Un Quijote moderno da imagen a la Olimpiada Nacional de Filosofía

Isaac

Cartel Quijote moderno Olimpiada Nacional de Filosofía

La próxima edición de la Olimpiada Nacional de Filosofía tendrá un marcado acento castellanomanchego gracias a un Quijote moderno convertido en símbolo oficial del certamen. La imagen que representará a estudiantes de todo el país nace en un aula de Mota del Cuervo y se ha impuesto como el cartel ganador para anunciar esta cita estatal.

Detrás de esta propuesta visual está Marta Fernández Manjavacas, una joven conquense que ha sabido trasladar al papel la tensión entre lo que somos y lo que aspiramos a ser, conectando la tradición cervantina con los dilemas actuales. Su diseño ha sido elegido para poner cara a la XIII Olimpiada Nacional de Filosofía, que reunirá en Ciudad Real a alumnado de secundaria de toda España.

Una estudiante de Mota del Cuervo firma la imagen del certamen

La autora del cartel es alumna del IES Julián Zarco de Mota del Cuervo (Cuenca), un centro que se ha volcado con el proyecto y que ve cómo una creación gestada en sus aulas se proyecta ahora a escala nacional. Para Marta, esta oportunidad supone mostrar su talento, energía y capacidad creativa en un contexto donde la filosofía y el arte se dan la mano.

Bajo el lema «La tensión entre el Ser y el Deber Ser», la estudiante ha articulado una propuesta gráfica que dialoga de forma directa con los grandes interrogantes filosóficos. En lugar de una ilustración clásica, ha optado por reinterpretar al caballero de la Mancha como un Quijote actualizado que encarna las dudas de nuestro tiempo, sin renunciar a la esencia del personaje.

El reconocimiento a su trabajo no se queda solo en el ámbito académico. Desde el entorno familiar se vive como un motivo de orgullo y también como un ejemplo de cómo la educación pública puede impulsar proyectos culturales con impacto en toda España. No faltan voces que subrayan que este tipo de iniciativas «ponen a Castilla-La Mancha en lo más alto del panorama nacional» en el terreno del pensamiento.

El hecho de que la imagen oficial de la Olimpiada surja de un municipio como Mota del Cuervo refuerza, además, la idea de que la reflexión filosófica y la creación artística no están reservadas solo a las grandes ciudades, sino que pueden brotar con fuerza en cualquier rincón del territorio.

Quijote moderno en el cartel de la Olimpiada de Filosofía

Un Quijote moderno entre el caos, la utopía y los ideales

El cartel premiado no se limita a reproducir la figura cervantina, sino que presenta a un Quijote construido con trazos nerviosos en negro, casi eléctricos, que transmiten movimiento, desasosiego y una cierta angustia existencial. Estos trazos marcan el contorno del personaje y lo sitúan en un escenario visual cargado de simbolismo.

Alrededor del caballero se despliega una cinta roja que recorre toda la composición, funcionando como hilo conductor de un pequeño mapa conceptual. Sobre esa banda se leen términos como «CAOS», «UTOPÍA», «A CONTRACORRIENTE» o «IDEALES», palabras que remiten a las tensiones internas que atraviesan a cualquier ser humano cuando trata de orientar su vida.

Esa cinta culmina en un corazón que actúa como núcleo emocional de la obra. No se trata de un mero adorno, sino de un elemento que condensa las contradicciones intrínsecas de la condición humana: entre razón y sentimiento, entre lo que dictan las normas sociales y lo que empuja la conciencia individual.

La propuesta visual invita a detenerse un momento y pensar en esa dualidad permanente entre «lo que somos» y «lo que deberíamos ser». De ahí que organizadores y docentes destaquen que el cartel posee mucha fuerza plástica, pero también una notable carga reflexiva, plenamente en sintonía con el espíritu de la Olimpiada.

La elección de un Quijote reimaginado como protagonista no es solo un guiño literario: es una forma de subrayar que los conflictos del personaje de Cervantes siguen vigentes cuando se trasladan al mundo actual, ya sea en forma de ideales que chocan con la realidad o de luchas personales contra molinos que hoy llevan otros nombres.

«La locura: Don Quijote en el mundo actual», eje temático de la edición

La locura y Don Quijote en la Olimpiada de Filosofía

La imagen ganadora encaja a la perfección con el hilo conductor de esta XIII Olimpiada Nacional de Filosofía, cuyo tema central será «La locura: Don Quijote en el mundo actual». La elección de este lema pretende actualizar el clásico de nuestra literatura y proyectarlo sobre los retos contemporáneos, desde la salud mental hasta la tensión entre cordura social e inconformismo.

En este contexto, el Quijote moderno del cartel no aparece como una figura cómica o extravagante, sino como un personaje atravesado por dudas, conflictos y búsquedas de sentido. La locura deja de entenderse solo como desequilibrio y se plantea también como la posibilidad de ir «a contracorriente» cuando las circunstancias así lo exigen.

El enfoque propuesto por la organización invita al alumnado participante a analizar cómo se percibe hoy la locura, qué papel juegan los sueños y las utopías en una sociedad marcada por la inmediatez, o hasta qué punto es razonable mantener ideales que parecen chocarse una y otra vez con el caos cotidiano. El cartel de Marta actúa, en este sentido, como una puerta de entrada visual a ese debate.

