Priyageetha Dia estrena la sede de The Ryder Projects en Tribunal

The Ryder Projects ha inaugurado esta semana su nueva sede en la Travesía de San Mateo 4, en Madrid, con una muestra individual de Priyageetha Dia, joven artista originaria de Singapur. Vive y trabaja en Holanda y ha centrado su producción en las dinámicas del trabajo, el extractivismo, la memoria y la tradición, valiéndose de las nuevas tecnologías.
Su exposición se llama “kokki” y entabla una relación muy determinada con la arquitectura y la historia del edificio que alberga actualmente The Ryder: una antigua fábrica de secado de jamones.
Para Dia, este espacio encarna la forma en que la modernidad ha asociado la tecnología y la organización de la carne. Reimaginando las líneas de jamones colgantes, la disposición espacial atendería al ritmo mecanizado de la cadena de montaje, en la que la carne es segmentada y reorganizada.
Se trata de la primera individual de esta autora en España y recoge obras desarrolladas entre 2023 y 2025 en medios como la video-instalación, la impresión y el grabado.
Priyageetha Dia. Kokki. The Ryder Projects
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Obras que pasan a dominio público y el nuevo acceso a la cultura

Isaac

obras dominio público

El próximo año supondrá un cambio importante para una parte del patrimonio cultural y científico español. Una amplia nómina de creadores verá cómo sus obras dejan de estar sometidas a derechos de explotación y pasan a poder consultarse, copiarse y difundirse sin coste, siempre con el debido reconocimiento de autoría.

La Biblioteca Nacional de España (BNE) ha hecho pública la relación de autores de su catálogo cuyas obras entran en dominio público en 2026. Se trata, en su mayoría, de figuras clave de la España de finales del siglo XIX y primera mitad del XX, cuyas aportaciones abarcan desde la literatura y las artes plásticas hasta la medicina, la física, la pedagogía o la vida religiosa.

Qué significa que las obras pasen a dominio público en 2026

Según la normativa de propiedad intelectual vigente en España y en buena parte de Europa, las obras de los autores fallecidos hace 80 años dejan de estar protegidas por derechos de explotación, siempre que no haya coautores vivos ni otros condicionantes legales. En este caso, el listado se centra en autores y autoras españoles fallecidos en 1945 cuyos trabajos forman parte de los fondos de la BNE.

A partir del 1 de enero de 2026, estas creaciones podrán copiarse, distribuirse, adaptarse, interpretarse y exhibirse en público sin necesidad de pagar licencias ni solicitar permisos económicos. Eso sí, seguirá siendo obligatorio citar correctamente al autor o autora y respetar la integridad de la obra, algo que continúa protegido por los llamados derechos morales.

La BNE ha anunciado que el conjunto de estos materiales estará disponible para consulta y descarga gratuita a través de la plataforma BNE Digital. Este repositorio en línea facilita el acceso desde cualquier lugar de España o del extranjero, lo que abre la puerta a nuevas lecturas, investigaciones y proyectos creativos basados en este legado.

Este cambio no solo beneficia a investigadores o especialistas; también resulta relevante para centros educativos, bibliotecas públicas, proyectos culturales, editoriales y creadores contemporáneos que quieran reutilizar contenidos sin las limitaciones de los derechos de explotación.

Un listado de 154 autores y una radiografía de la España del siglo XX

Tras un proceso de revisión de su catálogo de autoridades, la Biblioteca Nacional ha identificado a 154 autores y autoras cuyas obras pasan a ser de dominio público en 2026. La selección ofrece una especie de fotografía de la diversidad profesional y cultural de la España de la época de entreguerras.

Entre los perfiles incluidos se cuentan científicos, médicos, pintores, músicos, maestras, novelistas, actrices, bailarinas, historiadoras, editores, periodistas, poetas, docentes y religiosas. Esta variedad ilustra cómo el patrimonio custodiado por la BNE no se reduce solo a grandes nombres de la literatura, sino que recoge la huella de muchos ámbitos de actividad intelectual y social.

La propia institución ha destacado que el listado permite reconstruir trayectorias que, en muchos casos, habían quedado en un segundo plano. Al pasar a dominio público, sus obras ganan visibilidad y pueden ser objeto de nuevas lecturas, reediciones y estudios, tanto en España como en otros países europeos interesados en la cultura hispánica.

Además del listado en formato tradicional, la BNE trabaja con distintos recursos de visualización para facilitar la reutilización de los datos. Entre ellos, destaca un mapa interactivo que permite consultar a los autores por provincia de origen, por nombre o por ocupación principal, lo que facilita el análisis geográfico y profesional de este conjunto.

La presencia de las mujeres: solo cinco nombres en la lista

Uno de los datos más llamativos del listado de 2026 es que únicamente cinco mujeres figuran entre los 154 autores cuyos derechos de explotación expiran este año. Esta escasez no responde tanto a falta de aportaciones como a la escasa visibilidad histórica de las creadoras, que durante décadas tuvieron mayores dificultades para publicar, acceder a circuitos culturales o ver reconocida su labor.

Entre esos cinco nombres se encuentra Encarnación López Júlvez, La Argentinita, bailarina nacida en Buenos Aires y figura clave del arte escénico español. Junto con su hermana Pilar López y con Federico García Lorca, impulsó la compañía «Bailes Españoles de La Argentinita» y contribuyó de manera decisiva a la difusión de la música de compositores como Falla, Turina, Albéniz o Granados.

En 1931 grabó, junto a Lorca al piano, la conocida «Colección de Canciones Populares Españolas», una serie de discos de pizarra que hoy se consideran fundamentales para entender la relación entre folclore y vanguardia en la cultura española. Con la entrada de estas grabaciones en dominio público, se facilita su estudio, difusión y recuperación en proyectos contemporáneos.

También figura en el listado María de la Concepción Alfaya López, escritora, maestra, historiadora, etnógrafa y política, vinculada a la formación y a la vida pública a través de Izquierda Republicana en Segovia. Su perfil combina la labor intelectual con el compromiso cívico, algo especialmente significativo en el contexto de la época.

Completan el pequeño grupo femenino Leonor Canalejas y Fustegueras, maestra y filántropa que firmó parte de su obra bajo el seudónimo de Isidora Sevillano; Elena Jordi, actriz y empresaria teatral considerada la primera directora de cine española gracias al corto «Thaïs»; y Beata María Pilar Izquierdo Albero, religiosa que fundó la congregación de la Obra Misionera de Jesús y María.

