Privilegio. Los orgasmos de la resistencia

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*Por Mónica Bareiro @monibareiro

 

Voy a usar 900 palabras para hablar sobre los orgasmos que me di yo misma. ¿Habrá una forma de contabilizarlos? No creo, porque antes de ser consciente de que eso que pasaba cuando me tocaba con tanto gusto, tenía un nombre, ya hubo muchos. Soy una privilegiada. 

 

Autorretrato hecho por Mónica Bareiro.

 

“E” no lo era tanto, aprendió a masturbarse a los 32 años por impulso de un novio extranjero. Mi amiga “M” no lo hace porque le da asco, sí, le da asco su propio cuerpo heteronormativo… Nunca ninguna parte de mi cuerpo, incluso las partes menos normativas, me dio asco. Soy una privilegiada.

 

Como todo en la vida, con el tiempo fui perfeccionando mis técnicas o los rituales alrededor de tocarme, de sentirme, escucharme y correrme. Hoy, que vivo a pleno lo que considero “madurez sexual”, tengo la certeza de que no sería posible si no conociera tanto cada parte de mi cuerpo y su capacidad de respuesta a los estímulos. Masturbarme me ayudó a disfrutar más de mis momentos compartidos. Ese también es un privilegio.

 

Cuando mucha gente necesita un juguete, un estímulo externo o sentir con el corazón a otra persona para liberarse, fluir y gozar, para mí, masturbarme es una necesidad básica y natural, como tomar agua. Innegociable.

 

Como la mayoría de las personas de mi alrededor, no tuve educación sexual. Mucho de lo que sé, lo aprendí con la pornografía, leyendo, escuchando a mis compañeras, porque aunque no sea normal ni frecuente, puedo hablar de ello. 

 

Fundamentalmente, soy una privilegiada porque nací en un país que a pesar de ser machista, no forma parte de los más de 30 estados en el mundo en los cuales todavía se practica la ablación genital femenina, una práctica brutal incentivada por la religión.

 

No creo “pecar” por mencionar la religión en este escrito porque es el mismo concepto, con diferentes etiquetas, el que prohibiendo, castigando u ocultando, se metió con el placer de millones de mujeres a lo largo de la historia y lo sigue haciendo. Hoy, tengo el privilegio de ser atea y libre de mandatos que puedan intentar meterse con mi placer, en cualquiera de sus formas.

 

También tengo el privilegio de haber nacido en esta época y no en el siglo XIX, en coincidencia con un tal Jean-Etienne Esquirol, psiquiatra y médico jefe del Hospital Salpêtrière de París, que clasificó la masturbación como trastorno mental. Recién en 1968 se eliminó esta horrible etiqueta, y en 1972 pasó a considerarse “normal” aunque el estigma, el sentimiento de culpa y la vergüenza perduren hasta hoy.

 

Las redes sociales y la posibilidad de crear comunidad y visibilidad, es otra de las ventajas de haber nacido en 1987, justo dos años antes de que cayera la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay. Actualmente hay movimientos en redes sociales que brindan información clara, con lenguaje sencillo, sobre el placer femenino y una infinidad de temas más. No es algo banal, o exclusivamente banal, sino de acercar a las personas datos que históricamente nos habían restringido.

 

Autorretrato hecho por Mónica Bareiro.

 

Y a pesar de que la política sigue, al igual que la religión, metiéndose con mis placeres y los de mis hermanas, mi autoplacer es algo que no me podrán quitar, es mi derecho, mi privilegio, mi ventaja, mi alegría… No necesito más que mis manos y a veces ni eso…

 

Podría hablar de las sensaciones, de los sonidos, de cómo mi mente se queda en blanco y me relajo o logro el ánimo necesario para enfrentar mi día de la mejor manera, pero no lo voy a hacer porque entiendo y acepto que la percepción de placer es para todas diferente.

 

No, no me enseñaron a masturbarme, no sé si mi mamá lo hizo, o si mis hermanas lo hacen, porque en casa no se habla de eso ni se dicen groserías, pero somos libres y yo soy privilegiada, independiente… libre.

 

Esto no va de ir de sobrada por la vida, va de ir consciente. Porque para disfrutar de la sexualidad, una de las bellezas más grandes de la vida, hay que estar conscientes, explorar, conocer y asumir: ningún placer que no haga daño a terceros, puede dar vergüenza.