Con esta temática, la Olimpiada se sitúa en la encrucijada entre literatura, filosofía y realidad social, utilizando a Don Quijote como símbolo compartido que permite dialogar sobre identidad, libertad, límites y contradicciones en el mundo actual. La figura cervantina se convierte así en un espejo donde las nuevas generaciones pueden reconocerse, aunque sus «molinos de viento» tengan hoy otra forma.

Ciudad Real, capital filosófica por unos días

La celebración de la Olimpiada en Ciudad Real los días 17 y 18 de abril sitúa a Castilla-La Mancha en el centro del calendario filosófico juvenil de España. Durante estas jornadas, estudiantes procedentes de distintas comunidades autónomas se reunirán para participar en pruebas, debates y actividades en torno al tema de la locura y el legado quijotesco.

La cita contará con el respaldo de la Sociedad de Filosofía de Castilla-La Mancha, entidad que impulsa la reflexión crítica en la región, así como con el auspicio del Ayuntamiento de Ciudad Real, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y el Ministerio de Educación del Gobierno de España. Este entramado institucional pone de relieve el interés por mantener vivo el pensamiento filosófico entre el alumnado de secundaria y bachillerato.

Más allá de la competición académica, la Olimpiada se concibe como un espacio de encuentro donde los jóvenes pueden contrastar ideas, compartir experiencias y descubrir que la filosofía va mucho más allá de los libros de texto. Desde la organización se insiste en que el objetivo es fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de argumentar, habilidades cada vez más valoradas en cualquier ámbito profesional.

El hecho de que el evento se celebre en la tierra de Don Quijote añade un componente simbólico difícil de pasar por alto. Para muchos participantes, debatir sobre la locura quijotesca precisamente en Castilla-La Mancha supone una forma de conectar físicamente con el paisaje y el imaginario que dieron origen a la obra de Cervantes, algo que aporta un plus de significado a la experiencia.

Olimpiada regional en Toledo como antesala del encuentro nacional

Antes de la gran cita en Ciudad Real, la comunidad autónoma vivirá un ensayo general con la celebración de la X Olimpiada Regional de Filosofía en Toledo, prevista para el 27 de febrero. Este encuentro servirá como preparación y selección de participantes, además de reforzar las redes entre centros educativos de la región.

En esta fase previa, el alumnado castellanomanchego tendrá la oportunidad de poner a prueba sus capacidades de argumentación, redacción y exposición oral en torno a cuestiones filosóficas de actualidad. Para muchos de ellos, será el primer contacto con un formato de competición intelectual que combina exigencia y trabajo en equipo.

La buena acogida de estas iniciativas demuestra que la filosofía conserva un lugar destacado en los institutos, pese a los debates recurrentes sobre su peso en el currículo. La participación en las Olimpiadas, tanto regional como nacional, se percibe como una vía para dar visibilidad al trabajo que se realiza día a día en las aulas, más allá de los exámenes habituales.

En conjunto, el Quijote moderno del cartel, la temática centrada en la locura y el papel protagonista de Castilla-La Mancha dibujan una edición especialmente simbólica para la Olimpiada Nacional de Filosofía. El certamen convierte la figura cervantina en punto de encuentro entre jóvenes de toda España, que se darán cita en Ciudad Real para pensar, debatir y, quién sabe, quizá reivindicar también su propio derecho a ir un poco «a contracorriente».


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El yacimiento romano del Museo Carmen Thyssen de Málaga, accesible desde el 3 de marzo

