CARTA A LOS VERDADEROS EMPRESARIOS CON CONCIENCIA SOCIAL Y CÍVICA


De Cristo y Espartaco a Marx y Lenin, sobre ciertos políticos y empresarios
                                                                                                                      Alcossebre 20/2/2000

por Olivier Herrera Marín

No han muerto el socialismo y la utopía,
Aunque lo digan los escribanos y pelotas
Limpia botas del CAPITAL y del Mariscal.

Soy consciente que hay dos objetivos o finalidades dispares y a veces opuestas en la
obtención y el uso del CAPITAL, que no siempre, es una finalidad en sí mismo, y un total
abuso de su poder. El CAPITAL que apuesta por la inversión a medio y largo plazo buscando
su legítima y necesaria rentabilidad y acumulación en la mejora y/o incremento de la
producción y venta de bienes de uso y consumo mientras contribuye activamente a crear
tejido industrial y país, asumiendo todos los riesgos necesarios, poco tiene que ver con el
gran capital especulativo y financiero que solo busca el máximo beneficio con el mínimo
riesgo y sin ningún miramiento ni conciencia social y cívica, pura y dura especulación, ese
capital contaminado por el virus mortal de la codicia, irresponsable y contaminante, sin
padre ni madre, ni patria ni bandera ni compromiso alguno con la sociedad civil, la tierra-
nación donde nació, creció y vive. No se puede tratar a los dos con el mismo rasero, y no
hablaré como empresario, sino como poeta y ex dirigente del PCE de la década del 70/80,
que sigue defendiendo la memoria histórica de Marx y Lenin bajándolos a los dos de los
altares donde les adoran sus feligreses. Este viejo bolchevique LIBRE, sin votos de
obediencia-dependencia de ninguna iglesia ni partido siempre fue respetuoso con los
empresarios que trabajan y dan trabajo, se la juegan día tras día, año tras año, aportando su
saber Ser, Hacer y Estar, con sus conocimientos y su CAPITAL propio y el crédito financiero,
al progreso y desarrollo sostenible, para el más y el mejor vivir de todos los ciudadanos,
reinvirtiendo sus beneficios y pagando sus impuestos debidos en su propio país y estado de
modo solidario con su tierra, su pueblo y nación.
Esta carta será todo un desagravio y reconocimiento a la labor social y política de los
auténticos empresarios humanistas y leales a su pueblo desde el ala izquierda de la
izquierda, no izquierdista, desde la base de la pirámide social que reivindica el papel
histórico de Marx y del mejor Lenin, en el análisis de El CAPITAL y el triunfo de la Gran
Revolución de Octubre y la unión solidaria de la URSS, condenando por igual el capitalismo
salvaje y especulativo mundial como el horror de los crímenes de Stalin y del estalinismo y
sus terribles consecuencias.
Enseña la vida que repartir la pobreza, / si no es por una cuestión de supervivencia,
Es tan solo crear más dependencia, / es alimentar y acrecentar la miseria…

……………………

Siempre he dicho que la clase / más parasitaria e indeseable,
No son las panteras y los leones, / son las hienas, ratas y chacales.

…………………………………………….

Y los políticos de quita y pon / los profesionales venales y banales.

Decía el año 1991 en Cristo, Marx, Lenin, tan solo hombres: Con la caída del Muro de Berlín
y el Socialismo Real y los partidos comunistas. Para los críticos nada se ha hundido bajo el
sol. Y hoy más que nunca, levantamos la copa y las banderas del amor y de la libertad.
Muertos y bien muertos estaban y están Stalin y Beira,
Que los gusanos se coman hasta sus huesos, y el viento
De la historia borre sus huellas de la faz de la tierra.