 

Aunque no quisiera, no puedo omitir acá que absolutamente nada de lo arriba mencionado, se relacionó jamás con los hombres. Privilegiados entre privilegiados, nunca cuestionados. No tuvieron que luchar por su placer, ni una sola vez en la historia.

 

Podría dar datos, citar a mucha gente imprescindible para el placer que a lo largo de los siglos luchó por lo que hoy tenemos, pero escribir esto con mi corazón y mi mayor sentido común, también es un privilegio. Hoy lo uso en compensación a tantas voces que callaron, que murieron sin saber que el mejor elemento para el placer, ya lo traíamos integrado al nacer, porque sí, solo las mujeres tenemos clítoris, todo un enorme órgano con más de 8.000 terminaciones nerviosas cuyo único fin es darnos placer.

 

Hace unos años empecé a hacerme fotos desnuda y tiempo después, a trabajar en un ensayo fotográfico sobre el autoplacer. Expongo y comparto mi placer porque quiero, porque es parte de la persona que soy y porque ninguna mujer en el mundo debería avergonzarse por ello.

 

Así que sí, mi autoplacer es un privilegio, no pienso renunciar a él y acabo este texto aquí, porque mis orgasmos fueron y espero que sean millones más, pero 900 palabras es acá mismo.

 

 

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*Moni Bareiro es periodista y comunicadora. Parte de su carrera se basó en el periodismo ambiental en territorios como el Pantanal paraguayo. Actualmente coordina proyectos de comunicación sobre género y crisis  climática. En 2008 estudió fotografía en el Instituto de la Imagen, participó de exposiciones colectivas en Asunción y San Bernardino. Desde hace un par de años desarrolla ensayos desde el autorretrato, el desnudo y la sexualidad como herramienta política, conjuntamente con la escritura. En 2022, publicó el fanzine Desnuda.

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Custodias del arte yshir

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En Alto Paraguay viven mujeres que sostienen con sus manos la memoria viva de su pueblo. Entre pinceles, fibras y colores, Salmi y Rumilda desafían la distancia, el silencio y la falta de apoyo para preservar la esencia de la cultura Yshir, que se niega a desaparecer.

 

*Por Noelia Díaz Esquivel @noediazesqui 

 

Un portón alto con postes de madera blanca anuncia la entrada a Puerto Diana, un territorio ancestral a más de 830 km de Asunción. Un cartel de tránsito recuerda que por aquí no se corre: “30 km, velocidad máxima”. Después del umbral, un camino recto con árboles que parecen estar en medio de una carrera de resistencia, conduce al centro de Puerto Diana. El suelo, de un gris pálido y seco, refleja la luz de un cielo claro que no deja adivinar la hora.

 

 

Ese día el viento soplaba con una insistencia que obligaba a mantener la campera cerrada hasta el cuello. Ocho grados de sensación térmica. Lo primero fue encontrar al líder y presentarnos para solicitar permiso para caminar sobre su territorio y conversar con su gente. La autorización nos fue otorgada.

 

La casa de las flores y las pinturas

 

Unos metros adelante, una casa llamó nuestra atención. No porque fuera más grande o lujosa que las demás, sino porque la rodeaban decenas de macetas, baldes y recipientes con flores recién regadas. Cada planta parecía tener su lugar exacto.

 

En el patio, una mujer de bufanda colorida observaba satisfecha ese pequeño jardín. Su nombre es Salmi López, llegamos por curiosidad pero pronto descubrimos que también se trataba de una artista visual, de las que saben contar historias con pinceles y colores.

 

 

Desde chiquita, nueve o diez años, ya pintaba con mi abuelo (Rubén Balbuena, Owga). Él me enseñaba a mirar bien las cosas que ocurrían a nuestro alrededor, saber su historia y después a dibujar”, contaba apasionadamente.

 

Los cuadros de Salmi muestran la cultura Ishir: rituales, animales, espíritus que habitan el monte y el río. Cada pieza es un testimonio. Pero producirlas no es fácil. “Ahora me faltan pinceles finitos, la pintura… Acá es imposible conseguir. El señor Fernando (Allen) me manda por avión, pero si no vendo, no puedo comprar”, explicó con cierto aire de resignación.

 

Salmi López Balbuena, de la muestra “La danza de los mitos” © Joa?o Liberato

 

A veces sus obras viajan mucho más lejos que ella. Han estado en Sao Paulo y Madrid. “Yo quiero irme a esos lugares, que la gente me conozca. Pero no tengo recursos y tengo miedo al avión”, dijo sonriendo con una mezcla de timidez y deseo.