El yacimiento arqueológico romano del Museo Carmen Thyssen Málaga se abrirá al público el próximo 3 de marzo, y ya pueden adquirirse las primeras entradas a este enclave, situado en el subsuelo del Palacio de Villalón y hallado en varias campañas de excavaciones entre 2005 y 2018. Cuenta con una extensión de setecientos metros cuadrados.
Se ofrece a los visitantes un recorrido con el que podrán acercarse a los espacios de la vida cotidiana de la Malaca romana: una domus (casa), una factoría de salazones y un ninfeo o fuente -llamado Ninfeo de los peces- que conserva algunos restos de pintura mural, además de parte del trazado viario antiguo de esta zona y tres piletas. El conjunto, datado entre el siglo I y el IV d.C., formaría parte de un entorno de trabajo en la ciudad.
Podemos ver muros de opus quadratum (sillares) que podrían corresponder con la fachada de la domus, en la zona de acceso donde el dominus (propietario) recibía a los visitantes. Una de estas estructuras sigue el trazado de la actual calle Compañía, y en ella se aprecia el vano de entrada y una escalinata descendente al interior. La otra está desplazada desde su posición original. Separadas del área residencial por un pasillo quedaban cuatro piletas para la producción de conservas de pescado, aquella fábrica de salazones. En el siglo III ésta dejó de estar activa por razones desconocidas y sólo algunas piletas siguieron utilizándose para autoconsumo de la casa.
La domus estaba distribuida en torno a un patio con pavimiento de ladrillo; se articulaba en un posible comedor con un banco perimetral (a la derecha), un espacio porticado con pilares de ladrillo (a continuación), lo que pudo ser la cocina con restos de fogones (al frente) y un espacio (a la derecha de ésta) de enlace con la zona productiva. El ninfeo, por su parte, tuvo una función práctica (de abastecimiento de agua para la zona de aseo y la cocina) y de ostentación social; quizá también un sentido religioso. Su estructura original, con tres naves rematadas en hornacinas, se ha conservado parcialmente y contaba con lujosos revestimientos: mármol, mosaicos geométricos de teselas y decoración pictórica. Y del siglo IV datan una nueva casa y otra fábrica de salazones.
En el trabajo de musealización, se han incluido tanto un espacio previo de interpretación como varios soportes informativos analógicos y dos vídeos 360, a los que se accede mediante un código QR y que enseñan la reconstrucción virtual del Ninfeo de los peces y una tienda-pescadería, para conocer con mayor detalle el yacimiento.
El yacimiento es accesible físicamente, contando con ascensor y rampas, y la proyección del espacio de interpretación cuenta con audio en español y subtítulos en inglés. Por medio de un QR se puede acceder, además, a una versión subtitulada en español para personas sordas.
Por razones de conservación del conjunto, las visitas al enclave se desarrollarán en grupos de veinte personas cada media hora, siendo imprescindible la reserva previa en alguno de los tramos disponibles. La entrada incluye la visita al museo, siendo la tarifa general de 15 euros y la reducida de 10. De esta tarifa reducida son beneficiarios los mismos grupos contemplados en el propio museo: mayores de 65 años y pensionistas, estudiantes menores de 26 años, residentes en la provincia de Málaga, familias numerosas y poseedores del Carné Joven Euro.
En cuanto al acceso gratuito, pueden beneficiarse los menores de 18 de años, las personas con discapacidad superior al 33%, los desempleados inscritos en el Servicio Público de Empleo Estatal, los estudiantes de la UMA, los profesores y alumnos de enseñanza reglada en Bellas Artes o Historia del Arte, los guías y los periodistas con acreditación oficial y los miembros del ICOM, así como los Amigos del Museo.
Asimismo, y al igual que el propio Museo, los domingos a partir de las 16:00 horas el acceso es gratuito para todos los públicos, aunque se mantendrán los criterios de aforo.
Yacimiento del Museo Carmen Thyssen Málaga
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“Pusieron precio a mi muerte”: la violencia del narco contra Javiera Reyes también tiene un componente de género

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Por Emancipa Chile

 

Bandas criminales de Lo Espejo ofrecieron $100 millones para asesinar a la alcaldesa. Embarazada de ocho meses, ella no retrocede. La solidaridad fue masiva e inmediata.


Javiera Reyes tiene 36 años, ocho meses de embarazo y es alcaldesa de una comuna en la que el narcotráfico convive con sus habitantes. Desde que asumió como alcaldesa de Lo Espejo el 2021, esta ingeniera comercial y militante del Partido Comunista, decidió enfrentar de frente a las bandas criminales que habían copado el territorio: demolió “narcomausoleos” instalados en plazas, clausuró búnkers de venta de droga, retiró cámaras de vigilancia clandestinas y recuperó espacios para que vecinas, vecines y vecinos, de una de las comunas más vulneradas del país, pudieran volver a habitarlos.

 

El crimen organizado respondió con lo que sabe hacer: amenazas de muerte.

 

El miércoles 11 de febrero, Javiera Reyes, reveló públicamente que bandas de narcotraficantes de la comuna, habían reunido $100 millones de pesos para contratar a un sicario extranjero y asesinarla. La información, verificada mediante testimonios vecinales y ya en manos de la Fiscalía, surgió principalmente tras la demolición de la sede del Club Deportivo Varsovia, que había dejado de ser un espacio deportivo para convertirse en un centro de operaciones del crimen organizado. “Me transmitieron que le pusieron valor a mi muerte. Ofrecieron, entre varias bandas de narcotraficantes, $100 millones de pesos por mi cabeza”, declaró.

 

Las amenazas no se detuvieron ahí. El 12 de febrero, mientras se reunía con el ministro de Seguridad Pública Luis Cordero, la propia alcaldesa denunció haber recibido ese mismo día nuevas amenazas escritas, enviadas a sus cuentas personales. Los mensajes fueron derivados a la Brigada del Cibercrimen de la PDI y a la Fiscalía. Un patrón sostenido de hostigamiento que lleva años: episodios en redes sociales, presiones territoriales y una balacera mientras se desarrollaba un bingo comunitario.

 

Cuando el blanco es una mujer el análisis no puede ser neutro al género

 

Las amenazas contra Javiera Reyes son violencia política. Pero leerlas solo como una disputa territorial entre una autoridad y el crimen organizado, sería un análisis incompleto, porque deja fuera una variable que no es menor: ella es mujer. Y la violencia, como nos ha enseñado el feminismo, no se ejerce de la misma manera sobre todos los cuerpos.

 

La academia latinoamericana, ha documentado con creciente solidez, que las mujeres en política enfrentan formas de hostilidad que no son equivalentes a las que enfrentan sus pares masculinos. Investigadoras como Mona Lena Krook y Juliana Restrepo Sanín, en un artículo publicado en la revista Política y Gobierno del CIDE —Centro de Investigación y Docencia Económicas, una de las instituciones académicas de ciencias sociales más prestigiosas de América Latina— argumentan que los actos de violencia contra las mujeres en política buscan, entre otras cosas, reforzar los roles de género y restaurar la división que históricamente ha reservado la esfera pública para los hombres. No es sólo, que las mujeres que incomoden por lo que hacen: incomodan también por lo que representan.