Que la vida devore y entierre en las fosas abisales sus dogmas. Y qué pena no haber
muerto todos ellos antes de nacer, y con ellos todos los dioses, iglesias, capillas y sectas,
todos los padrinos y sus familias, qué pena que no se mueran todos ellos de una vez, y nos
dejen a los demás vivir y vivir en paz, en paz con la madre Tierra, con nosotros mismos y con
los demás, qué pena, la Tierra volvería a ser el paraíso sin tantos criminales con licencia para
matar en el nombre de su Dios y su Partido, de su LEY y Moral, del Nuevo Orden Mundial.
Sin dogmas los calvinistas no hubiesen salido de su cantón ni asesinado a Miguel
Servet, no dictarían su ley de la Casa Blanca a la Casa de la Moneda y la Casa Rosada, no
impondrían los intereses de su Estado Teocrático a la ONU y al Mundo. Sin dogmas, no
hubiesen existido Borja ni Torquemada y la Santa Inquisición, ni Hitler y el Holocausto, ni
agonizarían los bosques de Europa por la lluvia ácida. La selva Amazónica seguiría siendo el
pulmón limpio de la Tierra. Sin dogmas la humanidad hubiese recorrido el camino de las
estrellas, Cristo y Espartaco serían modelos de amor y libertad, los usurpadores del verbo,
guardianes del templo y del mausoleo de Lenin y la silla de San Pedro, se quedarían sin
armas y sin argumentos, desnudos ante el espejo. Sin dogmas, no nos robarían la historia ni
nos negarían el pasado, el presente y el futuro, no se creerían sus mentiras, ignorando que la
muerte sólo entierra la muerte, que la muerte no entierra la memoria de quienes
alumbraron el mundo contemporáneo.
La negación de Cristo, de Marx y de Lenin, fueron sus apóstoles, sus hijos espurios,
Sus apologistas y cuantos les enterraron mil palmos bajo tierra al subirles a los altares,
Haciendo de los maestros sus dioses y fetiches, sus iconos y banderas, sus seguros vitalicios.
Ni mi origen como hijo de campesinos sin tierra, ni la muerte de mi padre, torturado y
asesinado por el régimen Franquista el 22 de abril 1948, ni mi trabajo de Niño Yuntero, y
dura infancia, me impidieron reconocer, valorar y respetar, a quienes según su conciencia y
medios crean más riqueza y puestos de trabajo, elevando los ingresos y el bienestar de la
base social y de la economía del país en el que operan y tributan sus impuestos. No me lo
impidieron, pero tuve que romper orgánica y políticamente con la izquierda maniquea, añeja
y dogmática sin pasarme con armas y bagaje a la derecha o la izquierda pragmática del
caviar y la visa oro.
Ninguna dictadura es buena, y yo no quiero ni la del proletariado. Si ciertos
intelectuales y políticos súper revolucionarios hubiesen leído y entendido realmente, la obra
y praxis de Marx, Lenin y Gramsci, se hubiesen librado de su maniqueísmo pueril, sectario y
estéril para no hacerle el juego y ponerle la cama a la derecha rancia y casposa y la extrema
derecha neofascista al plantear la lucha de liberación de los oprimidos como una lucha en
términos absolutos y antagónicos: izquierdas y derechas, comunistas y capitalistas, clase

contra clase, victoria o muerte, metiendo a toda la burguesía en el mismo saco como clase
social indivisa e inhumana, llamada a ser extinguida con el advenimiento de la nueva clase
proletaria que nos llevara al “paraíso” de la sociedad idílica y sin clases.
Los extremos se retroalimentan y auto justifican mutuamente. Cuánto tiempo hemos
perdido y cuánta sangre inocente se ha derramado por no entender que la dicotomía,
burgués malo, obrero bueno, es negar el motor de la propia conciencia, la ideología y
complejidad del ser humano, la sociedad viva y dinámica, cambiante. Es una sandez como un
piano de cola el no ver ni respetar el valor de la iniciativa privada, y el saber hacer y la labor
profesional y social de quienes conocen los procesos de producción y las necesidades de los
mercados y pueden evitar el retroceso y hundimiento del comercio y la economía
productiva. No entenderlo ni querer oírlo ni verlo, es la sordera y ceguera que ha llevado y
llevará toda revolución triunfante a un callejón sin salida a causa de la inoperante estulticia
de los puros y duros que se hacen con las riendas del aparato político y represivo para
eliminar a los más capaces y críticos, y terminando por destruir el tejido productivo para
hundir el país en la más espantosa carestía de alimentos y bienes de consumo, en la inflación
desbocada y la miseria por obra y gracia de los traficantes de sueños que solo saben
perpetuar la monarquía del “Gran Líder comunista” y socializar la miseria, para muestra y
botón, Corea del Norte.
La política maniquea de frentes, y de clase contra clase, es una aberración anti
marxista. No hay dictadura buena, todas sin excepción alguna conculcan los derechos
humanos y se sustentan mediante la delación y el imperio del terror. El triunfo de la
Revolución de Octubre fue algo más que la apasionante historia de Los 10 días que
estremecieron el mundo de John Reed. Fue el triunfo de Espartaco contra el imperio
romano, XX siglos más tarde. El inicio de una nueva era en la que el parto de la historia fue
una sangría incontenible del 1917 al 1922, un lustro crítico para Rusia que debe reinventarse
a marchas forzadas y superar el retroceso inmediato y la dura crisis de la revolución y el final
de la Gran Guerra. Fue una guerra civil atroz auspiciada por las monarquías absolutistas y
por todos los gobiernos y partidos conservadores que, ante el auge y empuje del nuevo
poder de la clase obrera, temen perder su posición y sus privilegios de clase dominante, y los
ingentes beneficios de su acumulación originaria de capital en los siglos XVIII, XIX e inicios
del XX. Al someter a la clase obrera a la misma inhumana explotación y feroz represión que
somete a sus siervos (las almas muertas) la aristocracia feudal y terrateniente de Rusia y de
Europa, legiones de campesinos y obreros, hombres, mujeres y niños sin ningún derecho
humano ni laboral, esclavizados, sin tan siquiera tener el derecho a vivir y decidir libremente
de su propia existencia.
La Revolución de Octubre, aislada y acosada por quienes temen el comunismo más que
a la peste, tiene que improvisar a cada paso al hacer frente a la guerra civil alentada por los
ejércitos blancos de los generales Kornilov y Denikin, apoyados por USA, Japón, el Imperio
Británico, Francia, los ultra nacionalistas ucranianos, y la inmisericordia de los curas y popes,
pastores, obispos y patriarcas de las iglesias protestantes y evangélicas, católicas y ortodoxas
del orbe civilizado, que bendicen todas las cruzadas y guerras de expolio y ocupación, y con
más furia y saña, si hay que someter o eliminar a quienes cometen el sacrilegio de levantarse
y mirar a los ojos del Poder frente a frente, para reivindicar y ocupar su lugar en la historia. Y
los dioses acabarán con el mal echando al infierno a todos los diablos: burgueses y

