Isaac

Espido Freire en un evento literario

La cuadragésimo primera edición de la Feria del Libro de Cádiz ha bajado el telón tras diez días de intensa actividad en la capital gaditana. Como no podía ser de otra forma, el evento ha reservado para su jornada de clausura uno de los platos fuertes de este año, contando con la presencia de la reconocida novelista Espido Freire. La autora, que siempre ha mostrado un vínculo especial con la ciudad, fue la encargada de protagonizar el acto final en un ambiente que mezclaba la nostalgia del cierre con la satisfacción del trabajo bien hecho.

El Baluarte de la Candelaria, epicentro de la cultura durante esta última semana, registró un lleno absoluto en sus salas durante la mañana del domingo. A pesar de que el viento obligó a trasladar el encuentro principal al espacio Caballero Bonald, nada impidió que los lectores se acercaran en masa para escuchar de cerca las reflexiones de una de las voces más consolidadas de la narrativa actual en España, en una cita que ya se ha convertido en un referente del verano en el litoral andaluz.

Un recorrido por treinta años de literatura

Durante su intervención, que se enmarcó dentro del ciclo Presencias Literarias de la Universidad de Cádiz, Freire mantuvo una charla distendida con el director de la feria, Alejandro Luque. En este diálogo, la escritora aprovechó para echar la vista atrás y analizar su carrera, que ya roza las tres décadas en la primera línea editorial. No faltaron confesiones sobre sus métodos de trabajo y las inquietudes que le asaltan al enfrentarse a un folio en blanco, demostrando que, a pesar de su experiencia, sigue viendo cada nuevo libro como un reto absoluto.

Espido Freire en la Feria del Libro de Cádiz

La autora destacó la singularidad de la cita gaditana frente a otras ferias nacionales, poniendo el foco en la solera intelectual de los lectores de la zona. Para ella, regresar a esta tierra supone un desafío constante, especialmente al ver cómo generaciones de jóvenes que crecieron con sus libros ahora comparten espacio con nuevos lectores. Un punto muy aplaudido fue la inclusión de un servicio de interpretación en lengua de signos, gracias a la Asociación Albor, garantizando que el mensaje de la escritora fuera accesible para todo el mundo sin excepciones.

Homenajes y talento local en la jornada de cierre

Pero no todo fue narrativa contemporánea en este domingo de despedida. El programa de actos también dejó un hueco importante para la historia y la música con un coloquio dedicado al 150 aniversario del nacimiento de Manuel de Falla. Expertos en la materia desgranaron el legado del compositor gaditano, recordando su importancia universal. Además, los amantes de la lírica pudieron disfrutar de un recital poético que reunió a varias voces del panorama actual, confirmando que la poesía sigue teniendo un rincón sagrado en la Tacita de Plata.

El arte y la historia local tuvieron su representación con la puesta de largo de una obra sobre el escultor barroco Jacinto Pimentel, mientras que los más pequeños de la casa se lo pasaron en grande con talleres de narración y presentaciones de Kamishibai. Esta variedad de temas ha sido, según la organización, la clave para que la feria mantenga su frescura año tras año, atrayendo a perfiles de visitantes muy distintos que buscan algo más que la simple compra de un ejemplar firmado.

Firmas de libros y despedida del Baluarte

Como es habitual en estas jornadas, las casetas fueron un hervidero de gente buscando la última firma antes del cierre definitivo. Autores como Adrián Díaz, Richard Stine o Cristina Expósito estuvieron atendiendo a sus seguidores y dedicando ejemplares hasta bien entrada la tarde. Este contacto directo entre quien escribe y quien lee sigue siendo el alma de una feria que, coordinada por la Fundación Municipal de Cultura, ha logrado consolidar una red de colaboración entre editoriales, librerías e instituciones públicas de toda Andalucía.

La presente edición se despide dejando un excelente sabor de boca y reafirmando que el interés por las letras goza de muy buena salud en el sur. El Baluarte de la Candelaria se vacía de libros por ahora, pero el eco de las palabras de Espido Freire y el resto de participantes queda presente como adelanto de lo que vendrá en futuras citas. Con la mirada ya puesta en la próxima edición, la ciudad cierra su gran evento literario habiendo cumplido con creces las expectativas de participación y calidad en su programación cultural.


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