 

Esto, no significa que las bandas narcotraficantes de Lo Espejo hayan redactado un manifiesto patriarcal antes de poner precio a la cabeza de Javiera Reyes. Significa que la violencia tiene contextos y que esos contextos están atravesados por el género. El crimen organizado es una estructura profundamente masculina y masculina: sus jerarquías, sus códigos de honor, su control territorial y su ejercicio de la intimidación, están construidos sobre lógicas patriarcales. Cuando esa estructura se enfrenta a una mujer, que le disputa el territorio con legitimidad democrática, con apoyo vecinal y sin miedo visible, la respuesta no puede leerse como si el género fuera un dato irrelevante.

 

A esto se suma la dimensión simbólica que IDEA Internacional —organismo intergubernamental especializado en democracia y derechos políticos, con sede en Estocolmo y presencia regional en América Latina— ha documentado en su estudio sobre violencia política digital en la región. Usando la figura de una “pirámide de violencia”, el estudio describe cómo el hostigamiento en redes sociales puede escalar progresivamente hasta la amenaza física. No son fenómenos separados: son eslabones de la misma cadena. Y cada amenaza contra una mujer que gobierna es, también, un mensaje dirigido a todas las que podrían hacerlo.

 

Aplicar el filtro feminista no es forzar una lectura ideológica sobre los hechos: es recordar que en nuestras vidas y cotidianidad la violencia y discriminación de género sí existe, sí opera y sí importa.

 

Una solidaridad masiva y transversal

 

La respuesta ante las amenazas fue inmediata y provino de todos los ámbitos. Jeannette Jara, excandidata presidencial y compañera de militancia, escribió: “Fuerza alcaldesa, compañera y amiga”. La Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) condenó energéticamente los hechos y activó un protocolo de solidaridad institucional. Su presidente, Gustavo Alessandri, fue categórico: “Cuando amenazan a un alcalde o alcaldesa, nos atacan a todos. Estas amenazas no son solo contra una persona: son un ataque directo al Estado en el territorio, a la institucionalidad democrática y a la posibilidad de gobernar con dignidad y seguridad”.

 

Karina Delfino, alcaldesa de Quinta Normal y vicepresidenta de la ACHM, llamó las amenazas “absolutamente inaceptables y condenables”. Por otro lado, el Concejo Municipal de Lo Espejo, emitió un comunicado formal de respaldo, donde señaló que; “estas amenazas no solo atentan contra la alcaldesa, sino contra la voluntad democrática de toda una comuna que ha decidido poner fin al control del espacio público por parte del crimen organizado”.

 

La solidaridad no vino sólo desde las instituciones. Las voces vecinales se han hecho notar y son respaldos que no aparece en los comunicados pero que es, quizás, la más significativa.

 

No hay vuelta atrás

 

Javiera Reyes lo dijo con claridad: “No vamos a echar pie atrás. Lo que nos mueve es la seguridad y la calidad de vida de nuestras vecinas y vecinos”. Y agregó algo que debería resonar más allá de Lo Espejo: “las amenazas son, paradójicamente, la prueba de que la gestión está funcionando. De alguna forma, las amenazas frente a las acciones que estamos haciendo, dan cuenta que hemos tomado decisiones y acciones acertadas”.

 

En un país donde se suele acusar a la izquierda de no saber enfrentar la delincuencia, Lo Espejo está respondiendo con hechos. Y la respuesta del narco es la confirmación más elocuente de ello.

 

Desde Revista Emancipa nos solidarizamos con Javiera Reyes y exigimos garantías necesarias para que las mujeres que ejercen el poder en los territorios más golpeados por la desigualdad puedan hacerlo sin poner en riesgo sus vidas, ni la de sus familias. La violencia contra una mujer que gobierna no es sólo un delito: es un intento de restaurar el orden patriarcal que dice que ese espacio no les pertenece. No lo vamos a permitir.


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Escaparate, la mirada que gana el XVII Premio Málaga de Ensayo

Isaac

Premio de Málaga de Ensayo

El XVII Premio Málaga de Ensayo ya tiene nombre propio: «Escaparate. Pedagogía de la modernidad», del docente e historiador del arte Iñaki Gómez Álvarez. La obra, que parte de un recuerdo infantil aparentemente sencillo, convierte el gesto de pararse frente a un cristal en una reflexión amplia sobre cómo aprendemos a mirar, desear y entender el mundo contemporáneo.

La presentación oficial del libro, celebrado en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga, ha reunido a representantes institucionales, responsables editoriales y al propio autor. El acto ha servido no solo para escenificar la entrega del premio, sino también para subrayar el peso que este galardón ha adquirido en el panorama del ensayo en España y su conexión con debates actuales sobre cultura visual, memoria y educación.

Un ensayo ganador sobre la pedagogía de la mirada

«Escaparate. Pedagogía de la modernidad» se ha alzado con el XVII Premio Málaga de Ensayo «José María González Ruiz» tras imponerse entre 60 manuscritos presentados, el doble que en la edición anterior. El libro toma forma a partir de una escena temprana: un niño que, camino del colegio y mientras espera el autobús, se queda fascinado ante los escaparates de una imprenta repleta de libros ilustrados, enciclopedias de arte y novelas.

