiño a ese enfoque, el libro apenas concede espacio directo a la figura del político profesional. Todos los protagonistas son artistas o intelectuales, precisamente porque el autor considera que es desde esa esfera desde donde puede generarse el cambio de mentalidad necesario para oponerse a la deriva reaccionaria. El apagón, en este sentido, es tanto un peligro como una oportunidad para reorganizar la mirada sobre el mundo.

La Barcelona actual, tal y como la ve Uclés, sufre los mismos males que otras grandes urbes europeas, pero en versión acentuada por el turismo y las tensiones sobre la vivienda. Sin embargo, el escritor destaca que la ciudad condal es también la suma de sus muchas capas históricas, una urbe que combina momentos y estilos y que probablemente sobrevivirá a todos sus habitantes, aunque no siempre resulte fácil «vivirla» en plenitud.

Una estructura operística y juegos formales en la página

Uno de los aspectos más comentados de La ciudad de las luces muertas es su estructura. La novela se despliega como una partitura dividida en escenas e interludios, donde se anuncian los personajes que entrarán en cada fragmento, casi como si se tratase de un libreto de ópera. Este enfoque permite a Uclés encadenar episodios breves, intensos, que funcionan como viñetas o cuadros impresionistas.

Lejos de la linealidad clásica, el libro propone un recorrido fragmentado en el que cada episodio corresponde a una época distinta o a un punto de vista diferente sobre la ciudad. Ese carácter «collage» emula el trencadís modernista de Gaudí: piezas diversas que, al unirse, forman una imagen reconocible de Barcelona, aunque nunca totalmente cerrada ni definitiva.

En cuanto al plano formal, Uclés introduce coqueteos tipográficos y visuales: páginas completamente en negro en el momento del apagón, cambios de tipografía —incluyendo letra manuscrita para ciertos pasajes— y disposiciones del texto que rompen con la caja tradicional. Son recursos que, sin llegar a la experimentación extrema, buscan remarcar momentos clave o subrayar la sensación de extrañeza que atraviesa la narración.

La novela está salpicada también de pseudocitas y guiños intertextuales que pueden funcionar como pequeñas recompensas para quienes reconozcan los referentes. Se trata de frases, alusiones y chispazos de otras obras que se insertan en el texto sin aviso, jugando con la memoria literaria del lector, casi como si se tratase de un juego de pistas.

Hacia el final, el tono se desplaza hacia un registro más próximo al relato de catástrofes y salvación in extremis. El plan para evitar que Barcelona desaparezca ante una posible explosión masiva de bombas exige un esfuerzo conjunto de personajes vivos y muertos, mientras Carmen Laforet envejece a golpes de cabezada, pasando de la juventud a la vejez en cuestión de escenas, hasta convertirse en una anciana en el momento decisivo.

Carmen Laforet, Montserrat Roig y las otras heroínas de la historia

Si bien la novela se abre con la muerte de Carlos Ruiz Zafón en Nueva York, la verdadera guía del relato es Carmen Laforet, convertida en protagonista y testigo del extraño fenómeno que transforma Barcelona. Uclés recupera a la autora de Nada —primera ganadora del Premio Nadal— como una joven veinteañera, aún sin la fama que le otorgaría su obra posterior, para situarla en el centro de esta noche eterna.

La evolución de Laforet a lo largo del libro está marcada por sueños en los que envejece de repente, saltando décadas en cuestión de páginas. Ese desgaste acelerado hace que, cuando llega el momento de revertir su deseo y tratar de salvar la ciudad, sea ya una octogenaria. La imagen de una escritora envejecida, pero aún capaz de intervenir en el destino de Barcelona, refuerza la idea de la literatura como conciencia de la sociedad.

Junto a Laforet, otra figura central es Montserrat Roig, a la que la novela otorga un papel muy activo en la articulación de la resistencia frente a la destrucción. No es un detalle menor que Uclés obtuviera en su momento la beca que lleva el nombre de Roig, gracias a la cual pudo trasladarse a Barcelona para escribir; el libro retoma ese vínculo afectivo y lo convierte en un reconocimiento explícito a la autora catalana.