 

Mientras hablamos, mencionó con orgullo que una parte de lo que gana la guarda para que su hija menor pueda estudiar. “Ella quiere ser enfermera, ayudar a la gente. Pero todo es caro acá y no hay universidades. Mientras tanto yo sigo con mi trabajito, vendiendo, para juntar plata para que ese sueño se haga realidad”, agregó.

 

Manos que resisten y perduran la cultura

 

Un día después, todo parecía distinto. El viento frío había cedido su turno a un sol que se sentía con fuerza en la misma calle, sobre las mismas casas. El líder pasó en motocicleta, ocupado en algún asunto urgente, solo nos saludó de reojo.

 

Más adelante, tres mujeres tejían sentadas en sillas de plástico color amarillo y bordó. Las más jóvenes se trenzaban el cabello unas a otras, ahí estaba Rumilda Aquino, madre y dueña de casa, nos recibió con agrado. Mientras nos saludaba, entre sus manos se deslizaba la palma que, con paciencia, se transformaría en una canastita.

 

 

Esto aprendí cuando me casé con mi marido, hace veinte años. La palma y el caraguatá hay que ir a buscar lejos, 14 kilómetros. Después hay que secar muchos días, que no se moje. Si no, no sirve”, relató sin dejar de tejer.

 

Rumilda dedica muchas horas a la artesanía, pero no siempre alcanza. “A veces no vendo nada, entonces entro a trabajar mensual limpiando casas. Gano cuatrocientos mil guaraníes. Somos pobres, no se puede vivir solo del arte”, comentó con naturalidad, casi sin contradecir su destino.

 

 

Cuando logra reunir suficientes piezas y dinero para el pasaje, viaja en colectivo hasta Asunción. “Yo quiero seguir haciendo porque es nuestra historia. Pero acá todo queda lejos. Si no hay mercado, si nadie ayuda, ¿cómo vamos a sostener esto?”, preguntó mientras un hilera nueva se sumaba a su canasto.

 

En natural equilibrio

 

La historia de Salmi y Rumilda es la prueba de que el arte o la artesanía no son simples pasatiempos, sino la forma más concreta de mantener vivo un idioma, un relato, un modo de habitar el mundo. Cada obra que sale de sus manos es un puente entre generaciones. También es un recordatorio de que la cultura ancestral y la protección del ambiente no pueden separarse: cuidar la tierra es cuidar el origen de la materia prima, el alimento y el sentido.

 

Si su arte no encuentra mercado, si las familias no acceden a apoyo, todo ese conocimiento poco a poco se perderá. Sostener estas actividades es mucho más que comprar un cesto o un cuadro: es reconocer que en esos colores y tramas hay un equilibrio que no hemos sabido valorar.

 

La Nación Yshir

 

Los siete pueblos de la Nación Yshir habitan el Alto Paraguay. Sus antepasados navegaban el río, cazaban, recolectaban y tejían con una relación íntima con la naturaleza. Creen que el mundo visible y el invisible se conectan, que todo tiene un porqué y un espíritu.

 

Su lengua y sus relatos son un mapa que se transmite de abuelos a nietos. Y en ese cielo al que miraron por siglos también están hoy Salmi y Rumilda, con su saber, su paciencia y su deseo de que su pueblo no sea solo un recuerdo.

 

Edición: Mónica Bareiro Ibarra @monibareiro

Fotografías: Leo De Blas @leodeblas

 

*𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭 𝘧𝘶𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘨𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘝𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘈𝘤𝘤𝘪ó𝘯 𝘊𝘭𝘪𝘮á𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘑𝘶𝘴𝘵𝘢 (𝘝𝘈𝘊), 𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘗𝘢𝘳𝘢𝘨𝘶𝘢𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘞𝘞𝘍-𝘗𝘢𝘳𝘢𝘨𝘶𝘢𝘺 𝘺 𝘍𝘶𝘯𝘥𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘈𝘷𝘪𝘯𝘢.⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣


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Quiz feminista: María Rios

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María Ríos, nació en Asunción, esta artista multifacética hace música que emociona, inspira y moviliza. Es cantautora, feminista, profesora y gestora cultural. Estudió Letras y canto, y desde el 2016 viene componiendo canciones propias cargadas de contenido social y poético. En 2017 lanzó su primer disco Cantando al sol y desde entonces no paró: fundó la banda Julianas, lanzó sencillos como Cambiar Cambiar y Lo que tanto quiero, y participó en proyectos colaborativos con otras mujeres músicas. Es semillera del movimiento latinoamericano Dándole Cuerda y organizó su XIII Encuentro en Paraguay. Fundó el colectivo “Cancioneras” y publicó el primer libro sobre compositoras paraguayas. Su música cruzó fronteras y llegó hasta Cuba, donde fue invitada al festival “Ella y yo”. En 2025 lanzó una guarania de amor en jopara, disponible en todas las plataformas. Hoy enseña artes literarias y musicales y sigue demostrando que su voz, además de melódica, es profundamente política.

