La libreta marrón, la nueva novela de Jesús María Serrano

Isaac

Portada y presentación de La libreta marrón

El eco de la literatura hecha desde El Puerto de Santa María resonó con fuerza en la Ermita de Santa Clara, donde se ha dado la bienvenida a La libreta marrón, una mujer entre guerras, la nueva novela del escritor portuense Jesús María Serrano Romero. El acto, planteado casi como un pequeño rito de paso más que como una simple presentación, reunió a un público numeroso y diverso que completó el aforo del histórico recinto.

En un ambiente íntimo, cuidado y muy cercano, la velada se convirtió en un encuentro cultural de altura, con la presencia de lectores fieles, profesionales del ámbito literario y artístico y vecinos interesados en la narrativa histórica y social. Lejos de la mera formalidad, la cita se vivió como una celebración compartida de la palabra, la memoria y la música.

Un acto literario multitudinario en la Ermita de Santa Clara

La presentación, organizada con la colaboración de Círculo Rojo Editorial y el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, se celebró en la Ermita de Santa Clara, un espacio cargado de simbolismo donde la arquitectura y el silencio parecen acompañar a la literatura. El lugar aportó una atmósfera recogida, casi ceremonial, que encajaba con el tono de la novela.

El escritor portuense regresó así a su tierra natal para compartir su obra más reciente con sus vecinos, amigos y lectores. La asistencia superó las expectativas iniciales, reflejando el interés que despierta tanto la trayectoria del autor como el tema de la novela, que se adentra en uno de los periodos más convulsos del siglo XX.

El acto estuvo conducido e introducido por Manolo Morillo, que ejerció de maestro de ceremonias y de puente entre el autor y el público. Su intervención aportó contexto, cercanía y un tono personal, especialmente al subrayar la dimensión humana y creativa de Serrano, más allá de sus credenciales literarias.

Buena parte del encanto de la noche vino también del componente musical. La presentación contó con acompañamiento de guitarra, creando un diálogo permanente entre texto y música. Esta combinación convirtió la cita en algo más que una simple lectura: fue una experiencia escénica en la que la palabra escrita se mezcló con la interpretación en directo.

Durante la velada, el autor no se limitó a hablar de su libro, sino que recitó poemas propios y leyó pasajes significativos de la novela, dejando que el tono y el ritmo de la prosa resonaran en la ermita. Ese modo de presentar la obra —casi como si se tratara de un relato oral continuo— reforzó la dimensión emocional del texto y permitió al público entrar en la historia de la protagonista desde el primer momento.

Texto, música y amistad: un diálogo artístico vivo

El acompañamiento musical corrió a cargo del guitarrista Miguel (o Manuel) Gibaja, definido muchas veces por él mismo como “aficionado”, aunque su interpretación demostró una sensibilidad y una solvencia propias de un músico con una larga trayectoria personal. Su guitarra, con matices que iban desde lo clásico hasta guiños al jazz, se convirtió en un segundo discurso narrativo que arropó la lectura.

La presencia de Gibaja tuvo además un componente simbólico: viajó expresamente desde la Comunidad Valenciana para participar en la presentación. Ese gesto de desplazarse para acompañar a Serrano reforzó la idea de que el acto no era solo una cita literaria, sino también una celebración de la amistad y de los vínculos tejidos alrededor de la cultura.

El diálogo entre la voz del autor y las cuerdas de la guitarra creó una atmósfera de escucha muy particular. La prosa de Serrano, que muchos describen como “escrita para ser oída”, encontró en la ermita un espacio ideal: los fragmentos leídos resonaron como si estuvieran pensados para ese lugar concreto, con un tempo que recuerda a la poesía recitada.

Quienes asistieron a la presentación destacaron la sensación de rito compartido: la lectura de pasajes de La libreta marrón, una mujer entre guerras, el silencio atento del público, la música que aparecía y se retiraba con discreción y la cercanía del autor generaron una experiencia que iba más allá del acto promocional al uso.

En este contexto, la figura de Jesús María Serrano apareció no solo como novelista, sino como creador total y agitador cultural, alguien que entiende la literatura como un punto de encuentro entre disciplinas, personas y memorias. La presentación puso de manifiesto esa forma de entender la escritura: como un espacio de resistencia íntima, pero también de comunidad.

Una novela entre guerras: historia, memoria y conciencia

En el centro de toda esta celebración está la nueva novela de Serrano, La libreta marrón, una mujer entre guerras. La obra se sitúa temporalmente entre mayo y finales de 1945, justo tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo intenta recomponerse entre ruinas materiales y heridas morales aún abiertas.

La trama despliega un viaje geográfico y emocional amplio que lleva al lector por Alemania, Estados Unidos, Canadá y distintos puntos de África, sin olvidar una presencia constante de Brasil y Uruguay. Ese mapa de escenarios refleja un tiempo marcado por los desplazamientos, el exilio y los conflictos ideológicos que atraviesan continentes.

La protagonista de la novela es Gretchen Braun, cónsul alemana, una mujer que encarna las contradicciones y tensiones del siglo XX. A través de su biografía se muestran las convulsiones de un mundo en reconstrucción y las decisiones íntimas que terminan definiendo el rumbo de una vida. No se trata solo de un personaje político, sino de alguien atrapado entre responsabilidades públicas y dilemas personales. Ese conflicto conecta con el papel de los personajes secundarios en la narrativa literaria.

Lejos de limitarse a la reconstrucción de hechos históricos, el libro propone una reflexión profunda sobre el exilio, la resistencia ética y la dignidad personal frente a los fanatismos. Gretchen se mueve por escenarios atravesados por revoluciones latinoamericanas, tensiones diplomáticas y el trauma de la posguerra, obligada a decidir una y otra vez qué lugar ocupar frente a la injusticia y la violencia.

El personaje principal se presenta como una mujer lúcida, formada y obstinada, que no encaja del todo en el molde del heroísmo clásico. Su fortaleza no se apoya en grandes gestas épicas, sino en la capacidad de mantenerse en pie cuando todo empuja a claudicar. Esa resistencia silenciosa, más ética que espectacular, articula buena parte del tono de la novela.