El elenco femenino se completa con una Mercè Rodoreda cansada, que duda entre contribuir con sus palomas mensajeras a la organización del plan o marcharse de nuevo al exilio. Su presencia dialoga con el ensayo de Roig sobre ella, «El aliento poético de Mercè Rodoreda», y subraya el peso de las escritoras en la construcción del imaginario barcelonés. A su alrededor orbitan otras voces, desde Simone Weil hasta figuras contemporáneas como Rosalía, que introduce un guiño al siglo XXI.

El epílogo, titulado «Las otras cuerdas de Barcelona», cierra la novela recogiendo los hilos sueltos de los personajes principales y reservando un lugar de honor precisamente para Rodoreda, Roig y Laforet. En sus últimas páginas aparece incluso «un tal Uclés» cantando chanson française, una forma irónica de colarse en su propio texto y recordar que el autor también forma parte de esa constelación de voces que han mirado a Barcelona desde la literatura.

Del éxito de «La península de las casas vacías» al Premio Nadal

Antes de irrumpir con La ciudad de las luces muertas, David Uclés ya se había consolidado como una de las grandes revelaciones del panorama literario español gracias a La península de las casas vacías. Esta novela, publicada por Siruela en 2024, alcanzó cerca de 300.000 ejemplares vendidos y llegó a contar con una edición de lujo en tapa dura, con una reinterpretación a color —realizada por el propio Uclés— de la ilustración de cubierta original de Zabaleta.

Ese éxito vino acompañado de una larga lista de reconocimientos: Premio Andalucía de la Crítica 2025, Premio Dulce Chacón 2025, Andalucía de las Letras 2025, Premio Cálamo al Mejor Libro del Año o el Premio Espartaco de la Semana Negra de Gijón a la Mejor Novela Histórica. Además, la obra fue elegida como segundo mejor libro del año por el jurado de la lista anual de Babelia, reforzando su recepción tanto entre la crítica como entre el público.

Frente a aquella novela, enmarcada en la Guerra Civil española y atravesada por elementos de realismo mágico vinculados a la propia familia del autor, La ciudad de las luces muertas apuesta por una invención total: una historia creada desde cero, que se alimenta de la memoria cultural barcelonesa pero no parte de una experiencia directa como testimonio familiar.

Uclés ha explicado que la idea de la nueva novela surgió en 2021, durante una estancia en París, cuando conoció las becas Montserrat Roig, centradas en proyectos vinculados a Barcelona. Apenas había pasado un día en la ciudad a lo largo de su vida, pero concibió su labor como la de un corresponsal de guerra: alguien enviado a un territorio desconocido que tiene que aprender a leerlo y contarlo con rapidez.

Esa aproximación externa le llevó a descubrir la densidad de la tradición literaria y artística barcelonesa, más allá del eslogan de «ciudad cosmopolita». La escritura del libro, extendida durante unos cinco años, le permitió adentrarse en la obra de numerosos escritores catalanes y autores vinculados a Barcelona que hasta entonces no había leído en profundidad, algo que se percibe en la cantidad de nombres que pueblan la novela.

Retrato de un autor nómada y polémico

Nacido en Úbeda (Jaén) en 1990, David Uclés se define como alguien «franco» que a veces habla demasiado, una sinceridad que le ha situado en el centro de varias polémicas públicas. Más allá de la atención mediática, su perfil combina facetas de escritor, músico, dibujante y traductor, con una formación lingüística sólida y una trayectoria internacional marcada por estancias en Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra.

Ha trabajado como profesor de español, alemán e inglés en varios países europeos y ha pasado temporadas entre Galicia, Euskadi y Cataluña, aunque actualmente reside en Madrid. Ese recorrido nómada se refleja tanto en su mirada sobre Europa como en su decisión de, llegado el caso, marcharse a otro país «donde nadie le conozca» para seguir escribiendo en paz si siente que el ruido mediático interfiere demasiado en su trabajo creativo.

