Filsa: actividades, seminarios y grandes hitos de la feria del libro de Santiago

Isaac

Filsa feria del libro en Santiago

La Feria Internacional del Libro de Santiago vive una nueva edición en el Centro Cultural Estación Mapocho, consolidándose como uno de los encuentros literarios más relevantes del Cono Sur. La cita, conocida popularmente como Filsa, reúne durante varios días a lectores, editoriales, autores, instituciones culturales y universidades en torno al libro y la lectura.

Con una programación que supera las doscientas actividades, la feria combina presentaciones de libros, seminarios profesionales, talleres para todas las edades, números artísticos y espacios de reflexión sobre educación, inclusión social y políticas públicas. Todo ello en un formato que alterna jornadas de entrada liberada con días de pago, para favorecer la asistencia de público diverso, especialmente de centros educativos.

Un encuentro literario masivo en Estación Mapocho

Panorama cultural de Filsa

La feria se desarrolla en el Centro Cultural Estación Mapocho, sede histórica de Filsa, con un horario continuado aproximado de 11:00 a 20:30 horas. Durante varios de sus días, la entrada es gratuita para todo público, lo que incentiva la visita de colegios, familias y lectores que buscan acceder a novedades editoriales y actividades culturales sin coste.

En las primeras jornadas se ha notado una fuerte presencia de estudiantes de enseñanza básica y media, que recorren los distintos stands y espacios de la feria. Docentes y acompañantes señalan que el entorno de Filsa permite acercar a los jóvenes a la lectura desde sus propios intereses, con un abanico de géneros que van desde la fantasía hasta el manga.

Entre los títulos y estilos más demandados por el público escolar destacan los libros de acción, romance, terror, fantasía y cómic; también tienen gran presencia las historietas, novelas gráficas y colecciones de manga, formatos que llevan años consolidándose como puerta de entrada a la lectura para adolescentes.

En paralelo a las visitas guiadas, la organización mantiene un régimen mixto de acceso: días de entrada liberada hasta cierto momento de la semana y jornadas posteriores con cobro de ticket, aunque los niños y niñas de hasta 12 años pueden ingresar sin pagar en cualquiera de las fechas. Esta combinación busca equilibrar masividad y sostenibilidad económica del evento.

La Región de Los Lagos como Invitada de Honor

Uno de los sellos distintivos de la edición es la participación de la Región de Los Lagos como Invitada de Honor. Este protagonismo se concreta en un pabellón propio, una agenda de actividades literarias y artísticas, y una nutrida presencia de autoridades regionales, universidades y colectivos culturales.

El pabellón regional es una estructura de más de cien metros cuadrados, construida principalmente en madera y diseñada por estudiantes de Arquitectura de la Universidad San Sebastián, sede Patagonia Puerto Montt. Este espacio sirve de vitrina para editoriales locales, proyectos culturales y propuestas artísticas vinculadas al sur de Chile.

En la ceremonia inaugural, el encuentro contó con la asistencia del Presidente de la República, quien recorrió la feria, visitó el pabellón de Los Lagos y dialogó con escritores, músicos y gestores culturales de la zona. La instancia marcó un apoyo institucional visible a la articulación entre libro, territorio y políticas culturales descentralizadas.

El acto de apertura incluyó la presentación de la poeta Rosabetty Muñoz y la interpretación de la cantata «Gabriela, madre, valle y semilla», a cargo de la Camerata y el Coro de la Universidad de Los Lagos, con más de un centenar de músicos en escena. La presencia de autoridades regionales —como el gobernador de Los Lagos— y de responsables de cultura y municipios reforzó la idea de una región que se muestra como referente patrimonial y creativo.

Desde la Cámara Chilena del Libro se ha subrayado que la invitación a Los Lagos responde al interés de visibilizar la diversidad cultural del país, con énfasis en la creación contemporánea y el vínculo entre tradición, territorio e innovación artística. La región, además, desarrolla más de ochenta actividades propias dentro del programa general de Filsa.

Programación cultural: música, homenajes y talleres

El calendario de la feria suma conciertos, lecturas, presentaciones artísticas y encuentros con autores a lo largo de todos sus días. Una parte importante de estas actividades está pensada para un público familiar, con una mezcla de música en vivo, cuentacuentos y experiencias participativas.

Entre los hitos programados figuran presentaciones de creadores vinculados al sur de Chile. Destaca la actuación de la cantautora y rapera «Cata Efusiva», también saxofonista y docente oriunda de Puerto Montt, cuya propuesta cruza lenguajes urbanos con una fuerte impronta personal. En la misma línea, se incluye la presentación del libro «Nunca se supo» del cantautor Chinoy, figura relevante de la canción de autor chilena de las últimas décadas.

La cartelera musical reserva un espacio para agrupaciones que conectan tradición y experimentación. Una de ellas es la banda Anklaje, proveniente de la Isla de Chiloé, que trabaja una fusión creativa entre sonoridades indígenas y estilos contemporáneos, construyendo un puente entre memoria local y lenguajes actuales.