Desde ese recuerdo, convertido casi en imagen fundacional, Gómez Álvarez elabora una teoría de la mirada cotidiana. El escaparate deja de ser solo una superficie de cristal que exhibe mercancías para transformarse en un dispositivo simbólico cargado de significados. El ensayo lo presenta como una herramienta pedagógica que ha contribuido, junto a otros soportes visuales, a enseñar a varias generaciones a relacionarse con los objetos, las imágenes y la ciudad.

El jurado ha destacado la obra por «la originalidad y el acierto del tema elegido», al convertir ese elemento arquitectónico corriente -el frente acristalado de los comercios- en el eje de una reflexión antropológica y cultural. El libro explora las distintas experiencias del paseante que se detiene ante un escaparate y cómo ese gesto mínimo revela deseos, miedos, aspiraciones y códigos sociales.

Para el autor, la infancia asomada al cristal funciona como una especie de pedagogía silenciosa: los niños observan, imaginan y organizan el mundo a partir de lo que ven tras el vidrio. Esa educación visual, sostiene el ensayo, tiene una huella profunda en la manera en que se construye la identidad personal y colectiva en las sociedades occidentales.

La presentación en el Ayuntamiento de Málaga

El Ayuntamiento de Málaga ha sido el escenario de la presentación pública del libro ganador, en un acto que refuerza la vocación institucional del premio por apoyar el género ensayístico. El encuentro ha tenido lugar en el Salón de los Espejos, uno de los espacios más emblemáticos de la casa consistorial.

En la mesa han intervenido el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala de Cultura y Patrimonio Histórico, Mariana Pineda; el director de la editorial Páginas de Espuma, Juan Casamayor; y el ensayista premiado, Iñaki Gómez Álvarez. Cada uno ha aportado una perspectiva distinta sobre el significado del libro y del galardón dentro del circuito cultural español.

De la Torre ha felicitado tanto al autor como a la editorial, subrayando que el tema escogido «motiva la reflexión» y que le parece, en sus palabras, no solo original, sino especialmente acertado. El alcalde ha recordado además que casi todo el mundo puede reconocerse en la experiencia de quedarse frente a un escaparate, una vivencia compartida que el ensayo convierte en materia de pensamiento.

Por su parte, la concejala de Cultura ha enmarcado el premio dentro de las políticas municipales para reforzar el ensayo como herramienta de análisis crítico. La presencia de responsables públicos en la presentación refuerza la idea de que el Premio Málaga de Ensayo es una apuesta estratégica por parte de la ciudad para fomentar la reflexión sobre la realidad contemporánea.

Juan Casamayor, al frente de Páginas de Espuma, ha puesto el acento en la dimensión emocional del libro. Ha señalado que la infancia de muchos lectores está marcada por «ese deseo de quien se ha parado alguna vez delante de un escaparate», y ha invitado a mirar la ciudad de otra manera: como un entramado de cristales que componen una especie de museo urbano de la vida cotidiana.

Un autor entre la docencia, el arte y la memoria visual

Iñaki Gómez Álvarez (Madrid, 1968) llega a este reconocimiento con una trayectoria vinculada a la historia del arte, la educación y la crítica cultural. Profesor de secundaria, ha trabajado también como guía de exposiciones y como crítico en publicaciones especializadas, lo que le ha permitido cruzar mirada académica y experiencia directa con el público.

Su research se ha centrado en los llamados «museos imaginarios», las enciclopedias de arte y la recepción social de las imágenes. «Escaparate. Pedagogía de la modernidad» nace, en palabras del propio autor, como una especie de derivación de su tesis doctoral, centrada en las reproducciones fotográficas y en cómo las personas se relacionan con estas.

En la presentación, Gómez Álvarez se ha mostrado sorprendido y agradecido por el fallo del jurado, y ha reivindicado el valor de los instantes cotidianos que casi nunca se registran. Ha explicado que miles de pequeñas experiencias de belleza se pierden porque no logran articularse en una forma de ver el mundo compartible, y que su ensayo intenta precisamente rescatar ese tipo de descubrimientos mínimos.

El autor también ha hablado de la inevitable carga de nostalgia que atraviesa el libro. Para él, la mirada hacia atrás no es un simple ejercicio sentimental, sino una forma de pensar el presente: la nostalgia como dolor por lo que se conoce, por aquello que está sucediendo sin que uno pueda participar plenamente. Ese matiz le permite conectar la memoria de los viejos escaparates con las inquietudes de una época saturada de pantallas.

Entre las influencias intelectuales que planean sobre el texto, Gómez Álvarez cita nombres como Montaigne o John Berger, autores que han pensado en profundidad la experiencia de mirar y la relación entre imagen, cuerpo y sociedad. El resultado es un ensayo que combina rigor conceptual y prosa accesible, según ha subrayado el jurado.

Del escaparate físico a las pantallas del siglo XXI

Uno de los hilos centrales del libro es el tránsito desde los escaparates tradicionales hasta las pantallas contemporáneas como nuevos cristales de la vida pública. El ensayo no se limita a una mirada nostálgica hacia las vitrinas de antaño, sino que establece puentes entre esas superficies de vidrio y los dispositivos electrónicos que hoy organizan buena parte de nuestra atención.