Estructura fragmentada y una libreta como eje del relato

Uno de los rasgos que más llaman la atención en La libreta marrón, una mujer entre guerras es su estructura narrativa fragmentada. La novela alterna el presente de un viaje con los recuerdos que la protagonista ha ido anotando en la libreta que da título al libro, creando un vaivén constante entre memoria y actualidad.

Esos apuntes que emergen de la propia libreta marrón funcionan casi como relatos breves autónomos, pequeñas historias incrustadas en una narración mayor que van componiendo el retrato completo de Gretchen Braun. Cada fragmento ilumina un momento distinto de su pasado y, al mismo tiempo, dialoga con el presente del relato.

Entre los recursos simbólicos que atraviesan la obra destaca el motivo de los tendidos de cartas, utilizado como imagen de los vínculos persistentes que se mantienen entre personas y mundos separados, a veces incluso enfrentados. Las cartas se convierten en la prueba de que, pese a las guerras y las distancias, siguen existiendo hilos invisibles que ayudan a sostener la memoria.

La novela se organiza en dos grandes partes bien diferenciadas. La primera funciona como un extenso flashback con una estética cercana al cine en blanco y negro, lleno de contrastes, silencios y claroscuros, donde se reconstruyen los años más intensos de la vida de la protagonista. Esta sección tiene algo de álbum fotográfico que se va revelando poco a poco.

La segunda parte impulsa la acción hacia adelante y adopta un tono más propio de la novela de intriga, en la línea de nombres como Dashiell Hammett, Graham Greene, Vázquez Montalbán o Andrea (o Luca) Camilleri, citados como referencias. En este tramo, el relato gana ritmo, se intensifican los conflictos y las decisiones del presente cobran un peso definitivo sobre el sentido de todo lo vivido.

Una escritura para ser escuchada: ritmo, voz y respiración

Quienes conocen la trayectoria del autor destacan que la prosa de Serrano tiene algo de oralidad muy marcada. En La libreta marrón esa característica se acentúa: la puntuación se vuelve heterodoxa, la cadencia de las frases se asemeja a una lectura en voz alta y el texto parece pedir ser escuchado tanto como leído en silencio.

Esta forma de escribir encajó de forma natural con el formato escogido para la presentación, donde el propio autor leyó fragmentos clave de la novela ante el público. El eco de las palabras en la ermita y la respuesta atenta de la audiencia evidenciaron que la obra posee una musicalidad interna que se refuerza cuando se comparte colectivamente.

Durante la lectura, muchos asistentes percibieron que la novela respira a través de sus silencios y de los espacios en blanco, tanto como mediante lo que se enuncia explícitamente. Esa respiración pausada, que se mezcla con la tensión de la trama, contribuye a que la experiencia de lectura tenga un componente casi sensorial.

El propio diseño fragmentario del libro permite que cada bloque conserve una identidad narrativa propia, casi como si se tratara de escenas o secuencias cinematográficas. Este recurso facilita que el lector pueda entrar y salir de la historia, detenerse en determinados episodios y regresar a ellos más tarde sin perder el hilo general.

En conjunto, la obra construye un discurso que combina memoria, aventura y reflexión ética, sin renunciar a un tono cercano, accesible y emocional. Esa mezcla explica que muchos la consideren una lectura especialmente indicada para quienes buscan historias con trasfondo histórico, pero también con preguntas de fondo sobre la responsabilidad individual.

Jesús María Serrano, un creador integral comprometido con su ciudad

El autor de La libreta marrón, una mujer entre guerras, Jesús María Serrano Romero, nació en El Puerto de Santa María en 1953 y ha desarrollado una trayectoria vital y profesional marcada por la combinación de servicio público, vocación internacional y creación artística. Su biografía transita entre instituciones y escenarios diversos, pero siempre con la escritura como hilo conductor.

A lo largo de su carrera ha trabajado tanto en la Armada de los Estados Unidos como en el Ministerio de Defensa de España, lo que le ha permitido conocer de primera mano distintos contextos geopolíticos y humanos. Esa experiencia internacional se filtra en su obra literaria, donde los conflictos históricos rara vez se presentan de forma simplista.

En paralelo, Serrano ha desarrollado una intensa actividad como escritor, poeta, guionista y crítico de arte. Ha participado en proyectos de televisión, ha publicado poemarios, ensayos y textos en diversas antologías, y se ha implicado de manera constante en iniciativas culturales que van más allá de la estricta esfera editorial.

Ya retirado de su actividad profesional en las instituciones, mantiene un compromiso activo con la cultura local y con la defensa del patrimonio histórico y medioambiental de El Puerto de Santa María. Su implicación en movimientos ciudadanos y campañas en favor de la protección del entorno lo sitúan como una de las voces más constantes en la reivindicación de la memoria y la identidad de la ciudad.

Para muchos vecinos y agentes culturales, Serrano encarna la figura del artista integral y cronista sentimental de su tierra: alguien que escribe, pero también escucha, participa y se posiciona cuando considera que la historia y el paisaje de su ciudad están en juego. En este sentido, su nueva novela se lee también como una prolongación de esa mirada atenta sobre el pasado y el presente.

Con La libreta marrón, una mujer entre guerras, Jesús María Serrano refuerza su posición dentro del panorama literario contemporáneo como un autor que combina memoria, rigor histórico y sensibilidad social, sin perder el vínculo con sus raíces portuenses. La respuesta que ha tenido la presentación en la Ermita de Santa Clara parece confirmar que, tanto la obra como su autor, siguen despertando un interés creciente entre los lectores que buscan historias con fondo humano y preguntas incómodas sobre el siglo XX y sus herencias en el presente.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Francisco Cañabate presenta en El Ejido su novela «Una historia de luz»

Isaac

Presentación de novela en El Ejido

El Centro de Interpretación de la Cultura Mediterránea de El Ejido se convirtió en escenario de una de esas citas culturales que se apuntan en la agenda. Allí, el pediatra y escritor Francisco Cañabate Reche presentó su novela “Una historia de luz”, una obra que se suma a una trayectoria literaria consolidada y que despierta el interés tanto de lectores habituales como de quienes se acercan por primera vez a su narrativa.