A lo largo del programa se suman también exhibiciones especiales, como una muestra de esgrima medieval en la Sala de las Artes, demostraciones de danza Rapanui con el grupo de baile «Marama» y un concierto de piano a cargo de Karina Glasinovic, pianista, compositora y académica chilena vinculada a las Semanas Musicales de Frutillar.

En el plano de los homenajes, una de las jornadas incluyó un recital poético dedicado a Víctor Jara, preparado por académicos de la Universidad de Los Lagos. Acompañados por guitarra, los autores buscaron acercar su figura desde la intersección entre poesía y música, subrayando la vigencia de su legado en la memoria cultural chilena.

Filsa como espacio para el mundo bibliotecario

Más allá de la venta de libros y de las actividades de animación lectora, Filsa se ha consolidado como un punto de encuentro del sector bibliotecario y educativo. En esta edición se celebró el Seminario del Mundo Bibliotecario bajo el título «Bibliotecas y bibliotecarios como mediadores de cultura, educación y desarrollo social inclusivo».

El seminario, organizado con la participación del Colegio de Bibliotecarios de Chile y otras entidades, tuvo como objetivo profundizar en la función de las bibliotecas como espacios de cohesión social, diversidad y acceso equitativo a la cultura. Se abordaron experiencias de mediación lectora en contextos muy distintos, desde escuelas hasta centros penitenciarios.

La Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) presentó el proyecto «Biblioteca Dejando Huellas» desarrollado en la comunidad terapéutica del Centro de Cumplimiento Penitenciario Biobío. La iniciativa, expuesta en el panel sobre buenas prácticas, muestra cómo la lectura, la creatividad y el acceso a recursos culturales pueden incorporarse a procesos de rehabilitación de personas privadas de libertad con consumo problemático de alcohol y drogas.

Durante la intervención se enfatizó que la lectura puede operar como herramienta terapéutica, no solo por el contenido de los libros, sino también por el vínculo humano que se forma alrededor de actividades de mediación: clubes de lectura, talleres de escritura, espacios de conversación y acompañamiento personal.

El papel de las bibliotecas universitarias apareció como un hilo conductor del debate. La participación de la UCSC en Filsa fue valorada como un gesto de compromiso con la inclusión y la reinserción social, y como un recordatorio de que la misión universitaria va más allá de la docencia tradicional, enlazando educación superior, cultura y comunidad.

Universidades públicas y debate sobre educación superior

Filsa ha servido también como escenario para visibilizar debates sobre la educación pública y las universidades estatales. En uno de los actos con mayor asistencia se presentó el libro «Perspectivas y desafíos de las universidades públicas en Chile: marco institucional y resiliencia de las universidades estatales», firmado por el rector de la Universidad de Los Lagos, Óscar Garrido, junto a otros autores.

El lanzamiento, realizado en el Escenario Plaza Feria de Estación Mapocho, contó con los comentarios de Marisol Durán, rectora de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), y de Alejandra Contreras, directora ejecutiva del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH). La moderación estuvo a cargo de representantes de la sede Santiago de la Universidad de Los Lagos.

Durante la presentación se resaltó que la obra recoge miradas diversas de rectores y rectoras de la red estatal, con el propósito de analizar la universidad pública como objeto de estudio, un enfoque que, según subrayó el propio rector Garrido, sigue siendo poco frecuente incluso en el ámbito académico. El volumen se plantea como un intento de democratizar la discusión sobre el papel de estas instituciones en un contexto de transformación social y tecnológica.

Los comentarios de las participantes pusieron el acento en cuestiones como la igualdad de género, la equidad territorial, la financiación basal y la necesidad de fortalecer el trabajo en red entre universidades estatales. Se insistió en que la defensa de la universidad pública no se reduce a su titularidad estatal, sino a su compromiso con los derechos humanos, la sostenibilidad, la democracia y la participación ciudadana.

Autoridades de la región de Los Lagos y representantes del área de educación y trabajo valoraron que este tipo de libros se presente precisamente en Filsa, remarcando que la feria es un espacio donde cultura, política pública y reflexión ciudadana se cruzan, y donde la conversación sobre la educación superior alcanza a un público más amplio que el estrictamente especializado.

Visitas escolares, acceso y vocación formativa

Uno de los rasgos que mejor definen a Filsa es su fuerte orientación hacia la comunidad educativa. Las visitas programadas de colegios de todo el país se han convertido en un clásico de la feria y son vistas por docentes y bibliotecarios como una herramienta pedagógica complementaria.

En la cuarta jornada, por ejemplo, las instalaciones de Estación Mapocho estuvieron copadas por grupos de estudiantes que se desplazaban entre stands editoriales, escenarios y espacios de talleres. Profesores de distintas asignaturas utilizan la visita para trabajar motivación lectora, comprensión crítica de los medios y acercamiento al patrimonio cultural.

La entrada liberada durante varios días facilita que centros públicos y subvencionados puedan organizar desplazamientos sin que el coste de acceso sea una barrera. En los días de pago, el valor del ticket se mantiene moderado y se garantiza gratuidad total para niños y niñas menores de cierta edad, reforzando la idea de la feria como espacio abierto a la infancia.