El autor se detiene especialmente en la ciudad de Chicago, cuyos escaparates históricos —desde los grandes almacenes Marshall Field’s hasta escenas evocadas por cuadros como «Nighthawks» de Edward Hopper— sirven de laboratorio para analizar la relación entre comercio, espacio urbano y discursos sociales. Según el texto, estos puntos de luz en la trama de la ciudad llegaron incluso a funcionar como escenario de conflictos políticos y tensiones sociales, especialmente en la década de 1960.

Desde esa perspectiva, observar un escaparate no es un gesto inocente: es una forma de leer la ciudad y sus desigualdades, de ver cómo se construye el deseo colectivo y cómo se escenifican las promesas de la sociedad de consumo. El ensayo sostiene que quien se para a mirar a través del cristal, ya sea desde la calle o desde el interior de la tienda, participa en una fenomenología de la experiencia urbana.

El libro enlaza esta reflexión con el presente, marcado por la omnipresencia de móviles, ordenadores y televisores. Estas pantallas, plantea Gómez Álvarez, actúan como nuevos escaparates del siglo XXI, en los que seguimos aprendiendo a desear y a relacionarnos con el entorno, aunque ahora desde la lógica de los algoritmos y la hiperconectividad.

En el ámbito educativo, el volumen compara el impacto social de los escaparates con el de las pizarras digitales y otros recursos audiovisuales del aula. Lejos de ser simples adornos comerciales, las vitrinas urbanas habrían ejercido durante décadas una función pedagógica silenciosa, especialmente sobre niños y adolescentes, que recorren la ciudad «como pequeños flâneurs» en busca de descubrimientos visuales.

El fallo del jurado y la dotación del galardón

El XVII Premio Málaga de Ensayo está convocado por el Ayuntamiento de Málaga, a través del Área de Cultura y Patrimonio Histórico, en colaboración con la editorial Páginas de Espuma, que se encarga de la publicación de la obra ganadora. Esta edición ha registrado 60 originales, una cifra que duplica la del año anterior y que refleja el interés creciente por el certamen.

El fallo se hizo público en diciembre de 2025, tras la deliberación de un jurado presidido por la directora general de Cultura del Ayuntamiento, Susana Martín Fernández. El panel lo completaban la catedrática y ensayista Estrella de Diego; la escritora y ensayista Espido Freire; el catedrático y ensayista Javier Gomá, y el escritor y responsable de la Casa Gerald Brenan, Alfredo Taján. Todos ellos optaron por distinguir la propuesta de Gómez Álvarez por mayoría.

En el acta, el jurado subraya la relevancia del tema escogido y la forma en que el ensayo ilumina un elemento funcional y popular como el escaparate, mostrando que, pese a su aparente sencillez, ha cumplido una función pedagógica clave en las sociedades occidentales durante el último siglo, con un efecto particular sobre la mirada infantil.

La obra ganadora no solo consigue su publicación en el catálogo de Páginas de Espuma, sino que recibe una dotación económica de 10.000 euros, cantidad que consolida al Premio Málaga de Ensayo como uno de los reconocimientos mejor valorados en su ámbito dentro de España. El Ayuntamiento ha incidido en el carácter divulgativo del premio y en su capacidad para acercar el ensayo a un público amplio.

El libro ya ha llegado a las librerías, pero, como ha señalado el propio autor, su verdadera lección sigue sucediendo «frente al cristal»: en ese diálogo cotidiano entre lo que la ciudad muestra y lo que cada persona decide mirar. Al detenerse, aunque sea unos segundos, ante un escaparate, se activa uno de esos microdescubrimientos de belleza que el ensayo trata de rescatar del olvido.

Un premio consolidado en el mapa del ensayo en España

Creado en 2007 y bautizado en memoria de José María González Ruiz, el Premio Málaga de Ensayo ha ido ganando peso tanto en número de participantes como en proyección internacional. Desde sus primeras ediciones, la presencia de manuscritos procedentes de América Latina ha sido significativa, con autores argentinos, mexicanos y peruanos entre los galardonados.

El palmarés del certamen refleja la variedad temática y el carácter híbrido del ensayo contemporáneo. Entre otros, han sido reconocidos el cordobés Vicente Luis Mora con «Pasadizos» en la primera edición; el argentino Blas Matamoro y el mexicano Ignacio Padilla en convocatorias posteriores, así como autores que han explorado territorios fronterizos del pensamiento, desde la literatura fantástica hasta la reflexión política y social.

En esta trayectoria se inscriben propuestas como las de David Roas, centrada en lo fantástico; Cristián Crusat, que abordó la autoficción; o Remedios Zafra, que investigó la relación entre creatividad y género. También figuran trabajos que se han detenido en conceptos como la espera, la realidad no contemplada o las tensiones del lenguaje en sociedades pluricéntricas.