Figuras clave de las artes plásticas

El grupo de autores que pasan a dominio público en 2026 incluye un nutrido conjunto de artistas plásticos que resultan fundamentales para entender la evolución del arte español entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

Entre ellos destaca Ignacio Zuloaga, pintor asociado a la Generación del 98, cuya obra recoge escenas de una España profunda y a menudo sombría, marcada por la influencia de maestros como Goya y El Greco. Su producción, muy presente en colecciones españolas y europeas, gana ahora un margen añadido de circulación y estudio al quedar libre de derechos de explotación.

Otro nombre relevante es el de José Gutiérrez Solana, pintor, grabador y escritor expresionista, conocido por sus escenas de fuerte carga social y su visión descarnada de la realidad. Sus cuadros y textos componen un retrato inquietante de la vida urbana y marginal de su tiempo, y su entrada en dominio público facilita nuevas ediciones, catálogos y proyectos expositivos.

El listado incluye además a José Cabrero y Mons, un pintor menos conocido para el gran público pero que aparece retratado en la célebre obra «La tertulia del Café de Pombo» de Gutiérrez Solana. La apertura de sus obras al dominio público puede ayudar a sacar a la luz una trayectoria artística hasta ahora más discreta.

Junto a ellos figuran otros creadores como Manolo Hugué, representante del novecentismo catalán y artista polifacético que practicó la escultura, la pintura, el diseño de joyas e incluso la poesía; José María Sert, pintor y muralista con proyección internacional que participó en el salvamento de las colecciones del Museo del Prado durante la Guerra Civil; y Sileno (seudónimo de Pedro Antonio Villahermosa y Borao), famoso caricaturista político que llenó de sátira las páginas de la prensa española de principios del siglo XX.

La aportación de la ciencia y la medicina

La lista de obras que pasan a ser de dominio público en 2026 no se limita a las artes. Un apartado muy relevante lo ocupan los científicos, médicos y divulgadores cuyas investigaciones fueron decisivas para el desarrollo de distintas disciplinas en España.

Entre los nombres más sobresalientes se encuentra el físico Blas Cabrera, una figura clave en la modernización de la ciencia española y en la introducción de las teorías más avanzadas de su tiempo. Fue rector de la Universidad Central de Madrid y mantuvo una estrecha relación intelectual con Albert Einstein. La liberación de sus escritos y trabajos favorecerá que nuevas generaciones de investigadores puedan revisarlos y situarlos en el contexto europeo de la física del siglo XX.

En el campo de las ciencias naturales destaca Telésforo de Aranzadi, doctor en Farmacia y Ciencias Naturales, catedrático de Mineralogía y Zoología, cuya producción científica resulta fundamental para conocer el desarrollo de estas especialidades en España. Sus obras, ahora sin restricciones económicas, pueden ser recuperadas por universidades, archivos y proyectos de divulgación.

Otro de los nombres importantes es Odón de Buen, oceanógrafo y botánico especializado en biología marina y director del Instituto General de Oceanografía. Sus estudios sobre el mar y sus ecosistemas se consideran pioneros, y el acceso libre a sus textos puede resultar especialmente interesante en el contexto actual de debates sobre cambio climático y conservación.

En el ámbito de la medicina y la sanidad militar, cobra relieve la figura de Mariano Gómez Ulla, médico y cirujano del Cuerpo de Sanidad Militar, conocido por sus aportaciones a la cirugía de guerra y a la atención a los heridos en conflictos armados. La liberación de sus publicaciones facilita que historiadores de la medicina y especialistas en salud pública profundicen en su legado.

Otros nombres destacados del saber y la cultura

Más allá de las figuras más conocidas, el listado de la BNE incluye a una serie de intelectuales, editores, músicos y especialistas cuya obra también adquiere desde 2026 un nuevo estatus jurídico y práctico.

Uno de ellos es José Castillejo, catedrático de Derecho Romano y secretario de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, institución clave para la modernización educativa y científica de España en las primeras décadas del siglo XX. Su participación en redes internacionales de investigación hace que su obra resulte de gran interés para los estudios comparados en Europa.

En el terreno editorial, sobresale Gustavo Gili Roig, fundador de una de las casas editoriales de referencia en libros de arquitectura, arte y diseño. El sello que lleva su nombre, creado en Barcelona en 1902, tuvo un papel central en la difusión de textos técnicos y artísticos, y sus catálogos contribuyeron a conectar a profesionales españoles con las corrientes europeas del momento.

El listado también incorpora la figura de Joaquín Gimeno Riera, médico psiquiatra y jefe de la sección de neurología y psiquiatría del Hospital Provincial de Zaragoza, autor del que se considera el primer libro sobre psicoanálisis en España, un manuscrito que circuló entre catedráticos y permaneció inédito durante décadas. Su paso a dominio público abre la posibilidad de nuevas ediciones críticas y análisis historiográficos.

Entre los músicos destaca Joaquín Larregla, pianista y compositor navarro, académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, cuyo repertorio abarca canciones religiosas y profanas, obras sinfónicas y zarzuelas. La liberación de sus partituras facilita su recuperación en salas de concierto, conservatorios y proyectos de investigación musical.

En el campo de las letras y la crítica literaria figura Juan Millé y Giménez, escritor, erudito y profesor especializado en los autores del Siglo de Oro español. Su labor docente en la Universidad de La Plata y en la Escuela de Comercio de Buenos Aires muestra hasta qué punto la cultura española de la época se proyectó también hacia América Latina.

Cierra este grupo un nombre clave para el estudio de la literatura finisecular: Antonio de Zayas, escritor, historiador y diplomático, considerado el principal representante del parnasianismo en España. Participó activamente en revistas y tertulias vinculadas con el modernismo y la nueva literatura de fin de siglo, lo que hace de su obra un punto de referencia para entender ese periodo.

Herramientas de la BNE para explorar el nuevo dominio público

Conscientes del interés que despierta cada año la entrada de nuevas obras en dominio público, los equipos de la Biblioteca Nacional han trabajado en ofrecer información estructurada y reutilizable sobre los autores afectados. No se trata solo de un listado cerrado, sino de un conjunto de datos pensados para su consulta y uso por parte de investigadores, medios de comunicación, instituciones y público general.

Entre los recursos disponibles se encuentra un mapa de distribución geográfica que permite localizar a los autores por provincia de origen, actividad principal o nombre. Esta herramienta ayuda a detectar concentraciones territoriales, itinerarios vitales y conexiones entre distintas disciplinas, elementos clave para estudios de historia cultural y social.