Los responsables de la organización han señalado que la aspiración es que Filsa sea una experiencia integral de lectura, no solo un recorrido de compra de libros. Por ello se cuida especialmente la oferta de actividades específicas para estudiantes, desde sesiones de cuentacuentos hasta diálogos con autores y demostraciones artísticas pensadas para público joven.

Este enfoque concuerda con la visión compartida por bibliotecarios y académicos que participan en los seminarios de la feria: la idea de que el acceso al libro y a la cultura es un componente clave de la inclusión social, y que los grandes eventos literarios pueden funcionar como una extensión de la política pública de fomento lector.

Con todo este despliegue, Filsa se reafirma como un espacio de encuentro entre lectura, territorio y debate ciudadano, donde conviven la fiesta literaria, los proyectos educativos, las iniciativas de rehabilitación y las discusiones sobre el futuro de la universidad pública. La combinación de programación artística, seminarios especializados y facilidades de acceso permite que el público se acerque al libro desde múltiples ángulos, tejiendo una red entre cultura, educación y comunidad que trasciende los días de feria.


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Toti Martínez de Lezea presenta «Voces», quince relatos que viajan por la historia y el presente

Isaac

Retrato de escritora

La escritora alavesa Toti Martínez de Lezea vuelve a las librerías con un nuevo título que se aleja de sus habituales novelas largas para adentrarse de lleno en el relato breve. En su nuevo libro, Voces, la autora recupera la esencia de los cuentos, un formato que, como reconoce ella misma, le entusiasma, aunque no sea el terreno en el que más se ha prodigado a lo largo de su trayectoria.

Esta vez, la también muy leída narradora histórica ha optado por reunir quince historias independientes que recorren distintas épocas, escenarios y sensibilidades. Amor, humor, soledad, ambición, memoria familiar y conflictos sociales se entremezclan en una obra donde cada texto está concebido como una pequeña pieza autónoma, pero con la ambición y complejidad de una posible novela condensada.

Un libro de relatos que podría albergar quince novelas

Portada libro de relatos

En Voces, que llega a las librerías también en euskera con el título Ahotsak, Toti Martínez de Lezea reúne quince cuentos de extensión breve pero de tramas muy desarrolladas. La autora insiste en que cada uno de ellos «podría convertirse en una novela», ya que las historias están planteadas con profundidad argumental, personajes complejos y contextos muy definidos.

La obra aparece una vez más de la mano de la editorial vasca Erein, sello con el que la escritora lleva colaborando en exclusiva desde hace alrededor de dos décadas. Una de las razones de esa fidelidad, explica, es la posibilidad de publicar de manera simultánea en castellano y euskera, algo que considera poco habitual en el panorama editorial y que valora especialmente por su vínculo con la cultura vasca.

El punto de partida del libro fue un periodo en el que la autora atravesaba un momento personal complicado y no se veía con ánimos de embarcarse en otra novela extensa. Aprovechó que tenía ya dos relatos escritos, guardados en un cajón a la espera de ver la luz, y decidió seguir por ese camino, completando las trece historias restantes hasta conformar el volumen actual.

Martínez de Lezea reconoce que disfruta más escribiendo relatos cortos que novelas largas, aunque el mercado, según ella, no siempre acompañe. Aun así, percibe un creciente interés por este tipo de lecturas, quizá porque muchas personas prefieren historias intensas que puedan leerse en menos tiempo, adaptadas al ritmo de vida acelerado de hoy en día.

En su opinión, el relato exige una escritura especialmente depurada: hay que condensar lo mismo que en una novela con menos palabras, sin renunciar a la ambientación ni a la profundidad de los personajes. De ahí que considere el libro como un desafío profesional, casi una prueba de oficio para comprobar hasta dónde puede llegar con este formato.

Líneas temporales que van del siglo X al siglo XXII

Las historias de Voces se despliegan a lo largo de un amplio arco temporal, desde el siglo X hasta un hipotético siglo XXII. Esa variedad de épocas permite a la escritora moverse con soltura por territorios que conoce bien, como la Edad Media o la Guerra Civil, pero también explorar escenarios más contemporáneos y futuros.

Entre los relatos de ambientación histórica aparece “Kamila”, el texto que abre el libro, situado en la época de Sancho de Navarra. En él se cuenta la historia de una mujer musulmana acusada de haberse acostado con cristianos, judíos y correligionarios, cuando en realidad ha sido víctima de abusos por parte de todos ellos. El cuento señala la doble moral y la desigualdad religiosa y de género, ya que la juzgada es ella, pese a haber sido la persona agredida.

Otro de los relatos históricos se centra en un machete conservado en la iglesia de San Miguel de Vitoria-Gasteiz, objeto que da nombre a la conocida plaza de la capital alavesa. Ante ese arma juraban los procuradores que respetarían las leyes, lo que sirve de punto de partida para abordar las tensiones políticas y sociales de la época, en plena crisis causada por la peste negra.