En un ambiente cercano y muy participativo, el público pudo conocer de primera mano cómo se ha gestado este relato que combina reflexión, aventura y misterio. La presentación permitió ir más allá de la simple sinopsis: el autor compartió detalles del proceso de escritura, habló de sus motivaciones y se detuvo en los temas que atraviesan la novela, desde la fragilidad humana hasta la fuerza del azar.

Un acto literario con sello ejidense

El encuentro, organizado en el Centro de Interpretación de la Cultura Mediterránea de El Ejido, contó con la participación de la concejal de Cultura, Elena Gómez, y con la presentación a cargo del escritor y amigo del autor Francisco Villegas. Ambos acompañaron a Cañabate en un diálogo distendido en el que se mezclaron anécdotas personales, comentarios sobre la obra y reflexiones sobre el papel de la literatura en la vida cotidiana.

La cita, de entrada libre hasta completar aforo, reunió a lectores, profesionales del ámbito cultural y vecinos interesados en la propuesta, consolidando este espacio municipal como un lugar de referencia para las actividades literarias. La presencia institucional subrayó, además, la apuesta del Ayuntamiento de El Ejido por apoyar a los creadores locales y la programación cultural estable en el municipio.

Durante la presentación se habló también del contexto en el que nace “Una historia de luz” y del momento vital de su autor. La combinación de su experiencia como médico y su vocación literaria se hizo notar en cada intervención, tejiendo puentes entre la práctica sanitaria y la creación artística, dos ámbitos que para Cañabate no están tan alejados como pudiera parecer.

“Una historia de luz”: reflexión, azar y destino

La nueva novela de Francisco Cañabate se presenta como un relato íntimo que reflexiona sobre la condición humana. En sus páginas se exploran la entereza y la vulnerabilidad de las personas, su capacidad para resistir, cambiar y recomponerse, así como las dudas que surgen ante el futuro. Todo ello se articula en torno a una trama que el propio autor define como «repleta de aventuras, misterio e intriga».

“Una historia de luz” no se limita a seguir el hilo de unos personajes; abre la puerta a cuestiones como el azar, el destino y las “coordenadas” en las que transcurre la existencia. El libro invita al lector a preguntarse hasta qué punto las decisiones personales y los sucesos imprevistos condicionan el rumbo de una vida, y cómo pequeños gestos o encuentros pueden desencadenar cambios de gran calado.

Sin desvelar giros de la trama, Cañabate insistió en la importancia de preservar la sorpresa, de permitir que el lector descubra por sí mismo los secretos que esconde la novela. La obra combina viajes, situaciones límite y experiencias transformadoras que obligan a sus protagonistas a replantearse quiénes son y hacia dónde se dirigen, mezclando elementos de aventura con momentos de introspección pausada.

El tono del libro, según explicó, se mueve entre la cercanía y la reflexión, con un estilo accesible que busca enganchar al lector desde las primeras páginas y acompañarlo en un recorrido emocional y vital. En definitiva, se trata de una obra que pretende entretener, pero también dejar poso una vez cerrada la última página.

Una trayectoria literaria que arranca en 1998

Más allá de esta nueva publicación, la figura de Francisco Cañabate se entiende mejor si se repasa su recorrido previo. Su debut literario llegó en 1998 con el libro de relatos “El burlador del tiempo”, una ópera prima que abrió el camino a una producción continuada a lo largo de más de dos décadas. Desde entonces no ha dejado de escribir y publicar, consolidando un estilo propio.

A ese primer título le siguieron otras obras que han ido marcando distintas etapas de su evolución creativa. Entre ellas destacan “La sonrisa secreta de la luna” (2001) y el libro de relatos “El grito” (2003), donde ya se perciben algunos de los temas recurrentes en su narrativa, como la exploración de los sentimientos y las encrucijadas personales. Estas publicaciones fueron abriendo un hueco a su nombre en el panorama literario de su entorno.

En el terreno de la novela, Cañabate ha desarrollado una colaboración muy estable con la editorial Alhulia. Con este sello han visto la luz títulos como “El arco iris de Rubens” (2007), “Las miradas cruzadas” (2009) y “Sueños encadenados” (2013), todos ellos integrados en un catálogo que ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa, con una apuesta firme por historias que combinan emoción, reflexión y un punto de inquietud.

A esta lista se suman otras obras como “Escaques amarillos” (2016), “La posibilidad de la pantera” (2017), “Demolición” (2019) e “Instrucciones para conocer realmente a alguien” (2020). Con ellas, el autor ha seguido ampliando su universo narrativo, explorando distintos registros y escenarios, pero manteniendo una mirada muy atenta a las relaciones humanas, los conflictos internos y las decisiones que marcan un antes y un después.

En total, Cañabate suma ya una decena larga de títulos entre novelas y relatos, a los que hay que añadir colaboraciones habituales en revistas literarias. Esta actividad continuada, compatibilizada con su labor en el ámbito sanitario, ha hecho de él una voz reconocible dentro del panorama literario local y regional, con lectores fieles que siguen de cerca cada nueva publicación.

Entre la medicina y la literatura

La biografía profesional de Francisco Cañabate no se limita a las letras. Es pediatra de profesión y cuenta con una extensa producción científica en su especialidad, lo que le ha permitido desarrollar una doble vertiente: la médica y la literaria. Esta combinación se refleja tanto en su manera de entender a los personajes como en la sensibilidad con la que aborda temas relacionados con la vida, la enfermedad o la resiliencia.

Durante la presentación y en entrevistas previas, el autor explicó que la escritura de “Una historia de luz” le ocupó aproximadamente un año, un periodo que coincidió con cambios importantes en su carrera. Tras casi ocho años como director médico del Hospital Universitario de Poniente, tomó la decisión de regresar a la atención primaria, volviendo a la consulta pediátrica y al contacto diario con los niños y sus familias.

Este giro profesional, más pegado de nuevo al trato directo con los pacientes, le proporcionó otro ritmo de vida y un espacio distinto para la reflexión y la creación. Él mismo ha señalado que esa etapa influyó de manera clara en la profundidad y el enfoque de la novela. No es casual que, al hablar de la obra, se muestre especialmente satisfecho y llegue a afirmar que podría ser una de las mejores que ha escrito hasta la fecha.