La BNE ofrece además información biográfica y referencias de las obras conservadas en sus fondos, lo que facilita seguir el rastro de cada autor a través de catálogos, bases de datos y documentos digitalizados. En muchos casos, estas fichas suponen el punto de partida para nuevas investigaciones académicas, proyectos expositivos o ediciones críticas.

La liberación de derechos también tiene implicaciones prácticas para editoriales, productoras audiovisuales y proyectos educativos, que pueden reutilizar textos, imágenes o grabaciones sonoras sin afrontar costes de licencia. Esto abre la puerta a antologías, reediciones, adaptaciones teatrales, podcasts o contenidos multimedia centrados en estos autores.

En paralelo, el acceso abierto fomenta la creación de materiales didácticos en escuelas, institutos y universidades, donde los docentes pueden incorporar fragmentos de obras, imágenes y recursos sonoros directamente en sus clases o plataformas virtuales, siempre con el debido reconocimiento de la fuente.

La entrada en dominio público de las obras de estos 154 autores custodiados por la Biblioteca Nacional de España marca un momento significativo para la circulación de la cultura y el conocimiento, tanto dentro del país como en el conjunto de Europa. Al liberarse de las restricciones económicas de los derechos de explotación, los trabajos de figuras tan diversas como La Argentinita, Ignacio Zuloaga, Blas Cabrera, Mariano Gómez Ulla o Antonio de Zayas ganan un nuevo recorrido en forma de lecturas, investigaciones, reediciones y proyectos creativos que, a partir de 2026, contarán con un terreno mucho más abierto para seguir dando vida a un legado que, lejos de quedar congelado en el pasado, se proyecta hacia el futuro.


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Esther Ferrer, todo es proceso

Tras recibir, el año pasado, el Premio Tomás Francisco Prieto, concedido por la Real Casa de la Moneda, Esther Ferrer ha presentado en esta institución una muestra antológica que repasa sus creaciones desde los setenta, esquivando la articulación cronológica para proponer contactos, relaciones internas, entre sus series de diferentes etapas.
La retrospectiva lleva por título “Pliegue y proceso”, ha sido comisariada por Beatriz Martínez Hijazo y permitirá revisar los conceptos y dualidades vitales presentes en la producción de Ferrer (espacio y tiempo, rigor y absurdo, accidente y azar, geometría y poema, palabra y acción o silencio y vacío) y también su continua puesta en cuestión del objeto artístico en su materialidad. Miembro de Zaj en su momento, y admiradora de Duchamp y Cage, esta artista vasca ha basado sus prácticas en la generación de procesos relacionales y seriados en los que ha dado cabida tanto a la repetición como a la diferencia, tanto a la estructura como al azar.
El recorrido de la exhibición madrileña analiza justamente esos procesos, planteados desde la continuidad y de hecho, en bastantes ejemplos, aún inacabados. Más relevantes que las obras terminadas, han quedado plasmados en maquetas, bocetos, partituras y documentos, y en Ferrer son relevantes siempre, pero muy especialmente en el caso de sus performances, en las que cuerpo y acción son extensiones de sus proyectos plásticos.
Esther Ferrer. Pliegue y proceso. Museo Casa de la Moneda
Algunas de las piezas en la muestra son inéditas y tres instalaciones han sido concebidas específicamente para la ocasión: en la entrada, un suelo de vinilo, basado en su Poema de los números primos, que recuerda la tendencia de Ferrer a ir más allá de los soportes tradicionales; Perfiles, que pudo verse en su primera exposición individual en España, en la Fundación Joan Miró en 1984; y La otra caída, elaborada con monedas para la exhibición “Fuera de formato” (1983), perdida tras ella y recreada aquí por primera vez.
La primera remite, además, a los inicios de la andadura de Ferrer, cuando quiso intentar consolidar un sistema que la alejase de su propia subjetividad y lo hizo basándose en los experimentos de OuLiPo o en la sucesión de Fibonacci empleada por Mario Merz; en sus Proyectos espaciales, que debemos entender desde el rigor matemático, utilizó la secuencia de números primos para organizar el espacio y el tiempo.
Desde entonces y en adelante sus inquietudes se materializaron en intervenciones efímeras, ensayos en papel vegetal, lienzos y obras a gran escala, estructuradas a partir de matrices compositivas: veremos las de La espiral de Ulam, en la que los números dispuestos de forma helicoidal revelan alineamientos diagonales; Las lagunas, que nos enseñan cómo los espacios entre números se dilatan; La criba de Eratóstenes, punto de partida de su instalación en el Museo Reina Sofía en 2017; y Los números primos de Sophie Germain, un homenaje a esa matemática francesa. En estos proyectos, un elemento mínimo se repite en trabajos de muy distintos formatos, desde pequeñas maquetas hasta intervenciones en espacios públicos. En unas y otras propuestas convergen la materia y el vacío.
Otra noción fundamental en su obra es lo infinito, que ella concibe como espacio sin tiempo y que centra una de sus instalaciones más complejas, Pi, en torno a la expansión sin fin de los decimales de un número. Consta de una veintena de cuadros en los que cada cifra se asocia a una tonalidad, relacionándose la rigurosidad del sistema matemático con el muy libre color.
El ritmo al que da lugar la sucesión de franjas tonales conduce el espectador hacia una proyección que parece sobrepasar el límite de estas obras: si las retículas estructuran los primeros seis mil decimales, en la pantalla se calcularán todos los demás mientras permanezca abierta la exposición. Se completa este trabajo con extractos de audio en los que varias personas contestan a la pregunta: ¿Qué es para ti el infinito? Como en los anteriores Poemas de los números primos, en Pi el recurso a la repetición y la variación se acompaña, así, de un ejercicio de investigación en el mismo proceso y en nuestra concepción del espacio y el tiempo. Esa es en parte la razón de que converjan en estos proyectos el orden y el ethos.
En cuanto a sus proyectos espaciales, veremos en la Casa de la Moneda instrucciones de la performance Un espacio es para atravesarlo, inspirada en una de sus primeras acciones, en la que Ferrer invitaba al público a recorrer un escenario marcado por sonidos y huellas, visibles o no. Esas indicaciones se completan con esbozos de los posibles resultados: líneas intermitentes que, al repetirse, hacen o deshacen los límites del escenario escogido.
Estas indagaciones en el espacio están presentes en la carrera de Ferrer, igualmente, desde sus inicios. Mediante medios o materiales muy simples, como un trazo o cordeles de algodón en una caja, generaba enclaves desde los que ahondar en las posibilidades de la geometría y de la fusión de los planos físico y mental. Algunos de esos diseños dieron lugar a acciones e instalaciones, del mismo modo que, otras veces, redujo instalaciones y acciones a maquetas: Recorrer un cuadrado de todas las formas posibles, por ejemplo, comenzó como boceto, continuó como maqueta y acabó haciéndose partitura de una de sus acciones más célebres. Otros trabajos no fueron ni realizados ni realizables, y algunos más no se conservan por su fragilidad o carácter efímero; unos y otros constituyen indicios de los lazos constantes entre acción y objeto cuando es el proceso el que se identifica con la obra, en último término y en el primero. Su manejo de lo efímero se ha articulado también en gestos y elementos cotidianos, evanescentes frente a la durabilidad de las formas convencionales del arte y próximos al espíritu de Fluxus.
La serie Pavés la llevó a cabo tras las revueltas de mayo del 68, despojando al adoquín del simbolismo que entonces había adquirido y convirtiéndolo en emblema de lo absurdo, y en Malarmado revisado una tirada de dados evoca la caída de un adoquín sobre el suelo sonoro de un escenario. Si cada objeto puede expresar las relaciones performativas que entabla con el cuerpo, el mismo cuerpo también se hace objeto en las creaciones de Ferrer, siendo instrumento o soporte e, igualmente, reflejo del modo en que su época lo trata.
Bárbara Hang y Agustina Muñoz han explicado que son características de la performance la repetición y la desaparición; la primera está supeditada al azar y depende, además, del tiempo: nunca se da completamente, y tampoco la desaparición de nada puede hoy ser completa. La dificultad de esa definición se pone de manifiesto en su obra ¿Qué es una performance?, que ha vertebrado aquí un espacio propio en el que se nos propone leer el conjunto de sus creaciones a la luz de esta disciplina.
El Premio Tomás Francisco Prieto 2025, por su parte, ha recaído en la brasileña Regina Silveira, autora ligada al minimalismo que destaca por su empleo de luces y sombras y del vacío; también por su compromiso político.
Dotado con 20.000 euros, el galardón apareja el compromiso de diseñar una medalla acuñada por la Real Fábrica de Moneda y Timbre, además de la organización de estas exposiciones. Su jurado ha estado formado por Isabel Valldecabres Ortiz, presidenta directora-general esta institución; Javier Blas Benito, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando/Calcografía Nacional; Guillermo Navarro Oltra, de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Castilla la Mancha; Yolanda Romero Gómez, conservadora de la Colección del Banco de España; y Candela Álvarez Soldevilla, mecenas y coleccionista, Medalla de Oro de las Bellas Artes.