La autora incluye también una recreación literaria del bombardeo de Durango, el que considera un episodio injustamente relegado frente al mucho más conocido ataque a Gernika. Relata cómo la aviación nazi arrasó la localidad vizcaína durante la Guerra Civil, semanas antes del bombardeo que Picasso inmortalizó en su célebre cuadro. Martínez de Lezea subraya así una herida de la memoria vasca que, a su juicio, ha quedado en un segundo plano en el imaginario colectivo.

Junto a estos paisajes históricos, el libro da cabida a tramas más próximas al presente e incluso al mañana. En textos como “El programador”, por ejemplo, la escritora aborda la obsesión contemporánea con la tecnología y las pantallas, mostrando cómo la dependencia digital puede colonizar la vida cotidiana hasta extremos casi delirantes. Hay también historias que miran hacia un futuro siglo XXII, donde la autora especula con las transformaciones sociales y personales que podría traer el progreso.

Mujeres, memoria familiar y feminismo en «Voces»

Buena parte de los relatos están protagonizados por personajes femeninos de muy distinto perfil, algo que la escritora justifica de forma sencilla: conoce mejor lo que supone ser mujer y, por lo tanto, se siente más cómoda dando voz a esas experiencias. Eso no significa que los hombres queden relegados, pero la presencia de mujeres fuertes, contradictorias o vulnerables es especialmente notable.

Uno de los textos con mayor carga personal está dedicado a la madre de la autora, Julia García Martínez de Albéniz, primera mujer en ganar el Campeonato de España de 100 metros libres femeninos en 1945. Este relato, titulado “La nadadora”, se sitúa en los años de la guerra y la posguerra y reconstruye la trayectoria de una deportista que nadó, entrenó y viajó con hombres en un momento en que la sociedad veía con muy malos ojos ese tipo de comportamientos.

La escritora relata cómo su madre llevaba trajes de baño sin falda que se pegaban al cuerpo al salir del agua, algo que chocaba frente a las normas imperantes, que imponían faldas hasta la rodilla y horarios de piscina separados por sexos. En Vitoria-Gasteiz, recuerda, las críticas hacia ella fueron feroces, lo que no impidió que siguiera compitiendo y defendiendo su derecho a practicar el deporte que amaba.

Aunque Toti Martínez de Lezea reconoce que evita escribir sobre su propia familia para no implicarse en exceso, en esta ocasión ha hecho una excepción. Considera a su madre una de las mujeres que más ha admirado en su vida y ve en su historia un ejemplo claro de lo que hoy llamaríamos feminismo: luchar por disfrutar de las mismas oportunidades que los hombres y por poder desarrollar una vocación sin renunciar a la propia identidad.

Más allá del ámbito familiar, el libro recoge otras vidas de mujeres que pelean por abrirse paso en contextos hostiles: jóvenes que se enfrentan a la rigidez de la moral religiosa, mujeres marcadas por la caza de brujas y la paranoia inquisitorial, personajes que abandonan casi todo por el éxito y descubren la soledad al otro lado del triunfo, o figuras anónimas que sostienen la vida cotidiana en silencio. Todas ellas contribuyen a un retrato coral de la experiencia femenina a lo largo de los siglos.

Relatos actuales: tecnología, poder y deseo de ascenso social

En el terreno más contemporáneo, Voces se adentra en cuestiones que resuenan especialmente en la sociedad española y europea de hoy. En el relato “El programador”, por ejemplo, la autora refleja la vida de alguien absorbido por el mundo digital, incapaz de desconectar de dispositivos y pantallas. A través de este personaje, plantea una crítica a la llamada “ceguera tecnológica”, esa dependencia que, en ocasiones, impide mirar más allá de lo inmediato.

Otros cuentos se detienen en tensiones por el poder, el dinero y la fama. Hay historias de parejas enfrentadas por el control y el reconocimiento público, relatos de jóvenes cuya relación termina de forma trágica, tramas sobre la lucha por un ascenso social a cualquier precio y episodios en los que la avaricia desdibuja la frontera entre la ambición razonable y la obsesión.

La escritora no renuncia al humor, pero lo utiliza con cuidado para no frivolizar. Muchos pasajes están impregnados de ironía y guiños cómicos que alivian la tensión narrativa, sin perder de vista la gravedad de los temas de fondo. El resultado son relatos que pueden leerse de manera ágil, pero dejan un poso de reflexión sobre el comportamiento humano, las relaciones de poder y las contradicciones de la vida moderna.

En el volumen también hay espacio para personajes que emigran, como el indiano que vive aventuras lejos de casa, símbolo de tantas personas que dejaron sus pueblos europeos en busca de un futuro mejor. Sus experiencias sirven para explorar la nostalgia, los choques culturales y las expectativas, cuestiones que siguen muy presentes en una Europa marcada por las migraciones.

La vida cotidiana, especialmente la de muchas mujeres que sostienen familias y trabajos sin apenas reconocimiento, aparece como un hilo continuo. A través de estas historias, Martínez de Lezea pone el foco en realidades aparentemente pequeñas pero muy frecuentes, que a menudo quedan fuera de los grandes relatos históricos y políticos.