proletarios, liberales, masones, socialistas, y sobre todo, a los anarquistas y comunistas que
no acatan el orden ni la jerarquía natural del CAPITAL ni el poder divino de los reyes, zares y
emperadores.
La Guerra Civil de Rusia en su amplitud y encarnizamiento fue la lucha entre lo viejo
que no cede un palmo de terreno de su absoluto poder y lo nuevo que pugna por liberarse
del yugo de XX siglos de esclavitud. El nuevo estado soviético tuvo que utilizar todos los
medios a su alcance y sin reposo ni tregua para sobrevivir y afianzarse. Arrasadas las
cosechas de trigo y quemados los graneros, Rusia fue abocada al precipicio de las hambrunas
y el espanto del canibalismo donde ya no quedaba otra cosa para comer que los cadáveres
de los muertos. Y cuando Fernando de los Ríos viajó al país de los soviets, y le manifestó a un
Lenin ya mermado física e intelectualmente, su natural preocupación por la falta de
libertades, en Rusia. Lenin, le respondió ¿Libertad Para qué? dándole la peor respuesta
posible al dirigente socialista.
Lenin, el líder y artífice indiscutible de la Revolución de Octubre, el símbolo de la
titánica labor ejercida por los soviets y por el ejército rojo bajo la dirección de Trotski. ¡Sí!
Lenin, el mismo que supo concienciar, organizar y movilizar el proletariado ruso para asaltar
el cielo y darles todo el poder a los soviets ampliando la base social y consolidando la Gran
Revolución evitando que Rusia volviera a caer de nuevo en el hambre y el espanto del
pasado, cayó en el error de abrirle la puerta al horror anti marxista del estalinismo. Marx y
Lenin fueron humanos, seres limitados por su tiempo y espacio, conocimientos y capacidad
de prever los futuros acontecimientos, y hacer el análisis concreto de cada situación
concreta (Lenin). Actuaron y teorizaron sin ser adivinos, en un mundo que cambia, progresa
y avanza inexorablemente pese a tropiezos y temporales regresiones de una sociedad que
en un punto crítico de su acumulación de cambios cuantitativos desencadena el salto
cualitativo de la revolución.
Crear las condiciones y saber utilizarlas para poder romper las cadenas y montar el
tigre de la revolución, tener que encauzar y conducir por sendas inexploradas la explosión de
su inaudita fuerza desatada no le fue fácil al Lenin que, en su respuesta a Fernando de los
Ríos, se niega a sí mismo, pues aun entendiendo su respuesta militar en el curso de una
guerra civil, no se justificaba políticamente. Y estaba ya implícita en su ensayo sobre El
Estado y la Revolución y su obsoleta e indeseable defensa de la Dictadura del Proletariado,
cuyas consecuencias fueron tan terribles para el ideario socialista y para toda la humanidad,
al hacerse con el control del aparato del PCUS un exseminarista georgiano de cortos vuelos y
menos luces, llamado Stalin, que entroniza la momia de Lenin, para levantar la nueva y
poderosa iglesia roja e eliminar en el nombre de dios-Lenin a toda la vieja guardia
bolchevique y hasta su propia sombra con tal de mantenerse aferrado al poder.
Quienes conocen el A B C del marxismo, y un poco el nacimiento de la URSS, saben que
sin los errores de Lenin, Stalin no lo hubiese tenido tan fácil para poder llegar a ser el nuevo
Zar rojo de la URSS. Hoy, no podemos hacer política ficción ni saber lo que hubiese sido el
devenir de la historia de la humanidad, si Lenin no hubiese sufrido el 30 de agosto del 1918
el criminal atentado del que nunca llego a recuperarse y le llevo a la muerte seis años más
tarde. Pero nos atrevemos a decir, que otra y no PEOR, hubiese sido la historia del siglo XX, y
sería hoy la realidad económica, social y política de Rusia y USA, de EU, de Latinoamérica,