La convivencia entre medicina y literatura también aparece en su forma de entender el acto de leer. Para Cañabate, la lectura es una herramienta de comprensión del ser humano, un complemento a su experiencia clínica que permite explorar emociones, miedos y esperanzas de un modo que la ciencia, por sí sola, no siempre alcanza. De ahí que valore tanto los encuentros con lectores y las presentaciones como espacios de intercambio.

Cultura local, librerías y experiencia lectora

Uno de los aspectos más comentados durante la presentación fue el papel de la cultura en la vida diaria de municipios como El Ejido. Cañabate insistió en la importancia de la cultura local, de los autores que escriben desde y para su entorno, y del tejido de espacios culturales y librerías que sostienen esa actividad. Agradeció de forma expresa la colaboración de Elena Gómez, concejala de Cultura, y del personal bibliotecario, como Trini, por su implicación en la organización del acto.

El apoyo de las librerías independientes fue otro punto clave. En este caso, la librería Papelo se encargó de gestionar la disponibilidad de ejemplares durante la presentación, facilitando que los asistentes pudieran adquirir el libro y, en muchos casos, llevárselo firmado. Este tipo de colaboración, según el autor, es esencial para mantener viva una red cultural cercana al ciudadano.

Cañabate aprovechó también para reivindicar la experiencia del libro físico frente a la compra online. Aunque reconoció que internet permite acceder a prácticamente cualquier título, subrayó que nada sustituye el gesto de entrar en una librería, hojear un volumen, leer unas líneas y decidir llevárselo a casa. Para él, ese pequeño ritual contribuye a crear un vínculo más intenso con la lectura.

El acto en El Ejido se planteó como un encuentro abierto, sin solemnidades innecesarias, en el que primó la cercanía y el intercambio de impresiones. El autor animó a disfrutar no solo del libro, sino del propio momento compartido: la conversación, las preguntas del público y la posibilidad de detener el ritmo del día a día para sentarse a hablar de historias, personajes y emociones.

En esta nueva parada de su recorrido literario, Francisco Cañabate refuerza una trayectoria que combina rigor profesional, compromiso con la cultura local y una narrativa centrada en las personas. “Una historia de luz” llega así al público como una obra que pretende entretener y hacer pensar, al tiempo que consolida la relación del autor con sus lectores y con un municipio que se ha convertido en escenario habitual de sus presentaciones.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

La AAL entregó los galardones 2023-2024: los nuevos Premios de Filología y Lingüística a Guiomar Ciapuscio y de Dramaturgia a Mariano Pensotti, Mariano Tenconi Blanco y Sandra Franzen

Presidencia

La Academia Argentina de Letras celebró, el jueves 27 de noviembre en el Salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires), la sesión pública en la que se entregaron los reconocimientos anuales de la AAL edición 2025 (correspondientes a los períodos 2023 y 2024): el Premio Academia Argentina de Letras de Dramaturgia —distinción que se dio por primera vez— a Mariano Pensotti y Mariano Tenconi Blanco (año 2023) por sus obras Los años y Las ciencias naturales, respectivamente, y a Sandra Franzen (año 2024) por su obra El sentido de las cosas, con Mención Especial a Pablo Dos Reis y a Valentino Grizutti por sus obras Todo lo que me falta y Plot, respectivamente (año 2024); y el Premio Academia Argentina de Letras de Filología y Lingüística (bienio 2023-2024) —distinción que también se dio por primera vez— a Guiomar Elena Ciapuscio por su trayectoria.

En 2025 fue la primera vez que la Academia Argentina de Letras entregó Premios de Dramaturgia y de Filología y Lingüística. Históricamente, el único premio anual que se entrega desde 1995 es el Premio Literario Academia Argentina de Letras (que, de forma rotativa, se concede en las categorías o géneros de Poesía, Narrativa y Ensayo). Además, nuestra institución también entrega el Premio Anual Academia Argentina de Letras a los egresados de las carreras de Letras de universidades públicas y privadas de todo el país que obtuvieron el más alto promedio en sus estudios. Estos dos reconocimientos volverán a darse a fines de 2026.

Rafael Felipe Oteriño, Jorge Dubatti y Andreína Adelstein.

Las palabras de apertura estuvieron a cargo del presidente de la AAL, académico Rafael Felipe Oteriño.

Rafael Felipe Oteriño, Jorge Dubatti, Andreína Adelstein y Pablo Cavallero.

A continuación, el académico Jorge Dubatti se refirió a los premiados en Dramaturgia, resaltando, sobre los tres primeros premios, su gran trayectoria y su producción maravillosa, y afirmando, sobre los dos reconocidos con menciones especiales, que son «puntales de la gran renovación que está teniendo la nueva dramaturgia argentina, generando nuevas puntas de vanguardia dramatúrgica».

Mariano Pensotti



Mariano Tenconi Blanco



Sandra Franzen



Pablo Dos Reis



Valentino Grizutti

Luego, los premiados recibieron sus diplomas y cada uno pronunció unas breves palabras de agradecimiento. En su discurso, Sandra Franzen destacó uno de los propósitos fundacionales de la AAL: fomentar y defender el teatro como parte destacada de la cultura popular.

Posteriormente, la académica Andreína Adelstein presentó a la premiada en Filología y Lingüística, aclarando que, con esta nueva distinción, la AAL no premia una obra lingüística o filológica en particular, sino que se reconoce la trayectoria completa de un lingüista o filólogo.

Guiomar Ciapuscio

El acto culminó con la entrega, por parte de Rafael Felipe Oteriño, Andreína Adelstein y el secretario general Pablo Cavallero, del diploma y de la medalla a Guiomar Ciapuscio, quien, para finalizar, dio su discurso de recepción del reconocimiento.

Los discursos completos se difundirán en el Boletín de la Academia Argentina de Letras —publicación impresa periódica y órgano oficial de la Academia—, en el número que corresponderá al período de julio-diciembre de 2025.

Los reconocimientos entregados durante el acto público de fin de año fueron:

El Premio Anual Academia Argentina de Letras de Dramaturgia, con ganadores elegidos por un jurado integrado por los académicos Eduardo Álvarez Tuñón, Jorge Dubatti y Rafael Spregelburd:

— Año 2023: a Mariano Pensotti y Mariano Tenconi Blanco, por sus obras Los años y Las ciencias naturales, respectivamente.