 
 
“Esther Ferrer. Pliegue y proceso”
MUSEO CASA DE LA MONEDA
C/ Doctor Esquerdo, 36
Madrid
Del 16 de diciembre de 2025 al 12 de abril de 2026
 
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Cuando Denunciar se Convierte en Delito: Terrorismo Legal contra las Víctimas de Abuso Sexual

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El PDL de “denuncia falsa” busca criminalizar a quienes se atreven a romper el silencio frente a la violencia sexual

 

Por Laura Ibáñez

 

El caso de Cristian Campos ha destapado algo más que una denuncia de abuso sexual contra un conocido actor de Chile. Hoy, también está revelando las estructuras de poder que protegen a los agresores y castigan a quienes se atreven a nombrar la violencia sexual. Por eso, la presentación de un proyecto de Ley, que pretende tipificar como delito la “denuncia falsa” por abuso sexual, no es una iniciativa que no busca justicia, sino que busca silencio.

 

La prescripción no es inocencia

 

En primer lugar, es fundamental aclarar algo, que se ha distorsionado deliberadamente en el debate público: Cristian Campos no fue sobreseído porque se comprobó que la denuncia es falsa. Fue sobreseído porque el delito había prescrito.

La prescripción significa que pasó el plazo legal que tiene el Estado para perseguir un delito. Es un tecnicismo jurídico, un límite temporal que impone la ley procesal, no una declaración de inocencia. La denunciante presentó su acusación cuando ya habían transcurrido los años que establece la ley para poder investigar y juzgar ese tipo de delitos. Por eso, no se investigó si los hechos ocurrieron o no: simplemente, el tiempo legal se había agotado.

Cabe señalar que el caso prescribió porque cuando ocurrieron los hechos denunciados, los delitos sexuales contra menores de edad aún tenían prescripción en Chile. Recién desde 2004, con la Ley 19.974, se estableció la imprescriptibilidad para los delitos sexuales cometidos contra menores de edad.

Dicho de otro modo: no sabemos si los hechos sucedieron porque nunca se investigaron. Lo único que lo salvó de enfrentar un juicio, fue que la denuncia llegó después del plazo que marca la ley. La prescripción es una salida técnica, no una declaración de inocencia.

Y, sin embargo, sobre la base de un caso que nunca se investigó, se pretende construir una legislación que criminalizará a las víctimas que se atrevan a denunciar.

 

El silencio de la infancia y la justicia que llega tarde

 

Pero hay algo más profundo que debemos analizar ¿por qué tantas víctimas de abuso sexual infantil recién denuncian cuando son adultas? La respuesta está en la naturaleza misma del trauma y en las dinámicas del abuso de poder.

Las niñas y niños que sufren abuso sexual enfrentan barreras monumentales para hablar. Primero, porque muchas veces no tienen el lenguaje para nombrar lo que les está pasando. Segundo, porque el abusador suele ser alguien cercano, de confianza, alguien que ejerce autoridad sobre ellas: un padre, un tío, un vecino, un abuelo, entre otros. Tercero, porque el abusador construye deliberadamente un entorno de miedo, culpa y silencio: “si hablas, nadie te va a creer”, “esto es culpa tuya”, “vas a destruir a la familia”.

El trauma infantil, además, opera de maneras complejas. La disociación, la negación, la normalización del abuso son mecanismos de supervivencia que permiten a niñas y niños seguir viviendo. Muchas veces no es hasta la adultez, cuando se ha construido cierta autonomía y distancia, cuando se logra procesar y poner en palabras el abuso sufrido.

El derecho comparado internacional, nos demuestra que se ha reconocido esta realidad, razón por la cual, varios países han eliminado la prescripción para delitos sexuales contra menores de edad, o han establecido que el plazo comienza a correr recién cuando la víctima cumple la mayoría de edad. Lamentablemente, Chile ha avanzado poco en esto, manteniendo plazos de prescripción que, en la práctica, garantizan la impunidad de los abusadores.

