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Tetsuya Chiba, referente del manga japonés

El cómic japonés afronta una pérdida de peso. El historietista Tetsuya Chiba, nombre esencial para entender la evolución del manga moderno, falleció a los 87 años el pasado 22 de octubre en un hospital de Tokio. La confirmación llegó este martes de la mano de medios nipones y de editoriales como Kodansha y Shogakukan, mientras la despedida se ha celebrado en un círculo muy reducido, con asistencia limitada a los familiares más cercanos.

Nacido en Tokio en 1939, Chiba pasó buena parte de su niñez en Manchuria, en la actual China, en el contexto de la ocupación japonesa. Después de la Segunda Guerra Mundial regresó a Japón y, ya desde la escuela, mostró una inclinación temprana por el dibujo: formó un club de manga con compañeros de clase y empezó a publicar en la segunda mitad de los años cincuenta, casi sin hacer ruido.

Ashita no Joe, el título que lo encumbró

Tetsuya Chiba y el manga deportivo

Su nombre quedó ligado para siempre a Ashita no Joe, una serie de boxeo publicada por entregas en Weekly Shonen Magazine entre finales de los sesenta y 1973. El guion era de Ikki Kajiwara, también conocido como Asao Takamori, y el dibujo corría a cargo de Chiba. En España ha llegado con el título Joe del mañana, una de las puertas de entrada más claras para conocer la obra del autor.

La historia sigue a Joe Yabuki, un joven huérfano y conflictivo que malvive en las afueras del Tokio de posguerra y encuentra en el ring una manera de encauzar su vida. Aunque el boxeo funciona como motor narrativo, el relato se adentra en asuntos menos amables: la pobreza, la desigualdad, la soledad y el sacrificio. Esa mezcla de deporte y crítica social explica que la serie conectara con lectores muy distintos y que todavía hoy se estudie como una pieza clave del manga deportivo.

El alcance de Ashita no Joe fue más allá de las páginas. Cuando murió uno de los rivales de Joe, los seguidores organizaron un funeral simbólico multitudinario, una escena que resume hasta qué punto la ficción se coló en la vida cotidiana del Japón de la época. La obra dio lugar además a dos adaptaciones animadas, estrenadas en 1970 y 1980, y mantuvo su influencia en el imaginario popular durante décadas.

Más allá del boxeo: deporte, infancia y aprendizaje

Tetsuya Chiba y su obra manga

Chiba no fue un autor de un solo éxito. A lo largo de varias décadas firmó títulos como Ore wa Teppei, centrado en el kendo; Notari Matsutarō, ambientado en el mundo del sumo; y Ashita Tenki ni Naare, que tenía el golf como telón de fondo. Su capacidad para moverse entre disciplinas le permitió dejar huella en el llamado spokon, el manga de deportes, sin quedarse encasillado en una única fórmula.

Antes de la fama internacional de Joe, ya había publicado Yuki no Taiyou, la historia de una niña huérfana que apareció en 1963. Ese material sirvió de inspiración para un cortometraje de 1972 que supuso el debut de Hayao Miyazaki como director en solitario, mucho antes de que el cofundador de Studio Ghibli se convirtiera en una figura mundial. El dato ayuda a medir la onda expansiva de Chiba dentro de la cultura japonesa.

Su mirada también estuvo marcada por la experiencia de la guerra. Los recuerdos de la infancia en China y el regreso a un país derrotado aparecieron en varias de sus historias y en su defensa pública de la paz. Chiba solía insistir en la necesidad de no repetir los errores del pasado, una postura que mantuvo en entrevistas y en parte de su producción autobiográfica.

Reconocimientos, compromiso cívico y presencia en España

Tetsuya Chiba, figura histórica del manga

La trayectoria de Chiba recibió premios y distinciones de distinto tipo. En 2024 se convirtió en el primer autor de manga galardonado con la Orden de la Cultura de Japón, la máxima condecoración civil del país. También presidió la Asociación Japonesa de Dibujantes, desde donde defendió el oficio y acompañó a creadores más jóvenes.

Las editoriales que trabajaron con él han subrayado su papel como maestro. Kodansha y Shogakukan han coincidido al señalar que su obra ayudó a consolidar el manga como fenómeno cultural de masas y que su magisterio se puede rastrear en varias generaciones de autores. No es una frase de compromiso: basta repasar la nómina de dibujantes que lo citan como referencia para entender su peso.

Para el lector español, una de las vías más directas para acercarse a su legado es la edición de Ashita no Joe bajo el nombre Joe del mañana. La obra sigue disponible y permite comprobar por qué Chiba fue mucho más que el autor de un manga de boxeo: fue un cronista de la posguerra japonesa, un renovador del relato deportivo y una voz que supo hablar de derrota, esfuerzo y dignidad sin grandes aspavientos.

Con su desaparición se cierra una etapa, pero no se borra su rastro. La influencia de Tetsuya Chiba permanece en el manga deportivo, en la forma de retratar a personajes corrientes y en el recuerdo de una obra que hizo del boxeo una excusa para hablar de algo mucho más amplio. Su figura queda unida a la historia del cómic japonés y a la memoria de quienes encontraron en Joe Yabuki una manera de entender la lucha por salir adelante.


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