— Año 2024: a Sandra Franzen, por su obra El sentido de las cosas

— Mención Especial año 2024: a Pablo Dos Reis y a Valentino Grizutti, por sus obras Todo lo que me falta y Plot, respectivamente.

El Premio Academia Argentina de Letras de Filología y Lingüística (bienio 2023-2024), con ganadora elegida por un jurado integrado por las académicas Alicia María Zorrilla, Andreína Adelstein e Hilda Rosa Albano:

— a Guiomar Elena Ciapuscio, por su trayectoria.

De derecha a izquierda: Sandra Franzen, el académico y dramaturgo Rafael Spregelburd, Pablo Dos Reis, Mariano Pensotti, Mariano Tenconi Blanco y Valentino Grizutti.

El acta del Premio de Dramaturgia con los motivos del reconocimiento a cada ganador
«[…] En todos los casos, además de la diversidad de las poéticas, sobresale la originalidad y potencia creadora de los textos, así como su excelencia compositiva. Se destaca en Pensotti el complejo procedimiento constructivo que conecta magistralmente relaciones y diferencias entre tiempos distantes y la especulación sobre el futuro en contraste con el pasado inmediato; en Tenconi Blanco, la ambiciosa estructura de viaje naturalista por la pampa a la manera del siglo XIX, el humor y la reescritura del mito de Fausto en diferentes niveles, incluso el de teatro dentro del teatro; en Franzen, la representación de las islas de su provincia natal y las tensiones políticas entre la condición del artista y los discursos institucionales; en Dos Reis, la innovación de su estructura dramática, en la que sabiamente resuelve para un único actor un universo polifónico de múltiples personajes, así como la efectiva comicidad y la indagación en la identidad; en Grizutti, una dramaturgia que teje con sutilezas, alejadas de toda solemnidad, las tensiones entre lo real y lo ficticio, a la par que señala direcciones posibles hacia un necesario teatro del futuro».

Leer el acta completa.

La entrega de los premios, en la prensa

La Nación: «Por primera vez, la Academia Argentina de Letras distinguió a dramaturgos y a una lingüista»

Daniel Gigena, en La Nación — Por primera vez, este año la Academia Argentina de Letras (AAL) distinguió con su Premio Anual a dramaturgos y reconoció la trayectoria de una filóloga e investigadora en lingüística formada en la Argentina y en Alemania.

[…] «Dichas distinciones se enmarcan en los objetivos estatutarios de destacar y estimular los múltiples aspectos de la creación literaria», dijo el presidente de la AAL, Rafael Felipe Oteriño, al recordar que el Premio Academia Argentina de Letras había sido creado en 1995 por iniciativa del académico y poeta Roberto Juarroz. Inicialmente, premiaba en forma alternativa los mejores libros de poesía, narrativa y ensayo del trienio anterior al de su otorgamiento.

El académico e investigador Jorge Dubatti —que formó parte del jurado de los premios a dramaturgos con Oteriño y el escritor y académico Eduardo Álvarez Tuñón— presentó los premios de literatura teatral. «El teatro argentino es, sin duda, uno de los patrimonios culturales más valiosos de nuestro país, reconocido internacionalmente, por lo que este Premio a la Dramaturgia que, insisto, se realiza por primera vez en la historia de la AAL, era necesario, y su existencia, inexorable», sostuvo.

Dubatti ponderó la diversidad de las poéticas y la «excelencia compositiva» de las obras premiadas. «Se destaca en Pensotti el complejo procedimiento constructivo que conecta magistralmente relaciones y diferencias entre tiempos distantes y la especulación sobre el futuro en contraste con el pasado inmediato; en Tenconi Blanco, la ambiciosa estructura de viaje naturalista por la pampa a la manera del siglo XIX, el humor y la reescritura del mito de Fausto en diferentes niveles, incluso el de teatro dentro del teatro; en Franzen, la representación de las islas de su provincia natal y las tensiones políticas entre la condición del artista y los discursos institucionales; en Dos Reis, la innovación de su estructura dramática, en la que sabiamente resuelve para un único actor un universo polifónico de múltiples personajes, así como la efectiva comicidad y la indagación en la identidad; en Grizutti, una dramaturgia que teje con sutilezas, alejadas de toda solemnidad, las tensiones entre lo real y lo ficticio, a la par que señala direcciones posibles hacia un necesario teatro del futuro», destacó.

La académica Andreína Adelstein hizo una semblanza de su colega en el campo de la lingüística. «La labor de la doctora Ciapuscio en el campo de los estudios lingüísticos y filológicos es sustancial, rigurosa y de amplio reconocimiento, tal como lo demuestran sus publicaciones y los proyectos de investigación dirigidos», dijo.

Al agradecer la distinción, Ciapuscio recordó a dos académicas y mentoras: Ofelia Kovacci (que presidió la AAL) y Elisabeth Gülich, que fue su directora de tesis en la Universidad de Bielefeld, en Alemania. «Me parece una iniciativa sobresaliente en estos tiempos especialmente difíciles para las humanidades, tiempos en los que las consecuencias de la degradación de la palabra y el desprecio por el cuidado de las formas en los intercambios lingüísticos conforman, construyen, quiero decir, son parte esencial de muchos de los hechos penosos a los que nos somete la realidad cotidiana», dijo.

«La filología, etimológicamente, ‘amor a la palabra’, es una disciplina milenaria, la parte más extensa, fundamental y fecunda de las ciencias humanas —sostuvo la autora de Tipos textuales—. Consiste en el estudio de los textos en su contexto histórico, social y cultural. Su alcance trasciende lenguas, épocas y ámbitos temáticos. La lingüística, uno de sus desprendimientos ocurrido en los finales del siglo XIX, tiene una estrechísima conexión con ella; su objeto es el lenguaje humano, su propósito es comprender y explicar su intrincada y compleja naturaleza, cómo ha evolucionado en la especie, cómo varía en los distintos grupos humanos, cómo lo adquieren los niños y cuáles son los mecanismos generales y específicos que hacen posible su realización en distintas lenguas naturales; cómo se usa para actuar individual y socialmente, para producir y comprender textos, con propósitos variados, desde los más mundanos a los literarios».