 

La imposible prueba del abuso

 

Aquí llegamos a una de las crueldades más perversas del sistema: la extrema dificultad de probar un delito sexual. A diferencia de otros delitos, el abuso sexual suele ocurrir en la intimidad, sin testigos, sin cámaras, sin evidencia material inmediata. El diseño mismo del delito contiene el aprovechamiento de la vulnerabilidad, el secreto o el aislamiento de la víctima y esto hace que reunir pruebas sea casi imposible.

¿Qué le queda a una víctima? Su testimonio. Pero el sistema judicial históricamente ha desconfiado del testimonio de las mujeres, de las niñas, de las víctimas. Se les somete a cuestionamientos donde se ponen en duda cada detalle: por qué no gritaste, por qué no te resististe más, por qué seguiste viendo al agresor, por qué esperaste tanto para denunciar. Como si existiera un manual de “cómo comportarse correctamente cuando te violan”.

La ciencia forense ha demostrado que la ausencia de lesiones físicas no significa ausencia de delito. Que el comportamiento de las víctimas de trauma sexual puede ser contradictorio, fragmentado, aparentemente “ilógico”. Que la memoria traumática funciona diferente a la memoria cotidiana. Pero estos conocimientos todavía no permean suficientemente el sistema judicial y por lo visto tampoco en los legisladores que patrocinan este proyecto.

Cuál es el resultado de estos obstáculos para las víctimas: la inmensa mayoría de los abusadores quedan libres. Las cifras oficiales son brutales. Según datos del propio Ministerio Público, entre 2011 y 2020, el 52,6% de las causas por delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes fueron archivadas. En años más recientes, la situación empeoró: en 2023, el 68,4% de las causas tuvieron salidas no judiciales.

Las “salidas no judiciales” significan que los casos nunca llegaron a un juez, que nunca hubo un juicio, que nunca se dictó sentencia alguna. El 60% de los casos fueron simplemente archivados por “falta de antecedentes”. Entre 2016 y 2022, solo entre el 10% y 14% del total de denuncias llegaron siquiera a tener una sentencia definitiva, y en años como 2020, apenas el 8,34% de los casos tuvo resolución judicial.

Esto no significa que el 90% de las denuncias sean falsas. Significa que tenemos un sistema que archiva sistemáticamente las causas sin investigarlas adecuadamente, que decide no perseverar cuando la prueba es difícil, que es estructuralmente incapaz de procesar y juzgar estos delitos. El archivo provisional o la prescripción, no es una declaración de inocencia, ni una confirmación de denuncia falsa, es simplemente el sistema diciendo “no pudimos o no quisimos reunir suficiente evidencia”.

Es así como muchos abusadores caminan libremente mientras sus víctimas cargan con el trauma, la culpa y el miedo. Y ahora, con este proyecto de ley, se pretende agregar una amenaza más y da un claro mensaje “si no logras probar tu caso en un sistema diseñado para no poder probarlo, podrías terminar procesada penalmente y cumpliendo condena.

 

El miedo como política criminal

 

Pero este proyecto no nace del vacío, sino que emerge de una tradición jurídica que históricamente ha desconfiado de las mujeres y de quienes denuncian abusos de poder. Bajo la retórica de “proteger a los inocentes”, lo que realmente se está construyendo es un mecanismo de amedrentamiento que agrega otra capa de terror al ya tortuoso camino de denunciar un delito sexual.

Pensemos en las comunidades donde denunciar ya implica enfrentar el ostracismo social, la pérdida del trabajo, la ruptura familiar. Pensemos en las mujeres que saben que sus agresores tienen recursos económicos, conexiones políticas, acceso a los mejores abogados o cobertura comunicacional. Pensemos en las niñas y niños que finalmente, después de años, se atreven a hablar, sabiendo que probablemente no habrá justicia porque el delito prescribió. Ahora agreguemos la amenaza de ser procesadas penalmente si no logran probar su caso más allá de toda duda razonable. El mensaje es claro para ella: mejor quédate callada.

 

La paradoja jurídica del poder

 

Desde una perspectiva de derechos humanos, este proyecto representa una inversión perversa de las obligaciones estatales. Chile ha suscrito tratados internacionales —como la Convención de Belém do Pará y la CEDAW— que lo comprometen a remover los obstáculos que impiden el acceso a la justicia de las víctimas de violencia de género. En lugar de eso, estamos ante una iniciativa que añade obstáculos, que multiplica el costo de denunciar.

La falsa denuncia ya es un delito en Chile: se llama calumnia. Lo que este proyecto realmente busca es crear un tipo penal específico que permita perseguir con mayor eficacia a quienes denuncian delitos sexuales. Es una herramienta de disciplinamiento disfrazado de garantismo procesal.

 

Cuando el victimario se victimiza

 

El caso Campos es paradigmático para mostrar, cómo opera el poder cuando se ve amenazado. Un hombre con recursos, con tribuna mediática, con acceso privilegiado a la esfera pública, utiliza todos esos capitales para construir una narrativa de persecución. Y el sistema responde, no sólo no investigando seriamente las denuncias en su contra, sino que también, proponiendo una legislación que proteja a quienes, como él, pueden movilizar poder.

Esto no es nuevo. La historia está llena de ejemplos donde las élites, cuando son cuestionadas, responden criminalizando la disidencia. Lo vimos con las leyes anti-sindicales cuando los trabajadores se organizaban. Lo vemos hoy con la criminalización de la protesta social. Y lo vemos ahora con este intento de criminalizar las denuncias de violencia sexual.

 

El feminismo como lente de análisis

 

Desde el feminismo jurídico, este proyecto es una manifestación más del manual patriarcal. Cada vez que las mujeres avanzan en sus derechos, cada vez que se hace visible la violencia estructural, emerge una reacción que busca restaurar el orden anterior. La respuesta del patriarcado es predecible: si no se puede silenciar socialmente, se silenciará legalmente.

 

La importancia vital de denunciar

 

A pesar de todo esto, es fundamental sostener que denunciar es un acto de dignidad y de resistencia y, por sobre todo, es un derecho. Cada denuncia, incluso las que no terminan en condena, tiene un valor político y social incalculable. Rompe el pacto de silencio que sostiene la violencia sexual y les dice a otras víctimas que no están solas.