Asia, África y Oceanía. Otra y no peor, serían hoy la salud y el futuro del planeta Tierra en los
inicios del tercer milenio, si Lenin no hubiese caído en el error-horror de responder Libertad
para qué entronizando La Dictadura del Proletariado. No podemos perder más trenes que
se nos acaba el tiempo y debemos enderezar el rumbo que nos torció la miserable bestia de
Stalin, responsable directo de las purgas y el Gulag, del asesinato de Trotski amparado en la
dictadura del Secretario General del PCUS, en el nombre de Marx, Engels, Lenin y el
proletariado.
A los errores y horrores de toda revolución responde inmisericorde la terrible
venganza de quienes pasan su factura desplegando toda la abrumadora potencia militar de
sus ejércitos y la eficacia mortífera de sus armas de largo alcance para masacrar a la
población civil, cobrándose diez, cien y mil vidas por una, sin importarles ni la edad ni la
cantidad de mujeres embarazadas ni de bebes y niños que pueden matar en sus daños
colaterales. Las mariposas reinas de la aristocracia y la gran burguesía culta y romántica,
invernaron a finales del siglo XVIII y en el XIX cuando en Francia les quitaron las alas o
sucumbieron ante el Terror Rojo del Comité de Salvación Pública, el Terror Blanco de la
Reacción Termidoriana, y la Restauración Borbónica, y por último en el siglo XX, por el Terror
Rojo en Rusia en respuesta al Terror Blanco. Y el Terror institucional de Stalin y Beira, hizo
que las mariposas reinas se volvieran crisálidas o se escondieran bajo la tundra,
permaneciendo invernadas en Siberia.
Ninguna dictadura es buena y fueron años difíciles para la burguesía librepensadora,
culta y progresista, Franco les acusó de masones liberales y les fusiló con los comunistas.
Stalin les trató de enemigos del pueblo y agentes del imperialismo. Ni en la Rusia de Stalin ni
en la España de Franco ni en la Francia de Pétain ni en la Italia de Mussolini ni en la Alemania
de Hitler ni… Nadie podía AMAR al Diferente ni podía Gritar ¡LIBERTAD!! ¡NADIE!! Ni el
burgués humanista e ilustrado ni el proletario concienciado, aunque como siempre y en
todas partes, quién peor lo pasó fue el pueblo judío en su integridad por ser judío, la base
de la pirámide social y la clase obrera consciente o inconsciente de su papel y de su fuerza.
Lamentablemente la izquierda visceralmente anticapitalista cae una y otra vez en las
trampas del auténtico poder que mueve los hilos y las marionetas del PODER, ignorando que
por encima de la posición social y económica, e incluso por encima de la propia relación con
la tenencia de la propiedad de los medios de producción, y la pertenencia, per se, a una clase
y casta determinada, siempre ha sido y será en última instancia, la sensibilidad ante el arte y
la cultura, la vergüenza y el valor, la ética y la humanidad de cada cual, lo que realmente
facilitará y alentará el progreso y la conciencia social y política en la historia de la
humanidad.
Olivier Herrera Marín
Hace casi un cuarto de siglo, se escribió esta carta, y me atrevo a decir, visto y oído lo
visto y oído, que, otros gallos cantarían hoy en la Piel de Toro, y los urogallos no estarían en
serio peligro de extinción, si desde finales de los 70 hasta hoy, los políticos del aparato,
trepas y profesionales del chollo político, del PSOE y el PCE, de la Izquierda des-Unida de
Yolanda, la Diva Divina, fan de la OTAN, amada por Pedro el Grande, Superman y el Capitán
América, y por Pablo, el Mesías con sus 12 apóstoles Intocables de PODEMOS, se hubiesen

dignado de escuchar en su día y/o escucharán, aun, hoy, la voz de los poetas románticos,
apuntadores del Gran Teatro del Mundo, que sin contrato ni paga les ofrecen sus versos,
aleteos y trinos como todos los vates, colibrís y mirlos enamorados, graciosa y
gratuitamente, para poder librarse de los malos y peores del mundo; Putin, Trump y Biden, y
de sus ser-viles lame culos, los cuervos y buitres, halcones y águilas imperiales, de España y
la EU, de USA y la OTAN, ganándoles a todos de calle y en buena lid, al conjugar a coro todos
los niños, poetas y locos de la Tierra, los tres verbos; SER, VIVIR y AMAR. Que Todos Somos,
Vivimos y Amamos.
En la carta hablo solo de la desunida familia de izquierda, porque a VOX lo mejor es
ignorarle y a la derecha cerril y desacomplejada que se niega a condenar el Golpe de Estado
del 18/7/36 y la Dictadura nunca les vote ni les votaré. Conclusión, pese a lo dicho y cuánto
podría añadir, terminaré por ponerme una pinza en la nariz y votar a Yolanda, aunque sería
mejor que la nueva Virgen de los Desamparados, hiciera las paces con PODEMOS, escuchase
a los críticos e indecisos y explicase; el cómo, con quién y para qué SUMAR sino MULTIPLICA.

Seymour Hersh afirma que el odio a Putin impulsa a Washington a hacer “cosas tontas”

El periodista señaló que el Gobierno de EE.UU. “trata de desviar la atención” de su artículo en el que reveló que fueron buzos de la Marina estadounidense quienes colocaron los explosivos bajo los gasoductos en junio de 2022.

El reconocido periodista e investigador estadounidense Seymour Hersh considera que Washington está demasiado enceguecido por el odio hacia el presidente ruso, Vladímir Putin, y que eso impulsa a la Administración Biden a tomar caminos incorrectos en su política exterior.

Durante una entrevista con CGTN, el ganador del premio Pulitzer calificó el presunto complot entre EE.UU. y Noruega para volar los gasoductos Nord Stream como una de las decisiones “más tontas” que tomó Washington en años.

Seymour Hersh destapa los motivos de Estados Unidos para volar los Nord Stream
Hersh señaló en sus declaraciones que los altos funcionarios que actualmente forman parte del Gobierno estadounidense, incluidos el secretario de Estado, Antony Blinken, y el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, “tienen altos niveles de inteligencia”, pero así y todo, no son capaces de actuar de manera racional. “Creo que simplemente los mueve el odio por todo lo relacionado con Putin, particularmente, y también con el comunismo”, afirmó el periodista.