Reveló que el premio, el primero «de tal jerarquía» que recibió hasta ahora, la había hecho mirar hacia atrás. «En el camino vital de una persona hay varios factores que inciden en su desarrollo y destino —reflexionó—. Una síntesis muy apretada y bastante comprehensiva, a mi juicio, es la que expresa el sintagma ‘voluntad y azar’. Es una frase que goza de cierta tradición filosófica y también filológica. Pensándolo detenidamente, creo que en mi caso hubo mucho de voluntad y trabajo, y bastante de azar, del bueno y del malo» […].

Fuente: BID, Número 175, 2026.


Ir a la fuente original

UN JARDÍN PARA RODOREDA

¿QUÉ ES UN JARDÍN PARA RODOREDA?
El espacio de mediación que el Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona. CCCB ha preparado en torno a la exposición “Rodoreda, un bosque”.
Se destina al público familiar.
 
¿EN QUÉ CONSISTE?
Nos invita a crear flores con la técnica del collage para hacer crecer un jardín colectivo inspirado en el imaginario literario de la escritora catalana. Antes habremos de pensar cómo sería un vergel para Rodoreda hoy, qué flores plantaríamos y qué simbolizarían.
Cuenta con una zona de lectura y descanso con una pequeña biblioteca, y con un espacio para los talleres con artistas alrededor de la literatura de la artífice de La plaza del diamante.
 
¿POR QUÉ FLORES?
Este motivo es una presencia continua en la obra de la escritora: en sus textos brotan mimosas, glicinas, claveles, violetas, crisantemos… Pero nunca son solamente flores.
Se trata de símbolos ambivalentes, tan bellos como inquietantes. Se nos propone ahondar en su universo poético, inventar nombres, recortar, combinar imágenes y dar forma a nuestra flor mediante esa técnica del collage.
 
¿EN QUÉ SE INSPIRA ESTE ESPACIO?
En este imaginario floral que atraviesa casi toda la obra de la autora y, sobre todo, en Flors de debò (‘flores de verdad’): treinta y ocho prosas poéticas que escribió durante su exilio en la ciudad suiza de Ginebra.
 
¿QUIÉN HA DISEÑADO LA PROPUESTA ARTÍSTICA DE ESTE ESPACIO?
Xesca Salvà, escenógrafa, artista y docente mallorquina.
 
¿QUÉ PUEDO HACER PARA ACCEDER?
El acceso es libre con la entrada a la exposición.
 
 
PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.cccb.org

The post UN JARDÍN PARA RODOREDA appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.

Nacho Zubelzu: el blanco de la sal, la nieve y el azúcar

Podemos entender el conjunto del trabajo de Nacho Zubelzu como un estudio extenso sobre la naturaleza y la cultura rural: este artista cántabro crea a partir de la observación, la visión, la empatía, la memoria y la interpretación, como nos explicaba cuando se sumó a nuestros fichados: En mi obra se pueden encontrar ecos de la filosofía, la antropología y la arqueología. Mi deleite es el aspecto manual del trabajo creativo y la construcción física de las piezas, que está, en origen, en estrecha relación con la naturaleza y el viaje.
Desde hoy podemos visitar en la Galería Tamara Kreisler de Madrid su más reciente exposición: “Sal, nieve y azúcar”, que cuenta con una veintena de composiciones concebidas no sólo para ser contempladas, sino también para generar otro tipo de sensaciones, térmicas e incluso ligadas al sabor. Parten, esas piezas, de sus experiencias y memorias: de sus vivencias de infancia en el valle de Campóo; activar sus recuerdos ha entrañado, en su caso, hacer lo propio con sus sentidos.
Los trabajos seleccionados para este montaje mantienen una evidente afinidad temática -derivada del examen introspectivo del autor, el repaso de su imaginario infantil y de sus viajes- y una cohesión cromática -relativa al uso del blanco, común a las tres materias del título, imbricadas en su niñez-, pero difieren en los procesos creativos de los que nacen, aunque siempre en relación con un hacer intimista.
Nacho Zubelzu. Fotografía: Pilar Lorenzo
Encontraremos en Tamara Kreisler, por un lado, obras recientes, a veces de gran formato, que dan continuidad a su serie de trashumancias -él mismo realiza ese desplazamiento, atraído por el tránsito de los seres vivos, el paso del tiempo que permanece y se va, el magnetismo y la riqueza poética de las señales, los símbolos y las huellas, como nos explicaba-. En la producción de Zubelzu, la conducción del ganado por las cañadas equivale a melancolía infantil, huellas antropológicas, olores, ventiscas o rastros en la nieve.
Son habituales, entre sus formas, las de escamas que se engarzan unas con otras; en sus superposiciones parciales, estructuran una cutícula de blancos, con sus sombras, que ha sido manualmente cortada (a tijera) y que para el artista evoca impulsos vitales. Podemos interpretarlas como dibujos escultóricos que suscitan ritmos y contrarritmos que articulan espacios.
Nacho Zubelzu. La mar salada, 2025
Otras obras en la exposición encajan en su línea de orografías, relacionadas con el concepto japonés del Kintsugi, el arte de hacer bello y fuerte lo frágil. Estas creaciones son planas; se ejecutan sobre papel, normalmente con tinta y pluma. No abandona las escamas y ondas, por no faltar nunca en la misma naturaleza: en peces, reptiles, aves o mariposas. En el papel, esas ondas crean zigzags y requiebros que son producto de la repetición de un gesto con el que Zubelzu se apropia del espacio, de nuevo tomando procedimientos artesanales.
Estos dibujos podemos abordarlos como abstracciones compuestas por trampantojos que, en este caso, no dan lugar a ilusionismos barrocos, sino a territorios íntimos o paisajes orgánicos alusivos a la raíz.
Una tercera senda creativa representada en esta muestra la integran otra docena de dibujos en pluma y tinta sobre papel, ahora figurativos: representan estacas de madera quemada en parte y, por tanto, lo efímero, lo más fugaz de la vida.
La producción de Zubelzu continúa siendo naturaleza y metáfora.
Nacho Zubelzu. Thebas, 2025
Nacho Zubelzu. Fantasía de azúcar, 2025
 
 
Nacho Zubelzu. “Sal, nieve y azúcar”
TAMARA KREISLER GALLERY
C/ Hermanos Álvarez Quintero, 6
Madrid
Del 15 de enero al 21 de febrero de 2026
 
The post Nacho Zubelzu: el blanco de la sal, la nieve y el azúcar appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.