Denunciar en contextos hostiles es un acto de valentía extraordinaria. Denunciar, incluso cuando el delito ha prescrito, incluso cuando sabemos que las probabilidades de justicia son mínimas, sigue siendo fundamental. Porque nombrar la violencia es el primer paso para transformarla. Porque cada testimonio que se hace público interpela a otras víctimas, las autoriza a hablar, les dice que lo que vivieron tiene nombre y que no están solas.

 

El terrorismo legal contra las víctimas

 

Lo que este proyecto propone es, literalmente, terrorismo penal contra las víctimas. Usar la amenaza del derecho penal para disuadir denuncias es terrorismo legal. Y es particularmente perverso porque se ejerce sobre quienes ya han sido victimizadas por haber vivido un abuso sexual

Lo que Chile necesita no es criminalizar las denuncias, sino transformar radicalmente cómo el sistema aborda los delitos sexuales.

Necesitamos, en definitiva, un sistema que crea en las mujeres y en las niñas, que no parta del supuesto de que mienten, que entienda las dinámicas del poder y del trauma, que reconozca que la dificultad de probar estos delitos no significa que no ocurran.

 

La resistencia es colectiva

 

Este proyecto no puede prosperar. Requiere una respuesta articulada del movimiento feminista, de las organizaciones de derechos humanos, de la academia, de las organizaciones de defensa de la infancia, de todas las personas que entiendan que lo que está en juego es la posibilidad misma de nombrar la violencia sexual.

El proyecto de “denuncia falsa” es un proyecto del miedo. Nuestra respuesta debe ser un feminismo del coraje: el que nos permite nombrar lo que nos duele, acompañar a quienes denuncian, creer en los testimonios de las víctimas y construir colectivamente los caminos hacia una sociedad donde la violencia sexual sea realmente impensable, no porque no se pueda denunciar, sino porque no exista.

La historia nos enseña que los derechos se conquistan cuando quienes los reclaman se niegan a ser silenciadas y a nosotras no nos callarán.

 


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Todo sobre el Premio Òmnium a la mejor novela del año

Isaac

Premio Omnium mejor novela

El Premio Òmnium a la mejor novela del año se ha consolidado en menos de una década como uno de los galardones literarios más influyentes del ámbito catalán. Concebido para reconocer la mejor obra de narrativa publicada en catalán, se ha convertido en una referencia para lectores, editoriales y autores que buscan una señal clara de calidad literaria.

En su novena edición, el premio llega con cambios de formato, una lista amplia de finalistas y una mayor proyección pública gracias a su incorporación plena a la Nit de les Lletres Catalanes. El certamen refuerza así su vocación de ser un escaparate de la literatura catalana contemporánea, con obras que abarcan desde la narrativa íntima hasta propuestas más arriesgadas y experimentales.

Un premio con la dotación económica más alta para novela publicada

El Premi Òmnium a la Millor Novel·la de l’Any está considerado el galardón mejor dotado económicamente del país para una obra ya publicada. La cifra asciende a 25.000 euros, de los cuales 20.000 se destinan directamente a la persona ganadora y 5.000 se reservan específicamente para la promoción del libro.

Esta estructura de premios busca no solo recompensar al autor o autora, sino también impulsar la circulación de la obra mediante campañas de difusión, presentaciones y acciones que la acerquen a un público más amplio. El objetivo declarado de Òmnium Cultural es que la novela premiada gane visibilidad tanto dentro de los territorios de habla catalana como en otros mercados a través de la traducción.

El galardón se otorga a novelas publicadas originalmente en catalán, lo que lo sitúa como una herramienta clave para reforzar el ecosistema literario en esta lengua. De este modo, se alinea con premios internacionales como el Goncourt francés o el Booker inglés, que han servido de modelo e inspiración para el diseño del certamen.

Desde el ámbito editorial se valora especialmente que el premio recaiga sobre obras ya publicadas y no manuscritos inéditos, ya que esto refuerza el trabajo conjunto entre autoría y sellos editoriales y contribuye a ampliar el recorrido comercial de los títulos que llegan a la lista de finalistas.

Diez novelas finalistas para la novena edición

La principal novedad en el funcionamiento reciente del premio es la ampliación del foco sobre las obras candidatas. En lugar de seleccionar únicamente tres títulos finalistas, el comité de selección ha optado por dar visibilidad a una lista de diez novelas nominadas, todas ellas publicadas entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025.

El comité ha hecho pública una selección que muestra la diversidad estilística y temática de la narrativa en catalán actual, con obras procedentes de distintos puntos del territorio y de editoriales muy diversas. Las novelas nominadas son:

  • La gran família, de Antònia Carré-Pons (Club Editor).
  • L’home que va vendre el món, de Melcior Comes (Proa).
  • Si una família, de Alba Dalmau (Angle Editorial).
  • Virgil, de Quim Español (Edicions de 1984).
  • Guerra, victòria, demà, de Carles Fenollosa (Llibres de la Drassana).
  • Els claustres, de Víctor Garcia Tur (Comanegra).
  • Demolició, de Lluís Llort (Clandestina).
  • Abans més que Encara, de Miquel de Palol (Navona).
  • Els crits, de Víctor Recort (L’Altra Editorial).
  • Escenaris, de Toni Sala (L’Altra Editorial).

Estas obras, procedentes de nueve editoriales diferentes, reflejan tanto el peso de sellos consolidados como el empuje de proyectos independientes. La presencia de editoriales como Club Editor, Proa, Edicions de 1984 o L’Altra Editorial convive con otras propuestas que, en conjunto, revelan la buena salud del sector.

Detrás de esta lista hay un proceso de lectura y deliberación llevado a cabo por el comité de selección del Premio Òmnium, que examina las novelas publicadas dentro del periodo establecido y escoge aquellas que mejor representan el momento literario actual. La intención no es solo coronar a una ganadora, sino proponer un panorama amplio de obras de alto nivel.

Para lectoras y lectores, esta lista de finalistas funciona de hecho como una guía de lectura privilegiada, ya que cada título ha pasado por un filtro riguroso y comparte un denominador común: una apuesta clara por la calidad literaria en lengua catalana.

La Nit de les Lletres Catalanes y la gala en el MNAC

Otra de las grandes transformaciones recientes del premio es su integración plena en la Nit de les Lletres Catalanes, la gran cita anual con la literatura y la lengua catalana organizada por Òmnium Cultural. Hasta hace poco, esta celebración se conocía como Nit de Santa Llúcia y se realizaba tradicionalmente el 13 de diciembre.