 

 

1-Emancipa:¿Cuándo conociste la palabra feminista?

María: En el 2010, allá por Uruguay.



2- Emancipa: ¿Cuál es el texto que todo o toda feminista debe leer?

María: Descolonizando los afectos de Geni Núñez, es una escritora guaraní de Brasil.

 

 


3- Emancipa: ¿Quién es la autora que deberían leer los chicos y chicas en la escuela?

María: Todas esas de antiprincesas, que tienen varias autoras y las publica Chirimbote.

 

 

4- Emancipa:  ¿Quién es tu heroína feminista?

María: La India Juliana, o Juana Azurduy. Pienso en ellas y en la época en la que se revelaron.

 

 

5- Emancipa:  ¿Por qué el futuro debe ser feminista?

María: Y porque es la única forma de estar vivas, libres y sin miedo.

 


7- Emancipa: Da una recomendación para que una feminista puede sobrevivir es un espacio y no morir con los  machistas, sexistas, heteronormados, etc. (PD: se puede aplicar fiesta, trabajo, encuentro familiar, etc) 

María: Yo recomiendo juntarse con amigas, comprometerse a crear protocolos de cuidados, hablar de espacios seguros y por ende, generar nuevas formas de convivencia para que los machos reconozcan y las pongan en práctica a fin de que el vínculo sea sano y seguro para todas, todos y todes.

 

 

*La producción de este material estuvo a cargo de Noelia Díaz Esquivel

 


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Periodismo valiente para un futuro posible

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Una celebración al valor y al compromiso de las y los periodistas, es lo que se vivió este 24 de julio con la entrega del Premio Nacional de Periodismo Ambiental 2025. Ciencia del Sur, The Paraguay Post y la Revista Pausa, de la Última Hora, así como otros nueve finalistas, fueron reconocidos por sus investigaciones rigurosas, enfoques humanos y capacidad de visibilizar las luchas socioambientales del país.

 

Con una sala llena y mucha emoción, se vivió la segunda edición del Premio Nacional de Periodismo Ambiental, una iniciativa de Global Infancia, Emancipa Paraguay y El Surtidor, con el apoyo de WWF Paraguay y Fundación Avina, en el marco del proyecto Voces para la Acción Climática Justa (VAC). Este año se postularon 38 trabajos en diversos formatos y por primera vez se abrió una categoría para estudiantes, que sorprendió por su nivel y compromiso.

 

El jurado, compuesto por Andrés Colmán Gutiérrez (periodista y director de El Otro País), Romina Cáceres Morales (jefa editorial de El Surtidor), Hanan Callejas (comunicadora de Fundación Avina, Bolivia) y Aldo Benítez (periodista de investigación y editor en OCCRP), tuvo el difícil trabajo de elegir a los 12 mejores, destacar menciones de honor y seleccionar los 5 reportajes ganadores.

 

Finalistas que visibilizan territorios, luchas y soluciones

 

Estos fueron los 12 trabajos finalistas del Premio Nacional de Periodismo Ambiental 2025:

  1. Las dos caras del agro: extractivismo o soberanía – Universidad del Pacífico
  2. Frazadas que abrigan al planeta – Universidad del Norte
  3. Cerro Kavaju – Universidad del Pacífico – Katherine Rolón y equipo

  4. Alberdi: vivir del río – Universidad del Pacífico

  5. Conservación y cultura: el camino sostenible del pueblo Aché – El Otro País

  6. Los guardianes del bosque bajo amenaza – The Paraguay Post

  7. En busca de la tierra prometida – Revista Pausa + Última Hora

  8. La otra Guerra del Chaco: los taguás luchan contra su extinción en el siglo XXI – Ciencia del Sur

  9. El Estado paraguayo habilitó minería de litio en tierras ayoreo – Consenso

  10. Con calor no se puede estudiar – Consenso

  11. Legado tóxico Pilas usadas en Paraguay el veneno invisible que nadie controla – ABC TV

  12. La lucha de la yerba mate contra la contaminación minera en Paso Yobai – Independiente

Menciones de honor

 