“Son guerreros tan fríos que están realmente fuera de sí. Esto es lo que los hace hacer cosas tontas”, aseguró, agregando que, en su opinión, la actual política exterior de EE.UU. es una “completa idiotez”.

El sabotaje de Nord Stream
Por otro lado, el legendario periodista también habló sobre los reportes de The New York Times que sostienen que un grupo proucraniano es responsable de la explosión de los gasoductos Nord Stream. El medio hizo su publicación a principios de este mes, citando a funcionarios estadounidenses, cuyos nombres no fueron especificados.

Legendario periodista dice que buzos de EE.UU. volaron los Nord Stream
Según Hersh, se trata de una afirmación falsa, destinada a apartar las miradas de su propio artículo en el que reveló que fueron buzos de la Marina estadounidense quienes colocaron los explosivos bajo los gasoductos en junio de 2022. El periodista indicó que Ucrania simplemente no cuenta con los recursos suficientes ni tampoco con los especialistas que puedan llevar a cabo un sabotaje de este tipo.

“Ellos [el Gobierno de EE.UU.] tratan de desviar la atención de la historia que escribí que incluía enormes detalles. Describí un proceso que comenzó antes de la Navidad de 2021, que involucraba al asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan”, explicó Hersh. “Tuvieron una serie de reuniones en una sala secreta de la Casa Blanca, de eso di pistas, sé como se llama la sala”, agregó.

La hegemonía estadounidense ya no funciona
Al mismo tiempo, el periodista constató que el papel “antagonista” que EE.UU. está desempeñando en sus relaciones con China y Rusia realmente no lo favorece en nada, ya que no se trata de una decisión fría y racional. “Lo hacen personal. No lo hacen profesional”, comunicó Hersh, haciendo el hincapié en que Moscú no se quedó aislada tras el inicio de su operación militar en Ucrania, incluso a pesar de las sanciones y la presión de Occidente.

“Desde que esto empezó, Rusia ha hecho más amigos en el tercer mundo de lo que nadie en esta Administración parece percibir”, declaró el investigador. “Esta noción de hegemonía estadounidense, por así decirlo, simplemente ya no funciona”, concluyó.

¿Por qué debería leer el “Don Quijote de La Mancha”?

Por Chat GPT

Hay muchas razones por las que deberías leer “Don Quijote de la Mancha”. Aquí te presento algunas de ellas:

  1. Es una obra clásica de la literatura española y mundial: “Don Quijote de la Mancha” es considerada una de las obras más importantes de la literatura española y también una de las más influyentes en la literatura mundial. Ha sido traducida a muchos idiomas y ha inspirado a muchos escritores y artistas.
  2. Es una obra divertida y entretenida: A pesar de ser una obra antigua, “Don Quijote de la Mancha” es una historia divertida y entretenida. El personaje principal, don Quijote, es un caballero loco que vive en un mundo de fantasía y aventuras. Sus hazañas y desventuras te mantendrán entretenido durante toda la obra.
  3. Es una obra profunda y compleja: “Don Quijote de la Mancha” no es solo una obra divertida, también es una obra profunda y compleja que aborda temas como la locura, la realidad y la ficción, la identidad y la búsqueda del sentido de la vida. La obra tiene muchas capas y puede ser interpretada de diferentes maneras.
  4. Es una obra que te hará reflexionar: Al leer “Don Quijote de la Mancha” te encontrarás reflexionando sobre muchas cosas, como la naturaleza humana, la moralidad y la sociedad en la que vivimos. La obra te hará cuestionarte sobre tus propias ideas y creencias.
  5. Es una obra que tiene algo para todos: “Don Quijote de la Mancha” es una obra que puede ser disfrutada por cualquier persona, independientemente de su edad o sus intereses. Si te gusta la aventura, la comedia, la filosofía o la literatura clásica, encontrarás algo en esta obra que te llame la atención.

En resumen, “Don Quijote de la Mancha” es una obra clásica que es divertida, profunda y compleja, que te hará reflexionar y que tiene algo para todos. Si todavía no la has leído, definitivamente deberías darle una oportunidad.

“Don Quijote de la Mancha” es una novela escrita por el autor español Miguel de Cervantes y publicada en dos partes en 1605 y 1615. La historia sigue las aventuras del caballero hidalgo Alonso Quixano, quien, después de leer demasiados libros de caballería, se vuelve loco y decide convertirse en un caballero andante llamado Don Quijote.

Don Quijote sale en busca de aventuras para defender el honor y la justicia, pero sus acciones a menudo resultan cómicas y absurdas debido a su locura y su interpretación exagerada de la realidad. Lo acompaña en sus aventuras su leal escudero, Sancho Panza, quien intenta ayudarlo a regresar a la cordura.

La novela es una obra que combina la comedia y la sátira con temas más profundos, como la locura, la realidad y la ficción, la identidad y la búsqueda del sentido de la vida. También aborda temas como la sociedad y la religión de la época en la que fue escrita. En resumen, “Don Quijote de la Mancha” es una obra que trata sobre la locura y las aventuras de un caballero andante en busca de la justicia, pero también es una obra más profunda que invita a la reflexión sobre diversos temas universales.