En la nueva etapa, la gala se ha trasladado al mes de marzo y se ha rebautizado como Nit de les Lletres Catalanes. La edición en la que se entregará la novena convocatoria del premio se celebrará el 14 de marzo en la Sala Oval del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), en Barcelona, un escenario emblemático que subraya el vínculo entre arte, patrimonio y creación contemporánea.

El presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha explicado que con este cambio se quiere dar más aire al certamen y convertir la gala en un evento «espectacular» que muestre la potencia del sector literario catalán. No se trata solo de entregar un premio, sino de ofrecer una radiografía pública del momento que atraviesa la literatura en catalán.

Durante los tres meses previos a la Nit de les Lletres Catalanes, Òmnium impulsa un recorrido de difusión de las obras nominadas, con presentaciones, clubes de lectura y actividades diversas. Este periodo de promoción busca que los títulos finalistas lleguen a más lectores antes incluso de conocerse el fallo definitivo.

En paralelo, la gala incorpora otros reconocimientos, como premios de cómic o de obra teatral, lo que contribuye a reforzar una visión transversal de la creación en catalán. En este marco compartido, el Premio Òmnium a la mejor novela del año actúa como uno de los ejes centrales de la noche.

Una radiografía de la literatura catalana actual

El discurso institucional alrededor del premio insiste en la idea de que la lista de finalistas ofrece una fotografía representativa de la vitalidad creativa en los llamados Països Catalans. Desde València hasta Girona, pasando por poblaciones como Sa Pobla, Terrassa o la propia Barcelona, la narrativa en catalán vive un momento de madurez y renovación simultáneas.

Según ha subrayado Xavier Antich, la selección de este año «demuestra una vez más la calidad literaria que aflora año tras año» en el conjunto del territorio de habla catalana. La diversidad geográfica, generacional y estilística de las personas nominadas refuerza esta impresión.

También se ha puesto en valor el esfuerzo de las editoriales, que en esta edición suman nueve sellos distintos entre las diez novelas. Esta dispersión editorial indica que la excelencia literaria no se concentra en un único grupo, sino que se distribuye entre proyectos de distinto tamaño y orientación, algo que contribuye a hacer el sistema más plural.

El premio, en definitiva, funciona como un observatorio privilegiado desde el que asomarse a las tendencias de la narrativa en catalán: la presencia de voces consolidadas convive con autores y autoras que, gracias a la nominación, ganan un reconocimiento que puede impulsar decisivamente su carrera.

Para el público lector, el interés del galardón va más allá del simple anuncio del ganador. Seguir el listado de obras nominadas, las actividades de difusión y las opiniones del jurado permite hacerse una idea bastante precisa del tipo de literatura que se está escribiendo y publicando hoy en catalán.

Orígenes y evolución del Premio Òmnium

El Premi Òmnium a la Millor Novel·la de l’Any nació en 2017 con una ambición clara: crear un gran premio de novela en catalán que pudiera equipararse, salvando las distancias de mercado, a reconocimientos tan influyentes como el Premio Goncourt en Francia o el Booker en el ámbito anglosajón.

Desde el principio, Òmnium Cultural planteó el galardón no solo como un instrumento de prestigio simbólico, sino como una herramienta práctica para reforzar el tejido literario en catalán. Por eso, además de la dotación económica, se puso énfasis en la promoción, la traducción y la circulación internacional de las obras premiadas.

A lo largo de sus primeras ediciones, el premio ha ido ajustando su formato, pero ha mantenido una constante: centrarse en la calidad literaria antes que en los fenómenos estrictamente comerciales. El cambio reciente hacia una lista de diez nominadas responde a esa misma lógica de ampliar el foco y ofrecer más visibilidad al conjunto del sector.

La evolución de la ceremonia también ha sido significativa. Lo que en un inicio se enmarcaba en la tradicional Nit de Santa Llúcia ha acabado integrándose en una gala renovada, la Nit de les Lletres Catalanes, con más premios y un planteamiento escénico pensado para llegar a un público amplio, tanto presencial como a través de los medios.

Con estos ajustes, Òmnium Cultural busca que el premio no se quede en un acontecimiento aislado, sino que forme parte de una estrategia continuada de impulso a la literatura en catalán, conectando autores, editoriales, librerías, bibliotecas y, por supuesto, lectores.

Ganadores de ediciones anteriores

El palmarés del Premio Òmnium a la mejor novela del año reúne a algunas de las voces más destacadas de la narrativa catalana reciente. Desde 2017, el galardón ha recaído en obras que han tenido una amplia repercusión crítica y lectora, reforzando la imagen de exigencia y prestigio asociada al certamen.

Estos son los títulos y autores que han obtenido el premio desde su creación:

2017Els estranys, de Raül Garrigasait.

2018Aprendre a parlar amb les plantes, de Marta Orriols.

2019L’esperit del temps, de Martí Domínguez.

2020Boulder, de Eva Baltasar.

2021Junil a les terres dels bàrbars, de Joan-Lluís Lluís.

2022Ràbia, de Sebastià Alzamora.

2023La mestra i la bèstia, de Imma Monsó.

2024Cavall, atleta, ocell, de Manuel Baixauli.

La presencia de nombres como Eva Baltasar, Sebastià Alzamora o Imma Monsó confirma que el jurado ha sabido identificar obras llamadas a tener un largo recorrido dentro del canon contemporáneo. Muchas de ellas se han traducido a otras lenguas y se han consolidado también fuera del ámbito estrictamente catalán.

Al mismo tiempo, el premio ha servido para impulsar trayectorias que, aunque ya estaban bien valoradas en el entorno literario, han ganado un público mucho más amplio gracias a la visibilidad que proporciona el galardón. Este efecto arrastre no solo beneficia a las novelas ganadoras, sino también a las restantes finalistas.

Con la combinación de una dotación económica potente, una selección exigente de diez novelas finalistas y una gala de alto perfil en la Nit de les Lletres Catalanes, el Premio Òmnium a la mejor novela del año se ha consolidado como uno de los grandes termómetros de la narrativa en catalán. Para quienes se interesan por lo que se está escribiendo ahora mismo en esta lengua, seguir la evolución del certamen y su lista de obras nominadas se ha convertido casi en una cita obligada del calendario cultural.