Hasta la fecha, Uclés ha publicado cuatro novelas: El llanto del león (2019), Emilio y Octubre (2020), La península de las casas vacías (2024) y La ciudad de las luces muertas, premiada con el Nadal 2026. También ha escrito dos obras en francés durante su estancia en Francia, reflejo de una formación literaria marcada en buena parte por el entorno extranjero.

Su presencia en medios se ha visto reforzada por colaboraciones en cabeceras como La Vanguardia, El País, Diario Jaén y la Cadena SER, así como por entrevistas y debates en los que no ha evitado pronunciarse sobre temas delicados, desde la memoria de la Guerra Civil hasta el auge actual de la extrema derecha. Él mismo admite que en España «te van a criticar hagas lo que hagas», y prefiere que esas críticas se basen en lo que piensa y escribe antes que en su indumentaria o su vida personal.

Esa exposición pública ha coincidido con algunos episodios de controversia, como su decisión de no participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, debido a la presencia en el programa de figuras políticas con las que no se sentía cómodo y a un lema —»La guerra que perdimos todos»— que no compartía. El propio autor ha reconocido que quizá se arrepiente de haber hecho pública su renuncia, pero defiende su derecho a elegir dónde se siente a gusto.

La mirada de Uclés sobre la literatura española y europea

Con una trayectoria muy vinculada al extranjero, Uclés ofrece también una perspectiva particular sobre el estado de la literatura española y europea. Recuerda que, viviendo en Francia, llegó a escribir dos novelas en francés y a contemplar la posibilidad de publicar allí, en parte porque en España sentía que el sistema editorial estaba muy centrado en autores ya consagrados y dejaba poco espacio para voces nuevas.

En el país vecino, explica, existen premios literarios para autores jóvenes que pueden tener un peso similar al del Goncourt, lo que contrasta con una tradición española que, hasta hace poco, priorizaba a figuras establecidas. Sin embargo, el autor considera que la situación está cambiando y que se está produciendo un relevo generacional con nuevas voces que aportan registros y temas muy variados.

Uclés cita, entre otros, nombres como Luis Mario, Julia Peró, Irene Solà o Pol Guach como ejemplos de esa nueva hornada de escritores que están renovando la narrativa en castellano y catalán. A su juicio, en un plazo de alrededor de una década se percibirá con claridad la huella de este cambio generacional, una «ley de vida» que ya se empieza a notar en las mesas de novedades y en la recepción crítica.

Pese a su proyección, el autor insiste en que no es un escritor de publicar libro cada año. La intensidad de las giras de promoción y las polémicas asociadas a su figura han llegado a dificultar sus procesos de escritura, hasta el punto de que reconoce que lleva dos años sin poder escribir con continuidad. Entre sus planes está realizar un viaje por Centroeuropa —»la vieja Europa»— para encontrar la tranquilidad necesaria y trabajar en su próxima novela.

En paralelo, se están desarrollando proyectos de adaptación audiovisual. La versión en serie de La península de las casas vacías continúa en fase de guion, mientras que en el caso de La ciudad de las luces muertas ya hay interés para llevarla a la pantalla, quizá en forma de película. Uclés está convencido de que es su obra más visual, tanto por la cantidad de escenarios como por la naturaleza coral del reparto de personajes.

Del VIH a la «boina de fuego»: futuros proyectos y símbolos

Aunque todavía se encuentra inmerso en la promoción de La ciudad de las luces muertas, Uclés ya apunta hacia nuevos proyectos narrativos. Su siguiente libro, según ha adelantado, girará en torno al VIH y al estigma que recayó sobre quienes padecieron la enfermedad, especialmente en los años 80, cuando muchas personas fueron apartadas y demonizadas por su diagnóstico.