Festival Internacional de Novela Las Casas Ahorcadas: la gran cita negra en Cuenca

Isaac

Festival Internacional de Novela Las Casas Ahorcadas

La ciudad de Cuenca se prepara para convertirse, un año más, en epicentro de la novela criminal en España, junto a eventos como Cartagena Negra, con la celebración del Festival Internacional de Novela Las Casas Ahorcadas. Del 4 al 7 de febrero, el Centro Cultural Aguirre y otros espacios de la capital conquense acogerán una intensa programación que combina literatura, educación y divulgación sobre el mundo del crimen y la investigación.

En esta decimotercera edición, el certamen refuerza su identidad como proyecto cultural y socioeducativo impulsado por lectores y para lectores, con el respaldo conjunto de la Diputación de Cuenca, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de la ciudad. A lo largo de cuatro días, se dará cita una treintena de autores nacionales e internacionales que consolidan al festival como una de las citas imprescindibles del género negro en el calendario literario español, al igual que Cordoblack.

Una decimotercera edición con marcado acento negro y conquense

El director del Festival Internacional de Las Casas Ahorcadas, Sergio Vera, doctor en Competencia Lectora, ha sido el encargado de presentar los detalles de esta nueva edición en la sede de la Diputación de Cuenca. En el acto ha estado acompañado por la diputada de Cultura, María Ángeles Martínez, la delegada de la Junta en Cuenca, María Ángeles López, y la coordinadora de Cultura, Yolanda Rozalén, evidenciando el amplio respaldo institucional a la propuesta, similar al impulso de Santa Marta de Tormes.

La programación se desarrollará principalmente en el Salón de Actos del Centro Cultural Aguirre, aunque se extenderá también a espacios como el Museo Paleontológico y la Universidad de Castilla-La Mancha, al igual que festivales que aprovechan múltiples sedes como MazapanOir. A lo largo de esos cuatro días se combinarán encuentros con autores, mesas redondas, homenajes, debates especializados y actividades lúdicas pensadas para todo tipo de públicos, desde los seguidores más fieles de la novela negra hasta lectores ocasionales y familias.

Las instituciones implicadas han subrayado que el festival se ha convertido en un referente de la cultura conquense, tanto por su capacidad para atraer nombres de primer nivel como por su vocación de abrir la literatura a la ciudadanía, con un especial énfasis en los jóvenes. Ese carácter de «gran fiesta del libro negro» se ve fortalecido por un programa que mezcla figuras consagradas, nuevas voces y un diálogo constante entre la ficción y la realidad del delito, en la misma línea de festivales como Bracamonte en Negro.

El apoyo económico y logístico procede de una batería de entidades públicas y privadas: Diputación y Ayuntamiento de Cuenca, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, General Óptica, Masfarné, el Patronato Gil de Albornoz y el Consorcio Ciudad de Cuenca. Gracias a este respaldo, el festival puede mantener una programación ambiciosa y accesible.

Homenaje a las reinas del crimen y grandes nombres del género

Una de las señas de identidad de esta edición será el tributo al universo creado por Agatha Christie, al cumplirse cincuenta años de su fallecimiento. Aprovechando esta efeméride, el festival pondrá el foco en algunas de las grandes autoras de novela criminal en lengua castellana, reivindicando su peso en el género y su influencia en nuevas generaciones de lectores y escritoras.

Entre los nombres femeninos más destacados figuran la argentina Claudia Piñeiro, figura clave de la narrativa de intriga en español, y autoras españolas tan reconocidas como Rosa Montero, Carmen Posadas y Beatriz Oses. A ellas se suman las periodistas y novelistas Berna González Harbour, Marta Robles y Cruz Morcillo, que aportan una mirada híbrida entre el periodismo de sucesos y la ficción criminal.

El festival incluirá un homenaje específico a Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras, que estará a cargo de Berna González Harbour, subdirectora de El País y también escritora de género negro. Este reconocimiento se enmarca en la voluntad de la organización de dar mayor visibilidad a las autoras y reforzar la presencia femenina en las mesas y actividades.

Además, se hará entrega del II Premio Bevilacqua a Claudia Piñeiro, en reconocimiento a su trayectoria dentro del género negro en lengua hispana. Esta distinción consolida la vocación internacional del festival y su papel como escaparate de las voces más potentes del noir europeo y latinoamericano.

Figuras de primera línea como Lorenzo Silva, creador del personaje del guardia civil Bevilacqua, volverán a reencontrarse con el público conquense. Silva participará en una mesa dedicada a los secretos de familia como detonante de tramas criminales, un tema recurrente en buena parte de su obra.

Premios, mesas redondas y la fascinación por el crimen

La programación arrancará con la inauguración oficial y la tradicional entrega del Premio Tormo Negro Masfarné, que este año recae en Fernando Benzo por su novela Los perseguidos. El autor intervendrá también en una mesa junto a Beatriz Oses, considerada una de las voces de referencia del thriller infantil y juvenil, para compartir estrategias de fomento de la lectura en un contexto marcado por las redes sociales y la mensajería instantánea.

Una de las mesas más llamativas estará dedicada a los mayores psicópatas de la ficción y de la historia de España. En ella participarán, entre otros, el Premio Nadal César Pérez Gellida y el escritor conquense Alberto Val, que analizarán por qué estos personajes despiertan tanta curiosidad y cómo se construyen desde la literatura y la documentación histórica.

El auge de los asesinos en serie en la novela española contemporánea contará con su propio espacio, protagonizado por autores como Tony Hill, Carlos Augusto Casas y Pedro Feijoo, algunos de ellos ganadores en ediciones anteriores del propio Premio Tormo Negro Masfarné. La mesa permitirá revisar la evolución del subgénero y su impacto en el mercado editorial nacional.

La frontera entre realidad y ficción se explorará también en una mesa sobre ciencias forenses y true crime, en la que intervendrán la periodista de sucesos y autora de crimen real Cruz Morcillo, la lingüista forense Sheila Queralt y el capitán de la Guardia Civil Óscar Palomares, experto en criminalística. Esta actividad permitirá al público conocer, de primera mano, cómo trabajan los profesionales que investigan delitos en la vida real.