El jurado también entregó menciones de honor a cinco trabajos que, por su impacto, profundidad o innovación, merecieron un reconocimiento especial:

  • Legado tóxico. Pilas usadas – ABC TV
  • La lucha de la yerba mate contra la contaminación minera en Paso Yobai – Matteo Fabi

  • Con calor no se puede estudiar – Consenso

  • De la tierra al remedio – Yenifer Guainer Jara (Red de Comunicadores)

  • Universidad del Pacífico, por su participación activa y el acompañamiento comprometido de su equipo docente

  • Fotografía: Leo De Blas.
    Las investigaciones ganadoras

     

    Los cinco reportajes ganadores fueron seleccionados por su narrativa, rigurosidad, sensibilidad y compromiso con las comunidades. No hubo primer, segundo ni tercer puesto: cada uno fue reconocido por su mérito propio.

    Categoría Estudiantes
    • Las dos caras del agro: extractivismo o soberanía – Universidad del Pacífico
  • Frazadas que abrigan al planeta – Universidad del Norte

  • Categoría Profesionales
    • La otra Guerra del Chaco – Eduardo Quintana (Ciencia del Sur)

    • Los guardianes del bosque bajo amenaza – The Paraguay Post

    • En busca de la tierra prometida – Laura Ruiz Díaz y Elisa Marecos Saldívar (Revista Pausa + Última Hora)

     

    Fotografía: Leo De Blas.
    Una celebración del periodismo que informa y transforma

     

    Durante el acto, se destacó el rol del periodismo ambiental para narrar las realidades invisibilizadas del Paraguay. También se presentó la Expo Periodismo Ambiental, una muestra interactiva que expuso los trabajos finalistas a través de paneles y dispositivos digitales, pensada para seguir recorriendo espacios comunitarios y educativos.

     

    El evento cerró con palabras de agradecimiento, música y el compromiso colectivo de seguir impulsando un periodismo que cuida la vida. Porque la acción climática también se escribe, se filma y se escucha.

     

     

    *𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭 𝘧𝘶𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘰 𝘥𝘦𝘭 proyecto 𝘝𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘈𝘤𝘤𝘪ó𝘯 𝘊𝘭𝘪𝘮á𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘑𝘶𝘴𝘵𝘢 (𝘝𝘈𝘊), 𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘗𝘢𝘳𝘢𝘨𝘶𝘢𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘞𝘞𝘍-𝘗𝘢𝘳𝘢𝘨𝘶𝘢𝘺 𝘺 𝘍𝘶𝘯𝘥𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘈𝘷𝘪𝘯𝘢.⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣


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    ¿Qué pasa cuando educadorxs en sexualidad se juntan?

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    Escribo esta nota de prensa porque cuando una gran amiga, integrante de la Alianza ESI Latam, me contó sobre el Laboratorio, no dudé un segundo en decirle que quería participar.  Me inspiró ver a un grupo de viejas berracas -como le decimos en Colombia a las personas con temple firme- educadoras en sexualidad trabajando a través de zoom, intentando mediar las diferencias de horario, compartiendo sus experiencias y ofreciendo su corazón, como diría Mercedes, por una causa: que todas las personas tengamos autonomía plena sobre nuestros cuerpos y proyectos de vida. Eso es la ESI, la posibilidad de una humanidad que nos duela menos y nos libere más.

     

    Créditos: Alianza ESI LATAM

    Estas educadoras han trabajado en Urabá, Barú, Tierrabomba, Cartagena, Soacha, Bogotá, Medellín y Cali en Colombia. En la periferia de Montevideo y Canelones en Uruguay. En Buenos Aires y Villa Martelli en Argentina. En Comaltepec, Zacapoaxtla, Puebla y Morelos en México. En Ayacucho y Urubamba en Perú. Son mujeres que conocen las necesidades urgentes de sus estudiantes y que, con amor y mucho estudio, decidieron entregarles las herramientas necesarias para la vida en sus salones de clase. Todas son egresadas de los programas de Educación de Enseña por Colombia, México, Perú, Uruguay y Argentina, y son miembros de la red Teach For All. 

