Isaac

Adaptaciones cinematográficas y libros

Parece que el idilio entre las páginas de una novela y el celuloide no tiene fin, y es que la industria del entretenimiento lleva años demostrando que un buen libro es el mejor guion posible. El próximo 5 de junio, las salas de España se preparan para recibir uno de esos estrenos que prometen reventar la taquilla y emocionar a miles de lectores que llevan tiempo esperando ver a sus personajes favoritos en carne y hueso. Se trata de la primera parte de la bilogía de Alice Kellen, un proyecto que ha generado una expectación increíble en redes sociales.

Esta tendencia de llevar historias de papel a la gran pantalla no es casualidad, ya que las productoras han encontrado en la literatura romántica una auténtica mina de oro. Warner Bros. Pictures Spain se pone al frente de esta apuesta con Todo lo que nunca fuimos, intentando capturar esa esencia tan íntima que caracteriza a la autora valenciana Silvia Hervás, más conocida por su pseudónimo Alice Kellen. La película busca no solo satisfacer a los fans acérrimos, sino también posicionarse como un referente dentro del cine romántico español actual.

Warner Bros apuesta por el fenómeno literario de Alice Kellen

La historia nos presenta a Leah, una joven que intenta encontrar su sitio en el mundo tras un accidente que le cambió la vida por completo. En ese proceso de reconstrucción personal, aparece Axel, el mejor amigo de su hermano, interpretado por un Maxi Iglesias que encaja perfectamente en ese perfil de personaje protector pero con sus propios conflictos internos. La química entre él y Margarida Corceiro es uno de los platos fuertes de una cinta que huye de los giros locos para centrarse en lo que de verdad importa: los sentimientos.

El rodaje se ha llevado a cabo en localizaciones que quitan el hipo, moviéndose entre el bullicio de Madrid y la paz melancólica de los paisajes naturales de Zumaia y San Sebastián. Esta elección visual no es moco de pavo, ya que ayuda a que el espectador se sumerja en ese tono contemplativo que pide la historia a gritos. Bajo la dirección de Jorge Alonso, el filme trata de mantener un equilibrio complicado entre ser fiel al material original y funcionar como una obra cinematográfica con personalidad propia.

Cine y literatura clásica

Un legado de adaptaciones que viene de muy lejos

Aunque ahora estemos a tope con las novedades de Kellen, la realidad es que el cine lleva bebiendo de la literatura desde que el mundo es mundo. No hace falta ir muy lejos para recordar cómo obras de William Shakespeare o Jane Austen han sido reinterpretadas una y otra vez para encajar con los gustos de cada generación. Películas que hoy consideramos clásicos modernos, como Clueless o 10 razones para odiarte, no son más que versiones actuales de textos que se escribieron hace siglos, demostrando que los dramas humanos son universales.

Incluso el cine de animación ha echado mano de los grandes clásicos sin que a veces nos diéramos cuenta. Un ejemplo clarísimo es El Rey León, que guarda parecidos razonables con la tragedia de Hamlet, trasladando los conflictos de poder y familia a la sabana africana. Esta capacidad de los estudios para transformar un relato denso en una aventura para todos los públicos es lo que mantiene viva la llama de la literatura en el imaginario colectivo, permitiendo que historias que podrían haber quedado en el olvido sigan muy presentes.

La eterna cuestión: ¿el libro o la película?

Siempre que se estrena una adaptación, surge el eterno debate de si la película le hace justicia al papel. En el caso de Todo lo que nunca fuimos, muchos se preguntan si será posible transmitir toda la carga emocional que Alice Kellen imprime en sus párrafos. Algunos espectadores prefieren ver estas producciones como algo totalmente independiente, disfrutando de la fotografía y la banda sonora sin compararlas constantemente con lo que imaginaron al leer, mientras que otros no perdonan ni un cambio en el color de ojos de los protagonistas.

Lo que es innegable es que este tipo de proyectos sirven de puente para que mucha gente joven se acerque a las librerías, explorando el panorama actual de la novela juvenil. Al final, da igual si la historia viene de una obra de Louisa May Alcott como Mujercitas o de un musical inspirado en Romeo y Julieta; lo que cuenta es que el cine sigue siendo ese altavoz gigante que permite que las grandes tramas literarias sigan emocionándonos como el primer día. El próximo junio saldremos de dudas sobre si Leah y Axel logran conquistar la pantalla con la misma fuerza con la que conquistaron las estanterías.

La industria audiovisual española sigue demostrando un músculo envidiable al apostar por producciones que cuidan tanto la estética como el trasfondo emocional. La llegada de esta nueva adaptación es un recordatorio de que las buenas historias no tienen fecha de caducidad y que, por mucho que cambien los formatos, siempre buscaremos vernos reflejados en relatos que hablen de amor, pérdida y esperanza. La cita en los cines marcará un antes y un después para una generación de lectores que, por fin, verán su mundo cobrando vida bajo los focos.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com