Otro de los platos fuertes es el mano a mano entre Víctor del Árbol, Premio Tormo Negro y Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, y el exfiscal antimafia y exsenador italiano Gianrico Carofiglio, considerado uno de los autores europeos más influyentes del noir de los últimos años. Su encuentro promete ofrecer una mirada comparada al género negro europeo, desde España e Italia.

Historia, clásicos y mirada europea del género negro

La vertiente histórica de la novela criminal tendrá un peso específico en la programación del 5 de febrero, jornada en la que se abordarán las diferencias entre recrear crímenes del pasado y del presente. En este debate participarán, entre otros, el escritor cubano Lorenzo Lunar y el italiano Marco Malvaldi, que confrontarán sus formas de documentar y narrar delitos en contextos históricos distintos.

Ese mismo día, el festival facilitará un acercamiento a los clásicos de la literatura a través de la novela de misterio. Autores como Carmen Posadas y Luis García Jambrina presentarán obras en las que figuras emblemáticas como Emilia Pardo Bazán, Fernando de Rojas o Miguel de Unamuno se ven envueltas en intrigas y enigmas, mezclando divulgación literaria y trama criminal.

Entre las citas marcadas en rojo en la agenda se encuentra el encuentro previsto en la Casa del Corregidor el sábado 7 de febrero con Gianrico Carofiglio. Este acto ofrecerá la oportunidad de escuchar de cerca a uno de los escritores de novela negra más reconocidos de Europa, con una trayectoria que combina su experiencia como fiscal antimafia y su producción literaria.

La presencia de autores procedentes de distintos países europeos y latinoamericanos subraya la vocación internacional del Festival de Las Casas Ahorcadas, que se ha consolidado como un punto de encuentro transnacional para debatir sobre tendencias, retos y peculiaridades de la narrativa criminal en Europa y en el ámbito hispanohablante.

Todos estos diálogos entre historia, actualidad y mirada europea permiten al certamen ir más allá del simple calendario de presentaciones, configurándose como un foro de reflexión sobre el crimen en sus múltiples dimensiones: literaria, social, histórica y judicial.

Un proyecto socioeducativo para crear y acompañar lectores

Si algo diferencia al Festival Internacional de Novela Las Casas Ahorcadas de otras citas literarias es su fuerte componente educativo y familiar. Su director, Sergio Vera, lo resume con una idea que guía toda la programación: se trata de un festival organizado por lectores y para formar lectores, concebido como un proyecto socioeducativo para todas las familias, tanto para quienes ya disfrutan de la novela negra como para quienes apenas se acercan a los libros.

Este enfoque se concreta en un potente bloque de actividades dirigidas a centros educativos, reforzado en esta edición. Se han programado tres jornadas matinales con propuestas adaptadas a distintas materias y niveles, destinadas a alumnado desde 5.º de Educación Primaria hasta 4.º de ESO de colegios e institutos de Cuenca capital y provincia. Miles de estudiantes pasarán por las distintas sesiones previstas.

Las Jornadas de Animación a la Lectura se desarrollarán en el Museo Paleontológico y en la Universidad de Castilla-La Mancha entre el 4 y el 6 de febrero. Allí participarán autores como Beatriz Osés, César Pérez Gellida, Jerónimo Tristante, Lorenzo Lunar, Rebeca Murga, Mateo Guerrero, Juanra Fernández, Carmen Corazzini, Óscar Palomares y Sheila Queralt, que combinarán encuentros matinales con intervenciones en la programación vespertina.

Desde la Consejería de Educación, la delegada de la Junta, María Ángeles López, ha reiterado el apoyo al objetivo de sumar nuevos lectores, subrayando el valor de acercar la literatura y el pensamiento crítico a las aulas a través de actividades dinámicas y participativas. Por su parte, la diputada de Cultura, María Ángeles Martínez, ha puesto en valor el trabajo de Sergio Vera, al que ha definido como un gran embajador de la ciudad de Cuenca y un aliado clave para dar protagonismo a las escritoras del género negro.

Además de las sesiones específicamente escolares, el festival contempla propuestas pensadas para lectores generalistas que quizá no se consideran aficionados a la novela negra. La idea es que cualquiera pueda encontrar una actividad a su medida: desde conversaciones con autores hasta mesas en las que se explica, de forma asequible, el trabajo de los forenses o el proceso de construcción de un misterio literario.

Cuenca como escenario del crimen literario y destino cultural

Junto a la programación puramente literaria, el Festival Internacional de Novela Las Casas Ahorcadas aprovecha cada edición para mostrar la ciudad de Cuenca a los visitantes. En esta ocasión se ha organizado una visita guiada a cargo del historiador Miguel Romero, que permitirá descubrir rincones emblemáticos de la ciudad vinculándolos, de manera sugerente, con la atmósfera del género negro.

También está previsto un juego de pistas literarias en colaboración con el experto en geocaching Luis Enrique Díaz, que invitará a los participantes a recorrer distintos puntos de la ciudad siguiendo claves relacionadas con novelas, personajes y escenarios criminales. Esta propuesta lúdica pretende unir turismo cultural y lectura de una forma cercana y entretenida.

Estas actividades refuerzan la idea de que el festival no solo es un ciclo de charlas, sino una experiencia global que integra ciudad, patrimonio y literatura. Cuenca se transforma, durante unos días, en un escenario perfecto para el crimen… literario, con sus calles, plazas y edificios históricos como telón de fondo para las historias que se cuentan dentro y fuera de las salas.

De esta manera, el certamen contribuye a situar a Cuenca en el mapa de los destinos culturales de referencia en España, sumando la novela negra a otros atractivos ya consolidados de la ciudad. La combinación de turismo, lectura y actividades en familia abre la puerta a que el festival siga creciendo en público y repercusión mediática.

Con todo este despliegue de autores, mesas temáticas, jornadas escolares y propuestas para conocer la ciudad, el XIII Festival Internacional de Novela Las Casas Ahorcadas se afianza como una cita clave del género negro en Europa y el ámbito hispano, capaz de unir a lectores, escritores, docentes, investigadores y curiosos en torno a una misma pasión: las historias de crimen, misterio y justicia contadas desde Cuenca para el mundo.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com