     

    Son mujeres que han visto cómo sus estudiantes faltan a la escuela por dificultades para gestionar y cuidar de su ciclo menstrual o que tuvieron que renunciar a su proceso educativo por una maternidad que les interrumpió la adolescencia. Esta nota de prensa es solo un poquito de la esperanza en la humanidad que sentí al verlas construir en colectivo, con los retos que trae, pero sopesando las dificultades para posicionar una agenda urgente cuando el contexto apremia.

    América Latina vive una coyuntura de tensiones

    Aunque se ha gestado un movimiento social admirable en defensa de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, también enfrentamos un retroceso en términos de igualdad, impulsado por discursos antiderechos y el avance de las nuevas derechas. No es menor, por ejemplo, que en países como Argentina, se difunda una narrativa desinformada sobre la ESI para fines políticos: según el último informe de El Barómetro, en redes sociales circula y se reproduce la idea de que la ESI “adoctrina a las infancias” y promueve la perversión en niños y niñas. Narrativa que, además de ser una afirmación falsa y anticientífica, se distribuye a través de los canales oficiales del gobierno y sus representantes. Es decir, las narrativas antiderechos permean los gobiernos y el desarrollo de políticas públicasen detrimento de toda la población. Educar en ESI a niños, niñas y adolescentes es procurar por experiencias de vida más felices, autónomas y libres de violencia. 

     

    Es por eso que este es el momento para organizarse y resistir desde la educación, y la ESI representa una herramienta pedagógica esencial para el cuidado de niños, niñas y adolescencias, así como para el fortalecimiento de la autoestima y la autonomía de todas las personas. La Alianza ESI Latam convocó desde la colectividad, no solo para dignificar el rol educativo, sino para activar a otros sectores en la defensa integral por estos derechos que están bajo amenaza. 

     

    Según la ONU, se estima que en la región cada 20 segundos una adolescente se convierte en madre. Una adolescente que, con educación sexual integral y con voluntad política de los Estados, pudo haber disfrutado de su adolescencia: estudiar, jugar, ser feliz y sobre todo, ser dueña de su proyecto de vida. En este contexto, posicionar la ESI como un derecho humano urgente es una tarea que atraviesa los gobiernos, el activismo y los espacios educativos.  

    Las verdaderas pedagogas re-educativas

    Crédito: Alianza ESI LATAM

    Se juntaron 9 organizaciones, que integran por la Alianza ESI Latam, para convocar a un Laboratorio de 4 días en Bogotá. Y en su primer versión se atrevieron a sacar una convocatoria regional: más de 60 personas se inscribieron, pagaron hostal, atravesaron la cordillera y llegaron acá, a una ciudad cerca a las estrellas para soñar, compartir, conspirar, dolernos en colectivo y sobre todo, pensar en lo que vendrá. 

     

    El Laboratorio ESI Latam es un espacio presencial, creado para construir intercambios entre educadorxs y personas de sectores aliados como salud, justicia y derechos humanos. Su propósito es reflexionar, aprender y conspirar colectivamente para posicionar la ESI en el centro de la garantía de los Derechos Sexuales y Reproductivos en América Latina.

     

    La agenda abarcó la dimensión política de la ESI, la social y comunitaria – relación de la ESI con la construcción de paz, identitaria e interseccional y metodológica con herramientas pedagógicas transformadoras. 4 días de profundizar en cómo la educación de calidad es con ESI. 

     

    A la Alianza le interesa trabajar reconociendo los aciertos y aprendiendo de los retos que  hay para superarlos. Abriendo el espacio para que otras personas traigan conocimientos y saberes que alimenten la construcción colectiva y la alegre rebeldía de no perder la esperanza, de seguir luchando por los derechos que ganamos y las victorias que vendrán. 

     

    Es así como consolidaremos una comunidad de aprendizaje capaz de responder a contextos sociales y políticos adversos. El Laboratorio está dirigido principalmente educadorxs, pero también a profesionales y activistas de sectores aliados comprometidos con el cuidado de niños, niñas y adolescencias, la educación transformadora y la justicia social. Este es un movimiento regional en defensa de la equidad, la autonomía y los derechos de niños, niñas y adolescencias.

     

    Este es el primero de muchos espacios, espero yo, que les recomiendo no perderse. Este ha sido un año de convulsiones y seguro muchas personas pensaron que ya no hay nada por hacer. Con convicción les digo, hay todo por hacer. No estamos solxs, somos una Alianza. 

     

    Por la autonomía de nuestros cuerpos, sexualidades y territorio. ¡Unámonos! 

     


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