En resumen, aunque “Don Quijote de la Mancha” es una obra considerada un clásico de la literatura, también ha recibido algunas críticas por su extensión, su estilo de escritura, su mensaje pesimista y su enfoque anticlerical. Sin embargo, estos aspectos negativos no invalidan su valor literario y su importancia cultural e histórica.

¿Una derecha política liberal a 50 años del golpe de Estado?

Franck Gaudichaud

De
ahí que será un año sumamente simbólico para el país y pueda ser visto
como una oportunidad histórica para que la derecha en Chile se sitúe
desde el liberalismo político, dejando atrás fanatismos ideológicos
anti-democráticos y un fundamentalismo económico de mercado, que solo la
ha llevado a ser un sector incapaz de tener un proyecto político amplio
y plural.

Es
lo ocurrido durante los últimos 50 años, en donde la derecha poco y
nada ha aportado a la reflexión política del país, al estar encapsulada
por completo en la doctrina neoliberal, como bien ha planteado el
académico de centroderecha Hugo Herrera, quien ha cuestionado la
profunda estrechez ideológica y el economicismo de su sector, negando su
propia historia, la cual ha sido mucho más amplia (liberal-clásica,
nacional-popular, liberal- cristiana y socialcristiana).

En
consecuencia, Herrera ha planteado que la derecha, heredera del
pensamiento gremialista de Jaime Guzmán y de los llamados Chicago Boys,
ha reducido a la política a la mera gestión, despolitizando así su uso
desde una ortodoxia neoliberal, que desde un atomismo social
individualista, no ha sido capaz de pensar en expresiones colectivas
como bien común, nación, solidaridad nacional, destino histórico (1).

Es
cosa de ver a todos los partidos políticos de derecha existentes, desde
el Partido Republicano, pasando por la UDI, Renovación Nacional y
Evopoli, los cuales si bien podrán mostrar ciertas diferencias en
términos de mayor o menor conservadurismo valórico, todos son fervientes
seguidores del dogma neoliberal.

Un
buen ejemplo de ello, fue la reacción de la derecha en Chile durante el
estallido social en el país y lo ocurrido durante toda la redacción de
la nueva constitución, en donde la derecha no fue capaz de instalar un
discurso político democrático y dialogante, mostrando por el contrario,
una brutal represión al pueblo de Chile y una resistencia a cualquier
intento de transformación institucional.

Se
podrá decir que la derecha chilena ha mostrado ciertos avances
democráticos, al firmar dos acuerdos por una nueva constitución, tanto
en el año 2019 como el pasado 2022, pero parecen responder más a cierto
pragmatismo ideológico, y a la voluntad de ciertos líderes puntuales
(Mario Desbordes y Javier Macaya), que a una mirada de país a largo
plazo que rompa con los pilares del neoliberalismo.

Asimismo,
habrá quienes señalen que hubo sectores de la derecha que estuvieron
por el apruebo del plebiscito de entrada el 2020 y que estuvieron
abiertos a construir puentes dentro de la Convención Constitucional,
pero rápidamente esos sectores fueron completamente cooptados por la
ultraderecha reaccionaria y negacionista.

Es
cierto, desde las fuerzas de izquierda y transformadoras al interior de
la Convención Constitucional, desde un primer momento se cerraron a un
mínimo diálogo con cualquier sector identificado con la derecha, sea
cual fuere, pero de ahí a pasar a una campaña del rechazo a base de
mentiras e interpretaciones apocalípticas del nuevo texto
constitucional, sólo reafirmó su mirada doctrinaria.

Ante
esto, la derecha tiene este año una nueva oportunidad histórica, no
sólo para condenar con fuerza el golpe de Estado y la dictadura cívico
militar sangrienta posterior de 17 años, sino también el poder romper
con su legado económico extremo y la profunda injusticia que generó, que
nos llevó a lo ocurrido el 2019.

Para
ello, tendrá que no subordinarse nuevamente a la ultraderecha
reaccionaria y negacionista, que verá este año seguramente como una
oportunidad para revindicar la figura de Augusto Pinochet, como un
referente anticomunista y contra la corrección política, y que también
se dedicará a denostar la revuelta social, usando la expresión estallido
delictual, negando así el profundo malestar que existe aún en la
sociedad chilena.

Por
lo mismo, una derecha en Chile que se posicione desde un liberalismo
político, debe construir un relato que deje de ver al Estado como una
mera carga y que se le debe limitar el poder lo más posible, sino verlo
por el contrario, como un espacio que contribuya a la convivencia
democrática del país, la cual sigue fracturada.

A
su vez, debe dejar de reducir los derechos de manera minimalista a la
mera vida, libertad y propiedad privada, ampliándolo a derechos sociales
también, cuestionando así la subsidiariedad impuesta en la constitución
actual y entendiendo que más Estado es más poder a los ciudadanos, no a
los operadores políticos, como ha caricaturizado siempre el pensamiento
neoliberal.

De
no hacer ese giro liberal de la derecha, solo beneficiará a los
extremos y a quienes no les interesa en lo más mínimo colaborar para
construir un país más justo y en paz, farreándose nuevamente la
posibilidad de dejar de vernos como enemigos y votar a favor de una
nueva constitución democráticamente, que deje atrás décadas de
desconfianza y de miedos.