Mitos, Biblia y relecturas desde la perspectiva de género

El último relato del libro propone una especie de fábula sobre el origen de la primera mujer, en la que la autora dialoga con los textos bíblicos y las tradiciones místicas. Parte de la idea de que, en el idioma original de la Biblia, no se habla de la creación «del hombre» sino del «ser humano», y desde ahí se adentra en las interpretaciones de la Cábala judía.

En esta tradición se menciona a Lilith como la primera mujer creada junto a Adán, una figura que se rebela ante la sumisión y termina desterrada, convertida simbólicamente en la “madre de todas las brujas”. La autora rescata ese mito para plantear una reflexión sobre la independencia femenina, la marginación de quienes no aceptan los roles establecidos y la construcción cultural de la desobediencia.

El relato traslada a la Eva del Génesis a la actualidad, jugando con los contrastes entre la narrativa religiosa clásica y las preocupaciones del presente. De este modo, el libro enlaza el imaginario bíblico con debates muy vivos en Europa, como la igualdad de género, el peso de la tradición religiosa en la vida cotidiana y la reinterpretación de los mitos desde perspectivas más inclusivas.

Martínez de Lezea aclara que escribe principalmente sobre mujeres «porque es lo que conoce» y sobre vascos «porque es lo que es», asumiendo una mirada localizada pero con resonancia universal. A través de sus personajes, revisita símbolos, leyendas y pasajes históricos que han marcado la cultura occidental, proponiendo lecturas alternativas y más abiertas.

Esta combinación de elementos religiosos, históricos y cotidianos aporta al conjunto una dimensión simbólica que complementa la trama de los relatos, sin convertir el libro en un ensayo. Todo se articula desde la ficción, lo que permite al lector acercarse a estas cuestiones sin necesidad de conocimientos previos especializados.

Oficio, imaginación y la apuesta por el relato breve

A lo largo de la presentación de Voces, la autora insiste en una idea: la escritura es un oficio. Cambiar de época, de personajes y de escenarios en cada relato requiere, según cuenta, una mezcla de disciplina e imaginación. Ese salto constante de contexto forma parte de su manera de entender el trabajo literario, más allá de la inspiración puntual.

El editor J.A. Iturri, de Erein, subraya en este sentido la capacidad de Martínez de Lezea para sorprender con nuevas historias y su talento al recuperar el espíritu clásico del cuento. En su opinión, los textos de Voces son como «quince mininovelas» donde la autora despliega la misma fuerza narrativa que en sus obras de mayor extensión, pero adaptada a otra escala.

La escritora reconoce que el relato puede ser juzgado con más dureza que la novela, precisamente por esa concentración de elementos en pocas páginas. En una novela, apunta, hay espacio para detenerse en descripciones detalladas de paisajes y situaciones; en un cuento, en cambio, hay que ir al grano sin renunciar a la atmósfera, lo que exige un cuidado extremo en la elección de cada frase.

Pese a que durante años el público ha mostrado cierta preferencia por las novelas, Martínez de Lezea percibe un cambio de tendencia entre los lectores, que agradecen encontrar historias intensas que se puedan leer en intervalos más cortos. En ese contexto, su apuesta por el relato no es solo personal, sino también una respuesta a nuevas formas de lectura que se consolidan en España y en otros países europeos.

Con Voces y su versión en euskera Ahotsak, Toti Martínez de Lezea suma un nuevo capítulo a una trayectoria marcada por la narrativa histórica y la atención a la memoria de su entorno. El libro reúne quince relatos que se mueven entre el pasado y el futuro, con un hilo conductor claro: la exploración de las vidas de personas corrientes y extraordinarias, especialmente mujeres, que se enfrentan a su tiempo con humor, coraje y contradicciones muy humanas.


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Sáez Castán, Escrig y Adela Moreno: de oscenses y modos de habitar