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SE EXPUSO EL PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO Y DOCUMENTAL DE LA BIBLIOTECA

Presidencia

La AAL participó como invitada especial de la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires

La Biblioteca Jorge Luis Borges de la Academia Argentina de Letras participó como invitada especial de la 18.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, celebrada del miércoles 29 de octubre al domingo 2 de noviembre en el Palacio Libertad (Ciudad de Buenos Aires) y organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (ALADA).
La Biblioteca recibió la invitación a ser parte, con un stand propio, por el señor Víctor Aizenman, vicepresidente de la mencionada asociación, a fin de exponer una selección de nuestra colección de escritoras pioneras argentinas.

Agradecemos a Celia Weimer, directora de nuestra Biblioteca, quien nos representó durante las cinco jornadas y estuvo a cargo del stand de la Academia a través del cual pudimos compartir y dar a conocer al público nuestro valioso material de interés cultural y científico.
En la edición 2025 de la Feria, cuyo eje temático fue la mujer en la literatura argentina, la Biblioteca de la Academia puso en exhibición una muestra representativa de nuestro acervo bibliográfico y archivístico de autoras de mediados de siglo XIX a principios del siglo XX: Juana Gorriti, Juana Manso, Francisca Espínola de Anastay, Eduarda Mansilla, Rosa Guerra, Mercedes Rosas de Rivera, Josefina Pelliza de Sagasta, Silvia Fernández, Lola Larrosa de Ansaldo, Emma de la Barra, Ada María Elflein, Edelina Soto y Calvo y Delfina Bunge de Gálvez.
Además, se pudieron ver ejemplares de los siguientes libros publicados por la AAL y que forman parte de nuestro catálogo editorial de títulos a la venta en nuestra sede: Una excursión a los indios ranqueles, Diccionario de la lengua de la Argentina, Palabra de Borges, La Lira Argentina, La lengua española: sus variantes en la región, Homenaje a Manuel Mujica Lainez, Prosas de Enrique Banchs, Teatro de Dardo Rocha y AAL 90.ª Aniversario.
El listado completo de las obras que se exhibieron en la Feria del Libro Antiguo

 



 



 

Más fotos en un video especialmente preparado por Adela Di Bucchianico,bibliotecaria de nuestra institución

La 18.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires
Desde hace veinte años, ALADA organiza la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, la más importante de Sudamérica. Instalada definitivamente en el calendario cultural de la ciudad, durante su transcurso las principales librerías anticuarias del país, y próximamente de nuestros países vecinos, dan a conocer lo mejor de sus acervos bibliográficos y documentales ante un público amplio de lectores, bibliófilos, investigadores y coleccionistas. Es la ocasión ideal para apreciar la riqueza de un patrimonio histórico y literario que nuestros profesionales se ocupan de rescatar y preservar. Durante su transcurso también se puede asistir a actividades vinculadas con el universo del libro antiguo, a través de charlas, mesas redondas y conferencias de expertos.
Las Ferias de ALADA se han convertido en un punto de encuentro para los profesionales del libro antiguo del país y del extranjero, así como para bibliófilos, coleccionistas, libreros, entusiastas y público lector en general, que cada año tiene la oportunidad de acercarse e introducirse en un mundo maravilloso de libros curiosos, raros, coleccionables y exquisitos. Allí se pueden apreciar y adquirir libros antiguos del siglo XV hasta libros de las vanguardias artísticas y literarias de principios del siglo XX y también grabados, mapas, fotografías antiguas y afiches entre otras piezas siempre en soporte papel.
ALADA fue fundada por un grupo de destacados libreros a mediados del siglo pasado y en el 2000 se refunda, cumpliendo este año veinticinco años de esta segunda etapa de existencia y agrupando hoy a libreros especializados, anticuarios y editores quienes desde sus lugares asumen la importancia de colaborar con la conservación del patrimonio bibliográfico nacional y universal.
Se han llevado a cabo diez y seis ferias presenciales en Buenos Aires (Museo Larreta, Palais de Glace, Museo Fernández Blanco, Salón Alfredo Bravo del Ministerio de Educación, La Abadía Centro de Estudios Latinoamericanos, el CCK, Palacio La Prensa-Casa de la Cultura, Centro Cultural Palacio Libertad), una en la Ciudad de Córdoba, en el Paseo del Buen Pastor; y en forma virtual en el 2021 como consecuencia del confinamiento y sus restricciones.
La 18.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires contó con la presencia de un grupo ecléctico y representativo de libreros socios de ALADA que desplegaron una variada muestra de sus más preciados libros que ya sea por su rareza, antigüedad o belleza, sin duda despertarán la curiosidad de los visitantes. Y se pudo disfrutar de la exposición fotográfica de Mujeres Argentinas Escritoras.
Este año, por tercera vez, participó la Biblioteca Argentina para Ciegos en su centenario de existencia con un stand donde expusieron sus principales piezas en braille. Se expuso el libro háptico inspirado en Fervor de Buenos Aires que fue realizado por el equipo de Territorio Háptico y donado a la BAC por ALADA en el 2023. Se realizaron experiencias táctiles con videntes y no videntes durante la Feria.
Por segunda vez, se contó con la participación del Archivo General de la Nación exponiendo en ediciones facsimilares algunas de sus piezas, sus tesoros patrimoniales. Asistieron en esta oportunidad también como invitados el CEDINCI y la Biblioteca de la Academia Argentina de Letras y Ediciones Dos Amigos.
En esta edición de la feria se realizó la tercera presentación del Espacio Taller, donde expusieron y realizaron sus actividades artistas y artesanos ligados al mundo del libro: encuadernadores, editores, impresores, ilustradores, etc.
Fuente: ALADA.

Catálogo y programación de la Feria 2025, con el texto «Influencias verdaderas» (en la página 8) de la académica de número de la AAL Esther Cross:

«Si algo aprendí de los libros y la psicología, es que la mente tiene la habilidad de confundir lo que pasó con lo que le dicen. Fue la formulación de esa diferencia la que me deslumbró cuando leí por primera vez a Virginia Woolf. Un cuarto propio habla, precisamente, de interrogar las versiones heredadas de la literatura y reordenar las bibliotecas pensando en ese desfasaje. ¿Cuáles son las historias y la poesía, las obras de teatro, crónicas y ensayos que impactan en nuestra manera de ver las cosas y aparecen en nuestros sueños? La importancia de un libro se mide por cómo se entrelaza con la vida. Será por eso que Silvina Ocampo dijo: “El éxito es saber que se ha conmovido a alguien”…».

Artículo de Cadena 3
Artículo de Lu17
Artículo de La Vereda
Fuente: BID, Número 174, 2025.


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