Esperemos
por tanto, que la derecha esté a la altura esta vez y ponga a Chile por
sobre sus intereses particulares mezquinos y esté dispuesta a conversar
con quien piense distinto, dejando atrás una doctrina económica que se
impuso a la fuerza y se naturalizó con el tiempo, como si fuera una
verdad revelada e inobjetable.

1: https://www.ciperchile.cl/2020/07/04/derecha-economicista-y-centroderecha-politica-en-chile/

Fue el pueblo trabajador quien nos trajo la democracia, y será el pueblo el que establezca una democracia más profunda todavía

JDF

La democracia tiene un carácter de ensoñación. Llega al mundo
arrastrada por el inmenso deseo de los seres humanos de superar las
barreras de la indignidad y el sufrimiento social. Cuando se enfrentaban
al hambre o a la muerte de sus hijos o hijas, las comunidades
anteriores podían haber culpado reflexivamente a la naturaleza o a la
divinidad, y de hecho esas explicaciones siguen vigentes hoy en día.
Pero la capacidad de los seres humanos de generar excedentes gigantescos
mediante la producción social, junto con la crueldad de la clase
capitalista para negar a la inmensa mayoría de la humanidad el acceso a
esos excedentes, genera nuevos tipos de ideas y nuevas frustraciones.
Esta frustración, alimentada por la conciencia de la abundancia en medio
de una realidad de privación, es la fuente de muchas de las luchas por
la democracia.

Los hábitos del pensamiento colonial inducen a muchas personas a
suponer erróneamente que la democracia se originó en Europa, ya sea en
la antigua Grecia (que nos da la palabra democracia de demos, ‘pueblo’, y kratos,
‘gobierno’) o a través de la aparición de una tradición de derechos,
desde la Petición de Derechos inglesa de 1628 hasta la Declaración
Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Pero esto
es en parte una fantasía retrospectiva de la Europa colonial, que se
apropió de la antigua Grecia para sí misma, ignorando sus fuertes
conexiones con el norte de África y Oriente Medio, y utilizó su poder
para someter a la inferioridad intelectual a grandes partes del mundo.
Al hacerlo, la Europa colonial negó estas importantes contribuciones a
la historia del cambio democrático. Las luchas de los pueblos —a menudo
olvidadas— por establecer una dignidad básica frente a jerarquías
despreciables son tan autoras de la democracia como quienes preservaron
sus aspiraciones en textos escritos que aún se celebran en nuestro
tiempo.

Trabajadores de Coronation Brick marchan por North Coast Road en Durban, encabezados por un trabajador que ondea una bandera roja. Créditos: Colección David Hemson, Bibliotecas de la Universidad de Ciudad del Cabo.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, se desarrollaron una serie de luchas contra los regímenes dictatoriales del Tercer Mundo que habían sido instaurados por las oligarquías anticomunistas y sus aliados en Occidente. Estos regímenes nacieron de golpes de Estado (como en Brasil, Filipinas y Turquía) y tuvieron espacio de maniobra para mantener jerarquías legales (como en Sudáfrica). Las grandes manifestaciones de masas que constituyeron el núcleo de estas luchas democráticas se construyeron a través de una serie de fuerzas políticas, incluidos los sindicatos, un aspecto de la historia que a menudo se ignora. El creciente movimiento sindical en Turquía fue, de hecho, parte de la causa de los golpes militares de 1971 y 1980. Conscientes de que su control del poder era vulnerable a las luchas de la clase trabajadora, ambos gobiernos militares prohibieron los sindicatos y las huelgas. Esta amenaza a su poder se había manifestado, en particular, en una serie de huelgas en toda Anatolia desarrolladas por sindicatos vinculados a la Confederación de Sindicatos Progresistas (DISK por su sigla en inglés), incluida una manifestación masiva de dos días en Estambul conocida como los Eventos del 15 y 16 de junio, que reunió a 100.000 trabajadores. La confederación, creada en febrero de 1967, era más combativa que la existente (Türk İş), que se había convertido en colaboradora del capital. Los militares no solo actuaron contra gobiernos socialistas y no socialistas que intentaban ejercer la soberanía y mejorar la dignidad de sus pueblos (como en el Congo en 1961, Brasil en 1964, Indonesia en 1965, Ghana en 1966 y Chile en 1973), sino que también salieron de los cuarteles —con la brillante luz verde de Washington— para sofocar el ciclo de huelgas y protestas de las y los trabajadores.

Una vez en el poder, estos miserables regímenes, vestidos con sus
uniformes caqui y sus mejores trajes de seda, impulsaron políticas de
austeridad y reprimieron cualquier movimiento de la clase trabajadora y
el campesinado. Pero no pudieron doblegar el espíritu humano. En gran
parte del mundo (como en Brasil, Filipinas y Sudáfrica), fueron los
sindicatos los que dispararon el primer tiro contra la barbarie. El
grito en Filipinas «Tama Na! ¡Sobra Na! Welga Na!» (‘¡Estamos hartos!
¡Las cosas han ido demasiado lejos! ¡Es hora de ir a la huelga!’) pasó
de los trabajadores de la destilería La Tondeña en 1975 a las protestas
en las calles contra la dictadura de Ferdinand Marcos, culminando
finalmente en la Revolución del Poder Popular de 1986. En Brasil, los
trabajadores industriales paralizaron el país mediante acciones en Santo
André, São Bernardo do Campo y São Caetano do Sul (ciudades
industriales del gran São Paulo) de 1978 a 1981, dirigidas por Luiz
Inácio Lula da Silva (actual presidente de Brasil). Estas acciones
inspiraron a las y los trabajadores y campesinos del país, aumentando su
confianza para resistir a la junta militar, que se derrumbó en 1985.