Desde 2002, la Diputación de Huesca organiza su convocatoria de creación artística Ramón Acín, destinada a proyectos de cualquier disciplina que establezcan claras líneas de investigación en relación con la trayectoria de sus autores.
Dotada con hasta 12.000 euros, ha recaído hasta ahora en artistas como José Noguero, Javier Codesal, Alicia Framis, Antonio Fernández Alvira, Sara Álvarez, Gema Rupérez, Enrique Radigales o Esther Pizarro e incorpora la posibilidad de ofrecer un proyecto expositivo.
En 2023 y 2024 los seleccionados han sido Javier Sáez Castán y Adela Moreno, creadores ambos oscenses que, hasta el próximo febrero, exhiben sus trabajos en la Diputación: “Oscensario” y “Allí donde se vuelve”, respectivamente.
El primero, autor de un buen número de libros ilustrados y Premio Nacional de Ilustración en 2016, despliega una colección de dibujos sobre 150 personajes de la provincia y de todas las épocas que, tras resultar galardonados en 2023, evolucionaron a la modalidad de libro al año siguiente.
Javier Sáez Castán. Oscensario. Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca
Concebido como monumento documental y novelesco a estos personajes, Oscensario se nutre de los textos del profesor universitario José Antonio Escrig y supone, asimismo, un intento de recuperación de tradiciones como las de los retablos o los martirologios… sin su solemnidad. Sus trazos se han efectuado a plumilla y en un estilo sintético, con un aire entre antiguo y popular que remite a grabados muy difundidos y a los retratos funerarios de El Fayum. Esta propuesta la enlaza, además, Sáez Castán con la concepción de la sociedad según Edmund Burke: Un contrato entre los que han muerto, los que están vivos y los que están por nacer.
En su diversidad, los retratados tienen algunas notas en común, además de sus lazos con Huesca: comparten fama, anonimato o leyenda; el hecho de estar muertos; la precisión de la línea a plumilla; primeros planos y mirada perdida en la misma dirección; asepsia en la expresión; y trato respetuoso o devoto. Los conocidos se alternan con los raros, y los reyes con los artesanos, logrando un efecto general variopinto.
Aúna por tanto este Oscensario, según sus creadores, vocación integradora (la de meter en el mismo saco todo lo necesario), inclinación a lo múltiple y horror vacui, conforme a la economía del espacio habitual en las artes populares. Entre unas y otras figuras podemos encontrar, además, vínculos inesperados o casi secretos.
Javier Sáez Castán. Oscensario. Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca
Javier Sáez Castán. Oscensario. Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca
En cuanto a “Allá donde se vuelve”, la propuesta de Adela Moreno, se trata de una reflexión sobre el acto de habitar más allá de su dimensión física: en lo que concierne a los nexos entre el individuo y su entorno. El punto de partida de esta joven artista han sido ciertas tesis del filósofo alemán Martin Heidegger, quien ya advertía de que habitar equivale a existir y de que la existencia no sólo tiene que ver con las arquitecturas.
Además de refugio, nuestra casa es un espacio para la memoria, el pensamiento, la identidad o la experiencia: un escenario donde sentirnos potencialmente protegidos o solos. El hogar sólo es tal cuando a la construcción se le otorga sentido; cuando en ella se reside, pero también se piensa y se es.
Esta muestra consta de instalaciones, performances, vídeos y fotografías en los que confluyen lo doméstico, lo corporal y lo afectivo, y esos tres conceptos estructuran otras tantas secciones de la exposición: Habitar la casa, Habitar la memoria y Habitar el cuerpo.
Adela Moreno. Allí donde se vuelve. Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca
En la primera veremos A casa mía, una investigación sobre la arquitectura popular de los pueblos oscenses desde sus construcciones exteriores (a partir de un vasto collage mural) y desde la acción cotidiana e íntima de mirar por la ventana, situándose en el cruce entre lo privado y lo público; Para reformar, que nos lleva ahora a los interiores y la actualidad, con una recopilación de imágenes de viviendas en Idealista bajo ese epígrafe, con mucho de casas mentales u oníricas, y una escultura que ensambla estancias ficticias entre lo familiar y lo extraño; o Casas vitales, obra elaborada a partir de la extracción de capas de papel pintado pertenecientes a las paredes de una vivienda en un entorno rural. Sin negar su valor como testimonio del paso del tiempo y los vínculos entre pared y piel, con ellas se generan nuevas composiciones visuales.
Habitar la memoria se abre con Ajuar, una selección de diferentes textiles pertenecientes a una herencia familiar, de elaboración meticulosa y función escasa frente a sus ricas lecturas afectivas; para continuar con Las mecedoras de mi abuela,  intervención con cabello y uñas sobre un mueble ajado por el tiempo e igualmente ligado a la memoria familiar; Un día quedó vacío, la apertura al público de un armario heredado que contiene diente y pelo, a medio camino entre lo bello y lo desagradable; o Adela, el bordado del nombre tomando como referencia las distintas formas en que ha sido escrito por otras personas: familiares, amigos, conocidos o contactos breves. Hace alusión a la construcción o deconstrucción de un nombre y una identidad entre la permanencia y la transformación.
Por último, el eje de Habitar el cuerpo es Primera casa, que invita a pensar en nuestra piel como vivienda primigenia desde la que ensayar las diversas formas de habitar a través del traje. En el conjunto de estos proyectos, Moreno propone el trabajo con lo real y con los gestos más básicos de la vida diaria como materia artística y como vía para interrogarnos sobre la existencia.
Adela Moreno. Allí donde se vuelve. Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca
Adela Moreno. Allí donde se vuelve. Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca
 
 
 
Adela Moreno. “Allí donde se vuelve”
 Javier Sáez Castán/ José Antonio Escrig. “Oscensario”
SALA DE EXPOSICIONES DE LA DIPUTACIÓN DE HUESCA
C/ Porches de Galicia, 4
Huesca
Del 28 de noviembre 2025 al 22 de febrero 2026
 
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Frankenstein de Guillermo del Toro tendrá edición física con escenas eliminadas y material extra

Isaac

Frankenstein tendra edicion fisica

La adaptación de Frankenstein dirigida por Guillermo del Toro para Netflix no se quedará únicamente en el catálogo de la plataforma. En plena era del streaming y de los contenidos efímeros, el cineasta mexicano ha confirmado que la película dará el salto al formato físico con una edición pensada para coleccionistas y amantes del cine que todavía disfrutan teniendo los discos en la estantería.