Entre otros títulos destacados se encuentran «La lira de las masas», del escritor y crítico peruano Rodríguez-Gaona; «Agitación. Sobre el mal de la impaciencia», del ensayista Jorge Freire; «Caos, virus, calma. La Física del Caos aplicada al desorden artístico, social y político», de Nùria Perpinyà; o «La impostora. Cuaderno de traducción de una escritora». Más recientemente, han sido distinguidos «Arquitectura de las pequeñas cosas», del arquitecto madrileño Santiago de Molina; «Herida Fecunda», de la autora argentino-mexicana Sandra Lorenzano; y «Flaubert a la carta», del tinerfeño Antonio Álvarez de la Rosa.

Este recorrido evidencia que el galardón malagueño ha buscado, edición tras edición, tender puentes entre autores y lectores en torno a temas que combinan reflexión teórica y conexión con la vida diaria. La elección este año de un libro centrado en los escaparates encaja en esa línea: un objeto familiar convertido en puerta de entrada a cuestiones más amplias sobre ciudad, deseo y aprendizaje.

A día de hoy, el Premio Málaga de Ensayo se considera uno de los referentes del género en el ámbito español y europeo, tanto por la calidad de las obras seleccionadas como por el apoyo institucional y editorial que lo respalda. Su evolución apunta a un espacio donde conviven la investigación académica, la experimentación literaria y el interés por llegar a un público general curioso por entender mejor el mundo que le rodea.

Con la elección de «Escaparate. Pedagogía de la modernidad», el premio refuerza su apuesta por miradas singulares sobre lo cotidiano, capaces de descubrir, en un simple cristal de tienda, una ventana a la forma en que construimos nuestras ciudades, nuestros deseos y nuestra memoria colectiva.


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La intriga del funeral inconveniente, el regreso del detective sin nombre de Eduardo Mendoza

Isaac

Portada de novela de misterio ambientada en Barcelona

La nueva novela de Eduardo Mendoza vuelve a situar a su inolvidable detective sin nombre en el centro de un enredo criminal que, como es habitual en el autor barcelonés, empieza de forma casi ridícula y termina complicándose más de la cuenta. Con La intriga del funeral inconveniente, el escritor recupera uno de sus personajes más queridos y lo sitúa de nuevo en una Barcelona llena de sombras, secretos y disparates.

El punto de partida no puede ser más modesto: la crónica de un funeral que nadie consideraba importante en un periódico local. A partir de ese texto, escrito por un redactor recién llegado a la redacción, se desencadena una reacción imprevisible que salpica a poderosos, saca a la luz una trama financiera de alto nivel y arrastra al detective a un caso que, sobre el papel, parecía un simple malentendido.

Un funeral menor que desata un escándalo mayúsculo

En el corazón de la novela se encuentra Ramoncito Valenzuela, un periodista novato que firma una breve nota sobre un entierro anodino para un diario local. Lo que para él es apenas una pieza de relleno acaba costándole el puesto: la publicación de esa crónica desencadena su despido fulminante, sin que el propio Ramoncito entienda bien qué hilo sensible ha tocado.

Sin saberlo, con ese texto ha puesto en marcha una reacción en cadena. A partir de aquel funeral aparentemente insignificante empiezan a aparecer conexiones con intereses económicos ocultos, operaciones financieras turbias y personajes influyentes que preferirían que ciertos asuntos no apareciesen en los periódicos. El relato del sepelio se convierte, sin pretenderlo, en la pista inicial de investigación de alto nivel.

La novela traza así el recorrido de cómo algo mínimo -una pequeña noticia perdida en las páginas interiores- puede destapar una conspiración de consecuencias desproporcionadas. El despido de Ramoncito es solo el primer síntoma de que hay fuerzas moviéndose para evitar que la verdad salga a la luz y que el eco de ese funeral vaya más allá de los pocos asistentes que acudieron al mismo.

El mundo de los medios locales, las presiones empresariales y el miedo a incomodar a ciertos poderes forman parte del telón de fondo de una trama en la que un gesto aparentemente inocente -cumplir con el trabajo de cubrir un entierro- se transforma en el detonante de una cadena de sucesos cada vez más inverosímiles.

El regreso del detective sin nombre tras más de una década de altibajos

En este contexto reaparece el célebre detective sin nombre, uno de los personajes más reconocibles del universo literario de Mendoza. Después de once años de altibajos y vicisitudes, este investigador atípico vuelve a verse atrapado en un caso que, igual que en entregas anteriores, se inicia como un asunto menor y deriva en un enredo de grandes dimensiones.

El protagonista lleva a cuestas una trayectoria que los lectores ya conocen bien gracias a títulos como El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas, La aventura del tocador de señoras, El enredo de la bolsa y la vida y El secreto de la modelo extraviada. En La intriga del funeral inconveniente, vuelve a moverse entre instituciones, barrios y personajes pintorescos, siempre con ese punto de torpeza lúcida que lo convierte en alguien cercano pese a lo extravagante de las situaciones. Además, obras como Sin noticias de Gurb forman parte del catálogo que instala al autor en el imaginario de muchos lectores.

Lejos del cliché del sabueso infalible, este investigador se topa con una red intrincada de suplantaciones, engaños y chapuzas criminales. El caso le pilla, como de costumbre, con más problemas personales que medios, pero su capacidad para sobrevivir a cualquier atropello -combinada con una mirada muy particular sobre la ciudad y sus habitantes- marca el ritmo de la narración.