La temática no es ajena a su obra actual: en la novela aparecen referencias al sida a través de figuras como Julio Cortázar, recordando que el escritor argentino murió a causa de esta enfermedad, un hecho menos conocido por el gran público. Para Uclés, se trata de un asunto que le toca especialmente y que quiere abordar con mayor profundidad, como una forma de hacer justicia clínica y simbólica a quienes fueron estigmatizados.

Otra de las imágenes que ha dado que hablar es la «boina de fuego» con la que concluye la novela, una expresión que muchos han vinculado al propio autor por su habitual uso de boina como complemento. Uclés ha aclarado que, en realidad, pensaba en la «boina de contaminación» que a veces se cierne sobre ciudades como Madrid, y que la asociación con su figura ha sido más bien una coincidencia curiosa.

La atención a su aspecto —y, en general, a su manera de presentarse en público— es algo que el autor vive con cierta incomodidad. Admite que le resulta llamativo que, mientras a figuras como Buñuel o Lorca se les llegara a recriminar en su época el no llevar sombrero, a él le toque hoy escuchar críticas por llevarlo. En su opinión, el debate debería centrarse en lo que se escribe y se piensa, más que en la ropa o en la estética personal.

Mientras tanto, Uclés mantiene la intención de tomarse un tiempo de silencio creativo una vez termine la agenda promocional de su última novela. Su plan es desconectarse parcialmente del foco mediático durante el verano, viajar y retomar la escritura con calma, sin las distracciones que, según reconoce, han hecho más difícil concentrarse en sus proyectos recientes.

La presentación de La ciudad de las luces muertas en Bilbao, sumada a los encuentros con medios en Barcelona y al interés creciente por el libro en toda España, consolida a David Uclés como una de las voces más seguidas de la narrativa actual. Entre apagones alegóricos, ciudades desbordadas por el turismo, fantasmas de la Guerra Civil y sombras del fascismo europeo, su novela propone que solo la creación artística puede devolver algo de luz a un paisaje que muchos perciben en penumbra, recordando que la esperanza, lejos de ser un regalo, es una tarea compartida.


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EL CAMINO DE GAUDÍ

¿QUÉ ES EL CAMINO DE GAUDÍ?
Un proyecto que acaban de presentar los responsables de los tres únicos edificios que Antonio Gaudí diseñó fuera de Cataluña: el Capricho de Comillas (Cantabria), el Museo Casa Botines (León) y el Palacio Episcopal de Astorga. Los respalda la Sagrada Familia, que ha anunciado que trabajará con ellos en retos comunes.
 
¿QUÉ OBJETIVOS TIENE?
Dado que el Camino de Santiago (en sus versiones francesa y del norte) discurre por Cantabria, León y Astorga, El camino de Gaudí subrayará la vertiente cultural y artística de esas etapas.
También se pretende acercar la figura del genio de Reus a los niños y jóvenes y apoyar el talento creativo infantil y juvenil, a través de premios y becas.
 
¿EN QUÉ CONSISTIRÁ?
Las entidades citadas que integran El camino de Gaudí propondrán una fórmula de acceso combinado a los tres edificios para impulsar las visitas a los mismos, un cuento infantil y un concurso de dibujo escolar.
Además, se desarrollarán acciones de promoción conjuntas, como presentaciones en ferias, foros y conferencias culturales, educativas y turísticas.
Se trabaja, asimismo, en el intercambio de exposiciones temporales, los préstamos y depósitos de piezas, la coproducción de actividades y la colaboración en materia académica y archivística, y una comisión educativa diseña actualmente materiales específicos para talleres dirigidos al público familiar a lo largo de este año.
 
¿POR QUÉ AHORA?
Este año 2026 se conmemora el centenario de la muerte del arquitecto -bajo el lema El orden invisible– y ha sido declarado Año de Especial Interés Público por parte del Ministerio de Cultura.
 