Este movimiento llama especialmente la atención porque Netflix no suele apostar por lanzar sus producciones en soporte físico, algo que en los últimos años se ha convertido casi en una rareza. Por eso, que una de sus grandes apuestas del año vaya a contar con una edición doméstica en DVD, Blu-ray o 4K UHD es una noticia que muchos aficionados al cine fantástico y al coleccionismo recibían como agua de mayo.

Guillermo del Toro confirma la edición física de Frankenstein

Frankenstein edicion fisica Guillermo del Toro

La confirmación no ha llegado mediante un comunicado oficial de la plataforma, sino directamente por boca de Guillermo del Toro en su cuenta de X (antes Twitter). Un usuario le preguntó de forma muy concreta por una escena eliminada de Elizabeth Harlander (Mia Goth) en un convento, secuencia de la que se había hablado en entrevistas pero que no aparecía en el montaje disponible en Netflix.

En respuesta, el director contestó escuetamente que dicha escena estará incluida en la edición física de la película, dejando caer además que el lanzamiento contará con más contenidos adicionales. Ese breve mensaje bastó para encender las redes y confirmar lo que muchos venían pidiendo desde el estreno: una versión doméstica con escenas eliminadas y material inédito que amplíe la experiencia de la película.

Aunque de momento no se ha concretado ni la fecha de salida ni las especificaciones técnicas, Del Toro sí ha dejado claro que el objetivo es ofrecer una edición «para tenerla en casa», recuperando así una costumbre muy ligada a su forma de entender el cine: como obra que se ve, se revisita y se conserva.

La decisión supone una excepción respecto a la política habitual de Netflix, que normalmente mantiene sus producciones confinadas al streaming para no desviar público de la plataforma. En este caso, el empuje del propio director y el interés generado por la película parecen haber sido determinantes para abrir la puerta al formato físico.

Qué incluirá la edición física: escenas eliminadas y material extra

Extras y escenas eliminadas Frankenstein

Uno de los grandes reclamos de esta futura edición es la recuperación de material descartado del montaje final. La secuencia más comentada es la que muestra a Elizabeth en el convento donde vive antes de su matrimonio con la familia Frankenstein, interpretada por Mia Goth. Esa parte de la historia permite profundizar en el personaje y en su contexto, y había despertado mucha curiosidad desde que se supo de su existencia.

Del Toro ha adelantado que no será la única escena añadida. El montaje podría incluir varios fragmentos suprimidos que amplíen momentos dramáticos y aporten matices a las relaciones entre personajes, algo muy apreciado por quienes disfrutan de analizar la construcción narrativa de sus películas.

Junto a las escenas eliminadas, se da prácticamente por hecho que el lanzamiento incluirá material extra en forma de making of, entrevistas y contenido sobre el diseño de producción. En el caso de Frankenstein, esto cobra especial interés, ya que uno de los aspectos más destacados del filme es su rica puesta en escena: decorados, fotografía y vestuario han sido alabados por crítica y público.

En concreto, se ha mencionado el trabajo realizado para la indumentaria del personaje de Elizabeth. Del Toro y la diseñadora de vestuario Kate Hawley llegaron a concebir un vestido exclusivo para la secuencia del convento, cuyo diseño puede verse en el libro de arte de la película y que pasará a verse en movimiento cuando llegue el montaje extendido en formato físico.

Además, el director es conocido por cuidar especialmente los contenidos añadidos de sus ediciones domésticas. Sus anteriores películas suelen incorporar comentarios de audio, piezas sobre efectos especiales, storyboards y análisis del proceso creativo, por lo que no sería extraño encontrar un enfoque similar aquí, con especial atención a la construcción visual del monstruo, la dirección artística y el uso del color.

Formatos previstos y posible edición coleccionista

Formato fisico Frankenstein Blu-ray 4K

Aunque los detalles comerciales todavía no se han hecho oficiales, la información disponible apunta a que la película llegará en varios formatos físicos, con especial protagonismo de las ediciones en Blu-ray y 4K UHD. No se descarta tampoco una versión en DVD enfocada a quienes no han dado el salto a las resoluciones más altas, aunque el tipo de producción invita a explotar al máximo la calidad de imagen.

Fuentes cercanas al proyecto y los propios comentarios en redes sugieren que podría haber una edición coleccionista de lujo, posiblemente acompañada de ediciones más sencillas en caja amaray o steelbook. Este tipo de lanzamiento permitiría ofrecer un empaquetado más cuidado, arte exclusivo y quizá algún tipo de libreto con textos sobre la película.

En el entorno cinéfilo se ha mencionado de forma insistente el nombre de The Criterion Collection como posible sello asociado a la edición. Esta compañía ya ha trabajado con el director en títulos como Cronos o su celebrada versión de Pinocchio, y también ha colaborado con Netflix para llevar al formato físico producciones como Roma de Alfonso Cuarón o The Irishman de Martin Scorsese.

Una alianza de este tipo permitiría un tratamiento muy cuidado del lanzamiento, tanto en la calidad de la transferencia de imagen y sonido como en la curaduría de los contenidos adicionales. Para una película que juega tanto con el detalle visual, la textura de los escenarios y los contrastes lumínicos, una buena edición en 4K UHD con HDR resulta especialmente atractiva para quienes cuentan con equipos preparados.