La nueva aventura supone además la sexta incursión del personaje en la obra de Mendoza, consolidando una saga que ha pasado de ser un experimento de tono cómico a convertirse en uno de los pilares más reconocibles de su narrativa de misterio en clave satírica. Cada vuelta del detective a las librerías es, para muchos lectores, una forma de reencontrarse con un universo propio, reconocible y a la vez reinventado en cada entrega.

Trama detectivesca, sátira y crítica social en la Barcelona de Mendoza

Uno de los rasgos más destacados de La intriga del funeral inconveniente es la manera en que Eduardo Mendoza vuelve a combinar sátira, absurdo y lucidez moral. La historia funciona como una novela detectivesca con todos sus ingredientes -pistas, sospechosos, giros inesperados-, pero al mismo tiempo propone una mirada irónica sobre las estructuras de poder, las apariencias y la facilidad con la que se prefiere ocultar la verdad antes que afrontarla.

En esta nueva entrega, el verdadero enigma no es solo quién está detrás de la trama financiera o qué se esconde tras aquel funeral, sino por qué nadie quiere que la verdad se conozca. La resistencia de instituciones, empresas y particulares a que ciertos datos salgan a la luz se convierte en un motor narrativo, pero también en una forma de señalar contradicciones y miserias cotidianas.

Barcelona vuelve a ser el escenario privilegiado de la comedia humana que plantea Mendoza. Calles, edificios oficiales, barrios populares y rincones menos transitados se mezclan en un mapa urbano que el lector reconoce y al mismo tiempo descubre desde una nueva perspectiva. La ciudad aparece como un personaje más, cómplice y víctima de las tramas que se tejen entre despachos, cementerios y redacciones de periódicos.

El tono combina lo hilarante con lo implacable: los diálogos, los equívocos y las situaciones disparatadas provocan la sonrisa, pero debajo de esa superficie ligera late una crítica firme a la corrupción, la chapuza y la opacidad que a menudo rodean al poder económico y político. Mendoza vuelve a demostrar su habilidad para reírse de casi todo sin perder de vista la gravedad de lo que está contando.

Un título más en una trayectoria literaria premiada

Con esta novela, Eduardo Mendoza suma un nuevo hito a una carrera reconocida con galardones tan relevantes como el Premio Cervantes y el Premio Princesa de Asturias de las Letras, entre otros. Su regreso a las estanterías se produce apenas dos años después de Tres enigmas para la Organización, lo que confirma el buen momento creativo del autor.

A lo largo de las últimas décadas, Mendoza ha construido una obra diversa en la que conviven la parodia detectivesca, la novela urbana y el relato histórico, con títulos ya clásicos como La verdad sobre el caso Savolta, La ciudad de los prodigios, Sin noticias de Gurb, El año del diluvio o Una comedia ligera. Dentro de ese conjunto, las aventuras del detective sin nombre constituyen una de sus aportaciones más populares y reconocibles.

La intriga del funeral inconveniente se incorpora a esa línea, pero con un enfoque que entronca de lleno con las preocupaciones contemporáneas sobre transparencia, información y poder. La mezcla de humor, misterio y crítica social enlaza tanto con sus primeras novelas como con obras más recientes, lo que hace que el libro pueda atraer tanto a quienes han seguido la saga del detective desde el principio como a lectores que se acercan por primera vez al autor.

En conjunto, la obra se presenta como una nueva oportunidad para adentrarse en el particular universo narrativo de Mendoza: una Barcelona reconocible pero retorcida por el absurdo, unos personajes que rozan la caricatura sin perder humanidad y una trama que, partiendo de un funeral en apariencia irrelevante, acaba cuestionando cómo se construye y se oculta la verdad en nuestra sociedad.


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TINTAS 5

¿QUÉ ES TINTAS 5?
Una muestra que la Subdirección General del Libro de la Comunidad de Madrid y la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) nos ofrecen en la capital y que recoge arte outsider creado por artistas de los Centros para Personas con Discapacidad Intelectual de esta agencia.
 
¿QUÉ OBJETIVOS TIENE?
Invitarnos a descubrir la originalidad y la mirada única de estos autores; una creación diferente, surgida fuera del ámbito académico o profesional y que refleja una libertad expresiva y una sensibilidad excepcionales.
Estos trabajos comparten una espontaneidad y una autenticidad que revelan la personalidad de sus creadores. A través del color, las formas y de sus diversos temas, despliegan frescura y pueden enseñarnos nuevas formas de entender el arte.
 
¿QUÉ VEREMOS EN TINTAS 5?
Ochenta obras realizadas con diversas técnicas pictóricas y sobre distintos soportes, sin demasiadas normas y con mucha autonomía: paisajes y retratos, interpretaciones de obras de arte bien conocidas, piezas abstractas, otras inspiradas en imágenes de libros o revistas, personajes o escenas inventadas…
 
¿EN QUÉ FECHAS PUEDE VISITARSE?
Hasta el próximo 22 de febrero de 2026.
 
¿Y EN QUÉ ESPACIO?
En la Sala de exposiciones de la Biblioteca Regional de Madrid “Joaquín Leguina”, en el Complejo El Águila.
 
¿QUÉ PUEDO HACER PARA VISITARLA?
La asistencia es gratuita.
 
 
PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.comunidad.madrid
José Manuel Obispo. La joven del baile
Carmen Hernández Calama. Las manos
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