Un grupo de trabajadores textiles en huelga exigen 5 rands más al día en la Consolidated Textile Mill en febrero de 1973. Créditos: Colección David Hemson, Bibliotecas de la Universidad de Ciudad del Cabo.

Hace cincuenta años, en enero de 1973, las y los trabajadores de Durban (Sudáfrica) se declararon en huelga por un aumento de sueldo, pero también por su dignidad. Se despertaron a las 3 de la madrugada del 9 de enero y marcharon a un estadio de fútbol, donde corearon «Ufil’ umuntu, ufile usadikiza, wamthint’ esweni, esweni usadikiza» (‘Una persona está muerta, pero su espíritu vive; si le pinchas el iris del ojo, vuelve a la vida’). Estos trabajadores abrieron el camino contra formas de dominación arraigadas que no solo les explotaban a ellos, sino que oprimían al pueblo en su conjunto. Se levantaron contra las duras condiciones laborales y advirtieron al gobierno sudafricano del apartheid que no volverían a sentarse hasta que se rompieran las líneas de clase y raza. Las huelgas abrieron un nuevo periodo de militancia urbana que pronto se trasladó de las fábricas a la sociedad en general. Un año más tarde, Sam Mhlongo, un médico que había estado encarcelado en Robben Island cuando era adolescente, señaló que “esta huelga, aunque resuelta, tuvo un efecto detonador”. El relevo pasó a las y los niños y jóvenes que lucharon en Soweto en 1976.

El Instituto Tricontinental de Investigación junto al Instituto Chris Hani elaboraron un texto memorable: Las huelgas de Durban de 1973: La construcción de poder popular democrático en Sudáfrica
(dossier nº 60, enero de 2023). Es memorable en dos sentidos: recupera
la historia casi perdida del papel de la clase trabajadora en la lucha
contra el apartheid, en particular de la clase trabajadora negra, cuya
lucha tuvo un efecto “detonador” en la sociedad. El dossier,
magníficamente redactado por nuestros colegas de Johannesburgo, hace
difícil olvidar a estos trabajadores y más difícil aún olvidar que la
clase obrera —todavía tan profundamente marginada en Sudáfrica— merece
respeto y una mayor participación en la riqueza social del país.
Rompieron el apartheid pero no se beneficiaron de sus propios
sacrificios.

El Instituto Chris Hani fue
fundado en 2003 por el Partido Comunista de Sudáfrica y el Congreso de
Sindicatos Sudafricanos. Chris Hani (1942-1993) fue uno de los grandes
luchadores por la libertad de Sudáfrica, un comunista que habría tenido
un impacto aún mayor del que tuvo si no hubiera sido asesinado al final
del apartheid. Agradecemos esta colaboración al Dr. Sithembiso Bhengu,
director del Instituto Chris Hani, y vemos con entusiasmo el trabajo que
tenemos por delante.

Al cierre de este dossier, nos enteramos de que nuestro amigo Thulani
Maseko (1970-2023), líder del Foro Multilateral de Suazilandia, fue
asesinado a tiros delante de su familia el 21 de enero. Maseko era uno
de los líderes de la lucha por la democracia en su país, donde los
trabajadores están al frente de la batalla para acabar con la monarquía.

Cuando releí nuestro último dossier, Las huelgas de Durban de 1973,
para preparar este boletín, estaba escuchando «Stimela” (‘El tren del
carbón’) de Hugh Masekela, la canción de 1974 sobre los trabajadores
migrantes que viajaban en el tren del carbón para trabajar “muy, muy,
muy profundo en el vientre de la tierra” con el fin de generar riqueza
para el capital del apartheid. Pensé en los trabajadores industriales de
Durban con el sonido del silbato del tren de Masekela en mi oído,
recordando el largo poema de Mongane Wally Serote, “Third World Express”
(‘Expreso del Tercer Mundo’), un homenaje a los trabajadores del sur de
África y sus luchas por establecer una sociedad humana.

es ese viento
es el zumbido de esa voz
es el susurro y el silbido en los cables
kilómetros y kilómetros y kilómetros
en los cables en el viento
en las vías del metro
en el camino sinuoso
en el matorral no silencioso
es la voz del ruido
aquí viene
el Expreso del Tercer Mundo
deben decir, aquí vamos de nuevo

“Aquí vamos de nuevo”, escribió Serote, como si dijera que las nuevas contradicciones producen nuevos momentos de lucha. El fin de un orden aplastante —el apartheid— no puso fin a la lucha de clases, que no ha hecho sino profundizarse a medida que Sudáfrica atraviesa una crisis tras de otra. Fue el pueblo trabajador quien nos trajo esta democracia, y será el pueblo el que luchará por establecer una democracia todavía más profunda. Aquí vamos de nuevo.

Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/huelgas-durban-1973/