Por ahora, eso sí, no hay confirmación oficial de fechas ni de qué distribuidoras se encargarán del lanzamiento en cada territorio. Sí parece razonable pensar en una disponibilidad amplia en Europa, con especial atención a mercados donde Del Toro y el cine fantástico cuentan con una base sólida de seguidores, como España, Francia, Reino Unido, Italia o Alemania.

Recepción en streaming y relevancia del lanzamiento físico

Exito en streaming Frankenstein

Desde su estreno en Netflix, Frankenstein se ha consolidado como uno de los grandes títulos del año en la plataforma. Tras un breve pero significativo paso por salas de cine, la película llegó al catálogo el 7 de noviembre y rápidamente se situó entre las producciones más vistas, tanto a nivel global como en países europeos.

Los datos de visionado sitúan el filme por encima de las decenas de millones de reproducciones en pocas semanas, con cifras que se han movido alrededor de los 60-76 millones de visualizaciones en su primer tramo de disponibilidad. Más allá del número exacto, lo relevante es que se trata de un rendimiento notable para una propuesta de tono oscuro, larga duración y estética gótica, alejada de los productos más convencionales de gran consumo.

La crítica especializada también ha respondido de forma muy positiva, destacando la mezcla entre terror, romanticismo y drama familiar que propone Del Toro, así como la manera en la que reinterpreta el clásico de Mary Shelley desde una sensibilidad contemporánea, más centrada en la empatía hacia la criatura y en la complejidad moral de sus personajes.

En España y en otros países europeos, la película ha generado un notable eco en prensa cultural y en comunidades cinéfilas, donde se ha debatido tanto sobre sus virtudes visuales como sobre las licencias respecto a la novela original. Este ruido mediático ha ido de la mano de una demanda insistente de edición física, especialmente entre coleccionistas que han ido viendo cómo muchas producciones originales de plataformas se quedaban sin disco.

En ese contexto, el anuncio de una edición doméstica se percibe como algo más que un simple producto comercial: para muchos espectadores es una garantía de que la película no quedará limitada a la vida útil que la plataforma quiera darle en su catálogo, y pasará a formar parte de sus colecciones personales en un soporte que no depende de licencias ni suscripciones.

Un caso singular en la política de Netflix y el valor del soporte físico

La futura edición física de Frankenstein se interpreta también como un caso llamativo en la política general de Netflix. La compañía ha sido una de las grandes impulsoras del consumo exclusivamente digital, y en los últimos años ha lanzado muy pocos de sus originales en Blu-ray o DVD, generalmente en colaboración con sellos externos y de forma selectiva.

Esta situación ha generado cierta preocupación entre cinéfilos de Europa y América, que ven cómo parte del cine contemporáneo queda atado a las decisiones de unas pocas plataformas. Cuando un título desaparece del catálogo por cuestiones de derechos o estrategia empresarial, en muchos casos no existe una alternativa legal para verlo, especialmente si nunca se editó en disco.

Frankenstein viene a situarse en el extremo opuesto: una producción de alto perfil, con un autor reconocido detrás y un éxito importante en streaming, que pese a ello apostará por una edición física completa. En un mercado donde lo digital parece querer abarcarlo todo, supone un pequeño recordatorio de que el soporte físico sigue teniendo su hueco y su público.

Más allá de la nostalgia por las estanterías llenas de cajas, el formato físico ofrece ventajas concretas para el aficionado: calidad de imagen y sonido estable, acceso a contenidos extra que rara vez se suben a las plataformas, posibilidad de compartir o prestar la película y, sobre todo, la tranquilidad de saber que la obra no desaparecerá de un día para otro.

En países como España, donde existe una comunidad muy activa de coleccionistas de Blu-ray y 4K, el anuncio ha sido recibido con especial interés. Para este público, que ya se había acostumbrado a ver películas de Del Toro editadas con mimo por sellos internacionales, poder sumar esta edición cuidada a la colección resulta casi una consecuencia lógica del peso del director en el panorama contemporáneo.

Todo lo que rodea a este lanzamiento sugiere que la criatura de Del Toro no solo seguirá viva en el streaming de Netflix. También ocupará un lugar privilegiado en las colecciones físicas de medio mundo, acompañada de escenas recuperadas, material extra y el tipo de edición que convierte una película en algo más que dos horas de visionado: en un objeto cultural que se conserva, se revisita y se comparte con calma, lejos de los vaivenes de los algoritmos.


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Convenio entre Museo Thyssen y LABoral, en materia de performances

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y LABoral. Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón han firmado un acuerdo de colaboración por el que dos artistas residentes en Asturias podrán presentar cada año sus acciones performativas en el museo madrileño, en el marco del ciclo Visión y presencia, que desde 2022 se celebra anualmente.
El acuerdo, que entrará en vigor en 2026, permite a su vez al Thyssen proponer cada año a tres artistas nacionales o internacionales para que desplieguen sus piezas performativas en LABoral. El convenio tendrá vigencia hasta 2028, pudiendo prorrogarse.

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