¿QUÉ PRÓXIMOS PROYECTOS TENDRÁN LUGAR EN EL CAMINO DE GAUDÍ?
El Museo Casa Botines estrenará exposición permanente y también albergará la temporal “Gaudí y la ciudad moderna”, que analizará sus aportaciones en lo relativo al urbanismo, la arquitectura doméstica o los servicios públicos. Además, programará el concierto Requiem por Gaudí, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y el Coro Escarcha.
Por su parte, el Capricho de Comillas publicará el libro Tras los pasos de Gaudí en Comillas, pondrá en marcha un curso de verano en la Universidad Pontificia de Comillas y celebrará conciertos de música y visitas especiales con motivo del centenario. Por último, en el Palacio de Astorga se oficiará una misa solemne en su capilla el 25 de junio, se inaugurará una escultura de Gaudí y sus nuevos jardines; y, ya en octubre, se desvelará un espacio oculto hasta ahora: su foso.
 
 
PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.elcaminodegaudi.com
 

 
 

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Turno de guardia y Leonie Benesch, la profesional del siglo XXI

A finales del año pasado decíamos en esta sección que una de las películas recientes más aventajadas a la hora de mostrar las condiciones de precariedad laboral de los trabajos repetitivos hoy y, sobre todo, sus consecuencias en forma de anulación del tiempo libre y de las relaciones era On Falling, de la portuguesa Laura Carreira. Su protagonista se empleaba en una fábrica de luz macilenta cuyos asalariados apenas mantenían contacto entre ellos, y a la salida el ambiente no era mucho mejor, en un piso habitado por perfectos desconocidos en alquiler.
Es curioso que una inquietud parecida la sugiere Turno de guardia, de Petra Biondina Volpe, cuando la labor de su personaje central, Floria (la sólida Leonie Benesch) no guarda relación ninguna con la de aquella reponedora. La trama única de esta película se basa en una jornada de trabajo (cualquiera) de una enfermera de hospital, desde su entrada hasta su salida; por oficio, uno de los pilares de sus obligaciones es la calidez y el adecuado contacto humano con los pacientes, a veces en sus horas últimas, pero el hecho de no estar acompañada de personal suficiente, y la constante demanda de prisa, justificada y no, le obligan a atender un rosario constante de urgencias. A enfrentar una montaña de estrés y a cometer errores posiblemente evitables -y potencialmente graves- si su ritmo fuera otro.
Físicamente Floria parece una mujer frágil y menuda, pero sobre ella se sostiene el equilibrio físico y mental de toda una planta de enfermos graves, y sólo quienes comparten puesto y posición con ella entienden en qué condiciones está trabajando y hasta qué punto es relevante conceder un trato digno a los pacientes. Sobre todo cuando, viendo las orejas al último lobo, la información y los minutos dedicados son medicina.
La cámara no descansa siguiendo el ritmo de la protagonista, que a su vez es el punto de engarce de un friso de individuos de diferentes personalidades, clases sociales y estados físicos; en el fondo, encarnan las edades del hombre y un catálogo de sus circunstancias. A cada uno, y en la medida en que sus humanas fuerzas se lo permiten, Floria les concede el trato que necesitan: nanas para apaciguar, promesas de compañía, esperanzas si las hay, algún castigo si el enfermo exasperante lo merece.
El personaje de Benesch representa la calma y la paciencia puestas continuamente a prueba, y no es la primera vez que esta actriz alemana transmite ese mismo temple. A sus escasos treinta y cinco, ha elegido sus papeles con fortuna: en Sala de profesores o September 5 interpretaba a profesionales, una profesora y una traductora, con ingente contención e igualmente en contextos límite.
Sustenta un casi continuo plano secuencia y, aún más, Volpe la convierte en símbolo: el de los trabajadores que por muy poco llevan a su espalda organizaciones enteras, sin apenas reconocimiento y aún recibiendo ocasionales alfilerazos. Las referencias finales a la escasez de personal sanitario, tanto en Suiza como en España, apuntan en esa dirección, pero la directora sabe escapar de la reivindicación ruidosa para realizarla con una delicadeza infrecuente.

 

 
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